Nuevo y especial capítulo para la quincena jajaja. Aunque yo siempre los considero a cada uno de estos especial a pesar de la ortografía algo extraña que se me va por culpa de mi dedo torpe en el teléfono pues escribo en este por ser pobre :').
Además ya acepté publicar cada quincena, creando por ratitos y produciendo mis largos capítulos que también me ayudan a mejorar, por ello, hoy 15 de enero de 2020 vamos con otro nuevo maravilloso capítulo.
Cabe decir que está historia me pertenece y no puede ser copiada ni pegada, al igual que distribuida en múltiples plataformas excepto por la escritora.
Los personajes de Ranma 1/2 no me pertenecen sino a la mangaka japonesa Rumiko Takahashi.
Esta historia no tiene multas de lucro, solo entretenimiento de una fan para los fanáticos.
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Vendida
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Parte 5
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El número de hombres reunidos alrededor de la mesa en uno de los restaurantes más exclusivos del barrio rojo en Tokio demostraban una extraña tranquilidad. Nadie hablaba y todos se mantenían observandose los unos a los otros, analizandose con una inquietante tranquilidad.
El líder junto a sus dos hijos se mantenían con una mirada catalogada como asesina debido a la intimidación que otorgaba sin dejar de tener ese efecto en cualquiera que pasará demasiado tiempo observandolos a los ojos que eran como dos cuchillas clavandose lentamente en las cuencas de sus pobres víctimas cautivas, pues el par de orbes verdes de los tres sujetos en cuestión era cada vez más intimidante que el anterior, una clara muestra de no tener piedad y la coraza de enojo siempre presente inndicaban la dureza de sus acciones.
Los
dos jovenes castaños enfundados en ropas semi formales como el chico con pantalón negro y camisa blanca y la chica con blusa blanca y una falda vaporosa un poco arriba de sus rodillas, peinada con sus cabellos castaños en una cola alta y finalmente el hombre adulto con un traje caro y elegante llevaban un buen tiempo observando a su enemigo que se sentía bastante temeroso a pesar de fingir no estarlo ante los poderosos y temidos Mimakaze.
Los Unryu.
A aquel grupo de tres personas que eran una de las familias más poderosas de Tokio cuyo manejo y liderazgo se regía al grupo yakuza más fuerte que disponía en mando de diversas prefecturas como Tokio, Hokkaido, Chiba, Fukushima, Cochi, Saga, Osaka, Tottori, Nagano, etc., por así nombrar más de la mitad de las cuarenta y siete prefecturas de Japón con sus ciudades bajo su mandato de aquellos Minamikaze que en ese momento se encontraban frente a sus enemigos, los Kitakaze que estaban bajo ellos en poderío y a los cuales en ese momento los Unryu querían acabar con ellos por cometer el error de querer atacar a Akari Unryu, sólo que desde que habían tocado el tema el silencio cargante de fastidio apareció hasta que el varón mayor de los hijos lo rompió.
"Lo van a admitir, o los llenamos de plomo de una vez". Mencionó Shotaro Unryu a Ume Nikaido, líder provisional Kitakaze, debido a la indisposición de q
su esposo por recibir un balazo al cometer el terrible error de meterse con el enemigo más poderoso.
Porque la Ley número uno del acuerdo entre los dos grupos yakuza, era...no meterse con el depredador siendo más débil, una simple presa, por así decirlo y los Kitakaze apenas eran una sombra sobre los poderosos Mimakaze.
"No Shotaro, la íbamos a salvar, porque notamos que era fotografiada. Hay alguien más"
Taro miró a su padre y luego a Akari que frunció más sus finas cejas castañas en una máscara de dureza y rabia contenida, no quería que le vieran la cara.
"¿Y quién puede ser?". Mencionó la chica que se veía bastante molesta, pues los golpes a su cuerpo que se llevó al enfrentar la fuerza bruta de Gojaku Nikaido, todavía eran muy perceptibles a la vista de cualquiera a pesar de que ella no se llevó la peor parte, porque el arma de fuego que ella siempre portaba casi mataba al líder Kitakaze.
"Aún no sabemos quien es, pero al parecer es bastante novato"
"Ó sólo piensa engañarlos". Habló una voz desconocida mientras una mujer castaña en un tono tan intenso a casi caoba en extremo largo con los ojos azules y entallada a un traje hizo presencia generando que todos los yakuzas alrededor de la mesa se alzaran apuntando sus armas a la mujer por entrar a una reunión privada. "No creo que sea buena idea que hagan eso, tengo vigias respaldando mi integridad". Señaló las ventanas que ahora eran atravesadas por la luz roja de varios francotiradores que apuntaban a los quince personas con armas excepto a los hijos Unryu.
"¿Quién eres?". Cuestionó Shotaro Unryu enfundando de nueva cuenta su arma siendo imitado por los suyos mientras que Ume seguía viendo a aquella mujer que le intuía nada bueno.
"Una simple grande entre ustedes pequeños"
"Nabiki Tomoe". Mencionó Taro con rabia en cada palabra de ese nombre.
"Te equivocas niño". Pronunció la mujer haciendo fruncir el ceño a Taro, mientras su hermana se quedaba callada, pero con el sentimiento de que esa mujer se creía superior a todos y no dejaba atras ni un apice de sentir que ellos eran simples seres despreciables y ella alguien mejor a pesar de que podría ser la peor escoria millonaria.
Akari captaba esa horrible sensación se sofoque, de odio al mundo y sobretodo rencor que había destruido algo que la misma mujer o alguien más acabó.
Era claro, no debían dejarse llevar por sus aterciopeladas palabras.
"Sí saben que hay cosas más grandes que ustedes, ¿No?". Cuestiino alzando una ceja. "Pero al parecer se les olvida, para que se lo sepan yo soy una de esas cosas más grandes". Comentó la mujer sentándose en el chabudai tomando una copa vacia y sirviéndose un trago de sake.
"Cometiste un error, novata"
La mujer quería decir que no ocurrió algún error, pero al mismo instante quería seguir jactandose de lo que sabía por ello se mantenía en ese excitante silencio que le colmaba los huesos hasta el punto de hacerle querer gritar eufórica del placer que le generaba hacer sus nuevos turbios negocios que su esposo había perpetuado a su hija y por el momento eran suyos a menos que cambiará los papeles como lo deseaba y quedarse con estos.
"En realidad no. Mis suposiciones son correctas, ustedes se reunirían en el barrio rojo en una hora temprana para evitar llevarse víctimas de más si había un fuego cruzado y si no llegaba antes la habitación se llenaría de plomo y gritos de mujer.
