AAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!! SI LO SE LO SE!! LO SIENTOOOOOOOOOOO!! HE ESTADO CINCO MESES SIN APARECER POR AQUÍ!!!! O.O

Veréis, os explico, primero estuve dos meses sin ordenador porque este se murió y luego he estado enferma El viernes pasado (10 de diciembre), por ejemplo, me tuvieron que recoger del instituto y llevarme a urgencias… resultado: una hora entera con un asqueroso gotero enchufado a mi vena pero bueno… eso es lo que tiene ser de tensión muy baja… los goteros y yo nos hemos hecho muy amigos… xD

Pero bueno, sé que no es excusa pero entender que también tenía que hacer el cómic que me publicaron en el Salón del Manga de Barcelona… que por cierto, ¡¡se vendió en menos de día y medio!! O.O alucinante!! Y me dijeron que fue muchisima gente preguntando por mí!! Muchas gracias a todas las que lo comprasteis!! Os adoro!! Os kiero!! Os amo!! xD

Y bueno, añadirle a eso que ahora ya estoy empezando a dibujar los cuatro cómics que el año que viene (octubre) voy a vender en el susodicho Salón… pues entenderéis que a penas he tenido tiempo nnU (y luego, claro, también están los estudios xD).

Que por cierto, ¡el año que viene si que estaré en el stand! Y además los tres días que dura este, por lo que si venís el año que viene al Salón si que me podréis ver!! xD (ahora nadie vendrá porque me tiene miedo xD jaja) Pos eso, tres cómics serán de Naruto (uno yaoi, uno hentai y otro general de humor) y otro será de Harry Potter nn

Espero veros por allí a las que vayais eh!! 0

Ah! Que se me olvida! Visitad mi nueva galería de dibujos!! Ahí es donde pongo los más recientes (y algunos antiguos nnU ) la dire es:

Un beso!! Ale, a leer!! (que ya era hora… xD )

Capítulo 13: Lo que debo hacer

Tan solo habían pasado dos días desde que se separó de Draco y ya le echaba de menos.

Dos lentos y tortuosos días...

Sabiendo que esto lo había provocado él...

Sabiendo que después de la boda no volvería a verle...

Sabiendo que jamás le olvidaría...

Y le dolía.

Le dolía tanto... y más aún cada vez que le veía, lo cual era muy seguido ya que los invitados a la boda se quedarían hasta que esta terminase...

Es por ello que, desde aquella amarga noche, se había encerrado en sus aposentos, saliendo solo para asistir a las comidas.

Pero aún así...

...no podía evitar recordarle...

su esencia estaba en todas partes...

¡¡su esencia estaba en todas partes!! ¡¡maldita sea!! ¿¿Cómo se suponía que así iba a olvidarle??

Aunque lo cierto...

Lo cierto... es que... en secreto... aguardaba la esperanza de que Dragón fuera a buscarle una vez más... a insistir... si eso hubiera ocurrido... esta vez sí se habría ido con él...

...porque había tenido una mínima muestra de lo que sería su vida sin él...

...porque sabía que sin él moriría...

...porque sabía que sin él... no era nada...

Pero Draco no volvió.

Y llegó el día de la boda.

El día... en el que su corazón se desintegraría... pues... una vez casado... ya no habría vuelta atrás... la unión bendecida era para siempre... y nada la podía romper.

Nada, excepto la muerte, claro.

Lo cual, Harry tenía muy presente.

Y así, mientras dos doncellas le guiaban hacia el templo, no dejaba de pensar en él en ningún momento...

Entraron, y las criadas le pidieron humildemente que se despojara de la ropa que portaba y se metiese en el lago que dentro del susodicho templo había.

Ah si... con todo lo que había pasado se había olvidado de eso...

Era una tradición sagrada y muy antigua: El Ritual de la Purificación.

Consistía en que los que se iban a casar debían bañarse completamente desnudos, durante tres horas, en un lago sagrado que se encontraba en el interior de los dos templos dedicados a la diosa Mah, diosa del amor y la pureza.

Por supuesto, esto se llevaba a cabo por separado.

Harry se desprendió de su indumentaria, dejándola en el frío suelo de piedra, donde las sirvientas la vieran sin ningún problema y pudieran recogerla más tarde.

