El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como todos los símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000

Tu chica perfecta
9. La verdadera realidad

Dio tres zancadas hacia una puerta que ponía 'zona restringida', pero una enfermera lo detuvo por el brazo, diciendo:

"Oh, no, caballero. Lea el letrero. No puede entrar allí"

"¿Cómo que nó..." iba a empezar a alegar.

"Hay un paciente en quirófano, no puede entrar"

"Entonces..."

No hubo necesidad de respuesta. Lo sabía. Había llegado demasiado tarde.

Aunque una corazonada le decía lo contrario.

Rodeó a la enfermera y antes de que ésta pudiera hacer algo atravesó la puerta de zona restringida y se encontró con un pasillo que daba a una especie de sala de espera para pacientes. Allí, justo en la cama de más al fondo, estaba Hermione recostada, mirando al techo.

"¡Voy a llamar a los guardias, no me perturbe a los pacientes!" gritó la enfermera detrás de él.

Ese grito sirvió para que Hermione levantase su cabeza unos cuantos centímetros y mirara en dirección a Ron, sorprendiéndose al instante.

"¿Qué estás haciendo a..."

"Hermione" dijo él como botando aire. Se acercó a la cama y le tomó una mano. "Por favor, no te operes"

"¿Qué está pasando aquí?" exclamó otra enfermera saliendo de una oficina interna.

"Este joven se metió como si nada después de..." empezó a explicar la enfermera que había seguido a Ron.

Claro que ni él ni Hermione querían escuchar. Ella, porque todavía no entendía qué pasaba con Ron y él porque no sabía cómo empezar a hablar.

"Ron... ¿qué...?"

"Ginny me lo dijo todo. No sé en qué diablos estabas pensando cuando quisiste hacerte esto, pero Ginny sospecha que es por mi culpa. ¿Es así?"

Hermione abrió la boca bastante desconcertada y miró a la nada, con los hechos armándose tipo puzzle en su cabeza. Ginny no sabía nada, si ella nunca le había dicho. Y aunque la hubiese visto ese día en la clínica, no tenía manera de saber lo que se iba a hacer, ni cuándo, ni dónde, mucho menos por qué lo estaba haciendo. No se consideraba para nada una persona transparente...

La enfermera se acercó a Ron y con calma le dijo:

"Ahora están realizando una operación en una sala adjunta y luego esta chica entra a quirófano. De verdad le ruego que se vaya"

Hermione volvió a mirar a Ron, para que él le dijera como si le hubiera leído la mente:

"Si quieres te explico todo después, pero no te hagas nada..."

"Yo ya tomé una decisión" le respondió ella a su vez, pero más que una afirmación sonó como una súplica.

"Sólo te pido que me entiendas. Sé que soy el mayor idiota de la tierra, que no merezco nada, ni una gota de tu cariño por como te he tratado todo este tiempo y todos estos años... Pero te quiero y no quiero que te hagas daño..." soltó finalmente con un suspiro, poniéndose completamente rojo. Y ella también, por supuesto.

"Estamos listos" anunció un hombre saliendo de una puerta grande. Aún traía puesta una mascarilla y guantes, de los que se deshizo en un minuto. Él era el anestesiólogo. "En veinte minutos entra... ¿Granger, Hermione?" preguntó asombrado por la escena que se desarrollaba en ese momento. La castaña nada más salió de su corta ensoñación y miró al hombre. "¿Lista para que te duerma?"

Hermione volvió a mirar a Ron, que ahora tomaba la mano de ella con ambas suyas y la miraba con la cara de ruego más grande que le había visto en su vida, incluidas todas las veces que le pidió cualquier favor, como hacerle la tarea y prestarle dinero, entre otras. Para ella, eso era suficiente. Su mueca de inseguridad se tornó en una suave sonrisa, que dirigió al expectante anestesiólogo.

"¿Sabe algo? No creo que en este momento desee operarme"

"¿Quieres que llame al doctor?"

"No es necesario. Yo después hablaré con él. ¿Me disculpa?"

El hombre arqueó una ceja.

