Capitulo 1 – La decisión de un nuevo comienzo "El único con el poder para vencer al señor tenebroso se acerca...

Nacido de los que lo han desafiado tres veces,

vendrá al mundo al concluir el séptimo mes...

Y el señor tenebroso lo marcará como su igual,

pero el tendrá un poder que el señor tenebroso no conoce...

Y uno de los dos deberá morir a manos del otro,

pues ninguno de los dos podrá vivir

mientras que el otro siga con vida..."

Oscuridad... a pesar de que con el tiempo se había acostumbrado a ella, el ambiente de su habitación sin duda era bastante deprimente, no veía mas lejos de dos pasos, tal vez el lugar estaba hecho un caos, debería prender la luz, la ventana hacia semanas que no era abierta, quizá si lo hacia el olor a húmedo y a guardado se fuera además el calor disminuiría un poco, los libros estaban junto al baúl de la escuela en medio de un montón de ropa a medio sacar, lo mejor sería levantarla, puede ensuciarse y las polillas pueden dañarla, el piso mismo estaba lleno de porquerías acumuladas en una alfombra de mugre, seguramente... pero eso a Harry Potter, acostado boca arriba en su cama, le importaba muy poco.

Si pudiera definir como se sentía en aquellos momentos, la única palabra posible sería "Desgraciado", Harry pensó, que si su vida en Privet Drive era por menos "Infeliz", su vida sin Sirius era una completa basura. Lo sabía, lo tenia más que claro porque su mente se lo repetía constantemente, con lamentarse no lograría nada provechoso, no tendría a su padrino de vuelta, pero cada vez que cerraba los ojos por más de dos segundos veía en cámara lenta como la silueta de Sirius se perdía detrás del velo... muchas veces se pregunto que tal si... pero el hubiera en este momento no tenia ningún sentido.

Cuando supo de Voldemort y sus intenciones para con el, quería enfrentarlo, siempre tubo claro en su mente que, dado el momento, lo acabaría, pelearía con uñas y dientes para eliminarlo si era necesario, ahora, que sabía con certeza que eso era precisamente lo que tenia que hacer, no se sentía mucho mejor, nunca relaciono acabar o eliminar con asesinar, no estaba entre sus planes, no se sentía preparado y nunca lo estaría para matar a nadie, así ese alguien fuera el mismo asesino de sus padres. Cuando empleo el Crucio contra Bellatrix Lestrage supo cuan difícil sería utilizar las maldiciones imperdonables, no porque sintiera pena por aquella mujer... simplemente después de pronunciar alguna se sentía sucio, un ser despreciable incapaz de volver a sentirse tranquilo.

"¡Tienes que sentirlas, Potter! Tienes que desear causar dolor, disfrutar con ello..."

Sabía que lo odiaba, con todo su ser, mas que a nadie en el mundo, aun así, le parecía que no era suficiente, pensaba, aun sabiendo que él no había tenido piedad alguna para matar a sus padres, a Cedric y a un tanto mas de gente, que el no quería ser igual. Nunca.

Golpes en la puerta... Harry creyó que los había imaginado, pero volvieron a sonar insistentemente, Tía Petunia debería estar furiosa, seguramente llevaba tiempo llamándole. Se levantó lentamente y camino con parsimonia hasta la puerta mientras sentía que con los pies pisaba unas cuantas cosas, la mujer tenia cara de pocos amigos, como pudo comprobarlo al abrirle, estaba al borde de la histeria, eso le importo mucho menos que nada, simplemente se apoyo en el marco de la puerta esperando a que ella hablara, mirándola fijamente.

Alguien te busca – parecía que cada palabra le dolía profundamente, Harry se quedo perplejo, en las dos semanas que llevaba en casa de sus tíos, nadie se había comunicado con el... ni siquiera por las cartas. Su asombro no le importo a Tía Petunia quien no se quedo a decirle quien había venido a verle, simplemente se había largado dejándolo solo.

