Hola a todos, como veran me tomé muy en serio lo de disfruar mis vaciones pero ahoran que terminaron es momento de regresar a la realidad.

En realidad me demoré tanto en actualizar ya que sufrí bastante escribiendo este capítulo final de la historia, no sé que me pasó pero me fue bastante dificil redactarlo y eso que ya lo tenía bien definido en mi mentecilla desde hace bastante tiempo, pero simplemente la creatividad me abandonó y terminé reescribiendolo unas tres veces hasta que estuve totalmente satisfecha con el resultado.

Antes de comenzar quiero agradecer a las lindas personas que me dejaron un review en la ultima actualización: winnyz, Shirae, TeaganShamir, Yi Jie-san, Mel-Nara de Hatake y Karinits-san. En serio, gracias por todo el apoyo que le dieron a mi loca historia.

sin mas por decir comencemos con el capitulo, espero lo disfruten.


¿El Fin De La Guerra?

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Shikamaru.

El aire comenzó a ponerse pesado y mis pulsaciones se aceleraron a un ritmo mortalmente peligroso cuando vi a Temari entrar a la habitación. Al instante me ví amenazado por aquel par de ojos fieros y comencé a arrepentirme de mis acciones, pero ya no había vuelta atrás, debía mantenerme firme con mi plan así que me arme de valor y volví a dar otra calada al cigarrillo en mi mano, cerré los ojos en medio de mi osadía para disfrutar lo que podría ser mi última sesión de tabaco en la vida.

Abrí los ojos de golpe al darme cuenta de lo suicida que había sido esta última acción y al hacerlo me topé con una graciosa imagen. La mirada asesina de Temari se había transformado en una totalmente diferente, sus ojos almendrados habían perdido esa encantadora forma de tanto que los abrió y su pequeña boca había acabado en las mismas condiciones. En medio de su letargo trató de ubicar su abanico en el rincón donde siempre lo deja descansando luego de haberlo limpiado, lástimosamente para ella ya me había encargado de mantener esa amenaza muy lejos de ella.

Si encontrarme fumando en nuestra habitación la había pillado desprevenida el verse despojada de su arma mortal la había enojado de una forma que nunca antes había presenciado, y eso ya era decir demasiado. Mis nervios volvieron a encenderse en cuanto ella dió un paso adelante y dirigió sus brazos hacia mí buscando mi cuello, cerré los ojos esperando el comienzo de mi tortura pero afortunadamente tal cosa nunca llegó, eche un rápido vistazo hacia mi esposa y la encontré en la misma posición, la única distinción es que había dejado de avanzar quedándose quieta a unos pasos de mí, sus brazos aún seguían extendidos pero ahora estaban acompañados de un sutil temblor. No fue difícil deducir que estaba tratando de controlarse.

- ¿Qué ... demonios ... estás ... haciendo? -

Temari se aseguró de acentuar con rabia cada palabra de esa oración lo que hizo que mi piel se erizara más de lo que ya estaba, tragué en seco al darme cuenta que mi improvisado plan estaba lleno de errores, para empezar fue bastante estúpido de mi parte hacer enojar a la problemática hasta este punto, si la idea era molestarla fumando dentro de la casa lo mejor era haberlo hecho en un lugar menos letal, la sala o la entrada eran buenos ejemplos, pero también había errado al esperar que Dai regresara de su entrenamiento de la tarde pues sabía de antemano que el terminaría durmiendo en cuanto descuidara a su madre, y su sueño era tan pesado como el mío, sería imposible que viniera a auxiliarme en caso de ser necesario.

- ¿ Y bien? - preguntó nuevamente la mujer frente a mí con un tono de superioridad, supuse entonces que la problemática se había percatado de mi vacilación.

Puede que fuera la adrenalina del momento o mi intento por rescatar la poca dignidad que me quedaba lo que me dio el coraje suficiente para proseguir con mi estrategia. Me senté de tal manera que quedé en medio de la cama con las piernas cruzadas entre sí, me asegure de mirar fijamente a Temari antes de dar otra calada para contestar su pregunta antes de que un ataque de ira se presentará.

- Fumando - dije con nada de pena en mi voz mientras señalaba la cajetilla de cigarrillos - ¿ Quieres probar? -

Una combinación entre azul y morado se extendió por todo el rostro de la problemática y no supe muy bien si debería reír por tan chistosa imagen o comenzar a correr para intentar salvar mi vida.

- Oye Nara - sentí un gran escalofrío recorrer mi columna vertebral al escucharla llamarme por mi apellido de forma tan ¿ Siniestra? - No tengo ni puta idea de que diablos cruzó por tu cabeza ahora, pero no tengo intención de caer en tu juego -

Temari retomó sus pasos y la ví acercarse a la cama, pero en vez de dirigir un ataque hacia mi persona como pensé que haría en primera instancia la ví acercarse al mueble que teníamos junto a la cama, fruncí el seño cuando noté como sacaba algo de su ropa de uno de los cajones y aunque supe al instante cuáles eran sus intenciones no pude evitar mirarla de forma interrogativa mientras sujetaba una de sus manos.

- ¿ Qué haces? - hablé de forma sería tratando de persuadirla pero fue inútil.

Un manotazo fue suficiente para que ella se librará de mi agarre logrando incorporarse antes de que yo entendiera lo que acababa de ocurrir. Temari me lanzó una última mirada de odio antes de darse la vuelta.

