¡ADVERTENCIA LEMON!
Tal y como pedí en el anterior fic, unos cuantos me dijisteis que preferíais la opción b, el cuál era LEMON +18. Así que aquí lo teneis. Espero que os guste. Es algo cortito, asi que lo siento xd
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Durante unos minutos no hubo más que silencio en aquella habitación. Ninguno tuvo el valor de hablar tras la declaración que al moreno se le había escapado. Los ojos de él mostraban una profunda sorpresa por lo dicho, mientras que en los de ella, casi tan abiertos o más que los de él, lágrimas caían sin parar.
Nami había deseado durante mucho tiempo escuchar aquellas palabras en boca de su capitán, pero no esperaba que fuera en una situación tan tensa como esa.
Con un suspiro, Luffy se levantó de encima del cuerpo de la chica dispuesto a marcharse de allí. En esos momentos no sabía que decir ni que hacer. Con cada cosa que decía complicaba más la situación.
Una mano le impidió moverse del sitio. Evidentemente era ella. No quería mirarla, no ahora. No podría encararla como siempre hacía, y menos aún sabiendo que estaba llorando por su culpa. Mentalmente se disculpó con Genzo. Le prometió cuidar su sonrisa, y la había roto.
-Es mejor que me vaya, Nami. -le dijo sin verla.
No hizo fuerza alguna para soltarse de su agarre. En el fondo sabía que quería quedarse.
- ¿Por qué…? -preguntó ella con la voz temblorosa.
¿Por qué se iba o por qué…?
- ¿Por qué has dicho que te gusto? -su voz sonó menos temblorosa que antes. Estaba intentando calmarse.
-Olvídalo.
Nami se levantó de la cama con la cabeza agachada y caminó los pocos pasos que los separaban.
- ¿Cómo quieres que lo olvide? Sería estúpida si lo hiciera.
La mano que le tenía sujeto subió lentamente por su brazo acariciándolo.
-Tú no eres así, Luffy. Eres valiente, intuitivo, decidido… no un cobarde.
Nami notó como el cuerpo del muchacho se había tensado, y paró sus caricias. Su mano volvió a tocar la de él.
-Es gracioso que no quieras huir de una batalla, pero sí de mí. ¿Quién lo diría? -expresó con un poco de gracia. -Sé que te da miedo esto, y no eres el único que teme. Yo también estoy asustada.
En aquel momento los dedos del moreno se entrelazaron con los de ella. Nami levantó la cabeza con lentitud y algo sorprendida, encontrándose con su rostro a escasos centímetros del de ella. Sus miradas se toparon.
- ¿Entonces por qué insistes? -preguntó él sin dejar de verla. Nami pudo sentir su aliento rozar su mejilla.
-Porqué al igual que tengo miedo también tengo ganas. Quiero experimentar todo esto contigo sin pensar en qué dirán o qué harán. -le contestó con voz decidida y una tierna sonrisa. -Si dejo que el miedo venza está claro que habremos perdido, y sinceramente, perteneciendo a tu tripulación eso sería bastante humillante. -esto último lo dijo soltando una pequeña risa.
Luffy contempló cada detalle de ella mientras hablaba. ¿Cuándo se había vuelto tan fuerte como para no temerle a la muerte? Agarró con un poco más de fuerza la mano de Nami y por primera vez en estos tres días tuvo un poco de confianza.
-Me gustas, Nami. -repitió causando un sobresalto en el corazón de la muchacha. -Pero no se qué hacer. Tengo una tripulación a la que proteger. No puedo arriesgar…
-Lo sé, lo sé. A que salgan heridos. -le interrumpió. -Pero dime… ¿de verdad crees que puedes aguantar esto por mucho más tiempo? Por que yo por mi parte no puedo.
- ¿A qué te refieres? -preguntó ladeando un poco la cabeza. Nami solo sonrió más.
-No te has dado cuenta, pero estos días has estado actuando impulsivamente.
- ¿A sí?
-Piénsalo. Al principió te obligabas a ti mismo a ignorarme, pero no podías aguantar. Ayer acabaste de demostrarlo. Por la mañana te dejaste llevar, no se te pasó nada más por la cabeza que no fuera yo; y por la tarde, bajo ese árbol igual. Pero siempre, en cuanto yo habría la boca, huías. Y hoy, con ese ataque de celos… Eres impulsivo.
¿Cuánto tiempo más crees que podrás aguantar, intentar estar lejos de mí? -preguntó mirándolo fijamente. Él estaba serio.
-No estaba celoso. -dijo ignorando todo lo anterior dicho. -Ese chico no tenía buenas intenciones.
-Intentaba animarme. Yo creo que esa es una buena intención. -contestó. Se estaba poniendo celoso de nuevo y eso le gustaba.
-Solo lo hacía para tenerte en su cama.
-Pues yo creo que no. Es un buen chico.
-Créeme, no lo es.
-Si quieres, podemos ir a preguntarle.
-Ni hablar. Se pondría a ligar contigo.
- ¿Y qué problema hay?
Luffy la miró seriamente. ¿Lo estaba diciendo en serio?