. Porque se que Ume no sabe disparar y estúpidamente vino aquí para aplacar al enemigo que no la escucharía y obviamente terminaría muerta, con sus aliados fusionandose a los Mimakaze al igual que sus subordinados ya fuera por opción propia o amenaza"
"Supongamos que es así, pero ¿Qué quieres lograr teniéndonos aquí?". Gruño la mencionada puesto que ella saldría muy mal de aquello, debió escuchar las súplicas de su esposo e hijo de no ir y quedarse en casa, sólo que ya no había vuelta atrás.
"Aliados". Contestó seca llamando la atención de los presentes dejando su copa vacía. "Recolectores, trabajadores y un respaldo por si algo sale mal"
"Si eres yakuza no debes temer". Dijo Shotaro mirando a la castaña que seguía demostrando su porte elegante y superior.
"No soy yakuza, soy la dueña improvista de Hate porque la verdadera no se mostrará ante sus trabajadores sino a sus clientes y por supuesto sea debidamente capacitada a sus deberes, yo soy Jing Shue Tomoe"
Tomoe. Varios de los presentes se repitieron mentalmente el apellido que se esforzaba por no rozar de forma exagerada la ambición creciente de la empresa como todos presumían.
"¿Y que es lo que harás con Hate, mujer?"
"Poison, así se llamará de ahora en adelante y derrocara a cualquier persona que quiera enfrentarme.
. Shotaro tú eres uno de los millonarios más fuertes de Japón y tú grupo yakuza es el más poderoso, ¿No quieres matar a Ume y quedarte como mi aliado? Tendrás todo lo que no pudieron lograr solos". Corto notando la cuestionante en el rostro de su futuro aliado. "Más poder, sólo dame tú mejor oferta". Extendió su mano la mujer de descendencia china al varón que miró a sus hijos que se notaban serios sin confiar en aquella mujer Tomoe.
No podían ser las cosas así de sencillas mucho menos con el mounstro en incremento económico, comercial y capital de lo que ya poseía y buscará sólo eso. Algo estaba mal.
"Seis billones de yens"
Tomoe sonrió con complaciencia trono los dedos e inmediatamente el grupo Kitakaze terminó muerto ante los ojos de su enemigo que se protegió de los disparos que rompieron los vidrios dejando que los cristales rebotaran en el suelo o en los cuerpo de los vivos y unos muertos.
"Nos vemos en una semana aquí". Comentó a punto de salir por la puerta hasta que se detuvo al recordar un detalle. "Por cierto tus herederos no deben temer, seguirán con sus negocios y mientras sigas con vida pueden hacer sus vidas como siempre"
"Y si no queremos seguirte". Habló Taro de forma dura haciendo que la mujer se sintiera ligeramente intimidada por el tono de voz y los rumores que se hizo antes de venir, era claro que de él debía cuidarse, porque podría traer problemas, por ello debía mantenerlo alejado y también a la chica que no parecía muy útil a futuro, a lo mucho como un sicario y sobretodo por los fines que quería cumplir.
"No habrá problema para mí, pero sí para ustedes.
. Cometer una serie se crímenes que tendrán una pena jurídica si son denunciados, sería algo muy lamentable"
"¿Y quien dice que no podemos hacer lo mismo contigo?". Alzó una ceja el joven que se cruzaba de brazos. "Acoso a una joven y si no estoy equivocado a más, negocios turbios en un club clandestino por ser dueña de ese club de tráfico ilegal y extorsión.
. No saldrás librada, si nosotros caemos también te hundiras Tomoe"
La mujer tembló, pero nadie más que Taro pudo verla hacerlo, observó como tragó saliva hasta curvar su sonrisa de ahora falsa confianza.
Tomoe pensó.
Definitivamente cuidarse de él.
"¿Qué quieres por tú silencio?"
"Dejar que Akari y yo no entremos a sus negocios y sólo mandar en poder de los Mimakaze como se nos inculcó". Acotó el chico mientras Akari contenía la respiración, ella deseaba seguir liderando a los suyos, pero también quería ser libre, como una persona normal sin un turbio pasado y presente arrastrándose como peso muerto en sus pies, sólo que ya parecía imposible, pero tampoco podía dejar que le quitaran lo que era y sería suyo.
"Eres aburrido". Comentó la mujer. "Tengo entendido que estudias fotografía y periodismo, tú hermana pintura además de ser hijos de un inventor tecnologico para encubrir su parte Mimakaze. Son una joya"
Los dos hermanos se miraron ante la declaración de la mujer que se pasaba los dedos por la barbilla hasta golpear su mano en puño sobre su palma en señal de tener una idea de lo que haría.
"Trabajaras para el mejor periódico de todo Japón y tú tendrás cada cierto tiempo tus galerías para volverte famosa. Sin embargo, seguirán bajo mis ordenes"
"Entonces no hay trato". Interrumpió Akari por primera vez notando la ligera molestia de la mujer que se haría más creciente. "No queremos nada comprado, queremos dejarnos de ti cuando padre muera.
. Es nuestra organización, por lo tanto son nuestras reglas"
"Para eso faltarán veinte años y ustedes tienen ¿Qué? dieciocho, no me hagan reír"
"Entonces busca a otros porque nosotros no estamos dentro de su trato". Finalizó Taro tomando la mano de su hermana saliendo por la puerta para alejarse de los individuos más poderosos de Japón.
"Akari, Taro". Mencionó con irritación Shotaro Unryu a sus hijos que ignoraron el llamado desde la sala abandonada, donde los dos una vez fuera se mantuvieron en completo silencio, continuando su andar con su mutismo por las calles de Tokio.
La situación había sido demasiado riesgosa y el haber ignorado a su padre les traería un costo muy grande, pues desafiar al líder a pesar de que eran sus hijos, era algo imperdonable en los Minamikaze, y lo cual les costaría su posición como herederos, sin embargo, ahora que Tomoe llegó era lo mismo. No confiaban en aquella viuda que perdió a su esposo de forma un tanto intrigante para los medios y no se tragaban.
Las calles de Tokio se notaban más infestadas de personas mientras se adentraban por las calles cada vez más concurridas hasta el punto de no saber a donde iban.
Con los pies cansados del andar y de callar del tema por largo rato, ambos hermanos Unryu pasaron frente a una de las cafeterías más concurridas de Tokio donde el letrero de madera tallada con una flor del árbol de Cerezo era la marca especial del lugar, además por el delicioso café que servían e iba ganando renombre con el paso de los días y nueva clientela que se adquiría.
