AT FIRST SIGHT
FIRST MONTH: "The deal"
"Te odio con la pasión mas inusitada, te insulto y te hiero como no tienes idea, pero en el fondo, solo se que vas a cambiarme la vida"
El frio empresario manejaba su BMW X5 bajo el sol de mediodía, disfrutando de un vasto paisaje mientras tarareaba una de las muchas canciones que le gustaban, esta vez, una canción en ese idioma extraño llamado español, que tenia mucho de tropical y que era interpretada por un cantante llamado Fabián Gallardo, hablaba de una mujer que prácticamente era una diosa a los ojos de un desgraciado, y lo mas curioso era que le gustaba por el ritmo tropical y por lo ridículo que se le hacia estar tan perdido por una simple mujer.
¿Cómo un simple pedazo de carne podía enloquecer de esa manera a un hombre?
Porque para su buena o mala suerte, casi todas las mujeres que formaban su circulo social eran simples trozos de carne que tenían la grasa (o la silicona) puesta en lo lugares que debía, haciéndolas simplemente una herramienta sexual irresistible que podían satisfacer lo que para él era una necesidad fisiológica pero, que a la vez, no pensaban y eran dueñas de una existencia mediocre que no valía la pena ser tenida en cuenta.
Entonces la recordó…
Aquella masculina, nada linda, irritable y egocéntrica chica…
Esa irritante y alegona mujer que le ponía peros a cada silaba salida de su boca.
Había usado bien el "casi todas las mujeres", porque esta de verdad rompía ese estereotipo.
La única mujer que cambiaba su perspectiva y no de una forma romántica, cabía aclarar, que se salía de su círculo de inclusión a los especímenes del sexo opuesto y que no había sido posible de calificar en ningún otro, porque ella misma era todo un misterio por resolver.
Digna, con una inteligencia abrumadora y un humor de perros desquiciante, había logrado cambiar su vida al convertirse en la rival más aguerrida en lo que respecta a negocios entre su empresa y la compañía rival para la que ella trabajaba.
Aunque ahora se hallaba a varios kilómetros de distancia, para su suerte, reconocía que en ese momento su vida estaba demasiado pacifica y aburrida, porque aunque fuera mal humorada, se vistiera como señora durante las juntas y no hiciera mas que echarle el mal de ojo, esa mujer era la única que había podido sostenerle una conversación seria –de negocios obviamente- sin ruborizarse como una idiota al verlo en camisa o reírse como una hiena mientras discutía algún asunto.
Esa mujer era bien distinta, algo llamativa valía decir –solo de cuerpo, porque ese pelo hasta los hombros sin ser arreglado de una forma adecuada la hacia verse extraña al igual que esas enormes y ridículas gafas que usaba todo el tiempo, distorsionaban sus ojos de una manera tan irreal que la hacían parecerse a una mantis religiosa- cuando se hallaba en la calle sin esos absurdos atuendos de dinosaurio, pero con un humor de los mil diablos que repelía a cualquier hombre idiota que encontrara por milagro algún atractivo en ella –cosa rara, cochinos, se decía- y tuviera intenciones de acercarse a ella en menos de un minuto.
Tiempo record, nunca había visto a nadie lograr repeler gente con tanta facilidad.
Bueno excluyéndose el mismo obviamente, porque sabía bien que la única persona más odiosa que esa mujer era él mismo.
Ante ese pensamiento, una sonrisa torcida se formo en su rostro.
Y aunque no le gustara admitirlo, por esos pequeños detalles, la mujer le agradaba como compañera muy en el fondo y le gustaba hacerla pelear, solo para darse el gusto de ver su rostro enojado y sus sonrisas forzadas cuando decía algo que no le gustaba.
Porque lograba lo imposible: hacerlo distraerse de su horrible vida un buen rato.
Se recargo un momento en el espaldar de la cómoda silla de conductor, pensando en la última discusión que habían sostenido.
Y también que esta había sido el principal motivo de su salida vacacional.
Por una reunión en una junta, algunas cuentas habían salido mal y siendo ellos dos los responsables de cierto evento que habían organizado los gerentes de ambas empresas en conjunto, no les había quedado mas remedio que encerrarse en una oficina y corregir los datos y revisar los estadísticos para ver en que parte estaba el desfase.
Pero las cosas entre ellos jamás iban a estar bien del todo, los roces y las peleas no se hicieron esperar, y como no había nadie que detuviera sus insultos, estos fueron haciéndose más y más fuertes, hasta que él rebaso la copa de resistencia de la chica.
