Disclaimer: Los personajes son propiedad de CLAMP, hago esto sin fin de lucro por ello no incurro en ningún delito.
Más que mi mejor amiga
Capítulo I
Por Sauma Sakura
"Sabe de corazón, que cuando los semidioses se van, los dioses llegan". Extraña frase de Emerson que, dependiendo de tu estado de ánimo, puede o no, hacerte sentir mejor. Claro, Kinomoto Sakura, una chica sencilla de veintisiete años, graduada hace un par de años de la carrera de administración de negocios, no sabía que tanto podría afectar en su vida, esas palabras que leyó cierto día por ahí.
Sakura, como pocos la llamaban ya que, era una chica sin muchas amistades, vivía en Tokio, su cabello es castaño, que le llega un poco más abajo de los hombros, hermosos ojos color verde esmeralda, agraciada figura, bien dotada pero oculta tras sus ropas desactualizadas, así es, vestía sumamente conservadora, con enaguas de corte recto hasta más abajo de las rodillas o pantalones flojos, camisas de vestir y sacos de sastre. La chica, había adquirido esta peculiar forma de vestir, debido a la falta de una madre, la cual había fallecido a los tres años de nacida la niña y luego, la falta de su padre a los quince años, ambos murieron por problemas de salud. La castaña fue criada por su hermano mayor, Kinomoto Touya, sumamente sobre protector, quien contaba con treinta y cinco años y era doctor en un Hospital en Australia, donde realizó su especialidad.
Touya, tuvo que dejar sola a su hermanita para poder pagar los estudios de la chica y pagar el departamento en donde vivieron después de haber vendido la casa que sus padres les habían heredado en Tomoeda, para pagar los estudios de Touya y salir de otras deudas. Los hermanos se veían cada tres meses o cuando les era posible ya que, Sakura había conseguido un trabajo temporal, en una compañía que se dedica a al desarrollo de proyectos tanto en Japón, Hong Kong y otros países del Oriente, la chica se dedicó a hacer las vacaciones de las secretarias de gerencia y otros departamentos por lo que, había pasado unos seis meses en la empresa Li y ya conocía el funcionamiento general del lugar.
Una vez, terminado su trabajo en el lugar, la oji verde debía empezar a buscar un trabajo estable sin embargo, no contaba con que la asistente del presidente de la compañía, una señora mayor que tenía varios años en el puesto y muchos más en la compañía, fuera a renunciar por problemas de salud, repentinamente. El departamento de recursos humanos la llamó para que realizara una pequeña entrevista ya que, ese puesto era indispensable y aunque fuera temporal, se debía llenar la vacante cuanto antes. Y ahí se encontraba la chica, frente al presidente de la sucursal en Japón, Li Shaoran, el hijo de los dueños.
Li Shaoran, joven de cabellos y ojos marrones, pectorales muy bien trabajados, de veintinueve años. Cuenta con cuatro hermanas ya casadas y con hijos, Futtie, Fummie, Sheifa y Faren, las cuales viven en Hong Hong, al igual que su madre, Li Ieran, quien dirige la empresa en ese país, viuda hace varios años. Además de sus hermanas, el joven Li cuenta con una prima, Li Meiling, quien hasta los veinte años, estuvo enamorada de él, hasta que comprendió que su primo no compartía sus sentimientos, tres años después se casó enamorada de un compañero de la universidad.
Shaoran se mudó a Japón cuando cumplió los veinte años para dirigir la compañía ubicada en la ciudad de Tokio, a petición de su madre, siempre ha sido un chico solitario, serio, reservado y noble, vive en una mansión ubicada en uno de los mejores barrios junto a su mayordomo Wei, quien, ayudó a criarlo además, de un par de empleadas. El ambarino solo cuenta con dos grandes amigos de la infancia, se conocieron en un campamento de verano en Japón, Hiragizawa Eriol y Daidoji Tomoyo, desde entonces, son mejores amigos hasta que Eriol se convirtió en uno de los pocos socios minoritarios de la empresa, por otra parte, Tomoyo trabaja para su madre en una compañía de juguetes muy reconocida y aparte, maneja una empresa de publicidad ya que, las cámaras, tanto de video como fotográficas, siempre han sido su delirio. Los trabajos que la amatista realiza son muy exclusivos, sus clientes fijos son, la empresa Li y la de su madre Sonomi.