"Podemos parar, me duelen los pies". Suplico a su hermano que asintió y Akari agradeció internamente al ver el gesto preocupado de su querido hermano.
Entraron a la cafetería que tenía ese olor peculiar a café típico de todos los locales de ese tipo, unas de las tantas mesas se hallaban vacías por ser una hora más reservada y por decirlo así muerta la cual era usada por pocos para pequeños encuentros con viejos amigos, puesto que en horas de almuerzo o salidas del Instituto, esta se atestaba de clientes de cualquier tipo sin dejar paso a una sola alma más.
Akari eligió una mesa cercana a la ventana y lejana a cualquiera que pudiera escuchar de la situación que presenciaron momentos atrás.
La carta fue entregada por una castaña con pasadores de perlas y con una sonrisa encantadora en el concepto de ser alguien muy amable además de parecer extranjera por el tono de piel un poco más obscuro de lo acostumbrado en un japonés, anotando el pedido para después retirarse y traerlo en un rato.
El olor al pan horneado inundó las cosas nasales de los herederos a cargo de los Minamikaze. Akari inhalo con intensidad dejando que sus pulmones se inundaran del delicioso aroma que le atrajo paz y mermo un poco el dolor de cabeza que le punzaba la misma desde que habían salido del barrio rojo que aún no estaba en su servicio habitual por ser demasiado temprano y que por petición de su padre abrieron para hablar con los Kitakaze ya muertos.
"¿Qué deberemos hacer?". Preguntó la castaña jugueteando con un mechón de su largo cabello y mirando a su hermano con cariño muy al contrarió del odio y/o repudio a los demás. Sabía que su hermano, el joven Unryu, se sentía irritado porque sólo le dijo un simple esperar. Akari lo conocía lo suficiente para saber que estaba deseando que la misma técnica de la mujer Tomoe al manipular la mente de los que son débiles o realmente tontos para dejarse engatusar, puesto que no era difícil ver la transparencia de sus palabras para ser aceptadas en todas sus condiciones y no las de sus supuestos socios que imaginaba siendo más y más presionados para cumplir lo que ella dijiera y no dejar de estar bajo la sombra de esa mujer que le daba la impresión de ser una criminal de lo peor y si la castaña no estaba equivocada las palabras pronunciadas por su boca de que su hija no estaba involucrada, en realidad no se la creía porque lo más seguro que su la adulta y el que sería el futuro esposo de aquella joven mujer eran sus chivos expiatorios.
La situación era crítica desde que la vieron y escucharon su plan, pero tampoco podían tener teorías sin fundamentos.
Las tazas fueron posicionadas en la mesa y Akari no evitó pensar que sería mejor dejarse de ese bajo mundo que le había enseñado a ser cruel con casi todo el mundo, excepto en los dos únicos seres humanos que le habían amado y protegido sobre ellos mismos. Su madre y Taro.
"¿Será malo si nos alejamos de nuestra herencia?"
"No lo sé Kari". Pronunció el chico que bebía el café en un intenso sabor americano, la chica notó la luz brillante de las lámparas en el local y luego bebió un sorbo de su café vainillado dándose una pausa a su charla.
Mientras eso ocurría con los dos hermanos e hijos Unryu, a lo lejos la castaña que había atendido a ambos mencionaba lo atractivo que se le hacía el hermano a una más joven que tenía su cabello en una cola baja de lado que observaba a ambos que tenían una preocupante conversación debido a las expresiones faciales que casi nadie podía ver más que ella.
"Kasumi, Kasumi". Menciona la chica con perlas en el cabello provocando que ésta dejará de mirar a los dos clientes siguiendo con aquella labor de colocar los pastelillos en la vitrina.
"Puede que le pida una cita". Comentó la chica que en efecto era extranjera y sonreía con naturalidad confiada.
"¿No crees que sería demasiado imprudente?". Pronunció dudativa Kasumi cerrando la vitrina de cristal para proseguir con los panes salados preparados. "Es decir, miralos, se ven tan preocupados y...afligidos"
La muchacha se giró y no notó lo que su compañera le dijo haciendo que alzará sus hombros al mismo tiempo que tomaba las cartas para dirigirse a otra mesa que venía siendo ocupada.
Kasumi Miró a los Unryu de nuevo, bajo la mirada antes de que aquel par de clientes vieran que los estaba estirando con su gentil mirada, pues jamás le había gustado que los clientes se fueran triste de la cafetería por lo que miró la parte de la vitrina donde los panes que ella siempre consideró sus favoritos brillaban con aquella capa brillante comestible. Agarró las pinzas, pero antes de meterlos en una bolsa, tomó uno de las plumas que usaban para anotar las ordenes en su minúscula libreta de bolsillo.
Se volteó de forma discreta a ver a sus compañeras que seguían atendiendo, trazó de forma rápida y perfecta los kanjis y metió cuatro panes que prontamente ella pago con sus propinas y cubrió con una de las cartas acercandose a los dos individuos que no había dejado de observar y sentirse empatica por su comportamiento, donde la castaña contestaba una llamada ante la mirada del chico que se notaba interesado a pesar de beber su bebida caliente.
"¿Necesitan algo más?"
Taro alzó la mirada de su taza y observó a Kasumi y le dijo un simple a la vez que tosco no.
"Entonces estará bien si dejó esto". Añadió la chica posicionando de forma sorpresiva una bolsa de papel en la mesa y mencionaba que aquello iba por parte de la casa alejándose con tranquilidad, belleza y actitud meliflua que le causo más intriga a Taro sobre ella en vez de su hermana que seguía hablando con su padre.
"Kasumi ¿Por qué lo hiciste?". Preguntó Rouge en un tono inquisitivo. Kasumi sólo sonrió de forma amable y siguió con su trabajo.
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Podía ver la silueta de él.
La figura que se definia con la luz pareciendo una sombra de hombros rectos con el cabello largo negro en una cola baja mientras usaba ese traje negro y la corbata en un tono morado que tanto le recordaba a los tonos de su extravagante color de cabello que él no dejaba de apuntarle como hermoso y no como la mayoría de las personas japonesas lo apuntaba, extraño o gracioso e inclusive vulgar como el que la compro en Poison le indicó.
Podía volver a verlo de la manera en que era.
Como sus recuerdos no dejaban que muriera de nuevo.
Él, que no solo era un hombre serio y amable, sino un sujeto con el corazón más hermoso que había llegado a ver en toda su vida.