Le había dicho que se quedaría solterona, y que con esa pinta jamás encontraría a alguien que se la llevara a la cama, ni siquiera por compasión.
La mujer se volteo de inmediato después de cruzar su cara con una bofetada.
El recordó que sonrió satisfecho a pesar del dolor constante en su mejilla.
Pero esa sonrisa le duro muy poco.
La mujer se volvió a mirarlo dulcemente y sonriéndole le dijo que al menos ella no era una ninfómana desesperada que tumbaba a cuanta siliconada se le cruzara por el camino, se quito los lentes y se echo a reír comentando para si misma, que el cerebro de ese hombre no esta en la cabeza sino en otras partes, que no cabía duda alguna que pronto el estaría recogiendo sus cosas para ser asignado a otro puesto menos competitivo.
Y eso le dio en el ego mas que cualquiera de los insultos que le hubiera lanzado antes, y sin pensárselo dos veces, salió como una tromba sin estar dispuesto a dejar que las cosas llegaran a ligas aun mayores.
Fue cuando visito a Eriol, su socio, que decidió tomarse esas vacaciones, para evitar que los continuos roces entre ellos acabaran hundiendo las empresas de una forma humillante.
Apretó el volante aun con la ira corroyendo sus venas, se sentía como si ella hubiera ganado de forma contundente esa batalla.
Pero ese no era el momento de pensar en esa molesta mosca, que zumbaba como un abejorro todos los días que se encontraban y hablaba mas de la cuenta, ahora estaba de viaje hacia la playa, para obtener unas merecidas vacaciones que había post puesto desde hacia 5 años, el tiempo justo en que esa molestia había llegado a su vida, porque para darle un peor golpe en la ingle, era condenadamente eficiente y le hacia difícil un trabajo que antes era sencillo y relajado.
Decidió dejar de lado esos molestos recuerdos y se concentro en llegar al hotel donde se hospedaría. Cuadro su carro a la entrada y le dio las llaves al mozo que estaba de turno para que lo llevara al parqueadero correspondiente.
Justo cuando iba entrando, vio como un Audi A4 blanco también aparcaba en la entrada y una punzada de pánico lo lleno al instante, si mal no recordaba su eterna rival tenia un ejemplar de esos.
Y vio descender del auto a una adolescente que tenia unas inmensas gafas para el sol y un absurdo sombrero de paja.
Soltó un suspiro de alivio y se dirigió a recepción riendo en su interior.
"Ya me estoy traumatizando"
Dejo su equipaje con el botones y lleno el registro de la habitación, entonces se dirigió al lugar que le asignaron luego de darle una llavecita en medio de las miraditas libidinosas por parte de la hija del administrador y las mucamas.
Suspiro resignado, al fin y al cabo siempre iba a ser lo mismo.
Abrió la puerta y vio una enorme habitación con una cama doble.
"Que desperdicio, ¿Para que voy a querer yo una cama tan grande?"
Desempaco su equipaje y se dio una ducha, se puso una pantaloneta, unas chanclas y una camiseta, para luego tomar una bebida del pequeño refrigerador y salir a la playa a dar una vuelta.
Llego a un lugar en que las aguas se veían en degrade y hacia una brisa amena, sonrió con tranquilidad sentándose a observar el paisaje.
Se quedo en ese lugar hasta que se hizo tarde y el brillo del día se percibía broncíneo.
A lo lejos sonó la canción que venia escuchando en el carro, y una semi sonrisa se formo en su rostro.
Y el viento soplo como algún indicio divino cuando el cantante pronuncio la frase "Y el viento se le enreda entre los pies…", estrellándole en la cara una tela de color celeste, al tiempo que una mujer se disculpaba a lo lejos mientras él se quitaba la tela de encima.
Estaba a punto de gritarle a esa bruja.
Pero algo o más bien alguien que vio en la playa, lo hizo mantener la mirada fija y embelesada en la grácil figura que se movía suavemente caminando sobre la arena, dejando que las olas tocaran la piel algo bronceada de sus pies, haciéndola lucir radiante y extraordinaria.
Y la visión de unos ojos de jade lo dejo totalmente estancado en ese lugar.
Una impresionante mujer se interponía entre el y su perfecta vista al atardecer, una mujer frágil y hermosa, que parecía fundirse perfectamente con el paisaje.
