¡Hola!

¿Cómo están corazoncitos de pollo?

Eh aquí de venir para ofrecerles la continuación, o epílogo de Quitame me siento realmente alagada que les haya gustado… sinceramente jamás pensé que les fuera a gustar, es más… le estaba diciendo a mi hermosa amiga Danni que quería borrar la historia habiendo estado publicada apenas unos pocos minutos, gracias a ella me contuve y me trague el miedo…

Así que agradezco a todas esas hermosas personitas que se tomaron la molestia de leerme y poner en sus favoritos esta historia, de recompensa les eh traído este capítulo y espero que de igual manera les guste… de nuevo reitero, Muchas gracias por su apoyo… sin más… comencemos.

Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados por mera diversión.

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MoonWalker/Otaku/Jacksonera- I Just Can't Stop Loving You

PD: perdón si tengo algún "Errorcito" de ortografía.

XxXxXxXxX

Mirando ambos al techo con las respiraciones jocosas y entrecortadas, el sudor impregnado en sus cuerpos y la sonrisa picaresca en sus bocas solo los hacía sentirse como unos chiquillos traviesos, no podían dar crédito a la extraordinaria "sesión" que para ella él moreno había efectuado.

Nunca creyó sentirse tan deseada y exquisitamente complacida por su ahora amante, según para ambos en el futuro… Esposo.

El encuentro que había tenido había sido uno de los mejores en toda su vida y aunque el deseo aun permanecía latente ella no quería incomodar al chico. Giro su rostro aún estando agitada y buscando la manera de robar un poco más de aire, sin importar que le fuera a decir se recostó en su pecho escuchando los bien acelerados golpeteos de su corazón. Ascendió su mano por su torso y empezó ah acariciar su piel lentamente con las puntas de sus dedos, no lo vio con mala intención pero podía sentir como esa bronceada piel se erizaba, los minutos pasaban y ella seguía con esas suaves caricias y aunque a veces cuando pasaba por las tetillas del moreno aruñaba con sus levemente largas uñas.

—¿No estás... cansada?— cuando el chico hablo apenas y pudo mirarlo, después de semejante "convencimiento" aún no tenía la cara suficiente para verlo, había sido su segundo encuentro aun que después de ello vinieron mas, uno tras otro pero habían sido tan exquisitos que con solo imaginarlo su cuerpo empezaba a reaccionar de la manera más primitiva posible—¿Quieres más?— ¿¡Qué!? el temblor corrió desde su cabeza por toda su columna hasta entumecerle las piernas ¿había sido eso una pregunta o una afirmación? al estar tan serca la voz ronca y extremadamente tentadora del moreno la hacía vibrar. Apenas y pudo negar con la cabeza y el conocido sonrojo no se notó tanto como hace menos de Diez minutos había estado.

A simple vista creyó que el moreno estaba jugando y buscaba la forma de hacerla pasar vergüenzas, creyó que se quedaría quieto a la espera de que ella se levantará, el frufru de las cobijas solo le dio una advertencia y no fue lo suficientemente rápida para escapar de tan brusco movimiento, pero ¿Es que no entendía? ¡Ese hombre era insaciable! No acababan de terminar y ya se había puesto de lado al igual que ella pegándose con fuerza juntando su endurecida carne al abdomen plano de la peliazul.

—¡Ah!—Su primera reacción fue la Sorpresa y luego el nerviosismo al sentir algo extra que no debía sentir—¿Qué haces?— los suaves movimiento que el moreno efectuaba con su miembro junto a su sonrisa traviesa lentamente la iban excitando, no quería ceder pero esa zona tan exageradamente caliente la estaba llamando, forzándola a tragar duro la escasa saliva que tuviera en la boca, en el tiempo que estuvo casada apenas y era una sesión de sexos que ridículamente había creído era amor, si, solo sexo suave y tierno eso no lo podía negar, Naruto Siempre fue gentil pero nunca había sentido tal experiencia como con el moreno, nunca sintió aquellas caricias rudas y totalmente pervertidas casi llamas pecados carnales en un solo hombre ¿tanto deseo podía acumular ese moreno y transferírselo a ella? ¡Totalmente imposible! ¿como ese hombre podía encenderla tan rápidamente? Solo necesito tocarla para que ella diera paso a sus deseos.

Jamás sintió con el que era "su marido" el sentirse amada por algo parecido a un revuelto entre amor y lujuria, ambas juntas que solo provocaban tener entre tres o cuatro orgasmos seguidos en una misma sesión…

El chico se había apegado más estando frente a frente con sus bocas a escasos centímetros intercambian vapores, es que era tan excitante el momento que ella no se pudo negar, el levanto la pierna izquierda de Hinata haciendo que la pasará por encima de su muslo derecho, "entrepiernándolo"

Cuando hubo terminado dicha acción ascendió por la pierna de la chica hasta posarla en su glúteos izquierdo apretándolo con fuerza para jalarla hacia si, ella no renegó y pego sus enormes pechos al endurecido dorso y un tanto sudoroso por sus acciones anteriores, subió su mano derecha con la que había estado recargada y la enredo en el cabello azabache mientas la otra la extendía hasta su espalda al igual que él, abrazándose.

—Eres una golosa…— susurro tan serca que pudo sacar su lengua y lamer el labio inferior de ella—Realmente pícara… Hyûga— sonrió con sorna tan solo el tiempo suficiente mientras intercambiaban miradas lujuriosas antes de besarla delicadamente saboreando el dulce néctar de esos labios, entre cada pequeño beso iban acariciando sus lenguas y el calor corporal aumentaba.

—Sasuk…— el tiempo se detuvo cuando creyó ser penetrada de golpe por el, se tenso y uno de sus gemidos murió en la boca del moreno que la apreso con más fuerza.

—Se paciente…—ronroneo sobre sus labios—…futura señora mía… — volvió a beber de esa boca mientras su pene daba suaves masajes a los labios mayores de la intimidad de Hinata, movía lentamente sus caderas rosando su miembro cada vez más constante sin llegar a penetrarla sintiendo como esa pequeña mujer se estremecía entre sus brazos.