La luz que de la ventana de la calle daba al pasillo del segundo piso le lastimó la vista, definitivamente tendría que salir más seguido porque la leve brisa que entraba por los ventanales de la casa le aguo los ojos, alcanzó a ver a alguien parado en medio de la sala dándole la espalda, no gasto tiempo tratando de adivinar, se conformó con no saber quien era, hasta que el sujeto en cuestión le hablo, la imagen de su visita llego a su mente.

Empezaba a creer que no bajarías – debería hacerse sorprendido de ver a Remus Lupin de pie en la inmaculada sala, tenia que reconocer que su aspecto era mejor que en otros tiempos, vestido de muggle era casi irreconocible y su semblante era convaleciente, pero más le llamo la atención lo poco que le entusiasmaba verlo, aun así espero para oír lo que venía a decirle - Me alegro que estés bien, puedo ver que has comido bien, has crecido, eso me da gusto, Harry – quizá Lupin esperase que le dijera algo, el solo lo siguió observando esperando que continuara – Bueno, lo que me trae contigo, a parte de saber como te encuentras, es un asunto del profesor Dumbledore, te manda a decir que no importaba que solo hayas pasado dos semanas en esta casa, te ha dado la autorización para que salgas de aquí, puedes ir a "La Madriguera", a la casa de Hermione o si lo prefieres a... Grinmauld Place e donde están todos los de la orden – agrego con suspicacia.

Así que le habían "autorizado", esa si que era buena, permaneció impasible, siendo meticulosamente escudriñado por Lupin, quien de vez en cuando miraba a la calle disimiladamente corriendo la cortina de la ventana.

Me quedaré aquí - la mirada de Remus lo decía todo, y también le daba la razón de lo que pensaba, ellos esperaban, en especial Dumbledore, que al recibir la noticia saltaría de la dicha y sin duda saldría despavorido de Privet Drive a la primera oportunidad, pero el no tenia la mínima intención de hacerlo, no, de ninguna manera, no sería el quien marcara un blanco para Voldemort yendo a casa de Ron, no iría a la casa de Hermione, aunque tenia que admitir que le daba curiosidad porque nunca había estado ahí, pero no se sentía preparado para hablar con ella de la profecía y no quería ser grosero con su amiga mandándola al diablo o dejándola con la palabra en la boca cada vez que ella le preguntara al respecto, sabía que tenia que hablar con ella algún día pero aun no y Grinmauld Place... quizá el anzuelo de estar con los de la orden lo hubiera picado en otros tiempos pero solo a alguien como Dumbledore se le ocurre que el quiera poner un pie en la casa de su padrino, cuando el mismo Sirius odiaba ese lugar con cada parte de su ser.

Pero Harry... ¿en serio quieres...? ¿aun después de...? – con pesar, vio como a Remus también le dolía recordar a su Sirius – ¿Estas seguro?

Si – por primera vez le observo a los ojos directamente, y Remus capto el mensaje, no pensaba cambiar de opinión, pero eso no evito que le mirara fijamente tratando de comprender esa decisión, el permaneció firme.

Si cambias de opinión... – insistió

Oh, no lo haré – Lupin parecía estar consternado, y el no haría nada para calmarlo, ¿acaso era tan difícil entender lo que el quería?

Aun así creo que deberías...

Por favor, ya basta – pudo verlo en su mirada, quería insistir, pero al parecer le dejo claro que no lo hiciera.

Bien... si así son las cosas– tal vez Remus creyera que si insistía Harry se pondría a gritar sandeces así que dejó el asunto, observó por la ventana una vez mas y agrego – antes de irme, alguien quiere verte.

No podía ser, justo cuando creyó que la visita había acabado y Remus se iría, lo cual le permitiría volver a su habitación antes de que Dudley llegara de su entrenamiento de Lucha libre y correr el riesgo de tropezarse con el, había alguien más.

Te dejaré a solas, creo que está empezando a impacientarse - caminó hacia el, al parecer se lo pensó mucho porque después de estar parado unos segundos a su lado al final solo le apretó el hombro ligeramente – Cuídate, Harry

El ruido de la puerta le aviso que había salido y unos pasos detrás suyo le advirtieron que otra persona había entrado, no tenia ánimos de volverse pero cuando la persona pronunció su nombre desecho la idea por completo

Harry – la infinita preocupación en los ojos de Hermione logró suavizar su expresión, no dejo de notar que sin la túnica se veía mas delgada.