Parecía un cuadro de algún exótico museo.
Y él se estaba poniendo cursi de una forma inesperada y desconocida.
Se froto los ojos de inmediato y se puso de pie para poder observar mejor el rostro de la mujer de ojos de esmeralda, tapado parcialmente por el enorme sombrero de paja que llevaba puesto.
Recordó a la adolescente del Audi blanco por el sombrero, pero cuando la luz del atardecer no oscurecía ya la figura que estaba justo al frente se quedo sin palabras.
No estaba preparado para lo que vio.
Es que frente a el se encontraba su eterna rival: Sakura Kinomoto, la gerente financiera de Amamiya Trade Center, la empresa rival de su imperio: Li Corporation. La persona con la que se peleaba en todas las juntas directivas desde que la conocía, y de eso ya iban a ser 5 años.
La persona que había herido de una forma humillante y que le había respondido con un golpe duro en el ego.
-¡Tuuuuu! – ambos se señalaron con el dedo con símbolos bastante evidentes de hostilidad - ¿Qué haces aquí? – la chica meneo su cabello corto (generalmente lo llevaba recogido para verse mas adulta) pareciendo mas una adolescente que una exitosa mujer de negocios y lo miro con frialdad.
-Estoy de vacaciones o ¿es que no lo ves zopenco?
-Yo también ando de vacaciones, pero por lo visto ni por estas puedo librarme de ver tu fea y desaliñada cara – ok, eso de "fea y desaliñada" había sido un poco pasado de la raya, pero ella se lo busco en primera estancia, vio como los ojos de la chica lo atravesaron como cuchillos, pero él no retrocedió ni un poco, ya estaba habituado a eso.
-Tomoyo/Eriol ya me las pagaras por esto – sisearon ambos con una especie de ponzoña recorriendo cada una de sus palabras.
Y en ese instante los dos aludidos estornudaron al mismo tiempo que las orejas les ponían rojas.
-Vete – susurro la mujer.
-Vete tu, yo estaba ocupando este espacio antes que tu.
-No me importa, el lugar me gusto, pero tu presencia lo esta estropeando.
-Lo mismo digo.
Se miraron con hostilidad y al ver que ninguno de los dos iba a retroceder, esperaron hasta bien entrada la noche y luego se dieron la vuelta para irse cada uno por su lado al hotel.
PRIMER DIA
Él amaneció con una terrible jaqueca, producto de la irritación que se había producido en el la tarde anterior.
Fue a desayunar al restaurante y luego se fue a su habitación de nuevo a leer el periódico mientras pasaba la hora reglamentaria para poder darse un baño en la piscina.
Al cabo de una hora, dejo el periódico y se cambio de ropa, para bajar a la primera planta, donde se encontraba la mas espectacular piscina que sus ojos hubieran contemplado, sonriente, se sumergió en las aguas y se puso a nadar, mientras mas de una mujer se quedaba mirándolo hacer sus demostraciones atléticas, botando la baba de sus bocas abiertas de par en par.
Hasta que se dio cuenta y con incomodidad se salió de la piscina.
Porque detestaba que lo miraran como si fuera un filete que esta siendo exhibido en una demostración de culinaria.
Y más con ese montón de ojos hambrientos y lujuriosos.
No le gustaba que lo miraran así, porque inevitablemente le traía a la cabeza el motivo de la muerte de su padre.
Xiao Lang, nada en esta vida es lo que parece…
Esas fueron las últimas palabras que le dirigió en la vida, mientras era trasladado al hospital central por una apuñalada que intercepto de una de sus fans y que iba dirigida hacia su mujer.
Porque Hien Li era bastante apuesto y las mujeres que lo habían seguido como fieles fans, estaban ahora celosas de la mujer con la que se había casado y había procreado a 5 hijos.
Y el había heredado todo ese atractivo inusitado, cosa que lo hacia sentir pésimo, cuando su madre lo miraba desde el fondo de sus ojos índigo con algo parecido al miedo y al dolor.
Lo más horrible, era sentir ese peso sobre sus hombros, y saber que podría pasarle lo mismo lo llenaba de pánico.
Pero eso obviamente nadie lo sabía.
Se quedo hasta la hora del almuerzo en su recamara, luego bajo, se comió algo ligero y se fue al rincón de la playa que había descubierto el día anterior.
Necesitaba tranquilizarse, porque desde que vio a toda esa turba de mujeres estaba anormalmente inquieto.
