Orgullo

Close your eyes and bow your head,

I need a little sympathy

'Cause fear is strong

And love's for everyone who isn't me.

- Soundgarden, Burden in my Hand.

04. Cross

Tomo un hondo respiro tras otro mientras avanzaba por el pasillo. Los pies le pesaban como plomo, y a pesar de que intentaba mantenerse firme, de ser valiente de alguna manera, mientras mas se acercaba al despacho de Komui, mas se sentía como un enfermo de malaria; sentía gotas de sudor resbalársele por la frente, cada vez con mas frecuencia un escalofrío le recorría la espalda y sentía que la cabeza le explotaría de un momento a otro. Temía que en el momento en que pusiera la mano en la perilla de la puerta estaría en disposición de caer en coma.

Intento recordar aquella vez en la que Yuu le enseño (o al menos eso intento) a meditar. Aun le resultaba gracioso que una persona tan iracunda fuera lo suficientemente paciente como para practicar aquello. Probablemente la meditación fuese lo único que evitaba que masacrara a media Orden en un ataque de furia. Y si, cada vez que intentaba pensar en una manera de disminuir la tensión, su mente empezaba a divagar. Había empezado por querer practicar aquella técnica de meditación por respiración que había aprendido no muy exitosamente, y acabo, de nuevo, filosofando sobre Kanda Yuu.

¿Acaso se había convertido en su dios o algo parecido?

Este pensamiento no hizo sino ponerlo aun mas nervioso.

En el momento en que Lavi irrumpió en el despacho, incluso olvidándose de llamar a la puerta primero, se estremeció a ver a Komui con su inusual (pero no desconocida) expresión sombría detrás de unas torres de papeles. Todas las veces que supo que alguien se enfrentaría a la ira de Komui se burlo de el ("¿Hiciste enojar a Komui, el hombre mas paciente del mundo? ¿Tenias fotos de Lenalee en la pared de tu habitación o algo así?") Aquello tenía que ser el karma.

Detrás de los apilados documentos, Komui apoyo el brazo en el escritorio y sobre este poso su barbilla. Las sombras que hacían los papeles impedían que Lavi viera de que manera lo miraba, impidiendo que previera* cualquier tipo de ataque. Hizo lo único que le quedaba por hacer (la segunda cosa que le quedaba por hacer, en realidad; la primera era arrodillarse, pedir disculpas y excusarse diciendo algo como "Pero hey, ¿quien no desearía a Kanda Yuu? Es decir, míralo. ¡Solo míralo!"): se sentó muy erguido* en la silla, miro fijamente a su adversario, trago saliva y se propuso a enfrentarlo con la mayor dignidad posible. El único sonido en la habitación era el tic-tac del reloj, haciendo eco en la cabeza de Lavi como una bomba esperando a explotar.

Kanda había oído de Allen que Lavi estaba en la oficina de Komui. La manera en que el muchacho evitaba su mirada le pareció muy sospechosa, pero no quiso indagar más en el asunto. Suficiente tenía ya con las preocupaciones de su propia vida amorosa como para tener atenciones con el moyashi.

Sin saber que hacer exactamente, se dedico a caminar de arriba a abajo por el pasillo que llevaba al despacho, mirando la puerta insistentemente. Se debatía entre esperar afuera o entrar e irrumpir la conversación. Pensó que los llamarían por separado, y le pareció una táctica infame. Sin embargo, si entraba sin más en la habitación, probablemente solo causara más problemas. Llego un punto en el que, después de treinta minutos, solo se quedo parado frente a la puerta, mirándola pensativo.

De no ser porque en aquel momento Cross Marian pasaba por ahí, el hubiera seguido su labor de centinela. Pero así como el miraba la puerta, Cross se le quedo viendo a el.

"Veo que tienes un problema" este comentario hizo que el japonés volteara a verlo. En verdad, tenia facciones muy delicadas, casi femeninas, pero con una ferocidad que solo se puede encontrar en un hombre. Al General le pareció un ejemplar digno de coleccionar, sin embargo, no estaba muy seguro de que aquella fuera su intención. Todavía. "Conozco la solución" le dijo tratando de parecer misterioso y serio. Por supuesto que no era serio. Cross Marian nunca lo es.

Pero en aquel momento Kanda probablemente estuviera dispuesto a creerse cualquier cosa. Una parte de el quería creer que había una solución simple para aquel lío. Otra, sabia que no era tan sencillo.

"¿Y cual es la solución a este problema que aun no te he dicho, ni pienso decirte?" sentencio con desconfianza. Cross sonrío más ampliamente.