-Su currículo no es muy amplio- le dice el joven sin mirarla.
-Mi único trabajo como secretaria ha sido el que he tenido los últimos meses aquí, señor- le contesta sinceramente la chica.
-Me comentaron que ha hecho las vacaciones de las secretarias de gerencia-.
-La mayoría han sido de gerencia señor- el chico levanta y ceja al ver con detenimiento el papel en sus manos para luego mirar a la chica que había contestado perfectamente y sin titubear, cada una de sus preguntas.
-Es graduada de administración de empresas…-.
-Así es- dijo la chica con una sonrisa nerviosa.
-Y, ¿por qué trabaja como secretaria?- le preguntó con duda el ambarino.
-Necesitaba el trabajo- contestó con simpleza la chica y agregó –y cómo puede observar, no tengo mucha experiencia, salía hace casi un año de la universidad, no podía tomar todos los bloques completos, por eso demoré en graduarme y trabajaba como mesera en una cafetería, medio tiempo-.
-Ya veo… bien, supongo que puede quedarse hoy mismo… señorita… Kinomoto- dijo el presidente colocando el papel sobre su escritorio.
-Eh… pues sí- responde un poco dudosa.
-Será temporal, veremos cómo nos funciona en estos días- le aclara el chico.
-Muy bien- le contesta la chica mientras se levanta.
-Su escritorio está afuera, asumo que no tendrá problemas con las funciones y sabe utilizar el teléfono- la oficina del presidente quedaba en el último piso, era estilo penthouse, solo se podía ingresar por medio del elevador que se tomaba en el piso anterior, el último nivel solo constaba de la recepción, la cual sería la nueva oficina de Sakura, una sala de espera, baños cerca del ascensor y la oficina de Li Shaoran. En el nivel inferior se encontraba la oficina de los socios minoritarios y en ese nivel, se encontraba el otro ascensor que comunicaba los demás edificios hasta el primer nivel y parqueos en sótano.
-Sí señor Li- le responde educadamente la oji verde.
-Necesito que me ayude con los estados financieros, debo presentarlos mañana por la mañana a mi madre, ¿podrá hacerlo?-.
-No creo tener problema, en todo caso, los estudiaré y si tengo alguna duda se lo haré saber-.
-Bien…- la respuesta de la chica lo sorprendió aun más, parecía ser eficiente, responsable y honesta, cualidades que no se encontraban muy a menudo en chicas jóvenes pero sobre todo, no se había vuelto loca por él y una idea pasó por la mente del chico… "¿podría llegar a ser mi asistente? Definitivamente la señorita Kinomoto estará a prueba en los próximos días" se dijo el chico mientras la veía salir de la oficina.
La mañana transcurrió normal, Sakura se encontraba revisando los estados financieros mientras contestaba llamadas y pensaba en un método para implementar los documentos ya que, la forma en que la señora Yamato los almacenaba era un poco, desordenada para su gusto.
-Kinomoto- escuchó la chica que su jefe la llamaba, alzó la vista para encontrarse con el ambarino en la puerta de su oficina.
-Señor-.
-Venga a mi oficina, traiga papel y lápiz… ah, pase la central a mi teléfono, esto puede tardar- la chica hizo caso a lo que su jefe le ordenó y se movilizó –siéntese- le indica mientras él hacía lo mismo.
-Sí señor-.
-Lo que le voy a dictar es para colocarlo en el resumen de los estados financieros- la chica asintió y comenzó a escribir lo que su jefe le dictó, casi una hora y media después de estar ahí, entre lo que su jefe le decía, las llamadas que debía atender tanto ella como su superior, terminaron.
-Disculpe señor Li- le dice la chica antes de levantarse para seguir con sus deberes –con respecto a los estados financieros- el chico que no se había detenido a mirarla en casi todo el rato, al escucharla hablar de los mismos estados que, ya lo estaban volviendo loco, puso toda su atención en la castaña –creo que puedo implementarlos, los machotes que la señora Yamato utilizaba están obsoletos, puedo mejorarlos considerablemente, si no le importa- le dice la chica.
