CAPÍTULO 34: EL EPÍLOGO DE SINGHELL

La luna se hallaba alta en el firmamento aquella noche de verano, esfumando el rastro de las estrellas con su luz blanca. Cual farol encendido tras el ventanal de Íntegra, su luminosidad creaba un mundo de ilusión y sombras gigantescas en la habitación de la bella y durmiente líder de Hellsing, preanunciando así un desenlace largamente esperado… Soñaba que un beso principesco se convertía en una mordida sensual, al punto que despertó de su profundo sueño al grito de "¡VAMPIRO!" en un arrebato defensivo tal que en un instante había tomado posesión del arma bajo su almohada y descargado todas sus municiones sobre el cuerpo de su sufrido esposo… quien acabó baleado contra la pared del dormitorio.

-¿Alucard? –preguntó ella con el ceño fruncido-. ¿Eres tú?

Al instante las puertas de la habitación saltaron de una patada y se abrió paso la multitud de vampiros hogareños pertenecientes a la organización: Seras, Pip, Luna, Cecy y Lucy se agolparon para entrar, en tanto que Walter observaba desde atrás con sonrisa cínica mientras el chico cuántico se escondía tras sus espaldas…

-¿¡Qué pasa, ama!?, ¿¡qué pasa!? –preguntaron, superponiéndose las palabras de los unos con las de los otros.

-¡TODOS AFUERA! –les ordenó furioso Alucard mientras regeneraba en el suelo sus múltiples heridas.

-¡Ah!, ¡otra vez lo baleó! –observó Pip, invitando con un además a todos los demás a retirarse-. ¡Vamos, Luna, sigamos jugando con Mamá Seras! –y los vampiros se fueron alejando con paso lento, cerrando tras sí la puerta.

-¡Qué bienvenida! –se quejó el conde-. ¡Menos mal que aprendí la técnica de la regeneración o hace rato que me habrías matado y enterrado!...

-¡Cómo tardaste en volver, eh, Alucard! –lo increpó Íntegra sentada al pie de su cama con las piernas y brazos cruzados-. ¿Qué estabas haciendo?

-Todo este tiempo estuve ahogando un cuervo –replicó el conde con aire inocente-, pero ahora ya estoy acá.

-Tardaste demasiado, demasiado, Alucard –observó Íntegra meneando la cabeza-… ¡Treinta horas ahogando un cuervo es inadmisible!

- ¡Mejor treinta horas de demora que treinta años de ausencia! –le replicó el conde incorporándose ya sano.

-¡No me vengas con remembranzas sensibleras con el fin de acallar mi reprimenda, brujo mentiroso! –lo amonestó ella-. ¡Estuviste haciendo magia negra y consultando tu caldero!, ¡lo sé!... ¡No me mientas!... ¡Ahogando un cuervo…!

-¡Lo hice con la buena intención de devolverle la memoria que había perdido, te lo juro! –aseguró Alucard con indignación por la desconfianza-. Te confieso que después me demoré un poco sacándole un par de plumas que eché al caldero, ¡pero fueron unas pocas plumas nomás!; no lo dejé totalmente desplumado al bicho…

-¡Supongo que tu víctima no será aquella noble ave que me indicó el paradero de nuestra hija! –se preocupó Íntegra-. "Raven" creo que es su majestuoso nombre.

-¡No! –aseguró con énfasis el conde-. Este cuervo se llama "Jonathan".

-Extraño nombre para un pájaro –observó la líder de Hellsing-. ¿Y para qué torturaste al pobre animal quitándole "unas pocas plumas nomás"?

-¡Para indagar el futuro de Alexita! -explicó él-. El plumaje de un ave vaticinadora como ésa estimula las funciones presagiadoras del caldero…

SILENCIO…

-Imagino que tienes interés en conocer el incierto futuro de nuestra hija pero tu orgullo te impide admitirlo ante mi persona –reflexionó Alucard-, de modo que te ahorraré el oprobio de preguntarme y compartiré contigo la información –suspiró y tomó una gran bocanada de aire para continuar-. Después de echar mano del cuervo, lo encerré en una jaula que conservo para tal fin en mi cripta rumana, lo trasladé por el portal hasta mi cripta en las mazmorras londineses y tras arduas deliberaciones decidí que la mejor forma de sonsacarle toda la información que requería era…

-¡NO ME INTERESA SER CÓMPLICE DE LOS BAJOS MÉTODOS QUE UTILIZAS SIN MI CONSENTIMIENTO PARA RECABAR TU INFORMACIÓN! –le gritó Íntegra-. ¡O vas al grano, brujo, o no me dices nada y que el futuro de nuestra hija acarree lo que tenga que acarrear…!

