SOBREVIVIENDO JUNTOS: RETRIBUCIÓN
(Surviving Together: Retribution)
Por LavenderGoddessV
Traducido por Inuhanya
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Capítulo 11 - Sobreviviendo Juntos
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Una mano golpeó duro el rostro de Radditz al momento que se sentó incrédulo al tener de nuevo su vida. "Atae?" él parpadeó confundido antes de que el revés de la mano con la que había sido golpeado lo abofeteara en su otra mejilla.
"Bulma, maldito enfermo! Mi nombre es BULMA!" Esta vez ambas manos se movieron hacia él, su claro destino alrededor de su cuello. Agarrando sus muñecas antes de que pudiera tocarlo, intentó controlar su ira.
"Qué está pasando? Cómo estoy vivo?" Él le dio una leve sacudida, demandando una respuesta a su pregunta antes que algo más. Y la recibió, aunque habría preferido una respuesta menos beligerante.
"Esto es retribución, Radditz." Ella retractó sus manos, y luego entrelazó sus brazos sobre su pecho. "Para que cuando dejes mi hogar, no sienta absolutamente ninguna sensación de deuda hacia ti por regresarme a la vida. Cuando separemos caminos, no quiero conexión contigo. Nunca quiero verte de nuevo."
Tragando completamente, Radditz sintió una leve sonrisa formarse en sus labios; sin embargo, no había alegría detrás de la expresión, simplemente comprensión. "Recuperaste tus recuerdos." Eso explicaba perfectamente la hostilidad. Después de todo, no sólo era lo perfectamente consciente de cada mentira y decepción que había causado en su vida este último año, lo conoció durante los años del reino de Freezer, lo conocía a lo más depravado. No es de extrañar que sus destellantes ojos estuvieran envueltos con furia. "Podrías no creer esto, pero para el registro, yo - te amo. Y daría - di mi vida para protegerte. Debes creerlo."
"No tendrías que haber dado tu vida si no me hubieses mentido en primer lugar, Radditz." Su tono de alguna forma fue más suave mientras se inclinaba cansadamente contra la mesa en la que su cuerpo había sido puesto. "Y si me amaste, Radditz, si verdaderamente me amaste, me habrías dejado ir con el hombre que verdaderamente quise en vez de intentar matarlo." Sus ojos se fruncieron mientras su rostro se giraba para fijarse con el suyo. Parecía que su asalto en su verdadero compañero había sido su pelea dominante con él; contra la que, sin embargo, pudo defenderse.
"No me disculparé por mi venganza contra Vegeta, pero maldición, A-Bulma," él encontró difícil corregirse. Todo un año de llamarla por su otro nombre, el nombre de la mujer que amaba, había hecho difícil la corrección. "No me digas que mi amor es falso simplemente porque me rehusé a apartarme de ti. Ningún hombre en sus cabales se hubiese hecho a un lado para verte caminar hacia los brazos de otro!"
"Vegeta sí." Su cabeza se bajó mientras admitía tranquilamente, "Él dio la orden de que fueras resucitado sólo para que pudiera elegir quien es a quien quiero verdaderamente. Él está dispuesto a dejarme ir si eso significa hacerme feliz; eso, Radditz, es amor." Ella le permitió un momento para descifrar lo que estaba diciendo antes de admitir indiferente, "Yo no te amo. No te amé durante el año que pasé a tu lado, y no te amo ahora, especialmente ahora que conozco tus delitos. Me alejaste de mi hijo, mi hombre, mi vida por todo un año; privaste a mi hija de su padre y - y no puedo odiarte por eso." Su voz tembló mientras mordía su labio inferior, intentando controlar sus emociones.
"Entonces te preocupas por mi," una resplandeciente esperanza destelló en sus ojos. No le tomó más que un momento para desvanecerse.
