Nota de la autora: ¿Por qué ésta historia es tán especial para mí?

Porque representa para mi lo que es la naturaleza noble del ser humano.

El querer dar amor, el querer ser mejor por aquellos a quienes amas, el querer ayudar a quien es importante para ti.

En un comentario en wattpad vi que una de mis lindas lectoras pidió una historia en la que Sesshomaru fuera quien cometiera los errores y Kagome le salvara. Me vi en una encrucijada, ¿Por qué?

Porque en la mayoría de historias en las que el hombre es el ser con problemas terminan tipo "After ", Lo siento para quienes les gusta el libro y la película pero para mí así no puede ser el amor y no me digan el típico "Es amor joven" porque amor es amor sean jóvenes o mayores lo que cambian es la experiencia pero no le recomendaría jamás a una chica tener un amor "joven" como ése.

La mujer no tiene por qué ir tras un tipo que le maltrata y humilla solo porque es "sexi", un hombre violento, que bebe, fuma, se droga o es adicto al sexo y solo utiliza a las mujeres, pero ella allí está porque "podrá salvarlo" es un mal personaje y un ser que no merece la pena en la vida real.

Fue difícil para mí pero decidí incluir ése contexto dentro de esta historia porque quisiera mostrar mi punto de vista hacia un tema como lo es "salvar" a alguien.

Y solo puedo decir una cosa.

》No se puede salvar a alguien que no quiere.

En la historia Kagome y Tomas ayudaron a Sesshomaru a llegar a su resolución de querer ser mejor y salir adelante porque les amaba, él decidió dar el paso por él y por ellos. Kagome no se sacrificó por él y no hubo necesidad ya que a medida Sesshomaru ahondaba en sus sentimientos se decidía a ser mejor por el amor a ella y su hijo.

Ella lo ayudó pero porque él estaba abierto a recibir ayuda porque le amaba y a su hijo.

No digo que no valga la pena sacrificarse por una persona pero seamos realistas...

¿Por qué sufrir hasta el punto de perderte a ti misma por alguien que te ama tan poco que no está dispuesto a ser mejor por él y por ti?

Así que, aquí está mi conclusión, espero les haya gustado y la disfrutaran.

Creo que la vida real es muy compleja y complicada pero aveces solo se necesita un poco de ganas.

"Querer es poder"

Este final es dedicado a esa persona y a quien sugirió el topic "Embarazo " en mi libro de historias cortas de wattpad. Un beso y abrazo.

Como todas, esta historia fue hecha con todo mi amor.

"Llegaste tú y todo cambió, llegaste tú, la esperanza triunfó"

-Jessie y Joy.


Era un día martes 13 de febrero cuando Sesshomaru decidió, en total intimidad -con una cena sencilla pero significativa- pedirle matrimonio a la mujer que tanto le había enseñado y que le hacía sentir dichoso. Aunque todavía no decidía el momento adecuado y las manos le sudaban al extremo. Era su tercera copa de vino y Kagome parecía tener ciertas expectativas con esos movimientos sensuales y las miradas descaradas. Bueno, se entregaría a lo que viniera, hacía mucho que no tocaba a una mujer pero no podía más y...

Tomas se había quedado con sus abuelos, esa noche era suya.

No la desaprovecharon y dieron rienda suelta a su pasión la cual no hacía más que crecer cada día.

Entre medio de besos y caricias sobre el sofá, las ganas de perderse en la pasión ganaron finalmente, Camila Cabello y Shawn Méndez cantaban el coro de su canción "Señorita" cuando le besó el pezon derecho y le supo a gloria.

Allí estaba ella, gimiendo como nunca por esos dedos largos y expertos que tocaban su punto "G", el líquido vaginal se resbala por los tres dedos empapandolos, mientras, la boca de Taisho deja ardientes besos en su clavícula desnuda y continúa con sus pechos.

Él sentado, ella a horcajadas sobre él recibiendo placer. Entonces apretó sus paredes vaginales para moverse como nunca antes gritando de placer desesperada por encontrar el éxtasis. No tardó en llegar su tan ansiado orgasmo, la golpeó de frente sin contemplación quitándole el aliento. Tenía tantos años que no sentía tanto placer...