- A partir de hoy tomaré el cuarto de visitas, así que siéntete libre de seguir contaminando este lugar -

Me quedé anonadado mientras observaba a Temari salir de nuestra habitación, claramente este no era el resultado que estaba buscando y no sabía muy bien como diablos no había analizado este posible final. El error fue que me base en la naturaleza violenta de mi mujer lo que me hizo omitir cualquier acción de su parte que no implicará daños físicos o verbales hacia mi persona, la idea principal del plan era dejar que ella se desahogara todo lo que quisiera para que cuando estuviera física y mentalmente agotada pudiera aprovechar para hablar seriamente de nuestros problemas, pero ahora que ella había decidido volver a ignorarme arruinaba completamente el plan.

"Mendokusai"


Temari.

Realmente me encontraba furiosa.

Aún me costaba creer que el idiota de Shikamaru me hubiese retado de esa manera, por un momento sentí una verdadera lástima por no tener cerca mi abanico pero por otro lado también me alegré de que no hubiese sido así, de lo contrario hubiera terminado por lanzar a Shikamaru a varias hectáreas de aquí y eso sería una imagen traumática para mi hijo que se encontraba descansando en su habitación, ya bastante mal se la estaba pasado por culpa de nuestros problemas para que yo siguiera arruinando su infancia con este tipo de escenas.

Abrí la habitación de invitados de un portazo y dejé caer toda la ropa que había traído conmigo en el suelo, ya luego me molestaría en acomodarlo en algún lugar de mi improvisado cuarto, por el momento no tenía ánimos de hacer absolutamente nada, así que sintiendo una gran pesadez en mis pies caminé hacia la cama y haciendo a un lado mi flequillo me lanceé sobre esta para descansar.

Por varios minutos me dediqué a observar el techo sobre el que estaba con la mente totalmente en blanco, ya me había cansado de dedicarle gran parte de mi tiempo a descifrar los pensamientos de Shikamaru, y lo cierto es que este último evento había terminado por mal gastar mi poca energía emocional. Usualmente, ante este tipo de situación las personas tratan de llegar a un acuerdo para solucionar el problema, ¡Pero No! Shikamaru no solo está poco interesado en arreglar las cosas si no que parecía querer provocarme para que el asunto pasará a mayores. Desde que el conflicto inicio me había esforzado enormemente para evitar gritar y explotar como usualmente hacia, cierto que al principio fue para ignorarlo pero luego fue para no incrementar los conflictos entre nosotros, pero a parecer a el eso poco le interesaba.

¿ Por diablos estaba tan interesado en provocarme? ¿Que se supone que ganaba con esto? ¿Que quería exactamente? ¿Buscaba motivos para demandarme por violencia intrafamiliar?

Resople al darme cuenta de lo ridículo que se estaban volviendo mis pensamientos y al percatarme de la terrible jaqueca que comenzaba a atacarme. Me senté en la cama mientras cubría mi rostro con ambas manos en un intento desesperado por tranquilizarme, objetivo que claramente no logré así que me decidí a levantarme para comenzar a arreglar toda la ropa que había dejado en el suelo, no era mucha pero si lo suficiente para alterarme los nervios al verla solo tirada por ahí.

En realidad cuando tome toda esa ropa la había hecho muy rápido para salir cuanto antes de nuestra habitación, no me fijé en lo que estaba tomando lo que trajo como consecuencia que en esa montaña de ropa había más de Shikamaru y de mi ropa solo me había traído un kimono incompleto y la bata de baño. Estaba decidiendo entre ponerme a llorar por la situación o volver a entrar en actitud digna a nuestra habitación por el resto de mi ropa cuando mi vista se fijó nuevamente en la bata, un rápido vistazo al reloj en la pared me confirmó que no era tan temprano para tomar un baño, así que ¿ Porqué no?

Tome la prenda y me encamine rápidamente al baño principal de la casa, ya luego pensaría como volver a entrar a esa habitación contaminada para rescatar el resto de mi ropa, no podía dejar que adquirieran el repugnante olor a cigarrillos.

Antes de encerrarme en el que sería el baño más prolongado de mi vida me tomé el atrevimiento de pasar por la habitación de Shikadai, estaba enterada de las siestecitas "secretas" que mi hijo tomaba cuando regresaba de sus entrenamientos y aunque no solía concebir actos de vagancia dentro de la casa había decidido dejarlo pasar en compensación del esfuerzo que Shikadai estaba demostrando. En cuanto estuve frente a la habitación de mi hijo me percate del inmenso silencio dentro, sin embargo eso no era suficiente para confirmar mis sospechas así que abrí levemente la puerta, solo lo suficiente para poder observar a Dai tendido en cama, su leve respiración fue suficiente para saber que se encontraba profundamente dormido y tardaría un par de horas en despertar, cerré aquella puerta con una leve sonrisa en el rostro con la intención de retomar mi camino hacia la ducha.

Ya encerrada en el baño me dispuse a llenar la tina mientras me desvestía con prisa, cierto que había confirmado que Dai dormiría mucho antes de la cena y poco me importaba si Shikamaru tenía hambre, pero yo sentía la urgente necesidad de remojarme en esa tina para olvidar por un momento mi caótica vida.