"No, Radditz, siento pena por ti. Siento pena porque sé que hay una parte de ti que es inherentemente buena, pero te fuiste por el lado equivocado para sacarlo. No puedo preocuparme por un hombre en el que no puedo confiar, y en ti, Radditz, no confío." Silencio llenó la habitación por una excesiva cantidad de tiempo, Bulma claramente sentía su paz al haber hablado y Radditz sintiéndose perdido por una respuesta.
"Si así es como te sientes," Radditz finalmente respondió mientras se levantaba de su cama. Manteniendo su espalda hacia ella, decidió no desperdiciar su tiempo discutiendo con ella, intentando cambiar una opinión sobre la que no tenía control. Ella no se preocupaba por él, no lo amaba, entonces que así sea. Él seguramente no tenía derecho a su amor después de las mentiras que había dicho, pero tan amargado y enojado como debió estar por su rechazo, no lo estaba. El saber que estaba viva y bien, y que alguna parte de ella, a pesar de lo que insistía, se había preocupado por él lo suficiente para haber restaurado su vida, probaba que no era el fin para él. Tal vez aún quedara esperanza para una relación honesta, no construida sobre mentiras o decepción, sino en esas emociones más suaves que había excluido por tantos años, emociones que ahora notaba eran muy preciosas para él. "Pero sé que nunca dejaré de preocuparme por ti."
Mientras dejaba la habitación no quería pensar a dónde iba Bulma después. No quería pensar en los dos amantes reavivando su relación ahora que ella tenía todos sus recuerdos. Simplemente quería ir a su nave y salir del planeta antes de que perdiera algo más.
"Te dije que no era digna de ti," una femenina voz acarició los oídos de Radditz mientras un brazo rodeaba fuertemente su cintura.
"No estoy de humor, Keila." Radditz continuó caminando, sin empujar a la mujer, pero no aceptando el gesto totalmente.
"Su nave está esperando por usted, Capitán, todos estamos tan contentos de que regrese con nosotros." Sus profundos ojos penetraron los suyos, la intimidad de su sugerencia fue un sorpresivo consuelo. Sí, tal vez no era una causa perdida. Después de todo, el infierno se congeló una vez para redimir a Vegeta, por qué no una segunda vez para él?
"Me alegra estar de regreso," él descruzó sus brazos y estiró una musculosa extremidad alrededor de la delgada mujer. "Vámonos de aquí."
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"Entonces déjame aclara esto," Trunks movió a su hermana en sus brazos mientras miraba a su padre. "No sólo hiciste que ese pedazo de mier-" él se detuvo antes de que su hermana hubiese sido expuesta a su colorido lenguaje, "volviera a la vida, sino que básicamente le envolviste a mamá para regalo y se la entregaste!?"
"Esto no tiene nada que ver contigo, niño. Lleva a tu hermana con Garock. Los dos van a cuidarla durante la noche." Él no quería hablar sobre la vital decisión que anticipó pronto le entregaría su mujer. A pesar de lo que significara este interludio con Radditz, no iba a permitirle lastimar a sus hijos. "Ve."
Con un medio frunce, Trunks pareció a punto de objetar, pero entonces su expresión de repente se suavizó. Caminando hacia su padre, usó su brazo libre para envolverlo alrededor del torso de Vegeta mientras juntaba al trío en un fuerte abrazo. "Aún te amamos, papá. Estoy seguro que mamá también." Alejándose del incómodo padre, Trunks levantó el brazo de su hermana para despedirse de su padre mientras el par salía de la habitación.
Una vez que la puerta se cerró, Vegeta sintió una atípica sonrisa adornar sus labios. Si alguien le hubiese dicho hace doce años que tendría un hijo y una hija que adoraba y una mujer que amaba tan profundamente que estaba dispuesto a verla partir con otro hombre si eso significaba su felicidad, le habría dicho al idiota que estaba loco y luego lo sacaría de su sufrimiento con un rayo en su pecho.