Las pequeñas gotas de sudor bajaron por las frentes de ambos, lo excitante de la situación los dejaba sin habla, apenas permitiéndose besarse, Sasuke subió la mano que tenía como apoyo y tironeo de los cabellos azulinos para que la chica que había apretado sus ojos se dignara a mirarlo, bajo su mano derecha apretando en el proceso los glúteos de la chica hasta llegar a su intimidad rosando su entrada con sus dedos a la vez que los movimientos de su cadera se aceleraban, miro a la chica con sus ojos entrecerrados y succionó su labio inferior mientras ella decidía besarlo sin remordimiento ni pena.

Había buscado la forma de ahogar cualquier gemido que saliera de su boca, no quería dejarse llevar tan pronto y dejarse a Merced de él, por lo menos no está vez.

Sentir el miembro entumecido rosando su zona erógena era mucho más tortuoso que estar besándolo casi sin aire, su cuerpo ya se había amoldado a él y quería, deseaba ser poseída por ese azabache dejando de pensar por un buen rato, mordió los labios ajenos cuando el deseo incremento y deseaba gritar a los cuatro vientos que la penetrara.

Pervertida

Tan pronto y ya era una persona irreconocible, malditos ojos negros que la llevaban a conocer lo más profundo y tenebroso de sus deseos, desde el primer momento que saboreo su carne anhelo estar con él para siempre en dichas situaciones y otras más que su mente se empecinaba en recrear.

—S-Sasuke…— tembló cuando sintió la mano traviesa del chico en su feminidad simulando leves penetraciones, el rose de ambas partes la encendía avivando el fuego en ella y aun que intentara acallar sus gemido los movimientos que le ejercían pudieron más con ella y el rose del miembro viril aumentaba junto al movimiento de esos traviesos dedos yendo tan rápido y enloquecedor que su mente empezaba a fallarle.

No pudo más, no soporta semejante tortura y aunque hubiera soportado todo aquello sin mover un solo dedo su aguante llegó a su límite y decido mecerse junto a él a la vez que bajaba su mano por su costado hasta aquel miembro permitiéndose tocarlo deteniendo levemente los movimientos del pelinegro.

—¿Qué haces…?— devolvió aquella pregunta y miro esos labios rosáceos expectante de más tacto, los suaves movimiento que ella le ofrecía a su glande solo lo excitaba de demás aún que solo fuera la parte superior no quitaban que fueran placentero, mordió sus labio y pego ese miembro a su feminidad asiendo el rose mucho más fuerte rosando cada vez la delicada piel mientras mecía sus caderas, miro al chico y con solo pasar su lengua por sus propios labios lo insisto a más y lo confirmo cuando el exhalo aire desesperado, ella misma decidió conducir ese pene por sus propios pliegues llevándolo hasta su entrada a la vez que clavo su cadera contra las del azabache penetrándose ella misma de manera brusca robándole un sonoro quejido al moreno.

—¡Ah!—apretó sus ojos y tenso su mandíbula, sentirse de golpe dentro de ella era una de las sensaciones más deliciosas y más cuando aquella amoldada zona lo cubría provocando leves espasmos— Hyûga…— al fin la chica había cedido y no soporto más su tortuosa y exquisita estimulación tomando ella el control, aún que sabía que él estaba por las mismas el ver como ella empezaba a mecerse contra si, no dejando de estimularlo haciendo cada movimiento más exquisito que el anterior.

Respirando agitadamente y dejando a la vista del moreno los rebotes que daban sus enormes pechos con la punta de sus pezones endurecidos, solo quiso acelerar los movimientos, por que era más que Verdad. Estaba totalmente desesperada.

Se movía rápido y se aferraba a la espalda baja del moreno, sintiendo el delicioso miembro rosar sus paredes internas como a la vez su largor tocaba mágicamente un punto erógeno dentro de ella.

—Mas...— apenas había sido un susurro escasamente audible por el moreno —Ummm— gimió más fuerte y se mordió su labio inferior con mayor fuerza como si con ese acto se fuera a dar fuerzas para continuar con sus movimientos y resistir los arrebatos que nacían en su interior.

—Ah…— la posición por si era incómoda y dejarle el trabajo solo a la chica era egoísta y más cuando ella tomo esa iniciativa, guardo en sus recuerdos solo un par de expresiones más de ese angelical rostro fruncido por el placer, la manera en que juntaba sus cejas y su respiración pesada escapaba por su boca lo excitaba y sin decir que apenas habían comenzado, volvió ah apresar la cadera de la chica con su mano derecha mientras con la otra soltaba los cabellos azulinos y se anclaba para tener un mejor soporte, en menos de nada se enterró en la peliazul robándole tan sonoro quejido que venía ocultando cuando se moría sus labios, la penetro fuerte y conciso como había estado deseando, sin duda el trabajo era muchísimo mejor entre dos. Pero para una persona como él le era mas exquisito hacer aquel acto por si solo demostrando su poderío aún que no dudaba que esos arrebatos que le había logrado robara a la ojiblanca eran los más exquisitos que algunas vez hubiera tenido, supuso que la chica en ese ámbito no había explorado todo su potencial y él al ser un demonio lujurioso provoco que aquella diosa dormida saliera a flote y desbordara todo su ser, sin duda eso le encantaba.

—Ngh…— hago un gemido cuando decido por si mismo terminar esa posición y rodo quedando completamente sobre ella, apoyo sus antebrazos en el colchón no sin antes haber subido ambas piernas de la peliazul sobre sus hombros, la mirada extrañada que ella le regaló solo pudo darle ternura ¿Cómo era posible que la inocencia y la tentación vivieran en un mismo cuerpo? Sin duda era irrelevante, ahora podía reafirmar lo grande y magnífica que era la madre naturaleza.

Le regaló esa seductora sonrisa que siempre usaba cuando iba a hacer algo malo, Ohhh si, eso si que le encantaba, el gusto por someterla nació cuando la beso hace un par de horas en su baño, luego en esa misma habitación y ahora quería volverlo a repetirlo. al final la penetro tan fuerte como la posición se lo permitiese sintiendo hasta donde podía entrar en esa acolchonada estreches.

