Disclaimer: Harry Potter no es de mi propiedad.
Warnings: Slash (relación chico/chico)
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Una navidad para recordar
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Los tejados de las casitas y negocios que conformaban el pequeño y mágico pueblo de Hogsmeade estaban cubiertos por una gruesa y reluciente capa de nieve que se había instalado ahí después de la ventisca de aquella tarde. Los conductos de las chimeneas despedían un humo blanquecino, señal de que dentro de cada hogar o comercio el calor se extendía erradicando el frío que se esparcía por todo el pueblo, pues el sol se había ocultado ya dando paso a una noche gélida.
Remus comenzaba a tiritar cuando salían de HoneyDukes cargados de sendas bolsas llenas de toda clase de dulces y chucherias. Sirius y él habían pasado el día consiguiendo los regalos que enviarían a James y Peter por navidad, y a esas alturas el joven licántropo se encontraba fatigado. Lo único que quería era estar en su mullida cama tomando un poco de chocolate caliente mientras leía un buen libro, sin embargo, estaba allí, en medio de Hogsmeade tratando de arrastrar a Sirius rumbo al camino principal que los conduciría de vuelta a Hogwarts.
- ¡Vamos, Moony!, será sólo un momento -insistía Sirius deteniéndose ante Cabeza de Puerco mientras el viento helado le golpeaba el rostro- Entraremos, sustraeremos unas cuantas botellas de whisky de fuego, y después volveremos al castillo… ¡Anda, di que sí!
- Pero, Sirius…
- De camino a Hogwarts podríamos tomarnos una botella para entrar en calor -sugirió Sirius lanzándole una mirada extraña a su amigo mientras este temblaba a causa de la helada- O tal vez tú y yo podríamos…
- ¡No pienso beber para calentarme, Sirius! -interrumpió Remus un tanto desesperado levantando el cuello de su grueso abrigo para protegerse del intenso frío- Además ya has intentado colarte en otras ocasiones, y el tabernero te ha echado mas de dos veces porque no tienes edad para beber...
Sirius frunció el entrecejo al recordar la manera en la que el dueño lo había sacado del local cuando tenía 14, y una segunda vez cuando recién había cumplido 15.
Aún eres muy pequeño para una copa de whisky, chaval, así que no quiero verte rondando por aquí de nuevo había dicho el tabernero echándolo a la calle ante las risas de James y Peter.
El único que no se había reído de él fue Remus, él nunca se reía. Solo se acercaba y decía No te preocupes, Sirius. En dos o tres años más podrás entrar y sentarte en la barra; entonces lo ayudaba a ponerse de pie para animarlo dándole unas cuantas palmadas en la espalda mientras James y Peter trataban de controlar la risa.
- …ya sé que crees que… 16 es edad suficiente… para que te permitan… un sorbo de whisky –siguió diciendo Remus mientras sus dientes castañeaban a causa del frío- Pero, ¿por qué mejor… no esperas a cumplir los 17? Ya no falta mucho. Entonces podrás entrar y… pedir las botellas que quieras sin ningún problema. Ahora, ¿podríamos volver… a Hogwarts, ¿por favor?
Al ver que el castaño temblaba incontrolablemente, Sirius desistió de llevar a cabo su plan -el cual consistía en entrar a hurtadillas a la taberna, sustraer unas cuantas botellas de whisky, y embriagar a Remus lo suficiente como para poder robarle un beso-; incapaz de resistirse al ruego del chico, Sirius se acerco a él un tanto resignado y dijo:
- Bien, Moony. Volveremos al castillo, pero has de saber que no voy a esperar a tener los 17 para entrar a Cabeza de Puerco. Voy a conseguir ese whisky de fuego más pronto de lo que te imaginas, y tú debes prometerme que beberás conmigo cuando lo consiga.
- Pero yo no…
- Promételo -insistió el animago.
- De acuerdo. Te doy… mi palabra de merodeador… que así será -dijo Remus usando un tono solemne.
Una sonrisa de satisfacción se instaló en el rostro del chico de ojos grises mientras Remus se giraba para encaminarse hacia la calle principal. Y cuando estaba por doblar la esquina de la taberna pudo sentir cómo Sirius se colocaba a su lado y le echaba su propia capa encima para protegerlo del frío.
- Pero, Sirius… no es necesario que…
- No te preocupes. Yo estoy bien, Rem -aseguró Sirius mientras lo abrazaba con el pretexto de cobijarlo- Ahora volvamos, ¿vale?
Remus asintió con una ligera sonrisa y juntos tomaron el camino que conducía al castillo.
