Niños y niñas!!!! ALERTA de LeMoN!!!! Asi que con la dvertencia dada... lean! XD

por cierto, los personajes son de Rumiko.... la idea loca si que es mia... XD

Capitulo 16: Sin Marcha Atrás

Parecían dos niños huyendo del mundo para demostrarse algo que era mas claro que agua para los dos. Las circunstancias se las hacían más difíciles, pero lograrían encontrar una salida para esto. Lo único que importaba en esos momentos era aprovechar el tiempo.

Entraron a su habitación, la que estaba al fondo del segundo piso y por tanto, la más alejada de todo... ya estando dentro, la pelinegra se arrojo a sus brazos y este al recibió de la mejor manera. Se besaban tan calmadamente y sin preocupaciones como si fuera un día normal. El aire falto y se miraron a los ojos, el fuego de lo prohibido ya estaba en sus pupilas y las del ojidorado destellaban como nunca y de la nada... Se estaban riendo, era como jugar a las escondidas con los demás y eso les gustaba a los dos. La habitación que se encontraba en penumbra no fue un obstáculo para que encontraran la cama mullida y dispuesta para ambos.

Mentiras a mis ojos

Fallarás si me tocas

No se puede olvidarla

Una mentira que habla...

Sin hacer el más leve ruido, se dejaron caer en la cama, aun jugando con sus labios, mientras sus manos exploraban el cuerpo del otro. Ya en una ocasión lo habían hecho, pero habían sido interrumpidos. Esta vez sería diferente, nada ni nadie evitaría que no concluyesen con algo que sus cuerpos y almas anhelaban con pasión y un poco de lujuria...

Y que palabras no tiene

Pero dirán lo que quiere

Cada quien tiene sus limites

Los tuyos los entendí bien...

Además del calor del momento, tenía miedo, si... miedo a descubrir que después de esto, todo quedará olvidado y sus vidas seguirían tal cual estaban antes de conocerse. Kagome se tenso ante esto.

¿qué pasa? – la voz ronca y algo molesta del ojidorado le susurro al oído. La miro directo a los ojos. Turbación.... – si quieres... podemos dejarlo hasta aquí - ¡Demonios! De donde le salió decir eso... estaba tan "animado" que la idea de dejarlo por segunda vez inconcluso le inquieto. Tendré que darme otra ducha fría...

¡NOO! Es que... ¿noseraotranochedeplacersoloparati? – por lo bajito y rápido que lo dijo, el otro no logro entenderle

¿qué dijiste? Kag, deja de tener miedo a esto... déjate llevar por lo que ambos sentimos...

Y según tú... ¿qué sientes por mí?

Amor... ¿qué mas podría sentir por quien me ha mantenido vivo todos estos años? – la sonrisa de satisfacción de ella por la respuesta fue un gran regalo para él. La pelinegra recordó en la forma en que este le conoció en Tokio y el por que nunca se le presento: el mismo miedo que ella sintió hace unos minutos, miedo al estúpido rechazo... con una firme sonrisa y dejando la tirantez, se atrevió a besarle y poco a poco, regresaron al ritmo antes puesto.

Era tan extraño para ambos, como si fuese su primera vez, ella siendo casada; le era hasta ridículo no saber que parte tocar, sin sentirse ruborizada y para él, era como descubrir algo nuevo y excitante en ella, que le detenía por momentos para no ser tan brusco. Si esta sería la única vez para ellos, por lo menos tendría que ser inolvidable para los dos. El mismo lo dijo... lo hacían por amor... no por una mera atracción sexual o algo por el estilo...

Y habiendo ya entendido

Me sirvo de beber

De noche cuando el cielo brilla

Pero no hay luna ni una estrella...

Ya dejándola solo con sus bragas y su sostén, por primera vez, quedo maravillado con la figura de ella, tan dispuesta y solo para él. La mirada penetrante que el ojidorado sostenía sobre su cuerpo, en lugar de sentirla incomoda, la hizo sentir poderosa en la forma en que este no encontraba palabras. Se miraron un instante y ella fue la que con parsimonia le bajo el cierre del pantalón. Kagome rio por lo bajo de solo imaginarse su miembro dentro de ella. Este momento se junto al del Inuyasha tratando de quitar el sostén, que de la parte de atrás, se detenía por cintas entrecruzadas, al igual que los corsés antiguos.