-Nunca digas eso, Íntegra –le aclaró el conde-; siempre es mejor saber para estar preparado…

-¡Resumiendo…! –lo instó ella.

-Muy en síntesis –se apresuró a declarar Alucard-, en breve Alexita será coronada reina de Inglaterra.

-¿QUÉ DICES? –gritó Íntegra quien afortunadamente seguía sentada en los pies de la cama o de lo contrario se hubiera desplomado víctima del desconcierto.

-¡Intenté entrar en detalles pero tú no quisiste! –se justificó el conde-. Te resumo el proceso: Calificando de "patriótico y heroico" el desempeño de Merlín al eliminar a los traidores asesinos de la reina, y convencidos de que él es hijo bastardo de la difunta reina Serena, los caballeros leales a la corona lo considerarán su heredero y, por mucho que les pese, se sentirán en la obligación de coronar al "Rey Merlín"...

-¡Imposible! –se horrorizó Íntegra-; ¡desde que era sólo princesa, Serena siempre clarificó ese infundado y malintencionado rumor afirmando que Merlín era meramente su ahijado y no su hijo! ¡Además a nosotros nos consta que así es!

-¡Pero a los demás caballeros no! –le explicó Alucard.

-¡Cientos de veces me lo habrán preguntado esos necios y otras tantas les habré asegurado que Merlín es hijo de la maga Merlina!

-… ¡Pero no te creen! –manifestó Alucard-. No es que no crean en tu palabra pero consideran que tu amistad y lealtad hacia la reina Serena siempre te han cegado e impedido desconfiar de su afirmación en lo que a esta cuestión específica se refiere…

-¡Son unos incompetentes! –se enojó la líder de Hellsing-. ¿¡Será necesario someter a Merlín a un análisis de ADN para que estos ineptos se convenzan de que no tiene ni gota de sangre real!?

-No será necesario porque el mal nacido de mi aprendiz Merlín se excusará y sugerirá el nombre de nuestra Alexita para ocupar el cargo real vacante –le explicó Alucard. El conde hizo una pausa y tras constatar el estado de confusión que azotaba a su esposa, continuó-… Sucede que en varias ocasiones y frente a muchos caballeros la reina Serena había señalado las aptitudes de nuestra nena para ser su sucesora al trono… Además, los caballeros de la mesa redonda, al ser eximios conocedores de los árboles genealógicos de la nobleza, saben que los Singhell no sólo son una rama de los Hellsing sino que por otro lado están emparentados con la casa real inglesa… en fin, con la anuencia de Merlín, los caballeros ofrecerán gustosos el trono a nuestra nena…

-¿¡Y Alexandra lo aceptará!? –preguntó Íntegra incrédula.

-¡Por supuesto! –exclamó Alucard-. ¡Recuerda que también los genes reales de MI linaje rumano manifiestan su presencia dominante en el ADN de Alexita! ¡La nena tiene aptitudes para reinar!

-¡Oh, Dios! –suspiró Íntegra con preocupación-. ¿Tanto heredó ella de ti? Apenas logro tolerar que mi hija tenga aptitudes para la brujería y ahora debo aceptar que también las tenga para reinar…

-Convengamos que las aptitudes para el mando las debe haber sacado de ti –la consoló Alucard sentándose al lado de su mujer y pasándole un brazo sobre los hombros.

-¡Qué horror! ¡Voy a ser súbdito y vasallo de mi propia hija! –cayó en cuenta la líder de Hellsing.

-Es mejor que ser súbdito y vasallo de "Merlín, el rey brujo" –intentó reanimarla el conde.

-¿Esas son las únicas opciones que tenemos? –preguntó Íntegra con inquietud-: ¿o "Alexandra, la hechicera" o "Merlín, el brujo"?

-Esta guerra hizo estragos en la nobleza británica –aclaró Alucard meneando la cabeza-; Si los excluimos a ellos dos no queda nadie vivo en la línea de sucesión excepto TÚ.

-¿¡YOOOO!? –se horrorizó Íntegra-. ¡NO! ¡TOTALMENTE DESCARTADO!, ¡YO SOY LA LÍDER DE LA ORGANIZACIÓN HELLSING, NO NACÍ PARA SER REINA!

