¡Hola de nuevo! Tercer y último capítulo de esta historia, por lo que vamos a tener que ir terminando. ¡Pero no se preocupen! Tiene secuela que voy a traducir también, así que disfruten de esta última parte y de las últimas tres frases, pues no tienen ningún desperdicio.

Severus's Very. Bad. Day (El Muy. Mal. Día. de Severus)

Autora: juxtaposed

Traductora: Ares Sasuke

Nota de la Autora: Esta es la respuesta a un desafío de Taran of hproundrobin: Escribe una historia con Sev tan fuera de carácter como puedas. Me gustaría que se centrara en Sev¡pero no importa si Harry está incluido! La condición es encontrar una manera única de explicarlo. La otra condición para este desafía es que la historia tiene que ser CORTA! No más de 3 capítulos.

Así que, sin añadir nada más, aquí está mi historia, sobre Severus, quien ha tenido un muy mal día, y está actuando un poco...diferente

Disclaimer: No me pertenece nada, todo es de J. K. Rowling. Nosotros nos encargamos de experimentar con lo que ella creó, pero nadie nos paga.

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Severus' Very. Bad. Day.

Tercera parte

El día no pintaba bien para Severus Snape.

Intentó estirarse, pero no hubo manera. El dolor en su cuello y hombros estallaron, agravando el horrible golpeteo en su cabeza. Tampoco ayudaba el ardiente picor que consumía su brazo derecho. O la neblina que envolvía su visión, levantando un torrente de mareos. O la ola de nauseas que siguió.

Oh, joder.

De alguna manera, se las arregló para levantarse, aunque se balanceó pesadamente sobre sus pies, y luego tropezó de camino a su cuarto de baño, agarrándose al borde del lavabo mientras sus piernas amenazaban con dejar de sostenerle. Abriendo el grifo a toda potencia, se mojó rápidamente la cara con el brazo bueno, haciendo una mueca ante el agua helada. Cuando su cabeza se aclaró un poco, se miró al espejo y observó.

Parece como si la muerte me hubiera pasado por encima. Como si hubiera sido Avada'do y resucitado de entre los muertos. ¿Qué coño me ha pasado?

De repente, en un torrente, todo volvió a él, y gimió profundamente, por la inundación de recuerdos, y el reconocimiento que esos recuerdos traían.

Oh, de entre todas las puñeteras cosas... se quejó para sí. Movió la cabeza con disgusto, arrepintiéndose inmediatamente de su acción mientras sentía la urgencia de vomitar. Suprimiendo la subida de bilis en su garganta, se desnudó y entró con dificultad en la ducha, poniendo el agua tan caliente como podía ir. Dejó escapar un siseo de alivio mientras el agua casi hirviendo caía por sus agarrotados músculos, y pasó unos buenos quince minutos simplemente de pie bajo la ducha permitiendo que el agua deshiciera los numerosos nudos que se habían formado en su cuerpo. Después se enjabonó y se limpió, y luego se secó, sintiéndose considerablemente mejor.

Sin embargo, todo se fue por el desagüe al salir del cuarto de baño y echar un vistazo a su reloj. Parpadeó con incredulidad, frotándose los ojos. No, no lo había visto mal. Se había quedado dormido.

Severus nunca se quedaba dormido.

Gruñó, bastante molesto consigo mismo. Aunque, razonó, había una maldita buena excusa para eso. Pero se dio cuenta, con un suspiro, que se había perdido el desayuno, y tendría que tener que pedir a los Elfos Domésticos que le trajeran algo. Chasqueando los dedos, no tuvo que esperar mucho antes de que un Elfo Doméstico apareciera en sus habitaciones.

"Sí¿para qué necesita el Amo Snape la ayuda de Flippy?" le preguntó educadamente.

"Me gustaría una simple tostada, y un poco de te, gracias." Pidió su comida en un remarcablemente tono optimista, lo que le dejó frunciendo el ceño mientras el Elfo Doméstico hacía una reverencia, y luego desaparecía. Ella reapareció un minuto más tarde con una bandeja con la susodicha comida y la colocó enfrente de él, y le miró con – estaba encantado de notar – un brillo de miedo en sus ojos. Era bueno saber que todavía tenía ese efecto.

O no.

"Vaya, muchísimas gracias. Debo decir, vosotros los Elfos domésticos hacéis un remarcable trabajo. ¿Os he dicho eso alguna vez?" Él le sonrió, y ella se quedó completamente escandalizada por sus palabras, mientras lágrimas manaban de sus ojos.

"Oh, el Amo Snape está siendo demasiado amable, Señor. Flippy no merece las palabras del Señor, por favor, no diga cosas que no son ciertas, Señor." Y con eso, se tiró a los pies de Snape, dándose porrazos contra el suelo mientras emitía un potente sollozo.