Deje escapar un suspiro de alivio en cuando me adentre completamente en la tina, al principio todos los poros de mi piel se estremecieron al sentir de golpe el agua fría rodeándome, y es que tenía tanta prisa de relajarme que no había tenido la molestia de calentar el agua de mi ducha, pero ¿ Que importaba? La baja temperatura del agua de cierta manera ayudo a destensar todos los músculos que momentos antes se había contraído de tanta furia que había sentido. En medio del éxtasis de tal relajación me deje sumergir totalmente sin importarme que estuviera regando gran parte del agua, en realidad fue curioso darme cuenta que en ese momento no importaba nada más.

¿ Hace cuánto que no me sentía así de libre? Sin estar pendiente de la hora para correr a la cocina, sin estar preocupada por cocinar algo que sea del agrado de esos dos vagos, sin estar pendiente de que Dai no se le pasara las horas de dormir y de estar atenta si Shikamaru llegaría a casa para dejarle su cena lista en el refrigerador. ¿ Hace cuánto tiempo que no pensaba solamente en Temari? Sé Que suena muy egoísta de mi parte pero después de tanto tiempo de no tener un momento único para mí me hacia desear que no se terminará jamás.

Volví a salir a la superficie cuando sentí la falta de aire en mis pulmones, di un gran suspiro de alivio en cuando pude respirar y frote mis ojos velozmente para quitarme de encima la sensación de ardor en ellos, sabía que sumergirme durante varios minutos en el agua sin poder respirar y encima con los ojos abiertos era una acción tonta e irresponsable digno de cualquier crío tonto, pero por Kami ¡Que bien se había sentido!. Sonreí tontamente mientras me abrazaba a la bañera, al hacerlo pude ver el desastre que había dejado en el suelo del baño, normalmente al ver esto me apresuraría a cambiarme para comenzar a arreglarlo pero extrañamente hoy no tenía la más mínima intención.

Estaba pensando en lo estupendo que sería quedarme así durante un par de horas cuando el sonido de unos pasos llamó poderosamente mi atención, escuchando atentamente me di cuenta que ese andar tan cansino no pertenecía a mi pequeño hijo, en ese momento me acordé que no me había tomado la molestia de Poner el seguro de la puerta, ¿ Y porque hacerlo? Dai estaba profundamente dormido y no esperaba que Shikamaru fuera tan tonto para volver a poner en peligro su vida. El solo pensar que había subestimado la estupidez de mi marido fue suficiente para que me saliera de mi muy acogedora tina para vestirme con la misma rapidez con la que me había despojado de mi ropa, sin embargo no había terminado de secarme del todo cuando noté que los pasos se habían alejado, y sin quererlo comencé a sentirme decepcionada por ello.

Terminé de secarme completamente y miré con disgusto la toalla de baño, no me agradaba del todo que fuera la única prenda que tendría encima ya que por las prisas no había tomado un conjunto de lencería, bufé mientras me cubría con la pieza mientras me preparaba para salir. Estaba consiente que al menos de que quisiera andar por la casa sin bragas y sostén tendría que volver a entrar a mi habitación y por ende volver a toparme con Shikamaru, pero antes de que eso sucediera me aseguraría de arreglar mi cabello, así que regrese al cuarto de invitados donde había dejado mis gomas de cabello.

En el camino me topé con el pasillo que llevaba hacia el jardín trasero y casino darme cuenta comencé a caminar hasta llegar ahí, ¿ No era increíble pensar que todo había comenzado aquí? Ver la tierra vacía donde antes había estado una hermosa vegetación oriunda de Suna me trajo muy malos recuerdos, recuerdos que comenzaban con los ciervos masticando todo mi esfuerzo y terminaban con la imagen de mi marido gritando tan hirientes palabras.

Cuando comencé a sentir el ya acostumbrado ardor en los ojos me di la vuelta para encerrarme de nueva cuenta en la habitación, incluso había perdido el interés de ir a rescatar mi ropa interior mi único interés era aislarme nuevamente del mundo, aunque se tratase de unos cuantos minutos. No corrí pero si caminé con mucha prisa y en cuanto divide la puerta me encargue de abrirla de un solo portazo para no tener que perder más tiempo. Tumbarme en la cama era mi único objetivo, y lo hubiera logrado de no ser por un pequeño detalle que logró llamar mi atención.

Encontré una hoja de papel sin doblar en medio de la cama, tal cosa me desconcertó ya que por más apurada que me encontrará por tomar mi ducha era totalmente imposible que no me percatarse de ello antes, pero luego llegó a mi el recuerdo de los pasos que escuche tras las puertas del baño y todo tuvo sentido. Lo único que quedaba por decidir era si me tomaría la molestia de leer la tontería plasmada ahí o simplemente debería tirarlo a la basura, usualmente no sería nada difícil para mí tomar tal decisión pero en esta ocasión mi curiosidad estaba llevando una lucha muy pareja con mi dignidad, al final cedí ante esta y terminé tomando el papel para comenzar a leer:

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" Yo, Nara Shikamaru actuando por voluntad propia ( Shikadai no tuvo nada que ver en esto, mujer) he decidido utilizar la presente para expresar mi total y completa rendición.

Esto es debido a los hechos ocurridos semanas atrás y que se han prolongado de forma hostil entre ambas partes, trayendo consigo consecuencias dañinas para los principales perpetradores y para su pequeño hijo de solo 12 años.