-Son para mañana…- dice dudoso el chico.
-No me tomará mucho, ya los tengo hechos en el machote actual, solo sería agregarle el resumen que usted acaba de dictarme sin embargo, me gustaría presentarle un machote más innovador que agiliza el revisar y entender los mismo, básicamente es una implementación de los sistemas de registro de operaciones diarias y formulación de estados financieros, claro, si le parece- le dice la chica con simpleza, el ambarino se desconcertó un poco, sí, era eficiente, lo estaba notando, no porque se lo habían dicho, ella lo estaba probando.
-Bien, si cree que puede tenerlos listos, no tengo inconveniente en revisarlos- dijo con indiferencia.
-¡Gracias!- dijo la chica demostrando su emoción. El día siguió sin problemas, la chica realizó una llamada personal en horas de la tarde y luego siguió con su trabajo, ese día saldría un poco tarde ya que, quería terminar el trabajo de la implementación de estados para no quedarle mal a su jefe. La salida normalmente era a las cinco de la tarde, a esa hora la mayoría de las personas se iban a sus casas o a realizar diligencias personales, unos cuantos se quedaban una hora más de la usual y el edificio quedaba en manos de los guardas. Casi eran las ocho de la noche cuando Li Shaoran estaba por abandonar su oficina, él casi siempre salía a esa hora.
-¿Aun sigue aquí Kinomoto?-.
-Sí señor, estoy revisando los estados-.
-Ya los terminó…-.
-Así es, fue muy sencillo reacomodar la información y agregar otros datos que la señora Yamato tenía en uno de sus archivos- le explica la castaña.
-Bien, nos veremos mañana- le dijo el chico sin más.
-Buenas noches señor Li- y así terminó el primer día de trabajo de los castaños como equipo. La chica salió media hora después del castaño, pensaba seguir su plan original de irse a descansar a su casa pero no, había sido un buen día, habían doblado su sueldo, el cual, le ayudaría a salir de muchas deudas que tenía, su jefe no la regañó y al parecer estaba… conforme con su trabajo, debía celebrarlo y solo había alguien con quien deseaba hacerlo, su prometido Fujiwara Shinji.
Había llamado un taxi antes de bajar, esperó en el lobby junto a los guardas de seguridad y una vez que su transporte llegó, lo abordó y la direccionó al barrio de Kamura, en donde vive su novio. Quería darle una sorpresa, esta sería una gran oportunidad para su futuro, juntos. Shinji no era del agrado de Touya pero aunque, el hermano mayor no lo soportara, Sakura seguía con sus planes junto a Shinji. Llegó al humilde departamento y subió hasta el tercer nivel, estando frente a la puerta tocó. Un chico en fachas abrió lentamente.
-¿Sakura?-.
-¡Hola mi amor!- le saluda la chica con su hermosa sonrisa.
-¿Qué haces aquí?- le pregunta bastante sorprendido, el susodicho estaba solo en bóxers.
-¿No me invitas a pasar? Tuve un excelente día y vengo saliendo de la oficina y quise terminar de pasarlo conti…- la chica detuvo sus palabras al escuchar un ruido dentro del lugar -¿Hay alguien contigo?- pregunta dudosa.
-¿Quién era amor?- se escucha la voz de otra mujer dentro, Sakura solo abrió los ojos de par en par y se quedó estática, al igual que su corazón.
-Sakura yo puedo…- trató de decir el chico pero una mujer se apareció frente a los dos.
-¡Oh! Es tu novia…- atinó a decir la desliñada mujer que vestía un baby-doll bastante vulgar.
-¿Sakura?- trató de decir el chico pero no hubo respuesta, la oji verde sentía cómo su mundo se empezaba a desmoronar de a poquito, solo pudo dar media vuelta y caminar hasta las gradas -¡Sakura, espera!- le gritaba el chico hasta que la alcanzó –Yo… no es lo que parece…- ante esas viles palabras, la castaña solo se volteó para abofetear al joven -¡No me toques! hemos terminado- atinó a decir ignorando el nudo en la garganta que sentía en ese momento para luego, tirarle el pequeño anillo que portaba como "anillo de compromiso" el cual, era simbólico y de fantasía solamente ya que, el chico no tenía como comprarle uno de verdad.
