La verdad absoluta.

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.


Capítulo 3. Nuestro destino.

Era incierto saber cuánto tiempo duraría el calor de una Omega, particularmente cuando se trataba de su primer calor.

Para You y Riko, pasaron más de tres días dentro de aquella cueva, apagando el fuego que las consumía. Fueron días que estuvieron llenos de pasión, en donde no hubo tiempo de arrepentimientos. Se dedicaron a amarse hasta que estuvieron exhaustas y aún después de eso, continuaron.

Una vez que la pasión se fue controlando, las preocupaciones regresaron a ellas como un balde de agua fría. Fue al tercer día cuando Riko por fin se sintió satisfecha de las largas faenas y You recordó la razón por la que tenían que volver a la casa Kurosawa.

You tenía una preocupación sobre volver, pero no quería decir nada a Riko, la chica estaba tan preocupada por Chika y por el tiempo que habían dejado pasar, que sabía que si le contaba sobre el castigo que recibiría, la pondría en una nueva encrucijada.

Antes de partir tuvieron que tomar un baño en las aguas del río. En sus cuerpos se podían ver las marcas que la pasión había dejado en ellas. Fue entonces cuando Riko entendió las palabras que había compartido con su hermana días antes; la herida que portaba en su cuello la hacía sentir orgullosa, era lo que su Alfa había dejado en ella, como recordatorio de su pertenencia.

Riko no podía sentirse más feliz por ello. Pero antes de pensar en un futuro junto a You, tenía que salvar a Chika y poner las cosas en orden. Había recuperado parte de su pasado, pero tenía que integrarlo a su futuro.

Tuvieron que andar a pie por más de un día, ya que su caballo había sido robado, probablemente por alguno de esos Alfas a los que habían enfrentado.

Era curioso cómo las mismas feromonas de Riko que había atraído a sus atacantes, los mantuvieron a raya cuando Riko fue reclamada por You; no había nada que nadie más pudiera hacer, You no permitiría que nadie se acercara a su Omega.

La caminata fue divertida. Pasaron el tiempo platicando sobre todas las memorias que poco a poco llegaban a su mente. Tenían anécdotas divertidas, pero también algunas otras duras, como cuando You le contó sobre la dura vida que llevó en las calles y los métodos que utilizó para sobrevivir. Riko se conmovió hasta las lágrimas cuando escuchó sobre las dificultades que habían rodeado la vida de su Alfa, a diferencia de la suya que fue muy tranquila, gracias a la familia que la arropó.

—Me gustaría que pudiéramos vivir cerca del mar —expresó Riko, contenta—. Podríamos tener un huerto y mantenernos alejadas de la guerra.

—No lo sé —You sentía algo de dolor al pensar en el futuro. Sabía que recibiría un castigo por lo que había hecho, pero no tenía claro de qué tan severo sería, su principal prioridad sería mantener a Riko a salvo, al costo que fuera—. Supongo que podríamos —rodeó la cintura de Riko con sus brazos—. No me importa lo que hagamos en el futuro, yo sólo quiero estar contigo.

Riko detuvo el paso al sentir el cuerpo de You estremecerse. Sintió que el aura de su Alfa estaba intranquila.

—¿Pasa algo, You-chan? —preguntó Riko, acariciando sus manos.

—No —negó la Alfa hundiendo su rostro entre la cabellera rojiza de la Omega—. Es sólo que te amo tanto, que no me quiero alejar de ti.

Una sonrisa apareció en el rostro de Riko.

—Yo tampoco lo quiero hacer —Riko se dió la vuelta para quedar frente a You—. Salvaremos a Chika-chan y despues de eso, sólo seremos tú y yo —se acercó para dejar un suave beso en sus labios—. Te amo.

You se ruborizó al sentir a Riko tan cerca. Aún no era capaz de controlar las reacciones de su cuerpo cuando la Omega se acercaba y mucho menos cuando su aura la acariciaba de esa manera; era como si el simple hecho de estar cerca de Riko, fuera suficiente para hacerla vivir, funcionar, respirar. Riko era su todo y estaba segura que la Omega sentía lo mismo hacia ella.

—Escucha Riko-chan —le dijo, escondiendo el rostro entre su cuello. Por un momento quiso contarle sobre su preocupación, pero sabía que al hacerlo, estaba retrasando aún más la cura de Chika, tendría que hacerse cargo de la situación—. Me siento muy feliz de estar contigo.

—Yo tambien —Riko sintió el pequeño cambio en el aura de You, pero pensó que era porque ya estaban cerca de su destino, por lo que trató de calmarla utilizando la suya—. Todo estará bien.


Llegaron a la casa Kurosawa al atardecer. Antes de ingresar, You le robó un beso a Riko, de esos que lograban dejar a la Omega sin aliento y sedienta de más, pero su tiempo se había terminado, tenían que enfrentar la realidad.

You le pidió a Riko que se encargara de Chika mientras ella hablaba con su superior, la primera persona a la que necesitaba ver era Kanan.

Le tomó un tiempo encontrarla, ya que se encontraba reunida con la cabeza del clan.

—Kanan-sensei —la abordó en cuanto salía de su reunión—, ¿Me permite hablar con usted?

—¡You-chan! Por fin estás de vuelta —una gran sonrisa había aparecido en el rostro de su mentora—. Espera, espera, espera, ¿qué es eso que huelo? —se acercó a olisquearla—. ¡Te anudaste! —dijo emocionada—. Pequeña pícara —le picó las costillas—, ¿fue con la Omega Kazuno? Porque este no es el olor de Mari —frunció el ceño—, espera… este olor…

You no tuvo tiempo de reaccionar. Sintió un fuerte empujón seguido de un gruñido.

—¡¿Te anudaste con mi cuñada?! —Dia Kurosawa había salido detrás de Kanan y ahora sostenía a You por el cuello sobre su cabeza.

Todo pasó tan rápido que Kanan le tomó unos segundos a Kanan entender todo lo que estaba sucediendo.

—No… espera Dia, ella no lo hizo —la defendió—. ¿Verdad que no, You-chan?

—Tiene todo su olor sobre ella —Dia la olisqueó nuevamente, arrojándola hacia los pies de Kanan con descomunal fuerza, no por nada era la Alfa más fuerte.

You cayó como un costal de papas en el suelo. Estaba intentando ponerse de pie, cuando sintió un nuevo jalón. Era Kanan quien la había jalado por el cuello nuevamente.

—¿Qué estupidez hiciste? —le dijo tratando de controlar su ira.

El aura de Kanan estaba aplastando la suya. Era tanto su despliegue de fuerza que You solo atinaba a mantener su cabeza agachada.

—Yo la amo —dijo finalmente—. La amo desde siempre, es mi razón de vivir.

—¿Qué tonterías dices? ¡La conociste la semana pasada! —Kanan la colocó en sus hombros y la cargó hasta su oficina, seguidas por Dia. Tan pronto como llegaron, la dejó caer al suelo, con fuerza.

—¿Tienes una idea de lo mucho que lo has jodido todo? —preguntó Dia, con la mandíbula apretada a causa de la ira—. La alianza con a familia Takami es imperiosa. Esa unión debía ocurrir ya, ¡¿cómo te atreviste a tocar a una Omega comprometida?!

—¡Riko-chan estaba comprometida conmigo! Nosotras nos conocimos…

You no pudo terminar su argumento. Kanan le profirió tremenda cachetada, reventando su labio.

—No te atreves a responder a un superior —el aura de Kanan continuaba aplastándola, a tal grado que You no podía levantar la mirada—. Kurosawa-sama, permítame ocuparme de esto, yo lo arreglaré —Kanan se hincó frente a Día, jalando a You para que hiciera lo mismo.

El tiempo que Dia tardó en responder se les hizo eterno.

—Te lo encargo —respondió de mala gana—. Pero bien sabes que solo hay una manera de arreglar esto, Kanan.

—Lo sé, Dia-sama —respondió Kanan aún con la cabeza en el suelo.

Tan pronto como Dia abandonó la habitación, ambas mujeres se pusieron de pie.

La frustración de Kanan la llevó a golpear con toda su fuerza contra la pared.

—¡¿Qué carajos estabas pensando?! —le gritó a You.