Por mi parte admito y acepto la culpa de mis acciones, ofreciendo una sincera disculpa a la destinataria del presente documento por haberla ofendido, dañado, herido o cualquier mala acción que pude haber hecho en su contra. Sabiendo de antemano que lo anterior no es tan fácil de lograr proclamó mi completa disposición de someterme a las condiciones que usted decida sean necesarias para obtener su perdón.

También recalcó mi desinterés en seguir con esta tonta lucha que nos ha quitado de tan buenos momentos juntos y que me ha alejado de su hermosa compañía.

Firmado en la residencia Nara a las 17.45 horas. "

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" ¿Qué rayos?"

Fue lo único que logré a pensar después de terminar de leer semejante ¿ rendición?

Tuve que volver a leerlo para confirmar que nada de lo anterior hubiera sido producto de mi imaginación pero al darme cuenta que ese no había sido el caso me encontré ante un nuevo debate existencial. Por un lado no pude evitar sentirme feliz por leer todo aquello pero por otro parte me negaba rotundamente a caer ante este tipo de disculpa.

¡No Temari! Si de verdad lo siente tendrá que demostrarlo.

Aún con la carta en mano me di la vuelta para salir en busca de mi marido y enfrentarlo como se debe, pero mi determinación se vio afectada en el momento que abrí la puerta, y es que toparme cara a cara con Shikamaru esperándome no era algo que tuviera previsto.


Shikamaru.

Debo hacer una nota mental sobre los inconvenientes que ocasiona el seguir tus impulsos en vez de analizar detenidamente las ideas esporádicas. Y es que después de que Temari abandonará nuestra habitación dejándome como tonto en el proceso caí en un ataque paranoico pensando en como había terminando empeorando la situación y la mejor manera para solucionarlo.

En medio de mi conmoción alcance a escuchar la puerta del cuarto de visitas cerrarse y mi desesperación aumentó con eso. Respiré tratando de tranquilizarme, si había aprendido algo durante mis años de servicio era que se necesitaba mantener la cabeza fría para enfrentar las dificultades, no lo había estado haciendo últimamente y para ser honestos tampoco ahora lo estaba logrando.

- No resolveré nada estando aquí y no creo que pueda empeorarlo aún más - Reflexione en voz alta mientras iba tras la problemática.

No estaba seguro si había sido mi determinación lo que me había hecho llegar más rápido o puede que estuviera demasiado entretenido con mis pensamientos que no pude notar el transcurso del tiempo, el caso es que de un momento a otro me encontraba frente a la habitación de invitados, habitación donde la problemática se había refugiado y del cual estaba seguro que la mujer no tendría la más mínimo intención de salir, así que con el que sería mi segundo acto suicida del día: entré sin tocar. Lamentablemente toda la determinación con la que había entrado se había ido al demonio en cuanto divisé la habitación vacía.

Agudice mis sentidos para localizar a la problemática de mi mujer y no tardé en percibir un ruido afuera de esas cuatro paredes, era algo lejano y tenue pero aún así fui capaz de reconocerlo como el ruido de la regadera, al parecer no era el único que necesitaba relajarme. Tomé asiento en la cama mientras me decidía a esperarla aquí o buscarla en un mejor momento, pero el solo hecho de meditar ambas opciones hacia que mi anterior valentía se deteriorada y comenzara a tener el deseo de salir de ahí, pero esa no era un opción.

Me deje caer totalmente sobre la cama, tuve la intención de cerrar mis ojos a modo de frustración pero antes de lograrlo me percate de la hoja de papel abandonada sobre el buró, sin darme cuenta comencé a pensar en las miles de razones por la que dicho papel quedaría olvidado en aquel triste lugar cuando de repente cruzó por mi cabeza una loca idea. Sin detenerme mucho a pensar en el tema comencé a buscar una pluma y comencé a escribir todas aquellas palabras que no me había atrevido a decir durante estas semanas.

Cuando terminé de escribir me aseguré de dejar aquel papel en un lugar difícil de ignorar y luego salí del lugar tan rápido como había llegado para encerrarme de nueva cuenta en nuestra habitación. Ya estaba demasiado ansioso por saber las consecuencias de mi nuevo acto improvisado cuando escuché la puerta del baño abrirse, en ese instantes mis pulsaciones se aceleraron a niveles insospechados y comencé a caminar en círculos en espera de la reacción de la problemática, pero el tiempo pasaba y el silencio seguía presente en la casa.

Con el escaso coraje que me quedaba decidí salir en busca de Temari para recalcarle todo lo que minutos antes había escrito, de nueva cuenta llegué al lugar demasiado rápido para mí gusto así que decidí esperar un par de minutos para relajarme antes de entrar, pero como siempre la problemática tenía la mala costumbre de frustrar mis planes y terminó abriendo de golpe la puerta para quedarnos de frente.

- Hola - No fue la reacción mas inteligente que pude tener y estoy muy consiente de ello, pero ¿ que mas puedo hacer? si todo pensamiento coherente dentro de mí me abandona en cuanto tengo a la problemática tan cerca de mí.

- A que se supone que estas jugando? - gruñó Temari mientras me enseñaba la hoja que apenas unos momentos atrás me había atrevido a dejarle, pero por el tono de voz que empleó supuse que no le había gustado mi atrevimiento.

