VERDAD


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CAPÍTULO 8: LUNA

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Oscuridad y silencio

Últimamente sentía que el tiempo transcurría más lento

¿Hace cuánto que aquel sublime astro no adornaba las noches?

¿Cuanto tiempo había pasado desde que escuchó su nombre escapar de esos labios?

En la yema de sus dedos logró percibir nuevamente la calidez de aquella piel, el tacto de su suavidad y la facilidad con que sus manos lograban deslizarse por aquella mujer.

Aún podía sentirla bajo su cuerpo

Todavía recordaba el sonido de sus caderas chocar y la gloriosa imagen de aquella mujer montando sobre sus caderas.

Aún la recordaba

Y los días continuaban pasando

El tiempo continuaba corriendo, mientras aquel hombre la redibujaba en sus memorias cada día.

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12 lunas en la tierra

En los últimos días se preguntaba si ese particular sabor a cereza persistía en esos labios

Últimamente la curiosidad lo invadía ¿aquellos recuerdos de sus bocas rozar eran reales?

En las últimas semanas solo con la luna conversaba, aquel guerrero le narraba de aquella manera suya de moverse, de esa mirada inteligente durante las mañanas y esa sonrisa perversa que tenía en las noches, del deseo e inocencia que habitaba en esa extraña mujer…

Una oleada de viento entró por la ventana, golpeando el cuerpo de aquella dama que yacía durmiendo en la cama.

La observó acurrucarse, tratando de cubrir su cuerpo inútilmente del frío, preguntándose cómo podía dormir con la ventana abierta en noches tan frías como esta, las últimas dos semanas la observaba sufrir por el frio pero parecía no aprender la lección y aquel absurdo habito se repetía día tras día.

Estaban en pleno invierno y esa mujer dormía con las ventanas abiertas y pijama ligero.

Se acercó a ella, miró la colcha que de alguna manera cada que llegaba a aquella habitación se encontraba abandonada en el piso, la tomó y aspiró su aroma… coco con fresas, como todo lo perteneciente a esa mujer, con cuidado de no despertarla la colocó sobre aquel cuerpo.

Nuevamente se dirigió a la ventana, la observó por última vez y cerró las persianas, al igual que las otras noches volvió a marcharse como su nueva rutina lo demandaba.

Despertaba, calentaba, entrenaba, cazaba, comía, volaba un par de horas, irrumpía en esa mansión… la observaba… se marchaba y dormía, una viciosa y obsesiva rutina.

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Despertó cuando sintió su boca seca y su cuerpo le pedía alimento, miró el reloj de manecillas de la pared.

10:30 am

Trabajar desde casa era una de las cosas que más amaba de su vida

No quería levantarse aún

Se acurrucó en su cama mientras abrazaba aquella cobija que cubría a su cuerpo, percibiendo el particular aroma de aquel guerrero impregnado en la habitación

Nuevamente había venido a verla

Sonrío sin saber porque, mientras se sonrojaba al recordar aquellos ojos negros, e imaginarlos observándola cada noche desde hace un par de semanas atrás.

Ese hombre tenía algo, que a pesar de no estar ahí, la hacía sentir segura, confiada, hermosa… deseada.

Quizá esta noche otra vez dormiría con la ventana abierta

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Cuando el sol se ocultó fue directo a su habitación, tomó un vestido corto color crema de su armario, se puso un par de tacones negros, maquilló suavemente su rostro y recogió su cabello en una coleta alta.

Hoy sería diferente… esta noche no dormiría, hoy ese príncipe no la vería dormir.

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Cuando las estrellas gobernaron el cielo retomó ese camino que ya conocía de memoria, voló en silencio y sin obscuras o perversas intenciones, simplemente con el deseo más sincero de verla dormir.

Como otras veces aterrizó en su rutinario destino que al igual que en los días pasados la ventana estaba abierta, entró silenciosamente, sereno como otras veces, hasta que vió algo que no esperaba ver, algo que le perturbó y desconcertó de sobre manera.

Una cama vacía y perfectamente tendida

Esa mujer acababa de romper una de sus más gratas manías, negándole el sincero placer y necesidad de verla.

Observó con cautela la habitación, tratando de encontrar algún rastro o señal de aquella dama que descaradamente jugaba con él, pero nada, todo estaba extrañamente ordenado. Caminó por la residencia, hasta que escuchó un movimiento en la cocina. Impaciente llegó hasta está encontrando por fin la causa de sus desvelos.

Era rara, cocinaba como loca media noche mientras usaba ese elegante y sensual atuendo, se preguntó si estaría esperando a alguien, si interrumpía algo importante, quizá lo mejor era marcharse, pero deseaba continuar ahí, observándola unos minutos más.