Sintió como si el alma se le fuera a salir del cuerpo cuando pudo sentir tan profundamente el pene del moreno, la había estocada con tal movimiento que por poco y se le van las luces, sintió como el salió lentamente y solo alcanzo ah escuchar un suspiro por su parte antes que la volviera a invadir insertándose en ella con fuerza, apretó sus manos a la suave sábana bajo de ella y así esta vez pudo soportar el fuerte golpe que no dudo en hacerse más seguido volviendo el golpeteo que ahora el moreno marcaba más violento, no podía acallar cada gemido o suspiró que quisiera salir de su boca, sus cabellos negros enmarcando sus masculinas facciones y le daba un aire tan jodidamente sensual que si fuera por ella se quedaría como muerta en ese sitio esperando todo lo que aquel chico pudiese ofrecerle, pero algo más allá en su interior venía picándole cuando lo sintió dentro suyo, fuerte, grande, duro y totalmente rígido. todo como un hombre debía ser y este era solo para ella.

Él se dejo tumbar sobre ella aún que dejando el suficiente espacio como para que Hinata bajara la vista y viera como su glande se perdía dentro de ella, hasta el mismo lo podía ver y era una de las vistas más erógenas y pervertidas que pudo tener.

La penetraban con fuerza y la suficiente rapidez como para hacerle tocar el cielo, las paredes de la chica le apretaban tan fuerte que cada embestida era como una succión exquisita para su miembro, los golpeteos seguían y la unión acuosa que se empezó a oír no era nada comparado con los gemidos casi como gruñidos que sin querer escapaban de su garganta y esto solo fue un estímulo más para ella o eso suponía al identificar esos ojos golosos que solo había visto en aquella mujer en tan corto tiempo.

El ver el excedente del goce que para el moreno era arremeter contra la feminidad de ella solo le daban ganas de más y si fuera posible deseaba estar para siempre así, con el dentro de ella, arremetiéndola y dejándola competente marcada.

—¡Ah!...— no pudo soportar más y las piernas de ella se deslizaron por los costados de sus brazos hasta quedar completamente abiertas solo para él, dispuesta a dejarse desfallecer por la profundidad de cada enbestida.

Sonrió totalmente excitado teniendo ya casi todo su cabello húmedo y pegado a su piel por los rítmicos movimiento que lo hacían sudar, acomodo sus brazos y al fin pudo besar y lamer esos turgentes Montes que lo enloquecían, lamió el seno izquierdo y succionó ese pezón rosáceo y extremadamente duro que lo había estado llamando.

—Mas…. R-Rápido— que exquisito idilio cuando ella pidió lo que tanto había estado esperando desde la sesión del baño, al fin había rogado por más y no pudo darle un No por respuesta, acelero todo lo que pudo haciéndola encorvarse por la fuerte enbestida robándole el grito más fuerte y sexy que hubiera escuchado en su vida.

Nunca creyó sentir como si la fueran a partir en dos, casi podía creer que esa "Cosa" había crecido en su interior profanando la zona virgen que Naruto nunca pudo alcanzar, los fuertes embistes la dejaban sin aire y como si fuera poco él había comenzado a estimular sus pechos como si quisiera arrancarlos pelliscando sus pezones y apretando el resto del seno con todo lo que su mano podía abarcar, besaba su cuello succionando cada parte de la piel dejando innumerables marcas rojizas y el arrebato del joven bien no bajaba de nivel y esperaba que nunca se fuera a detener, ahora más que nunca sus instintos salieron a flote dejando que sus manos inmóviles que habían estado sujetas a la cama se movieron por si solas hasta la espalda del moreno y bajara de allí rasguñando hasta el bien proporcionado trasero del chico y lo empujarla hacia si buscando sentirlo muchísimo más adentro, aprovechando cuando el efectuaba una penetración.

—¡AH!— apretó los glúteos del chico mientras lo sentía clavarse en ella a la vez que subía sus caderas, tan adentro y profundo que los empujones eran los más certeros que el chico le pudiese dar casi sintiendo como si algo fuera ah empalarla, ya ni siquiera las embestidas eran acompasadas, solo era un golpeteo enloquecedor y totalmente descordinado pero que sin duda les ofrecía la mejor sensación de sus vidas.

Hinata estaba por desfallecer y lo sabía, sentir aquel falo tan enorme la estaba haciendo convulsionar y solo pudo sentir como su alma se desprendía de su cuerpo cuando algo dentro de si se encogió con tanta fuerza casi como si fuera un calambre y su interior se apretó tan fuerte a él que se sintió morir.

La atrevida acción de la chica al tocar su trasero solo lo había entusiasmado más alcanzando a dar solo un par de penetraciones antes de que la conciencia de la chica se perdiera y el orgasmo profundo de ella lo golpea tan fuerte que la succión de dicha zona lo absorbió tan fuerte que ya no pudo aguantar más llenándola excesivamente.

Gruño realmente fuerte y cayó como si le hubiera golpeado la nuca, los redondos pechos amortiguaron el impacto de su caída y como si hubiera corrido una maratón su respiración se oía por toda la habitación jadeando tan fuerte que sus pulmones dolían.

Había sido mucho mejor que las anteriores veces, un par de horas y ya se sentía un Dios acompañado de su Diosa de la lujuria, escucho el ahogado respirar de ella, apretó sus ojos y no quiso levantarse de ese lugar y menos estando sus piernas y brazos temblorosos por la última sesión que estaba seguro daría ese día, ya los días siguientes seria otra cosa muy distinta.

Antes de quedarme dormido con su mano temblorosa tomo la mano de ella acariciando el anillo y dándole un beso lo miro un rato más hasta que sus ojos se fueron cerrando.

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Caminar por las calles de Konoha nunca había sido tan doloroso, cada paso era lento para no demostrar el dolor que en su vientre ya hacia.

Esta vez sin duda se había excedido, se habían dejando llevar demasiado pronto y en consecuencia tal vez tuviera un desgarre interno, por que cuando se levantó para poder ir al baño casi se cae por la fuerte punzada que dio su interior, agradeció que el moreno siguiera dormido abrazando a una almohada creyendo que era ella.