- ¿Te refieres a "eso"? - dije mientras señalaba la hoja en sus manos, tenía la intención de hacerme el gracioso para relajar el ambiente pero al ver que solo logré enfurecerla más descarte la idea al instante - supuse que había sido lo suficientemente claro -

- Pues supusiste mal -

- La cosa es así de simple: Me rindo y espero me perdones para poder seguir con nuestra feliz vida juntos -

- ¿Así de fácil? -

- Preferiría que sí, pero entiendo que estas en todo tu derecho de hacerme sufrir lo que consideres necesario y tal y como escribí en esa hoja estoy dispuesto a aceptar tus condiciones -

- Nara ... el masoquismo no es lo tuyo -

- Lo sé y espero que lo tengas pendiente a la hora de imponer tu castigo -

Temari solo me estuvo mirando atentamente como si con ello tratara de descifrar alguno truco de mí parte, cuando se cansó de eso me dió la espalda, el terror de que volviera a cerrarme la puerta en la cara volvió a invadirme pero afortunadamente lo único que hizo fue adentrarse a la habitación hasta llegar a la cama donde se sentó para encararme, estaba debatiéndome sí debería seguir parado en la puerta o si tenía permitido llegar a donde ella, pero la voz de Temari interrumpió mis pensamientos y no tuve más remedio que quedarme donde estaba para prestarle atención.

- Dices condiciones en vez de condición -

- Supuse que de no ser así no estarías muy convencida de la propuesta -

- La vida se te va en suposiciones - Temari sentenció cortante y supe que lo feo estaba por venir - ¿Al menos sabes lo que hiciste? -

Este era el momento adecuado para utilizar ese intelecto mío para buscar una excusa que me ayudara a no verme tal mal, pero curiosamente decidí que ni siquiera lo intentaría y opté por ser sincero con la problemática.

- No Temari, francamente no tengo idea de cual fue el problema -

Mi vista automáticamente se dirigió al suelo, en parte por la vergüenza que sentía por hacer tal declaración y también por el temor que me provocaba imaginar la reacción que tomaría mi esposa, pero después de varios minuto sin que ella dijera una sola palabra me ví obligado a levantar la mirada para ver que ocurría. Para mi sorpresa descubrí que Temari tenía los ojos cerrados pero su respiración no estaba alterada, su rostro no tenía ningún seño fruncido o alguna mueca en los labios, en resumen la problemática se encontraba extrañamente tranquila.

- Temari

- ¿ Lo que yo quiera? - asentí en medio de la sorpresa por ser interrumpido sin importarme que con esto estuviera firmando mi sentencia de muerte - Pues para empezar no quiero que tú y Dai hagan un drama cuando retome mi vida Shinobi -

Escuchar esas palabras salir de los labios de la problemática me hizo sentir como si mi pecho fuera apuñalado por mil kunais, había temido que este día llegara y hoy después de varios años mis temores estaban a punto de cobrar vida

- ¿ Que? - pregunté con la leve esperanza de que hubiese escuchado mal pero el ver el semblante serio de mi mujer me confirmó que ese no era el caso.

- Lo que escuchaste Nara, Quiero volver a ejercer como Kunoichi -

- Creo que es un tema bastante serio del cual podemos discutir después -

- No hay mucho de que hablar, mi decisión está tomada y lo único que quiero es que aclares la postura que tomarás al respecto -

En ese momento mi cabeza comenzó a dolerme como nunca lo había hecho, debía escoger muy bien las siguientes palabras que utilizarías para no terminar arruinando lo todo de nuevo, pero por más que pensaba en el asunto me dí cuenta que no había forma de salir mal parado de esta. Me di cuenta que había vuelto a subestimar a mi esposa, cuando escribí mi carta de derrota me preparé para cualquier ataque físico y a un millón de situaciones humillantes a las que la problemática me expondría, pero nunca imaginé que aprovecharía la situación para este fin.

¡Claro que quería solucionar los problemas con ella! Pero aparentemente era imposible no hacerlo sin terminar aceptando el reingreso de mi mujer a las misiones

- Al parecer no tendremos ningún trato - La escuché decir en un suspiro mientras comenzaba a levantarse de la cama, en ese instante supe que si no quería perderla no tenía más opción.

- Si es lo que quieres ... Estoy de acuerdo -


Temari.

Luché con todas mis fuerzas para no dejar salir de mis labios ninguna exclamación que revelará la sorpresa que sentí al escuchar a mi marido pronunciar tales palabras.

En el momento que había terminado de leer " la rendición" de Shikamaru comencé a pensar varias formas para demostrar que todo lo que había escrito era verdad. Shikamaru se había esforzado durante todos estos años de matrimonio para que me olvidará por completo de mi antigua vida Shinobi, también se lo mucho que temía al día que yo decidiera retomarla, por lo que no había mejor forma de comprobar sus intenciones de esta manera.

El problema es que estaba segura que se negaría rotundamente y buscaría la manera de persuadirme, pero solamente hizo un intento por desviar el tema antes de terminar aceptando. No negare lo feliz que me sentí al saber que podría recuperar una parte de mi vida que extrañaba tanto, pero una parte de mí se negaba a creer tan maravilloso suceso. De un momento a otro tuve la paranoia de que Shikamaru solo me estaba dando por mi lado en este momento para luego pensar mejor en una plan que pudiera librarlo de esta, decidí que debía dejarle muy claro que eso no sucedería

- Hablo en serio Shikamaru - traté de sonar lo suficiente aterradora para que no se le ocurriera ningún truco - quiero que mi reingreso a las misiones sea tal y cual lo dejé -

- ¿ A qué te refieres con eso? -

- A que no quiero que utilices tu posición como consejero de Naruto para convencerlo de darme misiones de rango inferior a las que solía realizar - la mueca que hizo al escucharme confirmó que ya había pensado en ello.

