Viajes en el tiempo
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Blossom y Sage al fin recuperaron la conciencia, tenían una horrible jaqueca y no recordaban para nada que había pasado, se encontraban ambos sobre un arbusto, de manera torpe se levantaron y tras dar un par de pasos decidieron que era mejor sentarse un rato en el piso, trataban de hacer memoria, ¿Por qué estaban en esa parte del bosque? ¿estaban haciendo algo en el área de competencia? ¿Dónde estaba su padre?
-Blossom, ¿no estábamos con papá hace un momento? –
-Si, nos había regañado por algo que hicimos, pero no recuerdo que era. –
-Deberíamos de buscarlo o…volver a casa. –
- ¿No se supone que hoy se celebraba algo? ¿no era el festival de los frutos del bosque? –
-Ahora que lo dices… si, a eso habíamos venido. –
Ambos niños caminaron a la zona de competencia donde se estaba llevando a cabo el festival, pero ahí no había nadie, estaba solo como cualquier otro día.
- ¿Dónde están todos? – le pregunto Sage a Blossom.
-No lo sé, se supone que estaba lleno de puestos y juegos y concursos, y mamá estaba dando un discurso y papá…papá nos regañó por algo. – dijo rascándose la cabeza sin poder recordar que era.
- ¿Y a donde se fueron todos? –
-Pues… no lo sé, no creo que se hayan desvanecido. –
Parados en medio de aquella área, viendo así a la alcaldía, pudieron ver a una anciana que caminaba veloz diciendo "ustedes deberían casar y tener hijos". A los niños de 11 años se les hizo familiar.
-Eso no es… - mención Blossom para que Sage terminara la frase.
-La señora O´Hare. –
-Pero está muerta. – dijo aterrado el gemelo mayor.
-Lo sé, murió hace dos años. – el menor abrazo asustado a su hermano y este le correspondió.
- ¿Ese no es el abuelo? – pregunto Blossom viendo a lo lejos a un más joven abuelo Pepe que estaba en el quiosco de la plaza, había sobre él una pancarta con las letras escritas "el alcalde Pepe siempre está dispuesto a ayudar". Ambos niños se acercaron al mitin y escucharon con oídos curiosos.
-Este año mi hija al fin tiene la edad para participar en la competencia de las ciudades vecinas, ha cumplido 20 años, espero que todos voten por ella para que puede ganar, estoy seguro de que mi querida Poppy lograra romper con la mala racha. – Una joven de cabellos rosados se unido a su padre, saludo a todos y de manera amable dijo.
-Amigo, por favor, no voten por mí solo por ser la siguiente alcaldesa de la región, las personas que escojan deben de tener la capacidad y talento necesario para la contienda, recordemos que el fin es crear lazos, así que divirtámonos, pronto iniciaremos con las fiestas para escogerlos, así que espero que todos vengan. – dijo mientras bajaba del escenario con una canasta y comenzaba a repartir invitaciones. Los niños veían raro todo eso de "20 años", su madre tenía 34, cuando la chica les entrego a ellos la invitación dijo risueña. – que curiosos ojos tienen, son hermanos ¿verdad? – Los niños se miraron entre si, para después salir sin responderles. -Ya veo, son tímidos, hasta luego pequeños de ojos raros. – grito alegre. – no olviden venir a la fiesta.
Los gemelos regresaron al área de competencia y se sentaron en las gradas.
-Blossom…tenemos que recordar que fue lo que paso. –
-Seguro, ¿lo intentamos como nos lo enseño papá? –
-Claro. –
Los niños se tomaron de las manos y haciendo uso de su tan extraño don lograron ver todo lo que recordaban.
Flashback
Una mujer anciana de muy mal carácter había llegado al pueblo para participar en uno de los puestos de la festividad de los frutos del bosque, tenía un sinfín de cosas raras, plantas y flores secas, fruta en conserva, velas extrañas, piedras brillantes, y mucho, mucho incienso, aquel olor fue captado de inmediato por las sensibles narices de los niños que con toda la delicadeza de un elefante en una vidriería le comentaron.
-Señora, su puesto apesta. –
-Disculpen. – dijo indignada mientras volteaba a verlos con su único ojo bueno, mientras que el otro de cristal daba extrañas vueltas. Los gemelos no hicieron otra cosa que hacer una mueca del asco, la anciana no era para nada agraciada, tenía una cabeza desproporcionadamente grande en comparación de su cuerpo, una nariz enorme de donde sobresalían un par de pelos, coronada por una verruga que parecía tener su propio rostro, su aliento podría fácil matar a una persona, y su piel y cabello se veían muy sucios.
-Pero que horrible. – dijeron los dos para recibir un buen coscorrón por parte de su padre.
-Discúlpense ahora mismo. – les ordeno Ramón.
-Lo sentimos. – mencionaron sin quitarse las manos de la nariz.
-Oh… no se preocupe, solo son niños, a veces se pasan de sinceros. – dijo con tono coqueto mientras se arreglaba el cabello y se ponía sobre el algunas flores secas, regalándole a su vez una mirada lujuriosa con su único ojo. A Ramón le dieron escalofríos y unas ligeras ganas de devolver la comida, pero al instante se repuso y le comento.
-Lamento que mis hijos le hayan faltado al respeto, le aseguro que se suelen comportar de mejor manera. –
- ¿Son sus hijos? Pues tal vez necesite una buena madre que los eduque, yo estoy disponible por si necesitas ayuda en eso y adoro a los niños. – dijo mientras pellizcaba las mejillas de ambos, los gemelos jamás habían sentido unas manos tan duras y rasposas, cualquier piedra porosa y áspera tenía más suavidad que esas manos. Ramón no lo dudo ni un segundo, se interpuso entre ella y sus hijos que tenían unas enormes caras de espanto.
-No…no es necesario… es que… -
-Le aseguro que seré una buena esposa. – menciono mientras entrelazaba sus manos con las de él. Ramón no sabía que decir, hace años que nadie le insistía de esa manera, pero pronto se separó y dijo en tono firme.
-Es muy tentadora su oferta, pero estoy casado. –
- ¿Enserio? Es una pena, y… ¿no hay problemas en su matrimonio? –
-No. – respondió Ramón ya con un tono de hartazgo.
-Si, realmente es una pena. – menciono llevándose una mano a la barbilla como si pensara en algo con seriedad.
-Hola señora… - Poppy reviso un par de hojas que llevaba en una carpeta y termino por decir. – Señorita Parvaty, es un placer tenerla por primera vez en nuestro festival, esperamos que se sienta cómoda y que siga participando, vaya… ya conoció a mi esposo. – dijo viéndolo ahí, pero de manera veloz Ramón se escondió detrás de ella.
-Poppy… que bueno que llegaste. –
-Hola Ramón, ¿Y los niños? –
-Están aquí. – volteo a ver a todos lados, pero los gemelos ya no estaban.- Estaban aquí, demonios…¡BLOSSOM, SAGE! – grito para salir corriendo en su búsqueda.
-Su esposo es un hombre muy atractivo. – le dijo la anciana.
-Gracias, le he de confesar que a veces siento celos cuando veo que algunas mujeres le coquetean, pero Ramón siempre les pone un alto. –
-No lo toque…lo juro. – menciono un poco apena.
- ¿A quién no toco? – pregunto confundida.
-A nadie, cariño… no quieres unas frutas en conserva. – menciono ofreciéndole sus productos.
-No gracias, ya tengo mucha en casa, mi esposo las suele hacer. –
- ¿En serio? Se ve que es una persona muy hábil. –
-Si que lo es, practica varios deportes, es un excelente padre, cuida de la casa, hace las comprar, prepara la comida y es tan bueno en cam… - menciono mientras se mordía los labios y soltaba un suspiro. – quiero decir, en el campo abierto, le encanta estar en el bosque. –
-Se escucha bien, pero no todo puede ser perfecto. – dijo curiosa la anciana de que palabras diría la mujer.
-Cierto, de vez en cuando discutimos, pero no pasan de ser malos entendidos, y señorita Parvaty, ¿a que debemos su participación este año? –
-Pues para ser sincera escuche que los hombres más dulces se encuentran en esta bella ciudad, siempre he querido casarme, pero no soy una persona muy agraciada. –
-No diga eso, usted es… - la miro directo al rostro y tras tener un escalofrió que le recorrió toda la espalda le contesto. – debe de tener una hermosa personalidad, el físico no es importante, lo de adentro es lo que cuenta. –
-Tiene razón, es solo que no conozco a nadie y todos parecen no querer acercarse a mi puesto. –
Poppy miro a su alrededor, era verdad, la gente evitaba acercarse aquel sitio, al fin la chica recordó a alguien que sería la pareja ideal para ella, y es que ella era así, cuando el tema era "amor" no podía quedarse de brazos cruzados.
Conforme pasaba la tarde los gemelos habían sido atrapados varias veces por Ramón en diferentes intentos de hacer travesuras, el padre no tenía descanso, pero hubo un momento en que Poppy, en apoyo a sus hijos, lo tomo del brazo y no lo dejo ya irse de su lado. Al fin estaban a sus anchas, para desgracia de la Señorita Parvaty más que nada, que fue blanco de cada una sus bromas, la anciana gritaba embravecida, ranas en su bolsa, insectos entre los frascos, moños que se deshacían solos, fue hasta que los gemelos trataban de poner una bomba de brillantina en su puesto que al fin los atrapo con las manos en la masa.
-Ustedes dos. – dijo tomándolos por los brazos. – ya verán los que les hare niños groseros y malcriados. –
Pero mientras los jalaba se topó con el feroz padre que cruzado de brazos veía a los dos niños, la anciana comprendió de inmediato que lo peor que les podía pasar a los dos era ser pescados por su progenitor.
-Me han estado jugando malas bromas desde hace un par de horas. –
-Lo lamento tanto señorita Parvaty, buscare la forma de compensarla. – dijo mientras sujetaba a Blossom y a Sage.
-No se preocupe, con saber que no me van a volver a molestar es más que suficiente. –
-Así será, se la aseguro. – le prometió alejándose de ahí. - ¿Por qué no se pueden comportar correctamente? En ninguna pasarela a la que asisten son así, ¿Por qué lo hacen? –
-Mamá dice que las fiestas del pueblo son para divertirse. – le dijo Blossom.
-Y que podemos ser nosotros mismos en ellas. – termino por decir Sage.
-Tu madre dice muchas cosas que no deben de tomar tan literal. –
- ¿Alguien menciono mi nombre? – pregunto Poppy risueña.