—Ya se los dije, Riko-chan y yo estamos enamoradas, nos conocemos desde que éramos unas niñas —explicó You apelando al cariño que Kanan le tenía.

La mirada de Kanan estaba fija en You, sus pensamientos volando a gran velocidad tratando de encontrar una salida para el embrollo en el que se había metido.

—¿Por qué volviste entonces? —dijo con la quijada apretada—. Lo hablamos antes de que te fueras, sabes cuál es el castigo, ¿para que volviste si ya sabías lo que sucedería?

—Por Chika-senpai. Riko encontró un antídoto para su problema, ahora mismo debe estar administrandolo —explicó tratando de permanecer lo más tranquila posible. Pensar en que Riko estaría enfrentando a Chika cuando está despertara, la hacía sentir muy ansiosa.

—¡¿Es que tú eres una idiota o que?! —preguntó Kanan dando una patada sobre su escritorio—. ¡¿Qué carajos crees que va a pasar cuando esa Alfa despierte solo para ver a su Omega marcada por alguien más?!

—¡Riko no es su Omega! —espetó You—. Nunca lo fue y ahora Riko-chan es mía, ¡es mi Omega y tendrán que respetarlo!

—Pensé que eras más lista que eso You-chan —Kanan se llevó la mano al puente nasal—. No importa si fuiste tú quien la marcó o el vecino, lo que importa es que no fue Takami- Chika y la posible alianza que tendríamos con los Takami se ha ido por tierra.

—Tendrán que buscar otra manera de aliarse, siempre hay formas.

—Oh claro que las hay —ahora Kanan había empleado el sarcasmo, tono que no precedía nada bueno—. Kurosawa-sama lo ha dejado claro ya.

—¿Qué quiere decir con eso? —un nudo se estableció en la garganta de You.

—Te lo dije antes, el castigo por tomar a una Omega comprometida, es la horca para ambas.

Un escalofrío recorrió a You. Estaba dispuesta a aceptar cualquier castigo que mereciera pero no iba a permitir que tocaran a Riko.

—Puede hacer lo que quiera conmigo, sensei. Pero Riko-chan no hizo nada, fui yo quien la tomó —el aura de You creció de tan solo pensar en el peligro potencial para su Omega.

—Las leyes no se pueden romper You, si así fuera, todos se saldrían con la suya, es por estas estúpidas leyes que estamos peleando contra el imperio, pero ahora deben ser honradas —Kanan entendía el sentimiento de frustración de su aprendiz y amiga pero no podía hacer mucho por ayudarla.

—Por favor sensei —suplicó You—. Haría lo que fuera por salvar a Riko-chan.

Un silencio se hizo entre ellas. El corazón de You latía a toda velocidad; miles de escenarios pasaban por su mente, buscando un camino que pudiera salvarlas de el horrible destino que se erguía frente a ellas.

—Hay una forma —dijo Kanan, con el rostro ensombrecido—. Pero no saldrás beneficiada con ella.

—No me importa, dígame por favor.

—Esto es lo que haremos…


La urgencia de Riko por saber si Chika había sobrevivido a todos esos días, fue resuelta rápidamente cuando la encontró en el mismo lugar. El médico le informó que ella continuaba estable pero que su condición no había mejorado ni un poco en todos esos días.

Incialmente, Riko se había ido porque ya había escuchado sobre este tipo de envenenamientos antes y en alguna ocasión, se enteró de la existencia de una curandera que vivía en las montañas, quien era capaz de crear un antídoto para cualquier clase de veneno. Era un rumor que rondaba por las calles del pueblo, pero en su desesperación por ayudar a Chika, hubiera creído cualquier cosa.

No fue fácil de encontrar, tuvo que preguntar a algunas personas en el pueblo para que le dieran referencias sobre cómo llegar. Al final tardó más tiempo del esperado, lo que llevó a que su calor se detonara a mitad de la montaña, derivando en esa cadena de eventos "afortunados", como ella los veía, ahora que se sentía tan feliz siendo la Omega de You.

Lo único que lamentaba era que su calor se hubiera interpuesto en la mejoría de Chika, pero no sé arrepentía ni un poco de cómo habían sucedido las cosas, ya que de no haber sido así, tal vez ella y You no hubieran podido entrelazar sus caminos como ahora lo estaban, o quién sabe, todo parecía una estupenda jugada del destino que se encargó de poner las piezas en su lugar en el momento adecuado.

El médico estuvo en contra de administrar el antídoto, pero dado a que no había más que pudieran hacer por la chica, al final lo permitió, no haría daño intentar algo diferente.

Fue tan impresionante lo que pasó después de administrar el líquido, que nadie lo podía creer.

Tan solo hicieron falta algunas gotas del antídoto, que Riko depositó cuidadosamente bajo la lengua de Chika, para que hubiera un cambio en su estado.

Lo primero que notaron fue que la palidez en los labios de Chika poco a poco iba cediendo, dando paso a un tenue color rosado. Su respiración que inicialmente era muy profunda y algo lenta, se había acelerado. Riko pudo percibir cierto temblor en sus dedos y decidió tomar su mano para ayudarla a despertar.

Chika fue abriendo sus ojos lentamente, comenzó con un ligero parpadeo que llamó la atención del médico. El hombre se acercó a revisar a Chika, pidiendo a Riko que se retirara de la sala.

Esperó algunos minutos fuera de la habitación. Un mal presentimiento se había instalado en su pecho, quería ver a You, sentía que algo no andaba bien con ella, pero no tuvo mucho tiempo de procesarlo pues el médico le llamó nuevamente para que ingresara a la habitación.

El médico le explicó a Riko que podía pasar a ver a su prometida, sin embargo, la iba a encontrar un poco confundida, pero poco a poco iría mejorando; claro, el médico, siendo un beta, no pudo percatarse de la tormenta que estaba por desatarse.

Riko caminó con temor hasta la cama de Chika. El momento que había temido llegó tan rápido que no tuvo tiempo de prepararse, hablaría con ella de frente y le diría la verdad.

Tan pronto como ingresó en la habitación, el rostro de Chika se iluminó.

—¡Riko-chan! —la llamó desde su cama.

Riko se acercó vacilante, no sabía cómo empezar a explicar todos los acontecimientos, pero en ese momento Chika no buscaba una explicación, estaba tan contenta de verla, que se arrojó a sus brazos cuando la tuvo cerca.

—El doctor me dijo que tú me salvaste —Chika la apretaba con fuerza y Riko empezó a sentir incomodidad, el olor de la alfa le hacía sentir náuseas, deseaba con todas su fuerzas estar con You de nuevo para volver a su estado de tranquilidad—. ¿Qué fue lo que pasó?

—Pues verás… —comenzó a hablar Riko separándose de ella.

El rostro de Chika se turbó cuando vió la marca en el cuello de Riko.

—Apestas —le dijo, interrumpiendola.

—¿Eh? —al igual que su rostro, el aura de Chika se había descontrolado, Riko pudo sentir como intentaba someterla exigiendo una explicación.

—Apestas a otra Alfa —Chika jaló la blusa de Riko para dejar completamente descubierta su herida, que aún se encontraba muy reciente—. Hueles a… —Chika se acercó a olisquearla—. Watanabe You, ¿qué está pasando Riko? ¡Explícame!

La voz de Chika fue dominante, su lado Omega no podía negarse a la orden de una Alfa, aún cuando ya no era una Omega libre.

—Chika-chan… —tragó duro, no sabía ni como empezar—. Hay cosas que pasaron mientras estuviste dormida.

—No estaba dormida Riko, estaba enferma —le aclaró.

—Sí, eso… enferma, hay cosas que pasaron durante tu enfermedad —la voz de Riko temblaba involuntariamente, podía sentir como el aura de Chika quería someterla, pero era desagradable, deseaba que You estuviera ahí para ayudarla. No es que temiera a Chika, pero no era la misma de siempre, había cambiado y la sentía un tanto irracional.

—Lo único que puedo entender es que Watanabe You se aprovechó de ti, en mi ausencia —espetó Chika, molesta. Su mirada se veía desorbitada, como fuera de sí. De un impulso, Chika salió de la cama y tomó a Riko por el cuello—. ¿En donde está? —exigió—, dime en dónde está esa Alfa cobarde.