- Tks Problemática ha pasado mucho tiempo desde tu última misión, sería ilógico que te mandara de buenas a primeras a una misión de rango de S - ví como Shikamaru jugaba con el encendedor de su bolsillo, clara señal de que buscaba tranquilizarse para continuar con su discurso - Además de que los tiempos han cambiado y la misión más emocionante con la que podrías toparte es la de ser escolta-

- Eso ya lo sé - dije llevando una de mis manos en mi sien - mi problema es que tu eres capaz de esconderme las misiones que consideres arriesgadas para que no vaya, y si ese va a ser el caso prefiero no llegar a ningún acuerdo contigo. -

- Temari - lo escuché llamarme con la voz más seria que le hubiera escuchado y el notó que captó mi atención - De acuerdo, será como tu digas -

Estaba parada frente a Shikamaru luchando por no dejar salir ningún jadeo que revelara la sorpresa que sentí al escucharlo decir tal palabras, lo cierto es que por mas que extrañara mi antigua vida como Kunoichi de la arena el reincorporarme a mis actividades Shinobis no estaba dentro de mis planes, el que lo haya mencionado en este momento fue solo una estrategia para desmoronar lo que sea que Shikamaru estuviera tramando. Pero nunca espere que diera su brazo a torcer tan fácilmente.

Estaba consiente que bien podría estar fingiendo para calmarme y una vez que obtuviera mi perdón buscaría cualquier excusa para hacerme cambiar de opinión, pese a eso el solo pensar que regresaría a ejercer como Shinobi me hizo sentir tan feliz que por un instante tuve el intención de abrazar al hombre frente a mí con todas mis fuerzas. Afortunadamente, en un momento de lucidez pude recordar que bien podría ser una treta de su parte, así que decidí ejercer mas presión en el asunto.

- ¿Estas consiente de lo que estas diciendo? - Shikamaru solo asintió - Porque no quiero que después me salgas con cualquier excusa barata para impedirlo -

- Si es realmente lo que quieres tendrás mi apoyo y estoy seguro que también contaras con el Dai, después de todo el también es un Shinobi ahora -

- Bueno si estas de acuerdo con esto quiero darte mis siguientes peticiones -

Siendo honestos me había hecho a la idea de que Shikamaru jamás aceptaría mi primera condición para llevar la fiesta en paz así que no me había puesto a pensar en más, pero no podía darme el lujo de que todo saliera tan bien para el Nara por lo que decidí improvisar con las cosas que sabía era imposible que él cumpliera ó que simplemente odiaba hacer.

- A partir de hoy quiero que empieces a tomar tu día de descanso, no me importa si hay alguna reunión de Kages cerca o si los otsutsukis atacan o si Naruto se muere aplastado en una montaña de papeleo ¡Quiero tu trasero aquí todos los domingos para pasar el día en familia! -

- Considéralo un hecho -

- También quiero viajar a Suna un fin de semana al mes, y si Shikadai no puede acompañarme por sus misiones tu te encargaras de cuidarlo, ¡no quiero que vayas a molestar a tu madre! -

- Esta bien -

- Y una noche a la semana saldré con las chicas a beber -

- Es lo justo -

- Tampoco quiero tener que recordarte todo el maldito tiempo lo que tienes que hacer - ya en este punto estaba realmente irritada con la actitud tan pasiva que estaba tomando Shikamaru, así que sin quererlo comencé a sacar todo el rencor que había estado acumulando - Ya que estamos hablando del tema, de una vez te informo que no quiero tener que actuar indiferente cada vez que olvidas nuestro aniversario.

- En verdad siento mucho eso - comenzó a hablar mientras hacia una pequeña referencia - Te prometo que a partir de hoy me esforzaré por arreglar todo lo que he hecho mal -

- ¿Te esforzaras? - no supe muy bien que pasó en el momento que lo ví asentir ante mi cuestionamiento, de lo único que fui consciente es de las gruesas lagrimas que comenzaban a resbalar por mi rostro -¿ Y por que tenías que dejar que llegáramos a este extremo para esforzarte? -

- ¿ Temari?-

-¡Solo necesitaba un poco de consideración! ¿Era necesario que actuara como una mala esposa y madre para que lo entendieras? -

Oficialmente me había roto frente a él y no podría estar mas avergonzada por eso, lo único que pude hacer fue ocultar mi rostro con ambas manos para que mis sollozos no fueran tan escandalosos y esperar a Shikamaru se hartara de tan lamentable espectáculo y se fuera ó que me tragara la tierra, lo que fuese que ocurriese primero.


Shikamaru.

Si había algo que me doliera mas que ver a mi problemática en este estado era saber que yo era el único culpable de ello.

