"Solo Tres Deseos"
Magdalia Daidouji: Hola!…
Syaoran: Eres la persona mas incoherente que he visto…es decir, terminas con una historia para sentirte menos ocupada…y se te ocurre otra?...
Magdalia Daidouji: Si, en efecto XD
Syaoran: No tienes remedio.
Magdalia Daidouji: Lo se XD
Syaoran: ……
Magdalia Daidouji: Bien. Hola a todos! n.n… lectores, les vengo a presentar mi nuevo fic.
Nota: hay algo de magia -.-U …
Summary¿Qué sucede cuando un chico gana tres deseos por haber salvado a alguien?... ¿Qué harías tu con ellos?. Deja que la lectura de esta historia te encante en un Mágico Romance
¡COMENZAMOS!
"Solo Tres Deseos"
Capitulo 1: ¿Tres deseos?
Historia por: Magdalia Daidouji
Los personajes son propiedad de: CLAMP (a excepción de algunos que brotan de mi imaginación)
La suerte o fortuna suelen ser muy graciosas, impredecibles también ya que no esta en tus manos lo que pueda o no pueda ocurrir, lo que se te pueda o no se te pueda dar. Jamás sabrás lo que tendrás y cuando pasara. Puede haber ocasiones en las que creas que lo has perdido todo y la suerte te sonreirá, dará una mano y te bendecirá dando algo que nunca imaginaste llegaría a tu vida para iluminarla nuevamente.
Conozco el caso de un chico que no tenía la más remota idea de que en una tarde, solo por salvar a "alguien", su vida en un futuro podría cambiar tan radicalmente. Ese chico es llamado: Li Syaoran…y yo soy quien contara su mágica historia.
Era un día lluvioso, pero la lluvia era considerada como un buen clima para Hong-Kong, China después de tantos días calurosos.
Un muchacho estaba entretenido en su patio corriendo sintiéndose tan fresco al recibir cada fría gota de lluvia en el rostro. Corría con los brazos abiertos hacia arriba, con sus manos extendías esperando recibir mas gotas caer sobre el. Se detuvo por un momento aun con sus manos extendidas hacia el cielo y dejo que mas lluvia cayera sobre el…solo que…sintió algo caer sobre su mano…que definitivamente…no era una gota de lluvia.
Comenzó a tratar de cerrar su puño derecho con delicadeza donde había caído "el animal" pensando que se trataba probablemente de un bebe pájaro herido…que ingenuo.
Bajo su brazo derecho, aun con su puño cerrado….y lo abrió con lentitud…dejando ver a sus ambarinos ojos…lo que nunca imagino caería sobre su mano.
Una diminuta figura humana con lindas y pequeñas alas estaba arrodillada en sus manos….la figura giro su mirada hacia el y de sus labios salieron las palabras "Muchas Gracias".
Los ojos de el chico estaban abiertos inmensamente grandes… ¡Que se supone que era eso que traía en manos?
"¡W-waaaaaaaa¡Q-que cosa eres?"-grito el chico asustado mientras su mano comenzaba a temblar.
"Soy un hada"-dijo ella con dulzura abrazándose al dedo derecho de el, ya que estaba temblando tanto que si no se agarraba de algo caería.
"¡Que?... ¡Las hadas no existen!"-grito el chico con un cómico gesto que claramente decía que no aceptaría la realidad asombrosa de que había un hada en su mano.
"¡Yo existo¡Soy un hada¡Y te concederé tres deseos por haberme salvado!"-grito ella aun sostenida fuertemente abrazando al dedo pulgar.
"¿Tres deseos?"-al parecer la idea de "tres deseos" lo calmo mucho mas… ¿Quién no lo haría?...vaya, tres deseos…imagina todo lo que podrías tener con ellos, aunque claro depende como seas por dentro lo que tus deseos te darán por fuera.
"¡Si!...Por la lluvia que hay me resbale de una nube y mis alas no pueden volar mientras llueve…y caí sobre tu mano, que me salvo. Cada vez que un hada es salvada puede concederle tres deseos a quien la haya salvado"-dijo la pequeña hada que era un poco mas alta que el dedo pulgar del ambarino.
"Ya veo"-decia el aceptando lo que la pequeña hada había dicho.
"Debo estarme volviendo loco…estoy hablando con un hada"-decía el chico mientras el cómico rostro que había hecho causaba un poco de gracia a la pequeña hada.
Comenzó a caminar hacia la puerta del patio para entrar dentro de su casa nuevamente teniendo cuidado con su mano derecho que llevaba un hada.
