FANFICTION

MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO

¡MIRAME!

Era un Nuevo día lo que significaba que era el día que Neuro se tenía que encontrar con Kanae, aunque ella no lo supiera.

-buenas tardes Kanae-san- dijo Neuro con su voz y su sonrisa amable. La chica se sorprendió un poco al verlo, pero después su mirada cambio a una de resentimiento

-¿eres el asistente de Yako verdad?- pregunto ella al parecer estaba molesta con él, pero eso no hizo que el demonio cambiara su cara de niño bueno

-si, quería hablar sobre ella precisamente- dijo él

-¿Qué pasa con Yako?- preguntó la chica con semblante preocupado

-eso es lo que yo quisiera saber, estos últimos días ha estado muy rara, no se que pasa con ella- dijo Neuro fingiendo preocupación

-como no quieres que este así si su amor no es correspondido- exclamo la chica enojada pero inmediatamente se tapo la boca con las dos manos y se reprimió a si misma

-entonces sensei si esta enamorada…- dijo el detective mas para si mismo que para la joven que lo volteo a ver con cara de interrogación

-¿no lo sabías?- preguntó Kanae para después mostrar una sonrisa melancólica –bueno, ella siempre ha sido una experta ocultando lo que siente, aun cuando su padre murió ella andaba por ahí como si nada, y cuando creía que nadie la veía se ponía a llorar, debe pasar lo mismo con… esa persona, ella esta tan convencida de que él no la quiere que prefiere vivir con ese secreto, pero me asombra ver que Yako es una gran actriz, no me creo que solo yo me haya dado cuenta de que le gusta alguien, eso significa que mi amiga aun tiene una oportunidad, pero bueno, es hora de irme, nos vemos y cuida bien de ella- dijo Kanae guiñándole un ojo y despidiéndose con la mano mientras caminaba en la dirección opuesta

-así que mis sospechas eran ciertas, ahora solo falta ver quien es esa persona- y se dirigió de nuevo a su oficina.

Cuando entró vio algo que no le agrado para nada, la rubia estaba contra la pared pues frente a ella estaba el maldito hacker muy cerca de ella con las manos recargadas en la pared.

-vaya, que sorpresa Higuchi-san, ¿te podemos ayudar en algo?- preguntó el demonio con su sonrisa hipócrita

Yako volteo a verlo y al parecer estaba algo asustada.

Higuchi se separo de ella, se metió las manos a los bolsillos y se dirigió a la puerta, al pasar a un lado de Neuro le dijo en voz baja

-si no haces algo me la quedaré yo- y salio del lugar

-Neuro, no era lo que parecía, él solo…- pero el demonio la interrumpió

-no quiero escuchar tus patéticas excusas, mejor ponte a trabajar-

-¿Por qué?... ¿Por qué eres así? Un día me regañabas por que estoy con alguien mas y al otro día no te importa, ¿Qué te pasa?- le grito Yako muy enojada

-eso quisiera saber yo- le respondió Neuro con una mirada muy seria, tanto que daba miedo -¿Por qué estas así?, parece que te han chupado el cerebro, estas perdida, suspiras todo el tiempo, te pones nerviosa y te sonrojas, ¿Qué acaso estar enamorado es tan malo?- preguntó. Yako se quedó como piedra al escuchar esto

-entonces si lo sabias…- dijo ella

-se que estas enamorada mas no se de quien, si tanto te hace sufrir por que no se lo dices y ya- le dijo recargando el mentón sobre su mano y con gesto aburrido

-no… nunca se lo diré, prefiero estar con alguien mas antes que decírselo- dijo con tono triste el cual cambio al sentir la mano de Neuro que la tomaba por la cara y la obligaba a mirarlo, se había movido tan rápido que la rubia ni se había dado cuenta

-entonces si no se lo vas a decir yo no voy a permitir que estés con alguien mas- y sin previo aviso juntó su boca con la de ella. Yako dejó de respirar por unos segundos, podía sentir los labios de Neuro sobre los suyos. La rubia comenzó con un tierno beso que ni siquiera el más cruel demonio pudo evitar corresponder. Después de un breve momento él se separó.

-al parecer no pude comerme este misterio, dudo mucho que me digas de quien estas enamorada-

-¿Qué? ¿Entonces… por que me besaste?- preguntó ella sorprendida

-para que te quede claro que solo eres mía. Ahora ponte a trabajar si no quieres que te arranque la lengua y ponga en su lugar un montón de gusanos que estarán gustosos de carcomer todo tu interior- Yako sonrió muy feliz, al parecer después de todo Neuro no era tan perspicaz como parecía.

FIN