Pero aquí estaba, El Legendario. Había derrotado a Freezer y a Cooler, reclamado su territorio, y regresado el honor al nombre Saiyajín. Su vida había alcanzado una perfección que nunca hubiese imaginado en sus sueños más locos. Salvo por un elemento, el más importante elemento, uno que continuamente había fallado en mantener constantemente en su vida, su mujer, Bulma. Ella era todo lo que faltaba, una esencia que temía sin la que habría aprendido a vivir.
No es que eso sería mucho cambio, más años que no se había levantado en una cama vacía. Esos ojos azules sólo habían brillado hacia él un puñado de veces con devoción y adoración antes de que llegara el día en el que se probara incapaz de protegerla. Pero durante todo el tiempo en que estuvieron separados, su alma siempre había estado llena de ella. Nunca hubo un día en que despertara sin ver su rostro, sin revivir cada momento de felicidad que habían compartido. Ella lo había llevado por sus momentos más oscuros y le traía cada placer en su vida.
Ellos habían sobrevivido mucho para perderse mutuamente, pero no pelearía con ella si era lo que quería. La primera promesa que le había hecho era que nunca forzaría sus deseos en una mujer indispuesta. Si esta tragedia final había producido su desinterés en él, que así sea. Al menos aún estaba viva. Trunks tenía a su madre otra vez y Vegeta ahora tenía un segundo hijo, una hija, la perfecta imagen de su madre.
Después de tantos años de pelear, el antiguo príncipe Saiyajín no era un tonto. Sabía cuándo retirarse. Después de toda la pena que le había causado a la pobre mujer, debió haberse alejado de ella antes de que Cooler tuviese una oportunidad para lastimarla. Pero todo eso ahora estaba en el pasado, todo lo que tenía que controlar era el futuro. Y cuando se refería a Bulma, la única mujer que ha querido y que querrá, ofrecería su resistencia por la seguridad de sus necesidades. Quedarse juntos o separados, la elección era de ella.
"Vegeta, abre esta maldita puerta ahora!" Un incesante golpeteo siguió la cruda demanda. Parecía que la mujer estaba lista para hablar con él, excepto que él no podía decidir si la beligerancia en su tono era una señal positiva o negativa. Tomando un corto respiro antes de alcanzar el pomo, abrió la puerta. Una parte de él esperaba que corriera a sus brazos y comenzara a confesar su imperecedero amor, pero esa parte rápidamente murió cuando la pequeña bruja lo derribó. "Idiota!" gritó ella, golpeando sus puños contra su pecho, el completo shock del ataque lo derribó al suelo. "Qué demonios pasa contigo?!"
Tomándose un momento para recuperar sus sentidos, Vegeta agarró sus muñecas para intentar detenerla de forcejear contra él. De todas las reacciones que hubiese tenido al recuperar sus recuerdos, esto ciertamente no era una que hubiese anticipado. Rodándolos a los dos para que su cuerpo estuviera contenido bajo el suyo, usó su peso para dominarla.
"No fue suficiente de que estuviese dispuesto a arriesgar mi vida a manos de Zarbon para salvarte, no fue suficiente de que diera mi vida para salvarte y a nuestro hijo de Cooler, no, aún dudas de lo mucho que te amé - idiota! Cómo, después de tantos malditos años, aún no conoces mi corazón?" Su furiosa confesión rápidamente se tornó en lágrimas mientras su lucha se aflojaba, y su cuerpo cayó flácido bajo el suyo, una mano se levantó para cubrir su rostro. "Maldición, Vegeta, he estado enamorada de ti desde que tenía dieciséis años, qué te hizo pensar que no te querría ahora?"