Sesshomaru sacó sus dedos sonriendo satisfecho, estaba ansioso por complacerla, por demostrarle el mundo de sensaciones que podían crear juntos. Controló sus ganas de poseerla y le dio placer, deseaba verla así, feliz, candente y sexi, gozosa de recibir sus atenciones.

Ella comenzó a mover sus caderas descaradamente mientras le abre la camisa bajando en silencio ardiendo por dentro. Estaba lista para lo que fuera que su delicioso amante escondiera tras esos pantalones, el enorme bulto ya le daba una idea y éso solo la prendía más.

Sesshomaru lamió sus dedos aún llenos de los fluidos de Higurashi y la besó con lascivia. Se abrió los pantalones desesperado, ella entendió, tomó aquel enorme miembro y sin que el pulso le temblara lo dirigió directamente a su vagina, empujó y entró en ella sacándole un grito entre placer y dolor.

Después de la impresión primera solo quedó el fuego, comenzó el juego primitivo y pasional, comenzó el vaivén y un nuevo éxtasis.

Sesshomaru rugió ante esos movimientos sensuales, bendita fuera ésa mujer por ese placer que le brindaba gracias a sus piernas, sus caderas y su interior magnifico. Cerró los ojos, ella lo besó. Se movió más rápido y él le tomó las caderas para ayudarle en su faena.

ella terminó primero pero siguió moviéndose hasta que él finalizó.

Ambos estallaron en millones de fuegos artificiales, en miles de pétalos, en miles de sensaciones. Estallaron en placer, en un orgasmo prolongado, en uno esperado, estallaron en amor.

Kagome reposo su cabeza en el hombro de Taisho gozosa, más no satisfecha. Él lo supo.

Le pidió acostarse en el sofá mientras él se ponía de pie, así lo hizo, una sensación electrizante le recorrió las piernas cuando él le pidió dejarle verla.

Sesshomaru se acercó lentamente cual depredador a ése indefenso botón de flor, la besó sin pudor, ella gimió.

Entre besos y chupetones, el placer le alcanzó hasta hacerla olvidar del mundo.

-Mujer- dijo Taisho viéndola a los ojos lamiendo sus jugos. Ella apenas y podía ponerle atención -Cásate conmigo- sonrió. Usó la punta de su lengua para saludar al juguetón clitoris.

-¡Maldita sea!- gritó fuera de sí -Me casaré contigo cuando quieras si dejas de torturarme...- estaba lista para venirse nuevamente pero necesitaba más y él seguía jugando -Te doy lo que quieras pero hazme terminar...- tembló.

-Lo que mi futura esposa pida- sonrió satisfecho con la respuesta.

Entró en ella para brindarle lo mejor de sí y sus placeres hasta volver a subir al espacio y volver. Fue así hasta que sus cuerpos no pudieron más y terminaron dormidos sobre la alfombra del salón.

Se casarían, lo harían...


Rin estaba en crisis, ahora ver a Hakudoshi era una verdader tortura.

Recordó por milésima vez lo sucedido el día de la celebración en el bar. Después de verlo tocar la guitarra le entraron unas ganas sobrehumanas de violarlo, lo atribuyó al alcohol puesto que llevaba ya tres vasos de Jack Daniel's con coca cola. Después, la bola de ofrecidas que se le acercaron luego de la presentación de Sesshomaru. Malditas arpías.

La cereza del pastel fue emborracharse y no recordar lo que hizo exactamente, solo ciertas imágenes vagas de haberlo besado en su auto, intentado desvestirlo en la entrada del apartamento y haber llorado cuando él dijo no.

Bueno, aquí estaban, con una tensa relación y él saliendo casi cada noche junto a la tal Kaguya. ¡Maldita entrometida, todo era su culpa!

Cruzó la pierna desesperada, el reloj daba las doce y él nada que aparecía, ya vería cuando regresara a casa, le debía muchas explicaciones. ¡Y no eran celos! Como la loca de Sango sugirió, faltaba más. Cruzó la otra pierna al borde de sus emociones.

Sus pensamientos iban de uno destructivo a otro cuando la puerta se abrió. Se puso de pie casi como un resorte frustrada, escuchó risas de dos personas, corrió al pasillo de entrada, la sangre se le convirtió en lava al ver a Kaguya besarlo, en la puerta, con total naturalidad, a Hakudoshi, Su Hakudoshi. Rechino los dientes, ¡Basta! Estaba harta de esa mujer y del mujeriego de su compañero.