Busco algo entre las ropas del moreno, solo tomando un pantalón holgado y una blusa negra lo suficientemente ancha como para no apretar su enorme busto. Al menos esas prendas no tenían el logo del Clan Uchiha y así podría caminar por las calles tranquilamente, miro su mano y aprecio el hermoso anillo que el mismo moreno le había dado, sonrió para si y se sonrojo al imaginar cómo sería su futuro, retomo su huida de aquel hogar dejándolo descansar lo suficientemente mientras ella iba y hacia lo que debía hacer.

Pedirle el divorcio a Naruto.

Sabía que sería sencillo sabiendo cual era la situación de ambos, pero lo que si le costaría un poco seria el apenas divorciarse casarse con aquel pelinegro sin explicación alguna, no podía decir que había sido por que el moreno la salvó de una violación y una casi desollacion propia.

Sabía que después de ser totalmente autónoma del apellido Uzumaki ella volvería a ser Hyûga y al menos esperaba que su padre no pusiera mucho "pereque" al ver la nueva relación que ella ahora ocultaba.

Cojeo un par de pasos más hasta su morada, ya era más de medio día y seguro su hijo estaría preocupado, entro silenciosamente a su casa y por fortuna no hallo residente alguno, subió tan rápido como pudo cada escalón, tomo ropa sin mirar la de Naruto y se interno en el baño dándose la merecida ducha que tanto anhelaba. Al menos en el transcurso de esta no le dio ese sentimiento suicida de despellejarse viva.

Termino su baño y aún estando desnuda salió de la ducha y se encaminó a su cuarto con toalla en mano, mientras se secaba se miro en el espejo de cuerpo entero que había en su cuarto, aprecio las innumerables marcas que cierto moreno había hecho en ella, los morados por el fuerte agarre en sus piernas y caderas y los chupones que tenían sus pechos y cuello la hacían sin querer revivir las contadas veces que estuvieron juntos en tan poco tiempo pero nada se comparaba a cada extensa sesión que venía una tras otra.

Por lo menos esas marcas le demostraban placer y algo más, a cambio de las otras que le daban asco y vergüenza, unas por ser hechas por el cerdo que quiso propasarse y las otras por su inigualables debilidad, bufo molesta y tomo algo del maletín que ella tenía bajo la cama, saco lo necesario y se cambió los vendajes que el Uchiha le había puesto y a la vez ponía algo de pomada en los rasguños de su vientre y pecho, tubo que vendarse desde su senos hasta mas debajo de su ombligo, hasta ahí había llegado su falta de razón al dañarse. Se vistió con un buzo de cuello alto y mangas largas para tapar los vendajes y cada marca en su cuello, un pantalón holgado y sus sandalias ninja.

Oculto el hermoso anillo en una cadena que guardo entre el buzo par que no lo vieran al igual que las ropas del moreno las llevo hasta el cuarto de su hijo y las dejo bajo el colchón.

Bajo las escaleras a la vez que con una pinza sujetaba sus cabellos para que no le estorbasen.

Llego a la cocina y miro en la nevera buscando que cocinar, su estómago ya le pedía algo de comer.

—¡Okaa-san!— giro sorprendida al escuchar el llamado estridente de su hijo, se sintió levemente contenta solo el transcurso que se demoró en voltear. Su ceño se frunció y se hizo notoria la molestia de ver a cierto pelirrubio con una degüalamida pelirrosa—¡Que alivio que estés bien!— no pudo siquiera corresponder el abrazo de su hijo al verla, tomo sus hombro para alejarlo y respiro profundo para suavizar su expresión.

—Boruto…. Ve a tu cuarto— en otras instancias lo hubiera llenado de besos y caricias melosas, pero ella más que nadie sabia de la incómoda situación.

—Pero Okaa-San…—no quería soltarla, tubo miedo al no verla cuando despertó y la preocupación de que algo malo le hubiera pasado lo descolocaba— llevo toda la mañana buscándote… ¡Tuve que ir por el viejo para que me ayudara!— no podía negar que su pequeño retoño se parecía tanto a su padre, físicamente era dos gotas de agua y hasta sus acciones eran parecidas, bufo un poco pero solo necesito acunclillarse frente a él, quiso darle la mejor sonrisa junto con una caricia tierna pero la picada que le dio en su bajo vientre por poco y la hace gritar al sentir escozor y la incómoda sensación de sentir algo dentro.

—Hijo… ve a tu cuarto, necesito hablar con tu padre… ¿Puedes hacer eso por mi?— la expresión seria de su madre no pudo ser debatía, nunca la había visto así de seria casi como si estuviera en plena batalla, sabía que de hace un par de semanas la veía agotada y hasta moribunda, pero ahora la veía con un aire totalmente diferente y por un leve momento sintió algo de temor por su ahora renovada y brillante madre, asintió y dio un par de pasos hacia atrás trago pesado y miro a su padre, se acercó a él y le incrustó un golpe en el estómago al tiempo que corría escaleras arriba directo a su habitación.

El ambiente se volvió tenso para ambos esposos y solo fue cortado por el casi brusco movimiento de la pelirosa al acercarse a la peliazul y abrazarla.

— Hinata, nos tenías tan preocupado… ¿Qué paso para que te hubieras perdido toda la mañana?— no se molesto en separarla pero sin duda al reconocer el perfume de la pelirosa portaba le provocaba arcadas que en otras circunstancias no se hubiera atrevido a contener, miro al hombre frente a ella y lo vio solo un poco nervioso, pero nada que se comparase con el día anterior—¿Hinata?

—…Suéltame— había acercado sus sonrojados labios al oído de la pelirosa, apenas fue un susurro y sintió como aquella mujer temblaba y se separaba mirándola como si tuviera dos cabezas.

—¿Qué te pasa?— sus brazos aún no se alejaban de Hinata, permanecían en sus hombros dándole levemente unos cuantos movimientos, frunció el ceño e intento alejarse de la manera más sutil que pudo— No me toques.

La mirada sorpresiva de ambos amantes aumento más cuando la peliazul gruño levemente e intercalaba miradas entre el rubio y la ojijade.

Algo dentro de Naruto se rompió y la sequedad en su garganta empezó a fastidiarle y no tuvo de otra que forzar a su saliva para que despejara esa absurda sed.