"No es algo que se pueda decir. Es algo que se hace. Vamos" y lo tomo el brazo. Extrañamente, Kanda gruñó pero no puso resistencia. Solo podía mirar la puerta, la puerta que se abría o se cerraba a la oportunidad de ser feliz en un tiempo tan difícil como lo es el de la guerra. De cierta forma, se sentía estupido al pensar que funcionaria, cuando nada en la vida le había salido bien. No había podido proteger a Alma. No lograba encontrar a la persona que buscaba. Ya ni siquiera estaba seguro de porque seguía ahí.

Recordó haber olvidado todas estas preguntas desde que Lavi y el empezaron a esconderse en las sombras de los rincones, en las habitaciones vacías, o en la comodidad de su propia habitación. No estaba seguro de que estuviera preparado para dejar ir lo único que lo mantenía cuerdo en aquel momento.

"¿Porque estas sudando tanto?" pregunto Komui, aun con expresión inteligible* entre las sombras. "Eso es muy sospechoso."

Lavi se acomodo el flequillo con una sonrisa nerviosa, cuando lo que en realidad quería era salir corriendo. Reunió las suficientes fuerzas para decir algo como "Es que hace mucho calor aquí". Era invierno. Era invierno, y la Orden estaba en el pico de una montaña. Las negociaciones estaban destinadas a fracasar miserablemente.

El Supervisor puso de pie bruscamente, haciendo que su silla cayera al piso y con el estruendo de esto, Lavi profirió un sonido parecido al de un cachorro siendo golpeado por una bicicleta. Lavi desconocía a que velocidad Komui recorrió el cuarto hasta el extremo en el que se encontraba, pero podía decir con seguridad que iba mas allá de las capacidades humanas. En este punto, temía más por su vida en si, en aquel momento y en aquel lugar, que por su relación con Yuu. Al menos si pagaba con su sangre existía la posibilidad de que dejaran en paz al otro, ¿no...?

"No estarás..." hablo finalmente Komui, sentado junto a el en el sofá y con el rostro a escasos centímetros del suyo, "... saliendo con Lenalee, ¿verdad?" sentencio, adoptando su común expresión amenazante de hermano maniaco, frunciendo el entrecejo y sonriendo mostrando los caninos. Sin embargo, para ese momento Lavi ya estaba a borde de un colapso nervioso. Sentía una terrible necesidad de confesar y salir de ahí lo más rápido posible, fuera a la cárcel o a una zanja oculta en algún lugar del bosque.

"Uh, uuh, uuuuuuuuuuuh..." fue lo único que pudo decir antes de recuperar la consciencia. Seguía procesando la pregunta de Komui, y aun sin entender del todo, respondió, "N-no..."

"¡No te creo!" El Supervisor estaba ya prácticamente encima de el, con los dientes a una distancia peligrosamente corta de su rostro, que en aquel momento contorsionaba sus facciones con horror.

"¡No, no, no! ¡Te lo juro! ¡Yo jamás saldría con Lenalee!" chillo, poniendo ambas manos como escudo entre el y su agresor.

"¡¿Que? ¡¿Acaso mi hermanita no es lo suficientemente buena para ti?" y Komui lo tomo por los hombros, sacudiéndolo frenéticamente mientras repetía la misma pregunta una y otra vez. El pelirrojo temió que de un momento a otro comenzaría a salirle espuma por la boca y le mordería la cara.

"¡NO, NO, NO! ¡Ella es hermosa! ¡HERMOSA!" grito Lavi con todas sus fuerzas. "¡Pero no es mi tipo! ¡Lo juro, lo juro!" Sabía que su vida dependía de las palabras que decidiera usar en aquel momento. Poco a poco (a la velocidad de una babosa, en realidad) Lavi recuperaba su conocida habilidad con el habla. En aquel momento estaba al nivel de un niño de 9 años. Impresionante.

"Muy bien" se tranquilizo Komui, volviendo a su habitual expresión sonriente tan rápidamente que parecía inhumano, y se aparto de Lavi un poco. "Es que veras, ella me contó un par de cosas que haz estado haciendo, y me parece mas sensato si te detuvieras."

Y el que por un momento pensó que aquello no tenia que ver con el y Yuu. Por supuesto que Komui sabía. Pero por alguna razón, no se atrevía a decirlo literalmente. ¿Los estaba escuchando alguien? Paranoico, el bookman miro a todos lados, pero no vio señales de alguien que se estuviera escondiendo. Por supuesto que, si te sabes esconder, no hay razón por la que tales señales existan. Aquella persona tenia que ser un ninja, un maestro del camuflaje y... Nuevamente, se dio cuenta de que empezaba a divagar. Probablemente su manera de evitar un arresto cardiaco.

