Prólogo

Un año después de la guerra contra Gea los semidioses tanto griegos como romanos fueron al Olimpo a reunirse con los dioses. Las cazadoras también estaban allí. También había algunos sátiros y estaba Quirón. Tyson llegó poco después junto con la señorita O'leary. Saludaron a Percy que acabó en el suelo lleno de babas.

Después la perra fue a saludar a Nico que permitió que le bañara a lametones.

Afrodita estaba decaída por varias razones.

Annabeth y Percy ya no estaban juntos, Jason y Piper tampoco.

Frank y Hazel estaban muy enamorados.

Leo y Calipso no comenzaron una relación.

Will estaba triste porque Nico no le hacía caso. El hijo de Apolo amaba al hijo de Hades pero Will no sabía si el amor era recíproco.

Nico no creía que Will lo amaba. ¿Cómo podría? Si él no era nada importante y Will puede tener a quien desee.

Estaban todos en el salón del consejo cuando una carta cayó sobre Zeus. Éste lanzó un par de truenos y todos guardaron silencio.

El rey de los dioses abrió la carta y la leyó para sí mismo. Después carraspeó y la leyó en voz alta.

(Queridos dioses, cazadoras, semidioses y demás seres vivos somos las moiras. Queremos haceros un regalo.

Tendréis la oportunidad de conocer a vuestros hijos.

En breve aparecerán allí.

Un saludo)

Al terminar la carta, una luz naranja iluminó la sala. Cuando se desvaneció había varias personas de pie al otro lado del salón.

-Presentaos. -Ordenó Zeus.

Y los recién llegados obedecieron.