Gundam Wing no me pertenece; todos los derechos estan reservados por Hajime Yatate y Sunrise.
Campaña de Reedición de Fanfics
Disculpen las molestias por el cambio parcial o total de los capítulos
Gracias.
De Vuelta
Capitulo 1: Esperanza
La esfera terrestre lucia en todo su esplendor desde la ventana del transbordador por donde Relena observaba el infinito espacio.
Hacía un tiempo que la guerra había finalizado y aunque fuera difícil de creer, la tan anhelada paz había llegado. Todos los habitantes de la tierra, incluyendo a los Pilotos Gundam regresaron a sus labores habituales, a una nueva vida pacífica. Incluso ella misma se encontraba laborando entre la organización Darlian en la tierra y en el trasbordador en el espacio.
Pero, después de eso, Relena no había vuelto a saber nada de Heero.
—¿Dónde estás? —se preguntaba una y otra vez la Vice Ministro.
—¡Señorita Relena! —gritó Noin acercándose a ella—. ¿Puedo ayudarle a cargar eso?
Relena despertó de su ensimismamiento. Había olvidado por completo que debía llevar unos documentos a su oficina.
—¿Se encuentra bien? —le preguntó la peli azul marino.
—E-Estoy bien, no es nada Noin, ire a mi oficina, si alguien me busca ahí estaré.
Su actual cuñada y asistente asintió.
Al llegar a su oficina, comenzó a ordenar los múltiples papeles que estaban en su escritorio. Ahí pasó parte del día, contestando llamadas con algunos de los representantes de distintas colonias y revisando correos.
Cuando la joven ministro se dio cuenta ya era de noche, así que dejó todo su trabajo pendiente para el siguiente día y salió hacia su habitación.
Los pasillos lucían solitarios, iluminados solo por una luz tenue. Todos los trabajadores ya se habían ido a dormir, Relena sólo podía escuchar sus propios pasos.
Estaba por llegar a su cuarto cuando le pareció escuchar pasos detrás de ella.
Relena se detuvo y giró, pero no había nadie ahí, y el único punto de acceso era el pasillo a la izquierda por donde ella había doblado.
Caminó otro poco hasta escuchó nuevamente que alguien la seguía. Entonces decidió regresar por donde había venido.
—¿Heero? —dijo sintiéndose tan tonta por aquella pregunta. Obviamente no podía ser el piloto Gundam.
Al doblar, se dio cuenta de que no había nadie.
—¿Qué es lo que me pasa? —susurró. La joven decidió que aquello era producto de su imaginación debido al cansancio.
Al llegar a su habitación Relena se tiró sin más en la mullida cama y se quedó dormida casi al instante.
A la mañana siguiente muy temprano recibió una llamada de Noin.
—Su hermano quiere verla Señorita Relena, la espera en la unidad de mando.
—Dile a Miliardo que enseguida subo.
La chica se vistió con apuro y salió en dirección al piso 5 de aquella nave, entró al ascensor y tecleó el piso.
La muchacha pacifista suspiró con pesar. Recordaba a Heero cada día de su vida, a cada momento se preguntaba qué es lo que estaba haciendo, y donde estaba.
Guardaba el osito que Heero le regaló por su cumpleaños con mucho cuidado, era su tesoro ya que sabía que no era muy común que Heero hiciera ese tipo de cosas.
El corazón de la joven se aceleraba tan solo con recordar al joven de tez morena y cabello castaño, cada vez que lo pensaba algo oprimía su pecho.
Cuando el elevador se detuvo y las puertas se abrieron Relena contuvo la respiración; Heero Yuy la esperaba recostado en la pared, su mirada era profunda y brillante.
—H-Heero… —logró articular la rubia
—Relena —dijo suavemente el joven castaño.
Sin darse cuenta de cómo, las carpetas que llevaba en las manos se le resbalaron ni siquiera pudo escuchar el ruido que hicieron al caer; su atención se centraba en él, sólo podía sentir que su corazón se aceleraba al punto más alto y que sus pies la llevaban hacia donde el chico la esperaba.
Relena lo abrazó con fuerza desmedida y para su sorpresa Heero hizo lo propio.
—Pensé… pensé que no te volvería a ver —dijo Relena hundiendo la cara en el pecho de Heero.
No había cambiado nada, seguía siendo el mismo joven esbelto y desgarbado de siempre, aún llevaba el cabello alborotado tanto como a ella le gustaba y su mirada era la misma que siempre la había cautivado.
—¿Dónde habías estado? —cuestionó la Vice ministro de Relaciones Exteriores.
Heero la separó de su pecho y la miró por un momento
—Disculpen —dijo Noin aclarándose la garganta.
Heero y Relena se separaron de sobresalto.
—Heero, sólo quería decirte que Wing Zero ya está reparado y listo.
Relena le lanzó una mirada de asombro a Heero con los ojos muy abiertos ¿Qué el Gundam estaba listo…? ¿Acaso Heero pensaba irse de nuevo?
—Iré en un rato —contestó Heero con seriedad.
—Con permiso —se despidió Noin conmprendiendo un tanto la situación.
—¿Te vas? —se atrevió a preguntarle Relena al piloto Gundam.
Éste sólo se limitó a guardar silencio y le tomó la mano haciéndola caminar.
Princesa Saiyajin presentó…
Endless Waltz, Endless Love.
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