CAPÍTULO 1.

Estoy despidiendo a mis invitados en la entrada de Capsule Corporation. La mayoría, socios de la compañía. Muchos estaban sorprendidos por las batallas que vieron, pero yo les dije que todo era un montaje, que en realidad era un acto muy bien elaborado y todos lo tomaron como eso.

Después de todo, muchos creen que el papanatas de Mr. Satán es el más fuerte del mundo. Otros me preguntaban cómo estaba yo, después de la bofetada que me dió Bills Sama, porque para ellos se veía muy real. Yo bromeé diciendo que, si fuera real, mi mejilla hubiese estado hinchada y morada, me reí nerviosamente, cuando lo dije. Gracias a que Dende la curó, mi mentira sobre que todo era un montaje fue creída.

Tengo una copa de vino tinto en mis manos. Le doy unos pequeños sorbos y camino en dirección al patio posterior de mi casa. En donde era la fiesta.

Estoy buscando a mi esposo. No lo eh visto desde hace rato. Aún sigo sorprendida, nunca en la vida pensé que él haría algo como eso. Si bien es cierto él sacrificó su vida por nosotros cuando peleó contra Buu, nunca lo había hecho con tanto público espectador y menos frente a mí.

Sé que ama, sé que le importo, pero él nunca había sido muy expresivo con sus sentimientos respecto a Trunks y hacía mí. Y honestamente no es algo que me importe. Al principio si me molestaba la forma tan fría en la cual él se comportaba conmigo y con Trunks, pero comprendí que no es humano, que no es alguien común y corriente, es Vegeta, y es el hombre a quién amo profundamente. Es él con quién duermo cada noche, y la primera persona que veo al despertar. Lo amo y él a mí también.

Veo a mi hijo a lo lejos.

Para muchos otros pareciera que no, que él no me ama, porque no lo dice o no lo demuestra. Pero una relación es de dos, y a quién diablos le importa lo que puedan pensar. Vegeta prefiere demostrar su amor por nosotros, de otra manera. Sacrificándose, doblegando su orgullo, que creo que eso ya es mucho para alguien como él

"el poderoso príncipe saiyajin", me rio ante esa idea. Hace tiempo que no dice eso. El demuestra su amor por nosotros en la intimidad de nuestro hogar. Entrena a Trunks, para que sea el mejor, porque lo ama, de eso no hay duda alguna, y como podría no hacerlo, si es su viva imagen. Su misma mirada, sus mismas facciones, sus mismos gestos y el ceño fruncido. Diferente color de cabello y ojos. Pero, no puedo dejar de pensar que, si le cambiamos el color de los ojos y cabello por el negro azabache sumándole el peinado en punta, que no les quede duda de que sería un mini Vegeta.

Doy un suspiro mientras veo a mi pequeño hijo correr delante de Goten. Ambos se han enfrentado a poderosos adversarios antes y eso incluye a sus respectivos padres, pero aún siguen siendo unos niños, lo digo por la forma en la que se divierten formando armas imaginarias con sus manos. Me detengo un momento a mirarlos.

A veces pienso que mi hijo fue el que de alguna manera nos acercó a los dos. De alguna manera que tal vez nunca llegaré a saber. Él fue quién atravesó el duro caparazón de su padre, ya sea el del presente o Mirai Trunks.

Miro al cielo y suspiro de nuevo.

-¡Mirai Trunks, espero que estés bien hijo!- lo digo esperando que de alguna manera impensable él logre escucharme y que sienta todo el amor que le tengo.

Sigo mirando a mi hijo del presente y a su amigo que corren y se adentran en la casa. Así que decido continuar con mi caminata más lenta de lo normal, mientras miro mi copa, ahora medio llena. Hoy es mi cumpleaños "número 38". ¿Qué más da robarse un par de añitos? Yo creo que me sigo viendo joven y hermosa. Tengo tantos recuerdos, que me vienen a la mente a medida de cómo encuentro a personas conocidas en mi camino. Todos están charlando amenamente en la fiesta, pero como siempre me falta él. Me falta Vegeta. Como suele ser casi siempre cuando invito a mis amigos. A veces lo encuentro apoyado en una de pared de la residencia con los brazos cruzados sobre su pecho y la pierna doblada contra la pared, siempre distante del resto. Pero ahora no logro verlo por ningún lado. Y de acuerdo al CCTV de mi celular, no está en la cámara de gravedad. Bueno será mejor buscarlo otra vez.