Rabia, frustración, jubilación, desilusión, shock, y finalmente contento se filtró por el volátil estado emocional de Vegeta antes que la admisión más esencial en su confesión llegara al frente de su mente. Ella lo quería, a nadie más, nunca a nadie más, sólo a él. Sus labios estrellaron los suyos en una desesperada expresión de su pasión. "Cómo demonios iba a estar seguro?" Él la haló en sus brazos mientras se sentaba en el suelo, encerrándola entre sus muslos mientras lo hacía. "Después de todo lo que te hice," sus labios se movieron por su mejilla. "Después de todo el tiempo que pasamos separados," él encontró su oreja y levemente mordió el lóbulo antes de mover su cabeza para que ella pudiera descansar la suya sobre él. "Parecía muy optimista creer que aún me pudieras creer después de todo el dolor que te causé."
Los ojos azules de Bulma parpadearon lentamente mientras levantaba sus delicadas manos para rodear el apuesto rostro de su amante. "Dolor?" susurró ella argumentativa. "Ahora estaría muerta si no fuera por ti. No habría vivido para ver un día más de vida en la nave de Freezer si no fuera por ti. No tendría dos hermosos hijos si no fuera por ti. No, al menos aún espero, tendría un hombre que quiera pasar el resto de su vida conmigo," ella besó su entrecejo mientras hacía la indirecta petición. "Vegeta, nada del dolor que he enfrentado en la vida fue por ti. Incluso en los días cuando eras egoísta y frío, siempre hiciste lo correcto por mí. Entonces por qué es que insistes en sentirte tan inseguro sobre nuestro amor?"
"Por lo que dijiste," él fue rápido en responder mientras atrapaba la mirada de la única mujer que amaría. "Admites que estás viva sólo por mi labor. Cómo sé que lo que sientes no es simplemente una sobreabundancia de gratitud. Cuando no tenías recuerdos, estabas dispuesta a quedarte con Radditz, aún cuando admitiste que no lo amabas, sólo porque él salvó tu vida. Por todo lo que sé, estás confundiendo la obligación con el libre albedrío una vez más."
"Y qué hay de ti?" la mujer fue rápida en atacar, "Cómo sé que tus sentimientos son genuinos? Tal vez sólo quieres quedarte conmigo porque te di dos hijos. O tal vez aún te sientes culpable por nuestra primera noche juntos? O tal vez estás atraído al reto de obtener una mujer con la que continuamente tuviste dificultad en conservar."
Sus manos se deslizaron por sus brazos y se cerraron alrededor de sus bíceps. En reprimida indignación, Vegeta apretó sus dientes mientras siseaba, "Cómo te atreves a cuestionarme! Me crees incapaz de conocer mis propios sentimientos?! Crees semejantes excusas débiles como esas mantendrían a un hombre como yo persiguiendo a una criatura inferior como tú!?"
"Entonces cómo es menos insultante para ti desafiar mi sinceridad?!" Ella retiró sus manos de sus brazos. "Me crees tan débil de que no conozca mi propio corazón? Me crees tan débil de voluntad que sucumbiría a un hombre que significa nada para mí? Crees que honestamente me prostituiría de esa forma?"
Sus palabras finalmente se asentaron mientras toda la expresión de Vegeta palidecía de furia a pena. Parecía que ella tenía razón. Quién era él para dudar de ella mientras podía conjurar tantas excusas para disputar el prospecto de sus sentimientos siendo tan fuertes como lo fueron después de tantos años de lucha? Tal vez lo que compartían no era algo que podía discutirse con lógica; tal vez simplemente era algo que excedía los límites de la capacidad intelectual. Tal vez simplemente eran dos almas que estaban destinadas a estar, y ninguna fuerza en el universo era lo fuerte suficiente para destruirlas.
"Hemos sobrevivido tanto, no es así?" Susurró Vegeta distraído mientras sentía a Bulma acurrucarse en sus brazos, su cabeza bajando para descansar en su hombro mientras ella rodeaba sus brazos alrededor de su abdomen.
