Fic basado en el doujinshi MakoHaru "Sistema para retención del novio" de Juurokugoh/Tohru.
Katsuki había tenido un largo día, patear traseros era más agotador de lo que pensaba, pero amaba su trabajo. A sus casi 28 años se sentía pleno, era considerado uno de los héroes más fuertes del país, era admirado por miles y, por sobre todo, aunque sonara increíble, tenía a alguien que lo esperaba en casa.
Suspiró fuerte, metiendo su llave en la cerradura.
—Ya llegue— Habló bajito, quitándose los zapatos.
—¡Bienvenido!— Respondió en un grito una castaña, corriendo hasta el recibidor, abrazando con fuerza al rubio. Katsuki correspondió el abrazo, escondiendo su rostro en el cuello de la chica, disfrutando de aquel olor a chocolate que desprendía su cabello. Sonrió levemente.
Con delicadeza, tomó entre sus manos su rostro, acariciando aquellas suaves mejillas, se acercó a darle un beso largo, un beso que expresaba lo mucho que ansiaba verla, que expresaba lo mucho que extrañaba a esa cara redonda. Al separarse, la chica esbozó una tierna sonrisa, para después volver a abrazar al rubio, escondiendo su rostro en su pecho. Se quedaron un pequeño rato así, hasta que ella habló.
—Bakugou-kun...— Murmuró, abrazando con más fuerza al rubio. —Muestrame tu celular.
Bakugou no respondió, miró hacia abajo con seriedad y sin poner resistencia, llevó su mano a su bolsillo, sacando lo pedido y entregandoselo a la chica.
—La comida ya está lista— Dijo la castaña, alzando la mirada y sosteniendo entre sus manos el celular de Katsuki, este asintió, caminando hacia el comedor.
Ochako sirvió para ambos y se sentó frente al rubio que ya comía en silencio, miró su plato con los ojos perdidos unos cuantos segundos para después mirar al rubio.
—¿Quién es Camie?— Preguntó. Katsuki alzó la mirada, dejando de comer.
—Una compañera de trabajo.— Contesto Katsuki, dándole un sorbo a su jugo. —La conocí hace muchos años cuando hice el curso de las licencias, el imbécil de mi jefe nos obligó a intercambiar números por cualquier situación que se presente.
—Oh, ya veo— Murmuró Uraraka, mirando la pantalla del celular. Bakugou siguió comiendo en silencio.
—Borrala— Dijo de repente, extendiendo el aparato frente al rubio.
Los ojos de Ochako ya habían perdido el brillo de hace tan sólo unos segundos, Katsuki miró el teléfono, como pensando. Sin decir nada, tomó el aparato y cumplió la petición de su novia, no, más bien, la orden.
—Ya está.— Hablo, aventando el celular frente a la chica, está sonrió tranquila, tomando los cubiertos y empezando a comer.
Así era Uraraka siempre, desde que habían comenzado su relación, cada noche al llegar, ella hurgaba en su teléfono ¿Qué buscaba? Bueno, es probable que ni ella lo sepa. Bakugou no era afán a la tecnología, así que le daba igual el que Uraraka lo tomara, no tenía nada que esconder, aún así, agradeció internamente que horas antes había borrado el registro de llamadas que había mantenido con la rubia, solo le había preguntado si había tenido problemas con su guardia, pero aquello sería más que suficiente para desencadenar un ataque de celos por parte de Ochako.
Y es que no la culpaba. Todo era culpa del imbecil de Deku. Él y Ochako habían comenzado una relación poco después de terminar la preparatoria, ingresaron a la misma agencia y todo iba perfectamente, Bakugou los imaginaba pronto casados y teniendo hijos, pero oh destino. Izuku Midoriya resultó ser más imbécil de lo que creía. La fama se le había subido a la cabeza y se había convertido en un completo patán. Deku rompió su relación de casi 7 años por otra mujer, tiempo después, Ochako se enteró por conocidos que Deku había estado engañandola desde hace un buen rato.
Katsuki chasqueo la lengua, irritado solo de recordar. Ochako lo miraba confundida con la cabeza inclinada.
—Vayamos a dormir— Sugirió el rubio —Estoy muerto— Ochako soltó una risita.
—Esta bien.
Se recostaron sobre su cama y Katsuki cerró los ojos, dispuesto a dormir y la castaña lo abrazó por la espalda, sintiendo sus latidos que comenzaban a volverse irregulares.
—Bakugou-kun... — Musitó —Tú no me vas a dejar ¿Verdad?
Bakugou quedó en silencio escuchando como la respiración de Ochako se hacía más fuerte.
Ochako siempre estaba intranquila, siempre pensando en el peor escenario. Nunca se atrevería a decirlo en voz alta, pero estaba completamente demente.
Lo sabía, Uraraka guardaba algo oscuro en el armario con llave y sabía que si por azares del destino su relación se acababa, ella atentaría contra su vida... o contra la de alguien más.
Se giró hacia ella.
—Cálmate, eso no pasara— Respondió Katsuki, tratando de sonar tranquilo.
—Pero pronto podrías conocer a alguien mejor, a una chica más bonita, más...— Ochako comenzó a hiperventilar y el rubio la abrazo fuerte para intentar calmarla. Tomó su rostro entre sus manos.
—Ochako, escucha esta mierda porque te juro que no quiero volver a repetirla.— Inhaló fuerte. — Eres lo único que necesito en mi vida, si así podrás estar tranquila, rompe mi maldito celular, no me importa en absoluto. Si así lo quieres, dile a la de la cola de caballo que me ponga un maldito rastreador para que puedas saber dónde estoy.
La castaña lo miro, para segundos después, comenzar a llorar escondiendo su rostro en el pecho de Bakugou, murmurando unos débiles "Lo siento".
—Te amo— alcanzó a escuchar el rubio.
Todo estaba bien, se había jurado que ayudaría a Uraraka, no importaba que eso le fuera a costar toda su vida. No necesitaba a nadie más, con ella lo tenía todo.
Incluso si un día ella lo apuñalaba, si lo aprisionaba en esa habitación, no podría odiarla.
—También te amo—
Puede que Katsuki también esté algo demente.
Notas de autor: Hace unos días volví a encontrar esa joya de Doujinshi en mi inicio y mi mente comenzó a trabajar sola xD Me puse nostálgica pues ya tenia mucho que lo había leído.
¡Espero les guste! ❤
Si notan algún error, no duden en decirme, a veces no suelo darme cuenta de ello aunque sea muy obvio.