Hermione – estaba seguro que la chica estaba haciendo grandes esfuerzos por reprimirse, por un momento creyó que no diría nada cuando la vio venir hacia el con un par de lagrimas corriendo por sus mejillas, se encontró a si mismo envuelto en los brazos de su amiga, no supo que hacer, mas que devolverle el gesto, al sentir que la carga de su conciencia se aligeraba gradualmente la abrazó mucho más fuerte, esos minutos le ayudaron a encontrar un poco de paz para su corazón, deshizo el abrazo y la invito a sentarse – Me alegro tanto, tanto de que estés aquí, pero creo que no deberías...

¿Porqué no has contestado mis cartas? – Hermione le corto la frase con la voz algo quebrada mientras le reprochaba – ¡Creí que te había pasado algo... Dios, Harry, he estado tan preocupada!

Pues te diré que no he recibido ni una sola carta... de nadie, y puedo asegurarte que es mejor así – sonaba tan poco convincente que dudó que Hermione le creyera

¿Como puedes...?... ¡Te he escrito por lo menos unas cinco veces! – sabía que estaba dolida, pero el estaba seguro que nadie le había escrito

¿Como puede ser? no he visto a Hetwid ni a otra lechuza desde hace muchos días, ni siquiera tengo abierta la ventana de mi habitación... - ahogo un grito y entonces lo comprendió – oh, vaya, de todas maneras se supone que debieron llegarme esas cartas como fuera ¿no? entonces el único motivo es que no me han enviado ninguna

¿Que sucede contigo, Harry? – no estaba reclamándole, lo sabía, solo estaba preocupada por él y lamentó realmente no haber recibido alguna de sus cartas, puede que se hayan perdido en el camino, quien sabe.

Estoy bien... en serio, de verdad no tienes que preocuparte – agrego con una media sonrisa al ver que no le creía

Remus me ha dicho que no has querido salir de esta casa – Harry se sintió enojado de repente, así que era eso.

Hermione...

Es tu decisión y yo la respeto – Harry se sorprendió, estaba seguro que lo reprendería y trataría de convencerlo que salir de ahí era lo mejor para el – Sea cual sea el motivo que tengas para quedarte en este lugar no importa, si aquí estas bien y te quieres quedar... hazlo – la vio sonreír suavemente, ella estaba con el, no venía a obligarlo a nada, simplemente trataría de comprenderlo – solo una cosa... promete que no dejaras de comunicarte conmigo... por favor – no era que fuera a negarse pero fue esa mirada suplicante lo que no le permitió siquiera pensarlo

Te lo prometo – ella le sonrió y lentamente se puso de pie

Ya debo irme – Harry se levanto y la acompaño hasta la puerta, afuera, junto a un auto de color negro, la esperaba Remus – Harry... – Hermione volvió a abrazarlo – por favor cuídate mucho ¿si? no quiero que estés deprimido, no soy quien para obligarte a que dejes de pensar en Sirius pero si puedo pedirte que no te derrumbes, cuando quieras hablar al respecto sabes que cuentas conmigo, en unos días ¿crees que podríamos ir a comprar los útiles? Con eso tal vez pienses en otra cosa.

Tratare – se separaron y mientras observaba cuando ella se reunía con Remus se sintió súbitamente desolado, ella se giro para sonreírle y despedirse agitando la mano, subió al coche y se marcho, no había dejado de verlos partir cuando algo lo halo hacia dentro de la casa

¡Entra ya!... vamos, vamos – Tía Petunia lo había visto quedarse en el umbral de la puerta, sin dejar de empujarlo siguió apremiándolo para que se entrara antes de que los vecinos lo vieran

¿Cuál es tu problema? – por la expresión de la mujer, Harry supo que habría preferido que se lo gritara en lugar de usar un tono de voz gélido e indiferente – ¿que mas quieres? ¿eh? ¿Un coche y actuar como un muggle no es lo suficientemente normal para ti? ¿qué es lo que deseas entonces?