Cuando llego a la playa, se encontró con la mujer de ojos esmeralda, le envió una mirada arisca y ella lo recibió con las obvias manifestaciones de hostilidad ya acostumbradas, pero en vista de que el lugar les gustaba a ambos y el panorama era precioso, habían decidido entre regañadientes y ofensas compartirlo y hablar como dos entes civilizados.
Lo mejor del asunto era que ella con sus pésimos modales le había alegrado el día y se lo agradecía en silencio.
Pero los temas de conversación no salían y se estaba formando un incomodo silencio, que era interrumpido de vez en cuando por el sonido de las olas quebrándose contra la arena.
-Cuéntame de tu vida – susurro él para evitar en parte ese ambiente tenso que se estaba formando.
-¿Eh? – ella lo miro algo sorprendida, iba a abrir la boca para echarle un sarcasmo, pero él lo intuyó y antes de que saliera la primera silaba comenzó a hablar.
-En mi caso, somos 5 hijos, mis 4 hermanas mayores y yo, también están mi madre y Wei, porque mi papá murió cuando yo tenía diez años – ella se quedo mirándolo en silencio unos minutos, para luego suspirar y mirar al mar, contándole también parte de su historia.
-Ya veo, en mi caso solo estamos mi papa y yo, mi hermano se fue de la casa hace tiempo y mi mamá murió cuando yo solo tenía 3 años, así que no recuerdo muchas cosas de ella.
-Ya veo, pero ¿ella murió por algún hecho en particular?
-Si, tenía cáncer de seno.
-Lo siento, debió de ser muy duro, especialmente para ti.
-Si, bueno, algo.
"Que agradable es…" pensaba ella mientras lo veía mirar al mar con aspecto pensativo.
-¿Y tu padre? – al momento se arrepintió de haber formulado la pregunta, porque el rostro de el se crispo en una mueca de dolor.
-Fue asesinado, por una de sus fans.
-N… no lo sabía… perdón por hacerte esa pregunta.
-Tranquila, eso fue hace tiempo.
-Pero aun te duele recordarlo ¿Verdad?
Syaoran abrió los ojos incrédulo, mientras ella esbozaba una sonrisa triste y le tomaba la mano en un signo de apoyo moral que el agradeció bastante.
-¿Te incomodaría si me cuentas lo que paso?
-¿Eh?
-Es que… tengo la impresión de que ya no puedes con eso, y a mí realmente me gustaría escucharte.
-¿Por qué?
-No lo se, es solo un instinto, pero algo me dice que tienes miedo y que te encuentras mal. Porque no me has llamado hoy ni una sola vez mantis religiosa – se rio bajito al igual que él.
-Eso es porque no llevas puestas esas horribles gafas. Tus ojos son bonitos, te recomiendo que utilices lentes de contacto.
-Ahhh si, como tú digas – respondió ella nerviosa cogiéndose un mechón de cabello – tú sabes que soy más ciega que un topo y las necesito para ver bien.
-Si, pero no las llevas puestas. Y me estas viendo.
-Pero borroso, hoy me he caído por lo menos 15 veces al piso por no poder bien.
Ambos se rieron y el tema de lo del padre de Syaoran quedo hecho de lado, porque de repente la tarde se les paso muy rápido y ya tenían que regresar.
Cuando se vieron en la habitación solitaria del hotel, ambos se tiraron a sus camas y sonrieron pacíficamente hasta quedarse dormidos.
SEGUNDO DIA
Fue para ambos igual que el día anterior, soledad, despilfarro, pero con una extraña sensación de bienestar.
Porque habían podido hablar con la persona que consideraban, odiaban más que a nadie en el mundo.
Y les pareció que valía la pena darle una oportunidad al otro, al menos para comenzar una amistad.
Así que esa tarde, también se encontraron en el mismo lugar y después de una larga y tendida conversación en la playa parecida a la de la tarde anterior, las asperezas habían quedado parcialmente limadas.
Hasta que fueron las siete de la noche y se regresaron al hotel, separándose en la puerta principal.
Esa noche ambos fueron a un bar por separado y para su mala o buena suerte se encontraron.
Aunque ya no era tan desagradable, y sabían que se estaban tomando muy a pecho el antiguo malestar que les causaba ver al otro cerca.
Porque para terminar de rematar la jugada, después de llevar dos días encontrándose y viéndose obligados a compartir el espacio lindo que habían encontrado en la playa, habían podido conversar civilizadamente y la presencia del otro ya no era algo desagradable y eso les preocupaba y mucho.
