Narcissa está casada con Lucius y tiene a su descendiente, Draco, ocho meses antes de que Abraxas Malfoy muriese.
Entonces, Lucius puede al fin formalizar su relación con Severus, terminando la farsa con su mejor amiga y comenzar a vivir sin miedo a que su vida se desmorone en cuestión de segundos. Narcissa se queda viviendo con ellos, por supuesto, ya que no tenía ningún interés romántico y aún tenía que ayudar a que Lucius se acostumbre a la ardua tarea de ser padre sin miedo a convertirse en una copia de Abraxas por accidente.
Todo iba bien, con sus pequeñas subidas y bajadas, hasta que Severus llega una noche, casi cinco años después, con un tembloroso bulto entre sus brazos y la mirada irradiando odio.
O la historia de cómo un pequeño Harry se adapta a una familia donde hay tres padres y un niño que, aunque no lo golpea, no parece feliz con su presencia.