Sakura, salió del departamento y caminó hasta su departamento, había una media hora de viaje a pie pero eso no le importaba, necesitaba pensar, desahogarse, las lágrimas habían empezado a cubrir sus mejillas desde que salió de ese edificio el cual, no pensaba volver a pisar jamás. Estaba herida, muy herida, pero no podía volver con el chico que había roto su corazón y su confianza, no, eso nunca, había pisoteado su orgullo, Touya tenía razón, Shinji no le convenía, pero qué ciega había sido. Esa noche lloró hasta agotar todas las lágrimas que tenía para él, casi no durmió por lo que no le costó levantarse y ser una de las primeras personas en llegar a la oficina.
-Madrugó señorita Kinomoto- esas palabras la sacaron de su éter.
-Buenos días señor Li- el chico la miró extrañado, su rostro mostraba algo diferente al de ayer y aunque, él no solía meterse con los demás, no pudo evitar preguntar -¿Se encuentra bien?-.
-¿Eh? Sí, parece que anoche me resfrié, ya dejé en su escritorio los estados financieros para que los revise- le dijo para cambiar de tema.
-Bien- y sin más, el presidente de la empresa Li en Japón, se dirigió una vez más a su oficina para realizar su trabajo.
La mañana estaba pasando sin mayor novedad, ya había implementado su nuevo archivero y ahora se encontraba reorganizando su computador –Oficina del seño Li, Kinomoto al habla- contestó como por milésima vez la chica.
-¿Qué sucedió con Yamato?- pregunta una voz fría, de una mujer mayor.
-¿Disculpe?-.
-Yamato, la antigua asistente, ¿qué le sucedió?- vuelve a preguntar la mujer al otro lado de la línea.
-Disculpe pero, sino me dice con quien tengo el gusto, no podré darle esa información- contesta decidida la joven.
-Li, Ieran Li- contesta al otro lado la mujer.
-¡Oh! Disculpe señora Li, soy Kinomoto Sakura, reemplazo a la señora Yamato ya que, renunció por problemas de salud- explica la chica.
-Ya veo y, ¿mi hijo ya tienes listos los estados financieros?-.
-Los está revisando, anoche implementé los machotes, los anteriores los aprobó desde la tarde pero le sugerí un cambio, aun no me ha dicho que le parecieron-.
-Ya veo, ¿Se encuentra Shaoran?-.
-Sí, ya lo comunico- sin más, la castaña enlazó la llamada a la oficina del ambarino indicándole que su madre lo llamaba.
-Kinomoto, venga a mi oficina- se escuchó por el intercomunicador, la chica respondió y se dirigió al interior.
-Sí señor-.
-He revisado los estados financieros que implementó y tenía usted razón, envíeselos a mi madre y póngame copia a mí y a Hiragizawa-.
-Sí señor- dijo con un poco de ánimo.
-Los correos deberían estar en la agenda electrónica que tenía la señora Yamato-.
-Así es, ya la había revisado-.
-Bien- la chica empieza a retirarse pero cuando llega a la puerta, escucha nuevamente la voz de su jefe.
-Ah y… Kinomoto- la chica voltea a verlo para encontrarse con la mirada ambarina fija en ella -¡Felicidades! He decidido ascenderla a mi asistente personal- sin más, retornó su mirada a los documentos que tenía sobre su escritorio lo cual evitó que viera la radiante sonrisa de la oji verde.
Continuará…
Espero que les guste mi nuevo fic, quisiera agradecerle a Isa que me ha apoyado tanto y es la única que sabe la idea general de esta historia y, bueno está un poco resfriada en estos días, por lo que le dedico este primer capítulo para que se recupere pronto.
El capítulo I, es una introducción general a la historia de cómo fue que empezó la relación de los castaños. ¡Espero que lo hayan disfrutado!