Syaoran se sentó en una mesa solitaria, mientras observaba a las distintas parejas bailar y también la veía a ella hacerlo con movimientos cadenciosos y provocativos.
Nunca se había fijado en lo atractiva que podía ser si quitaba de encima esa fachada de secretaria funcional y anciana.
Y también había descubierto los preciosos ojos que se escondían detrás de las gafas de mantis religiosa.
Estaba volviéndose idiota, sabia que había ido a descansar y buscar mujeres bonitas para pasar un buen rato.
Y podían llamarlo chiflado por el pensamiento que en ese momento le ocupaba toda la mente.
Pero en ese momento ella era la mujer mas bonita del lugar
-Vamos preciosa, te vas a divertir mucho conmigo – un tipo con lentes oscuros y cara de pervertido se había acercado a Sakura, que intuyendo lo que tenia planeado hacerle, se volteo mirando a otro lado, como si la cosa no fuera dirigida a ella, pero el tipo se dio cuenta y la tomo del brazo encarándola a su aliento rebosante de alcohol – te estoy hablando a ti nena.
-¿Ah si?, pues yo no tengo interés en prestarle atención señor.
-Vamos no te hagas la difícil – el tipo se acerco mas y ella solo se limito a interponer su mano entre el desagradable olor y su rostro.
-Háblale a mi mano, cuando ella te responda le pides una cita y entonces, solo entonces tal vez considere la idea… - lo miro y una sonrisita de autosuficiencia se formo en la comisura de sus labios, por un momento, el tipo se ilusiono y pensó que ya la tenia en la palma de la mano, pero sus esperanzas se fueron al piso en cuanto ella se puso de pie y tomo su bolso luego de pagarle al barman - aunque, mirándote bien no creo que ni así lo logres, eres bien feo ¿Te lo habían dicho?
-¿Qué me has dicho zorra?
Y sin más el tipo la empujo contra la barra, para luego separarle las piernas con una de sus rodillas y halarle el vestido, dejándole a la vista el sostén de encaje de color crema, la chica no podía mover ni una musculo, al igual que el flacucho y aterrorizado barman, tal parecía que la chica iba a ser violada sin ningún preámbulo, porque el bar esa noche estaba abarrotado de gente, y el resto de los clientes que no le habían puesto atención a la escena, pensaron que ella había aceptado al hombre sin preámbulo de ningún tipo.
-Vamos a ver si tu cuerpo es tan audaz como tus palabras zorrita, esta no se me pasa.
-Eh, quítate de encima macaco – la chica en medio de su pánico había soltado con voz tranquila una ofensa bastante gruesa para cualquier hombre que tuviera dentro esa cosa llamada ego, tal vez ya era parte inherente en ella, se había habituado a utilizar ese lenguaje peyorativo como parte de su expresión oral cotidiana desde que cierto ambarino había aparecido en su vida.
-Con que macaco ¿Eh?, ya veremos quien queda mas fea después de eso zorra – levanto la mano para lanzarle el primer golpe a la cara, pero un agarre lo detuvo en el intento. Colérico se volteo a mirar quien se había atrevido, y lo primero y único que atino a ver fue el rostro enojado de Syaoran de lo observaba con sus ojos soltando rayos desde el fondo de un color dorado.
-Te ha dicho que te quites de encima estúpido.
Sin atender a preámbulos, al segundo siguiente el tipo estaba botado en el suelo con la boca y la nariz sangrándole desaforadamente, mientras Syaoran ayudaba a levantar a Sakura y se la llevaba de la mano lejos de ese lugar.
¿Acaso ese desgraciado pensaba violar a su mujer intocable?
La ira le latía con fuerza en las venas, tanto que apretaba con más fuerza de la necesaria la suave mano de la joven mujer.
Pero ella no protesto, antes, se sintió aliviada, sabia que con él a su lado ya estaba segura.
Cuando ambos se dieron cuenta del trayecto, ya estaban parados en la playa, en el mismo lugar de siempre, y entonces fue cuando el la encaró.
-¿Qué demonios hacías ahí sola en la barra?
-Pues me tomaba un trago idiota.
-¿Y porque diablos no gritaste cuando el imbécil ese te toco?
-No es algo que te incumba zopenco – no iba a decirle que estaba tan paralizada por el miedo que su cuerpo no pudo ni siquiera tener lista la primera línea de defensa: los gritos.