Entro escurriendo agua sobre el tapete de entrada y espero a que terminara de escurrir la suficiente como para poder moverse hacia su cuarto sin ninguna preocupación de empapar otras cosas.
Una vez "seco" o menos mojado se dirigió hacia su habitación, tomo una toalla del baño de su recamara y se sentó en una silla que tenia frente al escritorio, dejando que la pequeña hada bajara y se parara sobre el escritorio.
Syaoran le inspeccionaba de cerca con algo de sonrojo ya que sin duda era un hada muy bella, de cortos cabellos castaños, ojos jade esmeralda y un atuendo hecho de flores de cerezo.
"Eres tan…"-comenzaba a decir Syaoran mientras le veía a los ojos.
La pequeña hada ya se había colorado de rojo pensando que un halagador comentario saldría de su boca.
"O.o diminuta"-completo el chico deshaciendo la pequeña ilusión del hada.
"x.XU Si"
"Por cierto, soy Li Syaoran"-se presento el chico de cabellos color chocolate y algo rebeldes, de ojos ambarinos y para su edad, de buen porte.
"Mucho gusto. Yo soy Sakura"-dijo Sakura inclinándose al momento de presentarse en modo de respeto.
"Mucho gusto, Sakura"-respondio Syaoran sonriendo levemente aunque sus adentros seguían sin poder creer como era que estaba hablando con un hada.
"¡Increíble¡Eres el primer humano que se presenta conmigo!"-dijo la flor de cerezo con entusiasmo y mucho sonrojo en su rostro.
"¿En serio?"-pregunto el con curiosidad.
"¡Si!...los demás al momento de saber que puedo darles tres deseos, los piden en el instante, los cumplo y desaparezco"-decia la pequeña hada con tristeza.
"¿Cuántos años tienes?"-pregunto Sakura quitando sus pequeños aires de tristeza y regresando a la alegría.
"15 años… er… ¿tu?"-pregunto el pequeño lobo temeroso a la respuesta que le daría el hada…que tal si resultaba tener 200 años y pareciendo tan joven…
"Hay una pequeña diferencia entre el tiempo de las hadas y el tiempo de los humanos…tengo 14 años de hada que se transforman a 15 años humanos"-respondio Sakura sonriendo dulcemente.
"Ya veo…"-respondió Syaoran dándose cuenta que ambos eran de la misma edad…la única diferencia eran sus prestigiados orígenes.
"Hmmm…iré a tomar una ducha. Mientras me baño puedes pasearte en la casa. No hay nadie, mi madre salió con mis hermanas"-dijo Syaoran atentamente mientras se comenzaba a parar de la silla.
"¿C-como?... ¿No vas a pedir tu primer deseo aun?"-pregunto Sakura en total asombro, normalmente nadie demoraba tanto en pensar sus deseos.
"No todos los días me dan tres deseos, así que lo pensare muy bien"-respondio el chico sonriendo algo juguetón a lo que el hada se coloro de rojo al verlo. Si ella era hermosa, el era todo un galán.
"De acuerdo"-respondio ella sonriendo tímidamente, levanto sus alas que tenían similitud a las de una mariposa pero menos anchas y mas pequeñas y salio volando de la habitación.
"Aun creo que me estoy volviendo loco"-dijo el pequeño lobo observando como el hada salía volando de su habitación…y seguía pareciendo casi un sueño como era que había caído esa pequeña flor de cerezo en su mano.
Syaoran camino hacia su baño, abrió la regadera, cerro la puerta, y en completa tranquilidad comenzó a disfrutar de su fresca ducha sin tener la mas mínima idea de lo problemático que podría ser para una diminuta criatura como un hada recorrer una casa humana que debía ser al menos mil veces mas grandes que las de un hada.
La pequeña hada voló hasta detenerse sobre un cómodo y largo sofá que estaba frente al televisor.
"Este niño es muy bueno…ningún humano me había invitado nunca a pasar a su casa"-decia Sakura mientras sacudía sus alas con mucha emoción, el sonrojo aparecía en sus mejillas de imaginar que había encontrado a un amo tan atento.
"Por su bondad, desearía poder concederle mas deseos…pero no puedo hacerlo. Por primera vez me siento feliz de haber caído sobre la mano de alguien"-continuo hablando la pequeña flor mientras calmaba sus alas y decidía ya no pensar mas en ese niño humano que apenas conocía, porque cada vez que lo hacia, se sonrojaba tímidamente.