Pues di lo que quieras, siguen siendo unos fenómenos anormales – en ese momento no creyó posible sentir más rencor hacia ella – al menos se han tomado la decencia de no mandar a ese sujeto horripilante del ojo que gira, si hubiera entrado aquí me hubiera muerto de la vergüenza con los vecinos.

Harry negó con la cabeza ya que la indignación no le permitía pronunciar palabra, desde que llegó ese verano, Tía Petunia se había visto obligada a dejar de ignorarlo, le había prohibido rotundamente ir a hacer las compras, teniendo que ir ella misma llegando cada vez mas enojada porque en la calle la paraban varios vecinos preguntando quien era el chico que estaba cada verano en su casa, desde ese entonces, y desde que varias jovencitas también le hubieran preguntado lo mismo, hacia hasta lo imposible para que el se mantuviera por lo menos a dos metros de distancia de cada ventana y ranura posible donde pudieran verlo, permitiéndole a cambio de ellos moverse con libertad por el resto de la casa e incluso si quería, ver la televisión. En esos momentos estaba tan enojado que simplemente se permitió a si mismo salirse de sus casillas, quería gritar muy fuerte y maldecir hasta jactarse pero tratando de conservar el autocontrol lo único que logro fue que una voz escalofriante saliera de su boca.

- En mi vida he conocido personas detestables, insoportables, retrogradas y a ustedes – la cara indignada y escandalizada de la mujer no le importo en lo mas mínimo – algún día aprenderás, y de la peor manera, que hay cosas mas importantes que guardar las apariencias ante una manada de vecinos morbosos y aburridos, te darás cuenta cuan equivocada has estado toda tu vida, y te aseguro que el golpe será tan brutal que te veras obligada a repasar tus prioridades

Tía Petunia se había quedado en su lugar, pasmada, Harry la observo con intenso odio, se dio la vuelta ignorando las temblorosas advertencias de la mujer y salió de la casa. Caminó calle abajo, sintiendo la brisa veraniega en su rostro, llego hasta un parque abarrotado de niños y padres a su cuidado, con una sonrisa amarga pensó que tal vez el pudo haber sido uno de ellos, fijó su vista en la parte mas alejada del parque, donde no había nadie, seguramente Dudley y su parvada de lamezuelas estarían molestando a un pobre incauto, pensándolo bien, debería ser el quien sintiera vergüenza de aquella familia, su tía era una chismosa empedernida que estaba segura de que parecer rico y destacado frente a sus vecino, si se pudiera, le daría de comer, no contenta con ello, tenia un marido avaro y tacaño con un ego igual de grande a su tamaño porcino y un hijo detestable y mimado que a mas de ser un completo gilipollas era un bándalo de lo peor, resumiendo, el gran Harry Potter, posible salvador del mundo y única esperanza de la humanidad, al no ser asesinado por Lord Voldemort cuando era un bebé tuvo la mala suerte de ir a parar con la peor calaña de muggles posible, lo cual era mucho mas que denigrante, pensó con acidez, que unos parientes de esos no se los deseaba a nadie, bueno, tal vez a Voldemort, pero estaba seguro que él no era idiota y se desharía de ellos, no por que sean muggles sino con el solo hecho de que pronunciaran alguna palabra en su presencia.

Caminó por poco mas de media hora, deteniéndose de vez en cuando para evitar chocar con niños que correteaban a su alrededor, justo cuando tuvo que parar para no caerse en medio de una estampida de pequeños, alzó la vista al tiempo justo para atrapar un objeto que venía a gran velocidad hacia el y evitar que se le incrustara dolorosamente en el cráneo. En la palma de su mano, que le quedo algo adolorida, tenia un disco grueso de color negro ¿qué rayos era eso?, escucho murmullos a lo lejos levanto la vista de su mano para encontrarse con un chico de cabello rubio oscuro, casi de su estatura, le miraba con los ojos bien abiertos.

