"¿Todo claro?"

"Sí, padre"

Llevaba tres horas en un restaurante que su padre había reservado exclusivamente para que ambos cenaran, el único punto agradable de la velada eran los exquisitos platillos que estaban en la mesa, aunque ni la mejor comida podría aminorar la agria sensación que sentía en estos momentos, y el hecho de que el salón estuviera repleto de personal armado a modo de protección ante cualquier posible ataque tampoco ayudaba a despejar la tensión del ambiente.

El motivo para la reunión que los convocaba era para celebrar su pronta mayoría de edad, lo cual significaba que en breve pasaría a tomar mayores responsabilidades en los asuntos familiares, y aquellos asuntos familiares no significaban otra cosa que insertarse aún más en una organización que se encontraba alejada de cualquier esperanza o sueño que hubiera mantenido alguna vez durante su niñez.

"Bien. creo que ya es hora de irme a casa, mañana aún debo asistir a clases, estas son las últimas semanas que quedan antes de terminar la secundaria" Además tampoco quería dejar a su hermano solo en casa, con nada más que la compañía de la servidumbre.

"Si, yo también debo partir temprano a primera hora mañana"

"¿No irás a casa para saludar a He Tian?" Esta pregunta en realidad solo la hacía por cortesía ya que sabía cuál sería su respuesta, y a su hermano de todos modos tampoco le agradaba estar cerca de él. A pesar de tener solo cuatro años He Tian ya había asociado la figura de su padre con la de un ser que le producía sentimientos de temor, no era de extrañar que cada vez que este los visitaba luego de volver de sus viajes He Tian siempre se escondiera detrás de sus piernas, lo más alejado posible del otro.

"Para otra vez será"

"Bien, nos veremos hasta la próxima, ten un buen viaje"

"He Cheng, no olvides lo que hemos hablado esta noche, se que eres alguien bastante capaz en lo que se te encomienda y no dudo de tus habilidades, pero de todos modos me veo en la obligación de remarcar la importancia de nuestra reciente conversación, en tan sólo diez días obtendrás tu mayoría de edad y luego en tres semanas más terminarás tus estudios de secundaria, necesito que seas consciente del todo de la situación. Siempre has sido alguien especialmente maduro para tu edad, pero aún así sigues siendo demasiado joven, y es precisamente esa juventud tuya la que me preocupa, no me gustaría que en algún momento te dejaras llevar por los impulsos y olvidaras mantener la cabeza fría, esto es algo para que tengas en cuenta tanto para las próximas responsabilidades que deberás acarrear como para la forma en la que llevarás tu vida, un solo error tuyo podría hacer que todo lo que hemos construido se vaya al suelo".

Escuchó todo esto en silencio sin objetar, finalmente asintió con un leve movimiento de cabeza.

"Bien, ya puedes irte"

Al levantarse de su asiento y proceder a acercarse a la salida nota que tres hombres del personal armado de su padre lo siguen.

"No tienes que enviar a tus hombres conmigo, puedo cuidarme por mi mismo"

"Como quieras"

Luego de estas palabras su padre le dirige una mirada a sus hombres y estos se detienen, por lo que continúa su camino hacia la salida.

Al salir del lugar se encamina hacia su auto, el cual dejó aparcado a solo unos metros, muchos considerarían que aún era muy joven para tener una licencia y un auto de lujo como el que tenía, pero en el mundo del que provenía este tipo de cosas era tan normal como respirar.

No perdió más tiempo y de inmediato entró al auto y condujo a velocidad moderada en dirección a su casa, ya era pasada la media noche por lo que las calles estaban despejadas y podía manejar con bastante fluidez, esto era reconfortante ya que significaba que en pocos minutos estaría de vuelta y podría lanzarse a su cama y desconectarse por unas horas. Mientras se detenía en una luz roja activó el bluetooth del automóvil para escuchar un poco de música clásica en lo que quedaba de camino.

La música consiguió que entrara en un estado de paz absoluta, cosa difícil de conseguir para él en estos tiempos, sentía que en su interior nada ni nadie podría arruinar la relajación que lo embargaba en estos momentos. Todo seguía su curso normal hasta que sin previo aviso algo se lanzó delante de su auto por lo que terminó arrollándolo.

Mierda.

En su mente se dijo a sí mismo que era muy esperable que no todo podría ser tan perfecto, al parecer si no se topaba con alguna desgracia en su vida cada cierto tiempo el destino mismo se empeñaría en enviarle un recordatorio para que no olvide lo jodida que era su vida.