Podía comparar una y mil veces más la fluidez de sus palabras con las de otros hombres que la veían como un objeto sexual y no como una mujer de carne y hueso con sueños, aspiraciones y deseos, se volvía a repetir cada unos de esos detalles, no podía evitar que las lágrimas se aparecieran en sus ojos a un tono casi rojizo el cual se opacaba cada día ante la tristeza y aquello que había perdido. Una de esas tantas oportunidades de ser feliz.
La miseria, la melancolía, el deseo y el cariño con el que lo recordaba en el más mínimo detalle del primer año de su muerte aún la mantenía con vida como él hizo que le jurara; la seriedad de su rostro que reflejaba al hacer tratos o sermonearla, ante eso, no podía entender como él podía ser hermano de aquel imbécil de ojos turquesas llenos de crueldad, pues su amado era opuesto a aquello y mejor a aquel mountruo que atribuyó a su misería.
Él, su amado, no era a lo que en su tribu le decían Ruǎnruò de rén por su pinta exterior, aquel era un ser amable y supuestamente incapaz de mentir por su forma de ser, pero el último detalle de él no era así.
Le había mentido, la había dejado sola en ese mundo de porquería y no podía incumplir su palabra, sólo qué... Él había sido su salvación en el peor momento y ahora... palpaba de nuevo su miedo en sus sueños, donde los previos a su secuestro se repetían sin cesar, porque al momento que supo que aquel primer sujeto no era el que la destrozaría, sino caería en manos de segundo, pues ella era un regalo.
Si, por supuesto que en esos días y actualmente ella sabía de su trato como mercancía comerciable de Poison, especialmente cuando Tomoe la amenazó. Pero ser un regalo y no poder protestar era algo que la hería sumamente en su orgullo e integridad social. Puesto que nunca jamás en sus más extrañas pesadillas, y de la cual cabe destacar que la más rara para si misma era en la que se convertía en gato al contacto de agua fría por un extraño motivo, pero saliendo de tema de aquel extraño tediomorfismo, se había dicho en ese momento que nunca llegó a imaginarse en una situación así. Ir amenazada a punta de arma o lo que sea que las vigilaba a cada una de las chicas que vendía Nabiki Tomoe, ella sabía que ésta tenía una clase de maldad y desprecio que sería admirada en su tribu además de fuerza física que engañaba con su cuerpo esbelto, no podía en ese momento ir corriendo o le dispararían, lo cual le parecía bastante factible a vivir en la miseria de ir lugares que no conocía y fingir estar a gusto como en ese momento lo hizo y el mismo sujeto que la compro y regaló a su amado cuyo nombre era Xia Long, no le umportsns nada más que destruir a su hermano.
Al principio cuando vio a Xia Long y lo comparó esos ojos turquesas con la persona que llegó a ver en su debido momento terminaron llamándole en ese tiempo la atención y actualmente lo mismo, sin embargo, no pudo evitar sentirse desconfiada, habiéndose deslizado por el sendero del enojo y desprecio, pero ahora sólo existía el sendero de la melancolía, de los recuerdos y un posible alivio.
Las cosas en ese momento fueron bastante impactantes y al igual que cálidas; ese día que lo conoció y ahora en este instante tan relantizado esperaba volver a alcanzar esa reconfortante sensación y cuyo comienzo empezó con ese primer rugido de palabras que hasta a ella había hecho retroceder, a pesar de que no sabía que el era de los sujetos que no se molestaban con facilidad, sabía que el enojo era algo no muy bueno de ver en él.
"¿¡Qué demonios hiciste!?". Exclamó el varón de lentes similar en apariencia a Xia Long excepto por un detalle."Vaya". Silbo con impresión el que fue su comprador al haber mencionado que ella era un regalo de su parte. "Sí que estas enojado, yo pensé que te alegrarías hermanito". Comunicó el mayor al que ahora sabía que era su hermano""No le veo lo divertido a esto""Sólo quería hacerte feliz con una mujer igual de tonta que tú""¿A qué te refieres?". Mencionó serio, pero con un toque en el tono y volumen de su voz que indicaba no seguir en el camino que seguía el familiar Long, pues cualquiera se la pensaria al querer seguir por ese sendero."Ya sabes que el viejo te dio la empresa y tú la rechazaste por tú estúpido sueño que apoya nuestra madre""Tú tienes la empresa, pero que tiene que ver ella". Apuntó el azabache de lentes que le daban mas pinta intelectual y calculadora a la chica de cabellos de un color un tanto exótico."La muy tonta fue vendida por caer en mentiras y tú eres un tonto soñador que quiere cumplir su feliz sueño, pero sabes una cosa, está chica será tu ancla que la arruinara". Concluyó orgulloso el varón.En ese momento la sensación de desprecio, odio, rencor y asco por verla de esa manera le hicieron darse cuenta que no había un escape a su realidad."Te equivocas". Contestó el joven cruzandose de brazos impresionado al hermano y la chica mercancía. "Puede que sea fácil para ti darmela y creer que esta será un clavo a mí miseria, La cual parece ser uno de tus fervientes deseos..Pero en realidad ella será la infeliz porque la apartaron de su todo. Si quieres hacerme amargo el día, ya lo hiciste, por favor retirate"El hermano del azabache frunció más el ceño y le dijo que hiciera lo que quisiera porque a partir de ese momento ya no sería su problema.El joven frunció levemente las cejas al momento que se escuchaba una blasfemia a la joven cerrando de portazo, la mirada turquesa después de unos instantes se dirigió a ella y le dijo que lo siguiera.Al principio la joven de China fue redundante a no seguirlo, más la sola idea de quedarse en la puerta y que el hermano de él volviera y dijera que se quedaría con ella o que la regresaría con Tomoe la aterraba.PMirabaasaba poe los pequeños corredores mirando las pinturas de arte europeo, o al menos así lo suponía por haber leído una revista en el avión cuando llegó a Japón y antes de su secuestro. Quiso palpar los colores y preguntarle sobre estas, más lo único que su boca comunicó fue un comentario desdeñozo y de matices interesados."Tú casa es pequeña""Sólo vivo yo entonces no es necesario tanto lujo, se que no es la mejor forma de conocernos, pero mi nombre es Mou Tsu""¿Eres chino?" Preguntó ella que miraba la espalda de su acompañante que le invitaba a sentarse en la isla de la cocina occidental mientras ponía la cafetera a andar."No, mi madre es japonesa y padre chino, yo nací en Japón, pero he ido un par de veces". Mencionó el joven sacando dos tazas sobre la mesa al igual que acompañandolas con dos pequeños tarros de la azúcar y la crema. "Tú si lo eres por lo que veo, mi madre me habló sobre el pasado de mi padre que fue criado en un grupo de mujeres al que la querían asociar por llevarse a los hijos más fuertes de la aldea que muy raramente apreciaban y estas tenían coloridos tonos de cabello a diferencia de los hombres que lo mantenían negro o ¿Me equivoco?"La amazona de pintorescos cabellos morados a tintes lilaceos le dijo un simple si a secas mientras recibía el líquido hirviente con extrema amabilidad. No entendía como la gente podía ser tan diferente a pesar de criarse de la misma manera, aunque ella también era un claro ejemplo de la diferencia entre hermanos debido a su ida de Joketzusoku para venir a Japón muy diferente a sus hermanas que soñaban con seguir con las tradiciones de su arcaico y algo troglodita pueblo."Supongo, que sería buen momento de que me digas quien eres y no me refiero al ridículo nombre que te hallan dado del lugar donde te trajo mi hermano."Xiam Pu, mi nombre es Xiam Pu"
El momento de que el aire se le escapaba de la boca en forma de exhalación le quemaba los pulmones, la mirada de pánico que se apoderaba de la persona que defendía se le volvio distante mientras el olor, ese expectante olor le talabraba los sentidos a ellos.