"Hasta el momento a mí no me había pasado, pero ya me habían contado historias de gente que se arrepentía en la puerta del quirófano. Sí, no hay problema. Avisaré antes de que te preparen la sala..." y se devolvió por la puerta grande.

Ron salió por la entrada sonriendo como no lo hacía hace mucho tiempo para afuera encontrarse con la mamá de Hermione, quién como un resorte se puso de pie.

"¿Qué sucedió?"

"Hermione no se va a operar, señora Granger"

Y recurriendo a otro impulso la abrazó, le dio un sonoro beso en la mejilla y se fue por el pasillo, dejándola casi en estado de shock. Una enfermera salió a buscarla.

"¿Usted es la madre de...?"

"Sí, ya me avisaron. ¿Puedo entrar?"

"Sí, eso. Sígame..."

Volvieron a entrar por la puerta de zona restringida y encontraron a Hermione de pie hablando con el doctor.

"¿Hermione, qué pasó?"

Hermione se volteó hacia su mamá, sonriendo.

"No creo que me vaya a hacer nada por ahora"

"Tu hija dio un vuelco inesperado, ya no quiere operarse" le comentó el doctor.

"¿Por qué?" le preguntó la madre a su única hija.

"Tengo una buena razón, mamá. Aún no sé cuál es, pero la tengo..." respondió Hermione, sonrojándose.

"Le dejé su bolso en el camerino, puede pasar ya a cambiarse, señorita Granger" le dijo una de las enfermeras.

En poco tiempo estuvo lista. No pudo evitar sentirse un poco culpable por hacerles perder el tiempo al equipo médico, aunque ellos tampoco la hacían sentir así. El doctor Meyer le dijo que lo dejara así, que después hablarían con más calma, aprovechando que la mamá de Hermione los invitó a cenar a él y a su esposa por la noche a su casa. Salieron las dos juntas de la sala y bajaron por las escaleras hasta la planta baja, donde Ron estaba sacando un café de una máquina automática. Hermione, al quedársele mirando, sintió que su mamá le pellizcaba la mano y le susurraba al oído que la esperaría por la tarde en la casa, y que no se preocupara porque todo saldría bien, yéndose luego por la puerta principal seguramente a su auto.

Hermione se acercó indecisa a Ron y éste al sentir su presencia se volteó y le ofreció uno de los vasos de café que tenía en las manos.

"Estoy seguro de que no tomaste desayuno" le dijo.

Ella asintió, recibió el vaso y comenzó a caminar junto a él para salir del hospital. En el estacionamiento se dio cuenta que el lugar donde su madre había estacionado esa mañana estaba vacío.

"Ron, yo... no entiendo" susurró de pronto, sin dejar de mirar el sitio vacío.

"Ya habrá tiempo para hablar de lo que pasó, sígueme, te quiero mostrar algo..."

Ron se metió en el estacionamiento, pasando entre varias filas de autos. Hermione lo seguía sin captar qué pasaba, hasta que él se detuvo frente a un Vauxhall Astra Sport Hatch de un reluciente color negro y sin matrícula, sacó una llave con mando a distancia, presionó uno de los botones y las luces delanteras parpadearon. Hermione miró el auto estupefacta.

"De... dónde... te robaste... esto" balbuceó entonces, con los ojos casi salidos de la sorpresa.

"Tenía que hacer algo productivo con el dinero de la transferencia de equipo..." respondió él sin atención, quitando una motita de pelusa del espejo retrovisor.

"No" Al fin miró a Ron. "Me refiero a que te debe haber costado arriba de veinte mil"

"Sí, es posible..." Abrió la puerta del copiloto. "Súbete, vamos a La Madriguera" Pero Hermione no se movió. "¿Cuál es el problema? Ya no tendré que ocupar el auto de Ginny"

Hermione negó con la cabeza y entró. Ron le cerró la puerta y se subió por el otro lado. Ella, apoyando toda la espalda en el asiento sintió ese conocido aroma a nuevo. Ron echó a andar el motor y salió del estacionamiento a una velocidad impresionante, y sin meter ruido alguno. Hicieron un igual de silencioso recorrido por calles y más calles, mientras la Sensacional Mágica sonaba a todo volumen en la radio, hasta llegar a una de las tantas carreteras que salían de la capital de Inglaterra. Allí, el auto se sacudió y apareció camino a la casa de los Weasley. Segundos después se detuvo suavemente junto al Ford de Ginny y se bajó. La misma Ginny abrió la puerta antes de que ellos llegaran a ella y abrazó a su hermano, susurrando:

"Ay, Merlín, qué bueno que no te mataste..." Hermione se rió y Ginny la miró. "y que tú estés sana y salva" agregó, con cara de preocupación y soltando a su hermano. "¡Cómo se te ocurre!"