El ajetreo había llamado la atención de los que estaban afuera, que entraron enseguida pensando que Chika se había sentido mal, solo para encontrarla sosteniendo a Riko contra la pared.

—¿Takami-sama? —preguntó uno de los guardias.

Chika no soltó a Riko, estaba fuera de sí, a tal grado que no se dió cuenta que su fuerte agarre estaba lastimando el cuello de Riko.

El guardia tuvo que ir a auxiliar a la Omega que estaba teniendo problemas para respirar, pero a causa del aura de Chika, no podía oponer resistencia al maltrato que estaba sufriendo.

Finalmente Chika la soltó, al darse cuenta de lo que estaba haciendo. Su ira estaba mal canalizada, ella no quería herir a Riko, la única de la que necesitaba explicaciones, era de su amiga, de You, ella tenía que decirle qué es lo que había pasado.

—¿Me pueden decir en dónde está Watanabe-san? —preguntó Chika al beta que había entrado a auxiliar a Riko.

—No… no lo sé —dijo el hombre con la cabeza agachada, sin atreverse a mirarla a los ojos—. Esta es la casa Kurosawa, ¿no es verdad?

—Así es, Takami-sama —respondió el hombre titubeante.

—Entonces Kanan debe estar aquí —Chika buscó un abrigo para cubrirse pues la bata que vestía era un tanto incómoda—. Mantenla aquí, necesito hablar con la Mayor —le dijo al hombre, abandonando la habitación.

Riko quiso seguirla, pero el guardia no se lo permitió. Su corazón había dado un vuelco. Chika estaba viva, estaba bien, aparentemente sin secuelas, pero ella no había sido capaz de manejar bien las cosas y ahora, ciegamente, su exprometida iría a desquitar todo su enojo contra You.

Necesitaba salir, necesitaba ir a buscarla. Estaba pensando en maneras de escapar, cuando la puerta se abrió, revelando a su hermana, Hanamaru, con el semblante preocupado.

—Riko-chan —Maru se acercó y la abrazó fuertemente—. Oh por Dios, estoy tan feliz de que hayas vuelto.

—Maru, Maru-chan, por favor, ayúdame a salir, necesito encontrar a You-chan —suplicó Riko.

—No podemos salir de aquí Riko-chan, no sé qué ha pasado, pero es grave —Maru suspiró—. Dia-chan está muy enojada, nunca la había visto tan molesta—un escalofrío recorrió su espalda—. Ella fue la que me dijo que te buscara, que tenían que ponerte a salvo.

—¿A salvo de qué? —preguntó Riko, sin entender nada de lo que estaba pasando—. Chika-chan despertó, pero ella se fue a buscar a You-chan, Maru por favor, tienes que ayudarme —suplicó nuevamente.

—¿Quien es You? —preguntó la Omega, confusa.

—Oh bueno… —Riko recordó que nunca contó nada a Maru sobre You y claro, seguramente tampoco estaba enterada de lo que había pasado entre ellas—. Ella es… bueno… —se encontró algo abochornada teniendo que explicarle a su pequeña hermana—. You y yo… ella es mi Alfa, Maru-chan.

Maru se cubrió la boca con sus manos, sorprendida. Se acercó para olerla.

—Es verdad, tienes todo el olor de un Alfa sobre ti —Maru hizo cara de disgusto—. Ya decía yo que algo estaba raro contigo zura~ —frunció el ceño—. Pero, ¿cómo fue que eso pasó? Me dijiste que irías a buscar un antídoto para Chika-chan, tu prometida.

Contar toda su historia en voz alta, fue un tanto terapéutico para Riko. Era difícil de creer, aún cuando estuviera segura de todo lo que había pasado, pero, diciéndolo en voz alta, todo fue más tangible. Ella amaba a You, no tenía duda alguna de ello, y quería que el mundo lo supiera.

Cuando Riko terminó de contarle, Maru estaba conmovida hasta las lágrimas. Era una hermosa historia, digna de las novelas de romance que tanto amaba leer. Y todo había sido real, le había ocurrido a su hermana.

—Es por eso que necesito ir a buscar a You-chan, yo sé que algo malo está ocurriendo, puedo sentirlo —los ojos de Riko se llenaron de lágrimas también.

Maru la abrazó nuevamente, entendiendo bien ese sentimiento de impotencia que estaba sintiendo su hermana.

—Lo sé zura~, sé que necesitas verla, pero Dia-chan fue muy específica en que debía encontrarte y mantenerte lejos de la casa, si desobedezco, podríamos complicar las cosas —Maru suspiró—. No sólo para ti, también para You-san.

—No puedo quedarme con los brazos cruzados Maru-chan, es muy doloroso, yo… la necesito, ella es parte de mi ahora —Riko dejó que sus sentimientos fluyeran, llorando, abrazada de su hermana, necesitaba desahogar eso que la estaba matando.

—Haremos algo zura~, dame unas horas para ir a investigar, estoy segura que puedo hacer que Dia-chan me explique qué es lo que está pasando, pero necesito que te quedes aquí —le advirtió—, sin causar problemas —depositó un beso en la frente de Riko—. Si no lo haces, entonces Dia-chan pondrá mas seguridad para ti y no me dejarán verte de nuevo, ahora mismo soy tu mejor aliada.

No había muchas opciones, Maru tenía razón, en ese momento era la única aliada con la que contaba y tenía que aceptar sus condiciones. Tendría que lidiar con el estrés lo mejor que pudiera, siendo este su punto débil.

Las horas pasaban lentamente. No había mucho que hacer en esa habitación. Ni siquiera podía limpiar para pasar el tiempo puesto que estaba más aseada que cualquier habitación.

Apartado en un rincón, encontró las pertenencias de Chika. Era un uniforme maltrecho, pero, sobresaliendo de una de las bolsas, pudo encontrar el amuleto que le había dado a su amiga el día que se despidió de ella. Chika lo había guardado durante todo ese tiempo.

Riko lo tomó entre sus manos, no podía creer que lo hubiera guardado durante todas esas peligrosas misiones, pero entonces entendió la razón por la cual Chika estaba tan dolida, ella la amaba, no había más.

Tal vez era muy obvio de ver, pero su corazón no había alcanzado a entenderlo por que ella jamás había amado a nadie como amaba a You, y entendiendo ese sentimiento, entonces entendía el dolor que Chika estaba sintiendo en ese momento. El saber que has perdido a la persona que amas con todo tu ser, era un sentimiento tan devastador que le arrancó la poca tranquilidad que le quedaba.

Dejó que sus sentimientos fluyeran, no tenía caso seguirlos guardando. Si Maru la iba a llevar a You, entonces necesitaba estar bien, necesitaba estar en calma para poder transmitir eso a su Alfa en cuanto le fuera posible.

Algunas horas después le llevaron algo de comer, pero francamente Riko no tenía apetito. Veía a la ventana con la esperanza de enterarse de algo o ver a You a la distancia, pero todo se encontraba en calma, al menos en el exterior, lo que indicaba que lo que fuera que estuviera pasando, era en otro lado de la residencia.

Muchas horas después, ya cuando la noche había caído, Hanamaru regresó con Riko.

—Oh por Dios Maru-chan, te tardaste demasiado —recriminó Riko, de inmediato—. Dime, ¿qué es lo que está pasando?

El semblante de Maru era muy rígido. Riko conocía bien a su hermana y pudo deducir que era grave lo que estaba por decir.

—Las cosas están muy mal Riko-chan, estuve todo el día tratando de ver a Dia-chan, pero apenas lo he logrado hace unos minutos zura~ —Maru se sentó en uno de los cojines e invitó a Riko a hacerlo, quien no muy convencida se fue a sentar a su lado—. Tanto ella como Kanan-san y Chika-chan estuvieron reunidas con otras personas que no conozco. Averigüé que se llevaron a You-chan detenida, creo que está en alguna parte de la casa pero aún no sé en dónde es que la tienen.

—¿Por qué están haciendo todo esto Maru-chan? Nosotras no hicimos nada malo, no tienen por qué hacer esto —Riko abrazó sus piernas, escondiendo la cabeza entre ellas—. Yo amo a You-chan y ella me ama a mí, ¿cómo se complicó tanto esto?