—¿Por qué nos miras a si?— el desconcierto del momento tomaba desprevenida a Sakura y como siempre actuó impulsivamente, tomando de nuevo a la ojiblanca de los hombros y meciéndola como si tuviera un bulto de tierra encima.

—Sakura…— Naruto solo alcanzo a susurrar su nombre y extendió su mano al hombro de la mujer.

—¡Suéltame!—el golpe se oyó en toda la sala, el rostro azulado del rubio por el impacto y la Sorpresa de la acción de su esposa no daba crédito a la mejilla enrojecida de Sakura junto a su rostro ladeado, mudos quedaron y el sonido que provenía de las afueras de la casa era lo único que se escuchaba—¿¡Te atreves a pregúntame que es lo que pasa!? No seas cínica—nunca en lo largo de sus vidas habían visto a aquella chica miedosa y acongojada gritarles y mucho menos alzarles la mano, sin ninguna razón.

—Hinata…— apenas había tocado su mejilla y sus pupilas bailaban en sus ojos.

—Los quiero a los dos lejos de mi hijo y de mi… ¡no pienso soportar más sus engaños y sus preocupaciones hipócritas!— sentencio la morena y ante la atenta mirada de la ojijade se permitió pasar junto a ellos pretendiendo dejarlos solos en la cocina, el aire volvía a sus pulmones, se sintió libre después de dejar salir ese nudo que la había atosigado y aún que fue impulsivo de su parte no pudo negar que se sintió demasiado bien haberle dado ese golpe a la pelirosa.

Su brazo fue sostenido por Naruto, quién había empezado a hiperventilar después que frente a sus ojos la ira incontenible de su esposa lo dejara semi-mudo.

—Hi-Hinata… a-acaso tú…— el tartamudeo y el temblor en esa fuerte mano le hizo rebobinar lo acontecido el día anterior, muy pocas veces en su vida se había sentido realmente molesta y está fue una de ella, lo miro por encima del hombro como nunca nadie había volteado a mirar, con desprecio, asco y repulsión. No lo podía negar, se sentía ridícula en semejante situación ¿Acaso ese par querían seguir con la estúpida pretensión de hacer como si nada?

"Idiotas"

—¿Vas a seguir con esto? ¡No fue suficiente con lo de ayer!— un gritillo de espanto y la manera en que Naruto se alejó de ella la dejo levemente confundida ¿Que pretendía su Ex marido?

—Naruto… no me digas que…— lágrimas bajaron por el rostro de la pelirosa tembló en su sitio y solo dio un par de pasos atrás ante la atenta mirada de la opalina.

—Tu… Tu nos viste anoche… ¿Cierto?— era ridículo ver la voz temblorosa del que se suponía era el hombre más fuerte del lugar, ¿acaso querían tomarla como la tonta cuernuda? ¡Si que eran unos bastardos!

—¡No te hagas el inocente! Sabes perfectamente que sucedió ayer en la noche— giro a encararlos y dio solo un paso al frente mostrando su bello rostro fruncido y sin querer unas casi imperceptible venas rodearon sus ojos.

—H-Hinata… yo…

—No quiero saber más, no me interesa tus absurdas explicaciones… — gruño tensando sus brazos ubicándolos a los costados de su cuerpo—Q-Quiero… Quiero el divorcio… y lo quiero… lo antes posible— sentencio, algo le decía que en esas cortas horas había tomado algo más de aquel moreno.

«Dicen que el que camina entre la miel algo se le pega»

Quién sabe que fue lo que se le adherido demás al estar con Sasuke, tomo algo de aire para calmar esa ira que quiso sobrepasar su estado emocional, entendía que muy dentro de si su orgullo estaba dañado y quería cobrárselas, pero su parte racional simplemente le indicaban que ya no había ningún tipo de justificante. Ella ya había hecho lo mismo.

Giro sobre si y subió por las escaleras, algo que había venido maquinado en el recorrido a esa casa era la manera más sutil de irse sin más, se había dejado llevar por la rabia y el asco, pero aún así su cuerpo no lo asimilaba y ahora lo que más quería era estar lejos de ese hombre y esa mujer, aún que antes… debía hablar con su hijo.

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—Naruto…— los ojos llorosos de Sakura miraban al hombre frente a ella, aún que estuviera hecha un mar de nervios al fin pudo sentir un alivio en sus hombros, ese juego estúpido estaba por acabar y al fin podrían dejar de fingir—…Naruto… ¿que fue lo que pasó?… dímelo— lloro aún estando tan descolocada por lo dicho por aquella mujer que se acababa de ir escaleras arriba, debía confirmar sus suposiciones… aún que sonara estúpido.

—Hinata lo sabe— gruño y apretó sus manos, después de todo no había podido mantener mucho tiempo aquella mentira y su relación aberrante que mantenía con La ojijade se venía al piso— Nos vio ayer Sakura, lo descubrió y después de irte…— "Casi la Violó" ¿por que no una pared le caía encima?

"Quiero el divorcio"

¡Carajo! Si que había metido la pata, ya no podía remediar ese terrible error— creí que eras tú… pero… fue Hinata quien entro en mi oficina.

Tapo su boca acallando un sollozo totalmente incrédula, al fin sentía la precio en su pecho al ser una "destruye hogares"… ¿Pero como no hacerlo? Después de todo se había enamorado de aquel chico cuando ya era demasiado tarde y no le importo dañar el corazón de esa noble mujer.

—Estaba tan ebrio que creí esta mañana que había sido un sueño…Jah —Sonrió apesadumbrado—…no supuse que al ver la pared rota había sido todo real.

—¿L-La… pared?— el chico apretó sus ojos, no quería decirle a Sakura que había pasado después, no quería sentir rechazo por ella también, no sabía si algún día le diría que fue lo que estuvo apunto de hacerle a esa mujer y que ahora confirmaba que era lo peor que había hecho.

—Sakura… yo… yo…— la pelirosa lo abrazo por la espalda y recostó su cabeza en sus hombros.

—Ya todo termino… mejor… vamos a casa…— las palabras que siempre quiso decir al fin salían de su boca, al fin podría pretender hacer un mejor hogar que él se empeño en crear con aquel chico de cabellos negro, al fin se había dado cuenta de quién en verdad amaba y busco la manera de estar con él aún en contra del que dirán.