"¿Podemos pasar?" preguntó Ron, poniendo los ojos en blanco.

"Sí, ya. Entren"

Había un agradable olor a pastel por toda la casa. Ginny vestía delantal de cocina así que supusieron ella era quien cocinaba. La siguieron hasta la cocina donde tomaron asiento.

"Bueno, me van a decir cómo supieron o no?" inquirió Hermione, mientras Ginny le servía un trozo de pastel de arándano.

"Cuando te encontré en la clínica esa tarde" comenzó Ginny, tomando asiento "encontré una completa aberración que dijeras que te ibas a operar. Ya en las últimas semanas habías estado cambiando demasiado físicamente como para seguir con eso. Como si te hubiesen dado las ganas de meterte a un concurso de belleza"

"No fue así" objetó Hermione, probando el pastel.

"Claro que sí. Tu pelo, tu ropa, tu físico, tu dieta, incluso tu actitud hacia la vida" Esta vez fue Ron. O sea, que Ron sí lo había notado, pero no había reaccionado hasta ahora, que significaba otra cosa. "Hermione" miró al techo "estabas dejando de ser Hermione"

"¡Eso es falso! Yo sigo siendo Hermione, por más cosas que me haga"

"Amiga mía" se interpuso Ginny "¡te ibas a poner senos! Si no me hubiese metido a la clínica a revisar los documentos de tu doctor no hubiese sido difícil averiguar cuál sería tu siguiente movimiento, sin el detalle de cómo y cuando por supuesto..."

"¡Qué hiciste qué!" exclamó la castaña. Ginny lanzó un suspiro.

"Entré a la clínica cuando te fuiste, pregunté en recepción por el doctor Meyer, encontré su despacho, entré sin que nadie se diera cuenta y lo primero que tenía sobre su escritorio era tu ficha. Tan olvidadizos que son esos muggles..."

"¿Pero?" Hermione miró a Ron.

"Ella me lo dijo recién esta mañana cuando faltaban diez minutos para la hora de la operación. Tomé el auto y no sé qué velocidad habrá alcanzado en el trayecto, llegando tan sólo un rato atrasado. Tuve suerte de que la operación anterior se demorara..."

"¡Ustedes dos confabularon en contra de mi suerte!" Posó su vista en Ginny.

"¡Nosotros dos te salvamos la existencia!" replicó la pelirroja, apretando el tenedor en la mano. "Ay niña... ¿qué íbamos a hacer si no? Ron no merece que te esfuerces tanto..." Este último comentario provocó el sonrojo de Hermione. Ron la observó aguantando la respiración. "Porque yo sé que estás haciendo esto por mi hermano..." Se puso de pie. "Mejor los dejo solos, creo oír a William llorar"

"Yo no oigo nada" dijo Hermione haciéndose la desentendida, pero Ginny ya había desaparecido de la cocina. Miró a Ron con el ceño fruncido. "¿Qué miras?"

"Hermione..." susurró él, volviendo a respirar. Ella se cruzó de brazos y se hundió en la silla.

"¿Qué?"

"¿Es cierto?"

Ella tuvo que tomar aire muchas veces para averiguar consigo misma qué iba a responder a esa pregunta. No podía negarlo a estas alturas, no podía echarse para atrás.

"Sí, es verdad" dijo bajito sin quitar la vista de su pastel.

"¿Qué? No te oí"

"¡Sí, es cierto!" exclamó entonces, mirándolo directo a los ojos, sintiendo los suyos humedecer. Pero no lloraría. "¡Todo lo que hice... fue por lo que te oí en esa estúpida entrevista de radio!" confesó, poniéndose verdaderamente roja.