Maru acarició su cabeza.

—Lo sé zura~, pero tienes que entender que You-chan tomó a una Omega que ya estaba comprometida…

—Estaba comprometida con You-chan —la corrigió Maru.

—Ese compromiso no cuenta Riko-chan, y lo sabes bien zura~ —dijo Maru, tratando de transmitir su empatía en esos duros momentos—. Aún si son desertores del ejército del emperador, se siguen rigiendo por las mismas leyes, y al reclamar a una Omega que se encontraba comprometida con un superior, bueno… ellos la van a castigar zura~.

—¿Qué clase de castigo? ¿La van a correr del ejército? —preguntó Riko con temor.

—Eso no lo sé zura~, Dia-chan fue breve y no me quiso dar muchos detalles, pero dijo que mañana habría una audiencia, ahí podrás ver a You-chan —explicó para darle un poco de tranquilidad a su hermana—, tienes que esperar hasta mañana.

—Necesito verla Maru-chan, siento que me estoy muriendo por dentro, nunca me había sentido así pero, es verdad, tenías toda la razón antes, cuando me dijiste que Dia-san era tu mundo —las lágrimas comenzaron a salir y su voz a quebrarse—. You-chan es mi mundo y si ella no está, yo sólo me siento vacía, necesito verla, necesito estar con ella —concluyó, con desesperación en la voz.

Maru la abrazó nuevamente, en esta ocasión comenzó a arrullarla. Su aura estaba funcionando como un calmante, como siempre lo había hecho cuando Riko se ponía ansiosa, sólo que en esta ocasión, no iba a ser tan fácil, pudo sentir el dolor de su hermana y esperaba que al menos por esa noche, ella pudiera compartir su pesada carga.


Tan sólo pudo descansar algunas horas, pero fueron suficientes para recuperarse y prepararse para lo que fuera que le deparara el día. Riko estaba convencida que lo único que necesitaba era ver a You para poder respirar de nuevo. Con eso en mente, comió todo el desayuno que le llevaron, tomó una ducha y se arregló para la audiencia, quería dar la mejor impresión posible.

Fue pasado el mediodía que hubo movimiento en su habitación. Esperaba que algún guardia llegara a buscarla, pero en su lugar, encontró a aquella mujer que regañó a You el día en que se conocieron.

—Buenos días, Sakurauchi-san —la mujer hizo una reverencia profunda—. Mi nombre es Matsuura Kanan.

—Buenos días, Matsuura-san —Riko correspondió al saludo.

—No tengo mucho tiempo, por lo que seré breve —Riko pudo sentir la fuerte aura de la mujer que estaba sometiendo a la suya—. La situación de You-san es muy grave, me ha contado toda la historia de ustedes, sé que eres parte del pasado de You-chan —la mujer suspiró—. Pero ahora mismo ella está haciendo todo lo posible por asegurarte un futuro, así que lo único que te pido, es que sigas la corriente con lo que ella dirá en la audiencia, eso lo hace por el beneficio de ambas.

—¿De qué está hablando? —Riko frunció el ceño. Podía sentir que algo estaba mal con todo lo que le estaban diciendo.

—No puedo decirte más, pero si la amas como ella dice que lo haces, entonces no la contradigas —concluyó Kanan haciendo una reverencia—. Me tengo que ir por el momento, pero en unos minutos vendrán por usted.

—No entiendo qué es lo que está diciendo —respondió Riko—. Pero pase lo que pase, yo defenderé a You-chan, no tenga duda de eso.

Kanan no dijo nada más y abandonó la habitación dejando a Riko sumida en la más profunda angustia. Se sentía ciega ante todo lo que estaba desarrollándose a su alrededor; quería correr, buscar a You y sólo escapar de ese lugar para nunca más volver. Ella era lo único que necesitaba en su vida para ser feliz.

Tal como había dicho Kanan, un par de guardias llegaron a escoltarla. La iban a llevar a otra parte de la propiedad Kurosawa que hasta el momento había desconocido, era la zona en donde sólo tenían acceso aquellos con rango militar.

La hicieron esperar afuera de donde ella dedujo, se estaba llevando a cabo la audiencia. Había tantas auras que le era difícil concentrarse para encontrar a You, pero ahí, entre tantos alfas, pudo sentir el aura de su amada, estaba asustada, apabullada, pero estaba ahí, a unos pasos de ella. Trató de hacerle sentir su presencia, aunque le era difícil, jamás lo había hecho a tanta distancia, pero no perdía nada con intentarlo.

Concentrada como estaba, no se dió cuenta que la habían salido a buscar.

—Sakurauchi-sama, requieren su presencia en el interior.

Lo primero que notó Riko cuando ingresó es que era una gran sala, en la que se encontraban al menos 50 personas. Todas mirando hacia al frente. En un lado habían tres sillas, en donde estaba, al centro: Kurosawa Dia. A su derecha: Matsuura Kanan y a la izquierda: Takami Chika.

Pero eso no le importaba, lo único que pudo ver, fue a You, que se encontraba frente a ellas, con las manos amarradas a su espalda, hincada en el suelo; sus ropas se encontraban sucias y su aura intranquila, pero tan pronto como la vió, fue como si el aire regresara a sus pulmones.

Salió corriendo tratando de llegar hasta ella, pero un guardia se interpuso antes de que pudiera hacerlo.

—Tome asiento Sakurauchi-san —dijo Dia en voz alta.

Se podía sentir lo tenso que estaba el ambiente, todo era tan diferente a lo que estaba acostumbrada que el miedo comenzó a invadirla. Estaba bastante lejos de You, pero pudo sentirla con facilidad, el aura de You la recibía gustosa, pudo sentir como el aura de su Alfa la rodeaba dando la bienvenida. Era una sensación extraña, pero que casi la hizo llorar de la emoción.

—Necesitamos que nos diga la verdad, Sakurauchi-san —comenzó a hablar Kanan—. Su futuro depende de ésto.

Riko tragó duro recordando la plática que había tenido con esa mujer tan solo unos minutos antes.

—¿Conoce usted a esta Alfa? —señaló a You.

—Por supuesto que sí —respondió Riko de inmediato—. La conozco desde…

—Limítese a responder sólo lo que se le está preguntando —la interrumpió Dia, hablando por encima de los murmullos de la sala.

—Sí, la conozco —respondió nuevamente Riko, sin dejarse intimidar por la voz autoritaria de su cuñada.

—¿Fue esta Alfa la que la tomó a la fuerza, cuando usted se encontraba en su calor? —preguntó Kanan.

—¡¿Qué?! ¡No, por supuesto que no! You-chan no hizo eso… ella… ¡Yo la elegí como compañera! —espetó Riko, indignada.

—¡Eso no es verdad, Kurosawa-sama! Ya se los dije mil veces, fui yo la que se aprovechó de ella, de que estaba en su calor, todo fue mi culpa —el guardia que estaba a un lado de You le dió un golpe en la espalda con un bokken, callandola de inmediato.

—No es cierto You-chan —Riko entendió entonces lo que Kanan le había querido decir, era ésto lo que se supone ella no debía contradecir—. ¡No es verdad! ¡No es verdad! —gritó con todas sus fuerzas—. Yo fui la que propició todo, yo fui la que la orilló a esto, todo fue mi culpa ¡No la castiguen más! —gritaba con todas sus fuerzas, a tal grado que uno de los guardias tuvo que mantenerla en su lugar antes de que se fuera sobre Dia, Kanan o Chika.

—Ella sólo está diciendo eso a causa de la mordida, no es porque sea cierto, es cosa de las Omegas —You se llevó un nuevo golpe con el bokken, que en esta ocasión le sacó el aire.

—No digas eso, no digas eso You-chan… —Riko comenzó a llorar—. Esto es una barbaridad, pensé que las únicas bestias eran los leales al emperador, pero estaba equivocada, el infierno está aquí, ¿cómo es posible que castiguen a alguien tan leal como ella? ¿Cometió un error? ¡No, por supuesto que no lo hizo!