-Si tanto quieres estar con él, adelante. Ve. -le dijo con una mirada parecida al desafío. En realidad, no quería que se fuera.
-Eres un idiota. -respondió ella con un suspiro. Apoyó la cabeza sobre su pecho mientras que con la otra mano le abrazaba por la cintura. -Con el único con quien quiero estar es contigo. -de nuevo levantó la cabeza y vio en sus ojos cierto brillo conocido. Iba a pasar.
Lentamente sus rostros se fueron acercando sin dejar de mirarse. Y pasó. Sus labios se tocaron. Fue un simple roce, pero distinto a todos los demás. Luffy pasó la mano por el pelo de la navegante hasta llegar a su nuca. La miró a los ojos una vez más y volvió a unir sus labios usando un poco de presión en ellos. La quería, la quería mucho.
-Luffy… -susurró ella al separarse.
Tenía miedo de que volviera a irse y dejarla allí plantada con todo el deseo recorriéndole el cuerpo, pero no fue así. Él no se movió ni un poco, de echo había posado su mano en su cintura acercándola más a él.
Le miró a los ojos y tras aquel intenso brillo había gran determinación. No iba a huir, y eso por una parte la asustó, y por otra la excitó.
- ¿Estás segura de esto? -le preguntó.
-Segurísima. -contestó sin miedo. Le deseaba, y ahora que iba a pasar no podía dar marcha atrás, no quería.
Ante aquella decidida respuesta Luffy volvió a besarla con más intensidad que antes acariciando la espalda desnuda de ella. Sus caricias hacían soltar leves suspiros de la boca de su navegante, y eso le estaba encendiendo. Se separó un breve instante de ella para deshacerse de su camiseta, y con gran sorpresa para Nami, de su preciado sombrero.
-Luffy, tu sombrero. -le dijo mirando dicho objecto sobre el suelo.
-No es lo más importante ahora. -y volvió a besarla.
Sin separar sus labios la acercó hacia la cama y la tumbó quedando él sobre ella. Su mano derecha recorrió la pierna de Nami acariciando la piel de los muslos que sobresalía del vestido.
-Estabas mostrando demasiada piel. -le dijo entre beso y beso sin detener las caricias.
Ella no contestó y enredó los dedos sobre el moreno cabello profundizando más aún el beso. Sus lenguas se encontraron y jugaron dentro de la boca de uno y luego en el del otro. Era una sensación bastante estimulante.
Sin saber cómo Nami se encontró sobre el colchón con su cuerpo boca abajo. Con delicadeza Luffy apartó sus cabellos a un costado y con los dedos recorrió la descubierta espalda de ésta. Nami suspiró. El capitán acercó su boca y comenzó a repartir pequeños besos por todo el lugar aumentando los sonidos procedentes de la boca de la joven. Le estaba excitando cada vez más. Deslizó los dedos hacia la cremallera y la bajó de golpe mostrando el firme trasero de ella cubierto tan solo por un fino tanga.
Quiso sacarse los apretados pantalones que llevaba en esos momentos y hacerla suya de una estocada, pero debía tener paciencia. Esas cosas llevaban su tiempo. Aún no la había probado al completo.
De nuevo la giró quedando sus rostros de frente y le arrebató el vestido al cual se aferraba para que no cayera.
-Déjame verte bien. -le exigió con voz ronca haciendo que el cuerpo de Nami temblara.
Y así fue. Con una sola prenda sobre su cuerpo, Luffy admiró los pechos de ésta. ¿Habían sido siempre tan grandes?
-Eres preciosa, Nami…
El capitán se acercó a ella y volvió a besarla con pasión acariciando uno de sus pechos. Nami soltó un leve gemido y Luffy siguió jugando con sus senos apretándolos más aún.
-L-Luffy…
Éste fue bajando sus labios sobre el cuello de Nami dejando rastros de saliva por donde pasaba, hasta llegar a su destino. Se llevó un pezón a la boca y lo lamió y mordió a su antojo. Nami se estaba deshaciendo. ¿Desde cuándo sabía su tonto capitán sobre hacer el amor? Por dios. Era una maravilla.
Los labios de éste viajaron más abajo alertando a la pelirroja. ¡¿Iba a hacerlo?!
-L-Luffy, n-no es necesario que lo hagas. -le dijo viendo como le bajaba la última prenda y acercaba su rostro a su intimidad.
-Quiero hacerlo. Quiero probarlo todo de ti, Nami.
Aquella voz y la dura mirada que le dio su capitán hizo que se mojara más de lo que ya estaba. Era tan jodidamente sensual.
Nami se tapó el rostro con los brazos esperando el momento. Estaba tan avergonzada…Cerró los ojos con fuerza al sentir la punta de la lengua sobre su clítoris. Por dios.
Luffy apretó aquel rosado botón con la lengua mientras que con sus dedos acariciaba el lugar. Podía sentir los fluidos de Nami recorrerle la boca. Tenían un extraño sabor, pero nada desagradable. Siguió jugando con el clítoris hasta que sintió la necesidad de meter un dedo. Y así lo hizo. Con rapidez metió un dedo viendo la reacción de Nami. No paraba de soltar dulces gemidos. Le encantaba. Sonrió para sus adentros mientras metía y sacaba el dedo. Volvió a posar su lengua en el lugar y metió un dedo más.