La mañana de navidad amaneció despejada. Los terrenos del colegio estaban llenos de blanca escarcha, y en la sala común de Gryffindor el ambiente era acogedor gracias al fuego de la chimenea. En el dormitorio de los chicos, Sirius había despertado ya; y aunque echaba de menos el bullicio que en otros años Peter, James, Remus y él mismo organizaban la mañana de navidad, se sentía feliz al estar solo en compañía de Remus.
La tranquilidad que dominaba en ese momento la habitación le daba la oportunidad de reflexionar en la gran cantidad de planes que había tramado en otras ocasiones para intentar rozar siquiera por un segundo los labios de su amigo. Había intentado el juego de la botella, en el que por casi nada le tocaba a James besar a Remus.
Menos mal que la botella se decidió por Lily pensó Sirius.
También se había arriesgado con el juego de pasar las cartas con la boca, y se había arriesgado bastante porque tenía Peter junto a él, y el chico estuvo a punto de dejar caer la carta en dos ocasiones.
Fue una suerte que Peter prefiriera terminar morado de tanto succionar la carta antes que tener que besarme rió Sirius mientras recordaba.
Por supuesto que también había sido él quien inició aquel juego de los retos y las verdades, pero siempre, por una u otra razón, todos sus planes terminaban frustrados. Su último recurso, el último que se resistía a usar por considerarlo un abuso hacia Remus -pero que, en su desesperación, había decidido poner en práctica- se había frustrado también la tarde anterior cuando el chico le insistió en que regresaran al colegio. Y, aunque era verdad que su plan no resultó como él esperaba, había logrado que Remus se comprometiera a beber con él y eso ya era un avance. Además había podido abrazarlo todo el camino de vuelta al castillo, así que, después de todo, no se podía quejar.
Tiene que resultar. Esta vez tiene que pasar porque se me acaban los juegos y las excusas pensaba Sirius Si tan solo no tuviera que recurrir a esos métodos tan inmaduros para besarlo terminó lamentándose el animago.
"Bueno, si en realidad fueras un tipo valiente, podrías acorralarlo en un aula vacía" dijo una vocecita en su cerebro "… O asaltarlo mientras duerme".
Esa no es mala idea razonó Sirius ignorando la sutil insinuación de cobardía que habia hecho esa vocecilla pero…
"¿Pero qué?" cuestionó aquella insistente voz "Acepta que te mueres por meterte con él a la cama y hacer realidad todos esos sueños que has tenido"…
Bueno,... sí concedió Sirius sintiéndose de pronto muy acalorado pero ese no es el punto. Ni siquiera he podido besarlo replicó Sirius en su mente ¿cómo quieres que…?
"Cobarde" lo picó aquella vocecita.
¡No lo soy! respondió Sirius airado.
"¿No lo eres?... Demuéstralo".
Sin pensarlo, Sirius se puso en pie. Dirigiéndose a la cama del castaño, corrió los doseles y tomó un extremo de la frazada. Tiró lentamente de ella mientras su corazón latía con fuerza y, cuando se recostó junto a Remus, el colchón cedió un poco bajo su peso rechinando levemente. En ese instante Remus se removió emitiendo un ligero gemido al tratar de abrir los ojos. Presa del pánico, Sirius se levantó lo más despacio que pudo para evitar despertarlo y se apartó unos cuantos pasos.
"Está comprobado" martilleó aquella vocecita dentro de su cabeza "No eres más que un cobarde".
El chico de ojos grises apretó la mandíbula molesto, pero no replicó. Solo se concentró con todas sus fuerzas en ignorar esa voz.
Remus se incorporó lentamente con el cabello ligeramente revuelto y la camisa del pijama algo entreabierta. Al mirarlo, Sirius no pudo evitar preguntarse cuál sería la sensación que experimentaría al deslizar su lengua sobre ese pequeño resquicio de piel que se asomaba por entre los pliegues de aquella camisa.
"Si no eres capaz de hacer realidad tus deseos, entonces no tienes derecho a desearlo" murmuró nuevamente aquella vocecilla.
Sirius había perdido la concentración al mirar a Remus y esa vocecita volvía a escucharse. Trataba de ignorarla, pero esa afirmación se repetía una y otra vez en su cerebro cada vez con más fuerza.
Voy a conseguirlo -aseguró Sirius decidido- Tarde o temprano, lo besaré.
"¿Ah sí?... eso quiero verlo" se burló aquella obstinada voz.
Continuará…
N. A: Este será un fic corto. Tal vez tendrá dos o tres capítulos. Espero que les guste y, por favor, ¡dejenme saber que estan ahí y manden sus reviews!