-No, nadie lo hizo. – le contesto Ramón con tono frustrado.
-Huy, alguien esta gruño de nuevo. – hablo mientras tocaba juguetona su nariz.
-Poppy, otra vez le dijiste a los niños que… - pero ella lo interrumpió con un rápido beso en los labios, aun así el siguió. – que podían hacer travesuras en… - nuevamente lo beso, dejando sus labios unidos un mayor tiempo. – que podían…ellos dicen… - finalmente le dio un beso más largo, romántico y un tanto apasionado, él le correspondió sin resistencia. – Si… si, tienes razón, solo un poco. –
-Ese es mi hombre. – dijo contenta, pero de inmediato noto lo desanimado que estaba Ramón.
- ¿Qué sucede? –
-No es justo, siempre ganas de esta forma. –
-No es ganar, es aprender a ser más flexible. –
-Poppy, siempre hacemos lo que tú quieres. –
Su esposa lo miro un par de segundos y con tono tranquilo le contesto.
-Tienes razón, siempre me salgo con la mía, ¿hay algo que quieras hacer el día de hoy? No te he visto divertirte con nada ni nadie, ¿quieres comer manzanas con caramelo, algodón de azúcar, pastelillos? Vamos Ramón, quiero verte feliz. – Poppy trato de verlo directo a los ojos, pero su esposo se resistía, miraba a todos lados tratando de no verla. - ¿Alguien está haciendo un berrinche? – lo abrazo sin dudar y manoseo su espalda sabiendo que eso le causaba muchas cosquillas, tras reír un poco contesto.
-Bien, bien…para. – dijo mientras se la quitaba de encima.
-Y entonces ¿Qué quieres hacer? –
Ramón lo pensó un poco y tras unos cuantos segundos dijo.
-Quiero bailar contigo. –
-Awww Ramón. –
-Que romántico. – dijeron los gemelos en coro, los padres los miraron extrañados, por un par de minutos se habían olvidado por completo que estaban ahí.
-Niños, por favor, pórtense bien…iremos a bailar, no se vayan lejos. –
-Claro papá. – respondieron ambos.
Mientras sus padres se retiraban a la pista de baile, los gemelos los veían encantados, la relación que sostenían sus progenitores era tan perfecta para ellos, jamás los habían visto discutir o tener un verdadero desacuerdo, se llegaban a pelear por tonterías como que Poppy lavaba por descuido una prenda de color con la ropa blanca, o que Ramón se pasara más tiempo del recomendado en el laboratorio. Pero inmediatamente se resolvía con unos cuantos besos y abrazos, como en ese momento, ambos soñaban con algún día tener una relación así con una bella chica. No se alejaron tanto de aquel lugar, no muy lejos de ahí vieron a la señorita Parvaty.
-Horrible mujer. – dijo Sage.
-Nadie nunca nos había entregado… ¿se te ocurre como vengarnos? – pregunto Blossom.
-Aun nada, pero ella es nueva aquí, hay que enseñarle que con los gemelos Lombardi nadie se mete. –
Fue entonces que se percataron que la señorita Parvaty había abandonado su puesto y hablaba muy contenta con el señor Matt, un viudo que había quedado ciego después de un accidente. Ambos parecían divertirse, la bomba de brillantina aún estaba ahí, sin pensarlo dos veces la cambiaron de lugar y cuando parecía que ambos estaban a punto de besarse esta estallo haciendo que el señor Matt cayera al suelo del susto.
- ¿Qué fue eso? – dijo el hombre que era levantado por los dos niños que no paraban de reír.
-Bomba de brillantina señor Matt. – gritaron felices lo gemelos.
-Ya veo. – menciono el hombre ya de pie.
-Ustedes dos, malditos mocosos groseros. – les llamo la atención la anciana.
-Señorita Parvaty… tranquila, son solo niños, les gusta bromear. –
-¿Niños?, parecen demonios, no han parado de molestarme desde que llegue, ya verán…cuando su padre se entere yo… -
-Por favor, sea más paciente, Blossom y Sage llenan de alegría a esta bella ciudad, y si no puede soportar un par de bromas…no sé, creo que será mejor que no cambie su residencia. – comento desanimado el hombre para perderse entre los mares de gente.
-Ahí va lo más cercano que tuve a una boda. – dijo triste la mujer mientras se secaba los ojos con un pequeño pedazo de tela polvoriento.
- ¿Usted? ¿casarse? Lo vemos imposible. – exclamaron los gemelos. – de la que salvamos al señor Matt. –
- ¿Creen que porque no soy bonita no merezco ser amada? – pregunto verdaderamente afligida.
-No es por eso… - dijo Blossom.
-Es por su actitud. – termino por decir Sage.
-Es grosera, arisca, sin encanto. –
-Si… y no olvide su mal carácter. –
-Nadie así merece ser amada. – concluyeron ambos.
- ¿Solo por eso? ¿Creen que no pueden amarme por no tengo una "bonita personalidad"? – cuestiono con un tono más feliz mientras sacaba un vasto de su andrajosa ropa. Los niños vieron extraño eso, pero le contestaron.
-Pues si, mire a nuestros padres, por ejemplo, él es muy amable y ella es muy alegre, tienen una buena actitud, mientras que su actitud es muy negativa. –
-Y si les digo niños, que yo conocí a alguien que tenía una peor actitud que yo, y que ahora está felizmente casado y con una familia. –
-Imposible. – le dijeron incrédulos.
-No les miento, podría ser guapo, si…muy guapo y galante, pero con su horrible actitud perdía todo belleza, nadie lo quería cerca, ni siquiera la chica más amable de la región, hasta ella llego a odiarlo. –
-Suena a que es un lindo cuento, pero no tenemos tiempo de escucharlo. – mencionaron los gemelos para empezar a caminar lejos.
-Es divertido, son chistosos… Muestran tanto interés por la relación de sus padres, creen que es perfecta, pero ellos dos son como el agua y el aceite, simplemente no se llevan nada bien. –
Blossom y Sage se pararon de golpe, nadie nunca hablaba mal sobre la relación de sus padres.
-Usted no los conoce. – le gritaron.
-Ah…pero soy mucho mayor que ustedes y por experiencia se algunas cosas. –
- ¿Cómo que? – preguntaron mientras se cruzaban de brazos.
-Bueno, simplemente no existe una relación perfecta. –
-Nuestros padres si la tienen. –
-Es bonito que crean en esa mentira. –
-No es una mentira. – hablaron con tono de enojo.
-Quieren que les cuente esa historia, la del ogro de la colina, algunos moradores de aquí creían que era un mestizo entre un berteno y un troll, era guapo, si, pero nadie lo notaba, su actitud era tan terrible que hasta yo alado de él me vería como la más hermosa de las chicas. –
-Imposible. –
-Tras un par de tropiezos la chica más amable logro verlo tal y como era, una persona como cualquier otra, con mucha dificultad y trabajo lograron encontrar el amor y tuvieron dos hijos groseros y malcriados. –
-Su cuento se parece al de la bella y la bestia. – mencionaron con aburrimiento.
-No, no lo es, se los aseguro, es real, tan real que puedo ver a los protagonistas bailar en la pista de baile. – dijo señalando a los padres de los gemelos que bailaban contentos.
-Se equivoca, nuestros padres se amaron desde que nacieron, son el uno para el otro. –
-Oh, a los pequeños les duele la realidad. –
-Claro que ellos siempre se amaron, fue amor a primera vista. –
-Parece que les molesto saber cómo son realmente las cosas. –
-Lo que usted dice es mentira. –
-Su padre era terrible, nadie en el pueblo lo quería, hacia destrozos por donde pasara, era grosero con todos, maltrataba a su madre y jamás pedía disculpas por sus bromas mal intencionadas, de su boca no salían más que palabras hirientes. – les confeso con voz ronca.
- ¡NO ES VERDAD!... Usted no sabe nada de nada, nuestro abuelo siempre fue muy estricto con él, siempre ha sido amable, no sabe lo que dice, y no dejaremos que hable mal de nuestro papá. – Los niños comenzaron a correr al establecimiento de la señora y tras romper algunos frascos de mermelada y algunas flores secas con las manos, se encontraron con la sonriente señora. La calma en su rostro los asusto, esperaban que estuviera enojada, pero no parecía para nada estarlo.
-Creo que se les olvido algo que ya habían perdido antes. –
Los niños se miraron confundidos, para después sorprenderse de ver en sus horribles manos la brújula de su padre.
- ¿De dónde la saco? – preguntaron enojados. Sage se la quito de las manos.
-Ya les dije, se les olvido, fui amable, se las traje de vuelta. –
-Gracias. – mención Blossom un tanto confundido, se acercó a su hermano, los dos intercambiaron miradas y en cuanto este abrió la brújula un gas morado salió de ella haciéndolos toser y estornudar.
-Al pasado volverán, y con ellos se encontrarán, si resuelven el acertijo, todo como antes será, no se preocupen de hablar, la verdad se borrará, solo no deben de olvidar, la frase que los regresara…"la puerta por donde entraron, la salida les dará" –
Fin del Flashback
Tras aquella visión los hermanos se soltaron las manos sorprendidos.
-Mandarnos al pasado con un hechizo fue un castigo excesivo. – concluyo Blossom.
-Creo que golpearnos con el bastón en la cabeza hubiera bastado. – se quejó con amargura Sage.
-Debimos de darnos cuenta, es fea, tiene un genio terrible, a todas luces era una bruja. – Blossom se unió a los pucheros de su hermano.
- ¿Tienes alguna idea de cómo regresar a casa? –
-Pues dijo algo sobre cruzar una puerta. –
-Pero aquí no hay puertas. –
Ambos se miraron y gritaron al uní solo.
-Nuestra casa. –
Como no lo habían pensado, su casa en la colina estaba llena de puertas, muchas de ellas secretas, solo debían de ir y encontrar la indicada. Recobrando el ánimo, caminaron alegres asía la mansión, tras llevar algunos pasos dentro del bosque vieron a lo lejos a un joven de cabellos negros, aquel porte era digno de la portada de una revista, vaya que se veía bien, iba acompañado de un perro blanco, un gran danés que solo realzaba el bien ver del chico.