Permaneció en aquel rincón, oculto de cualquier persona, viendo a esa mujer, controlando sus ganas de acercarse, tomarla por la cintura y besarla mientras le alza el vestido, arrancar sus pantaletas, probar su esencia, por que no… para finalmente y hundirse en ella.

Ella era la tentación, el pecado y la redención.

Caminaba de un lado a otro, se acercaba a la alacena, tomaba un par de platos y los colocó sobre la mesa, dos copas y dos juegos de cubiertos, tomó las charolas con comida para situarlas estratégicamente en la mesa, alineadas con el frutero del centro y todo perfectamente ubicado en dos tercios de la mesa para finalmente sentarse en una de las sillas libres.

-¿cenamos?- los ojos azules de la mujer lo encararon, segura y firme, pero con el contraste de una tierna sonrisa en sus labios .

El guerrero permaneció en su sitio unos segundos más, analizando la situación…esa mujer se había percatado de sus visitas nocturnas, era inteligente y astuta, adjetivos que sin duda lograban intrigarle de sobremanera, finalmente sonrió, altaneramente, como era habitual en él y tomó asiento frente a ella.

En silencio comieron, mirándose a escondidas del otro y tratando de ocultar aquella sutil sonrisa que se formaba en sus rostros.

Los ojos azules se posaron curiosos sobre aquel cuerpo, su cabello extrañamente permanecía igual que siempre, sus brazos se encontraban más marcados, parecía cansado, un par de ojeras comenzaban a formarse bajo sus ojos y el entrenamiento parecía estar llevándolo al límite, pero aun así… sus rasgos estaban inusualmente un poco más suaves.

Sus miradas se toparon por un momento, los recuerdos de aquella noche juntos la agobiaron, el calor de ese cuerpo entre sus piernas y la firmeza con la que aquel hombre se aferraba a ella la embriagaron.

Ese hombre con una sola mirada lograba encenderla, excitarla sin tocarla, cerró sus piernas, juntando sus rodillas tratando de apaciguar ese calor que incrementaba en su intimidad mientras miraba fijamente la comida de su plato.

Nuevamente el estar juntos era sinónimo de silencio, uno cómodo y placentero, un silencio que parecía decir mil palabras, donde sus más oscuros deseos eran evidentes… pero por alguna extraña razón ninguno estaba dispuesto a ceder a ellos, no ahora… no aún.

Eran cerca de las dos de la madrugada cuando terminaron de cenar, cuando el aire hacía bailar a los arboles a su son, cuando el tiempo parecía no correr y los amantes nocturnos suelen ceder.

Él la miró

Estaba hermosa

Más que cualquier otro día… quizá era ese vestido, o su cabello recogido, o simplemente esa sutil sonrisa que se asomada en sus labios.

O seguramente el hecho de que era la primera vez, que esa científica se arreglaba específicamente para él.

El príncipe estaba extrañamente feliz, inquieto e impaciente, podía ser por haber vuelto, por después de tanto tiempo tener un hogar, comida de verdad frente a él, quizá la causa era esa mujer sentada enfrente de él y la silenciosa propuesta que habitaba en aquellos ojos color celeste.

Finalmente no pudo contra sus impulsos, se levantó, rodeando la mesa, ya había pasado demasiado tiempo soñando con aquella piel, la elevó en sus brazos y la condujo al segundo piso.

Nuevamente los besos aparecían entre ellos dos, lentos y silenciosos, acompañados de sutiles caricias que parecían tener un toque de inocencia.

A pesar de ir con los ojos cerrados, dedicándose únicamente a sentir aquellos labios sobre su cuello y esas manos sostenerla logró percatarse de como aquel camino no tenía por destino su habitación, si no otra habitación.

Aquel hombre abrió la puerta de la recámara y la recostó sobre esas sabanas negras, después de tanto tiempo esa cama volvía a ser usada, el aroma del guerrero la embriago, toda la habitación olía a él.

Se posicionó sobre su cuerpo, acomodándose entre sus piernas, besó su clavícula, cuello y el comienzo de su escote, quería más, deseaba desnudarla y hundirse en ella…anhelada dormir con ella.

Besó sus labios por última vez y se levantó de la cama, si seguía sobre el cuerpo de esa dama un segundo más no podría parar… y conocía las consecuencias de ceder, la mujer lo miró, con un sonrojo en sus mejillas y su ropa interior mojada, su intimidad deseaba más, quería tener a ese hombre en su interior, más no tenía el valor pasa saltar sobre de él y montar sus caderas, había algo en el que la frenaba, un sentimiento en ella la hacía permanecer alerta, todo esto era extraño para ambos, era la primera vez que no cumplían sus caprichos.

En sus planes estaba la idea de irse nuevamente, de darse la vuelta y volar lo más lejos posible, pero claro, simplemente eran planes, donde el resultado sería que se encontraría solo en la madrugada con aquel sentimiento de soledad que ya antes había experimentado.