Como mencione antes…nadie podría imaginar lo problemático que puede ser para un hada encontrarse dentro de una casa humana…pues llego una criatura que probablemente si su instinto salvaje reaccionaba, la desaparecería del mapa.
El hada comenzó a sentir como algo se movía sobre el sofá, marcaba sus pisadas lenta y fuertemente debido a su peso…incluso podía escucharse su jadeante respiración…así es… adivinaste…se trataba nada mas y nada menos que de un "feroz" perro.
"¡K-KYAAAAAAAAAA!"-grito Sakura al girar su mirada a la izquierda y ver al canino animal caminar con cautela hacia ella.
"¡P-perrito¡N-no soy comida!...yo…yo… ¡Hoe!"-grito con gran susto al por fin sentirlo parado imponentemente frente a ella, con su lengua de fuera haciéndolo parecer un poco simpático, pero sin duda su tamaño, para la pequeña Sakura, era aterrador.
"¡Que miedo!"-grito el hada, comenzó a agitar sus alas y emprendió vuelo rápidamente lo que por supuesto, jamás se debe a ser frente a un perro, ya que la casería es uno de sus juegos y deportes preferidos por naturaleza.
Tan solo la vio volar y salto del sofá intentando saltar sobre ella, cosa que no pudo hacer, pues Sakura volaba más alto aun. Entonces no quedaba de otra, correría hasta alcanzarla. La flor de cerezo estaba terriblemente asustada así que por su mente no pasaba ninguna idea para librarse del can…excepto una…la más eficaz de todas.
Detuvo su vuelo quedando parada sobre el piso, estaba apunto de ser atrapada por el perro que ágilmente corría hacia ella. Cerró sus ojos y en cuestión de segundos tomo apariencia humana, ocultando su alas y aumentando su altura a lo que una chica de su edad (15 años) debería tener.
El perro freno rápidamente al ver como ya no era un "pequeño insecto" lo que estaba frente a el, si no una hermosa chica aun llevando puesto su atuendo de flores. Una falda hecha ahora de gigantes pétalos de flor de cerezo que debía quedarle un poco arriba de la rodilla, una blusa que estaba un poco por encima del obligo hecha de miles, quizás millones de pétalos de flor, y unos zapatos, que solo alcanzaban a cubrir sus talones, hechos de hojas verdes y gigantes.
Incluso ahora que tenía un tamaño lo suficientemente grande para sentirse superior al canino, mostró un gesto temeroso y salio corriendo hacia la habitación de Syaoran. Cerró la puerta antes de que el perro entrara, y se sentó sobre la cama del chico, sollozando con mucho temor…no había duda de que era una miedosa. Aunque muchos miedos que tengas en un presente son ocasionados por una acción del pasado…y ya que el pasado no tiene lugar en el presente, lo mejor será olvidarlos…tal parecía que el hada aun debía aprender esa lección.
Continuaba llorando, hasta que la puerta del baño que estaba en la habitación de Syaoran se abrió y salio Syaoran empapado, con una toalla amarrada a su cintura que era la única cosa que lo cubría…si, en efecto, estaba desnudo. Sakura giro rápidamente su llorosa mirada hacia el, se levanto de la cama, y salio corriendo hacia a el. Se sujeto fuertemente a el, dándole en un gran abrazo. (N.a: DESCARADA! ES MIO! XD jajaja)
"¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA¡QUIEN ERES?"-pregunto el pequeño lobo sonrojado de pies a cabeza…nadie jamás lo había abrazado de esa manera cuando el tan solo acababa de salir de una ducha.
"Sakura"-respondio la chica, que era algo mas baja que el, subiendo su mirada hacia el castaño, dejándole ver sus sollozantes y aun bellos ojos jade esmeralda…sin duda la vista de esos lindos ojos dejo algo atolondrado al castaño pues no podía dejar de ver el rostro de Sakura, hasta que por supuesto aterrizo en la realidad.
"ER- SAKURA….DISCULPA PERO…"-decía el ambarino mientras no sabia como explicarle que no es normal abrazar a un chico mientras este solo en toalla.
"Tengo mucho miedo… ¿No puedo abrazarte?"-pregunto ella tiernamente haciendo sonrojar al chico aun mas.
"ER- ES QUE NO ES NORMAL EN ESTA SITUACION"- Ja, claro que no lo era…estaba desnudo.
Solo por esa respuesta, aun con ojos de tristeza y cobardía soltó al chico, haciendo que este recuperara un poco más su color, ya que sin duda el rojo lo había absorbido todo.