"Dentro y fuera de la Orden, lo que haces se considera un crimen, Lavi. Y déjame recordarte que el castigo dentro de la Orden, en la que Scotland Yard no tiene jurisdicción, lo otorga Central. Y todos sabemos como es Central." El tono de Komui esta vez era más bien sombrío; sonreía, pero evitaba mirarle a los ojos.

Central. Debió haberlo pensado antes. Por supuesto que no harían algo tan fácil como enviarlos a prisión por dos años, cuando habían traicionado claramente algún tipo de onceavo mandamiento, y Central, Central era la Inquisición Española, pero con mas recursos de tortura. Aun recordaba las condiciones en las que Lenalee había llegado a los cuarteles, cuando por fin decidió (forzadamente) convertirse en exorcista.

No podía culpar a Lenalee. Si en verdad hubiera querido hacerles daño, le hubiera dicho a alguien más y hubiera dejado que los rumores llegaran a los oídos de Leverrier o Howard Link. El hecho de que fuera directamente con Komui denotaba preocupación, no algún tipo de enfermo deseo de venganza. Se reprendió mentalmente por haber pensado mal de Lenalee en primer lugar.

"Olvidare el asunto, eso es, si tu olvidas. El mundo no entiende este tipo de cosas Lavi, y aunque yo trate de entenderlo, mi autoridad en si no es suficiente" lo miro con una expresión de disculpa, sin poder disculparse en realidad y sin que hubiera necesidad de ello. Lavi entendía perfectamente. Entendía, por más dolor que le causara. "Ya puedes irte." El pelirrojo se puso de pie y camino pesadamente hacia la puerta, apenas pudiendo mantener la vista al frente. "Por cierto, dile a Kanda..." Komui hizo una pausa en la que Lavi tuvo el tiempo de voltear a mirarlo fijamente por primera vez en toda la conversación, "... que necesitamos que vaya a la enfermería a hacerse el chequeo, no importa que tenga capacidades súper especiales y maravillosas de recuperación, ¿si?"

Salio de lugar muy confundido, nauseabundo y a punto de desmayarse; lo sabia por el zumbido en sus oídos, y trato de pensar rápidamente en un lugar en el cual descansar. No muy lejos de la oficina, pensó, estaba la sala de descanso de la Orden, pero lo dudo un poco porque siempre esta llena de gente. O, en su defecto, estaba llena de los vinos del General Cross porque este había echado a todo el mundo fuera para que no lo molestasen. Hablando de abuso de autoridad.

Aun así, decidió intentarlo, pues el zumbido estaba llegando al punto en el que no lo dejaba escuchar ninguna otra cosa. Prácticamente arrastrándose, llego a la sala solo para comprobar, tristemente, que la ocupaba el General. Pero no estaba solo. Se lo indicaba la voz hablando escandalosa y ebriamente sobre como nunca bebía por que beber solo lo hacen las personas que no saben lidiar con sus problemas. Cualquier cosa que Lavi estuviera pensando o sintiendo en aquel momento lo disipo la presencia de Yuu en ese lugar, por mas perturbador que le pareciera. Sonriendo como un idiota se acerco al sillón, miro a los ocupantes como pidiendo permiso, y se sentó al lado de Kanda.

"¿Se perdió mi invitación a la fiesta?" comento algo molesto. Pero si Yuu estaba ebrio no pensaba desaprovecharlo, aunque fuera quizá la última vez. Tendrían que hablar del asunto, ponerse de acuerdo, y talvez, solo talvez...

"¿A quien engañas, Junior?" comento el General desde el otro extremo el sillón. "Sabes que solo acepto gente atractiva en mis reuniones".

"Lavi es atractivo" dijo Kanda, haciendo que Lavi se sonrojara un poco. Aparentemente el alcohol le había soltado la lengua. "Solo estas celoso porque no puedes tenerlo. Todos lo están!" Aparentemente, también lo había hecho perder noción de la realidad. Este comentario, pensó Lavi, probablemente se aplicaba mas a Kanda que a si mismo. "Si supieran..." murmuro sombríamente, y el bookman no pudo sino abalanzarse sobre el y decirle que era hora de irse a la habitación.

"Es muy temprano todavía. No voy a dejar que te lleves la única compañía digna que he conseguido el día de hoy."

"General, me parece que se aprovecha de alguien sin experiencia con la bebida..."

"A menos claro que, con irse a la habitación te refieras a otra cosa en la que yo este invitado" dijo finalmente, haciendo caso omiso del comentario anterior.

"Eso te gustaría, ¿verdad?"

A Lavi se le concentro toda la sangre en las mejillas, adopto una expresión seria e intento disimular lo más que pudo.

"Parece que a ambos les subió el alcohol a la cabeza."