¡demonios! ¿cómo te pones esto? – vio la diversión de la chica – no se porque se ponen cosas tan difíciles de quitar...

Tontito... eso es un adorno – puso una mano sobre el centro, cerca del esternón y con un ligero clic de un broche, este se abrió... - ¿lo ves? No era tan difícil...

Veo que tendré que ver más el tipo de ropa que usas...

La risilla que la pelinegra soltaría se quedo atorado en su garganta, al sentir como este succionaba uno de sus pezones, mientras que con las manos le despojaba de la prenda, la dejó totalmente sumergida a su merced. De lo cual estaba más que satisfecho.

Bajo un poco mas hasta llegar a u ombligo y un poco mas abajo, hasta donde le permitió esa tela estorbosa... aun estaba con esos pantaloncitos... cada bezo, cada caricia y cada roce le dejaba una marca indeleble, casi como fuego, el mismo fuego que sus ojos destellaban en esos instantes.

Recordare

El miedo que

Que mojaba mis ojos

Pero olvidarte

Ya era imposible...

Le mordisqueo el lóbulo al no mas reincorporarse, quería llevarla hasta los limites, para pasar a su cuello, entre su perfume y el olor de sus cabellos; se sentía mas que mareado y a la vez, con tanta paz... el solo tenerla así... despertaba tantas cosas dormidas dentro de él... ternura... cariño... protección... amor...

Los constantes gemidos y quejidos de ella, eran como los de una colegiala o los de una... a lo que su mente maquino, una simple pregunta asalto su cabeza...

¿Es que ella jamás gozo de lo que era hacer el amor?

Algunos de los movimientos torpes de ella, se lo delataban y la vena de su orgullo se hincho más de lo acostumbrado. El arte aprendido en años, no le serviría de nada, esta era una experiencia nueva... nueva, por que Kagome era la mujer a la que amaba como loco.

Sin dejar de atender sus montes, la miro de reojo y se divirtió al verla con los ojos fuertemente cerrados y una parte de las sabanas entre sus dientes. En eso recordó el lugar donde se encontraban... Su casa... y en unos metros mas allá, tanto Sango como la anciana Kaede yacían en sus camas... pero como dominar sus impulsos ante lo que un día creyó un imposible... ¡¡¿¿CÓMO??!! Kami... ¿Cómo?

Ya no recordaras,

El miedo que

He esperado probaras,

Probándolo yo

Que todo feliz naciera

Y veloz terminara...

Ella aun con su capri negro y él solo en bóxer... no se le hizo justo... estaba impaciente, ya no aguantaba el constante roce de su parte con el abdomen plano de ella. Necesitaba tenerla ya... ¡maldición! Y como si la pelinegra lograse leer sus pensamientos, coloco sus dedos a un lado del pantaloncillo oscuro y halando muy despacio para el deleite de esos orbes doradas que la consumían con la forma tan penetrante de mirar la desesperante forma en que le torturaba, le susurro

Esto ayudara algo, ¿no? – bajando la mirada para mirar extasiada el bulto entre su bóxer... no era por el largo tiempo de no tener nada de actividad con su esposo, pero es que todo lo que inmiscuía a Inuyasha le daba siempre un matiz de misterio y éxtasis... quien me viera... yo una desesperada sexual... vio la forma casi violenta en que le arrebato la prenda y por primera vez sus sexos se rozaron a través de las delgadas prendas. Ella dejo escapar un sonoro gemido ante la sensación – ¿me piensas torturar?

Ta vez... – resoplo en su oído, haciendo que esta chocara su cuerpo aun más contra el cincelado del ojidorado – shh... baja la voz... nos pueden escuchar – una risilla se dejo escuchar de los dos y fundiéndose de nuevo en otro beso, callaron las voces.