—Yo…—Temblaba, están realmente asustado ¿todo había acabado? pero al igual sintió un respiro por todo, aún así le debía un disculpa a aquella chica que había dado todo por él y ahora lastimosamente le odiaba—Es verdad… Vamos… no hay nada más que hacer aquí.

Hecho una ojeada al lugar y solo el aire de nostalgia podía percibir, esperaba que algún día esa mujer que había querido tanto decidiera brindarle otra vez esa linda sonrisa… o por lo menos que olvidara lo ocurrido y siquiera llegarán a tratarsen, así sea solo por lo único que los unían… su pequeño y travieso hijo.

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Escucho la puerta cerrase, había estado recostada en la pared del pasillo a un lado de la habitación de su hijo, después de todo el único que perdía realmente era él, esperaba que pudiera entender ahora la situación un tanto compleja que regiría sus vidas de ahora en adelante, tomo el suficiente aire y se dio fuerzas para entrar en esa habitación, tocó un par de veces la puerta pero no escucho nada y el miedo llegó, se preocupó e imagino que su hijo capto toda la discusión que hubo en la planta baja y creyó que se había escapado, tomo la perilla temblorosa y con algo de miedo fue abriendo dicha habitación.

—No te demoraste— la estoica y atemorizante figura del pelinegro estaba recostada en la cama junto al desmayado cuerpo de su adolescente hijo.

—¡Boruto!— corrió hasta el y meciéndolo levemente buscando la fuente de él porque su hijo estaba dormido. Una mano enguantada tocó la suya y otra tomo su rostro haciéndolo Girar a ver al pelinegro.

—No me ignores… yo también quiero atención— la sonrisa ladina del pelinegro y los ojos coquetos la inspeccionaron de arriba hacia abajo y viceversa, se levantó un poco mas de la cama y se hacerlo al cuello de la morena bajando con su mano el cuello alto del buzo encontrando cada marca hecha por el, dio un par de besos a esa marcada piel y luego paso la punta de la nariz grabando su olor.

—B-Basta… S-Sasuke-kun…— ronroneo nerviosa y las mejillas no dudaron en tomar color.

—Entonces no me ignores…— subió su mirada y le robó un beso casto antes de volver a recostarse en dicha cama.

—¿Qué hace aquí?— pregunto nerviosa mientras alzaba el cuerpo inserte de su pequeño, chequeándolo buscando algún tipo de contusión. El moreno hizo una mueca a la vez que chasqueaba su lengua.

—Tu hijo está bien… aun que es igual de curioso al Dobe.

—¿A-A que te refieres…?— la mirada nerviosa de la chica solo le causaba gracia, sonrió coqueto y alargando su mano tomando un par de mechones azulinos entre sus dedos sintiendo su textura.

—Sino llego e impido que se asome al corredor seguro fuera escuchado el lindo golpe que le diste a la tabla y las tiernas palabras para el Usuratonkachi… fuera sido todo un poema… ¿No te parece?— Hinata se puso azul y apretó el cuerpo de su hijo hacia ella, no se quería imaginar que hubiera pasado si su hijo fuera descubierto de esa manera lo ocurrido… ahora menos sabía cómo debería hablarle de todo eso, sus ojos se aguaron por las fuertes emociones de hace poco, no había dejado correr ningún sentimiento diferente a la ira minutos atrás.

—No te agobies— sentir los brazos del moreno rodeándola y haciendo que se apoyará en él a la vez que daba un par de caricias a su cabello la tranquilizó tan rápido como todo lo ocurrido en ese día… bueno, casi todo.

—Arigatou… Sasuke-kun…— subió su rostro y como primera acción estando en sus cinco sentido le regaló una suave sonrisa y beso un costado de la boca del moreno provocando un leve sonrojo en ambos, suspiraron a la vez y se quedaron un rato en esa posición, muchas cosa habían pasado en tan pocas horas. Sin duda eso era un nuevo record.

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Los días corrieron como si nada, Hinata había decidido vivir solo un par de días más en esa casa mientras Naruto sin rechistar había accedido a la petición de separación de bienes, nadie por el momento había dicho algo o siquiera comentado como la dulce y encantadora Hinata Hyûga se separaba del héroe y Hokage de Konoha Naruto Uzumaki

Por lo menos hasta ahí había ido de maravilla su relación con el azabache iba cada vez mejor, aun que se encontrarán a escondidas no podían negar lo emocionante de cada encuentro, aun que cuando la familia de Hinata se enteró de que la Ex heredera ahora estaba divorciada y peor aún siendo madre soltera no se lo tomo tan a gusto, aún que bueno, solo tardo un día ya que a la mañana siguiente el enigmático Sasuke Uchiha pedía una pequeña junta con la nueva matriarca del Clan de su prometida: Hanabi Hyûga.

Los ancianos del consejo y el padre de Hinata estaban como locos cuando el dio a conocer sus intenciones con la ex Uzumaki.

—Me voy a casar con ella.

Solo dijo eso y ya todos cotorreaban como gallinas recién pisadas.

—No podemos permitirlo…

—Debe volver al recinto Hyûga…

—Será exiliada…

—Debe ser sellada…

Los cotilleos iban y venían y las venas yacentes en la frente de los más jóvenes diligentes de los clanes estaba por estallar, Hinata que se había mantenido callada junto al Uchiha solo bajaba la mirada y apretaba sus ropas bajo sus manos.

—¡Basta!— la voz fuerte de Hanabi se extendió y el silencio en el lugar se hizo presente, se levantó de su asiento y se acercó a su padre arrodillándose frente a él— Otto-San —tomo sus manos y las apretó bajo las suyas—las decisiones que se toman de aquí en adelante me corresponden solo a mi— suspiró ya estresada y la mirada fulminante de su padre le daba ah entender una muerte segura — además… sabes que ahora Hinata tiene una vida hecha junto a su hijo…

—¡Pero Hanabi-sama!— de nuevo el cotilleo de aquellos ancianos volvió a invadir la habitación ¿Qué no podían tener el pico cerrado? Se supone que era un Clan prestigioso, no un grupo de verduleros cotorreando en la esquina.