- Vamos Tem, te prometo que cumpliré todo lo que dije así que deja de llorar por favor -

- Te dejé irte al trabajo sin desayunar -

- Eso es mi culpa por no despertarme a tiempo -

- No te alcance tu almuerzo -

- mmmmm supongo que es mi culpa por olvidadizo -

- Hice que tu y Dai discutieran -

- ¿Que tu que? - me sorprendí al principio pero después de pensarlo un poco comencé a verle el sentido - mujer problemática ... bueno eso ya no importa -

- ¿ Como puedes decir eso? tu y Dai no se hablaron en días ¡Y estuve feliz por eso! -

- Los padres e hijos tienen sus diferencias en algún momento de la vida, lo importante es que lo hablamos y supimos arreglarlo -

- ¿Porque no quieres admitir que me porte como una perra? -

- Bueno Temari si eso quieres oír ... fuiste una perra -

- lo sé- enterró su rostro en mi pecho para que no notara el rubor en su rostro - ¿Me perdonas? -

- Solo si tu me perdonas a mi ¿De acuerdo? - Ella no se separó del resguardo que mi pecho le ofrecía pero buscó la manera de asentir para informarme que el pacto estaba hecho - Entonces ¿ Ya estamos bien? -

- No, aún falta algo -

- ¡Claro! Debo besarte para hacer el asunto más romántico ¿ No? -

- ¡ No idiota! - volvió a gritar de la nada haciéndome retroceder algunos pasos - Tu ya aceptaste las condiciones que te di ahora me toca escuchar las tuyas -

- No tengo absolutamente nada que condicionarte -

- Es lo justo - declaró mientras cruzaba sus brazos y me mirada con el ceño fruncido, supe entonces que no tenía más remedio que seguir sus reglas si quería dar por terminado el asunto.

- De acuerdo pero solo porque tú insistes -

- Te escucho ¿ Cuáles son tus condiciones? -

- En realidad es una sola y estoy seguro que también será beneficioso para ti -

Temari no vio el momento en que me acerqué a ella, la empuje hacia la pared y aprovechando que aún se encontraba sorprendida por la situación la acorrale con mi cuerpo en un intento por evitar su huía o una severa paliza de su parte. Sabía que si le hubiera dicho de forma civilizada mis intenciones ella terminaría cediendo, pero ¿ Que se le puede hacer? Si siempre me ha encantado el rubor y los nervios que le provocó cuando la sorprendo de esta manera.

- ¿ Shikamaru? -

- Shhh - le susurré a su oído mientras una de mis manos se sujetaba a su cintura y la otra comenzaba a desamarrar la molesta bata - Te he extrañado tanto Tem.

- Yo también Shika - la escuché decir entre suspiros - pero...

No deje que terminara de hablar y en su lugar me dediqué a besar y mordisquear su cuello en las puntos donde sabía que la enloquecía, puede que me estuviera precipitando pero la necesitaba tanto que no estaba dispuesto a escuchar ninguna negativa. Me deshice de su bata en cuanto noté como comenzó a ceder ante mi caricias, cuando sentí la prenda caer al piso me aleje un poco de mi problemática para poder contemplarla como se merecía.

- Por Kami mujer ¡ Estas jodidamente hermosa! -

Después de semejante cumplido comencé a besarla como si la vida se me fuera en ello, Temari aprovechó mi distracción para sacarme el saco y yo la ayude a retirarme la camisa, tuvo la intención de desabrochar mi cinturón pero la detuve en el acto, quería degustar lentamente cada rincón de su cuerpo. De un solo movimiento la levanté del suelo para que ella pudiera rodearme con sus piernas, ambos jadeamos al sentir nuestras intimidades rozarse y el deseo de penetrarla de un solo movimiento comenzó a embriagarme, pero con el escaso autocontrol que me quedaba fui capaz de dirigir mi atención hacia sus pechos, a los cuales tenía total acceso gracias a la posición en la que nos encontrábamos.

- Ahhhhh Shikamaru - chilló la problemática en cuanto sintió mi lengua rodear uno de sus pezones, aquello fue suficiente para que yo mismo terminara por abrir mis pantalones dispuesto a empezar nuestro encuentro.

- Temari te ...

- ¡ MENDOKUSAi VIEJO! ¿ QUE TE DIJE DE LAS MALDITAS PAREDES DELGADAS? -

Terminé bajando a Temari de mis brazos y me cerré los pantalones casi de forma automática, la vergüenza me impedía mirar a mi mujer pero por el ruido atrás de mí supe que estaba terminando de volver a colocarse la bata.

- Olvidé que no estábamos solos - le dije nervioso mientras frotaba mi nuca.

- Shikamaru maldito ... ¡Mira lo que tus locas hormonas provocan! -

- ¿ Mis locas hormonas? ¡Dirás nuestras! No recuerdo que pusieras algún tipo de resistencia -

- Muérete idiota -

Fue lo último que la escuché decir antes de que notará el abanico gigante en sus manos y con el cual me mandó a volar lejos de mi hogar.

Realmente era una suerte que me hubiera cerrado los pantalones antes.


- Vamos viejo levántate-

Traté de ignorar esa molesta vocecilla para poder seguir durmiendo y lo único que conseguí fue que todo mi cuerpo fuera sacudido por la persona que estaba tratando de levantarme. Gruñí mientras le daba la espalda en busca de una mejor posición pero sabía de antemano que eso sería muy difícil de lograr en este maldito sofá; no tardé mucho en sentir como era jalado por la coleta mal hecha que traía y eso fue suficiente para que abriera los ojos y me enfrentará con mi segunda mirada favorita.