"¿Y qué fue lo que dije?" preguntó Ron, alzando una ceja.

"Dijiste... dijiste que..." Los nervios la traicionaban.

"Mira, hagamos algo. Voy a traer la grabación, vale? Espera aquí"

Se levantó y en poco tiempo regresó con un CD y un miniequipo de música en la mano, que puso sobre la mesa. Colocó el CD y presionó play. Se oyó un comercial y después la melodía que indicaba el comienzo del programa de Wanda.

"Hooola a todos nuestros auditores, esto es La Hora Vuela con Wanda Angel en la Sensa..." empezó la radio, así que Hermione mantuvo apretada unos segundos la tecla adelantar hasta que continuó la voz: "...alrededor de 15 goles en un mismo..." Siguió adelantando. "...quisimos conocer los asuntos personales de este fantástico guardián de Quidditch"

"¡Ahí!" soltó Hermione, volviéndose a cruzar de brazos.

"Ronald, recuerdas la pregunta?"

"Perfectamente, Wanda"

"Pero para los recién colgados a la radio, la repetiré una vez más. Ronald Weasley, podrías describirnos a tu chica perfecta?"

"Una pregunta bastante difícil pero intentaré contestarla de la mejor forma posible, Wanda. Ella tendría que tener las siguientes características..."

"¡Atentas, chicas!"

"Debe tener facciones perfectas, curvilínea, alta, de cabello brillante, sedoso, liso, independiente del color que debe por supuesto tener reflejos..."

"¿A la última moda, no?"

"...ojalá ojos claros, buen estado físico, vestirse elegante, o por lo menos saber combinar bien los colores, ser sociable, no hostigosa, graciosa, bella..."

Allí Hermione le puso pausa a la radio y miró a Ron, exigiéndole una explicación. Para su asombro, Ron sonrió y volvió a apretar play.

"¿En serio?"

"Acabas de caer, Wanda"

"Estoy bromeando. ¿Cómo se te ocurre que voy a hablar así, quién crees que soy, Draco Malfoy?"

Y el rojo de la cara de Hermione se fue tan rápido como llegó, dejando en cambio palidez extrema.

"No, Wanda, auditores, no crean nada de lo que han oído. No tengo ningún estereotipo definido para una chica perfecta"

"¿Entonces? Porque no nos vas a dejar en ascuas después de ese discurso"

"La mujer que pueda conquistar mi corazón... Sólo tiene que ser ella misma. Y si me agrada así... bien. Si no, ya tendrá suerte con otro"

"Después de todo dicen que todos tenemos una media naranja en alguna parte del mundo, verdad?"

""

"Ya llegamos al final de esta entrevista..."

Esta vez Ron detuvo la radio y la miró esperando su reacción. Hermione se quedó sin palabras. Todo había sido una broma. Una simple broma de Ron, que le había hecho perder la razón durante el último mes, la que le hizo desvelarse pensando qué poder hacer para cumplir los objetivos. La que le abandonó descalza a pasos del quirófano. E hizo que bajara él mismo del cielo para rescatarla.

En ese momento sintió rabia contra él, sintió rabia contra el mundo, para pasar a odiarse a sí misma, porque ella no había escuchado todo el programa. Porque ella quiso escuchar lo que inconscientemente quería escuchar: que Ron no la quería porque le faltaba algo como mujer, y que habiendo tenido siempre la oportunidad de estar con ella no lo había hecho por gusto. O sea que realmente Ron no la quería, porque ya no la quería y no la querría nunca. Si ella no había logrado, en palabras de él, conquistar su corazón, no podría hacerlo jamás.

De pronto, sintió una de las manos de Ron en su mejilla, secándole una lágrima. Se había puesto a llorar sin darse cuenta.

"No tienes de qué avergonzarte" le dijo entonces, acariciándole la misma mejilla. Pero ella con su propia mano lo separó, respiró profundo y se puso de pie.