Se acercó al lago y se sumergió despacio, saliendo después a la superficie, echándose el empapado cabello hacia atrás.

'Te amo Harry Potter, y no sabes cuanto.'

'Lo eres todo para mí, sin ti no soy nada.'

¿Por qué?

¿Por qué no dejaba de recordar esas palabras?

¿Por qué no dejaba de atormentarle?

Era tan sencillo...

Y a la vez tan difícil...

Se quedó en aquella posición, flotando boca arriba en el lago, mirando el altísimo techo de piedra y meditando...

Oh Dios... ¿A quién quería engañar? Le amaba... ¡le amaba! ¡y él también!

Entonces... ¿por qué no podían estar juntos...?

¿¿Por qué??

¿¿Por qué el destino era tan cruel??

No era justo... sencillamente no lo era.

Y él sabía bien que se debía a su reino... a su país... a su gente...

...pero acaso...

...¿acaso no merecía él un poco de felicidad? ¿no tenía el derecho de permanecer junto a la persona que amaba?

...Ahora bien... si hubiera sido un simple ladrón... las cosas quizá serían diferentes, porque entonces todo hubiera sido mucho más complicado, pero es que... ¡era un príncipe! ¡un príncipe! ¡y de un gran reino además!

Aunque esa era otra... Slytherin.

Era el príncipe heredero de Slytherin... de ese reino que su padre tanto detestaba... de ese país que causaba tantos problemas... de ese pueblo que le había obligado a comprometerse con Alderan...

De su sufrimiento.

Oh, y por supuesto, ahí estaba el mayor de sus obstáculos: Oliver.

Su prometido.

Ese que tanto le acosaba, ese que en cuanto tenía la oportunidad le manoseaba... ese... con el que en unas horas se uniría de por vida.

Así pasó el tiempo, y las horas volaron con una rapidez extraordinaria. Llegando al punto de estar en sus habitaciones, siendo arreglado y vestido por cuatro doncellas, en un abrir y cerrar de ojos.

Cuando al cabo de otras tres horas, estas terminaron, salieron y le dejaron solo en la estancia, para que descansara un poco y se hiciera a la idea de que lo que ocurriría a continuación sería irremediable.

Se giró hacia su izquierda y se miró en el inmenso espejo de cuerpo entero que habían colocado pegado a la pared.

Entonces ocurrió algo que le desconcertó.

En el espejo pudo ver que no estaba él solo, sino que Dragón se acercaba por detrás y le abrazaba, girándole y besándole en los labios. Los dos se volvían a girar, abrazados mirando hacia el espejo, y sonreían, mientras dos preciosos niños correteaban a su alrededor.

Se tocó el cuello, alrededor de donde se suponía que Draco tenía posado un brazo y miró hacia atrás, pero no había nadie. Volvió a girarse y miró atentamente el espejo.

Pero solo estaba él.

¿Qué había sido eso?

¿Una materialización, quizá, de sus deseos?

¿Una visión del futuro?

Cerró los ojos y suspiró.

Bueno, fuera lo que fuese no le salvaría de lo desgraciada que iba a ser su vida después de unos minutos...

Un escalofrío le invadió ante la inminencia de ese hecho.

Una sirviente llamó quedamente a los aposentos del príncipe de Alderan para seguidamente entrar, tras obtener el consentimiento del anteriormente mencionado.

" Alteza " se inclinó " es la hora "

Oliver sonrió y le hizo un ademán con la mano para que se fuera, mientras miraba por la ventana.

Hacían un día precioso... sí, "perfecto"...

Era tal su satisfacción que no pudo evitar alzar la cabeza y soltar unas carcajadas estridentes.

¡Al fin todo le iba como debía de haber sido en un principio!

Se calmó y se giró, mirando su reflejo en el espejo.

" Esta vez, mi príncipe, nada ni nadie te salvará de mí. "

Lo cierto es que el día no habría podido ser mejor. El sol de la mañana brillaba con toda su fuerza y vigor, brillando en los cristalinos ríos y resplandeciendo sobre los adoquines que cubrían las calles principales, rematando el clima con una suave brisa primaveral que apaciguaba en cierto modo los ánimos de la gente.