—¡Cállensen! ¡Onee-san tiene derecho de rehacer su vida!— los miro ceñudamente a todos, se soltó de su padre y se levantó de donde había estado arrodillada parándose junto a donde permanecía el Uchiha— hoy vino este hombre pidiendo la mano de mi hermana y como matriarca que soy ahora yo apoyo esa decisión si mi hermana está de acuerdo— la sorpresa se plantó en cada uno de los reunidos en ese cuarto, miro a su hermana y está solo asintió sonrojada y disimuladamente tomó parte de la ropa del hombre junto a ella— Bien… está dicho, Hinata Hyûga será desposada por Sasuke Uchiha y quiero que lo que acabo de decir quedé plasmado en un pergamino… ¿De acuerdo?

—Hanabi...— escucho la voz imponente de su padre, pero lo ignoro dándole sin querer una cucharada de su propia medicina, si su hermana no se las cobraba ella lo harían sin ningún tipo de queja.

—Esta reunión ah terminado— sentencio dándose la vuelta y saliendo de la habitación, Hinata y Sasuke no se quedaron a escuchar reproches y mucho menos amenazas.

Salieron con la frente en alto solo para levemente perderse en la inmensa mansión cuando Sasuke había decidió guiarla.

—Sasuke-kun… es por allá— Hinata le dio una leve sonrisa antes de ser ella ahora quien lo jalase, aún que bueno, nunca creyeron encontrar al ex patriarca del Clan esperándolos recostado en el la corteza de un árbol de Cerezos.

—Otto-san…—aquel hombre la miro detallo cada facción de la joven mujer y solo suspiró rendido, camino hacia ellos aún teniendo la vaga esperanza de volver a tomar un poco el control en aquella chiquilla.

—Hinata— poso su mano en el hombro de la pequeña mujer y apretó un poco sus ropas—¿Estas segura de esto?—la miro igual de imponente y estoico fijando sus ojos en ella como cuando era solo una niña, Hinata solo lo miro un tanto contrariada, percibió algo más en esos ojos opalinos cosa que nunca había visto ¿Desde cuando su padre se preocupaba por ella? ¿Raro no? pero al final solo sonrió provocando otro suspiró fuerte en el hombre a la vez que esté negaba con su cabeza y apretaba sus ojos.

—Todo estará bien… Otto-San— se permitió por primera vez en su vida acercarse de mas a ese hombre, dándole un pequeño abrazo como cuando pequeña añoro, Hiashi se sorprendió por aquella muestra de afecto pero nada le daba más tranquilidad que al menos saber que su hija mayor, su primogénita no lo odiara después de todo, cuando la vio tan lejos de él desposándose al tarado del Hokage sintió por primera vez que algo se dividía definitivamente.

Hinata se separó de él y tomo la mano de aquel pelinegro sonrojándose solo un poco, Hiashi se hizo a un lado y los dejo pasar mirándolos alejarsen, suspiró de nuevo y aún que vio la figura de su hija perderse entre aquella mansión sintió como si el aire por primera vez entrará con total fluidez en sus pulmones.

—¿Todo esto estara bien Neji?— susurro al viento y este en respuesta le meció lentamente el cabello, quizás esa vez no abría de que preocuparse.

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Después de cuatro meses que se había tardado todo aquello en arreglarse y planear todo para la boda Sasuke como Hinata había decidido que sería una reunión pequeña, solo los más importantes y aún que sonara cruel solo Kakashi y Sarada había asistido por parte de Sasuke, Naruto como Sakura aún estaban avergonzados y Hinata aún sentía algo de resentimiento aún que ya no como antes ¿Que más se podía esperar? Aquella Hyûga no era para nada rencorosa después de todo.

La celebración se llevó sin ningún percance en medio, solo hasta que una enloquecida pelirroja invadió la reunión junto aún chico de cabello blanco y otro naranja.

Aún que la mayoría los ignoro no pudieron negar que fueron las almas de la fiesta poniéndose en situaciones penosas y un tanto ridículas haciendo el ambiente más ameno.

Al finalizar salieron rumbo a un viaje que de regalo de bodas Kurenai junto a Kakashi les habían obsequiado, no se negaron tomándolo como las merecidas vacaciones que sus cuerpos pedían, solo se demoraron un par de minutos cambiando sus ropas para poder dirigirse a aquel viaje como su luna de miel.

—Kurenai-sensei… le pido por favor cuide de mi bebé, seguro el estará más que contento en pasar este corto periodo de tiempo a su lado— Hinata estaba sumamente nerviosa y más cuando su hijo solo estuvo presente cuando su padre la entrego en el pequeño altar.

—No te preocupes Hinata, todo está arreglado… el lo sabe— suspiro un poco tranquila y se despidió de ella al igual que con los pocos presentes, mientras salían con aun algo de algarabía en la sala que habían rentado, yéndosen tranquilos dejando un ambiente dulce para aquellos que terminarían la recepción de su boda.

Caminaron un par de metros y se encontraron a un hombre de cabellera larga y castaño que los interceptó pidiéndole a su hija unos cuantos minutos para hablar con el hombre junto a ella.

—Uchiha….

—Hyûga…— se miraron como leones en celo, sostuvieron sus miradas un par de minutos hasta que el ojiblanco río ante la escena, se acercó al Uchiha lo suficiente quedando cara a cara, sus ojos que había cerrado se abrieron mostrando su Byakugan activado dándole un aspecto macabro por la escasa luz.

—Mas te vale cuidar de mi niña…— justo sus narices y como si hubiera visto al diablo Sasuke por inercia trago pesado, nunca creyó llegar a sentirse atemorizado después de todo lo vivido ¿Qué le pasaba al viejo? Según tenía entendido era uno de los primeros que odiaba a su esposa ¿Por qué se comportaba así?— o sino…— el viejo río suavemente y por obra o gracia del espíritu santo sus cabellos se alzaron cual gato erizado mientras un aura Azul rojiza lo rodeaba— te castrare—sentenció antes de alejarse dándole un par de palmaditas en el hombros al azabache.

Pálido y molestó frunció el ceño.

—¿Pasa algo Sasuke-kun?— Hinata se acercó a él y paso sus manos por frente del rostro del chico, no había visto nada malo desde su posición, solo le pareció ver un muestra de afecto por parte de su padre y el ver la figura rígidas como una estatua del moreno le extrañó.

