Epílogo
Summary: Su mano se arrastró por su rostro, presionándolo hasta el punto de no dejar pasar aire. La sonrisa irónica que sus labios formaron le supo amargo. Ahora entendía lo que su padre había guardado todos esos años…
Disclaimer: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto. La historia a continuación es de mi total autoría, si lo ves en otra plataforma no dudes en comunicármelo y denunciarlo.
Era el octavo cumpleaños de Sarada. La niña no parecía muy emocionada por la fiesta, pues según ella ¿Qué sentido tenía festejar un año más cercano a la muerte? Ese tipo de razonamiento casi hizo que se atragantara con el emparedado de atún que estaba disfrutando. Mirai se había reído por tal reacción que su hermana secundó con su risita de bebé.
Para Ren, Sarada siempre sería su bebita, así como para su madre él era aún su bebito. Su padre se fastidiaba cuando los escuchaba hablar como idiotas a él y a su madre, pues aniñaban la voz como si le estuvieran hablando a un bebé tanto él para dirigirse a Sarada como su madre para dirigirse a ambos. A veces, su madre fastidiaba a su padre hablándole así, diciéndole que no fuera celoso, que él también era su bebé, haciendo sonrojar a su padre.
Sarada había sido prematura, pero bastante fuerte a pesar de sus siete meses gestados. Había luchado por su vida y había sido bendecida con una fortaleza que ni él era capaz de tener. Ella era su fuerza y él era su héroe, según ella. Pasaban tanto tiempo juntos que hasta su madre se ponía celosa cuando notaba que la niña prefería estar más con su hermano que con ella.
Su padre había, por fin, emprendido su empresa de software en solitario. Todo el duro trabajo que había hecho durante esos años en los que él era un crío habían rendido sus frutos. Ahora delegaba el trabajo a otros y podía pasarse el tiempo con su madre y ellos, tratando de recuperar muchas cosas que perdió.
Su relación con él había mejorado mucho; recordaba el primer abrazo que se dieron cuando él volvió a casa con su título de médico y su padre lo había abrazado con mucho amor, haciéndolo llorar como un niño. Su madre aún lo molestaba con la foto de ese día que ella recordaba con gran felicidad.
Las citas con Mirai habían sido todas divertidas e intensas; salieron por tres meses hasta que no pudo aguantar más y le propuso una relación seria que ella aceptó diciendo:
—¿Pero ya no estábamos en una, tonto?
Luego de eso, la presentó a su familia y ella a la suya, y todo fue tan perfecto que empezó a tener miedo de nuevo. Su madre y Mirai lograron que no sufriera por ello, conteniéndolo y siendo amorosas. Sakura había hablado con Mirai acerca del tratamiento psiquiátrico de su hijo, cosa que Mirai no le tomó más que la importancia necesaria como en cosas que tenían que ver con la forma de actuar ante algún episodio. Sakura supo que ella era la indicada para su hijo.
Sasuke había tenido un gran apego a Sarada, ella fue el eslabón que terminó uniendo aún más a la familia, pues todos la adoraban. Mizuchi también era la otra princesa de la familia que había hecho las cosas más dulces. Itachi e Izumi habían hecho un viaje por lo que la niña estaba quedando en lo de sus padres.
Ino y Naruto seguían juntos, algo realmente sorprendente para Rentaro pues eran demasiado iguales como para llevarse bien y lo decía porque su tía Ino no solía ni aguantarse ella misma a veces, pero a Naruto lo aguantaba con unos ovarios de acero. El niño que habían adoptado era rubio y de ojos pálidos, si no fuera porque le daba repulsión pensarlo, diría que era hijo del tipo aquel de las sonrisas falsas que tanto despreció en su niñez. Aun así, el niño le caía bien y era muy buenito con su hermana y su prima.
Ahora estaba allí, entregándole el regalo que había comprado con Mirai para Sarada. Era un libro de astrología que le había pedido porque a Sarada le encantaba estudiar. Aunque le pareció extraño que le interesara el ocultismo y sobre cosas que le parecían demasiado turbias para una niña tan pequeña. Mientras no se hiciera daño y no perjudicara a otros, la dejaría ser, aunque siempre con un ojo atento a cualquier cosa demasiado extraña para dejar pasar.
Ella pareció confundida al ver el libro.
—El libro que pediste, espero que te guste.
—Pedí un libro de astronomía, no de astrología —arqueó una ceja, mirándolo por encima de los lentes mientras sostenía el libro entre ambas manos.
Se sintió un poco imbécil, pero su hermana igual le agradeció el regalo y comenzó a hojearlo con interés. Su padre apareció con el pastel que contenía una vela en forma de ocho y escrito en la crema el nombre de su hermana junto con un "feliz cumpleaños".
Sarada se mostró un poco reacia a soplar la vela, pero ante la insistencia de la abuela, lo hizo. Antes de que madre le diera un beso, padre le había manchado la cara con crema, cabreando a Sarada. Mamá no se contuvo y regañó a papá ante una satisfecha Sarada que hizo reír a más de uno en el lugar.
Y mientras veía a su familia reír Ren cerró un rato los ojos mientras que pensaba que todo eso era maravilloso.
Gracias por todo.
N/A: holaaaa, al fin puedo decir fin(?
Espero que les haya gustado la historia y creo que me siento más satisfecho por ver en la información del fic la palabra terminado(?
Y mientras celebramos el Retsuden, aprovecho para decirles que wenos spoilers, estoy como menso feliz con ellos. Que maravilloso fandom el que tenemos, nos han llenado de fanarts hermosos.
En fin, ahora sí, quiero agradecerles por seguir la historia tanto a los que comentan, dan fav, follow y a los bellos fantasmitas que se hacen de presencia en los views. Mil gracias.
También a Hikari porque ella es lo más, todos los viernes recordándome que debía subir el capi, dándole el visto bueno y principalmente porque ella me dijo que escribiera el fic fjdahjfhak
También a Val, Gris, Akiiko y Ariz por ser tan dulces TuT DEJEN DE ALARGARME LA VIDAAAaaaaAAAA xd
Y un saludo especial a Dulcecito que siempre lee y comenta todo desde hace mucho, mucho tiempo.
Nos leemos pronto.