¡Wow!... eso fue... increíble, que digo increíble, ¡fue fenomenal! Y a la velocidad de iba, como le... – un poco contrariado, aquel chico se le quedo mirando fijamente abriendo y cerrando la boca como si fuera un pez – no lo puedo creer... ¡eres tú!.

¿Soy quien? – así que por fin sucedía, siempre se había preguntado cuando su fama de delincuente juvenil incurable que tan "amablemente" su primo había alimentado por años daría sus frutos. Sin duda Dudley se había encargado de hacerlo muy popular entre los vecinos

Harry Potter – el chico lo miraba de arriba abajo lo cual molesto mucho a Harry

Ah él, digo, si soy yo – tratando de no acrecentar su fama de peligroso y agresivo controlándose lo mas posible para decirle a gritos que dejara de verlo como si tuviera monos en la cara observó el disco por ultima vez y se lo aventó suavemente en el aire para que el chico lo tomara – deberían tener mas cuidado, casi me parten la cabeza – giro los talones para irse pero el chico le hablo de nuevo

Oye, espera – respiro profundamente y volteo a verlo – ¿porque no juegas con nosotros? – no supo descifrar la sonrisa que el chico le ofrecía

No gracias, no creo que su juego sea muy emocionante de digamos, además no se patinar y no espero terminar como estampilla contra el pavimento – por ningún motivo iba a permitir que se burlaran de el, de niño había tenido suficiente

Oh, vamos, no es difícil, aunque de todas maneras... el Quidditch es mucho mejor

Vaya – Harry olvido que esa charla se estuviera dando precisamente por las consecuencias de su fama en Privet Drive, pero no por eso iba a confiarse, "mago" no siempre es sinónimo de "confiable" – así que eres un mago, no conocía a ninguno que viviera por aquí – el chico se incomodo levemente pero Harry le resto importancia - tenía entendido que soy la única presencia mágica por estos lados, esta la señora Figg pero ella no cuenta porque es Squid

¡Ella es mi Abuela Arabella! – Harry se sorprendió por aquella revelación, pero no lo hizo notar – Soy Demond – le tendió la mano, por cortesía le correspondió, porque nadie le quitaba de la cabeza que había algo raro en todo eso, era imposible que fuera nieto de Arabella Figg por el solo hecho de que ella misma le había dejado claro cuando empezó a cuidarlo de niño lo poco que eso le hacia gracia ya que nunca había agradado de ellos, por eso nunca los había tenido - he venido a pasar las vacaciones de verano con ella, mamá dijo que necesitaba compañía y ayuda con sus gatos.

Oh – fue lo único que dijo, ahora si estaba seguro de que era lo que estaba pasando. Arabella Figg era ayudante de la orden lo cual era lo mismo que decir Albus Dumbledore, y al parecer Demond, si es que así se llamaba, solo era un enviado del anciano y no venia a cuidar gatos precisamente. También estaba la posibilidad que fuera sirviente de Voldemort pero estaba seguro que después de lo acontecido en el ministerio, los de la Orden mantenían vigilado el lugar por lo cual un espía era poco probable.

Entonces... ¿no juegas? Se que no sabes pero puedes aprender rápido – insistió con una sonrisa

No – observó a los chicos que esperaban alejados a que Demond le llevara el disco para seguir con el juego - durante largo tiempo he comprobado que hay maneras mas efectivas de hacer el ridículo.

Bueno... entonces que tal si esperas a que yo termine este juego y después hablamos tu y yo a ver si te convenzo de jugar al Jockey ¿Podrás? – Harry sonrió para sus adentros, sabía que esa insistencia de Demond por pasar tiempo con el era por expresas ordenes de Dumbledore, lo sabía, sabía que no lo dejarían así como así al no querer irse de la casa de sus tíos, ahora resulta que le habían puesto una especie de guardián. Bien, pues si querían saber que era lo que hacía, el les facilitaría el trabajo.