"Pero yo de verdad quise decir eso – todos vosotros hacéis – " Severus paró mientras - ¿Flippy, dijo que se llamaba? – lloraba incontrolablemente. ¿Por qué demonios está llorando como si se acabara el mundo? Sólo porque le dije un cumplido – oh, es verdad, estas malditas cosas no pueden soportarlo. No tienen ninguna autoestima. Se aclaró la garganta. "Uh, no pasa nada, ya te puedes ir."

Todavía aullando miserablemente, Flippy desapareció, dejando a un muy exasperado Maestro de Pociones hundirse en su silla, preguntándose sobre los acontecimientos que acababan de pasar. Cogió distraídamente un trozo de tostada y la masticó, tomando un ligero alivio en el hecho de que sólo tenía dos clases por la tarde ese día, y no necesitaba tratar con demasiados de esos groseros mocosos mientras se ocupaba de la maldita resaca.

Especialmente, pensó de manera sombría, cuando parece que todavía soy...agradable

Se tragó sus tostadas y bebió su té. Había ordenado comida suave para no provocar sus agudizados sentidos. Después de todo, no sería bueno que los estudiantes fueran testigos del sufrimiento de su profesor por lo que tenía que ser la Peor Resaca del Mundo. Mientras miraba intensamente su copa, se decidió.

A la mierda.

Necesito otra bebida.

Fue un muy borracho Maestro de Pociones el que entró dando traspiés en clase ese día.

Esa noche, Severus Snape estaba otra vez en sus habitaciones, ligeramente más sobrio, y una vez más recordando el horrible día que acababa de vivir.

Si había pensado que el día anterior había sido el peor día de su vida, había estado profundamente, profundamente, profundamente equivocado.

Nunca podré olvidar esto.

No sólo había estado totalmente hecho polvo mientras enseñaba, causando que arrastrara las palabras, y casi provocando un accidente de proporciones Longbottom, sino que parecía que la borrachera combinada con esta falsa buena voluntad era una combinación muy indeseable. Se había encontrado a sí mismo diciendo chistes increíblemente malos, y riéndose después. Y también había hecho varios comentarios muy inapropiados.

Por supuesto, el comentario más inapropiado de lejos que había hecho ese día tenía que ser a quién, sino a Harry Potter.

Severus se encogió.

¡Ni siquiera tenía una clase con el maldito mocoso hoy! Pensó furiosamente. ¿Por qué tenía que aventurarme al maldito campo de Quidditch? Él sabía muy bien por qué, por supuesto – otra vez se había decidido a "dar una vuelta" con algunos desafortunados estudiantes. Me lo tengo merecido, pensó con el ceño fruncido. Por su incapacidad de detener su impulso, se había encontrado a sí mismo observando la práctica de Quidditch del equipo de Gryffindor.

Y por consiguiente se había encontrado observando a Harry Potter.

Bajo circunstancias normales, él sabía que cualquier encuentro con el mocoso Potter, a pesar de aumentar su presión sanguínea, al menos tenía la mano superior de ser un Profesor, y uno que era muy temido, encima. Pero hoy apenas había sido normal. Hoy, él había sido un muy bebido profesor que no tenía control sobre sus acciones.

Lo que era por lo que, cuando Potter se le había cruzado al volver al castillo, él no había hecho una mueca y simplemente ignorado al chico, sino que le había dirigido una enorme sonrisa.

Lo que era por lo que, cuando Potter le había saludado educadamente, aunque con rigidez, no le había hecho una mueca de desprecio o hecho algún malicioso comentario sobre el mocoso Gryffindor, sino que le había devuelto el saludo con mucha exuberancia.

Lo que era por lo que, cuando Potter había tenido la audacia de sonreír con desdén ante el inusitado comportamiento de Severus, él no le había dicho que se largara y amenazado con quitarle puntos a Gryffindor, sino que se había acercado al chico y había murmurado en su oído de una manera ridículamente sugestiva.

"Puedes montar mi escoba cuando quieras, Harry."

Severus se sentía aún más mareado mientras recordaba ese particular trozo de la conversación.

Su vida, tal y como él la conocía, estaba realmente, y verdaderamente, acabada.

OWARI

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NA: Si, sé perfectamente que el final se ha quedado un poco en el aire, pero es por tres razones. Una, parte del desafío es que fuera corto; dos, estoy planeando una secuela; y tres, he decidido mantener el centro de la historia sólo en el OOC, ya que ese era el desafío.

NT: Voy a dar las gracias a DREIGNUS, BlackLady-AoD, Valethsnape, Yue y The Hawk Eye, que me han dejado sus maravillosos rewiers para el segundo capítulo. Este es el tercero y último, y espero que lo hayan disfrutado.

¡Nos vemos en la secuela!