"Y pensar, que nuestras vidas apenas han comenzado," su cálido aliento cosquilleó su garganta mientras vociferaba el sorprendente recordatorio. Ellos aún eran tan jóvenes, Bulma en sus tardes veintes mientras que él apenas había pasado la barrera de los treinta. Se habían conocido cuando sólo eran niños, ambos con desesperada necesidad por algo a qué aferrarse, algo para mantenerlos continuando mientras luchan por seguir vivos. Y lo encontraron en el último lugar que ninguno hubiese imaginado, en el otro.
"Cuáles crees que son las probabilidades de que la vida sea pacífica para nosotros de ahora en adelante?" su mano acariciaba sus largos mechones azules mientras apretaba su agarre en ella, disponiéndola a nunca separarse de él otra vez.
"Probablemente pocas," Bulma rió levemente mientras cerraba sus ojos y recordaba todos los demonios que habían enfrentado para estar en este momento. "Pero no creo que verdaderamente importe lo que el destino nos depare," sus labios subieron para besar su garganta, "porque no voy a ceder a la oportunidad de alejarte de mi otra vez." Ella continuó un viaje de besos alrededor de su cuello hasta que alcanzó el punto donde su cuello encuentra su hombro.
"Y cómo planeas hacer eso?" Los ojos de Vegeta ya estaban cerrados mientras se rendía a las sensaciones que ella estaba provocando en su anhelante cuerpo.
"Al hacerte mío," susurró ella posesivamente antes de clavar sus dientes en su carne. Los ojos del antiguo príncipe se abrieron mientras sentía el dolor de su piel siendo perforada. Cayendo hacia atrás, él sintió a Bulma amortiguar su cabeza mientras golpeaba el suelo. Sus dientes nunca dejaron su festín mientras ahorcajaba su cintura, bebiendo mucho más de lo que él había bebido la primera vez que se unió a ella.
La egoísta arpía no iba a salirse con la suya! Reclamando suficiente de su juicio, Vegeta levantó su cabeza y clavó sus colmillos en su antigua marca, reabriéndola, reforzándola. Él sintió un fuerte gemido contra su piel mientras su mujer sentía su penetración, pero no detuvo su consumo en lo más mínimo.
Por incontables minutos se consumieron mutuamente. Bulma eventualmente fue la primera en detenerse mientras removía sus dientes del cuello de su marido, y comenzó a retirar el exceso de sangre de sus labios mientras esperaba la saciedad de Vegeta. Una vez que terminó, su cabeza se echó hacia atrás en el duro piso mientras intentaba calmar su acelerado corazón. "Cómo lo…" Su pregunta apenas fue hecha sobre su intensa respiración. Pero fue más que suficiente para que Bulma supiera lo que deseaba escuchar.
"Puedes agradecerle a Radditz, en realidad." Bulma descansó su cansada cabeza en el pecho de Vegeta mientras escuchaba su palpitante corazón. "Me dijo que cuando dos Saiyajín mutuamente desean compartir el resto de sus vidas juntos, forman una unión completa, lo cuál ambos hemos hecho. También dijo que una unión completa significa más que sólo una conexión emocional, conecta los cuerpos, así que si uno muere, el otro pronto lo seguirá." Ella pausó y levantó su cabeza para mirar a su nuevo marido. "Asumí que eso era por qué no deseaste completar la nuestra antes. Tú no querías que compartiera tu destino, si eras asesinado en batalla."
Su conclusión fue confirmada con un corto asentimiento de su amante. Una sonrisa inmediatamente se iluminó en sus rasgos, "Entonces estaba destinado que no nos uniéramos. Si lo hubiésemos hecho, habrías muerto conmigo, nadie hubiese derrotado a Cooler y Radditz nunca hubiese tenido algún incentivo para regresarme a la vida. Lo ves? Estamos destinados a estar juntos!" Bulma giró su cuerpo para que una vez más estuviera sentada a horcajadas en el pecho de Vegeta. Envolviendo sus brazos alrededor de su cuello, rozó sus labios contra los suyos mientras preguntaba, "Hmm… Puedo pedirte algo?"