-Sage… ¿Ese no es? –
-Creo que si…debe de ser… -
Al irse acercando lo vieron, era su padre y aquel feroz perro era Nube, como lo extrañaban, en su tiempo el can tenía tres años de haber muerto. Con un ánimo repuesto fueron a su encuentro, pero apenas se acercaron el Danés comenzó a ladrarles con tal ferocidad que parecía querer devorarlos, los hermanos asustados se alejaron un par de pasos, jamás en toda su vida habían visto actuar así al perro. El chico frente a ellos los vio con altanería, los miro de pies a cabeza sin decir nada, los niños estaban un poco confundidos por su cabello, sabían que hubo un tiempo que su padre tenía un tono diferente, por la historia un tanto inexacta que les narraba su madre, pero siempre se imaginaron que estaba dentro de las tonalidades del violeta.
-Ustedes son nuevos por aquí ¿verdad? – al fin les hablo.
-Pues… - los gemelos no sabían si decirle la verdad o inventarse alguna mentira que fuera creíble.
-Pero que ojos tan raros tienen. – menciono mientras levantaba una ceja.
- ¿Nuestros ojos? – los gemelos se miraron entre ellos.
-Si, sus ojos, y decir que son raros es un alago, porque si les soy sincero son el par de ojos más horribles que he visto. - comento para terminar con una risita burlona.
-Nuestros ojos no son horribles, nuestro padre dice que son hermosos. – le gritaron con algunas lágrimas en ellos.
-Bueno, los padres les dicen muchas mentiras a sus hijos, y creo que su padre le debe de tener que mentir todos los días, ¿se han visto en un espejo? –
Blossom y Sage se encogieron de hombros, aquellas palabras dichas por él los hizo sentir muy inseguros. Sacaron sus gafas de sol y sin tardanza se las pusieron, ahora creían que desde un inicio su padre les enseño a usarlas, no por su mirada, sino porque tal vez sus ojos les parecían detestables.
-Vaya, le hacen un gran favor a la humanidad en cubrirlos. – exclamo mientras aplaudía de manera sarcástica. – Y a todo esto, ¿Qué hacen dos mocosos como ustedes tan cerca de mi propiedad? ¿Querían jugar acaso? ¿No han escuchado que por este lado del bosque hay monstruos que podrían devorarlos? – el chico sonreía con maldad. Los niños sin saber que responderles se dieron la vuelta y comenzaron a caminar lejos de ahí. - ¿Ya se van? ¿No se quedan? Es una lástima, a Nube le hubiera gustado cenarlos. – el perro ladro escandaloso, parecía que Ramón estaba dispuesto a soltarlo. Los gemelos apresuraron el paso para alejarse de ahí.
Luego de una corta caminata de vuelta al área de competencia, se sentaron en las gradas y sin saber que hacer comenzaron a llorar, su padre jamás los había tratado mal, si bien era estricto jamás los había insultado, mucho menos burlado de ellos, aquellas palabras tan frías y rudas los había lastimado. Casi de la nada una joven de cabellos rosados apareció detrás de ellos, atraída por los sollozos les pregunto.
-¿Todo bien pequeños de ojos raros? – Al escucharla decir eso lloraron aún más fuerte. – Calma, calma, vamos…cuénteme que paso. –
Los niños le narraron a la joven como fue su encontró con el chico de la colina.
-Ese es Ramón, no le gusta que se acerquen a su casa, siempre se pone de mal humor por eso, y no se preocupen, sus ojos son muy bonitos, es solo que es bastante peculiar que sean de diferente color, no le hagan caso, él es así con todos, hace un desastre tras otro cada que hay una fiesta… él es, bueno, no es muy amable. –
-¿Tu lo odias? – preguntaron preocupados.
-¿Odiarlo? Pues no, me da curiosidad saber porque siempre está tan enojado, quisiera que fuera mi amigo, siempre lo invito a todas las fiestas, pero él simplemente no viene. – mención desanimada.
-Pues, si tal vez tú le insistieras. – le dijo Blossom.
-Eso hago, siempre le doy invitaciones cada que lo veo. –
-No, eso no, se directa dile que … -pero Sage no alcanzo a hablar pues fue interrumpido por un saludo muy animado de todo el grupo de amigos de Poppy.
-Hola chicos. – les correspondió el saludo.
-¿Quiénes son tus nuevos amigos Poppy? – pregunto Arroyin curioso.
-Ellos son… bueno, que torpe, no les he preguntado su nombre. –
-Somos Blossom y Sage. – dijeron con ánimo decaído.
-Estos niños se toparon con Ramón hace un momento. –
-¿Con el ogro de la colina? Es una lástima. – menciono Arroyin. – Vamos a meditar, alejemos sus vibras negativas, no vale la pena pensar en él. –
Los gemelos lo vieron con malos ojos, aunque claro que los demás no podían saberlo por los lentes, odiaban ver a su madre tan cerca de ese sujeto, sabían quién era y lo que le haría a ella y a su padre.
-Nadie quiere estar cerca de ese, estoy seguro de que es algún tipo de mestizo, algo así como de un berteno y un troll. – comento Grandulón.
-Si, hemos intentado juntar firmas para que lo saquen de la ciudad, pero Poppy tiene fe en que va a cambiar. – dijo Diamantino mientras Cooper asentía.
-Chica, eso no pasara, deja de insistir, pierdes tu tiempo. – le hablo Dj Suki a Poppy mientras esta negaba con la cabeza.
-Si, Poppy, deberías de dejarle de poner tanta atención y fijarte en los chicos que de rodean. – las gemelas hicieron una clara alusión a Arroyin, a lo cual el chico solo sonrió y Poppy en reacción a eso tuvo un leve sonrojo.
-¡YA BASTA! – dijeron los gemelos. – No hablen así de él, nadie de ustedes lo conoce para decir eso. – Los niños se veían en verdad molestos. Poppy curiosa les pregunto.
-¿Ustedes lo conocen? –
-Poppy, obvio no, si Ramón los hizo llorar es porque no tienen parentesco. – comento Seda.
-Si lo tenemos. – exclamaron indignado.
-¿Pues que son de él? – cuestiono Satín.
Los niños se quedaron mudos, no sabían si decir la verdad los ayudaría a salir de ese embrollo o los terminaría mandando a un hospital psiquiátrico. Pero no tenían mucho que perder, tal vez con la ayuda de los presentes lograrían salir del apuro, aunque preferían no dar a conocer la información de su origen.
-Pues…es que la verdad, mi hermano y yo… - decía Blossom.
-No somos de por aquí. – concluyo Sage.
-Es bastante obvio, todo el mundo sabe aquí que nadie se acerca a Ramón sin salir herido de alguna forma. – les dijo Dj Suki.
-No nos referimos de físicamente no somos de aquí…queremos decir, que no somos de este tiempo. – hablaron los dos.
Hubo un silencio en el cual todos se voltearon a ver, con tono incrédulo Grandulón dijo.
-Claro, y yo soy seré la reina del festival de otoño. –
-Creo que a estos niños le hizo daño el sol. – Diamantino era el más torpe de todos ahí, pero ni él caería en esa broma.
-Vamos Poppy, creo que estos pequeños nos quieren tomar el pelo. –
La joven de cabellos rosados los veía encantada, de la nada salto y dándoles un gran abrazo comento.
-Asombroso, es genial… ¿Cómo soy en el futuro? ¿Me case? ¿Tengo hijos? ¿Soy buena alcaldesa? ¿Me conocen? –
-Si, no hay nadie que no te conozca en Villa Troll, y eres la persona más querida de toda la ciudad y claro, te casaste y tuviste dos hijos. – contesto Sage para recibir un pequeño codazo de su hermano, había dicho ya demasiado.
-¿Y cómo es que llegaron aquí? – siguió con la charla emocionada.
-Le jugamos una mala broma a una bruja y de castigo nos mandó a aquí. –
-Oh… es un hechizo, entonces deben de romperlo o algo así. –
-Si, de hecho, si. – dijeron sorprendidos de lo fácil que entendió.
Las gemelas tomaron la mano de Poppy y la jalaron para hablar con ella en privado.
-Poppy… ¿de verdad les crees? –
-Chica, esto es raro, tú conoces a todos aquí, ¿de verdad no recuerdas haberlos visto antes. –
-Miren, solo hay dos opciones, la primera es que sea solo un juego y a mí me encanta jugar, la segunda es que sea cierto y estén en un grave aprieto, sea cual sea el motivo quiero ayudarlos. –
-Bien, pero no cuentes con nosotras. – dijo Dj Suki con las gemelas de su parte.
-Conmigo tampoco primor, sabes que los juegos como este no me gustan, nos vemos más tarde. – mención Arroyin mientras le guiñaba un ojo.
Quienes se quedaron con Poppy fueron Cooper, Diamantino y Grandulón, junto con los gemelos se fueron a la alcaldía, los niños pensaron que quizás revisar las puertas de ese lugar les podría ayudar, pero nada, abrieron todas, incluso los cajones y la repisas. Tenían que admitirlo, necesitaban ir a su casa en la colina, ahí había más posibilidades de encontrar una respuesta.
-Chicos, ya revisé el escusado. – dijo Poppy feliz. – oigan, ¿las ventanas son como puertas pequeñas? Y si también lo intentamos con las ventanas. – la chica abrió una, saco medio cuerpo por ella y grito contenta. – Hola papá, estoy buscando una puerta al futuro. –
-Muy bien cariño, diviértete jugando. – escucharon responder al alcalde Pepe.
La chica seguía saludando a cada persona que veía pasar por la calle.
-Sage, esto no va a funcionar, mamá se distraer con todo lo que encuentra, necesitamos ir a nuestra casa. – le dijo Blossom a su hermano.
-Lo sé, además creo que la ayuda de papá nos serviría más, tal vez no sea amable, pero sin duda se ve más centrado que ella. –
Blossom y Sage se acercaron a la joven y con seriedad le pidieron.
-Ma…Poppy. – la llamaron los dos. – Necesitamos un favor. –
-Claro, ¿Qué necesitan? –
-Tenemos que entrar a la casa en la colina. –
Los chicos que comían golosinas en la sala al oírlos escupieron su comida.
-¿Qué quieren que? – pregunto Grandulón preocupado.
-Queremos ir a casa de pa…de Ramón. – llamar a sus padres por su nombre les causaba cierto problema a los niños, pero debían apresurarse para no ser descubiertos.
-Pero es un horrible lugar, he escuchado que tiene un calabozo, un área de tortura, algún lugar donde desmembra a sus víctimas, nadie que ha entrado a ahí a salido con vida. – exclamo Cooper.
-Si nadie ha salido con vida, ¿Cómo sabes que hay por dentro? – le cuestionaron los gemelos incrédulos.
-Bueno, pues… -
-La casa tiene dos pisos, un ático, una cava, un taller, una cocina, una enorme alacena, un baño completo en la primera planta, dos habitaciones, sala, comedor, una biblioteca, la escalera… - nombraban los niños.
