FALSO MATRIMONIO
CAPITULO 1 " NECESIDAD DE CASARSE"
El negro no era un color que usualmente usara, pero en esta ocasión era reflejo de su situación y de su estado de ánimo. Se puso de pie de la silla en la que estaba sentada y vio a los invitados ¿Por qué tener que atenderlos cuando estaba sufriendo de esa manera? Suspiro cansada, no podía correrlos, sus padres le habían enseñado valores y modales, al menos eso debía mantenerlo, aún estas situaciones.
Dio un vistazo al lugar, podía ver a mucha gente conocida, socializando como si nada hubiera pasado, no podía culparlos, la mayoría de esa gente lo único que buscaba era sacar dinero de sus padre, ahora le intentarían sacarle dinero a ella. Vio al asesor financiero de su padre acercándose a ella lentamente.
- Aome – le dijo como saludo - ¿Cómo te sientes?
- tan bien como podría estar – contestó Aome bebiendo un poco de café
- Aome, se que no es el momento pero… tenemos que hablar – dijo en un tono que Aome sabía bien que no era bueno.
- claro – dijo en un tono cansado – vamos al estudio.
Atravesaron la habitación lo cual les llevó un tiempo ya que varias personas se detenían a darle el pésame a Aome la cual solo contestaba con un ligero movimiento de cabeza, fue una lenta tortura hasta que llegaron al estudio donde el señor Shinomori cerró la puerta tras el y se sentó en un sofá de piel.
- ¿Qué sucede? – preguntó Aome viendo la cansada expresión del hombre. Si había alguien que había luchado hombro a hombro con su padre para levantar la compañía de bienes raíces que tenía su familia era el.
- Aome sabes bien que tu padre era un gran hombre pero…- dijo deteniéndose para ver a Aome y después prosiguió – alguien le ha estafado, antes de morir tu padre enfrentaba ya varios problemas ..
- ¡no puede ser! – gritó Aome enfadada.
- calma Aome, eso no es todo, he arreglado con el abogado que no presenten cargos por evasión de impuestos pero tendrás que vender y dar todas las propiedades excepto la villa de la playa – dijo el señor. Aome se dejo caer en el sofá y se cubrió el rostro con las manos. Todo estaba perdido, ya no tenía nada, ni familia, ni verdaderos amigos y ahora ni siquiera dinero con el que sobrevivir.
- ¿entonces la villa es mía? – preguntó con un acento derrotado, con lágrimas en los ojos.
- Aome – dijo el hombre – mañana leerán el testamento hasta entonces sabremos todo, ahora descansa, yo me encargo de los invitados.
El señor Shinomori salió de la habitación dejando a Aome en la habitación. Se sentía tan sola, tan desamparada que daría todo por tener a alguien a su lado. Pero en parte era su culpa, aún podía recordar como su madre le rogaba por que saliera con chicos, pero ella siempre había puesto su carrera en artes que nada, pretendientes no le faltaban pero siempre se había negado. Ahora tal vez tendría a un hombre bueno junto a ella…pero no había sido así.
Se levantó del sofá, se limpió las lágrimas y se aliso la falda. Tenía que ser fuerte, su padre no le había enseñado a ser débil. Saldría adelante, trabajaría al fin y al cabo tenía su carrera, buscaría un lugar donde vivir y dejaría como recuerdo esa vida llena de lujos que había tenido y de la que ahora ya no era parte.
……………………….
Vio por el ventanal de su oficina, tenía una gran vista, desde ahí podía ver la avenida principal, el tráfico que había, los edificios que se levantaban como monstruos y el cielo infinito que le decía que algo más tendría que haber para el. Y eso era justamente lo que quería, avanzar a algo más, saborear nuevas cosas. Estaba cansado de las fiestas superficiales, de los amigos hipócritas y de mujeres que solo sabían de moda, fiestas, modales y nada más. Mujeres como ella.
Se levantó de la silla y vio a su asistente entrar, era más joven que el, tenía un futuro prominente y era sin duda brillante.
- tienes que contestar la invitación a la cena de caridad de la señora Robinson, es una de las pocas que aún te invita, ya sabes después de lo de…
- ya, ya – dijo haciendo un gesto con la mano - ¿Cuándo es?
- mañana por la noche. – contestó su asistente – y tu cita de las seis acaba de cancelar.
- me lo imagine – dijo Sesshomaru en un tono realmente cansado - ¿Qué vamos hacer? La agencia se cae a pedazos…todo por esa maldita perra!
- debemos pensar en estrategias no en insultos – le recomendó su asistente – esta tarde pensaré que podemos hacer.
- bueno al menos que seas un genio podrás encontrar una buena respuesta – dijo Sesshomaru caminando hasta la puerta – saldré temprano tengo el celular prendido.