"Mira, Ron. Todo esto fue un malentendido, confundí las cosas, no me di cuenta" empezó hablando muy rápido. "Pensé que podía hacer que tú me quisieras más que como a una amiga pero no lo logré, y como dicen hay más peces en el mar, no? Es cosa de que busque y encuentre al correcto y..."

Ron también se puso de píe y la tomó por ambas muñecas, y ella rehuía su mirada.

"¿De qué estás hablando? Tú no tienes que hacer nada... ¿No me escuchaste en el hospital? Yo sí te quiero!"

"De todas maneras no es como yo quisiera... No te lo tomes a mal, Ron" Levantó la vista hacia él, sonriendo mientras la última lágrima caía. "No tenemos que dejar de ser amigos por esto. Cada uno hará su vida como si nada hubiese sucedido. No es difícil"

"¿No es difícil?" Acercó su cara mucho a la de ella. "¿No es difícil?" repitió. "¡Es imposible!"

"¿Por qué?"

"Porque yo no podría hacer mi vida sin ti, Hermione Granger. Tú eres mi chica perfecta. No hay otra, sólo tú"

Hermione trató de encontrar en los ojos de Ron, que él le estaba mintiendo. No podía ser así. No podía ser así y que él la hubiese tratado como si nada. Que no le dijera nada, que no se mostrara si quiera un poquito baboso, como todos los hombres solían hacer. No tuvo ni que preguntarlo y él ya le respondía:

"Quizás nunca te diste cuenta, a pesar de que todos me decían que era tan evidente, que era imposible que tú no lo notaras. ¿Qué iba a hacer yo? Tenía miedo, ya, qué tanto" La soltó y se separó de ella, dándose vuelta y caminando alrededor de la mesa de la cocina, así ella no pudiera notar su sonrojo. "Pensaba que alguien como tú nunca se fijaría en un imbécil como yo"

Hermione quiso decir: sí, yo pensaba lo mismo, pero se abstuvo. Ron todavía no terminaba su monólogo.

"Cuando te presentaste en las últimas semanas para esa fiesta de los Chudley, yo quería decir lo bellísima que lucías, quería decirte que no había en el mundo nadie más linda que tú, y que no necesitabas nada de eso para sorprenderme, porque siempre me sorprendías, y me hacías quererte cada vez más. Y ahora que vienes y dices todo esto... Que hiciste todas esas locuras porque yo bromee sobre ello en la radio..." se rió. "¿Qué tengo que hacer?" se detuvo y se encogió de hombros, mirándola. "¿También tengo que hacer una locura por ti?" Ella sonrió ampliamente. "¿Debo andar a 200 kilómetros por hora y competir en el Dragon Prix de este año?"

Hermione caminó hacia él y se lanzó a sus brazos, concretando el beso que siempre había esperado.

Cuatro meses después...

"...MARCUS LIEBERT ATRAPA LA SNITCH DÁNDOLE LA VICTORIA DEFINITVA A LOS CHUDLEY CANNONS, AMIGAS Y AMIGOS! 550 CONTRA 10 ES EL REPORTE DE INICIO DE TEMPORADA DE LA LIGA ALTA!"

Hermione Granger saltó en su asiento al mismo tiempo que Ginny alzaba a William sobre su cabeza y todas las compañeras de la pensión se abrazaban emocionadas. Se encontraban en la mejor tribuna de todo el estadio y todo gracias a los contactos que Ron había logrado hacer, mal que mal era el nuevo jugador estrella del equipo naranja. Los reporteros tomaban fotos como desesperados a la vuelta triunfal que daba el equipo ahora alrededor de estado, y los derrotados se retiraban abajo por una puerta lateral. Hermione sintió que una mano la tomaba sin apretar por el brazo y la hacía voltearse. Era una mujer morena de unos 30 años que vestía una polera alusiva a los Cannons y llevaba un equipo de grabación en la mano.

"Disculpa, me das unos segundos?"

"Sí... claro, qué pasa?"

"Soy Wanda Angel, reportera de la radio Sensacional Mágica"

No pudo evitar soltar una carcajada.