Rodaron en la cama, quedando ahora Kag sentada en abdomen y sus piernas a sus costados, le miro. Además de la mirada penetrante y lujuriosa que Inuyasha le dirigía en esos momentos, sus labios hinchados y la sonrisa de admiración, hicieron que los colores se elevaran más sobre su rostro.

La lacerante distancia

Entre confianza e ilusión

Es una puerta abierta

Y una que no se cierra

Y que palabra no tiene...

Pero él se quedaba atrás con la imagen única de ella. Los cabellos alborotados, dándole un toque salvaje y todo gracias a mí... el ego se apodero de él. Sus ojos chocolate destellaban como nunca y el vaivén de su respiración hacía que sus pechos subieran y bajaran de forma irregular. Ambos se miraron y Kag se agazapo hasta llegar a su cuello, dejando su propia marca, de la misma manera en que él lo hizo rato antes. El aroma de él era tan único, como a bosque... no era para tanto pensarlo, él ya sabía como hacerla temblar... y los celos aparecieron, solo que en mal momento, ya que estando mordisqueando una de sus tetillas, le agarro mas de la cuenta y...

¡Arrg! – Sintió como de repente el cuerpo pequeño se tensara antes de morderlo... algo estaba pasando... ¿acaso se estaba arrepintiendo de nuevo?

¿estas seguro de lo que sientes por mi? Digo... no será otra de tus aventuras, con tantos países recorridos... no creo que te vayas a conformar conmigo... teniendo a mujeres mas bellas... – esto lo cambio estoicamente, ya que en realidad quería decir "con mas experiencia" se mordió el labio inferior, no derramaría ninguna lágrima

Tontita... claro que sé que lo único que quiero desde ahora hasta mi muerte es estar contigo... por que te amo... ¿qué tanto te cuesta creerlo? Y para mi eres la mas hermosa de las mujeres, además... – tomándola por las caderas la sentó a propósito sombre su zona - ... crees que me excitaría a propósito... no, pequeña, tu lo hiciste... – los colores subieron de nuevo y la respiración agitada de ella también.

Entonces... no hagas repetir la pregunta...

Oh... claro que no...

Y así con un rápido movimiento, la dejó bajo su cuerpo, procurando no dejarle el peso total de su cuerpo, solo una leve presión... la beso desenfrenadamente y son un sutil, pero efectivo desliz, la desposo de su ultima prenda. Esta rapidez la tomo por sorpresa y más cuando se quito su bóxer... todo en ellos era totalmente erótico, tardaron años en conocerse, cometer sus errores y madurar; pero había servido para algo, muy bueno... friccionó la punta de su miembro con su clítoris y si no fuera por que seguían besándose como locos... ella habría gritado. Era más, ese grito, en medio del juego de sus lenguas fue un adictivo potente para el ojidorado, que siguió con esa dulce tortura hasta que la sintió mojarse.

Inu... ah... – la voz entrecortada y sensual de la pelinegra, termino por liberar esa fiera escondida en él y de una vez por todas... la penetro... rápido y limpio... directo en su punto. Las uñas de ella se incrustaron en su espalda, dejándole unos lindos arañazos.

Con las siguientes embestidas, lentas y llenas de pasión, dejó que su interior se acomodara a la intromisión. El choque de sus caderas y pechos, hacia que las embestidas aumentaran de ritmo, hasta llagar a un punto donde ninguno de los dos atinaba la realidad con la fantasía de lo que estaban experimentando. Era como morir y volver a la vida con cada entrada y salida.

Pero dirá lo que quiere

Hay diferencia entre amor

Y toda su dependencia

Te llamo si puedo o

Me mata tu ausencia...

Colores, sensaciones y corrientes eléctricas por todo el cuerpo era poco describir en esos instantes... solo sabían que eran nuevas experiencias y que por nada querían dejarlas de sentir. Largas y transparentes gotas de sudor, recorrían sus pieles, como prueba de agotador ejercicio.