Una sombra, la silueta de nuevo y la cual le extiende la mano para llamarle, para indicarle que todo estaba bien.
Generándose a si misma el inherente recuerdo de porque le había enamorado cada uno de sus gestos y sobretodo esa segunda promesa sin cumplir.
"No sabía que te gustaba la astronomía". Mencionó Xiam Pu que seguía viendo prestandole la mayor atención a lo que Mou Tsu le explicaba, con cada sorprendente y curioso detalle, a pesar de dejarla un tanto confundida por tantos conceptos arremolinados en un solo punto unificado a otros de la imágenes del libro que permanecía en las piernas del chico."Mi madre la amaba y aprendí de ella. Teníamos un telescopio y varias veces en la semana sacabamos ese telescopio y mirábamos las estrellas inventado cada cosa hasta que la noche nos brindará sueño"Xiam Pu al escuchar aquello sonrió con ternura recostando su cabeza en el hombro del chico."Esta es libra". Apuntó confiada a las estrellas que se unían en la imagen del libro."No, es virgo". Sonrió de lado el mitad chino-japones."Claro". Sonrió avergonzada. "Sabes...me gustaría hacerlo, ya sabes cuando me aprenda las cosas que me dices y así poder ir a ver las estrellas"Mou Tsu la miró con cariño sincero abrazandola, las palabras de aquella testaruda y orgullosa mujer le ganaban un espacio dentro de su corazón. Miró la repisa donde descansaba un compartimiento secreto, quiso creer que las cosas no estaban yendo mal, la visita de la mujer Tomoe que se creía en el derecho de impulsar su camino como publicista y le quería cobrar algo que ella no había hecho y si lo hubiera hecho jamás le pidió.Mou Tsu tragó seco y se acomodó las gafas en un gesto claro de nerviosismo, no quería preocupar a su amada.Rememoró la mirada, la sonrisa bañada en crueldad que le daba escalofríos, tomó la mano de la cabellos morados acariciando el dorso de su mano con el pulgar."Te prometo que iremos a ver las estrellas"
Uno a uno los recuerdos a su lado de las charlas profundas, sinceras, de los momentos tan íntimos y de su sinceridad inhata que le daba menos en que desconfiar y más en que amar. Le daban paz.
Los gritos ya no los escuchaba, el olor a glicinas que ella emanaba fue reemplazado por el olor más desagradable que le dio mal sabor de boca, pero las sensaciones se reemplazaban tan rápido como aparecían, con el sabor del océano golpeando sus sentidos donde todo había empezado, desarrollado y se había destruido la cubrió, si hubiera sabido que unas simples palabras la harían tan feliz y a la vez le harían recordar su tristeza, sólo que ahora ese mínimo tiempo en que el color carmín manchaba el vestido de gala.
No temía, no quería suplicar, sólo esperar porque la sombra estaba más cerca de ella.
"¿Te casarías conmigo?"
Suspiro y antes de caer herida, con el corazón recompuesto por lo que pasaría y destrozado por la bala, Xiam Pu sonrió y volvió a ver a Mousse.
"Sí me casare contigo, ahora y en la otra vida". Dijo cuando la mano más grande tomó la suya.
"¡No detente!". Gritó la voz de una mujer cuando también ella era amenazada con el arma.
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Nodoka no sabía si reír o llorar al ver a la que sería parte de su familia pisando una y otra vez a la pobre Konatsu que se quejaba cada cinco segundos por el dolor de sus pies. Se froto las sienes y contó hasta diez, pero al oír un nuevo quejido de la maestra de modales y varios lo siento de parte de la terca muchacha Tendo prefirió contar hasta cien mostrando una sonrisa condescendiente a pesar de que sentía que una vena se le marcaría por la frustración de que Akane no quería escuchar los consejos de su parte.
No supo en que momento, ni como es que Akane dejó de ser tan cabeza dura con su hijo, puesto que está y Ranma ya se hablaban con tranquilidad, y que la chica Tendo ya parecía no quererle sacar los ojos a su hijo por sus comentarios sinceros que muchas veces molestaban a Akane que parecía escuchar lo que le convenía. Pero a pesar de que ambos parecían llevarse mejor, sin embargo, a ella parecía repelerle en cualquier momento tambaleando los intentos de la matriarca Saotome en la relación que parecía una torre a punto de caerse y rebotar lejos de piezas a varios tatamis lejos de ambas.
"¡Lo siento!, lo siento, lo siento muchisimo Konatsu". Repitió la chica Tendo ahora con el cabello en un tono castaño casi negro en vez de aquel color azul brillante, mientras la mujer de cabellos negros en un vestido de color vino bastante conservador se quejaba masajeando sus pobres pies maltratados por los pisotones que le provocaron varios puntos rojos sobre sus pies causando que la pobre mujer de pasado kunoichi soltara lagrimillas ante el dolor.
"Señorita Tendo, usted no sabe bailar, tiene que admitirlo. Por favor acepté los consejos se la señora Nodoka o terminaré sin pies". Se lamentó la mujer ligeramente mayor que Akane por al menos diez años.