Luego de suspirar cansadamente abre la puerta del auto y procede a bajarse. Una vez fuera con la mirada intenta vislumbrar al animal que derribó. Aún faltaban cerca de 3km para llegar a casa, la cual se encontraba bastante apartada, situada en las cercanías de un río con bastantes árboles a su alrededor, no era extraño que en ocasiones rondaran animales como zorros o ciervos.

Aún así en la zona en que se encontraba ahora no estaba tan apartada y raramente aparecía algún animal en el camino. Dejó de pensar y buscó una linterna que llevaba en su auto, al encontrarla la encendió y esta vez lo que vio lo dejó con una expresión confusa, lo que encontró no fue un ciervo o cualquier otro animal, sino un humano, de hecho un chico que parecía de su edad.

Sin previo aviso comenzó a acercarse al chico mientras con la linterna apuntaba hacia su cara.

"Ugh...oye, aparta esa cosa, molesta una mierda en la vista"

A simple vista parecía que se encontraba bien, aunque su voz denotaba algo de dolor, luego notó que se afirmaba un brazo.

"¿Que haces?"

"Ah?

"Te pregunto, ¿qué es lo que estás haciendo?"

"Pues que más?, intentando que no se me caiga el brazo luego de que me arrollaras con tu auto"

"Fuiste tú quién se lanzó, si buscabas algún método para terminar con tu vida existen muchos otros más eficaces que lanzarse hacia la carretera para ser derribado por el primer auto que te encontraras"

"Quien dijo que intente?! Uuugh...sabes, mejor callate, me duele todo ahora…"

Al decir eso nota cómo su cuerpo se contrae mientras se sostiene con mayor fuerza el brazo.

"Sube al auto, te llevaré a un hospital"

"¿Que? no…"

"No puedes quedarte aquí en ese estado"

"No te importa"

La verdad era que no le importaba demasiado, pero sus principios no le permitían dejar a la deriva a un hombre inocente que resultó herido a causa suya.

Sin decir una palabra se acercó al otro y prácticamente lo obligó a ponerse en pie.

"Ah! suéltame, me duele!, solo sigue tu camino y déjame en paz, y descuida que no pondré ninguna denuncia en tu contra"

"Te dejaré en paz una vez que subas al auto y me dejes llevarte a un hospital"

"...que insistente eres, está bien...ugh…"

Con algo de esfuerzo subió al auto, al instante subió él también y condujo en dirección hacia el centro de urgencias más cercano. Los minutos transcurrieron mientras conducía y el ambiente era bastante silencioso de parte de ambos, con nada más que el sonido de sus respiraciones, fue entonces que procedió a hablar, "¿no me dirás qué hacías corriendo en medio de una carretera? con una prisa tan grande que no notaste que venía un auto en camino?", ante esta pregunta el chico no dijo nada, solo se mantuvo mirando hacia la ventana, hizo esto durante todo el trayecto hasta llegar a su destino.

Al llegar al lugar ambos bajan del auto e ingresan al centro, luego de algunos trámites de papeleos finalmente el chico logra ser atendido, durante la revisión médica se negó a contestar cualquier tipo de pregunta, al final indicaron que en general su salud se encontraba en buen estado pero que su brazo izquierdo estaba fracturado, recomendaron además que se quedara al menos una noche para estar bajo observación, ante esto el chico se negó rotundamente. Se encargó de pagar los gastos médicos correspondientes, a pesar de que el otro le dijera que "no se entrometiera" o que "no le debía nada". Al salir del recinto y verificar la hora en su reloj comprobó que eran cerca de las 2:00 am, lo que significaba que llegaría a casa cercano a las 3:00 am.

"Bien, ya es hora de irme, y creo que tu deberías hacer lo mismo"

"Ya vete, puedo ocuparme de mi mismo desde ahora"

Al escuchar esto se encamina hacia su auto y saca del interior papel y lápiz, escribiendo en el papel ciertos números.

"Ten, este es mi número de teléfono, puedes llamarme si tu estado empeora".

"No lo necesito"

Sin escucharlo le introduce el papel en el bolsillo de la chaqueta que este llevaba puesta.

"Acéptalo por ahora, ya verás luego lo que haces con el"

"Lo tiraré en el primer basurero que encuentre"

"Haz lo que quieras"

Sin decir más palabras se sube al auto para finalmente irse a casa, ya podía prever que al día siguiente despertaría con bastante cansancio y además sintiendo que no durmió lo suficiente.

Mientras tanto el chico saca el pequeño trozo de papel que fue puesto en el bolsillo de su chaqueta, lo contempla unos segundos con el ceño algo fruncido para luego volver a introducirlo al interior de su chaqueta.