- Shikadai ¿ Qué estás haciendo? -

- Tratando de levantar tu trasero -

- Creo que olvidas que tengo un par de días libres y que tú madre va matarte si te ve ayudándome -

- ¿ Me crees suicida? Si vine fue porque ella me pidió que viniera por ti -

- ¿ uh?-

No es que dudara de mi pequeño, es solo que me parecía irónico que mi mujer tuviera el detalle de mandar a buscarme luego de que la noche anterior me echara a dormir al sillón por haber causado el "episodio mas vergonzoso de nuestra vida marital ". El que volviera a pensar en nosotros como un matrimonio confirmaba que la guerra había finalizado, lo de golpearme con su abanico y echarme de la alcoba eran actitudes normales en Temari así que no debería sorprenderme tanto bipolaridad.

Me levanté con mucho mas ánimos y seguí a mi hijo hacia la cocina, a penas crucé la puerta y fui invadido por el delicioso aroma de panqueques recién horneados.

Sonreí, la problemática estaba de muy buen humor.

- Buenos días vago - Temari estaba de espaldas pero por el tono de su voz supe que sonreía al momento de pronunciar el saludo, eso me dió luz verde para dirigirme hacia donde estaba y abrazarla mientras ella seguía preparando el desayuno.

- Buenos días problemática - Al no poder alcanzar sus labios me ví obligado a depositar el beso en la mejilla.

- ¡ Asco! ¿Tengo que recordarles que sigo aquí? -

- Si tienes el tiempo para andar espiando a tus padres supongo que lo tendrás para poner la mesa -

Le indique a Shikadai con una sonrisa burlona en mi rostro, el solo resopló antes de darse la vuelta para comenzar su nueva labor. Cuando me asegure que estábamos totalmente alejados de su campo de visión me pegué más al cuerpo de mi esposa para poder susurrarle al oído.

- Sobre lo de ayer -

- ¡Ni me lo recuerdes pervertido!-

- Solo estaba pensando que me quedan un par de días libres -

- ¿ y? -

- Y creo que sería muy bueno aprobarlo ese tiempo cuando Dai salga a sus entrenamientos -

- Ayuda a tu hijo con la mesa y puede que lo piense -

- Supongo que estás de broma -

- Lamento decirte que de nuevo supones mal -

- Mendokusai -

Sin muchos ánimos logré separarme de ella para alcanzar a Shikadai, afortunadamente cuando llegué a él me lleve la grata sorpresa de que ya había terminado de arreglar la mesa, en ocasiones el que fuéramos una familia pequeña tenía ciertas ventajas.

- ¿ Te han votado de nuevo? -

- Tsk culpa de quién crees que es pequeño problemático -

Shikadai estuvo a punto de replicar a mi acusación pero fue detenido por la entrada de su madre con una bandeja de panqueques que a simple vista se veían deliciosos. Temari no dijo nada, simplemente se dedicó a servirnos el desayuno pero con una gran sonrisa en su rostro; después de eso nos dedicamos a desayunar pero el silencio no tardó en ser remplazado.

- Oye mamá ¿ Porque dejaste tu trabajo en el jardín? -

- Mmmmm supongo que el trabajo con Tenten me absorbió más de lo que creí -

- Igual puedes volver a eso cuando termines de ayudarla -

- No lo creo Dai -

- ¿ Por qué no Temari? - le pregunté algo intrigado por la reciente negativa de la problemática - Creo que estabas haciendo un buen trabajo, incluso sería buena idea que en tus futuras visitas a Suna te trajeras algunas de sus plantas para cultivarlas en nuestro jardín -

- ¡Eso sería increíble! - aclamó mi hijo ante mi propuesta con los ojos totalmente iluminados, pero para mi sorpresa Temari no tenía el mismo entusiasmo.

- ¡ Olvídenlo vagos! -

- ¿ Pero porque? -

- Eso sería bastante problemático -

Tanto Shikadai y como yo nos quedamos atómicos ante la repuesta de nuestra problemática, en un momento de lucidez ambos nos miramos de reojo para acordar en silencio que dejáramos el tema por la paz, aún estábamos inquietos por ese comportamiento de Temari pero habíamos aprendido a través de los años que contradecirla no era precisamente la idea más brillante que un Nara pudiera tener.

El tema de conversación fue rápidamente cambiado y al instante las risas y bromas se hicieron presentes, el tiempo transcurrido bastante rápido pero ninguno de los tres quería arruinar este momento, eran muy contadas las ocasiones en que la familia Nara completa podía disfrutar de tan buen ambiente familiar pero me aseguraría de que a partir de ahora esos momentos fueran más frecuentes.

Después de todo había dado mi palabra de cumplir las condiciones que la problemática me impuso y más me valiese cumplirlas si no quería volver a caer en otra guerra silenciosa con mi amaba problemática.

.

FIN.


Gracias a todos por haber seguido la historia, en realidad estoy sorprendida del avance que tuvo ya que planeaba hacerun one shot con la idea pero al final me permitir sacarle mas provecho.

Afortunadamente antes de que mis vacaciones terminaran pude adelandar mucho de las ideas que tenía para futuros fics así que espero regresa pronto por aquí.

Saludos a todos y excelente inicio de semana.