"No, por supuesto que se, Kasumi me enseño". Mencionó algo indignada la Tendo queriendo proseguir con las clases de baile que Nodoka le implementó como un extra para su acercamiento que había tenido más de un bache con el paso de las semanas donde el aprendizaje de chino, las clases de la ceremonia de té, clases de reforzamiento para modales y por supuesto la misma que estaba tomando ahora, terminaban en disputa con la elegante mujer u la cual sorprendentemente no le terminaba gritando como ella lo hacía.
La Tendo sabía que se metería en un terrible problema con Ranma que le había pedido que cuidara de su madre e intentará llevarse con ella mientras el se iba de viaje a Estados Unidos y sucesivamente a México por acuerdos comerciales una semana, sin embargo, el asunto estaba muy aplazado de tiempo y en cierta manera ya deseaba verlo.
Akane en momentos de disputa, muchas veces pensaba que en un principio al escuchar a Ranma decirle a ella y a Nodoka que se iría por lo menos una semana, le hubiera rogado que la llevase con él para no convivir con la mujer que le colmaba de disgustos sobre creer saber todo, sin embargo, aún existía ese muro que ella sola había levantado y difícilmente podía tirar abajo, sobretodo ahora que convivían con la etérea Nodoka que en ciertos momentos la asustaba porque a diferencia de Ranma se notaba muy voluble, pero se contenía a responderle como ella le hacía y merecía.
"Akane deja de mirar los pies de Konatsu por eso fallas y cuando vuelves a subir la mirada la pisas". Aclaró la mujer dando su hombro como apoyo a la maestra Kenzan que seguía masacrando sus pies pisados.
"Oh señora Nodoka no se preocupe por pequeños errores, yo estoy bien". Intervino la joven mujer con un brillante color rojo en los labios sonriendo a pesar de querer huir al ver el gesto de su alumna que crispada los dedos, se acercaba otra disputo o lucha de quien tenía la razón, la cual en su mayoría ganaba la matriarca Saotome.
"No necesito sus consejos, yo se bailar". Comentó orgullosa mirando a otro lado de brazos cruzados.
Nodoka al escuchar aquello le quiso gritarle que dejará de ser tan obstinada y que aceptará su ayuda. Por que era claro era un condenado desastre en el baile y la ceremonia del té la tenía plenamente olvidada. Pero tampoco podía negar que estaba bastante al corriente, era mejor eso a tener que empezar desde cero.
"Entonces me lo demostraras". Declaró firme. "Cuando te cases con Ranma la recepción tendrá un baile con toda la familia y eso me incluirá bailar contigo". Indicó la mujer de forma seria mientras Akane se sentía triste al oír la palabra familia al recordar a Kasumi de la cual no sabía nada más que el hecho de que Ranma le dijo que ella estaba sana por su ayuda. "Además será una verdadera vergüenza la que tú pasarás al pisar a tú esposo"
"Basta Nodoka, deje de decirme lo que ocurrirá como si todo estuviera escrito ya"
Nodoka suspiró.
"Es porque no hay otro camino que no involucre perder a mi único hijo que es todo lo que tengo, ¿Crees que no tengo problemas?"
"No, porque sólo se víctimiza y me quiere hacer sentir mal"
"Te equivocas al igual que al bailar"
"Yo se bailar y se lo demostrare"
"Bien"
"¡Bien!"
"Bien, entonces Konatsu prestame tus zapatillas". Ordenó Nodoka con un tono de voz serio dándole un escalofrío a la mencionada que dejó de lloriquear en silencio para ponerse rígida y quitarse los zapatos con correas de color negro.
Nodoka por su parte se quito sus zôri y geta poniéndose las zapatillas que dominaba a la perfección por ir siempre con Genma a eventos occidentales y siempre usaba aquellos torturadores del siglo XX para la mujer.
Las zapatillas repiquearon en el elegante mármol mientras quedaba enfrente de Akane que usaba el mismo tipo de zapatos y que en esos momentos ya le estaban lastimado sin admitirlo por ser rauda a no pedirle nada a Nodoka Saotome, ni siquiera tiempo para descansar y ésta sólo se lo otorgaba porque no era buena mintiendo y ver que ya no podia más.
Akane por su parte se sintió intimidada por la mirada seria de Nodoka que se veía más alta, sobretodo en el momento que tomó su mano y su cintura. Más ella se alentó sobre demostrarle a la mujer Saotome que se equivocaba y que no debía tratarla como un niña, porque ella era una mujer y aunque aún le temiera al asunto y a lo definido, también sería la futura mujer de Ranma.
La música fue puesta en marcha por una curiosa Konatsu descalza que estaba parada en la alfombra mirando con atención para ver el resultante de la lucha de egos de ambas mujeres.
Akane siguió bailando como Kasumi le había enseñado hace tiempo a pesar de que la primera jamás iba a esa clase de eventos como la mayor Tendo que los adoraba y siempre se zambullia en detalles de lo que le gustaba cuando regresaba de alguno. Por un breve momento al ver que no se equivocaba como ella lo informó, dejó ver una sonrisa de suficiencia cuando llevaban la mitad de la pista sin pisar a Nodoka que no se inmutaba por el gesto socarrón.
Konatsu se dio el lujo de subirse sobre el sillón cual niña observando recargada en el respaldo el baile de ambas mujeres que seguían en perfectos y ejecutados movimientos la música. La joven Kenzan se dio cuenta que el nerviosismo que la joven Tendo había mostrado ante ella, había cambiado a una determinación furiosa que le generaba hacer cosas asombrosas.
Se escuchó la puerta cerrarse y Konatsu miró en dirección a la puerta, debido a que se hallaban situada en la sala del ala derecha a la misma.
"Es un gusto volver a verlo joven Ranma". Mencionó de forma cálida la mujer donde el chico respondió de la misma forma educada, donde no pasaron más de cinco segundos cuando se escuchó el quejido de Nodoka que saltó del dolor apartandose de Akane que tenía los ojos bien abiertos sin creer lo que había hecho.
Se había equivocado, además de haber pisado a Nodoka con una fuerza bruta sorprendente.
"Mamá, ¿Te encuentras bien?". Preguntó el chico acercandose a su madre que se quito los zapatos y notaba la piel despellejada por el tacón de Akane que no decía nada y se quedaba estática ante la imagen del hijo Saotome.
"No pasa nada, fue mi culpa. Pero me alegra ver que has vuelto querido hijo"
"Los tratos se extendieron de más". Resumió simple el muchacho mirando a Akane que observaba a otro lado avergonzada.
"Me retiro señora Nodoka y una sincera disculpa". Mencionó tan rápido que sus palabras chocaron, pero al menos se entendieron cuando salió de la sala ante los dos expectantes Saotome y una confundida Konatsu.