-Esperen, esperen. ¿ustedes la han visto por dentro? – pregunto curioso Diamantino.
-Si, vivimos en ella. –
El grupo se asombró al escucharlos decir eso.
-Eso quiere decir que lo logramos, Ramón se fue del pueblo, se imaginan lo genial que será todo sin él. – decía emocionado Grandulón.
-No digas eso, es lamentable que Ramón no se quede a vivir en la ciudad. –
Los gemelos no sabían que decir, pensaban que era bastante obvio la referencia, pero que creyeran lo que quisiera, ellos solo debían de entrar a la casa y encontrar la puerta que los llevaría de regreso a su tiempo.
-Pero ¿Cómo le haremos para meterlos ahí? – Poppy sabía que Ramón no dejaba que nadie se acercara a su casa, cuando salía de compras dejaba a Nube y el perro era muy agresivo.
-Si, su perro devora niños como ustedes. – dijo con tono asustado Grandulón.
-No, no lo hace, ese perro es manso. – contesto el par.
-¿Están seguro? –
-Si, está entrenado para seguir las ordenes de su dueño, sin él alado se comporta de manera natural, ¿hay alguna forma de separarlos? –
-Pues… - nadie sabía que decir, pero pronto Poppy dijo.
-Hoy es jueves. –
-¿Y eso que? – pregunto Diamantino.
-Los jueves Ramón hace el super. – respondió contenta.
-Es verdad. – dijeron felices los niños, esa costumbre aun la tenía su padre hasta la fecha.
-Pero prácticamente entra y sale del supermercado, ¿cómo se supone que alcancen a entrar su casa sin que él los descubra? – Cooper tenía razón, necesitaban tiempo para revisar todas las puertas de la mansión.
-Ya tenemos una idea. – respondieron viendo a Poppy.
El grupo de jóvenes fue a aquella mansión y se escondieron en una vereda cercana detrás de unos arbustos.
-¿Y cómo piensan hacer para que Ramón se distraiga? No me digan que quieren que nosotros les demos tiempo. –
-Ustedes, para nada. – comentaron los gemelos con tono burlón. – Ella lo va a distraer. –
-¿Yo? ¿Pero cómo? No tengo ninguna invitación que darle. – Poppy no sabía cómo hacer eso de "distraerlo", en varias ocasiones había querido sacarle platica al chico, pero este sin más la cortaba.
-No necesitas una invitación. – dijo Blossom.
-Con tu encanto femenino tienes. – termino de decir Sage.
-¿Mi que? -
-Coquetéale. – recomendó el par.
-¡¿QUÉ?! – gritaron todos los presentes.
-Es un chico después de todo, ¿nunca lo pensaste? Ninguno hombre se resiste a un buen coqueteo. – Afirmo Blossom.
-Y no seas suave como lo hiciste con Arroyin hace un momento, él no es así, necesitas ser directa, ve al grano, se obvia, que sepa que quieres algo con él. – sugirió Sage.
-Pero yo no quiero nada con él, bueno, quiero su amistad, pero nada más. –
-Vamos, no lo has visto bien, míralo sin pensar en su actitud, es atractivo, hace ejercicio, ¿notas esos? Viste bien, ¿enserio no lo ves? Por si no sabías, de donde el viene tiene filas de chicas que morirían por salir con él. –
-¿Ramón? – preguntaron todos en coro.
-Poppy, necesitamos tu ayuda, solo esta vez, inténtalo por nosotros, tal vez te guste. – animaron los gemelos.
A ver sus tiernas caras no se pudo negar.
-Está bien, lo hare, pero me deberán un favor. –
-Claro. – dijeron risueños.
-Poppy, ¿estas segura de lo que vas a hacer? – pregunto Grandulón.
-No, pero esto nunca lo he intentado antes, tal vez logre hacer que Ramón se abra más con nosotros. –
No paso mucho tiempo para que el chico en cuestión apareciera, llevaba una bolsa de supermercado con pocos artículos, Poppy tomo un poco de aire y le pidió a Diamantino.
-Asegúrate de que Blossom y Sage entren y salgan, deséenme suerte. - cuando el joven se acercó más a aquella parte del camino la chica salió de golpe, cosa que lo sorprendió mucho. – Ramón, mi hombre, ¿Qué tal tu día? –
-Bien hasta que tu apareciste, sabes… por un momento pensé que me había librado de ti, enserio, ¿no tienes a nadie más que molestar? –
-Pues…para ser sincera… yo… -
-Oye, si vas a invitarme a otras de tus bobas fiestas ya conoces la respuesta. –
-No, no es eso… - dijo con timidez pensando en lo que habían dicho los niños.
-¿Entonces? Habla rápido, estoy ocupado. –
-Es que yo… bueno… -
-Si no tienes nada que decir hazte a un lado porque de verdad que me estorbas. – Dijo tratando de pasarla, pero la chica le cerró el paso y dijo.
-Tus ojos…tus ojos son… azules como el cielo. –
Al escuchar eso se quedó pasmado, pero con su clásico tono sarcástico le respondió.
-Wow…gracias por notar lo que es bastante obvio. –
-Tu cabello…tu cabello es… - Poppy no sabía que decir sobre el, se veía tieso y desalineado. – bueno no…tus brazos quizás o tus piernas. –
Para Ramón era bastante obvio lo que la chica estaba tratando de hacer, y vaya que lo hacía mal.
-Escucha Poppy, no sé que apuesta hayas perdido, pero no me interesa ayudarte a cumplirla. –
-No perdí ninguna apuesta, estoy aquí por ti. –
Eso sonaba demasiado bueno para ser verdad, por lo que Ramón con el afán de molestarle le dijo.
-No me digas, de la nada te enamoraste de mí, que tierna, dime… ¿Qué es lo que más te gusto? ¿fueron quizás mis ojos "azules como el cielo" los que te cautivaron? ¿Mi cabello, mis brazos, mis piernas? – Ramón llevo una de sus manos a su torso y mientras bajaba muy lentamente decía. - ¿Sera mi pecho, mis músculos? – finalmente se levantó ligeramente la camisa mostrando un poco su trabajado abdomen para inmediatamente ocultarlo. -¿te gusta lo que ves? – pregunto burlón, su fin era asustarla para que se fuera, pero la chica le hizo un rápido escaneo de pies a cabeza y contesto con bastante sinceridad.
-Si…Ramón estas…wow, nunca lo había notado, si esos niños no lo mencionan no lo habría hecho. –
-¿Perdón? – Ramón se desubico por un momento al no tener el efecto que quería en ella.
-Eres todo un galán, mírate, estas como quieres, ahora que te veo, ¿tienes novia? Sería un desperdicio si no la tuvieras y …-
-Espera, espera… ¿estás hablando enserio? –
-Si, bueno…no, pero si, nunca lo había notado, pero eres bastante guapo. – dijo tratando de ocultar sus mejillas sonrojadas. Ramón se quedó sin palabras, tras un par de segundos de silencio comento.
-Bien, yo me voy de aquí. –
-No…espera. – dijo volviendo a meterse en su camino. – es que hoy es… es el día de los abrazos y besos. – ella no mentía, en verdad que lo era, claro que ese día de la semana para nada lo festejaba con él.
-¿El que? –
-Tu sabes, un abrazo amistoso y un par de besos en la mejilla. – menciono mientras se presionaba los cachetes con los dedos índice.
-¿Y tú quieres hacer eso conmigo? –
-Si, lo hago con todos mis amigos, y yo te considero uno de ellos… ¿Podría…? –
-No. – dijo de forma seca para caminar, pero Poppy lo abrazo por la espalda. - ¿Qué haces? Suéltame. –
-Es que solo es esto y me voy, te lo prometo. – menciono mientras besaba una de sus mejillas con mucha dificultad.
-Suéltame mocosa tonta, que tú y tus amiguitos jueguen a estas tonterías me tiene sin cuidado y… - pero por más que forcejeaba no podía zafarse, Poppy de verdad que lo agarra con fuerzas.
-Solo un beso más y ya, me iré, te lo prometo. –
-Que no. – grito a la vez que volteaba para que sus labios recibieran a los de Poppy, la joven lo tenía bien agarrado, sus ojos estaban cerrados, parecía que no se había percatado aun de lo que hacía, en cambio Ramón estaba petrificado solo viéndola sin saber que hacer, al fin los abrió y al ver el resultado de su acción lo dejo de sostener, pero ninguno de los dos se separó, fue en cuestión de segundos que Ramón le grito.
-Está loca. – después de decir aquellas palabras se fue caminando por la vereda de vuelta a su casa con paso veloz.
Cooper y Grandulón salieron de su escondite y al verla con la mirada perdida le preguntaron.
-Poppy ¿estás bien? –
-¿Vieron su sonrisa? – pregunto sin casi respirar.
-No, en ningún momento sonrió. – comento Cooper.
-Si, si lo hizo, fue rápido…luego se voltio y juraría que vi sus mejillas sonrojadas. –
-Chicos, Ramón llego a su casa, los niños no salieron, ¿Qué hacemos? – pregunto Diamantino.
-Creo que los niños ya no importan, ve a Poppy. – le dijo preocupado Grandulón.
La chica parecía noqueada, Cooper le pasaba la mano por enfrente sin tener ningún tipo de respuesta.
-Sera mejor llevarla con los demás, las chicas sabrán que hacer. -
El grupo de amigos se retiró casi cargando a la chica de cabellos rosas que seguía sin responder.
Por otro lado estaba Ramón, jamás en toda su vida se había sonrojado tanto, entro presuroso a su casa, lanzo la bolsa de las compras al sofá y tras cerrar con un sonoro portazo, grito hasta caer de sentón al piso.
-Jamás podré volverla a ver a la cara. – le dijo a su perro que permanecía lejos de él, muy al fondo del pasillo, eso era raro, normalmente nube se alteraba cuando llegaba y trataba de quitarle la bolsa del supermercado, pero en esa ocasiono no fue así, estaba muy quieto, como cuando le daba la orden de que se mantuviera tranquilo. - Nube ¿Qué pasa? – Ramón se levantó y apenas dio un paso una de sus trapas se activó, dejándolo atrapado debajo de una pesada red. – Pero que demonios… - fue cuando los vio, el par de niños de ojos raros estaban ahí, dentro de su casa. - ¿Ustedes? ¿Cómo entraron? –
-No le pones seguro a la puerta. – le menciono uno.