No sabía a ciencia cierta cuanto tiempo había viajado, hace cuanto que no forjaba un lazo con alguien, o que simplemente pudiera dormir sin preocupaciones, tranquilo… ¿Cuánto tiempo había transcurrido desde la última vez que se sintió acompañado?

-Quédate-

Esos ojos azules le pedían que permaneciera ahí, que no se marchara de nuevo y el solamente quería complacerla.

Resignado y preguntándose qué extraño poder tenía esa mujer en el volvió a la cama, se recostó a un costado de ella, sin tocarla, sin mirarla ni hablarle, solamente a su lado, mirando el techo y con los brazos sobre su pecho.

Ella sonrió triunfante, apagó la pequeña lámpara de noche que permanecía a su costado y se giró, aferrándose al cuerpo de aquel guerrero, como si su voluntad fuera lo suficientemente fuerte para evitar que ese hombre saliera de la cama.

Irónicamente… esa dama tenía el poder suficiente para manipularlo a su antojo, solo que aún ninguno de ellos eran conscientes de ello.

Un par de minutos después solo el sonido de las telas rozar y la rítmica respiración de la mujer lograban percibirse en aquella habitación, se encontrada dormida, aferrada a su cuerpo, con el vestido levantado y su cabello alborotado.

Nuevamente la observó removerse cuando una ráfaga de aire fresco alcanzó su cuerpo, tenía frío, de nuevo…

Ella era la nueva cura para su soledad.

Alcanzó la colcha más cercana y cubrió sus piernas, tocando únicamente lo necesario, miró como aquel tocado se resbalada entre su cabellera, así que optó por retirarlo, dejando que esa peculiar melena quedara libre sobre la almohada.

Porque cuando esa mujer apagaba las luces él era diferente

Acarició ese rostro mientras la veía dormir, tan tranquila, a su lado, era una mujer cariñosa y mimada.

Una sonrisa apareció en sus labios y un extraño sentimiento se reflejaba en esos ojos negros

Quizá algún día podría ser igual con las luces encendidas

Tal vez en algún momento podría mirarla a los ojos con la misma expresión que ahora habitaba en su rostro, con esa calma y cariño que en el pasado jamás había mostrado a otro ser vivo.

Contrario a veces pasadas se quedó a su lado toda la noche, hasta que el sol anunció un nuevo día. Lentamente se levantó, lo observó por última vez y nuevamente se marchó a entrenar, no en un lejano desierto o una deshabitada isla, si no en la planta baja, en aquella sala de entrenamiento de la cual hace tiempo se había adueñado.

Quizá era tiempo de dejar viejos hábitos

Quizá sea momento de crear nuevas manías, de alimentar ciertos deseos.

Hoy ambos rompieron su silenciosa rutina

Algo estaba cambiando


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NOTAS DE LA AUTORA

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GRACIAS POR SU ATENCIÓN

Ahora si me ausente demasiado, mi excusa… estoy en mis prácticas profesionales y en consecuencia, trámites para mi titulación, por lo cual si me voy a demorar un poco en actualizar, trataré de actualizar cada dos semanas un fic (pero no les aseguro nada) se me vienen en sima los exámenes y entrevistas, pero de verdad no abandonaré ninguno de mis fics

Bueno respecto a este capítulo… pienso que sea un parteaguas, donde ambos se dan cuenta que existe algo… complejo y no planeado, si bien… quizá va algo lento… pocos diálogos, o interacciones, siento que la personalidad y orgullo de ambos evitan un avance con mayor rapidez.

Pues… Vegeta volvió… y esta… fue la primer noche que ambos han dormido juntos… este capítulo se desarrolla con la luna numero 12… solo lo comento xD

Y los avances son: él ya sabía que esa mujer le afectaba… pero ahora ha descubierto que ella de alguna manera, lo quiere a cerca, los temores aún existen… un miedo a sucumbir a sus deseos porque no saben cómo esto puede terminar… pero como se menciona… ambos empezaran a crear nuevos hábitos y manías.

Esto fue todo por hoy, muchas gracias por leer, seguir, agregar a favoritos y comentar, me encanta

Sin más me despido

Bye bye, besos y abrazos ;)

PD: cualquier duda, comentario o sugerencia es bienvenida y contestada ;)


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RESPUESTA A:

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GATA FELIZ: claro que te tomo en cuenta, de verdad no miento cuando digo que leo cada comentario y ahora me tienes aquí respondiendo, y si… opino lo mismo, vegeta es muy complejo como personaje, es muy diferente en el exterior e interior, siento que se encuentra en constantes debates, más antes de formalizar su relación, supongo él era un caos como persona, me alegra muchísimo que te guste esta historia y mi manera de plasmar la historia, me abochornas y me pongo rojita, y claro, seguiré escribiendo y robándoles su valioso tiempo por un rato más, chao chao besitos ;)