Disclaimer: La serie llamada Naruto pertenece al genio llamado Masashi Kishimoto.

Yo solo me presto de sus personajes para expresar mi amor a su arte.



ஐஐஐஐஐஐஐஐஐஐஐஐஐ

Antología ShikaTema

ஐஐஐஐஐஐஐஐஐஐஐஐஐ

Nubes y viento

ஐஐஐஐஐஐஐஐஐஐஐஐஐ



"Nubes que flotan dormidas, aburridas.

Es el viento que las pone erguidas.

Y con su amor les da forma,

y las adorna"


...

...

...

Fumar

...

...

...

Solo era él y la luz de luna; lo demás no importaba. Se encontraba agotado y algo cabreado. Fumar servía para despejar su mente. Fumar estaba más allá de un simple vicio. Él se conocía, sabía que podía dejarlo en cualquier momento, pero dejarlo era olvidar, y él no se permitía cometer aquel suicidio. Si el antiguo Shikamaru lo viera, sentiría asco y ganas de llorar porque el humo le picaba los ojos y era insoportable (y no estaba llorando, joder, es el humo). Pero ahora solo sentía un refugio.

El humo que salía de la colilla del cigarrillo subía con lentitud hasta formar ondas y hasta (para impresión de él) nubes. Nubes, nubes y nubes.

Seguía sintiendo atracción hacia ellas.

La puerta corrediza que unía la sala con afuera se abrió y de ahí irrumpió Temari. Shikamaru no se lo esperaba, así que no dijo nada.

Aún tenía el cigarrillo en su mano, quiso guardarlo para no incomodar a su esposa, pero ésta lo tomó antes de que lo hiciera. Caló de él, haciendo caer cenizas de la colilla; luego de un rato, expulsó el humo por su boca lentamente. Shikamaru la miró hipnotizado. Casi nunca Temari fumaba. Esa era la segunda vez que la veía intentar; la primera vez fue un desastre de intento y solo se ganó una reprimenda de parte de ella por enseñarle un mal hábito.

Shikamaru entendió que tenía permiso de tomar otro cigarrillo en su presencia, y lo hizo; tomó uno de la cajetilla y lo prendió. Fumó un poco y al sacarlo de sus labios, sacó de ellos lo que tenía pensado:

—¿Desde cuándo sabes fumar?

Temari, que estaba absorta en sus cavilaciones, lo miró confundida al principio.

—Tú me enseñaste —contestó como si le dijera que era de noche.

—Pero tú no podías –recordó Shikamaru, y recordó como en aquella vez Temari tomó el cigarrillo entre sus labios, Shikamaru lo prendió con el encendedor de su maestro. De inmediato Temari tosió y no dejó de toser un rato más.

«—Aquí —le indicó tocando su pecho—. Inhala poco. Es mejor que mantengas un poco primero en la boca, y luego lo lleves a tus pulmones, pero no lo hagas de golpe...

Temari tosió nuevamente, él le dio golpecitos en la espalda para ayudarla.

—E-es...—dijo cuando estaba recuperada— muy asqueroso. No creo ahora volver a intentarlo —agregó con brusquedad.

—Tal vez no te guste y es así de simple —comentó con nostalgia en la voz—. Igual a mí no me gustaba, pero...

Shikamaru observó la expresión atenta de Temari; ella quería escucharlo. Tal vez era una buena oportunidad para hablar de Asuma, de su padre, de sus amigos; de sus miedos en general.

—Bueno—tanteó algo incómodo—... Fumar me libera, verás... No encontraba las palabras adecuadas para expresarse. No, realmente no quería hablar de algo triste.

—De acuerdo. —La voz de Temari no era injusta, solo madura. Ella tomó la mano más cercana de él entre la suya y le dijo—: Algunos temas no deben ser tocados aún si no lo quieres, ¿de acuerdo?

Shikamaru respondió con un apretón cálido de mano. »

—Pero ahora puedo —evidenció ella y volvió a dar una calada.

Shikamaru esbozó una sonrisa simpática; después de todo, Temari no aceptaba un «no puedo» de su parte. Lo entendía. Incluso a pesar que le desagradaba la idea de que ella fume, ella no se rendiría ante un reto que se había impuesto.

Al principio le sorprendió verla con el cigarro, y aquella imagen hizo que en la parte baja de su vientre se sintiera bien. Demasiado bien. Pero no quería que ella adoptara tan mal hábito.

—No me gusta idea de que fumes —le comentó él con cautela, sin verla.

—Descuida, chimenea andante —repuso— no me agrada en lo absoluto.

Lo que no dijo que intentándolo sentía que podía acompañar a Shikamaru en aquel duelo. De alguna manera ella podía sentirlo. El humo que los rodeaba serpenteaba y los unía en un momento íntimo de reflexión, de silencio. El ambiente era frío pese a que las colillas se quemaban.

Luego él sintió que lo miraba con aprensión, y soltó:

—Tampoco me agrada que tú lo hagas, pero entiendo.

No esperaba aquellas palabras, así que no supo que responder. ¿Qué entendía? ¿Que él no podía cortar con el vicio? ¿Qué aquello tenía un por qué? Temari nunca le había prohibido no fumar, solo le había dicho que no lo haga cerca de su familia. Ella desde un principio, antes de tener a Shikadai lo observaba fumar y no decir nada.

—Hoy fui al cementerio —le comentó, Temari escuchó en silencio y observó cómo su esposo observaba el cielo al hablar; sus ojos brillaban como si él estuviera llorando, pero no era así—. Fui hace poco, porque todo el día lo pasé trabajando sin poder tener tiempo de ir antes.

—Te sentiste decepcionado.

El asintió con la cabeza.

Temari sabía que había algo más. Tal vez era el trabajo y ella sabía que a Shikamaru no le gustaba hablar de él en familia; no porque no confiara en ella y Shikadai, era por protegerlos de aquel estrés que él llevaba encima. Muchas veces ella le había dicho que no tenía nada que guardarse, y de que ella era una mujer fuerte; él lo sabía.

—Yo sé que podrás con todo —comentó ella—; después de todo, eres mi esposo.

Shikamaru la observó y sus ojos se fijaron en la de su compañera; aquellos ojos preciosos y tan sinceros.

Malos presentimientos no lo dejarían dormir un buen tiempo, él lo sabía. Él no podía hacer de ojos ciegos como muchos estaban haciendo con el hecho de que Naruto se llevara a Kawaki a su morada. Tenía tantas preguntas y pocas respuestas. Era como si tuviera un buen comienzo de un juego, pero se perdiera en la mitad de él.

—Y si no se logra —agregó Temari—, sabrás que hiciste lo posible por defender esta aldea y a tu familia...Yo lo sabré, Shikadai lo sabrá. Nunca lo olvides.

Temari tomó la mano más cercana de su pareja y la apretó con calidez y candidez; él le devolvió el calor y fuerza con la suya en respuesta.


...


NA/

Dedicado a Daniela y Nat Nara. Con amor.