-¿Saben que están cometiendo un delito? – bramo Ramón desde el suelo.
-Pues, prácticamente no lo estamos haciendo, pero no creo que nos entiendas. –
-Par de ladrones, cuando salga de aquí…nube, no te quedes ahí perro tonto…ATA… - pero no pudo terminar de hablar, uno de los gemelos lo amordazo, el otro amarraba sus piernas y luego sus brazos, en corto tiempo el chico estaba sentado en una silla de la barra viendo como los niños preparaban la cena.
Cuando estuvo la barra puesta uno de ellos dijo.
-Lo siento, olvidamos que necesitas la boca para comer. – dijo uno para quitarle la mordaza.
-Gracias genio. – contesto enojado. - ¿este es algún tipo de secuestro? ¿Quién los mando? –
-Pues es una larga historia y viendo tu actitud no creo que quieras escucharla. – comento el otro.
-Chico listo, ¿crees que tengo muchas opciones estando en esta posición? -
-Ahora que lo mencionas. – los gemelos no lo habían pensado, de esa manera le contaron todo sin dar mucho detalle, solo lo mismo que le habían dicho a Poppy.
-¿De verdad creen que me voy a creer ese cuento? Poppy es una estúpida cualquiera, ahora entiendo todo, la muy boba cayo en su broma. –
-No estamos bromeando. –
-Si como no, miren…no se con quién estén, aunque creo saber quién les pidió que lo hiciera, solo díganle a Nube que cuando vaya a Cloud City voy a matarlo. –
-Siempre dices eso y nunca lo haces. – le dijeron en coro.
-No es verdad, esta vez si lo hare… además, con su afirmación ya confesaron, los mando Nube, ese torpe no tiene nada mejor que hacer. –
-Sage…y si se lo mostramos. – menciono con duda Blossom.
- ¿Crees que así nos crea? –
-Pues no perdemos nada en intentarlo. –
Los niños se tomaron de las manos, con las otras tocaron el rostro de Ramón.
-No me toquen…quiten sus sucias manos de mi rostro. –
Fue como un rayo segador, un centenar de imágenes se filtraron en su cabeza sin ton ni son, la sensación le resulto familiar, le recordaba a lo que hacía su abuela cuando perdía algo, a diferencia de que todos esos recuerdos estaban un tanto borrosos y saltaban sin secuencia de tiempo, yendo y viniendo de su infancia más temprana a la actual, finalmente las palabras de un hechizo mal intencionado se grabaron en su memoria. Los niños se separaron de él, no estaban seguros qué hubiera funcionado, era tanto lo que le habían mostrado, que Ramón tardo un poco en procesar toda esa información.
-Ok…les creo, me pueden soltar de una buena vez. – dijo ya con un mejor tono.
- ¿Cómo sabemos que no nos vas a sacar de aquí? – pregunto Blossom.
- ¿O que nos golpearas apenas te quitemos las cuerdas? – termino de decir Sage.
-Jamás haría eso. –
Los niños no se sentían seguros con sus palabras.
-Promételo. – le exigieron ambos.
-Por favor, jamás le haría daños a mis hijos. – contesto malhumorado.
- ¿Cómo lo sabes? – pregunto el par sorprendido.
-Blossom, Sage… ustedes no saben controlar esa rareza suya, pude ver todo. – debió de funcionar, pues en ningún momento le había mencionado sus nombres.
- ¿Todo? – dijeron preocupados.
-Si, todo…como molestaron hasta el cansancio a esa mujer que a leguas se veía que era una bruja, como los persigo todos los días por el bosque, como nacieron en esta casa, si…lo vi todo. –
-Y… ¿sabes quién es nuestra mamá? –
Ramón dejo escapar un sonoro suspiro mientras rodaba los ojos.
-La estúpida mocosa que me acaba de acosar en el bosque. –
- ¡NO LA LLAMES ASI! – gritaron enojados.
-Bien, bien…Poppy es su madre. ¿Cómo termine con ella? – Los gemelos comenzaron a desatarlo mientras le decían.
- ¿No lo sabes? –
-No, solo pude ver cosas que les pasaron a ustedes, cosas que recuerdan. -
-Mamá dice que participo en la competencia de las ciudades vecinas y que alguien malo que era su amigo los traiciono. –
-Arroyin. – dijo con sorna.
-Si, pero tu salvaste a mamá y fue entonces que se enamoraron, aunque nos contó que ya se había enamorado de ti desde antes. – conto Blossom.
-Y tú ya estabas enamorada de ella desde los catorce. –
-Claro que no. – dijo sonrojándose un poco, cosa que trato de ocultar.
-Claro que si. – dijeron contentos al ver que su padre tenía rasgos más conocidos para ellos.
-Pero… - mencionaron preocupados los gemelos. – ¿Qué pasara con nosotros? ¿desapareceremos por revelar el futuro? –
-No, las palabras de la bruja fueron claras, al romper el hechizo nada de esto habrá pasado en realidad, nada será modificado. –
-Menos mal. – dijeron aliviado los gemelos.
-La cena se ve bien. – comento sin saber que más decir. – espero que sepa como luce. –
-Claro, tu nos enseñaste a cocinar. – hablaron el par.
-Si…. miren, esto es un tanto raro. – dijo observando una cucharada de la comida.
-Para nosotros es el doble de raro. –
-Chiste de gemelos. – comento sarcástico Ramón.
-No, eres tan diferente a como te recordamos. –
- ¿Cómo soy? – pregunto mientras al fin se atrevía a comer el preparado.
-Eres muy amable, tratas bien a todos, mimas mucho a mamá. –
- ¿Lo hago? – aquello le sonó tan extraño, no se llevaba bien con nadie en Villa Troll, de hecho, en más de una ocasión pensó en volver a vivir en Cloud City.
-Si, no hay día que no lo hagas. –
-Entonces, ¿no se le quitara lo torpe? –
-No digas eso, mamá es muy lista. – los niños se sentían cada vez más ofendidos al escucharlo hablar de forma tan despectiva sobre ella.
-No me refiero a que no sea inteligente. – dijo con obviedad. – sé que lo es, pero no creo que se le quite lo ingenua. –
-Pues…eso si… - menciono el par sentándose a cenar.
La charla en la cena fue algo extraña, los gemelos tenían que tener cuidado con cada palabra que dijeran porque cualquiera de ellas podían ser revertidas en su contra, para ellos eso era horrible, su padre los tenía desde muy chicos con un estricto sistema, cada minuto del día estaba cronometrado, una actividad tras otra, tenían que hacer las cosas perfectas, y mejor si era a la primera, pero el amor que le expresaba era constante, no había hora que no les recordara lo mucho que los amaba, los llenaba de palabras motivadoras, sin olvidar las canciones, en el desayuno, mientras limpiaba, cuando los recibía de la escuela y que ellos llegaban a tiempo, extrañaban mucho eso y en realidad no habían ni pasado un día de esa rara aventura y ya deseaban estar con él de vuelta.
-Según ustedes, una de las puertas de esta casa los regresara a su tiempo, y por lo que dijo la bruja, rompiéndose el hechizo nada de esto habrá pasado, ¿pues que esperamos? Terminemos con esto para que me dejen de molestar. –
Los gemelos intercambiaron miradas y un tanto desanimados, pero ansiosos por volver a casa comenzaron a abrir todas las puertas de la mansión siendo acompañados por Ramón que no los dejaba de mirar.
-¿Ustedes…hacen algún deporte? –
A los niños les pareció raro que preguntara eso, pues momentos antes había mencionado que no le interesaba saber del futuro, al fin y al cabo no recordaría nada cuando el hechizo se rompiera, pero Ramón estaba aburrido, sin mencionar que los largos silencios eran bastante incomodos.
-Si, alpinismo, senderismo, yoga, carrera de pista, surf, patinaje en hielo, un poco de gimnasia. –
-Hacen lo mismo que yo a su edad... unos cuantos deportes más. – hablo con un tono más amable, pues la yoga, la gimnasia y el patinaje, en el cual no era bueno, son actividades que nunca le llamaron la atención.
-Si, aunque el tío Nube nos enseñó otras cosas. – dijo Sage sin poner mucha atención mientras abría otra puerta.
-Alpinismo extremo, también nos lleva a exploraciones urbanas nocturnas y a nadar en mar abierto. – confeso Blossom, quien vio una oportunidad de ser sincero con su padre, pues ese era uno de sus secretos mejor guardados.
Al escuchar eso Ramón se quedó medio ido, para luego decir.
- ¿Y yo dejo que vayan? –
-Pues en realidad tú no sabes, el tío Nube nos lleva sin que tu sepas, él dice que si te enteraras te daría un infarto. – comento Sage.
- ¡Y cómo no! … eso es horrible, ¿Cómo se atreve a llevarlos sin mi permiso? No se lo perdonare, ya vera, ahora si lo mato. – Ramón comenzó a hiperventilar caminaba de ahí a allá. – pueden ser comidos por tiburones, caerse de algún lugar alto, meterse en problemas legales, ¿Por qué los dejo con él? – pregunto mientras se jalaba el cabello.
-Bueno, mamá y tu decidieron que tío Nube seria nuestro padre en caso de que algo les pasara a ustedes y… -
-Esperen un momento… ¿Qué hicimos que? – las cosa que decían los gemelos cada vez le cuadraban menos a Ramón.
-Dejaron como tutor legal al tío Nube. – mencionaron con naturaleza.
-No…no, no, no y no, esa sin duda debió de ser idea de Poppy. –
-No sabemos de quien fue idea, pero…tú te ves muy feliz al respecto. –
-No puede ser, yo jamás le dejaría algo tan importante al descuidado de mi hermano. –
-Pero nos cuida bien, y nunca nos ha pasado nada malo. –
-¿Enserio? ¿Nunca se han roto un brazo, una pierna, cortadas, raspones, moretones? -
-No. –
-¿Seguros que es Nube quien los cuida y no mi padre? –
-Nuestro abuelo está ocupado por lo regular cuando vamos a Cloud City de vacaciones. –
-¿Van ustedes solos de vacaciones a Cloud City? ¿No voy yo con ustedes o Poppy o ambos? –
-No, una vez al mes nosotros vamos a visitar al abuelo, mientras tú y mamá se quedan en casa a festejar un mes más de casados. –
-¿Un mes? ¿Qué no es por años? –
-A mamá le gusta festejar los meses, dice que así tiene más tiempo de pasar contigo. – comento Blossom.
-Aunque solo vamos por un fin de semana, cuando volvemos ustedes están más felices. – termino de decir Sage.