—Esto se está saliendo de control —finalmente habló Chika—. Lo único que he pedido es justicia, Kurosawa-sama. Esta Alfa se aprovechó de su posición y de mi enfermedad para reclamar a mi Omega, exijo que se actúe de acuerdo a la leyes y me sea devuelta mi Omega.

—¿Tu Omega? No soy un objeto Chika-chan, pensé que eras mejor que eso, tú más que nadie debe saber que el amor no es algo que se pueda controlar —Riko estaba indignada por las palabras de Chika, no la reconocía—. La única forma de convertirme en tu Omega es si me matan, porque no existe otra forma de que yo deje a You-chan.

—¡Silencio todos! —habló Dia—. Las leyes son claras, para que puedas ganar a tu Omega de regreso, tendrás que luchar por ella, ¿crees estar lista para eso, Takami-san? —le preguntó a Chika.

—¡Estoy lista, Kurosawa-sama! No voy a permitir que una traidora como Watanabe-san salga victoriosa de esto —respondió Chika, decidida.

—En ese caso, es simple, será una pelea a muerte, la vencedora podrá quedarse con la Omega en disputa —explicó Dia.

—¡¿Qué estupidez es esa?! ¡No pueden hacer eso! ¡No soy un trofeo que puedan repartir de esa manera! —espetó Riko molesta—. Soy la Omega de You-chan, no quiero pertenecer a nadie más que no sea ella.

—Hemos terminado por hoy, el encuentro será el día de mañana, a primera hora —explicó Dia—. Sin embargo, hemos encontrado culpable a Watanabe You, por lo que, aún ganando el encuentro en contra de Takami-san, a partir del día de hoy, ha perdido todo rango, beneficio y protección de éste Clan, por lo que, si ella es la vencedora, tanto ella como Sakurauchi-san, su Omega, tendrían que abandonar la alianza y todos los beneficios que poseían de ella —sentenció—. Espero piense bien las cosas Watanabe-san, tanto su futuro como el de su actual Omega, están en juego.

Riko quiso acercarse a hablar con You, pero no hubo forma. Tan pronto como Dia dió por terminada la audiencia, un par de guardias se acercaron a ella para escoltarla de regreso a la que había fungido como su prisión.

No podía creer lo que estaba pasando. La vida de You estaba en juego por su culpa. No se arrepentía de ser la Omega de You. Su arrepentimiento estaba ligado a algo más egoísta, se arrepentía de haber salvado a Chika. No conocía ese lado vengativo, pero ahora que lo hacía, sentía el más profundo rechazo contra la Alfa.


Pasó toda la tarde ideando formas de escapar. Necesitaba ser capaz de liberar a You antes del amanecer, para que juntas pudieran desaparecer. Al menos ahora tenía una idea de en dónde podía encontrarla. El problema era que seguramente, el lugar estaría rodeado de Alfas que detectarían su presencia en seguida.

Decidió que esperaría a que le llevaran la cena, que era cuando abrían las puertas de la habitación, y entonces huiría. Desarmó uno de los marcos que colgaban en la habitación, para poder utilizar uno de sus lados como arma; se colocó detrás de la puerta, esperando al guardia que llevaría su cena, y justo antes de golpearlo, se dió cuenta que no era el mismo de siempre, la entró por la puerta fue su hermana: Hanamaru.

—¡Zura~! —gritó Maru antes de recibir el golpe que nunca llegó.

Afortunadamente, Riko tenía reflejos muy agudos, lo que le permitió darse cuenta de su error antes de golpear a la persona equivocada.

—¡Hanamaru-chan! —Riko soltó el palo y se fue sobre su hermana, abrazandola—. Pensé que no te vería de nuevo.

—¡Me ibas a golpear zura~! —se quejó Maru.

—Lo siento, lo siento —se disculpó Riko—. Pensé que eras otra persona.

—Pensabas escapar, ¿verdad zura~? —preguntó Maru. Conocía a Riko tan bien, que ya había previsto que algo así sucediera, razón por la cual tuvo que utilizar sus atributos de Omega, para que Dia le concediera algunos favores—. ¡Y no te atrevas a mentir! —le advirtió.

—Yo… bueno… sí —confesó—. Necesito salir de aquí, iré por You y después escaparemos juntas.

—Eso suena muy bonito zura~, como una emocionante novela romántica —Maru le dió un golpe suave en la cabeza—. Pero esto no es una novela zura~, tu no eres la protagonista, y los Dioses no van a poner mágicamente en su camino una forma de escapar. Esto es real Riko-chan, es un problema grande en el que estás metida y no quiero que compliques las cosas —expuso Maru con seriedad—. Dia-chan me contó lo que pasó. Debes saber que tanto ella como Kanan-san planearon todo para ayudar a You-chan, todo esto es parte del plan.

—Pero ellos la quieren matar, van a dejar que Chika-chan la mate —espetó Riko.

—Es la única forma de evitar que la familia Takami se ponga en contra de la alianza, ellas confían en las habilidades de You-chan —Maru acarició su cabeza—. Tú también deberías hacerlo.

—No dudo de ella, en verdad que no lo hago, pero… es tan injusto, soy su Omega, eso es lo único que importa —se defendió Riko.

—Yo lo sé, pero es la única salida que tienen. Dia-chan me dijo que si You-chan no se hubiera declarado culpable de haberte tomado a la fuerza, entonces el castigo hubiera sido la muerte para ambas, por alta traición —dijo Maru con severidad—. Ella esta haciendo lo mejor que puede para ponerte a salvo.

—¿Traición? ¡¿A quien?! —Riko estaba indignada con las estupidas reglas de la sociedad que no entendía—. No hicimos nada malo, no era la Omega de nadie, esto es tan injusto.

—Es la sociedad en la que vivimos, no hay otra opción —Maru le dió un abrazo intentado mitigar su frustración—. Dia-chan me dió permiso para llevarte a ver a You-chan zura~ —dijo, tratando de alegrar un poco a su hermana.

—¿De verdad? ¿Me llevarás hasta ella? —preguntó Riko con recelo.

—Lo haré, pero debes prometer que no intentaras nada estúpido. Nada estúpido como eso —señaló al palo con el que casi le rompe la cabeza—. Te llevaré a verla para que le des los ánimos y la fuerza que necesita para su pelea de mañana zura~, así que si intentas algo raro, las tres saldremos perjudicadas, pero la única que en verdad perderá, será You-chan, así que sé buena y no hagas nada raro zura~.

Riko recargó su cabeza contra el hombro de Maru.

—No lo haré —dijo finalmente, abrazándola—. Sólo llévame a verla.


Riko se dió cuenta que aún contando con la ayuda de su hermana, era casi imposible lograr un escape. You se encontraba en una especie de celda en el sótano del mismo edificio en donde habían tenido la audiencia. El lugar estaba muy bien custodiado, pero Maru contaba con un permiso escrito por parte de Dia que las acreditaba para pasar a ver a You.

La celda de You no era del todo fea, de hecho, era mucho mejor de lo que Riko había imaginado. Pudo sentir el aura de su Alfa incluso antes de pasar por la puerta. Maru se quedó afuera para darles espacio y dejarlas que hablaran todo lo que necesitaran.

—¿You-chan? —preguntó Riko, cuando ingresó a la celda.

You estaba acostada en lo que parecía un futón, uno muy mullido. Pero tan pronto como escuchó la voz de Riko, se puso de pie, yéndose sobre ella.

Se abrazaron con fuerza. Riko no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas, se sentía tan feliz de poder verla, aunque fuera en una situación como esa.

Se dieron besos, muchos besos, tantos como necesitaban para saciar esa falta de la otra. Estar separadas había sido una tortura, una que no quería repetir. El propósito de la visita de Riko era animarla y no dejaría que fuera de otro modo.

—¿Cómo entraste? No esperaba verte, Riko-chan —You estaba tan emocionada que no soltaba a Riko, se había abrazado a ella como si su vida dependiera de ello.

—Maru-chan me ayudó —Riko depositó un beso en su coronilla, para después darle un golpe ligero—. No te atrevas a quejarte Watanabe You, eso y más es lo que me debes.

—Lo sé, lo siento Riko-chan —You no la soltó, quería tener tanto de Riko como pudiera, la necesitaba.