Guardo el celular en un pequeño bolsillo de mi chaquetilla blanca. Ahora me siento en una de las mesas esparcidas por todo el patio trasero, tratando de localizar a mi esposo, pero sin ningún resultado. Miro mi copa por segunda vez, esta noche.

¿En qué estábamos? Ah, sí. Vegeta y sus sentimientos. Recuerdo que cuando comenzamos nuestro tórrido romance, ambos acordamos que tomaríamos lo que necesitáramos el uno del otro. Mero placer físico y carnal, la necesidad de sentir el cuerpo tibio de alguien más. Que cuando alguien de los dos decidiera terminar con eso. Él otro lo aceptaría, sin reclamos, sin preguntas ni nada por el estilo. Comenzamos siendo amantes. El problema fue que me enamoré de él, yo estaba muy segura que lo amaba, pero él tardó en reconocer que yo le importaba, que también me amaba. Vegeta es un ser excepcional en verdad. Creo que fue por eso que me enamoré de él. Aún recuerdo lo que mi madre me decía "para una chica como tú hija, el hombre con quién decidas pasar tu vida entera deberá ser alguien verdaderamente excepcional o de otro planeta" Y quién diría que así sería. Pero es que como no enamorarme de alguien como él.

Apoyo mi mentón en la palma de mi mano.

Él es único. Aún recuerdo las múltiples peleas que tuvimos. Era una batalla campal de profesionales en retórica. Muchas de las veces él me dejaba sin palabras con lo que decía, pero yo nunca me daba por vencida, unas veces yo ganaba la batalla verbal, y en otras ocasiones las perdía. Era un juego de poder que extrañé mucho cuando él me dejó, cuando se fue para entrenar en el espacio. Dejándome sola y embarazada. Quería matar al maldito infeliz. Planeaba hacerlo en cuanto pusiera un pie en la tierra. Me juré que lo haría y al diablo los androides. Pero cuando lo vi bajar por la rampa de la nave, justo en este mismo patio, todo mi enojo fue reemplazado por una ansiedad de saber si el desgraciado lo había conseguido, pronto deduje que sí, por la sonrisa socarrona que él me dio, apenas me vio parada en el jardín. Yo me había hecho la idea de que sería la madre soltera de un superhumano y que, si mi hijo tenía el mismo carácter de su padre, pues, era decirles adiós a los posibles pretendientes.

Pero, siempre supe que él regresaría. Recuerdo que solo quería verlo una vez más. Me engañaba a mí misma diciéndome que solo necesitaba verlo una vez más, para cerrar ese capítulo de mi vida, y tal vez conseguir a un hombre que quisiese quedarse conmigo y con mi hijo. Pero al verlo de nuevo, todo lo que vivimos, así hubiese tórrido y netamente sexual. Todos esos recuerdos venían a mi mente y me decían, que no podría estar con alguien más que no fuese él. Mi cuerpo, mi alma y mi piel gritaba por su atención. Sentía la necesidad de que me estrechara entre sus brazos, apenas lo vi. Cosa que no hizo, por cierto, pero en cambio fui la primera persona en verlo transformado en súper saiyajin. Ese fue el inicio de una nueva vida para mi hijo y para mí.

Bebo otro sorbo de vino y me levanto de la mesa, iré a buscarlo al lago. Debe estar con Goku. Tampoco lo eh visto. Camino hacia allí.

Vegeta no es muy romántico que digamos. Pero eso no significa que no me ame. Él lo demuestra en la intimidad de nuestra habitación. Amándome y protegiéndome como solo él sabe hacerlo. Con su solo abrazo y el peso de su cuerpo aplastando el mío, es suficiente para mí. Muchas de las veces no hacen falta palabras, a veces, simplemente nos quedamos en silencio, con el único ruido de nuestras respiraciones y nuestros cuerpos enlazados. Me lo demuestra cada vez que acaricia mi espalda desnuda después de una jornada de sexo, o como él se controla para no destrozarme en el acto, con su fuerza. Cosas como esa son las que nadie más en el mundo puede decir y me regodeo a mí misma por eso.

Pero lo que hizo hoy es algo que nunca olvidaré. Se quedará grabado en mi memoria por toda la eternidad. Él me defendió y al demonio su caparazón.

Dejo mi copa en una mesa cercana, me la acabé toda.

No soy muy buena para beber, con unas copas me embriago con rapidez. y eso fue lo que me llevó a golpear a Bills Sama. De cierto modo yo fui muy imprudente.

Estoy atravesando la cerca de arbustos, que me llevan al lago y escucho la inconfundible risa de mi amigo Goku y veo a mi esposo a un lado, también está Piccoro. Me acercó aún más.

