Quiero disculparme ENORMEMENTE realmente no tengo excusas. Ahora terminaré la historia. Yo también extraño a Jasper. Gracias a las que aún me leen y a las que recién me encuentran!
La verdad
Kari/ Katherine POV
Corria bajo la llovizna. Mi abrigo largo ondeaba tras de mi al principio, ahora, empapado, me pesaba como un lastre, entorpeciendo mis piernas. Todo estaba oscuro y silencioso, solo se oía el ligero toc-toc de mis zapatos sobre la calle húmeda. No quería voltear, sabia que él estaba detrás de mi. Cerca, peligrosamente cerca, y sin embargo no podía escuchar sus pasos. Di vuelta en una esquina, en un esfuerzo inútil de escapar. No prestaba atención al camino, solo corria a ciegas, dejando que mi instinto me guie.
No entendía por qué no había visto esto, por qué había rechazado la compañía de mi prometido para ir al abogado. "Quiero ir sola"- le había dicho a Jasper- "Tengo que hacer esto sola". Habían encontrado unos papeles entre las cosas de mi difunto padre, en un testamento posterior al que había presentado su esposa en la corte figuraba una clausula agregada: una pequeña herencia para su hija no reconocida, fruto de un amorío que había tenido casi 18 años antes, la vergüenza de la familia…Yo.
Sentia que los pulmones iban a estallarme de un momento a otro, estaba tan cansada. No había personas en la calle, todos habían desaparecido con la lluvia, que se había vuelto más intensa de repente. El cielo parecía rojizo, la luz al filtrarse entre las nubes producía un efecto macabro. No me arriesgué a gritar por ayuda, necesitaba todo el aire para correr. Mi corazón parecía tratar de perforar mi pecho. TUM TUM TUM. Sin embargo apenas estaba consciente del resto de mi cuerpo, el frio me había anestesiado el dolor de las extremidades. TUM TUM TUM. Deseaba poder arrancarme del pecho ese sonido que delataba mi posición. El hombre solo tenia que seguirlo para encontrarme. Sabia eso. Sabia qué era mi cazador. Nunca lo imaginé, no lo había visto venir. Alguien como Jasper. Pero…¿por qué a mi?
De prontó perdi el equilibrio sobre mis tacones. Tropecé y terminé en el frio suelo, en medio de la calle. Mi instinto me decía que me levantara y siguiera, pero mi cabeza en parte ya se había rendido. Ahí, sobre el barro y bajo la lluvia, me incorporé y volteé hacia atrás. De un momento a otro él llegaría y todo habría terminado. Ya no sentía las piernas.
Mis lagrimas se perdían entre el agua que caía. Mientras esperaba mi fin podía ver claramente el rostro de mi Jasper en la mente, el de Lucille, la cocinera de la señora Callajan, y un rostro aún más importante para mi...un rostro que pertenecía a una criatura aún no nacida: la bebé que tal vez ya llevaba en mi interior…la que había visto mientras me peinaba hacia tiempo. Lleve ambas manos a mi vientre. Como si así pudiera protegerla. Mi bebé…mi Liz.
La maravillosa esperanza de esa nueva vida me dio un brio desconocido para mi. Un calor intenso se irradió desde mis entrañas. Tal vez la semilla del hombre que amaba quería ayudar a que viviéramos ambas. No podía, no iba a dejar que me venciera tan fácilmente, iba a pelear por mi vida, por la vida de mi hija.
El vampiro caminó tranquilamente hacia mi. Se detuvo a pocos centímetros. Alcancé a entrever sus colmillos asomando y un brillo malévolo en sus ojos rojos. Su cabello color castaño destellaba bajo las tenues luces de las farolas. Esbozó una sonrisa macabra al percibir el miedo que formaba una bola en mi garganta. Con cada latido, un torrente de dulce sangre le gritaba que me tenia acorralada. Se acuclilló a mi lado.
-Hola preciosa...Te encuentras sola?...- Dijo con voz seductora.
Tomó mi mano y tiró de mi para ponerme de pié. Comenzó a rodearme, como si quisiera apreciar el conjunto, disfrutaba la caza.
-Eres realmente bonita…si…mmmh…- Aspiró el aire cerca de mi cabello- también hueles muy dulce.
No le presté atención a sus palabras, trataba de recordar, de averiguar qué dato que Jasper me había dado podía proporcionarme alguna chance de huír. No conocía ningun arma que pudiera hacerle frente. Sabia que las supersticiones sobre ajo y cruces eran falsas (asi qué mi crucifijo no iba a servir). Seguir corriendo hubiera sido inútil.
-Te ha comido la lengua el gato preciosa?
-Qué..? qué?- musité.