—¿Por qué no me dijiste lo que iba a pasar cuando volviéramos? —le recriminó, luchando contra el nudo que se había formado en su garganta—. Si me hubieras dicho, yo no hubiera insistido en volver.

—La vida de Chika-chan estaba en juego, teníamos que regresar —explicó You, derrotada.

—Pero ahora es tu vida la que está en riesgo You-chan, no te quiero perder, no de nuevo —Riko la abrazó nuevamente—. Ayer fue una tortura, la incertidumbre, el no tenerte cerca, yo sólo… no puedo creer que esto nos esté pasando, yo te amo, tu me amas, eso es lo único que debe importar, ¿por qué no nos dejan estar juntas?

—Lo sé, lo sé Riko-chan —apretó su abrazo—. Yo voy a luchar por nosotras, no voy a dejar que Chika-chan gane.

—Pero eso significa matarla You-chan, ¿no hay otra forma? No quiero que nadie muera. Tu, salvaste su vida You-chan, ella no puede solo venir a tomar la tuya —el aura de Riko estaba turbada pero You hacía todo lo posible por confortarla, aunque esto funcionaba mejor cuando era al revés.

—Es la única forma Riko-chan, es por eso que tuve que mentir, porque de no haber sido así, no hubiéramos tenido oportunidad, nos hubieran matado a las dos —el sólo pensamiento de perder a Riko era suficientemente fuerte para voltear las entrañas de You.

—Pero… ¿y si Chika gana? —la voz de Riko se quebró al decirlo.

—No lo hará —You calló sus palabras con un beso—. Chika-chan es buena, pero no será mejor, su motivación no es lo suficientemente fuerte para ganarme, tu eres mi carta de triunfo Riko-chan, ¿no lo entiendes? Eres lo mejor que me ha pasado en la vida y no voy a dejar que nadie te arrebate de mi lado, estoy dispuesta a defender nuestro amor a costa de quien sea.

Las palabras de You conmovieron a Riko hasta las lágrimas, de nuevo. Sus sollozos se fueron incrementando cuando You la tomó entre sus brazos. Su llanto era desgarrador, mientras dejaba que todos esos malos pensamientos se fueran diluyendo con el llanto, ella también tenía una batalla que ganar, no estaba dispuesta a que You hiciera todo el trabajo.

Su tiempo juntas se terminó cuando escucharon un toque del otro lado de la puerta, señal de que Riko debía volver.

—No te atrevas a morir Watanabe You, porque te lo juro, si lo haces… —su voz se quebró—. Si lo haces, iré a buscarte al mismísimo infierno para traerte de regreso conmigo —concluyó, amenazante, tratando de disimular sus ganas de romper en llanto nuevamente.

Su beso de despedida fue mucho más que eso. En él, ambas trataron de transmitir el amor, la devoción, la necesidad de la otra y la esperanza de que ese no sería el ultimo que se dieran; se volverían a ver y cuando lo hicieran, entonces nada ni nadie podría separarlas.


A la mañana siguiente, Riko tenía planeado hablar con Chika antes de que la contienda sucediera, sin embargo, no contaba con que había todo un ritual que debía seguir la Omega en disputa.

Se la llevaron desde muy temprano. La asearon, con aceites y lociones especiales. Se sentía como si la estuvieran marinando para llevarla al matadero, aunque su vida realmente no fuera la que peligrara, sino la de You. Después del baño, la vistieron como si fuera a asistir a una fiesta, con elegante Yukata y maquillaje exagerado, a su juicio.

No encontró forma de escapar de semejante tortura. Pero supuso que no importaba que tanto la ocuparan antes del duelo, al final, ella podría estar tanto cerca de Chika como de You, aunque ahora lo que más le interesaba, era utilizar el último recurso con el que contaba y el cual aferraba contra su pecho.

Había pensado que sería todo un espectáculo, pero lejos de eso, era una ceremonia solemne en la que todos los guerreros utilizaban los uniformes oficiales, de gala, aquellos que más se empleaban para rendir tributo a los que ya no estaban, cosa que tenía mucha lógica, pues al término del combate, una de las dos Alfas, no estaría más en este mundo.

Fue entonces cuando Riko pudo ver a Chika por primera vez desde la audiencia. Vestida con el uniforme de la familia Takami, portando sus insignias de honor, en verdad era una persona atractiva, sin embargo, no era la persona que se había ganado su corazón. La poseedora de su amor se encontraba del otro lado, vistiendo un uniforme mucho más modesto, pero no por eso se le veía menos guapa, al contrario, ante sus ojos, se veía imponente, preparándose para la batalla de su vida.

En las auras de las dos Alfas pudo darse cuenta de lo que You le había dicho el día anterior. Chika podía ser su superior, pero su motivación no era tan grande como la suya para ganar. El aura de Chika aunque era grande, no podía superar a la de su amante, la de You era infinitamente superior.

Kanan se encontraba dando algunas instrucciones a You, mientras Chika platicaba con sus hermanas, quienes se veían bastante confiadas del resultado del combate. Riko no podía entender cómo es que no estaban agradecidas con la persona que había salvado de la vida de Chika, si no fuera por ellas, Chika solo hubiera muerto y nada de esto estaría sucediendo.

Maru se encontraba a un lado de Dia. Cuando ellas dos estaban juntas, parecía que resplandecían, separándose del mundo de los mortales; el aura de Dia era muy superior a la de cualquiera de los presentes, pero la de Maru no se quedaba atrás, era evidente que eran la una para la otra y no escatimaban a la hora de mostrarlo en público.

Sus esperanzas de hablar con Chika se desvanecieron cuando la colocaron a un lado de donde se realizaría la pelea, amarrando sus manos para que no pudiera escapar. Lo cual le pareció gracioso, ya que en ese momento no había otro lugar en el que quisiera estar más que ese, no estaba dispuesta a que la separaran de su Alfa.

Maru se acercó hasta donde estaba. Como era de esperarse, se encontraba preocupada por ella. Su futuro estaba a tan sólo minutos de decidirse.

—¿Cómo estás zura~? —preguntó la Omega, tratando de aligerar un poco el ambiente.

—Nerviosa —respondió Riko—. No puedo creer que me tengan aquí amarrada —forcejeó con las cuerdas tratando de liberarse—. Mi lugar es a un lado de You-chan.

Maru tomó las manos de Riko para transmitir un poco de tranquilidad.

—Lo sé zura~, y despues de esto, el mundo también lo sabrá, tienes que confiar en ella —dijo con calidez.

—Confío en ella, en verdad lo hago —se hizo un nudo en la garganta de Riko—. Es sólo que me siento aterrada ante la idea de perderla.

—No lo harás, verás que todo saldrá muy bien —Maru depositó un beso en la frente de Riko, mientras deslizaba una fina navaja entre sus manos.

Ninguna de las dos hizo comentario alguno. Maru estaba conciente que las cosas podían salir mal y no quiso dejar a su hermana desprotegida, aunque esperaba que no tuviera que utilizarlo.


Las reglas de la batalla eran simples. Ambas lucharían utilizando su katana como arma. Los posibles resultados solo eran dos, que una matara a la otra, ganando así el derecho sobre la Omega; o la primera que renunciara a ejercer su derecho sobre la Omega, sería la perdedora. Cualquiera que fuera el resultado, la sangre debía ser derramada.

Las combatientes se posicionaron en el centro, siendo rodeadas por los demás guerreros.

Desde el primer momento en que You tocó el campo de batalla, Riko pudo notar que algo no estaba bien con ella. La había visto pelear antes y su postura era diferente, se le notaba incómoda, sosteniendo la katana con dificultad.

Su corazón comenzó a latir a gran velocidad, como si quisiera salirse de su pecho. Por mucho que confiara en las habilidades de You, si algo no estaba bien con ella, el resultado podría no favorecerlas.

Dia dijo algunas palabras antes de iniciar el duelo, pero la verdad es que Riko no le prestó atención, sólo tenía ojos para You en ese momento. Intentó rodearla con su aura para transmitir algo de tranquilidad, pero la distancia entre ellas no se lo permitió. Con su pensamiento, quiso transmitirle todo el amor que sentía por ella; sus miradas se cruzaron y, por un momento, Riko sintió que todo estaría bien, que tenía que creer en que su amor sería lo suficientemente fuerte para vencer tan grande obstáculo.