-Exactamente –ratificó Alucard-, no sale en el caldero que tú vayas a ser reina; ¡SALE ALEXITA!... ¡Con total claridad la he visto en el caldero retirándose por el pasillo central de Westminster Abbey portando el real cetro y corona!... Se la veía hermosa a pesar de su abultado vientre…

-¡ESO!, ¿y los cuatrillizos? –preguntó Íntegra con desconsuelo-. ¡Ahora que seré abuela me preocupa cómo hará Alexandra para ser reina y a la vez ocuparse de sus hijos como corresponde…!

-¡No te alarmes! –la calmó el conde echándole el otro brazo al cuello-. Nuestra hija es multifacética y además recibirá mucha ayuda según lo que vi… Gracias a las plumas del vaticinador cuervo, observé también claramente cómo se dibujaron en mi caldero las imágenes de Seras, Luna, Lucy y Cecy corriendo tras Alexandra jr., Merlín jr., Íntegra jr. y Alucard jr… ¡Qué originales nombres tendrán nuestros nietos!

-¡Por supuesto que nuestra hija siempre podrá contar con mi ayuda y la tuya! –lo interrumpió la líder de Hellsing-, pero en cuanto a Merlín… Espero que resulte un buen esposo y padre.

-Lamentablemente lo será –refunfuñó el brujo rumano-; tenía la esperanza de que decidiera "hacerse humo" ¡pero no!… Me temo que con Alexa como reina, tú tendrás la pésima idea de suponer que el padre de tus nietos sería la persona idónea para sucederte como líder de la Organización Hellsing, ¡debido a que en su vida anterior el mal nacido de Merlín fue tu noble antepasado fundador de la casa Hellsing!... Afortunadamente vivirás muchos años y los cuatrillizos aportarán abundancia de herederos tuyos en línea directa, de modo que no tendrás que recurrir al muy desagradecido de mi aprendiz, ¡quien no sólo me robó a mi nena sino que además tiene intenciones de seguir atendiéndola!... A propósito, hablando de cierto tipo de atenciones –el conde le dirigió a Íntegra una mirada sensual-… ¿Cuánto tiempo hace que no la atiendo a usted, ama, como a mi ama le gusta?

-¿Como a mí me gusta, Alucard? –le preguntó suavemente Íntegra arqueando una ceja como en complicidad-… ¿Qué pensabas hacerme hace un rato cuando te metiste en mi cama? ¿Ibas a hacerme lo que a mí me gusta o lo que a ti te gusta?

-Y… un poco y un poco –balbuceó el conde moviendo nerviosamente sus dedos entrelazados.

-Sentí tus fríos dientes sobre mi cuello –mencionó la líder de Hellsing-… ¡Sí, sí!... como si te los estuvieras afilando sobre mi piel…

-¡juro que fue solamente un leve roce! –se justificó el conde-. Sabes que por más excitado que esté, nunca te mordería sin tu consentimiento.

-¿Y con mi consentimiento? –le preguntó Íntegra-. ¿Acaso me morderías y chuparías mi sangre?

-Ya no soy un vampiro -replicó Alucard desconcertado-, y tú jamás me consentirías… eso.

-Para empezar, tú, sirviente, no eres quién para decidir qué consiento y qué no consiento yo –le recordó ella-… Precisamente como en esta vida no eres un nosferatu, tu mordida no puede vampirizarme… tampoco puede matarme porque yo soy un regenerador…

Se hizo un silencio.

-¿YYYY? –preguntó el conde ansioso.

-Y aunque no eres un nosferatu en esta vida, tu erotismo sigue siendo un tanto sangriento –afirmó Íntegra haciéndole ademán a su esposo para que se siente a su lado, cosa que él realizó al instante-… Aunque en todos estos años de intimidad no te atreviste siquiera a insinuármelo, conozco tu mente depravada –acercándose a Alucard, le dio un golpecito en la cabeza con el dedo índice y continuó-… ¡Juraría que te excitas sexualmente imaginando que bebes mi sangre!

-SSSÍÍÍ –reconoció Alucard tembloroso-… Acepto que tengo esa debilidad… ¡herencia de mi vida anterior como nosferatu!... ¡lo acepto!

-Entonces, ¿qué imaginabas hace un rato cuando te metiste en mi cama? –le susurró al oído Íntegra-. ¿Acaso te excitabas fantaseando con sangre?, ¿con que te dabas el gusto de hacer una orgía con mi sangre brotando a borbotones, tu modo oscuro de tener "sexo fuerte"?

-Así es –admitió él.