Akane camino escaleras arriba sintiéndose basura por haber sido tan inreflexiba a lo anterior.
No podía creer que a pesar de los sucedido semanas atrás siguiera con el mismo plan decayente al evitarlo, recordaba la charla con Ranma aquella noche en que rostro a su habitación buscando disculparse, donde no volvió a ver a la pelirroja, pero si hablar de la misma y empezó a comprender más del todo en ese momento.
Sólo que simplemente se sentía avergonzada, porque se podía ver de nuevo en aquella oscura habitación con el heredero Saotome que le decía de aquel mal dirigido por un desconocido, también de lo establecido en el contrato de Tomoe para con ella.
"En las primeras cláusulas del contrato de compra-venta se establecía lo que podía hacer contigo, también puntos del intercambio donde están el canje monetario por ti y en uno de los apartados aparecían las condicionantes sobre tú persona".Akane acobijada por la oscuridad mostró una mueca indecisa a lo que preguntaría, más necesitaba respuestas y el se las estaba dando."¿Qué clase de condiciones?""Tú estado, un historial de salud, por supuesto no venía nada de tu familia la cual se que es Kasumi Tendo""¡Kasumi! ¿¡Qué sabes de Kasumi!? ¡Dime como esta! ¿Cómo está? Por favor dímelo". Chillo desesperada mirando al Saotome que le dijo un simple bien porque se hallaba en recuperación y sólo perdería la noción del tiempo al despertar por una operación realizada."Estara bien en unos días, ella es bastante fuerte". Le dijo Ranma a Akane que murmuró un gracias a Kami limpiandose las lágrimas mirando con agradecimiento a Ranma. "No se como pagartelo"El chico no le dijo nada, proyectandole cierta indiferencia a Akane que bajó la mirada mirando sus dedos que se movían nerviosos."Yo no puedo irme ¿Verdad?""No señorita Tendo, ella advirtió que si te ibas me matarían y a mi madre junto a nuestros cercanos.. La tercera cláusula de las obligaciones de la mercancía, dictaminaba que todas las chicas vendidas deben mantenerse con su comprador o cercanos a ellos sin el proposito de huir o también lo lamentarían su acción que pagarían con muerte o el castigo debido que el proveedor, o sea Tomoe, crea debidamente conveniente a la agravante generada"La de cabellos en tono aún azulado tembló y se paso las manos al rostro en señal de estar aflijida."¿No puedo ver a Kasumi?""No había nada en contra en el contrato, entonces es conveniente, sólo que será complicado porque tendrás que dar explicaciones las cuales tampoco puedes dar con exactitud, decir la verdad te puede arrojar a una severa consecuencia". Habló de nuevo Ranma acostandose en la cama mirando el techo de forma desinteresada viendo que la espalda de Akane estaba encorvada en señal de preocupación y dolor emocional que le habrán otorgado sus palabras."Quiero verla, pero tampoco quiero que la lastimen". Akane se dejó llevar por las emociones que la atropellaban a cada dos por tres y las cuales buscaban un consuelo, por ello terminó tumbada a un lado de Ranma mirando a un punto vacío del oscuro techo con las manos sobre su vientre."¿Qué puedo hacer ahora?""Ser paciente señorita Tendo, no le queda de otra, los dos estamos con las manos atadas y manipuladas por ella"Akane al escucharlo soltó unas cuantas lágrimas y se volteó en dirección a Ranma que no le dijo nada manteniéndose callado, las palabras en ese momento no ayudaban de nada y porque de por sí eran bastante inútiles para realmente causar un confort imposible y como el pensaba ya sólo eran vacías, sólo le quedaba quedarse en silencio y estar a su lado.Akane se decía una y otra vez porque a ella, pero también no podía desearselo a alguien más pues ver la casa donde las detenían por días o más, era horrible, era como una casa de muñecas que se lamentaban en cada esquina perdiéndose en el conformismo, la depresión y la muerte si lograban hacerse daño suficiente para lograrlo.Se mordió el labio y se levantó para darle la espalda a Ranma que pensaba en algo que decir a los medios para que no buscarán la terrible realidad y terminarán en una tumba cada uno de ellos."Ranma". Pronunció Akane con un hilillo de voz llamando la atención del Saotome. "Po...podrías abrazarme"El azabache de ojos azules alzó una ceja dudativo notando que el rostro de su acompañante se ponía rojo y temblaba lo más seguro por vergüenza."Kasumi no está y y...yo necesito que alguien me abrace. Se que dije e hice las cosas mal, pero podrías hacerlo. Necesito que alguien este aquí conmigo y no me deje caer de nuevo". Remblaba a cada palabra dejando que los senderos de lagrimas se deslizaran demasiado traicioneras.Ranma parpadeo algo incrédulo y se sentó de nueva cuenta para llamarla."Ven aquí". La Tendo al oír el tono de voz indolente a primer momento se sintió fatal, más los brazos al recibirla le dieron una calidez asombrosa y recondorrante que ahora desprendía el cuerpo que la abrazaba contra el suyo, escuchando un latir sereno y que le indican tranquilidad dejandole el ligero deseo de jamás apartarse y no irse, se sintió tranquila mientras se arrullaba con el sonido de su corazón latente. Sollozo y quiso gritar, chillar o gimotear por todo, sólo que no se sentía lo suficientemente débil para hacerlo, por ello se limitaba a aferrarse al calor de Ranma que le acariciaba la cabeza cual niña pequeña. Se dejó hacer hasta que una duda le pico la mente."¿Por qué te conviertes en mujer?""Quisiera saberlo, pero no lo sé, tenemos la ligera sospecha de Jusenkyo, sólo que el lugar se seco hace tres años antes de que adquiriera la maldición.. Además, las cosas se es tan complicando más para que me preocupé por esa condición.. Las cosas no siempre tienen la misma prioridad con el paso del tiempo señorita Tendo, suelen ser constantes al cambio""¿Y no te puedes bañar porque eres mujer?". Soltó sin pensar, dándose cuenta de forma tardía del comentario tonto porque el tenía todavía los cabellos húmedos, provocando que hundiera su rostros para que no viera su vergüenza por el tonto error."Sí lo hago señorita Tendo. Me sorprende lo curiosa que puede ser""Es malo, lo se. Pero con que te transformas""Agua fría"Akane soltó un simple oh sin saber que más decir, dejó que el arrulle de cualquier palabra que dijera su acompañante la adormeciera y efectivamente se quedara dormida, sabiendo al dia siguiente el causante de que ella estuviera en su habitación fue Ranma.