Así dió comienzo el duelo.

Chika no titubeó ni un segundo, sus ataques iban dirigidos a la cabeza de You, quería terminar con esto lo más rápido posible.

—Pensé que eras mi amiga, jamás te creí capaz de hacer lo que hiciste. Tomar a una Omega por la fuerza —dijo Chika, con rabia.

You desviaba sus ataques con algo de dificultad, no quería entablar una conversación con ella porque no quería avivar su coraje, tan solo quería terminar con esto para no tener más arrepentimientos después.

Poco a poco era más evidente que You estaba teniendo problemas para moverse. Su respiración estaba agitada, su cuerpo cubierto de sudor aunque apenas empezaba el combate.

Chika lanzó un rápido ataque dando fuertes golpes con su katana, empujando a You hacia atrás mientras intentaba repelerlo con la suya.

La fuerza de los embates fue mermando a You quien al final de ese ataque, resultó herida en el brazo. No era un corte grande, pero comenzó a sangrar copiosamente.

—¡¿Por qué lo hiciste?! —le gritó Chika, exigiendo una respuesta.

You cambió la katana de brazo y comenzó el contraataque. Sus golpes no eran tan fuertes como los de Chika, pero eran más certeros.

—Es algo que no se puede explicar con palabras Chika, pero jamás hice algo para dañarte —respondió You.

El primero de los golpes, lo dió por sobre la cabeza, para que Chika subiera su guardia, dejando sus pies vulnerables, lo cual You aprovechó, dando una fuerte patada para desbalancearla. El trastabilleo de Chika abrió la ventana para que You asestara un golpe que Chika no pudo bloquear y culminó con un gran corte en el muslo.

Riko respiró un poco al ver que se estaban igualando las cosas. La navaja que Maru le había dejado, la utilizó para ir cortando las cuerdas que la tenían sujeta. No podía aguantar un segundo más parada en ese lugar cuando la vida de You estaba en juego.

Con las cosas un poco más parejas, tanto Chika como You comenzaron a lanzar ataques continuos, con resultados infructiferos. Ninguna de las dos tenía ventaja sobre la otra, hasta que Chika logró dar un golpe tan fuerte que tiró a You sobre su espalda y al caer, fue evidente que tenía una lesión en uno de sus costados, ya que se quedó sin aire, tendida en el suelo.

Chika intentó aprovechar la ventaja, para dar el golpe final, pero You no se había rendido aún y tomó un puñado de tierra que arrojó a sus ojos.

El movimiento desesperado tan solo le dió un par de segundos, los cuales aprovechó para ponerse de pie y lanzar un golpe al frente con su arma con todas sus fuerzas. Aun con la visión borrosa, Chika fue capaz de esquivarlo.

El golpe de You había sido muy arriesgado, bajando su guardia, lo cual Chika aprovechó para dar un golpe en su costado con su katana, deslizandola rápidamente para que pudiera penetrar su armadura. La sangre comenzó a brotar de inmediato.

Chika no detuvo su ataque y asestó un golpe más en su mano dominante, el cual fue lo suficientemente profundo para que You soltara su arma, aunque no le arrancó la mano, de milagro.

—¡Ríndete ya! No tienes derecho alguno sobre Riko-chan —exclamó Chika, molesta.

Bajó nuevamente su katana con rapidez, en esta ocasión buscando el cuello de su adversario. You rodó hacia un lado, con el propósito de encontrar su espada.

Apenas tuvo tiempo de levantarla para bloquear el fuerte golpe. Utilizó sus piernas para ponerse de pie y con el impulso, empujó a Chika con todas sus fuerzas, dejándola caer sobre su espalda.

Pateó su mano, haciéndola soltar su katana. Era obvio que ambas mujeres están luchando sucio, querían la victoria a cualquier costo.

Era su oportunidad, Chika se había quedado desarmada. Lo único que You tenía que hacer era dar el golpe final.

Levantó su katana con toda la intención de hacerlo, de terminar el duelo de una vez por todas y cumplir la promesa que había hecho a Riko.

En el último segundo, justo antes de que su espada tocará a Chika, vió que Riko llegaba corriendo, interponiéndose entre su espada y Chika.

Pensó que había sido demasiado tarde y no se había podido detener, pero no fue así, soltó la katana antes de herir a la Omega.

—¡No lo hagas, You-chan! —exclamó Riko, protegiendo el cuerpo de Chika con el suyo, rodeándola en un abrazo.

You estaba confundida, no entendía qué estaba pasando.

—Riko-chan… ¿qué dices? Tengo que hacerlo, es la única forma.

Riko apretó a Chika entre sus brazos, quien estaba sin palabras ante el giro de acontecimientos, ¿Riko la estaba protegiendo? ¿De You?

—No voy a dejar que mates a Chika-chan, nadie debe morir, esto es absurdo —gritó Riko.

—¡Detengan la pelea! —gritó la mayor de las Takami, desde el costado—. Esa Omega está interfiriendo.

Tanto Dia como Kanan se pusieron de pie, pero ninguna dijo nada, dejando que las cosas siguieran su curso.

—Mírense ustedes dos, peleando a muerte. La que gane habrá asesinado a su mejor amiga, ¿es eso justo? —espetó Riko, soltando a Chika para ponerse de pie.

—Voy a explicarte de una vez por todo lo que ha pasado, Chika-chan —Riko se paró a un lado de You—. Tú has sido mi amiga desde que llegué a este lugar, hemos sido cercanas desde entonces, tú me conoces, sabes lo que siento por ti —Chika desvió la mirada sabiendo a lo que Riko se refería—. Te quiero si, pero como una amiga, una muy querida amiga, sin embargo, lo que me une a You va más allá de ti, va mucho más atrás, se remonta a nuestra infancia, nosotras tenemos un lazo que formamos años atrás, es algo que no podemos romper ni se puede cambiar.

Todo el mundo estaba en silencio, escuchando las palabras de Riko.

—You-chan no me forzó en ningún momento —You intentó detener a Riko pero ella no la dejó, estaba cansada de callar y dispuesta a todo por arreglar las cosas—. Yo elegí a You como mi Alfa y ella a mí como su Omega, nos unimos por amor. Y con ese mismo amor, You-chan volvió para ayudarte y traer el antídoto para tu enfermedad, aún a sabiendas de que algo como esto podría pasar, ¿cómo es posible que quieras asesinar a la persona que te salvó la vida?

Chika no respondió. La mirada de Riko era muy intensa y su aura se había alzado amenazadoramente, era algo que pocas veces se sentía, una Omega defendiendo a su Alfa.

—Y si ella te salvó, no fue para que después tuviera que arrebatarte la vida en un absurdo combate —Riko sacó el amuleto que había encontrado entre las ropas de Chika—. Yo sé que me quieres, pero yo jamás podré corresponderte como mereces Chika-chan, incluso si me quitan a You-chan, estoy segura que moriría de tristeza —Riko luchaba contra el nudo que se había formado en su garganta desde el principio del combate—. Tú no quieres eso, y tampoco quieres matar a tu amiga, puedo sentirlo —Chika tomó el amuleto que Riko le entregaba.

Riko tomó la hoja de la katana de Chika y la colocó en su cuello.

—Si quieres ganar este duelo, tendrás que matarme Chika-chan, ya que será la única forma en que puedas arrancar a You-chan de mi corazón —los ojos de Chika se llenaron de lágrimas.

Era cierto todo lo que Riko decía. Ella siempre lo supo. Por más que se esforzó por ganarse su amor, nunca estuvo cerca de conseguirlo, al menos ahora entendía la razón.

—Lo que hiciste, You-san, nunca podré perdonarlo —respondió Chika con voz severa—. Sin embargo, Riko-chan tiene razón, te debo mi vida y no haré que nos convirtamos en asesinas. Eso no me devolverá a la persona de la que me enamoré.

Chika bajó su katana. Se dió la vuelta para encarar a Dia.

—Renuncio a mi derecho sobre Riko-chan —exclamó antes de soltar el arma y abandonar el círculo.

Todo el mundo se quedó estupefacto.