"Sí, lo que quieras," Vegeta sonrió orgulloso mientras pasaba sus dedos por los suaves mechones de azul que colgaba de su rostro angelical. "Recuerdas la primera vez que hicimos el amor?" El titubeo en su expresión inmediatamente le recordó que tendría que aclarar su declaración. "No la vez en frente de Zarbon… Digo nuestra primera vez real, como dos adultos en privado, no sólo aprovisionando al otro con una liberación física durante una actuación forzada, sino compartiendo nuestro amor por el otro. Recuerdas?"
"Cómo podría olvidar?" preguntó Vegeta con un lento puchero en sus labios. Derrotado en batalla, sin un tanque de recuperación que le hubiese proporcionado la curación que ella le dio, una vez que regresó a su habitación. Bañarse con ella, dejarse acariciar por ella, amarla simplemente había sido un sueño para él hasta ese punto. Nunca olvidaría la primera vez que se entregó libremente a él, la primera vez que conoció el amor.
"Recuerdas lo que te pedí esa noche?"
Sí. Tan claramente como si el momento hubiese pasado entre ellos hace horas, él recitó su precisa petición, "Me dijiste que querías que nuestro encuentro fuera real. Me pediste hacerte el amor."
"Mmmm hmmm," ella enfatizó cada sílaba llena de pasión con un lujurioso parpadeo de sus pestañas y un laborioso jadeo. Cuando ella sintió reaccionar el cuerpo de su marido, las comisuras de sus labios se levantaron mientras pedía maliciosa, "Ahora, se que fue hace más de once años y, por supuesto, uno debe considerar que has envejecido con los años," ella pasó sus dedos sobre los lisos contornos de su rostro para dilucidar su chiste. "Pero esperaba que aún pudieses tener suficiente energía en ti para recordarme de eso días de juventud, cuando nos enamoramos primero y aprendimos cómo perfeccionar el arte."
Con burlona indignación, Vegeta frunció ante su implicación, "Estás diciendo que he perdido mi habilidad con una mujer?" Levantándose del suelo, Vegeta cargó a su preciosa carga hacia su cama antes de soltar no muy gentilmente a Bulma en el colchón. Prácticamente rasgando su ropa, Vegeta gateó sobre su presa, con un brillo casi sadista en sus ojos, "Deberías saber para este momento nunca provocar a un Saiyajín, mujer."
Él atrapó a la frágil criatura bajo él mientras sujetaba sus brazos sobre su cabeza. "Cuando haya terminado contigo," él pasó una delgada línea de ki desde su cuello hasta su entrepierna que abrió su ropa, "tu voz estará tan ronca de gritar mi nombre que no podrás hablar por una semana." Ella retiró sus zapatos y levantó su pelvis para ayudarle a retirar sus pantalones de sus piernas. "Tus uñas estarán desgastadas de bajarlas por mi espalda." Ella arqueó su propia espalda para permitirle retirar el resto de su rasgada camisa de su pecho. "Tus ojos estarán hinchados de llorar de placer." Ella dobló su rodilla para permitirle mejor acceso a las últimas dos prendas cubriendo su cuerpo, sus medias. "Tu piel estará reseca después de que sudes por horas debajo, encima, arrodillada ante mi…" Ella levantó su otra pierna, gimiendo mientras bajaba sus dedos por su muslo antes de llegar a la última prenda de ropa que usaba. Una vez que la retiro, ella separó sus piernas receptivamente, rogando por su invasión. "Oh, cuando termine contigo, pequeña, estarás tan saciada de placer que muy bien podrías caer en un coma inducido por placer por un mes."
Sus blancos dientes brillaron a través de la lujuriosa mirada acompañando sus rasgos, mientras Bulma preguntaba tímidamente, "Esas son unas promesas pesadas. Qué te hace pensar que podrás cumplirlas?"