-Claro, como no estarlo… - dijo sarcástico imaginando lo que pasaba en esos días estando solos.
La cacería de puertas seguía y seguía, la de roperos, cajoneras incluso, las secretas en todos lados, Ramón solo los seguía de cerca y de vez en cuando dejaba escapar algún comentario despectivo que los gemelos pronto pasaban a ignorar. No fue hasta que escucharon otro comentario referente al futuro que le pusieron atención.
-Mi casa debe de ser un desastre con Poppy dentro de ella. –
-En realidad la casa se ve casi igual, no cambio mucho. – respondió el par.
-¿Enserio? ¿Y que cambio? –
-El jarrón de la abuela esta entero. –
-Claro que esta entero, es una de mis cosas favoritas y… ¿se rompió? – pregunto incrédulo.
-Lo rompimos. – confesaron los gemelos.
-¿Qué hicieron que? – exclamo casi teniendo un ataque.
Al verlo tan alterado los niños de inmediato le contaron lo poco que sabían.
-Mamá no pudo detenernos a tiempo. –
-Y terminamos rompiendo el florero. –
-No fueron ustedes, fue Poppy, ¿quién deja a dos bebes sin vigilancia?, pero que torpe, es un milagro que no los haya matado, no puedo entender como han sobrevivido a sus cuidados todo este tiempo. –
Los niños se miraron entre si para luego decirle.
-Mamá no nos cuida, ella está muy ocupada en la alcaldía. –
-¿Qué? –
-Si mamá es la alcaldesa de la ciudad y desde que somos bebés ella no pudo hacerse cargo de nosotros, se la pasaba trabajando. – hablo Sage.
-Por eso tu nos cuidaste, hasta la fecha lo sigues haciendo, se acomodaron mejor así, ya que siempre has trabajado en casa. – le conto Blossom.
-Esperen, esperen… tiempo, ¿Quién hace la comida, los cuida y me imagino que mantiene la casa tal y como es ahorita…soy yo? – recapitulo Ramón.
-Si. – respondieron como si aquello fuera lo más normal de todo.
-Oh no, no, no, no, no….NO. – Ramón lucia muy alterado.
-¿Qué pasa? –
-Eso es horrible. –
-Claro que no, somos todos muy felices en casa y …-
-Claro que todos son muy felices, yo me encargo de todo. –
-Pero nosotros te ayudamos. –
-Y no lo dudo. – dijo Ramón quien no podía negar que la cena estuvo deliciosa. – pero ustedes no deberían de hacer eso, ella si, me case con ella después de todo, ay no, no, no, no…que pesadilla. –
Los gemelos estaban desconcertados, sabían que sus padres eran muy felices juntos, no entendían cuál era la preocupación de Ramón.
-Ustedes son felices, no tienes porque ponerte así. –
-Claro que si. –
-Pero si su relación es perfecta. –
-No existen relaciones perfectas, ¿de dónde sacan eso? –
-Claro que si, la suya es la prueba. – gritaron enojados los gemelos.
Ramón miro raro a los niños, era obvio que ellos tenían algún tipo de devoción extraña por la relación que sostenía con Poppy, pero siendo como él era en ese entonces no se pudo resistir a abrirle los ojos.
-No me digan, yo estoy en casa todos los días. –
-Si. – dijeron un tanto tímidos al oírlo hablar con ese tono tan parecido al que uso en la cena.
-Y ella me imagino se va temprano a trabajar y regresa tarde. –
-Por lo regular lo hace. –
-Cuando ella llega a casa todo esta listo y ordenado. –
-Si… -
-Ustedes se van a la escuela, yo los debo de preparar y cuando regresan cuido que hagan la tarea y que sigan una rutina. –
-Siempre lo haces. –
-Ok, soy como el ama de llaves. –
-No lo eres. – contestaron molesto.
-Se escucha terrible, no es cierto, ¿saben cómo se le conoce a eso? Es una relación unilateral, la peor que puede existir, debo de ser muy infeliz. –
-No, no es cierto, siempre estas contento, mamá está contenta, rara vez discuten. –
-Miren, enserio, nada puede ser perfecto, me han visto limpiar el doble de lo normal, o escucharme cantar todo el tiempo, ¿no es así? Lo hago cuando estoy desesperado, cuando algo me molesta, seguro que me la debo de pasar lavando los platos, o pasando tiempo de más en el jardín. –
-Si, pero lo haces porque te gusta. –
-Cierto, me gusta hacerlo, pero si dicen que no hago otra cosa… limpiar siempre me ha relajado, por lo poco que me dicen sin duda no es un matrimonio muy feliz. – concluyo por decir.
-Son felices. – dijeron ya con lágrimas en los ojos.
-Vamos, no es como si me fuera a divorciar de Poppy, es solo que no me imagino viviendo así con nadie, perdón, pero suena horrible, o díganme ¿Qué hace ella cuando llega a casa? –
Los niños jamás se habían puesto a ver las cosas desde ese punto de vista, nunca pensaron que hacer todo ese que hacer era responsabilidad de él, o de ellos, o de Poppy, pero ahora se daban cuenta que la carga era un poco injusta, Ramón hacia casi todo en casa, aunque también recordaron algo.
-Mamá no es buena cocinando, ni lavando ropa y cada que lava platos rompe un vaso…por eso a ti no te gusta que haga nada de eso. –
-Perfecto, ahora resulta que me case con una completa inútil. –
-No digas eso. – los niños no hayan más de donde sacar, lo que ellos veían como perfecto ahora tenía una serie de errores catastrales. – Mamá, ella si nos cuida, ella dice que es el lado divertido de la familia, con ella reímos y cantamos y nos abrazamos, y a ti también te gusta. –
-Claro, me encantan los abrazos… - dijo sarcástico. – ¿y eso en que compensa que no haga nada productivo? –
-Pues… -
-Y por lo que me mostraron ella les enseño a hacer travesura, vaya ayuda, no sabía que complicarme más las cosas me podría beneficiar en algo. –
Los niños se encogieron más de hombros, ya no tenían más que decir en su defensa.
-Por como son ustedes, no creo que los castigue muy seguido, y vaya que se meten en problemas. –
-No lo haces, mamá siempre intercede por nosotros. –
-¿Enserio? ¿Están seguros que no nos han visto pelear? –
-No, realmente es raro, pero ella siempre te convence para que no nos castigues. –
-Al menos los poderes de persuasión de Poppy aumentaron, la felicitare la próxima vez que la vea, ¿cómo le hace? … ¿llena la casa de brillantina, hace una invitación gigante? –
-Pues, en una ocasión te preguntamos porque mamá siempre decidía las cosas y tú nos dijiste "porque es mujer". –
Ramón se quedó pasmado ante las palabras del menor, era como si tratara de razonar aquello, abrió grandes los ojos y aun dudando dijo.
-Oh por Dios, esa maldita debe de darme los mejores revolcones de… - se calló de golpe llevándose una mano a la boca, miro a los niños que lo veía extrañados por la palabra que uso.
-¿Revolcones? – preguntaron curiosos.
-No…quiero decir… - Ramón lamentaba haber dicho aquello, no le gustaba los niños, pero tampoco era de traumarlos con ese tema, aunque casi de inmediato razono algo. – ¿Hablan mucho con mi padre? –
-¿Con el abuelo? Si. –
-Y por casualidad, él les ha explicado en que trabaja. –
-Si, el abuelo trae bebés al mundo. –
-Bien, ¿y saben cómo vienen los bebés? –
-A mamá no le gusta que tu hables ese tema con nosotros. –
-Por si no lo han notado, ella no está aquí y aun no es nada mío por el momento, así que lo que ella haya dicho me tiene sin cuidado. –
-Pues, el abuelo ya nos lo explico todo. –
-Menos mal. – dijo sintiéndose en paz, su padre le había hablado de eso de una manera muy tierna a los 8 años, cuando se mudó a Cloud City. Los niños eran tremendamente listos y pronto armaron el rompecabezas de las palabras dichas por Ramón.
-Entonces, ¿mamá siempre decide porque tú y ella tienen relaciones sexuales cuando tienen un desacuerdo? –
-¡¿Qué?! – A Ramón se le subieron los colores al rostro, pensando en lo diferente que eran los dos las peleas debían de ser constantes, ahora entendía en parte lo bueno de su relación, ella lo mantenía contento con "eso", mientras que él no podía evitar ceder antes su "poderes de persuasión".
-El abuelo dice que es normal que tú y mamá mantengan relaciones sexuales ya que son un matrimonio estable. – dijo Blossom.
-Por ello nos pidió que no los molestáramos cada que estuvieran solos. – comento Sage.
-¿Y pasa seguido? –
-Si. –
-¿Y ustedes se dan cuenta? –
-No, pero el abuelo dice que ustedes se demuestran su afecto de forma física y cada que… -
-¡NO HABLEN ASI! –
-¿Así como? – preguntaron los gemelos viéndose entre ellos.
-Como mi padre, Dios…parecen que dan una clase de sexualidad, ¿Por qué los dejo con él? Díganme que no hablan así con los demás. –
-No hablamos de este tema con nadie más que con el abuelo. –
-Tu nos dijiste que los demás niños aún no saben de este tema y que mamá no debía de enterarse que sabemos. –
-Gracias, miren niños, es muy incómodo que lo llamen por como es, por eso las personas le ponen otro nombre. –
-El abuelo dice que eso está mal, no debemos avergonzarnos de los impulsos sexuales, son parte natural del desarrollo y poner otras nombres complica las cosas y puede llevar a mal entendidos. –
-Si, mi padre les lavo el cerebro… Terminemos con esto por favor, encuentren la maldita puerta. – dijo mientras se masajeaba las cienes.
Solo quedaba una, la que daba al ático, pero no sucedió nada fuera de lo normal.
-Bueno, esa fue la última. – dijeron desanimados los niños.
-Claro que no, falta otras tres. – menciono molesto Ramón.
-No, son todas. –
-Bueno, a no ser que haya echado cemento en la base de la casa, aún queda la que da a la cava de vinos. –
Los gemelos lo miraron con horror, ese lugar era oscuro, húmedo y un sinfín de ruidos extraños salían de ahí abajo.
-¿No me digan que le tienen miedo? – pregunto burlón por la reacción de ambos.
-No es eso…es que… -
-No se ve bien ahí abajo y… realmente nunca hemos bajado. –
-Bromean ¿cierto? ¿Qué edad tienen? –
-Tenemos 11 y ½. –
-Ok, casi 12 años viviendo aquí y jamás han bajado allá, eso tenemos que arreglarlo, además, si yo fuera una bruja que quiere vengarse de un par de niños traviesos pondría la puerta en un lugar donde les diera miedo ir. –
-No nos da miedo. – mintieron ambos.