Aún así, parecía que toda la ciudad se había congregado a lo largo de todo el trayecto que iba desde el palacio real hasta la inmensa Catedral, sin contar a la gente que seguía viniendo de otras ciudades...

Y no era de extrañar. Todos estaban ansiosos por ver al príncipe del que tan buenas historias habían oído, de aquel sobre el que se habían cantado tantas canciones, halagando su increíble belleza y puro corazón. Pero sobre todo, aquel que en breve sería su rey consorte.

Entonces, un gran número de soldados vestidos de morado, con sus trajes de gala, desfilaron desde el palacio hasta la labrada puerta de la catedral, siendo seguidos por los invitados a la ceremonia.

Familia por familia, fueron paseando por la mullida alfombra lila, saludando y mirando a la gente, hasta que llegaban a la catedral y entraban para tomar asiento en sus lugares correspondientes. La realeza por la parte delantera y la nobleza tras esta.

Así pasaron aproximadamente cuarenta minutos, hasta que todos los invitados hubieron estado en sus lugares y llegó el momento que todos esperaban.

Las trompetas sonaron y, al instante dos elegantes figuras emergieron por las puertas principales del castillo.

Los ciudadanos, al reconocer a su reina y príncipe, aplaudieron y vitorearon a rabiar, ganándose una brillante sonrisa por parte de ambos.

Desfilaron lentamente por el trayecto previamente marcado, mientras la reina le dirigía palabras de ánimo y orgullo a su querido hijo, quien asentía y la guiaba por el paseo.

Llegaron a su meta y entraron, colocándose cada uno en sus respectivas posiciones; la reina al lado de su rey, que previamente había llegado, en los asientos reales, y Oliver de pie frente al altar, esperando a su pareja.

Volvieron a sonar las trompetas y la muchedumbre que estaba agolpada fuera del templo se quedó en silencio, pasmados ante el hermoso ser frente a sus ojos.

Harold cerró los ojos, tomó una gran bocanada de aire y echó a andar por la alfombra.

Al no oír ningún grito ni aplauso ni nada, como minutos antes se había escuchado, abrió los ojos con un poco de temor para ver qué pasaba, ¡quizá el pueblo no estaba conforme con él, se sublevaba y entonces no tendría que casarse!

Que equivocado estaba.

Bastó simplemente echar un breve vistazo para comprobar su error.

Si los ciudadanos no habían hecho ruido alguno era porque estaban embelesados ante su presencia... cosa que no entendía y jamás comprendería. Ciertamente sabía que no era feo, pero de ahí a quedarse sin palabras... seguramente sería el ajustado traje que llevaba.

Volvió a respirar hondo y siguió andando hacia la catedral.

...Se sentía...

...se sentía tan... mal...

...le dolía...

...le dolía mucho...

Notaba como se le desgarraba el alma, como a medida que avanzaba sentía su corazón desfallecer, porque sabía que, a cada paso que daba, se iba alejando más y más de su amor...

...de un amor... que jamás podría olvidar...

...por mucho que lo intentara.

Y así finalmente llegó ante las inmensas puertas del templo y entró.

Era tal el griterío que la gente estaba causando que se podía oír perfectamente desde dentro de la misma catedral.

Suspiró.

No sabía si era causa del destino, de su mala suerte o de que el príncipe de Alderan disfrutaba de su sufrimiento.

Se inclinaba por lo último.

Justo a él, que era el más interesado en que la boda no se celebrara, le habían ido a sentar en la primera fila, en el banco que estaba en el centro, inmediatamente detrás de los "novios". Era como si alguien le estuviera diciendo "mira, la persona a la que más amas se va a casar con otro y tú estarás en primera fila para disfrutar de ello"

...Maldito sádico...

Ese bastardo... no sabía cómo, pero estaba seguro de que había descubierto lo suyo con Harry... esa forma de mirarle... de vigilarle... pondría la mano al fuego...

Si, estaba seguro... durante los dos últimos días Oliver no le había quitado el ojo de encima, y juraría haber visto una cierta satisfacción en sus ojos...

Como si estuviera planeando algo...

Se sentía vigilado las veinticuatro horas del día, y creía saber por quién.

...Justo desde el mismo día en el que Harry y él se habían separado...