Esta bien – hizo como que no se había dado cuenta cuando el mismo Demond se sorprendió de que fuera tan sumiso – te esperaré en esa banca ¿de acuerdo?

Claro... si – aun algo sorprendido se alejó a juntarse con los otros chicos

Camino hasta una banca ubicada junto a un gran árbol, decidiendo que el tema de engañar a Demond requería una maniobra estratégica muy concienzuda de su parte, se dedico a ver le juego, sin duda parecía sencillo pero el, la verdad, prefería la escoba, estaba absorto en el hecho de que las personas pudieran mantenerse en equilibrio sobre unas ruedas en línea cuando un fajo de cartas cayó a su lado, contrariado las tomo al mismo tiempo que veía hacia arriba, sobre una gran rama Hetwid, su lechuza, salió volando y aterrizó limpiamente a su lado, Harry habría jurado que el animal estaba tan enojado que no se hubiera extrañado de que lo cogiera a picotazos

No sabes como lo siento, olvide abrir la ventana – se disculpó, la lechuza ululó levemente y se acurrucó a su lado, se sorprendió de que el animal fuera tan comprensivo, sonrió y le acaricio la cabeza – prometo que tendrás un plato lleno de comida cuando volvamos a casa, eres una excelente mascota.

Tomo las cartas y las revisó, había dos cartas de Dumbledore, tres de Ron, una de Hagrid y sonrió al encontrar como siete de Hermione, dentro de las de ella se encontraba una con la fecha de ese día, extrañado porque no hacia mucho que se habían visto la abrió

Querido Harry

Te preguntaras porque te escribo si hace poco nos vimos, ¡olvide uno de los motivos por los cuales había ido a tu casa!, iba a pedirte el número de teléfono ya que recordé que el que tengo no me sirve porque lo habían cambiado cuando Ron decidió llamarte hace tiempo, pienso que sería mucho mejor comunicarme contigo por teléfono así no tengo que esperar tu respuesta vía lechuza. Por si puedes y quieres llamarme, te adjunto el número de mi casa y de mi móvil, quiero saber que tanto haces en casa de tus tíos, aunque sea poco.

Besos de Hermione

Miró los números y nunca como ahora había anhelado tanto una cosa material como a un móvil, en esos momentos le vendría de perlas. Las otras cartas eran todas por el mismo estilo ¿Por qué no contestas?... ¿te ocurre algo?... Harry por favor, solo dime que estas bien... sonrió, esa era su amiga Hermione, guardo las cartas con cuidado dejándolas en la banca y tomo una de Ron que tenia la fecha del día anterior

Hola Harry

Aunque no se si contestarás esta carta, tengo excelentes noticias que se te alegraran, ¡Dumbledore dice que podrás venir a mi casa! ¿no te da gusto? Creo que mamá lo martillo lo bastante como para persuadirlo, espero que vengas pronto, ¡podríamos jugar al Quidditch! En otras cosas, te cuento que los gemelos están estudiando para presentar sus EXTASIS, Dumbledore les dijo hace una semana que dentro de mes y medio mas o menos podían presentar sus exámenes de manera extraordinaria, que no había necesidad de repetir el curso, en fin, cuando vengas te cuento lo demás...

Tu amigo,

Ron

Las otras cartas de Ron preguntaban como estaba y que tal la estaba pasando en casa de sus tíos, su amigo estaba seguro de que él iría a su casa, no se permitió remorderse por decepcionarlo, era lo mejor para la familia de Ron que no estuviera en su casa este verano. Tomo la carta de Hagrid, que era mas corta y la abrió

Querido Harry

¡Hola!, espero que la estés pasando lo mejor posible en esa casa, quizá no tanto pero... bueno, ten fe en que todo saldrá bien, deja de preocuparte y no pienses mucho en ello, gózate las vacaciones. Tengo noticias, ¡Sigo siendo el profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas! Parece que lo de Umbrille ya esta en el olvido por estos lados y vuelvo a mi puesto, en fin, te deseo felices vacaciones.