-Claro, entonces no hay problema en acompañarme, ¿verdad? –
Sin ninguna tardanza los tres se vieron enfrente de aquella puerta, Ramón la abrió para dejar ver la oscuridad total de aquel espectral agujero.
-Después de ustedes. – dijo cediéndoles el paso con fingida cortesía.
-¿No…no quieres bajar primero tú? –
-Vamos, no creo que yo haya criado a niños cobardes, no me decepcionen. –
Los niños al escuchar eso se acercaron a la entrada, pero nada más.
-Es que, no vemos nada, podríamos caernos. –
-Ustedes son graciosos, se pasaron molestando a una vieja bruja toda la tarde y le temen a un pequeño cuarto oscuro, no pasa nada, a un par de pasos está el interruptor. Vamos, bajen. –
-Pero tú dices que si no conocemos el terreno es mejor no aventurarnos. –
-Claro, y cuando cometen actos ilegales con Nube, como invasión a la propiedad privada, ¿piensan precisamente en eso? –
-No…pero él viene con nosotros. –
-Está bien, yo bajo, pero después de ustedes. – menciono para darles un buen empujón que los termino haciéndolos caer de lleno contra el piso. Mientras el par se quejaba amargamente, Ramón bajo con paso lento y sorteando a los gemelos fue directo al interruptor que ilumino el lugar con una tenue luz roja.
-Saben algo, a mí también me daba miedo venir acá abajo. –
-¿Enserio? ¿Por qué? – preguntaron curiosos los niños.
-¿No saben que paso? ¿De verdad no se los he contado? –
-No. – mencionaron curiosos.
-Pues esto paso muchos años antes de que yo naciera, saben que nuestra familia ha tenido mala suerte, muertes de todo tipo han sucedido, enfermedades y accidentes, solo quedaba yo, o más bien, nosotros, aquí vivía una niña, tendría como unos 7 cuando paso, la cava le daba curiosidad, entro en una tarde como la de hoy, para que no la descubrieran evito encender la luz, sin darse cuenta donde pisaba cayo en un hoyo muy al fondo quedando inconsciente, ese agujero tenía antes una enorme y pesada tapa, la persona que lo cubrió no la vio y lo cerro sin saber que ella estaba adentro, nadie bajo por un largo tiempo, todos la pensaron perdida o que había huido de aquí, no fue hasta que alguien bajo con algunos cuantos viveras para meter en la caverna que la encontraron muerta, había marcas de arañazos en la tapa de madera. Por eso cambiaron la tapa por una puerta más fácil de abrir, pero desde entonces no se dejan de escuchar quejidos y extraños ruidos, como si alguien arañara las puertas desde dentro. – de ese lugar salió un sonido, los gemelos se abrazaron asustados, pero Ramón siguió hablando. - ¿Qué esperan? Tal vez lo que buscan está del otro lado. -
- Pero tú acabas de decir que… -
-Vamos, muestren algo de valor, además… eso paso hace mucho tiempo, ¿Acaso creen en fantasmas? –
-Si… bueno, no… - los gemelos no sabían que contestarle a su joven padre y ya sin tener ninguna opción se decidieron a abrir la puerta, tras apenas girar el pestillo se escucharon chillidos ensordecedores, algo los golpeo con fuerza, una manada de murciélagos salieron disparada del sitio forzando a los gemelos a tirarse pecho a tierra, la carcajadas de Ramón resonaron con el eco del sótano.
-Esos bichos siempre entran por algún lado, llenan de guano toda las repisas y aquel agujero. – dijo señalando un profundo hoyo en tierra.
-¿Qué es eso? – los niños le tenían miedo, pero no podían evitar sentir curiosidad.
-Es algo así como un viejo refrigerador, antes ponían ahí las verduras o carnes y se mantenían frescos. –
Los niños asomaron la cabeza con el pendiente que Ramón los empujara de nuevo, pero este solo se encamino a otro lado de la habitación, Blossom y Sage lo siguieron para ver como abría una pequeña puerta que daba justo al jardín.
-Pues esta era la última. – dijo pensativo el joven ya sin ideas de cómo ayudarlos.
Los niños estaban igual de perdidos, pero no se veían para nada preocupados, de hecho, los grandes bostezos que daban hacia obvio que el par solo quería descansar, sin saber que más hacer, Ramón los llevo a lo que era por lo regular la habitación de su hermano cuando este venia de visita.
-Nuestro cuarto. – dijeron los gemelos
-¿Enserio? Habiendo tantas habitaciones ¿los dos duermen aquí? –
-Si, es por el baño, aunque tú dices que cuando seamos mayores dormiremos en los cuartos de abajo. -
-Oh… pues bienvenidos a su cuarto. – dijo sin mucho ánimo.
-Gracias. –
-Si necesitan algo, me imagino que saben dónde encontrarme. –
-Claro. –
-Si…como sea, creo que los veré mañana. –
-Si, buenas noches papá. – dijeron mientras cerraban la puerta.
Aquello dejo en shock a Ramón, "Papá" no debían de llamarlo así, si lo era, o lo seria, pero si alguien los escuchaba llamarlo de esa manera, sería muy raro. Aunque no podía evitar sentir algo de felicidad, esa palabra estaba dicha con mucho afecto.
La noche dio pie a sus recurrentes pesadillas, estaba en ese sendero corriendo desesperado, trataba de no detenerse para que ninguna de esas terribles escenas lo atraparan, cuando algo lo hizo parar, era un olor diferente, en la orilla del camino había lavanda en flor que perfumaba todo, y setos con moras azules, nunca antes había visto esos dos elementos en ninguno de sus sueños, tenía que estar pasando algo fuera de lo común.
-Los niños. – pensó a la vez que se despertaba de golpe.
Que sorpresa se llevó al encontrar uno niño a cada costado, uno de ellos lo abrazaba del cuello mientras el otro se aferraba a su cintura, estaban ambos profundamente dormidos y él estaba demasiado cansado como para levantarse y despertarlos, llevarlos a su cama o mínimo moverlos, además aquel abrazo le daba cierta paz que no sentía desde años atrás, por lo que simplemente envolvió a ambos con sus brazos y volvió a dormirse. Fue una buena noche, no soñó con absolutamente nada, fue hasta más tarde que se estiro percatándose que ninguno de ellos estaba en la cama, por un momento pensó que lo había soñado todo, pero entre las almohadas estaba los lentes de alguien, un tanto somnoliento se levantó, viendo la hora del reloj marcaba, las 4:15 de la mañana.
-Es una broma ¿verdad? – dijo al encontrar al par en la cocina preparando algunos bocadillos.
-No, son las cuatro, a esta hora nos levantas normalmente. –
-¿Yo los levanto? ¿A las 4 de la madrugada? ¿Qué hacen a esta hora? –
-Pues nos entrenas. – contestaron con obviedad. – Dices que las horas en la mañana son las mejores, meditamos, hacemos yoga y salimos a caminar para ver el amanecer en el bosque. –
-¿Y creen que voy a hacer eso ahora? –
-¿No…no lo hacías antes? – preguntaron con timidez.
-No, estoy seguro de que en el futuro tengo una buena razón de hacerlo con ustedes, pero ahora mi rutina comienza a las 6, no a las 4. – el chico se recargo en el marco de la puerta del taller mientras masajeaba su rostro. No entendía las razones de porque en el futuro él haría algo tan extremo.
-Lo sentimos. –
-No, saben que…está bien, vamos a hacerlo, además necesitamos tiempo para pensar en cómo acabar con esto. –
Pasaron las horas, lo niños le explicaban gustosos cada actividad que tenían, su lista de deberes y rutinas cotidianas, las comidas, los juegos, alguna que otra anécdota, Ramón los escuchaba muy atento, saber todo eso no tenía caso, cuando el hechizo se rompiera no recordaría nada, pero la manera en la que hablaban sobre él, como lo idolatraban, lo querían, todas esas palabras las decían con un tono tan cálido, era tanto el amor que los dos niños expresaban que al chico le costaba trabajo entender cómo paso de ser el ermitaño del bosque a ser el esposo de la chica más dulce y querida por todos, debía de haber pasado algo sorprendente, algo más allá de una simple traición en un juego que se repetía año tras año. Acabado sus actividades matutinas los tres fueron al bosque, buscaban pistas sobre cualquier cosa en el lugar al que los gemelos recordaron haber llegado.
-Ahora que lo recuerdo. – hablo Ramón con ese tono de burla que los gemelos ya estaban aprendiendo a no tomarlo tan enserio. - ¿Qué edad tienen? –
-Ya te dijimos, 11 y medio. – le recordaron.
-¿Y aun no duermen solos? –
Blossom y Sage se miraron entre ellos para luego decir.
-Es que teníamos miedo. –
-¿Miedo de que? ¿De la niña de la cava? –
-No, del monstruo azul con francas blancas del armario. – arremetieron con tono triunfal. Era verdad, Ramón le tenía miedo a un monstruo imaginario, ese era su cuarto cuando vivía aun su abuela, él les debió de haber contado sobre eso.
-Tenía 5 años no 11. – trato de defenderse.
-Claro. – dijo el par con un tono sarcástico bastante verde, eso hizo reír a Ramón, realmente aprendían rápido.
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Por otro lado en la alcaldía hubo una especie de pijamada, todos los amigos de Poppy estaban con ella, la chica parecía ida desde el día anterior y no sabían que hacer, le hablaban, cantaban, le mostraban fotografías, trataban de alimentarla con sus dulces favoritos, no fue hasta que Dj Suki menciono.
-Están seguros de que esta hacia desde que vio a Ramón… ¿Qué le dijo esta vez ese maldito? –
-Pues… - Cooper miro a Grandulón, ya no podían seguir ocultándolo, tenían que decirlo. – Poppy le robo un beso a Ramón. –
-¿No quisiste decir que Ramón le robo un beso a Poppy? – dijo Arroyin.
-Ese tipo se pasó esta vez, mira que acosar a una chica, esto tiene que saberlo su padre. – dijo Seda, pero Grandulón la detuvo.
-No, fue Poppy…ella le robo un beso a él, bueno, en realidad fue un accidente. –
-Cariño, ¿eso es cierto? ¿Te besaste con Ramón por error? –
-Ramón… - dijo la chica de cabellos rosados tras soltar un suspiro.