-Y si yo no hubiera llegado ¿Qué habrías hecho?, ¿Te habrías dejado violar en medio de ese bar?
-Puede… - contesto con la voz temblorosa.
-No, no puede, ¡Maldita seas! ¿Por qué te empeñas en preocuparme de esa manera?
Fue entonces cuando sintió una suave presión en sus labios y se vio besando a su rival de negocios con un hambre inusitada, con rabia, con desespero y con otras cosas que no sabia definir.
Al principio ella se había quedado quieta de la impresión, pero después de disfrutar los mordiscos que él le daba en los labios y las lamidas suaves y concienzudas que realizaba dentro de su boca, quiso corresponder el primer beso real que recibía en su vida, y se aventuro a hacer lo mismo con toda su inexperiencia en esos asuntos.
Y oh si, la embarro.
Le mordió la lengua haciéndolo retirarse de ella con un quejido adolorido y los ojos ambarinos abiertos de par en par con rabia y sorpresa.
Ella solo atino a dar un paso hacia atrás y ponerse lívida mientras de sus labios salían palabras atropelladas y torpes.
-Estúpida Sakura…
Syaoran la tomo de la cintura y volvió a besarla con fuerza y lentitud mientras que ella se aferraba a su camisa y sentía que de repente el mundo daba vueltas a su alrededor.
Y así como había empezado de rápido así se termino y él la separo de su cuerpo con violencia para dejarla caer en la arena por falta de fuerza en las rodillas.
Paso un minuto.
Dos…
Cinco…
Diez…
Y el silencio incomodo seguía presente, así que ella sin entender aun los motivos que habían impulsado a su rival a hacer eso se levanto con inseguridad, sintiendo que el cielo aun daba vueltas y la tierra no se mantenía en un punto de equilibrio, resbalándose como si estuviera parada encima de una tabla que tuviera por debajo un balón.
Por unos momentos hizo malabares para mantenerse en pie, dando unos cuantos pasos hacia atrás para mantener la estabilidad.
Se volteo a mirarlo, fue a dar un paso, pero las piernas otra vez le fallaron y cayo en los brazos de él que solo se limito a estrecharla largamente.
Lo que había pasado ese día no volvería a ocurrir se decía a si mismo.
Y para eso ya tenia ideado el plan perfecto, solo faltaba ponerlo en marcha.
Sakura seria solo suya durante esa estadía en ese lugar, así nadie se le acercaría y el no tendría que tener un ojo en sus asuntos y el otro pendiente de lo que ella fuera a hacer.
Porque era torpe.
Pero sobre todas las cosas ingenua y estúpida.
Y estaba otra cosa amorfa ahí que lo impulsaba en su mayoría a protegerla, pero aun no sabía que era.
Así que se acerco al oído de ella y rozo sus labios con la piel de ella sintiendo como se estremecía y se le ponía la piel de gallina, se rio para sus adentros y continuo hasta reconocer todo el terreno.
-Quiero estar contigo – el hombre susurro en su oído, mientras la chica lo miraba y se ruborizaba como una cereza.
-¿Q… Que…? – estaba nerviosa, de eso no había duda y también que con la guardia baja se veía mas hermosa que cuando peleaba con el en la oficina, y eso era muchísimo que decir, inevitablemente un tono rosáceo apareció en las mejillas de bronce del hombre pero ella que era tan distraída no se fijo en eso.
-Pero, como se que tu eres una seria mujer de negocios, vengo a proponerte un trato – ella lo miro vacilante y con desconfianza.
-¿De que trata? – sabia que ese hombre no daba puntada sin dedal, pero ahí se encontraba ella pendiente una a una de sus palabras, sabia que le iba a proponer alguna desfachatez, pero que Dios la perdonara si en ese momento le importaba eso, estaba pendiente del movimiento se su boca, de la boca que había estado en contacto con la suya y de repente sintió unas ganas apremiantes de sentirla de nuevo pegada a la suya.
-Simple, se que tu tienes un mes de vacaciones al igual que yo, pero que ambos venimos solos, no tienes pareja ni yo tampoco. ¿Te parecería mal si haces el papel de novia o esposa, como quieras llamarlo, durante estos 30 días?
"No, por supuesto que no me parece mal si me besas de la misma forma en que lo hiciste hace unos minutos" fue el primer pensamiento que se le vino a la cabeza a la chica, e inconscientemente acerco su rostro al de su adversario sonriendo con algo de lujuria.