Pescó los cabellos negros de la mujer, ella chilló de dolor. Los separó y le lanzó afuera cerrando la puerta con un sonoro portazo.

-Rin- dijo Haku confundido y espantado.

-¡Eres un gigolo!- gritó al borde de las lágrimas -¿Qué haces con esa mujer?, ¿Por qué dejas te bese?- lo acorraló contra la pared, él no entendía nada de nada -Maldito prostituto, sin vergüenza, eres un...- lloró -Un tonto...

-Rin- el corazón se le estrujo, ella actuaba tan extraña desde que le confesó la dejaría ir, no entendía, creyó estaba haciendo lo correcto.

-¡Cállate canalla!- exclama apartándose porque las ganas de saltarle encima le estaban volviendo loca.

-Rin, no te entiendo, ¿Qué pasa?- caminó hasta ella para tomarla por los hombros -Yo no te intereso, me lo dijiste, ¿Por qué todo esto?- frunció el ceño.

Ella lloró desconsolada, tampoco entendía nada, no sabía qué le sucedía. Cerró los ojos apenada, solo había una manera de averiguar lo que pasaba, suspiró, estaba decidida a comprender finalmente qué pasaba en su interior.

-¿Rin?- llamó.

Ella estaba tan extraña. Creía estaría feliz al verse libre de él y sus intenciones románticas para ser simplemente amigos pero... aquella noche... aquella noche tan especial en que le entregó su alma entera ella la olvidó, además se sentía avergonzado de haber sucumbido ante las insinuaciones de una chica ebria, pensaría se había aprovechado de ella cuando él lo sentía distinto, sentía fue el momento más sublime de su existencia.

Se besaron en su coche, Rin le dijo amarlo con todo su corazón y fue débil, creyó era verdad, mientras se desvestian en la entrada le confesó que era la mujer más maravillosa y estaba dispuesto a luchar porque cada día su amor se alimentara más y más. Dudó en la habitación, dijo "no" pero... tenerla desnuda frente a él, llorando, tan frágil, supuestamente con el corazón abierto pidiéndole que la amara... así lo hizo. En la mañana se levantó y vistió -le colocó la bata a ella- para prepararle el desayuno, quería mostrarle su amor, sin embargo, Rin dijo no recordar absolutamente nada, así que calló y decidió seguir adelante.

-¿Rin?- repitió.

La joven se lanzó con todo a su boca, lo necesitaba, no entendía por qué pero lo necesitaba, necesitaba de él, su cuerpo recordaba algo que su mente no y no podía seguir así, Hakudoshi era su píldora a la cordura porque sin él se estaba volviendo loca. Lo besó desesperada de perderlo, de ya no ser la dueña de su vida y supo al fin qué pasaba, fue una ráfaga de claridad finalmente.

-Haku- dijo al separarse llorando -Te amo...

-Estás ebria- afirmó separándose, no le volvería a hacer lo mismo, no caería de nuevo o moriría de pena al recibir otro rechazo -Ven, te llevaré a tu cama, necesitas dor...

No pudo terminar, la cachetada que ella le propinó fue sonora dejando una marca de amargura en su mejilla.

-¡Te estoy diciendo que te amo maldita sea!- más lágrimas inundan su rostro -¡¿Por qué no dices algo al respecto?!- rechina los dientes. Dolía horrible.

-Porque luego despertarás en la mañana alegando no recordar nada, y yo me quedaré con el corazón más roto y tus falsas palabras- escupió enfadado.

-Haku...- retrocedió. Ya recordaba lo ocurrido, era por eso su necesidad de él, porque se habían amado, porque Hakudoshi le entregó el alma y ella...

-Olvidalo...- exhala cansado -Me iré a casa de Sesshomaru, puedes usar el departamento hasta que decidas qué hacer- tomó las llaves de su coche, estuvo a punto de irse.

-¡No!- lo detuvo por el brazo desesperada -Hakudoshi, no estoy ebria, no estoy mintiendo, no lo olvidaré en la mañana ni en unos días o semanas o meses y estoy segura que tampoco lo haré en años...

Él se tambaleaba, su razón flaqueaba cuando de ella se trataba, la amaba, aún la amaba como el primer día, aún con sus manías y su indecisión, la amaba por sobre cualquier mentira.