...Que casualidad...

De pronto todo se quedó en silencio.

Extraño, pues la gente que estaba fuera no había dejado de hacer ruido durante toda la mañana. Se giró para ver si podía descubrir lo que ocurría al tiempo que el inmenso órgano empezaba a entonar la melodía nupcial.

Y entonces lo comprendió.

No era de extrañar que la plebe se hubiera quedado sin palabras, la verdad... él también lo estaba.

Y no era para menos.

...Harry... Harry estaba...

...Harry estaba...

...estaba...

"... tan hermoso... " susurró, al tiempo que se llevaba una mano a los labios.

El rubio siguió observando con fascinación al moreno, quien iba avanzando lentamente hacía el altar, sin percatarse de que sus leves palabras habían sido escuchadas perfectamente por la persona que se encontraba a su lado.

Voldemort también miraba a Harold con cierto interés, pero a la vez vigilaba de reojo a su heredero, secretamente preparado por si a este se le ocurría hacer alguna locura de las suyas. Era imprescindible para sus planes que Oliver y el otro se casaran, y no estaba dispuesto a que un jovencito enamorado lo echara todo a perder. Aunque fuera su mismísimo heredero.

De hecho, comenzaba a pensar que ya iba siendo hora de tomar cartas en el asunto. Hasta ahora había dejado que Draco hiciera lo que quisiese, pero eso se había acabado, debía de empezar a pensar como el futuro rey de Slytherin, y a actuar como tal.

" Si, Draco. Hoy el príncipe Harry está especialmente hermoso, Oliver es un hombre afortunado. " Susurró lentamente.

Touché.

Había metido hasta el fondo el dedo en la llaga.

Draco hizo una mueca de dolor, lo cual no pasó desapercibido para el mayor, pero en seguida se obligó a guardarse sus sentimientos y a responder fríamente.

" Si, lo es " Y eso era lo que más le dolía. Que fuese Oliver, y no él, quien estuviese esperando por Harold en el altar.

Vio con inmenso dolor como Harry llegaba ante este y se arrodillaba junto a Oliver sobre las dos elegantes banquetas que habían dispuesto para ellos.

Tras esto todos los asistentes a la ceremonia, menos el sacerdote, se sentaron (se habían levantado cuando Harry había entrado). Este levantó sus manos para formar la señal de un círculo en el aire y comenzó a oficiar la ceremonia.

Oliver sonrió.

Todo iba según lo previsto.

Pronto Harry sería completamente suyo… y nada ni nadie podría evitarlo. Además, estaba ese asunto… y esto no haría más que acelerar sus planes…

" Queridos hermanos, nos hemos reunido hoy aquí para celebrar la unión entre sus altezas el príncipe Oliver Thomas Wood del reino de Alderian y Harry James Potter de Gryffindor. " El sacerdote levantó sus manos, mirando a ambos y continuó " Oliver, ¿afirma usted que está aquí con pleno consentimiento de su persona para unirse a Harold? "

" Si, lo afirmo " Respondió el mencionado al instante.

" ¿Y usted, Harold? ¿Afirma estar aquí con pleno consentimiento de su persona para unirse a Oliver " Volvió a cuestionar, esta vez mirando a Harry.

Antes esto, el moreno estuvo a punto de decir que no… pero ya no podía echarse atrás… ¿verdad?

FIN DEL CAPI!!

MUAJAJAJAJAJAJAJA QUE MALA SOY!! Me vais a matar lo sé xD El caso es que iba a poner más, pero mejor he pensado que lo corto aquí y así os dejo en ascuas jajaja xD (Goettia atrinchera la puerta de su habitación y la de su balcón y se esconde debajo de la cama)

Bueno, de verdad que siento la tardanza Prometo que el siguiente vendrá muy prontito!! Y los demás fics también!! Y si, se que es muy corto el siguiente será más largo... pero entenderme... que estoy muy malita... el médico me ha prohibido levantarme de la cama en 24 h, y aqui estoy yo escribiendo el capi este he hecho lo que he podido TT

Un besazo!!

Goettia

P.D.: Si, lo sé, este capítulo estña horrible… no hace falta que me lo digais nnU Pero es que es necesario para el siguiente, que es mucho más interesante nn