- bien…
Tenía que salir de ahí, la oficina lo asfixiaba, los problemas se habían vuelto más grandes de lo que pensaba, será fácil abrir una agencia de publicidad , una nueva. Pero se llevaría un buen tiempo en volver acreditarla, en trabajar para hacerla crecer. No. Eso no era la opción, tenía que salvar la que ya tenía. Si abría una nueva podía escuchar a su padre decirle que era todo un fracaso. A sus treinta años podía considerarse un hombre con fortuna, tenía dinero, un negocio propio, una casa nada despreciable, además era atractivo para las mujeres, su carisma y rebeldía las atraía y eso era natural en el. Pero su padre solo veía un hombre, solo, sin casarse, que no le daría nietos nunca… un hombre frívolo como lo decían los chismes de los que huía.
El fracaso familiar del que sufría era gracias Inuyasha, su pequeño hermano, el y su pequeña familia era el significado de éxito de su padre, dos hijos y una esposa casi perfecta. El como hermano mayor debería tener ya todo eso en cambio no tenía nada por que el emprender su empresa le había succionado todo el tiempo y cuando creyó encontrar alguien resultó que no era una buena persona.
Entró en el café que visitaba todas las mañanas y pidió su café, se sentó en la barra mientras disfrutaba el suave aroma del café por la mañana. Tenían la televisión encendida y muchos de los presentes la veían con atención, a el no le interesaba mucho pero la curiosidad pudo más que otra cosa.
Estaban dando la noticia de la muerte de Tatsuma Higurashi un importante empresario dueño de una compañía de bienes raíces la cual estaba ya en ruinas y en quiebra. Vaya que sorpresa, eso pasaba muy seguido. Pero entonces pasaron imágenes de la heredera del imperio en ruinas. Ame Higurashi, una joven de 22 años. Las imágenes que pasaban eran de fiestas de gala en las que ella se hacía conocer por su excelente gusto al vestir y su facilidad para socializar con la gente. Inuyasha suspiro, vaya imagen, había un contraste en la chica de fiestas y la chica que habían fotografiado en el funeral, con un vestido sencillo, negro por supuesto , gafas de sol cubriendo sus posiblemente irritados ojos.
Bien esa chiquilla no le interesaba, el tenía sus propios problemas, que quizás no salían en el periódico ni en la televisión y daba gracias a eso pero eran lo suficientemente grandes como dejar de preocuparse por los demás y comenzar a pensar en que tendría que hacer.
…………………………
No había necesidad de vestirse con sus vestidos de diseño ni nada presuntuoso, simplemente iba de negro que al fin no había diferencia. Solo algunas personas estaban en la sala junto con el notario que leería el testamento. Lo único que ella quería era la villa, le traía tantos recuerdos de su infancia que se moriría si no la conseguía. El notario aclaro la garganta, miro a los presentes y comenzó con la lectura del testamento.
Nada que pudieran heredarle, todo estaba ya dado para pagar las deudas, todo excepto la villa. Y entonces antes de que ella pudiera gritar victoria una cláusula especial la dejo en shock, sus padres habían dicho que a menos que ella estuviese casada, tratando de formar una familia en menos de un mes entonces podría conservar la villa, de lo contrario pasaría a manos de su tío más lejano. Aome se sintió palidecer, sus padre siempre estaban pensando en su futuro, su matrimonio pero nunca pensó que llegarían tan lejos como para ponerlo en el testamento. Sintió como alguien le tomaba de la mano, volteo a ver , era el señor Shinomori. El hombre de ya 60 años la veía con comprensión.
- no te preocupes querida buscaré la forma de que puedas heredar sin casarte – le dijo y Aome asintió.
El matrimonio no entraba en sus planes hasta hace unos minutos, ahora tendría que casarse con un desconocido por que el marido que pudiera encontrar sería un extrañó para ella. Se puso de pie y camino hacía la puerta, si bien quería tomar un poco de aire y calmarse estaba casi segura de que le sería imposible.
Lo mejor sería salir a caminar a alguna plaza cercana, rodearse con el ruido de las demás personas, sentarse a ver como la vida de los demás seguía mientras que la suya se desmoronaba poco a poco.
Llegó al centro comercial y se sentó en la zona de comida, pidió un refresco y se acomodo en un lugar donde podía ver a todas las personas que pasaban. Recordaba que hace unos días había estado en ese mismo lugar con uno de esos pretendientes que sus padres le encandilaban, aunque era bastante agradable no le llamaba la atención. Le había comprado flores y la había invitado al cine. Una tarde como cualquiera. Pero ahora no sabía quien sería su esposo, ya no tenía oportunidad de elegir, tendría que casarse con un desconocido. Aome se limpió las lágrimas que salían mientras se ponía de pie, no quería que la vieran así en público, menos los fotógrafos.