》Te amo, te amo maldita sea porque eres el único que me ha visto en mis días más grises y aún así permaneció a mi lado, nunca cuestionaste nada y simplemente me amaste... me amaste por el simple hecho de ser yo...

Él se volteó, impactado, confundido y enternecido.

-Por favor Haku, perdóname y déjame enseñarte que yo también puedo querer- colocó ambas manos en su rostro con ternura -Te amo... Haku... no lo sabía pero te amo desde hace mucho

-Rin...- lloró sin saber si era por la impresión o la felicidad. Estaba completamente a sus pies, rendido a sus lagrimas, a sus palabras, a la promesa de amor y sobretodo rendido de corazón hacia esa esperanza. La abrazó.

-Repitelo- sollozo.

-Te amo- susurró a su oído saboreando cada palabra -Hakudoshi...

Se abrazaron transmitiendo su calor, sus emociones, mezclando los latidos de su corazón. Era magia, era amor.


La mañana llegó, con los sonidos de una ciudad despertando, con el viento soplando llevando consigo las nubes, las que aman recibir de él el desasosiego de viajar donde sea. La mañana resplandece con un sol naciendo saludando a cada ser humano al alcance de sus brazos cálidos.

Tomas lo recibió en la habitación que ocupaba cuando visitaba a sus abuelos, aún dormía. Soñaba con una familia, con los viajes que tendría con su padre, sus sueños estaban llenos de anhelos por cumplir cargados de felicidad e inocencia, éste niño cuyo nacimiento no fue en la circunstancias convencionales, estaba lleno de lo que un buen hogar representa, lleno de amor e ilusiones. Tomas sabía que su familia estaría junta, que sus seres queridos serían felices y éso lo hacía muy feliz a él. Tomas seguiría soñando con su familia, con la esperanza del nuevo día.


Hakudoshi abrió los ojos lentamente, sintió a Rin moverse y no pudo evitar despertar. La observó entre sus brazos, supo ése era el lugar que le pertenecía, a su lado. Porque él ya era parte de ella en el momento su corazón latio por ella. La amaba, demasiado.

Estaban vestidos, acurrucados sobre la cama del hombre, no hicieron nada más que abrazarse y confesarse cuanto se querían hasta dormirse.

Haku cerró los ojos para dormir de nuevo junto a la mujer que representaba no su otra mitad porque todos somos seres completos cuando aprendemos a amarnos, si no, su compañera en el alma.

Siguió durmiendo apacible hasta que en algún momento, volviera a abrir los ojos para no verla en sus sueños entre sus brazos si no que con sus propios ojos.


La pareja estaba despierta, hacía unos minutos que despertaron, seguían sobre la alfombra totalmente desnudos, viendoseviéndose uno al otro con devoción. No necesitaban hablar, ya sabían lo que sus ojos gritaban, era hermoso.

Ambos sabían que el otro había llegado en el momento justo de sus vidas. Sesshomaru, quien necesitaba motivación para seguir adelante y encontrar sentido en una vida llena de remordimientos y arrepentimientos; que ahora se transformaba en una canción más dulce y melodiosa, ya no habían pesadillas y su estrés-postraumatico lo sobre llevaba mejor gracias a la terapia que comenzó. Se sentía, por primera vez en muchos años... feliz.

Kagome agradecía que la situación terminara tan bien, su embarazo, su hijo, su vida... el que la respuesta a su pregunta de ¿Quién es el padre de mi hijo? Haya sido contestada de forma tan dulce.

Finalmente de eso se trata todo, de quienes llegan para irse o quedarse, de quienes te cambian, de quienes aprender, de quienes... amar.

Fin.

Espero lo hayan disfrutado chicas.

si desean más historias pues el lunes publicaré una nueva.

Un agradecimiento especial a la chica que se preocupó porque no estuviera cometiendo plagio *emogi de estrellas y corazones* me hizo sentir segura, muchísimas gracias.

Nos vemos, y como dice en China... Zaijian que es Adiós

Pdt. Muchísimas gracias por el apoyo hasta aquí, se los agradezco enormemente, saben que todo es por y para ustedes.

Gracias por cada voto, por cada lectura, por cada vez que agregan mi historia a sus listas de lectura y por sus comentarios que son los que me motivan.

He comenzado a amar también esta plataforma.

att. Yan_skyblue