Las hermanas de Chika parecían listas para matarla. Maru quiso correr a abrazar a Riko, pero al final, Dia requirió su atención antes, al parecer tendría que explicar cómo es que Riko se había liberado de su amarre.

Kanan solo sonreía satisfecha con la resolución del conflicto.

Riko estaba frente a You. Ninguna decía nada, ni se movía. Estaban aún asimilando la situación. Habían ganado, con Chika renunciando a ella, era You quien tenía el derecho sobre la Omega, podrían estar juntas sin que nadie se los impidiera.

Riko se dió la vuelta para encontrar a You con el rostro agachado, ensombrecido.

—No es que no me alegre que interfirieras —dijo finalmente—. Pero… ¡casi te mato! —You se lanzó sobre ella, abrazándola fuertemente, levantandola del suelo, girando con ella.

—No iba a dejar que te mataran, pero tampoco iba a permitir que cargaras con esa muerte en tu conciencia, no era justo para nadie —explicó Riko cuando You la soltó—. Yo te amo You-chan y siempre haré lo mejor para nosotras.

—Por un momento me asustaste —confesó You, con la voz afectada—. Pensé que no querías que la matara porque tenías sentimientos por ella.

—Claro que los tengo, es mi amiga también —aclaró—. Pero más que nada, no quería que hicieras algo de lo que te arrepentirías después.

Su plática fue interrumpida por Dia.

—Antes de que sigan celebrando su triunfo —exclamó con seriedad—. Su castigo aún está vigente, Watanabe-san, tanto usted como su Omega deberán abandonar las tierras que forman parte de esta alianza, tienen hasta el amanecer para marcharse.

—Lo entendemos, Kurosawa-san —You hizo una reverencia—. Partiremos al amanecer.

—Escuché que las tierras cercanas a la península son un buen lugar para tener un nuevo comienzo —Dia les guiñó el ojo—. Ese lugar, ya no forma parte de nuestras tierras.

Detrás de Dia, Maru llegó corriendo para abrazar a su hermana y entregarle un trozo de pergamino, en donde encontrarían, el inicio de su nueva vida.


10 años después.

—¡Mamá! ¡Mamá! Llegó carta de la tía Maru.

Una niña de 9 años, con cabellos grises y ojos azules como su madre, llegó corriendo a la cocina con un papel entre sus manitas.

—¿Es de Maru-chan? —preguntó Riko, lavando sus manos para recibir a su pequeña.

—¿Qué dice mamá? ¿Por fin podremos visitar a la tía Maru? —cuestionó la pequeña, entregando la carta a su madre.

Riko la tomó entre sus manos y comenzó a leer.

Querida Riko-chan:

¿Cómo has estado hermana?

Hace tanto tiempo que no se de ustedes. Mis pequeños ya quieren conocer a sus primas.

Dia-chan dice que pronto tendrá unos días de vacaciones y escribo para saber si podrían recibirnos por unos días en su casa. Queremos pasar un verano agradable y nada mejor que aquel bello lugar.

Creo que la tranquilidad del mar ayudará a Dia-chan a relajarse, los acuerdos de paz han tomado más tiempo de lo que pensábamos pero al menos ya se han llevado a firmar con al nuevo emperador.

Kanan-chan ha sido la encargada de atender ese asunto, para mí fortuna. No podía aguantar otro calor más sin mi Dia-chan cerca. Lo malo es que los cachorros de Ruby-chan están por nacer, así que Kanan-chan estaba contra la pared. Espero que cuando los visitemos, nos acompañe también la familia de Kanan. Ella ha estado ansiosa por ver a su pequeña "cachorra" (como se refiere a You-chan desde que se fueron).

No sé si ya te llegó la noticia, pero Chika-chan se ha comprometido con Kazuno Leah. Al parecer esta por casarse según sabemos, aunque claro, nadie de la familia está invitado, como era de suponerse.

Mis cachorros están bien, han estado preguntando por Shu-chan y mueren por conocer a la pequeña Riri. Quieren saber si es tan adorable como Shu-chan. Yo les dije que lo es, porque una niña que es idéntica a mi hermana, debe ser hermosa. Así que esperamos con ansias conocer a Riri-chan.

—¿Alguna novedad Riko-chan? Shu-chan dijo que llegó una carta de Maru-chan.

You iba llegando a la cocina, cargando una cesta con vegetales con un brazo y a la pequeña Riri en el otro. Depósito la cesta sobre la mesa y un dulce beso en los labios de su esposa.

—¿Qué te parecería tener visitas en el verano? —preguntó Riko, doblando la carta, recibiendo en brazos a su hija.

—¿Van a venir? —exclamó con sorpresa—. ¿Maru-chan y los niños?

—Con Dia-san, que según Maru, estaría más que encantada con pasar unos días en el mar —Riko tomó la cesta y comenzó a inspeccionar lo que utilizaría para preparar la comida.

—¡Oh mi Dios! Ella… ¿vendrá? —You se había puesto pálida de repente.

—Nunca he entendido el miedo que le tienes a Dia-san…

—No es miedo… es… respeto —aclaró—. Ella nos regaló estas tierras y siento algo de temor cuando viene a inspeccionar.

—Ella no viene a inspeccionar, viene de vacaciones con su familia —la corrigió Riko.

—Ella siempre inspecciona, es como una función en automático que ya posee —You se sentó, derrotada—. Tenemos muchas cosas que hacer antes de que vengan.

—Entonces te alegrará saber que Kanan-san también vendrá, con su familia. Los cachorros de Ruby-chan están por nacer.

—¡¿Qué?! —You se levantó de golpe—. Por ahí debiste empezar, ahora sí que tengo cosas que hacer.

You se acercó a Riko nuevamente, la besó y salió corriendo con rumbo al muelle.

—¿A dónde fue mamá? —preguntó Shuka, al ver a su madre correr despavorida por el jardín.

Riko no pudo evitar sonreír al darse cuenta que las cosas estaban mejorando para todos.

—Mamá seguramente fue a realizar las reparaciones que lleva años posponiendo, deberías ir a ayudarle Shu-chan —dijo Riko, gentilmente.

—Mamá es extraña algunas veces —la niña se acercó a depositar un beso en la mejilla de su otra madre—. Iré a ayudarla, no se vaya a romper un dedo o algo —soltó una risita—. Te quiero mamá, volvemos en un rato.

—¡Ve con cuidado Shu-chan!

Los acuerdos de paz darían por terminadas todas las alianzas, uniendo al nuevo gobierno del imperio con la resistencia, dando fin a esos duros años en donde tuvieron que cortar casi toda comunicación con su familia.

Desde su exilio, tan solo se pudieron ver en una ocasión, y fue una reunión muy breve, después del nacimiento de la pequeña Shuka. Posterior a eso, su comunicación se limitó a intercambio de cartas algunas veces al año, habían sido tiempos difíciles para todos.

Razón por la cual era emocionante este tipo de visitas y aunque sus hijas no estaban al tanto de todo lo que tuvieron que pasar para traerlas al mundo, ellas sabían del amor que se tenían sus madres y eso era lo más importante.

Después de ese largo viaje, por fin las cosas estaban arreglando su curso, mostrándoles un brillante futuro por delante. Ellas estarían juntas, siempre juntas porque fue el destino el responsable de unir sus vidas de todas las formas posibles.


Nota de autor: Un día más tarde de lo que pensé, pero ya está, terminado por fin. ¿Qué les pareció? Lo sé, final cliché, la especialidad de la casa.

Espero que te haya gustado Kokoro. Fue mi manera de expresarte, de alguna manera, el amor que siento por ti y lo feliz que me siento de estar a tu lado. Con algunos tropiezos durante la elaboración del fic pero creo que al final sirvió para darme cuenta de algunas cosas. En fin, pues… Te amo zura~.

PD. Para los que leen OMS: No hemos abandonado el fic. Seguimos trabajando en él y pronto subiremos capítulo. Es solo que el trabajo nos ha tenido con el tiempo completamente drenado (y las energías también), pero no abandonaremos la historia.

Gracias a los que se tomaron el tiempo de leer esta pequeña historia. Les agradezco sus comentarios que como siempre, alimentan mi alma y me ayudan a mejorar.