Aome levantó la vista y vio a un fotógrafo tomándola, Aome se cubrió la cara con una mano y echo a andar. Ni siquiera sabía por donde iba, solo caminaba en busca de un lugar donde esconderse y el hombre la seguía para pedirle una entrevista.
De pronto choco contra alguien, la hizo levantar la vista y vio a un hombre alto, de cabello plateado , cuerpo ancho y …una mirada tan profunda que la hizo detenerse. Pero los gritos del hombre la hicieron regresar en si misma. Paso de largo al hombre pero este la tomo de la muñeca y la jalo hacía otro lado. Aome no había tenido tiempo de decir nada, y de pronto se encontró escondida en un cuarto de limpieza de la plaza, el hombre estaba frente a ella viendo por una rendija de la puerta. A decir verdad tenía algo extraño, algo que le decía que era peligroso andar con el pero…
" no pienses en eso" se dijo a si misma . " te acaba de salvar " pensó. Entonces el hombre la volteo a ver y sonrió. Era una sonrisa confiada…llena de peligro…
- ya se fue – dijo metiendo las manos en los bolsillos del pantalón
- gracias – dijo Aome sacudiendo su falda – me estaban fastidiando mucho los últimos días
- si me imagine que sería molesto – dijo el hombre – Aome Higurashi ¿no es así?
- si… - contestó Aome abriendo la puerta del armario para salir - ¿y tu quien eres?
- ¿importa? – preguntó el hombre mientras sacaba un cigarro – ya no nos veremos de nuevo.
- ah..- dijo Aome. Estaba decepcionada, de alguna manera espera volver a verle pero..era imposible, era mejor así. – bien, yo tengo que irme
- nos vemos!
…………………….
De regreso a la oficina, después de todo no podía estar todo el día fuera paseando por ahí. Las cosas estaban que ardían y los clientes se le escapaban de las manos. Miroku su asistente entró en la oficina con una pila de papeles y archivos. Se sentó en la silla y le dijo
- bien estuvo analizando los clientes que tienen conexión contigo y con Kagura – dijo – cada uno de ellos piensa lo mismo de ti gracias a … bueno tu ya sabes.
- si y eso que?
- ¿no te has puesto a pensarlo?, la respuesta es tan fácil que no me imagino por que no se nos ocurrió antes.
- ¿Cuál?
- mira muchos de tus clientes son hombres de familia, el chisme es debido a que res soltero pero si fueras casado demostraría que no eres como dicen y tendrían confianza de nuevo – dijo Miroku .
- ¿no estarás …?
- no hay otro camino Sesshomaru tienes que casarte…- dijo Miroku
- no – dijo rotundamente Sesshomaru – eso es lo que mi padre quiere, lo que todos esperan de mi…definitivamente no
- entonces pierdas la empresa – dijo Miroku cruzando los brazos
- no salgo con nadie - dijo sesshomaru cayendo sentado en su silla
- no importa, yo veré que hacer – dijo Miroku poniéndose de pie – tu solo hazte a la idea, el matrimonio es inminente y mientras más rápido mejor
- bien…- dijo Sesshomaru aún sin convencerse – maldita sea….
…………………………..
Dos días habían pasado, dos largos días en los que había tenido que guardar todo lo importante para mudarse a otro lugar. Su amiga de la universidad Sango le había ofrecido su departamento así que sin dudarlo lo había aceptado. Nunca se había puesto a pensar que cansado podría ser el hacer una mudanza, ya tenía muchas cajas hechas, algunas de ellas se iban a una pequeña bodega y otras se iban con ella.
El timbre sonó y fue abrir la puerta, era el señor Shinomori que venía a visitarlo, bueno menos mal..
- hola Aome – le dijo en un tono cansado – tenemos que hablar
- claro – dijo Aome cerrando la puerta - ¿quiere algo de tomar?
- no gracias – dijo el señor Shinomori – vamos al estudio
- de acuerdo – contestó Aome mientras se dirigían al estudio. El hombre se veía realmente cansado.
- he estado hablando con algunos abogados acerca de los del testamento de tus padres – comenzó. – pero no hay buenas noticias, tendrás que casarte Aome de lo contrario no habrá nada para ti.
- me lo imagine – dijo Aome
- veré que puedo hacer, te buscaré a alguien que sea perfecto Aome, no te preocupes. – dijo el hombre. Aome sonrió forzadamente
- gracias – dijo
Bien ya no había marcha atrás, en menos de un mes estaría casada con un desconocido y no podía quejarse, si quería la villa, si quería esos recuerdos entonces tenía que hacerlo.