-A-ah… L-Luffy… -gimió su nombre. Oh sí, que maravilla. -S-si no paras…a-ah…v-voy a…
Luffy sabía a lo que se refería y por supuesto que no iba a parar. Él la haría venir por primera vez.
-N-no sigas…-suplicó mirándole con los ojos entrecerrados. Estaba demasiado excitada y a punto de explotar.
-No voy a detenerme ahora, Nami, así que hazlo.
Luffy intensificó su velocidad y la muchacha sin contenerse estalló con un gran gemido.
-Ah…a-ah…
Nami respiraba con dificultad aun tapándose el rostro. Había sido vergonzoso, pero muy placentero.
Luffy apartó los brazos de la cara de Nami para verla. Sus ojos estaban brillantes y con algunas pequeñas lágrimas cayendo de ellas. Estaba hermosa. La besó con suavidad siendo correspondido al instante. Se quitó como pudo el resto de su ropa y miro fijamente a la pelirroja. No hizo falta decir nada, ella sabía que él le estaba pidiendo permiso para continuar. Por supuesto que no iban a parar a esta altura. No estaban locos. Con una sonrisa y un corto beso le dio todo el permiso del mundo.
Luffy se posiciono sobre ella rozando con lentitud su miembro sobre la intimidad rosada y empapada de la chica. Poco a poco fue entrando sin quitarle ojo de encima al rostro de su navegante. Sabía que le iba a doler, y si podía evitar hacerle demasiado daño, lo haría. Vio como había cerrado los ojos y respiraba como queriendo calmarse. Todo iba a estar bien. Siguió entrando hasta que se topó con una especie de pared, el indicador de que Nami no había sido tomada por nadie más. Eso aumento la alegría en el corazón del moreno. Él iba a ser su primera vez, y eso le maravillaba.
Éste la besó apasionadamente sorprendiéndola y de una estocada rompió la barrera y entró en ella. Nami se aferró a su espalda clavándole las uñas y gimiendo de dolor.
-Pronto pasará, Nami. Tranquila. -dijo Luffy intentando animarla. Besó sus labios, sus mejillas, sus parpados, su frente, su cuello… Todos los sitios que podía con tal de distraer a su navegante de dicho malestar.
A los pocos minutos Luffy notó como Nami se movió y decidió proseguir. Sacó su miembro lentamente del interior y volvió a meterlo al mismo ritmo. Estuvo así durante un rato hasta que oyó como los gemidos de ella iban en aumento. Poco a poco fue aumentando el ritmo y sacando suspiros de ambos. El dolor había desaparecido por completo y ahora Luffy la embestía sin control alguno.
- ¡L-Luffy…! -casi gritó su nombre.
-N-Nami…
Llevaban un rato ya, y entre que ella estaba muy sensible, y él que había esperado demasiado ese momento, estaban ambos casi por venirse.
Sabiendo que no les quedaba mucho, Nami empujó a Luffy haciendo que cayera, y para sorpresa de él se colocó ella encima. Era una sensación distinta. Tan profundo, tan…
- ¡N-Nami…!
Luffy la abrazó por la cintura mientras ella se impulsaba arriba y abajo sujetada en los hombros de su amante. Increíble. ¿Por qué habían esperado tanto para hacer esto?
Nami notó como el miembro de Luffy aumentaba. Estaba por llegar, y notaba que ella también. Iban a hacerlo juntos. Aumentó el ritmo de sus embestidas y con ganas ambos soltaron todo lo que llevaban dentro.
Magnifico.
Luffy escondió su rostro en los pechos de Nami soltando los restos que le quedaban, mientras ella lo abrazaba por el cuello dejándose hacer.
Pasaron unos minutos en los que ninguno de los dos dijo nada. Solo el sonido del festival, ya a punto de acabar, retumbaba en aquella habitación.
Nami se levantó de encima de Luffy y caminó lentamente hacia el baño. Éste pensaba que a pesar de estar toda sudada y con el pelo revuelto, se veía preciosa.
- ¿Dónde vas? -le preguntó él.
-A ducharme. Huelo algo mal. -contestó girándose una última vez para entrar en el cuarto de baño cerrando la puerta tras de sí.
Unos segundos después volvió a abrirse y una Nami un poco sonrojada se asomó mirando hacia él.
- ¿Ocurre algo, Nami? -preguntó.
-B-bueno. He pensado que como tú también te tienes que duchar, podríamos hacerlo juntos… Si te parece bien, claro.
Luffy la miró un poco sorprendido y luego se hecho a reír. ¿Nami siendo tímida? ¡Eso era el mundo al revés! Pero por supuesto que no lo rechazó. Solo de pensar que la vería desnuda una vez más y con gotas de agua recorriéndole su blanca piel, ya le excitaba de nuevo.
Ambos sabían que esa noche no iban a dormir mucho. Querían compartir ese momento al máximo. ¿Quién sabía lo que pasaría al día siguiente?
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