—Tsk…—Parpadeo un par de veces— Nada, mejor vámonos— tomo la mano de su esposa y salió como alma arreada por Mammon llegando velozmente a la salida de aquella aldea.

Solo en esos momentos se dio cuenta que eran perseguidos… ¿Dónde había quedado su capacidad Ninja para sentir el Chakra a su alrededor?

Tsk… Idiota.

—Okaa-san— el pequeño rubio que se había mantenido renuente desde que se enteró de aquella relación clandestina de su progenitora y escasamente le hablaba al moreno aún que claro en todo ese tiempo había convivido con Hinata casi como siempre a excepción de él.

—Boruto… ¿Que haces aquí mi amor?—toco el rostro de su hijo mientras le daba un beso en la frente, sabía que para su pequeño todo eso no lo dejaba dormir tranquilo aún que ignoraba la verdadera razón del divorcio entre ella y Naruto.

El adolescente atribuía que "La pasión" entre sus padres se había acabado como para divorciarse, no obstante le pareció muy rara la relación que días después se enteró que su madre tenía, aún así no dijo nada y decidí dejar que las cosas fluyeran por si solas, solo hasta que vio la manera tan posesiva que tenía el Uchiha hacia su madre no dejándola tanto tiempo sola como él estaba acostumbrado, no dejaba que se le acercara y cada vez se le hacía más difícil no gritarle sus tres verdades en la cara. Quisiera o no para él su madre era la única mujer que quería y al sentir la presencia de ese Uchiha le daba la impresión de que quería robársela.

—Okaa-san ¿me daría un momento con Uchiha-san?— Hinata lo miro extrañada, sonrió y la imágenes de su padre y su hijo volaron como dos fotografías quedando plasmadas frente a ella, no dudo en asentir y alejarse aún que claro ahogo una risa al ver las miradas rígidas de sus dos hombres buscando la manera de proteger sus territorios.

Sasuke al se más alto tubo que agacharse para quedar casi a la altura del pequeño adolescente.

—¿Qué quieres?— lo miro desinteresado aún que para su sorpresa, el mocoso se había acercado tanto a él casi rosando sus narices poniendo una expresión tan atemorizante como lo había hecho el viejo Hyûga.

—Mas te vale cuidar de mamá…— su ceja tembló y sonrió sádicamente a la vez que un aura rojiza con tonos amarillos lo rodeara—O sino...— Sasuke sintió como si fuera un Déjà Vu y no pudo ocultar una expresión sorprendida por el actuar del menor— lo castrare— mismas palabras, mismas acciones y mismas expresiones, si en algún momento pensó que ese chiquillo y su padre eran dos gotas de agua estaba totalmente equivocado, al igual que Hiashi el mocoso le dio un par de palmaditas en el hombro y se alejó directo hacia su madre, le dio un abrazo junto a un par de besos y se alejó cantarinamente solo estando a un par de metros gritando que le trajeran algo.

Hinata Uchiha camino lento hacia su esposo, pudo percibir la sombra azul que tenía sobre sus ojos y la mueca de molestia que sus encantadores labios tenían.

—¿Todo bien?

—…Todo... bien…— suspiró apesadumbrado bajando sus hombros y tomando aire de nuevo, tubo en el mismo día de su boda dos sentencias de muerte por parte de la familia de su esposa ¿Qué les había hecho? Que él supiera nada hasta ahora, pero era definitivo que le costaría mucho llevar bien las cosas… solo faltaba que el espíritu del primo de Hinata se le apareciera y lo amenazara de igual forma.

—Hinata… ¿toda tu familia tiene alguna afición a castrar animales?— ella le miro frunciendo las cejas y sus labios se formaba una sonrisa por el extraño comentario y solo pudo negar con la cabeza.

—¿Por qué piensas eso?— riso mientras hablaba y lentamente tomo la mano de su esposo, la apretó entre la suya y este la miro suspirando resignado devolviéndole el apretón.

—Espero que te diviertas en el viaje… por lo menos pienso disfrutarlo antes de no poder revivir mi Clan…

Aún que Hinata hubiera deseado preguntar el porque de aquellas palabras la imagen de cierta pelinegra con anteojos rojos, con un Kunai en las manos, apuntándole en medio de sus senos momentos antes de ser recogida por su padre para ir a la boda, la hizo callar. Trago pesado y se sonrojo un poco y el nerviosismo llegó obligándola a bajar la mirada, las palabras amenazantes de aquella chiquilla aún las tenía en la mente como si fueran hechos impresas al carbón.

Quiero hermanos, muchos hermanos hermosos bien Kawaii's

Un corrientazo paso por su columna y aún que ahora ambos callarán sabían que cuando todo pasara se reían de ello, oh por lo menos esperaban salir sanos y salvos de todo tipo de amenaza.

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Termine…. Siento haber escrito este "epilogo" o "continuación" de esta manera, tan corto y soso... En si quería acabarlo lo antes posible para ustedes... Así que... Bueno... Soy algo afanada además que necesitaba escribir algo cómico después de tanto drama, ya saben como para equilibrar… es que la meloceria no va conmigo aún que intente plasmarla un poquito aquí…

Para mi las actitudes de Boruto, Sarada y Hiashi eran necesarias aun que no sé como se comportan los personajes en verdad… no me caen mal y sin contar que quise poner a Hanabi como la buena aquí, mayormente es una pichurria en los Fics XD o la Shippean con mi Neji 7_7

El por qué no ridiculice a Naruto y a Sakura fue por la simple y sencilla razón de que esté tipos de cosas no hay que exponerlas al público, son cosas demaciado privadas como para exponerlo... A mi parecer claro está. además que aquí ellos no lo hacen por algún sentimiento diferente al amor, ellos querían estar juntos pase lo que pasase, así que digamos que aquí solo intercambiaron parejas... además Hina por su lado salió victoriosa... bueno... almenos eso pienso yo...

Espero no haberlos decepcionado y ojalá me tengan paciencia con algo nuevo que tengo en mi mente… espero leernos más adelante.

¡Bye!

Mika-Chan