Mi cazador rió por lo bajo, su voz era grave y hablaba con un ligero acento tejano. Se parecía al de Jasper, pero aún más marcado.
-Oh…así que si puede hablar!… Dime, linda, qué estas haciendo sola tan tarde y en medio de la lluvia?
-Yo…yo- Qué estaba haciendo? Conversando conmigo antes de masacrarme? Maldito vampiro- solo…estoy regresando a casa con mi prometido…
-Mmm..si. Puedo ver ese hermoso brillante en tu dedo- Levantó mi mano para que mi anillo reluciera bajo la tenue luz. Lo vi entrecerrar los ojos por el reflejo.
Luz…luz! A los vampiros los entorpece la luz fuerte! ¿Pero de dónde iba a sacar Luz fuerte en ese lugar? Las farolas no iluminaban demasiado…a menos que pudiera romper el cristal que rodeaba la mecha. Un pequeño incendio crearía un resplandor suficiente para darme tiempo de volver a correr.
-Bueno muñeca…si quieres puedo llevarte a tu casa- la voz seductora del vampiro me pareció casi hilarante en mi estado de nerviosismo- Tu prometido debe ser un hombre muy tonto para dejarte caminar sola por ahí.
-No es un hombre- no sé por qué repliqué- es un vampiro…igual que tu.
Habia un tono de amenaza en mi respuesta. Aunque pareció sorprenderse un poco, no estaba lo que se dice intimidado por lo que acababa de oir
-Oh..esto se pone interesante.
Se agachó un poco para mirarme y dejo que sus blancos colmillos relucieran en una sonrisa divertida.
-Creo que tendre que presentar mis condolencias a tu prometido por quitarle a su juguete… - susurró maliciosamente. Su aliento olia a acritud, a cadáver, totalmente al contrario del de Jasper.
-Yo no soy un juguete!
- la debe haber pasado estupendamente usándote…diciéndote que se casaria contigo para poder llevarte a la cama…pero no lo culpes, yo también lo haría- palmeó suavemente el costado de mi cadera- si tu sangre no oliera tan delicioso claro…
Una rabia inmensa surgió y se unió a mi sentimiento anterior. Le sostuve una mirada asesina, llena de hiel y desprecio. Sus ojos eran negros como sombras de ultratumba, parecían no tener fondo.
Sin embargo comencé a ver en esa oscuridad el contorno de un rostro… una mujer muy blanca con el cabello castaño muy largo. Supe que esa mujer se llamaba Charlotte… algo me lo decía…algo me decía que ese vampiro tenia fuertes sentimientos por la mujer que veía oculta en sus pupilas.
-Oh vamos… no le harias eso a Charlotte…
Esta vez él si dio un respingo. Frunció el ceño.
Quién te hablo sobre ella?- Ahora el encolerizado era mi cazador. Me tomo de los hombros y me sacudió con violencia- Acaso esto es uno de sus juegos?
¿De qué juegos me hablaba? Yo seguía viendo cosas en sus ojos… una vampireza de cabello oscuro, bajita y con rasgos étnicos…un odio profundo.
-CONTESTA!
Muchos jóvenes vampiros… un ejercito… un gran ejercito que pertenecía a esa vampireza bajita… un ejercito comandado por otro ser de la noche… Claramente vi el rostro de mi amado, serio y autoritario, impartiendo directivas a esos otros vampiros. Luego de nuevo a Charlotte…pero esta vez ella era parte del ejercito… y Jasper era un aliado…un amigo…
-Tu…tu conces a Jasper!- quería gritarlo pero no me salía la voz- por favor… no me hagas daño…Jasper es tu amigo!
-Jasper- Mi cazador me soltó como si mi cuerpo le quemara las manos- conoces a Jasper?
-Él es mi prometido…- instintivamente di un par de pasos hacia atrás… la farola no estaba tan lejos… tal vez podía crear ese incendio.
El vampiro me observaba sin decir nada. Ya no tenia un semblante pasmado, su rostro era estóico.
-Pues lo lamento mucho…no deberías haberte metido con ese vampiro, preciosa.
No me di cuenta cómo de pronto volvia a estar pegado a mi piel. Sosteniendome para que no me moviera. Pero en lugar de clavarme sus colmillos sacó una jeringa de vidrio de un bolsillo y sin cuidado presionó la aguja en mi brazo.
-Qué…que es eso? ESPERA…no….!
-Ya lo verás preciosa…lo siento… salúdame a mi amigo. Soy Peter por cierto. Dile que ella lo esta buscando.
No tuve tiempo de pensar en lo que me estaba diciendo. Mi cuerpo chocó contra el cemento por segunda vez y todo se volvió negro. Oscuro como brea. Igual de tóxico.