-Esto está mal. – menciono preocupada Dj Suki.
-Y no solo eso, ese par de niños entro a la casa del ogro y no han salido, o eso creo ¿alguien los ha visto? –
-¡LOS NIÑOS! – se escuchó gritar a Poppy quien se paró de golpe. – te dije que tenías que cuidarlos Diamantino. – tras esas palabras salió corriendo del lugar, era una bella mañana y sus amigos estaban más tranquilos de verla reaccionar, aunque la habían perdido de vista cuando se adentró al bosque.
En el bosque los gemelos y Ramón seguían en esa odisea de encontrar cualquier pista.
-Ok, hay que separarnos. – dijo el par para correr en direcciones diferentes.
-No se alejen tanto. – ordeno Ramón de manera paternal cosa que extraño a todos, incluso a él.
-Si papá. –
Esa palabra, nuevamente se sentía tan feliz de escucharla, tras un par de momentos buscando alguien salió de entre los arbustos sacándole un buen susto.
-Ramón, mi hombre… ¿Qué haces? – hablo de manera acelerada.
-Poppy ¿Qué haces aquí? – pregunto sorprendido.
-Nada, solo paseo, es mi paseo matutino… ¿hoy no vienes con tu perro? –
-No, lo deje en casa. – hablo con obviedad.
-Oh, y en tu casa, ¿todo normal? – Poppy no quería ser tan obvia, tal vez los niños si lograron salir y simplemente Diamantino no lo noto.
-Si, oye… no sé que quieres, pero estoy muy ocupado, porque no te vas por donde llegaste y… -
-¿Te dije ya lo galán que tes vez hoy? – La chica no sabía que hacer, tenía que saber que le paso al par y siguiendo las indicaciones de coquetearle de manera directa lo hizo.
-No, no lo dijiste… pero oye, de verdad, estoy muy… -
-Eres alto, fuerte, guapo…emm, tu piel se ve genial con este tono de luz y…tus piernas son tan…-
-Poppy pará. – decía con tono de hartazgo, sabía que la joven quería preguntar sobre los gemelos.
-No, es que de verdad lo eres y…me…me gustas. – menciono con mucha pena, tratando de no verlo directamente.
Ramón rodo los ojos mientras soltaba un suspiro para luego decirle.
-Están bien, los niños están bien. –
-¿De verdad? ¿no les hiciste nada? –
-No, ¿Qué tipo de depravado crees que soy? – pegunto ofendido.
-No, es solo que… bueno, no te agradan y… -
Al fin los amigos de Poppy llegaron para encontrarse con la pareja que hablaba.
-Poppy, ¿todo bien? – preguntaron las gemelas.
-Si, Ramón me estaba diciendo que los niños estaban bien. –
-¿Enserio? ¿Y dónde están? –
El grupo de chicos miro dudoso a Ramón era claro que ninguno de ellos le creía.
-Están por ahí, fueron a caminar. – dijo harto de verles las caras.
-Bueno, la verdad es que me sentiré mejor si ellos vienen conmigo, ayer se notaba que estaban algo perdidos, tal vez se extraviaron, no quiero que sus padres se preocupen, puede que alguien los esté buscando. –
-Eso no va a ser necesario, son mis sobrinos, los hijos de mi hermano Nube. –
-¿Tienes un hermano? – pregunto incrédulo Cooper.
-Si, lo tengo. –
-Ramón, no sabía que tuvieras parientes. –
-Poppy, ustedes no saben mucho sobre mí. –
-Esto no cuadra, si son tus sobrinos ¿Por qué los asustaste ayer? –
Los chicos volvieron a mirar a Ramón, pero sin titubear un poco contesto.
-No los reconocí, los vi por última vez cuando eran un par de bebés. –
-Eso tiene sentido ¿no creen? – pregunto a sus amigos la chica de cabellos rosados, pero el grupo seguía sin creer en sus palabras.
-Sabes que, no estaremos a gusto hasta que sus padres nos lo digas, ¿puedes darnos el número de tu hermano? – pregunto con amabilidad Arroyin.
-No te daré nada, mi hermano me encargo a sus hijos un par de días y a ninguno de ustedes le incumbe que haga con ellos. – bramo Ramón de golpe.
-Mira, no es que no te creamos, es solo que los niños tal vez estén mejor con alguien que les dé… no sé, un mejor ejemplo, una actitud negativa como la tuyo no les ayudara en nada. –
Eso dejo en shock a Ramón, quería contestarle, pero algo le vino a la mente, ahora todo concordaba, su cambio de actitud, sus horarios, la rutina, sus palabras, él quería ser un buen padre y enseñar con el ejemplo a sus hijos, por eso había cambiado tanto, aquello definitivamente debió ser paulatino.
-¡POPPY! – se escuchó gritar a los niños que fueron a abrazarla gustosos.
-Niños, me preocuparon tanto…teníamos un plan ¿lo recuerdan? – les hablo la joven con tono de regaño.
-Ya les dije, Blossom y Sage son mis sobrinos, hijos de mi hermano Nube. – repitió para que los gemelos le siguieran el juego.
-Así es. – hablaron con una sonrisa. – Vivimos en Cloud City con nuestro padre y nuestro abuelo. –
-Los niños pueden ser amenazados fácilmente ¿Cómo sabemos que Ramón no los forzó a decir eso? – comento Arroyin con mal tono.
-No lo hace. – le contestaron enojados los niños.
-Miren, será mejor que vengan con nosotros, les aseguro que se van a divertir más. – Arroyin tomo el brazo de ambos y los jalo asía él, pero tan pronto hizo eso Ramón se los arrebato y los puso detrás suyo.
-Ya te dije que son mis sobrinos, se quedaran conmigo y tu opinión está de sobra. – Parecía que Ramón estaba dispuesto a pelear a golpes con el joven y este a su vez había perdido su calmada forma de ser.
-Chicos, por favor… - Poppy se puso en medio. – Arroyin, tal vez Ramón dice la verdad y… -
-Disculpa… ¿Tal vez? Claro, lo que diga tu noviecito tiene que ser la verdad absoluta. – Ramón estaba claramente enojado.
-Él no es mi novio y… -
-Si como no, apenas de chasque los dedos y estas a sus pies, ¿Por qué no te vas de regreso a tu torre tapete humano? –
-Ya basta, no dejare que la ofendas ni que te quedes con los niños. – Arroyin tomo de nuevo al par, pero esta vez los niños lo patearon en las espinillas y corrieron detrás de Ramón. -Malditos hijos de… - Trato de alcanzarlos en vano, Ramón lo detuvo tomándolo por la muñeca.
-Les tocas un solo cabello y te mato. – advirtió el joven, los gemelos le sacaban la legua y hacían caras raras burlándose de él.
-Por favor, ya… calmados, esta no es la forma de resolver las cosas. –
-Tienes razón Poppy, regresemos a tu casa, todos estamos muy cansados. – el joven extendió su mano invitándola a seguirlo, pero ella dudo, quería asegurarse de que los niños estaban seguros.
-Anda, ¿Qué esperas? Tu novio te dio una orden. – dijo Ramón con tono burlón.
-Pues… Arroyin, es que yo quería… -
-Poppy, debemos de regresar. – insistía el chico de cabellos celestes.
Muy a su pesar estaba a punto de aceptar ese ligero coqueteo que Arroyin siempre le hacía con el gesto de la mano, pero los gemelos le gritaron.
-¡NO! – la tomaron por ambos brazos y le dijeron. – Ven a comer con nosotros. –
-¡¿QUÉ?! – preguntaron sorprendidos Ramón y Poppy al mismo tiempo.
-Si, nuestro "tío" estaba planeando hacernos una comida en forma de disculpa por habernos hecho llorar ayer. – dijo Blossom.
-Y nos dijo que podíamos invitar a cualquier persona, vamos. – termino por decir Sage.
-No lo sé… ¿amigos?… - Poppy miraba con timidez a Ramón.
-Obvio que no. – contesto por todos Arroyin mientras los demás asentían con él. – Ninguno de nosotros ira a casa de alguien que nos trata tan mal, no somos tontos. –
-Lo sentimos, pero la invitación era solo para Poppy. – dijo el par, aquello sorprendió a todos.
-Pues ella dice que no. – reafirmo Arroyin.
Ya harto de todo aquello Ramón al fin hablo.
-Poppy, sería un gran placer que nos acompañaras a comer esta tarde en mi casa, los niños y yo estaremos encantados con tu presencia. – Los chicos habían escuchado hablar con ese tono tan cortes a Ramón solo cuando entablaba una conversación con una persona mayor, las chicas tenían que aceptar que cuando lo usaba con alguien de su edad el chico se veía simplemente irresistible.
-Si… si, me encantaría. – respondió al fin Poppy sin presión de nadie.
-Excelente, te esperamos dentro de una hora en mi casa. – dijo mientras miraba burlonamente a Arroyin.
-Si, ahí estaré. – Poppy trataba de ocultar lo emocionada que estaba, durante años había deseado más que nada conocer la casa de Ramón por dentro, y al fin tenía una invitación de él mismo para hacerlo.
-Bien, es una cita. – gritaron felices los niños.
-Si es una ci…no esperen. – dijo Ramón estando ya consiente de lo que acaba de hacer. – esto no es una cita, Poppy… yo no te estoy invitando a salir ni nada por el estilo. –
-Claro que si. – se quejaron los gemelos.
-No, no lo es y dejen de decirlo. –
-Mamá siempre dice que una cita es donde se come, juega, cantan, abrazan y besan… hay que hacerlo. –
-No, no habrá nada de abrazos y mucho menos besos, nadie se besará. –
Los niños hicieron unos enormes pucheros, Poppy veía todo eso chistoso y se acercó al par para decirle.
-Descuiden, yo les daré un beso por adelantado a los dos. – tras decir eso le dio uno a cada uno en la frente.
-Ya acabaron con la cursilería, podemos ir al supermercado ahora, me faltan algunas cosas y… -
-No tenemos prisa. – dijo Sage.
-Déjalo, debe de estar celoso porque Poppy nos besó y a él no. –
-Claro, si a eso llaman beso. – comento con tono irónico.
-¿Entonces si quieres uno? – pregunto el par contento.
-¿Otro, de Poppy? No gracias. –
-¡¿Otro?! Ya te beso antes. –
Ante eso los dos se sonrojaron y evitaron las miradas, Ramón tomo a los niños y molesto se los llevo de ahí mientras los regañaba.
-No es una cita y nadie se besara… me oyeron, no intenten nada raro. –
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To be continue…