"No puedo creerlo"

"¡Créelo! Acabamos de ver un partido increíble, y dicen las malas lenguas que tú eres novia del guardián Ronald Weasley. ¿Es eso cierto?" Ella negó con la cabeza. "¿No?"

"Prefiero no decir nada al respecto todavía" respondió sonriente.

"¿Por qué tanto misterio?"

Iba a responder, cuando de la nada saltó Ron en su escoba dentro de la tribuna -por lo que los reporteros casi se fracturaban los dedos de tan rápido que fotografiaban- y llegó hasta ellas.

"¡Wanda!"

"¡Ronald! Increíble. Queridos auditores aquí tenemos en vivo a Ronald Weasley desde el estadio de Bromley. ¿Qué nos quieres contar de este partido?"

"Una palabra: paliza" respondió Ron abrazando a Hermione y besándola en la mejilla.

"¡Así que es verdad!" exclamó Wanda. Hermione volvió a reírse. "Ronald Weasley ya tiene pareja"

"Wanda, cómo te lo explico..." empezó Ron "¿Sabes lo que hizo esta chica para ganarse mi corazón?"

"Ay, Ron, qué vergüenza..." susurró Hermione cerrando los ojos.

"No, qué hizo?"

"No hizo absolutamente nada" fue la respuesta del pelirrojo.

Hermione abrió un solo ojo, verificando que Ron no fuera a contar toda la historia.

"¿Quieres decir que nunca intentó llamar tu atención?"

"Me parece que en esta ocasión sucedió al revés" dijo Ron, sonriente, mientras Hermione botaba casi todo el aire que tenía atrapado en los pulmones.

"Entonces..."

Ron miró a Hermione y ésta se sonrojó.

"Hay veces en que una chica no tiene que hacer nada más que ser ella misma para lograr lo que quiera. Aunque la sociedad, tus amigos, algún medio de comunicación te diga que tienes que hacer tal y tal cosa para que te tomen en cuenta... la verdad es que no es así"

"¿Tú lo crees?"

"Estoy completamente seguro"

Wanda sonrió.

"Entonces aquí los dejamos" Dio media vuelta y empezó a correr hacia las escaleras. "Ahora vamos a ver si podemos alcanzar a..." su voz se perdió.

"¡Hermano!" gritó Ginny, saltando sobre Ron.

William se encontraba en brazos de Rebecca, quien de inmediato se lo pasó a Hermione.

"Los bebés no son para mí, Hermione" le dijo, riendo. "A todo esto Alex me comentó que te bajaste del plan intensivo"

"Sí, bueno... ya no necesito conseguir nada, verdad?" Miró de reojo a Ron. "Me anoté para la clase de yoga del mismo gimnasio"

"¡Sensacional! Eso significa que podremos vernos más seguido, ahora ya casi no te vemos nunca..."

Hermione sonrió mientras William le echaba los bracitos al cuello.

"¿Vamos?" preguntó con su vocecita.

"¿A dónde vamos?"

"¡Casa!"

"Ginny" la llamó Hermione. "William se quiere ir..."

"Ya, vale, ya nos vamos"

"Adiós chicas"

"¡Bye, Hermione!" se despidieron en coro

"¡Ron, apúrate!" le dijo Ginny.

"Ya..." dijo éste firmando un último autógrafo y saliendo tras su familia y la mujer a la que pretendía pedir matrimonio esa misma noche...

FIN

No puedo creerlo, acabo de terminar. Horas y horas pegada al PC pensando cómo no embarrarla xD y bueno, ya ven, a su criterio como siempre.

No publicaré otro fic de esta pareja hasta que mínimo termine el D-G, en todo caso tengo ya dos en carpeta que están listos los dos primeros capítulos de cada uno de ellos. Si quieren saber cuáles son ahí en mi profile leen los summary.

La publicidad gratis del día es para que lean el fic de Johanny Potter (me acabo de dar cuenta que naciste el mismo año y mismo día que una de mis hermanas o.o) con el ID 3070208.

Por último gracias a todas las personas que han dejado comentario a lo largo del fic y también a las que leyeron pero que no lo hicieron; esta es su última oportunidad para hacerme sentir feliz y así lleguemos a los 200 reviews :)