Se sentía genial, pero por alguna razón, el ojidorado no estaba complacido, así que sentándola aun estando dentro de ella, siguió embistiéndola. Esta rodeo sus manos y piernas alrededor del cuerpo de su acompañante y arqueando su torso lo más que pudo, le ayudo a introducirse hasta el fondo. El clímax en ella llego, gritando su nombre, como si fuera lo único a lo que pudiera aferrarse. Fueron tan solo unos segundos, pero para ella, fue como una eternidad en la que su cuerpo y mente estaban perdido en un lugar muy lejos de ahí y a la vez, estaba completamente conectada con el agente.

Por este amor estoy sufriendo

Que mas lo vivo menos aprendo

Se quedara así...

No tardo mucho para que él se le uniera, dejando parte de su esencia en ella. Estando así, en la misma posición, dejaron que sus respiraciones se regularan un poco. Kagome después de reparar en lo recién pasado, abrió sus ojos, encontrándose con los de él; sus ojos estaban más dorados que nunca, como cuando ves el oro derretirse. El quiso salir a su pesar, pero ella le reprendió con la mirada y el leve gesto de sus labios le enterneció. Aun no podía creerse la suerte de que ella guardase parte de inocencia en su interior. Era tan afortunado.

Muchas gracias... – dijo la pelinegra después de un rato, Inuyasha la miro directo y la diversión en sus ojos era natural, sin matices de coquetería, para nada, era una felicidad genuina, tanto que deseo no separarse de su lado, pero su realidad era otra.

En unas horas partirás y no la volverás a tener como hoy...

Su conciencia le había dado un golpe bajo, quizás sería la ultima vez que tocaría su cuerpo, mientras que a su regreso, el esposo tendría todos los derechos que el mundo le daba con ella. De solo pensar que otro la tocara de la misma forma desenfrenada que él lo había echo esa misma noche, le volvía loco, pero se contuvo; no quería arruinar esos preciosos minutos a su lado.

Las gracias son para ti... me hiciste creer de nuevo que los milagros existen, eres lo mas hermoso que la vida me ha dado pequeña... gracias por existir... – termino por decir este al oír a su mujer, por que era de él... de eso no había duda.

La abrazo con toda la ternura que esa mujer le producía, como deseaba tenerla así para toda su vida, sentirla segura bajo su protección. Ella cabía tan bien entre su cuerpo, como si ella fuera la otra parte de su molde. Depositando cortos besos en su cuello se dejo embriagar por su aroma. Respiro hondo y descansando su cabeza en el hueco de su hombro, se dejo caer en la cama con ella en su regazo y cayeron dormidos, sin antes arroparse y acomodarla mejor para su descanso.

Decírtelo ahora de toda manera

Pero luego nada cambiara

Se quedara así

Hablarte otra vez pero todavía

Yo olvidando te amaré...

Eran las 4 de la madrugada, cuando el ojidorado despertó, al sentir a Kagome tan bien acomodada en su pecho, gruño por tener que moverla. Era hora de salir de la casa sin ser visto y llegar donde su hermano y los demás le esperaban. De seguro Miroku ya sabía de su ausentismo y de donde se encontraría... trato de no moverla mucho, dejándole una almohada como reemplazo, busco sus ropas en el piso.

¿Inuyasha? – la chica con todo y su cuidado, se había despertado y le miraba con una gran sonrisa

Disculpa, no quería despertarte, sigue durmiendo... debes estar cansada – lo ultimo le hizo gracia al recordar el por que de su cansancio

Si... ¿por que será?- trato de ser lo mas normal, pero la mirada fuerte no le ayudaba en nada. Era como si pudiera verle desnuda a través de la tela de la sabana – cuídate... – se movió en la cama, se incorporo teniendo cuidado de la tela no dejara al descubierto sus pechos.

Esta era una tentadora invitación que Inuyasha no fue capaz de resistir. Como un felino llego hasta ella y embriagándose en sus labios, esta se echo para atrás, cayendo de nuevo sobre el mullido colchón. Enredando sus dedos en los cabellos de él, le masajeo como solo ella sabía hacerlo. De un ligero roce pasaron a prácticamente devorarse los labios. Eran tan adictivos que era imposible romper el momento.