Bulma sintió la punta del deseo de su marido provocar su entrada mientras pretendía contemplar la respuesta, torturándola mientras la tentaba y luego se alejaba. "Sé que puedo, porque te conozco," Vegeta finalmente respondió su pregunta con orgullo, "Sé cuán desesperadamente me necesitas."
"Ah, bueno eso es agradable de escuchar," ella bajó sus dedos para acariciar los suyos. Sucumbiendo a su invitación, Vegeta liberó sus muñecas, pero sólo para que pudiera entrelazar sus dedos con los suyos, aún manteniéndolos sobre su cabeza. "Vegeta, por favor," ella ofreció lo que sabía que quería escuchar entre los provocadores besos con los que la atormentaba, "Hazme gritar, llorar, sudar, quiero que lo hagas todo." Ella mordió su labio inferior, intentando mantenerlo cerca antes de que tuviera otra oportunidad de alejarse. El entretenimiento que destelló en sus ojos hizo revolver su estómago.
"Por qué la prisa, Bulma? Tenemos todas nuestras vidas por delante, y ten por seguro que planeo pasar la mayoría de este tiempo contigo, haciéndote el amor." Sus palabras fueron suaves y gentiles, nada como a lo que estaba acostumbrada. Sus manos se apretaron alrededor de las suyas y supo que toda diversión se desvaneció de su comportamiento. Él quería que supiera que ella era más que sólo un cuerpo femenino que lo excitaba, más que sólo la madre de sus hijos, más que sólo una criatura a la cual aferrarse en el despertar de la desesperanza. Ella era todo para él. Tal vez nadie en el universo sino Bulma podría entender verdaderamente la veracidad de ese sentimiento, porque ella sentía de la misma manera.
"Entonces hazme el amor," ella levantó sus caderas hacia las suyas, "ámame." Sus labios le siguieron mientras los dos se conectaban en cada física forma posible. Sus brazos, sus piernas, sus labios y sus corazones completamente entrelazados; una unión física que sólo podría ser igualada por la conexión espiritual que tenían. Verdaderamente eran uno mientras se movían juntos, gritaban juntos y tocaban juntos el éxtasis.
No importaban más los horrores que su pasado había contenido, qué angustioso mañana traería; ellos se tenían el uno al otro en el aquí y el ahora. Si estaban destinados a vivir en inalterada felicidad por el resto de sus existencias, ellos lo aceptarían. Si lo estaban para sufrir la separación y el peligro en otro momento, no le temerían. Su conexión era más profunda que cualquier fuerza que el universo tenía para ofrecer; estaban destinados a estar juntos. Y sin importar que lo estuviese por venir para ellos, podrían enfrentarlo juntos; ellos continuarían sobreviviendo juntos…
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Fin
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Nota de LGV: Es el fin. No puedo decir que estoy feliz por terminar, pero el momento ha llegado. Esta historia (en su totalidad) ha consumido la mejor parte de los últimos casi tres años de mi vida, y ahora es momento de continuar. Vayan y dejen sus reviews! Me encantaría escuchar algunas ideas sobre esta historia y toda la saga como una serie. Agradezco a todos los devotos fans que han seguido esta historia desde el comienzo! Espero que regresen para mi nuevo fic, estoy muy orgullosa de él, y creo que todos lo disfrutarán… Hasta entonces… Feliz lectura!
Nota de Inu: Hola a todos!!!... Aquí lo tienen, el final de esta trilogía... espero que les haya gustado, como siempre muy agradecida por sus comentarios y el apoyo. Perdón si me demoré un poco en subir este último capítulo, muchas gracias por la paciencia y su interés en ella. Esperen pronto la publicación de más traducciones, mientras tanto los dejo con la más reciente titulada 'La Protegida'... Besitos y hasta pronto...
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