Saludos de Hagrid

P.D: El profesor Dumbledore dice que no quisiste salir de casa de tus tíos, de todas maneras el estará al pendiente de ti, no te preocupes.

Harry pensó, mientras metía de nuevo las cartas de Ron y Hagrid en sus sobres, que en lugar de ese posdata debió haber puesto..."Un chico, si es que eso es lo que es, que dice llamarse Demond va a estar pisándote los talones hasta que entres al colegio". No quiso ver las cartas de Dumbledore, no se sentía de humor, una sombra le cubrió parcialmente, Demond había llegado cargando en su hombro los patines y en el otro un palo curveado en la punta.

Ya podemos charlar con calma, ellos son muggles así que... ya entenderás – se sentó a su lado sobresaltando a Hetwid y parándose de inmediato para tomar las cartas sobre las que se había sentado – Oh, lo siento... vaya, muchas cartas de la misma persona, ¿tienes una novia que se llama Hermione?

No, no es mi novia, es una amiga de la escuela – el comentario le pareció impertinente pero tenia que llevar las cosas con calma, sería el quien supiera todo de Demond y para eso necesitaba pensar con detenimiento cada cosa que hacia.

Bueno, mira – le mostró una bolsa que había dejado en el piso – tengo unos patines de repuesto, ¿seguro que no te animas? – Harry lo miro por largo rato hasta que hablo, tenía que sacar algo de ese encuentro

Hetwid... – la lechuza levanto la cabecita y le miro con sus ojos amarillos – ve al árbol que esta cerca de casa, espérame ahí hasta que yo vaya y te abra la ventana ¿si? – el animal le picoteo levemente la mano y salió volando mientas algunos curiosos la miraban extrañados – Bien, mas te vale a ti que me queden huesos buenos – dijo con amabilidad y una sonrisa mientras guardó las cartas en su bolsillo junto a la varita

Descuida, para eso usaras esto – le paso algunos elementos de protección para sus piernas y brazos junto a un casco – no te diré que no te caerás porque mentiría pero esto ayudara a que no te lastimes gravemente

Toda la tarde estuvieron practicando, si había algo realmente titánico era aprender a mantenerse parado en esa hilera de ruedas, necesito de todo su equilibrio, se cayo tantas veces como supuso que lo haría, no le dolían mucho ni los brazos ni las piernas pero si agudamente el trasero, después de lo que le parecieron horas y ya resuelto el problema de lograr estar de pie el tiempo suficiente para no darse de cara contra el piso lo demás le pareció mas fácil. Entrada la tarde, se encontró a si mismo tremendamente adolorido camino a la casa de sus tíos en compañía de Demond quien no dejó de darle consejos para mejorar su técnica

Una vez has aprendido lo básico lo demás es pan comido, la cuestión es de práctica – caminaron en medio de la charla hasta que, frente al Número 4, se despidieron con una apretón de manos y con la promesa de volver a practicar al día siguiente.

El ambiente dentro de la casa era el de siempre, los tres Dursley pegados al televisor, era de esperase que tía petunia no comentara lo que el dijo porque Tío Vernon no estaba estrangulándolo, al pasar por la sala para ir a la cocina la mujer dijo con indiferencia – En el horno esta tu comida – el realmente no escucho mucho, tenia la vista clavada en el aparato telefónico, decidió que primero se asearía y luego llamaría a Hermione. Subió a su habitación y tras abrir la ventana y dejar entrar a Hetwid le vació una buena cantidad de chulerías en el plato, fuera de la jaula porque la verdad no encontró sano que su lechuza estuviera en ella, estaba realmente asquerosa, en realidad todo el cuarto era un revoltijo y se prometió, por su propia salud, arreglarlo todo a la mañana siguiente.

Bajo al terminar de asearse, paso por la sala sin prestar atención a sus tíos y se detuvo frente al teléfono

Ni se te ocurra – la cara contrariada de Tío Vernon le observaba amenazadoramente mientras caminaba hacia el – no llamaras a ninguno de esos anormales

¿A no? – se paro a su lado y le miro fijamente - ¿Por qué? – casi le superaba en estatura

No quiero a ninguno de esos en mi casa ¿has entendido?