-¿Y que gano yo a cambio? - pregunto con una voz sensual y desconocida, que tuvo el efecto deseado en el hombre que estaba frente a ella: una sonrisita lenta y picara se le cruzo por la cara, multiplicando su atractivo por mil y llevando el sonrojo de la mujer a niveles insospechados.
-¿Un mes sin hostilidades de parte mía en el trabajo? - contesto rozando sus labios con los de ella con cada palabra que pronunciaba. "además de una oleada de placer cada noche que pases conmigo por supuesto" pensó con astucia, esa mujer a pesar de todo le gustaba, y si en la cama era como en la oficina, sus noches serian bastante prometedoras.
-¿Sin gritos ni sarcasmos? – pregunto ella con la incredulidad pintada a lo largo de toda su cara.
-Así será.
-¿Así te grite y te ponga un pie en el cuello y te ahorque con tu propia corbata? - el hombre soltó una carcajada limpia y se separo de ella alzando sus manos en un signo de rendición absoluta.
Que inocente y pura era.
Eso sumaba aun más puntos a su favor.
-Claro, promesa es promesa, además creo que ambos ganamos con esto ¿No?
-Ummm no se, creo que le falta algo a este asunto…– una suave sonrisa se formo en la cara de la joven, se acerco peligrosamente al cuerpo del hombre poniéndolo algo nervioso – creo que tu sales perdiendo Syaoran.
Vaya, para ser la primera vez que lo llamaba por su nombre, no sonó para nada mal.
Y otra cosa aun más para abonar: ¿Era su impresión o la voz de la chica se había tornado peligrosamente lujuriosa e incitadora?
Pero la risa de ella no se hizo esperar y eso calmo el nerviosismo de él casi por completo.
-¿De que te ríes?
-De tu cara, pareciera como si pensaras que te fuera a comer en algún momento en que estuvieras desprevenido.
-¿Y no lo vas a hacer?
-¿Hoe?
-Porque yo estaría encantado.
La cara de la chica volvió a ponerse como una cereza y ahora el turno para reír fue de él.
-¿Eso entraría en el trato? – oh por Dios, no podía preguntarle eso, maldita chica sin hormonas estaba tentando los limites de su resistencia.
-No se – dijo algo serio para evitar que se arrepintiera. Cosa que funciono y que además la alentó a seguir con el juego, porque una sonrisita picara se asomo otra vez en las comisuras de la boca de la chica que había bajado un poco el rubor de su cara.
-Creo que con una cosa así el trato se equilibraría ¿No te parece?
-Si.
-Y no tendrías que sufrir por ciertos baños de agua fría muy poco convenientes –ronroneo, incrementando los niveles de testosterona del hombre, que ya sentía muy pronta la nueva fluctuación de sangre hacia unas partes no muy convenientes.
Debía hacer algo ahora mismo para quitarse de encima esa excitación.
Y a la vez para desviar el tema que había adquirido esa conversación.
O de lo contrario, quedaría demostrada la volubilidad de su voluntad ante un buen cuerpo y una propuesta bastante interesante.
Y eso señores, no le convenía para nada.
Porque ante todas las cosas, el sabia que lo estaba poniendo a prueba y sabia que estaba evaluando sus reacciones ante lo que ella en una de sus discusiones había llamado el incentivo necesario para despertar el pequeño cerebro masculino.
Eso era humillante.
Entonces opto por un ataque bajo y la abrazo, rozando suavemente sus labios con los de ella, sin dar el anhelado beso, pero a la vez sin separarse.
Incitándola, provocándola…
-Entonces… ¿Aceptas? – susurro rozándole los labios, provocándose él mismo.
-…¿Dónde firmo? – suspiro ella con su embriagador aliento, él la separó y le sonrió.
-Aquí – dijo señalando sus labios mientras agarraba la cintura de la chica y la sujetaba con fuerza.
Y el trato que cambiaria sus vidas comenzó con un beso apasionado a orillas de mar.
Continuara...
N/A: bueno, aquí les regalo mi mas reciente trabajo, es una historia con una trama sencilla, nada oscura con un toque de humor y bastante romántica.
Esta vez ellos son rivales de negocios y al parecer se están llevando mejor en esas vacaciones.
¿Qué pasara después?
XD, me encantaría saber sus opiniones, saben que ustedes son muy importantes para mí.