Después de unos minutos de explicarle lo poco usual que era que una chica abrazara a un chico que estuviera en toalla, Sakura salio de la habitación para permitir que se vistiera. También le explico que si su madre y hermanas llegaban y encontraban a una chica vestida con flores se asustarían un poco, así que le dijo que fuera a la habitación con una puerta rosa y un letrero que decía por fuera "Li Meiling", que buscase en los cajones algo de ropa y la usara.
Sakura con algo de miedo de volver a encontrar al perro, camino rápidamente entre los pasillos buscando aquella puerta rosa hasta que dio con ella.
"L-li M-meilin-g"-leia un poco lento ya que pese a que sabia leer la escritura humana, le resultaba algo complicado ya que no estaba acostumbrada.
"¡Si, la encontré!"-dijo ella emocionada entrando dentro de la habitación. Busco en los cajones y saco unos lindos atuendos chinos. Su ropa florida la dejo dentro de los cajones y se cambio rápidamente a la bella ropa china que le quedaba a la perfección.
Salio del cuarto felizmente ya cambiada y antes entrar corriendo nuevamente a la habitación de Syaoran, toco la puerta para saber si ya estaba listo.
"Puedes pasar"-respondio Syaoran con un tono de voz amable. Sakura abrió la puerta felizmente y se sentó al lado de Syaoran en la cama haciendo sentir algo nervioso al chico.
"¿Cómo es que…te hiciste…er…grande?"-pregunto Syaoran con curiosidad viendo a los ojos a Sakura.
"Todas las hadas tenemos una habilidad especial. También podemos bendecir a otras hadas con un don…mi amiga y reina de las hadas de la naturaleza: Tomoyo, me dio el don de poder lucir como una humana solo por medio día"-respondio Sakura con alegría al mencionar a una querida amiga.
"¿Hadas de la naturaleza?... ¿Hay mas?"-pregunto Syaoran intrigado.
"Por supuesto, yo soy un hada de la naturaleza, es por eso que estaba sobre una nube, arreglando algo de la lluvia, pero caí accidentalmente…"-decía ella con algo de tristeza
"¡Pero me hace muy feliz haber caído sobre tu mano, Syaoran!"-completo ella sonriendo muy alegremente, con algo de rubor en sus mejillas.
"Huh… ¿P-porque lo dices?"-pregunto el chico sonrojándose levemente…aunque su actitud se había vuelto algo tímida al tenerla aun lado muy cerca.
"Se ve que eres un chico muy bueno"-respondio ella con algo de timidez también, sonriendo dulcemente.
"Por cierto… ¿Ya pensaste en tu primer deseo?"-pregunto el hada en apariencia humana.
"Aun no. Hmmm… ¿Qué pedirías tu?"-pregunto el con interés… ¿Qué pediría un hada?
"¡Lo que muchas hadas quieren!... ¡Ser humana!. Ser humana debe ser genial…no tienes que ocultarte de nadie, y también puedes…enamorarte"-respondio ella con gran sonrojo en sus mejillas, con ojos tímidos que se giraban hacia otro lado que no fuera el rostro del castaño.
"¿L-las hadas no se enamoran?"-pregunto el chico sonrojándose algo tímido al igual que ella.
"Claro…pero es muy difícil encontrar a alguien…y yo…"-decía ella aun mas tímida, incluso su corazón comenzaba a acelerarse, ya había cerrado sus ojos y por el rojo de sus mejillas, ya parecía tener fiebre.
"Descuida, encontraras a alguien"-dijo Syaoran poniendo su calida mano sobre la mejilla derecha del hada tiernamente…que nuevamente sin tener la mas remota idea…había tocado el corazón de la flor, con esas palabras.
-Fin del capitulo-
Magdalia Daidouji: WIIIIIIIIIIIIII –sale corriendo por segunda vez sintiéndose enormemente realizada con una capa que dice "Amo a Syaoran"- Hice un nuevo fic! O.ó –pose heroica, dejando que la capa vuele heroicamente, con un fondo lleno de "te amo Syaoran". Espero les haya gustado XD si les gusto dejen review, si NO les gusto ó.o no me lo digan o díganmelo pero en un mail XD no review.
Nota: x.x alguien a quien le comente la idea me dijo que los tres deseos le recordaban a Aladdin…pero aclaro: Saque la inspiración de esta historia, de el dibujo de un hada que vi repentinamente hace unos días mientras no podía dormir. Y no tiene absolutamente nada que ver con Aladdin¿de acuerdo?.
Eso es todo. Reviews son bienvenidos! Gracias por leer!