Bueno, entonces iré a un teléfono público y los vecinos me verán salir de tu casa, lo mejor para ti es mejor que yo llame desde aquí porque de lo contrario estarán en la casa en persona – el hombre tomo el aparato y se lo tendió a Harry con la cara roja de la ira

No-te-demores – masculló entre dientes

Gracias, que amable – ironizo con desdén lo cual puso de peor humor a su tío

Aun recordaba los números así que marco a la casa de su amiga, después de insistir llego a la conclusión de que no había nadie en casa entonces probo con el móvil, en ese si le contestaron de inmediato

¿Hola? – porla voz, Hermione estaba algo agitada

Hermione, hola - camino con el inalámbrico hasta la cocina donde saco su cena del horno y la puso sobre la mesa

¡Harry! Que gusto oírte, ¿como estas? Veo que SI has recibido mi carta – Harry sonrió, escuchaba algo de música del lado de Hermione y uno que otro tintineo. Caminó hasta la nevera y se sirvió un vaso enorme de jugo de calabaza mientras seguía con la conversación

Si, junto a un montón más – agrego con algo de gracia mientras se acomodaba en la mesa y probaba el pollo asado. Los Dursley, después de la amenaza de Ojoloco no se sintieron capaces de seguir matándolo de hambre

Que bueno que hayas podido llamarme ¿este es el número de tu casa?

Lo es – trago con calma ante la mirada furibunda de su tío al verlo tan cómodo

Por cierto, ¿ya has revisado la carta de Hogwart? a mi me ha llegado hoy ¿no te parece raro?

Creo que yo también la tengo solo que no la he abierto – recordando las cartas de Dumbledore tomo un poco de Jugo y algo mas de pollo con papas

¿Que te parece si vamos al callejón Diagon en unos días? – pudo percibir el entusiasmo de Hermione

¿Cuándo? – comió un poco más, tenia que reconocerlo, estaba rico

No se ¿cuándo puedes?

¿Que tal en unas dos semanas?

Seguro, con eso hasta celebramos tu cumpleaños – Harry rió suavemente

Entonces en eso quedamos, cuídate mucho Hermione

Claro que si, lo mismo para ti, te mando un beso, adiós

Adiós – Harry dejó el teléfono a un lado de la mesa y siguió comiendo, cuando terminó dejo arreglado todo y mientras subía hasta su habitación escucho a Dudley decirle a su madre que iría a casa de Piers, su mejor amigo, a tomar el té. Harry rió de la insana ignorancia de la mujer, quien miraba con tremendo embelesamiento a la morsa que tenia por hijo quien si le dijera que ahora el día solo tenia 20 horas le creería sin cuestionamiento alguno, si ella lo hubiera pensado detenidamente la gente normal no toma el té a las 8:00 de la noche. Ya en su cuarto se tumbó en la cama, el dolor de los golpes de la tarde llegaron multiplicados por varias veces, estaba empezando a dormirse cuando una carta entro volando a su habitación, no tardo mucho en fijarse en la matita de plumas que era Pig, la lechuza de Ron, desató la carta y el animalejo salió volando de nuevo.

Hola Harry

Papá ya me ha contado que preferiste quedarte en casa de tus tíos, no lo entiendo, yo pensé que querías venir a mi casa... en fin, mamá dijo que como ya no venias aceptaríamos ir con Bill a Egipto, parece que compro una casa junto con Fleur y por eso nos ha invitado, te contaré los detalles cuando nos veamos, por cierto, me ha llegado la carta de Hogwart, ¿que raro no? mamá dijo que compraríamos los materiales cuando volviéramos y después de que los gemelos presentaran sus exámenes, que la pases bien en casa de tus tíos, nos vemos luego.

Tu amigo

Ron

Bueno, después de todo aun mejor que no hubiera ido a "La Madriguera", sabía que la Señora Weasley extrañaba mucho a su hijo así que ¿porque dejar de ir a verlo? Se alegro por ellos y dejando la carta de lado se quedo dormido.