"Escuche que son sodomitas." Al oír la palabra con S, Lavi miro a todos lados para asegurarse de que nadie lo había escuchado.

"¡Yo soy japonés!"

"No se donde habrá escuchado algo tan absurdo."

"¿De donde son los sodomitas?"

"Se lo dijo Lenalee a Komui no hace mucho. Parecía muy segura de ello."

"Debió escuchar mal, General. Yuu, es hora de irnos."

"Lavi, ¿tu de donde eres? Ahora que lo pienso, jamás me hablas de ello."

Estando borracho, a Kanda no le paraba la boca. Fue un hallazgo impresionante. Lavi tenía que admitir que era algo lindo.

"Son muy cercanos, verdad, ¿Kanda?"

"¡Ja! Llevas toda la noche tratando de meterse en mis pantalones, ¿y ahora intentas que seamos tres? Sigue soñando, Marian."

Por mas ridículo que fuera este comentario inducido por el alcohol, una parte de Lavi temió que Cross fuera a pedir sexo a cambio de su silencio. Se estremeció de solo pensarlo. Aunque...

"¿No soy lo suficientemente atractivo?" Kanda lo miro de los pies a la cabeza y pareció pensarlo.

"¡Ya basta de la charla de ebrios!" irrumpió Lavi de un grito, finalmente, y halo a Kanda del brazo para levantarlo.

"¡Yo aun no tengo sueño!"

"Se un poco razonable. Siéntate a beber con nosotros" Cross le extendió una copa de vino tinto y dijo seductoramente, "y veremos que pasa."

"¡A-A-Allen tiene razón! ¡Eres el día-a-ablo!" a Lavi se le vinieron todos los colores a la cara, y prácticamente arrastrando a Kanda salio de la habitación. Temía por su integridad y la de Yuu.

Sobre todo porque había considerado la propuesta, aunque fuera por una milésima de segundo.

A pesar de la advertencia de Komui, Lavi no pudo evitar llevar a su compañero al cuarto, estando en aquel estado. Temía que si apartaba la vista de el un momento volvería con el General y acabarían los tres en una posición mas incomoda de en la que ya estaban (en mas de una manera).

Finalmente, lo arrojo a la cama y se tumbo a su lado, jadeando de cansancio, ya que prácticamente había tenido que cargarlo mientras parloteaba sin cesar sobre cosas incoherentes. Pregunto muy frecuentemente que era un sodomita, de que país venia y que características tenia que hacían a Cross pensar que ellos formaban parte de aquella raza. No quiso desmentirlo, ya fuera porque estaba exhausto física y mentalmente, o por que le causaba gracia la inocencia de su amante.

"Sabes que el es mas atractivo que tu, ¿verdad?" comento Kanda sin intención de ser cruel, "pero aun así, no hubiera podido reemplazarte. Es extraño, ¿verdad?"

Lavi no se dio cuenta, pero en su rostro estaba la sonrisa mas triste que había tenido en toda su vida. No sabía como podría dejar atrás aquello.

Kanda rodó sobre si y se acurruco inconscientemente a su lado, argumentando que "hacia frío"; Lavi comenzó a acariciarle el cabello tiernamente, y al final no pudo soportarlo mas. Se aferro a el con todas sus fuerzas, los dedos entrelazados con sus largos mechones, y apretó su cabeza contra su pecho.

"No podremos hacer esto mas, Yuu. Se acabo."

Kanda no hizo ni un solo movimiento en todo le rato que Lavi duro en explicar lo que había sucedido en la oficina de Komui.

"¿Estas dormido?"

"No" respondió cortante.

Peso sobre ellos un silencio abismal, hasta el momento en que Kanda extendió sus brazos y rodeo a Lavi por la cintura, correspondiendo el abrazo, y enterrando el rostro en su cuello. Lavi lo tomo para besarle la frente, y fue entonces cuando se dio cuenta de que llevaba probablemente todo el rato llorando sigilosa. El, Kanda Yuu, llorando. Lavi no pudo evitar que se le escaparan también las lágrimas que llevaba horas conteniendo.

Y ahí, solo con la luz de la luna colándose por la ventana, compartieron la cama, posiblemente por última vez.

No puedo creer que me haya tardado tanto. Me siento avergonzada de mi misma. Pensé que ya había publicado esto, lo tengo desde hace varias semanas.

Apartir de aquí, la historia tendrá dos finales. Esto es debido a mi incapacidad de desprenderme de la tragedia, pero no quiero que Kanda y Lavi sean infelices por el resto de sus vidas!

Ven? Yo también tengo problemas.

Prometo actualizar pronto, y siento mucho la demora.

R&R!

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