La castaña de tonos casi negros abrió la puerta de su habitación al igual que las ventanas sacando su cabeza respirando de forma sonora dejando que su corazón dejase de agotarse por el constante alboroto que le generaba saber que ahora Ranma estaba ahí de nuevo.
Paso más de una hora y al cabo de ese tiempo Akane no se separaba de la ventana, sabía que la hora de la cena se hallaba cerca por ello también quería que el tiempo se detuviera y le dejara tragarse la vergüenza de haberse vuelto a equivocar al desafiar a Nodoka por lo contrario a lo que ella decía.
La pisada, esa pisada accidental y frente a él le hizo querer tener un agujero cerca y meterse dentro de este. No podía dejar de decirse el tonto que hacía con esa familia.
"Por Kami, soy un desastre"
"Puede o no puede serlo señorita Tendo, pero la que puede cambiar eso es usted"
"Ranma". Murmuró sorprendida al mismo tiempo que quería que se largase por invadir su privacidad, más era tonto, porque él era dueño de la casa y él podía hacer lo que le plazca.
"Mi madre dice que te falla demasiado el baile de un momento a otro ¿Por qué?"
"Y...yo...mira Saotome detesto imaginar que toda la gente me juzgará al bailar contigo". Contestó al final seria mirándole.
"De todo te juzgarán señorita Tendo. Dime ¿Puedes hacer feliz a todo el mundo?"
"No, pero..."
"Es claro que debes relajarte, ven". Ranma extendió su mano y Akane la tomó temerosa viendo al suelo.
"Pero no hay música"
"Me vendrás con esa excusa barata"
"N..no, maldición no. Me pones nerviosa imbécil ¿Por qué siempre estas tan tranquilo?"
"No siempre lo estoy. Es cuestión de aparentar, tal vez en estos momentos quiero responder de la misma manera que tú lo haces señorita Tendo, pero no lo hare".
Toco la cintura y ella colocó la mano en su hombro, el balancear de los cuerpos le hacían olvidar que bailaban en una habitación cualquiera de esa elegante casa, recordó aquella canción que tanto le gustaba y era acompañada con el shamisen y el piano europeo que le hacían recordar tantas cosas y ahora se combinaban con nuevas.
"¿Estas molesto?"
"Siempre lo estoy". Aclaró el ojiazul, Akane se mordió el labio apretando la mano en el hombro de Ranma.
"Eres una mujer muy violenta"
"¡Oye!". Riño ella.
"Tranquila señorita Tendo, eso le hace encantadora". Finalizó el chico su charla dejando que la sensaciones y corazón de Akane le callara los demonios que cargaba desde que había sido atacada y manipulada por Tomoe.
Un sólo momento y ella sintió que empezaba a sentir algo que creyó jamás sentir.
Aprecio y tal vez un ligero cariño por Ranma.
Bajo el tono de su voz y el suavemente mencionó aquellas simples palabras.
" Anata no kaori, anata no hanashikata imademo". Susurró bajo Akane abrazandose a Ranma, sintiendo su corazón aliviado de esa extraña soledad que no había tomado en cuenta se apagaba como una vela. "Anata no ai no danpen ga watashi no karadajū ni barabara ni natte iru no o kanjiru koto ga dekimasu".
Volvió a dar una delicada vuelta y ella no prestaba atención a sus pies o a que fuera a pisar a Ranma puesto que solo se concentraba en cantarle como lo hizo en su momento con Kasumi y ahora sentía urgentemente necesario.
"Watashi no negai, watashi no yuiitsu no negai. Anata wa ima futatabi shiawase o mitsukemashita.". Susurró de nuevo notando sus mejillas rojas cerrando sus ojos cuando sintió el beso en su frente.
"Canta y baila muy bien señorita Tendo, pero no deje de practicar". Dijo Ranma al alejarse y decirle que la cena estaba lista.
Akane se quedó sola y ya no supo más que decir.
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Quinta parte.
Concluida.
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Me siento satisfecha con este capítulo, poco romance y mucho de que hablar, a ustedes ¿Qué les parecio?
Curiosidades:
El nombre usado para los grupos yakuzas, Minamikaze significa el viento del sur y Kitakaze es viento del norte, jajaja soy pésima para nombres.
En chino, según papá Google 軟弱的人 (Ruǎnruò de rén) significa hombre débil. Pues como recordamos, en episodios anteriores dije que Xiam Pu para mis lectores, o Shampoo para la mayoría si deje con escencia amazona.
La combinación de nombre Xia Long en significado, supuestamente porque es obvio que no se chino, es Xia distante y Long dragón.
No podía dejar de lado la maldición de las aguas de Jusenkyo, pero en este caso nuestra amada amazona sólo la soñaba.
Mousse, para los compas xd, tiene un hermano gemelo, que será relevante a futuro. Mi primer OC :')
Los tabi son calcetines de un dedo que usan los japoneses y por lo general se usan con los geta que son sandalias de madera al igual que los okobo que son las sandalias de las maikos (geishas en entrenamiento), los merchant geta que tienen dos dientes altos y por supuesto los zôri que son sandalias más formales los cuales son de algodón y cuero, además al ser formales siempre se usan con el kimono.
Para los que no saben quien es Konatsu Kenzan es el trabajador/esclavo de Ukyo que es técnicamente un travesti, pero yo decidí usarlo como una mujer que da clase de modales y por supuesto allegado a los Saotome.
Mi referencia a la torre es de jenga un juego que disfruto mucho, además de que a veces parece siempre caerme encima a cada rato.
En general la canción se llama unlasting de LISA y el fragmento dice:
Tu aroma, la forma en que hablas.
Incluso ahora puedo sentir tus pedazos de amor fragmentado por todo mi cuerpo.
Mi deseo, mi único deseo.
Es que hayas vuelto a encontrar la felicidad ahora.
Tambien cabe decir que me encanta el conflicto entre Akane y Nodoka, jejeje crueldad, pero después se llevarán bien, creo.
Tambien hay que decir que casi terminó golpeada al escribir en el camino en el metro, pero valió la pena. Y por supuesto cada uno de los comentarios hecho por los lectores me hacen muy feliz, espero y este cumpliendo sus expectativas y les guste, además de esperar el siguiente dentro de otros quince días.
Sin más que añadir me despido. Besos, saludos y buenas.
Atte. HR_RAINBOW
Pd. En wattpad sólo quedara hasta este capítulo y si quieren leerlo todavía estar a en fanfiction.