Por cada abrazo un regalo

Aunque si luego estaré solo

Nunca pensando

Nunca queriendo...

Pero tenía que irse... a su pesar, así que reuniendo la poca cordura logro separarse de sus labios y mirarla con un falso enojo.

Si sigues así... no te dejare dormir... ya sabes de lo que soy capaz... no me tientes... tengo que irme. Sesshomaru puede darse cuenta que no estoy en la casa...

Esta bien... y yo que ya me la pasaba bien... – reprocho esta y dejando caer la sabana siguió - ... lastima que tu tengas que irte... – si antes de esa noche estaba confundida, lo sucedido le había dado tal confianza con él para hacerle estas jugarretas

Oh... no, Kagome; no lo hagas... – rápidamente le subió la sabana sin antes maldecir por la invitación tan tentadora y el dolor que se acumulaba en su entrepierna... – Bruja... pórtate bien.

Con un corto beso se despidió de ella, sin antes decirle que la amaba mucho y que tenía más vidas que un gato como para morir...

Sabía que la puerta estaba asegurada desde el interior y que las llaves estaban a un costado de la entrada. Encontró un juego y rápidamente abrió la puerta. La calle aun estaba llena de estrellas. Metió sus manos en sus bolsillos y girando su cabeza para ver la ventana de ella, con la luz encendida, la delgada silueta le miraba entre las cortinas.

Sabiendo que nunca cambiara

Se quedará así

Mentirás a mis ojos

Fallaras si me tocas...

Llego a la otra casa y con su arte, entro sin ser visto. Entre abrió la puerta de la habitación de Sesshomaru y este estaba mas que dormido. Suspiro aliviado y entrando en la propia, se llevo el susto de su vida al encender la luz y ver alguien que le conocía tan bien, sentado en su cama y con una mirada no tan sana...

¡Miroku! ¿no deberías estar en tu cama? – estuvo a punto de pegarle por el susto

No realmente... además tengo una espinita de curiosidad... ¿en donde estuviste hasta hace unos minutos? Y no vayas a mentir... – esa mirada libidinosa, era tan molesta como su amigo a la hora de sacarle información

¡Keh! No te interesa... anda, quítate que quiero dormir una hora... – arrojándose en la cama cerro sus ojos, no quería más insinuaciones. Solo quería despejarse y lograr su cometido. Por eso estaba ahí, aunque estaba enamorado de ella... tengo que hacerlo... se dijo a si mismo. Quizás eso... sería la prueba más difícil de su vida...

Por lo risueño que vienes no me queda duda de lo que Sango dijo... – se levanto raudo, si esto no servía... nada lo haría, pero conociéndole... caería

¿qué dijo Sango? – si... era tan predecible...

Pues que tarde o temprano harías caer en razón a mi amiga, ¿Verdad Rin? – la castaña fue quien respondió saliendo de la penumbra de una esquina junto con la otra amiga que sonreían de oreja a oreja

Pero... – ver tanta gente en su habitación le enmudeció. Le fulmino al de coleta y prosiguió - ... ¿qué hacen aquí?

Obvio... dejando que Kag y tu resolvieran su vida... ¿qué más? – respondió Rin tan calmada que sorprendió al ojidorado – de Kaede- sama no había que temer... es tan sorda cuando duerme que ni un tifón la despertaría...

Muy bien... eso quería decir que todos sabían lo que había pasado entre ellos... que bien, ¿no?

¿de donde sacaron que paso algo?

Pues... después de verles subir por las gradas, no fue gran sorpresa lo que pasaría y nos venimos a hacerle compañía a Miroku- sama – de nuevo, la ojicafés contesto. El ojiazules hizo el ademan de Salir de ahí y los tres salieron dejándole entre sorprendido y relajado.

Bueno... tarde o temprano se sabría, por lo visto sus amigas estaba de su lado...

Continuara...

La canción es "El miedo que..." de Tiziano Ferro

sin mas y mas... agradecimeintos a:

kagome-chan-1985 y a lindakagome por seguir dandome las ganas de seguir publicando este fic!

las quiero niñas preciosas!!!