Cara a Cara
Y como había llegado a ese punto…
Donde en lugar de sentirse orgulloso por haber dañado a alguien, quizá, igual de fuerte que él, se sentía tan miserable por ello. Él un juez del infierno, quien se supone, debería estar acostumbrado a ver cualquier tipo de dolor, castigo u tortura, se consideraba tan vulnerable por lo que a hora sentía, y odio ese sentir.
Pero que podía hacer si se sentía así de esa manera, cada vez que se topaba con Ai y el cejón que en esos momentos no era más que una molestia. Sabía que había sido su culpa por tratar de esa manera al juez del oriente, pero aun así se negaba aceptarlo de manera abierta.
Ahora tenía una oportunidad de enfrentarlo y hacerlo ceder nuevamente de someterlo a él, Pandora no era tan mala como todos pensaban o tal vez nunca lo fue, no lo sabía y tampoco le importaba mucho que digamos, ahora por muy extraño que parezca su mente estaba concentrada en planear como abordar al peli negro violeta.
Dos semanas estarán resguardando las ruinas de la que una vez fue la montaña, donde Atenea sello sus almas – el rubio y el peli negro violeta, se miraron entre sí sin entender por qué habría de vigilar algo así, más no se atrevieron a cuestionar – Radamanthys, para ti hay otra misión… – la mirada dorada se centró en la persona que una vez fue dueña de todo su afecto, y es que de verdad, por mucho tiempo la alemana fue dueña de sus pensamientos. Pero para ella jamás fue más que un juez bajo su cargo, al final no podía culpar a Ikki por llegar antes o sí? No por mucho que odiara a los atenienses, no era su estilo odiar a las personas por algo como no ser correspondido en el amor. Eso sería demasiado estúpido de su parte –
***M***
Estaré bien, no te preocupes – el mostrar abiertamente sus emociones no era lo suyo, más el tiempo que llevaban conociéndose no era en vano pues con solo ver la actitudes se podían dar cuenta de que era lo que estaba pasando –
…- no respondió, solo siguió mirando hacia donde una estaba el jardín de flores que quedo tras la partida de Orfeo –
Rada…- sus palabras fueron cortadas de golpe, en menos de lo que esperaba el menor sus labios fueron apresados por los del rubio. Sus ojos se cerraron y se permitió disfrutar del contacto. Era tan diferente besar a Rada y a Minos, o tal vez él lo quería sentir así. No estaba seguro, solo sabía que gustaba mucho que el inglés lo besara –
Te veré en dos semanas – fue lo que dijo antes de dar un corto beso en los labios del nepalés. Era momento de partir –
…- una pequeña sonrisa se plasmó en su rostro. Definitivamente prefería al inglés, cierto? –
***M***
No me hablaras durante todo el viaje – la mirada dorada se centró en el menor, que giro su mirada a la ventada, ignorando sus palabras – Ai…- lo llamo como solo él lo llamaba –
…- se negó a mirar al noruego, y mucho menos a hacer caso a sus idioteces. Estaba cansado de su presencia, y eso que apenas había pasado 1 hora de viaje. Fue en ese momento que odio a Pandora, por obligarlos a viajar como humanos comunes, usando un avión –
Como quieras…- suspiro con molestia que trato de controlar. Si había algo que le molestaba era ser ignorado, y más si el que lo ignoraba era Aiacos. Suspiro con pesadez antes de acomodarse, lo mejor era dormir por unos momentos, tenía dos semanas para hacer que el juez del oxidante volviera a él –
Si te me acercas un centímetro más, no respondo…- estaba a un paso de usar su cosmos y le importaba un pepino que dijera Pandora, pero de algo estaba seguro no dejaría que el imbécil de Minos le tocara un pelo –
Ok, ok jajaja estas más violento de lo que recuerdo – rio con cierta diversión, pues siempre le había gustado esa reacción violentas del menor – solo quería despertarte – aclaro – somos los últimos en bajar, solo porque tienes el sueño pesado – rio mientras se levantaba –
Cuando me quede dormido? – se preguntó cuándo vio al peli gris caminar ya hacia la salida del avión –
***M***
No lo creo – su mano quedo marcada en el escritorio de recepción, y no era para menos pues la jovencita que ahora lo veía con una sonrisa estúpida para él, le estaba diciendo que solo había una habitación matrimonial reservada bajo el nombre de la muy…buena Pandora –
Pues tendrás que creerlo, Ai – escucho al peli gris murmurar tras él, mientras tomaba la llave de las manos de la chica –
Prefiero dormir en la calle, antes que compartir algo contigo – la jovencita quedo sorprendida por la reacción del peli negro violeta, según ella tenía entendido la reserva era para una pareja joven, y pues esa no era la reacción de alguien que venía con su pareja, cierto? –
Tranquilo Ai, no hagas drama – la mano del mayor, lo jalo hacia el pasillo, perdiéndose así de la mirada la recepcionista – basta! Ai…- lo pego contra la pared y alzo un poco la voz, buscando que el menor dejara de tratar de soltarse –
No me toques! – le miro fiero y con un leve sonrojo al notar que tan cerca estaba el peli gris de él –
Enserio…- le miro con una sonrisa, mientras se acercaba más. Sabía que solo era cuestión de tiempo para que Aiacos cediera un poco – a mi me gusta donde estoy…- se acercó un poco más antes de sentir un fuerte golpe en el estómago – uhg…- se torció por el dolor inesperado –
Sí, no te me acerques – le miro de soslayo, antes de pasar a su lado y caminar rumbo salida de ese hotel. Como lo dijo antes prefería dormir en la calle que permanecer cerca de ese psicótico –
***M***
Llevaban aproximadamente así una semana y tres días, donde el de ojos negro violetas solo iba y venía para cumplir con su misión, más nada pues al terminar desaparecía sin darle al mayor siquiera posibilidad de seguirlo, algo que comenzaba a irritar al mayor, pero eso no se iba a quedar así. Minos no se iba a dejar vencer tan fácilmente. Aiacos tenía que hacerse responsable por todos los sentimientos que había hecho nacer en él.
Te tengo! – la sonrisa se extendió al ver la cara se sorpresa del de Nepal – no crees que te has tomado mucho tiempo, Ai…- suspiro de manera casi imperceptible al ver enfado en los ojos negro violetas, aunque lo animo el ver un leve sonrojo en el menor. Acaso había una posibilidad? –