-¡Pero ya no soy una joven e ingenua muchacha! –le explicó ella en un susurro mientras le lamía sensualmente detrás de la oreja y dejaba expuesto su cuello frente a la boca de él-. ¡Mira que pronto seré una abuelita!

-Así está bien –consintió Alucard y abrazándola, hundió sus filosos colmillos en la yugular de su mujer.

-Bienvenido, conde.

-Muchas gracias, condesa.


Estimados lectores:

Ante todo lo más importante: espero que les haya gustado el fic en general y el final en particular… Finalmente terminé el fic… Les había dado mi palabra, aunque me haya tomado un buen tiempo para cumplirla… varios meses más de los previstos, ¡PERDÓN!, ¡MIL DISCULPAS!... ¿Porqué tanto tiempo? Podría decirles que tengo una vida compleja y estuve ocupada con mil cuestiones pero no vienen al caso y más explicarían mi ausencia total del sitio que mi falta de escritura; lo en verdad importante es que se me hizo muy difícil terminarlo más por razones internas mías que por externas… Si bien tenía clarísimo cómo quería que fuera el final, una parte de mí quería escribirlo mientras otra no; pasé más tiempo debatiéndome por dentro que sentada frente a mi notebook… No sé; tal vez estuve demasiados años escribiendo Singhell y no me resultaba fácil cerrar esta etapa de mi vida. Bueno, ¡ya está hecho!, toda historia tiene un final y ésta se acabó, pero lo maravilloso de escribir es que permanece a lo largo del tiempo y ahora me llega el momento de releer la historia, enmendar varios errores de tipeo (que quedaron a pesar de que siempre corregí los capítulos antes de subirlos) y sobre todo, reencontrarme con tantas cuestiones que volqué en el fic puesto que hay mucho de mí en Singhell: de mi visión del mundo, de mi modo de pensar, de sentir, de vivir el humor y la tristeza. ¡Escribiéndolo reí y lloré tantas! Necesito releer los capítulos habiendo pasado ya el tiempo y probar si siento lo mismo…

Es la ocasión para agradecerles a todos los lectores: a quienes dejaron sus reviews, a quienes eligieron a Singhell como una de sus historias favoritas, a quienes me pusieron entre sus autores favoritos y también a quienes leyeron anónimamente… Es importante para mí agradecerles a todos ustedes, lectores, porque sin ustedes nunca hubiera escrito esta historia… ¡No lo digo por decir!, es totalmente cierto y les cuento el motivo: Comencé a escribir este fic como un consuelo a una amiga que se sentía muy deprimida porque no aceptaba el final que Hirano le había dado a Hellsing… Ningún argumento que le ofrecí pudo convencerla de lo maravilloso que me había resultado semejante final (a mi entender trágico al mejor estilo romántico japonés), de modo que decidí escribir para ella un final alternativo feliz y con humor para un gusto más occidental… Así nació Singhell, y a pesar de que yo siempre sostengo que hay que escribir para uno mismo y no para otros, en el caso particular de esta historia comencé escribiéndola para otra persona y no para mí… en fin, más allá de mis contradicciones, lo que cuenta es que continué escribiendo el fic para algunos lectores que comenzaron a seguirlo y de pronto empezó a ser importante para mí hacerlo… hasta que la historia se apoderó de mi mente, cobró vida y simplemente ya no podía parar de escribir… Hubo un tiempo en que sentí que el fic sería eterno, que nunca habría un final… Luego la necesidad del fin se fue imponiendo poco a poco dentro de mí, ya no había tanto que transmitir… Pero como dice el refrán: "Del dicho al hecho hay un gran trecho" y como les mencioné anteriormente, se me hizo muy difícil realmente terminarlo; más aún, si a ustedes lectores no les hubiera prometido acabarlo, creo que en la práctica no lo hubiese hecho… tal vez simplemente lo habría dejado inconcluso en algún momento, cosa lamentable… Por fortuna había adquirido un compromiso con ustedes, y eso me impulsó a llegar hasta el final. Por todo esto necesito agradecerles de corazón: este fic no hubiera existido como tal sin la lectura de ustedes y yo no me habría enriquecido con la increíble experiencia que para mí es haberlo escrito.

Esto no es un adiós. Adoro escribir y probablemente haré otros fics pero ignoro de qué envergadura por el momento. Esta despedida es el cierre de un ciclo, de modo que: ¡Hasta el próximo fic! Les deseo que a todos les vaya muy, pero muy bien. Saludos

Aletse