- ¡oye por cierto Vegeta! Cuando Bills golpeó a Bulma y la tiró, tú te enfureciste y te transformaste en un poderoso súper saiyajin…. – veo que apoya su codo en el brazo izquierdo de Vegeta. – …ya me enteré -Lo dice con pura diversión en su voz. Y no lo resisto y me acercó a mí esposo.

-me sentí tan protegida. – Le digo, con mi mejor sonrisa y juntando mis manos sobre mi pecho. Él se tensa y enseguida me da la espalda, lo conozco mejor que nadie. Está apenado. Pero eso nadie más que nosotros dos tiene porque saberlo.

-yo..no recuerdo haber hecho eso…solo sé…que en ese momento me volví más poderoso que tú. – Amor, a mí no me engañas, aunque no pueda ver tu cara, por lo oscuro de esta zona, sé que estas sonrojado y además estas buscando una excusa patética. Rio por esto.

-sí, ni que lo digas.. –dice Goku, tan sonriente como de costumbre. – la próxima vez que luchemos con alguien que nos dé problemas, pídele que primero golpeé un poco a Bulma.

Me enfurezco.

-oye estás loco- le grito y con toda la fuerza en mi mano derecha le pego una cacheteada que recordará toda la vida. Lo veo agacharse y sobar su mejilla. Aunque ahora no siento mi mano.

-creí que no estabas aquí, cuando Vegeta estalló de esa forma. – dice Piccoro mientras pone las manos en su cadera. – regresaste usando tu tele transportación para ver cómo iba todo ¿cierto? – Goku levanta su cabeza y lo escucho reír nerviosamente.

¿Podrá ser más desgraciado? ¿nos hizo pasar por todo eso, apropósito?

-Goku. – le digo con una voz de regaño mientras cruzo los brazos sobre mi pecho. Y él me regresa a ver.

En un instante Ulong se abalanza sobre Goku. Y empieza a jalarle de los pelos encrespados. Y no lo culpo, yo también tengo deseos de hacerlo.

- ¿es eso cierto Goku? ¿Mientras todos estábamos aquí en problemas? -Yo sigo expectante de una explicación.

-tranquilo Ulong, estaba observando los movimientos del enemigo para planear toda una estrategia, pero…en realidad no se me ocurrió nada. - El muy desgraciado lo dice tan tranquilo, aun cuando casi la tierra fue destruida.

-Bulma, quieres golpearlo por favor dos o tres veces más. – pide Vegeta.

-sí, señor. – me acerco a Goku, quien está en el piso y empieza a retroceder ante mi mano previamente levantada.

-lo siento, no fue mi intención Bulma. – casi lloriqueando. Acorralo al tonto de mi amigo Goku, mientras él pone sus manos delante de él, a manera de defensa, pero eso no me detendrá de darle una buena tanda de bofetadas. Mi mano fue más veloz, y se estampó contra su cara, Ya no recuerdo cuantas veces. Solo sé que me siento satisfecha. Al parecer Ulong también porque tal como llegó se ha ido.

Goku se soba las mejillas, emitiendo un ligero gemido de dolor. Cuando lo hace.

-Bulma ¿era necesario hacer eso? – continúa sobando sus mejillas con las palmas de sus manos.

- que esto te enseñe, tarado. – me doy la vuelta indignada y ahora logro ver a mi esposo con su eterno ceño fruncido.

-Kakaroto, eres un…. – dice entre dientes apretados, y los puños fuertemente cerrados. – te voy a enseñar a…

- ja ja ja, oye Vegeta ¿te parece que lo arreglemos en tu cámara de gravedad? – lo miro de reojo. Esta muy emocionado de pelear contra Vegeta.

-Uhm! ¿crees ganarme insecto? Bien, para tu suerte, estamos en la capital y existen hospitales cerca, insecto. – con una media sonrisa de lado. Mi esposo también está emocionado por una lucha de verdad. Y yo no puedo estar más complacida.

-Patéale el trasero Vegeta. – le doy ánimos a mi esposo.

-Uhm. – se empieza a alejar.

-oye Bulma ¿De qué lado estás? ¿acaso quieres verme morir?

-del de la justicia tonto y no, solo quiero que Vegeta te patee el trasero por casi matarme de un infarto– le saco la lengua, le doy la espalda y los miro de reojo. Goku se ríe a viva voz poniendo su mano detrás de su cuello.

-ja ja ja nos vemos luego Bulma. – sigue a mi esposo, que ya está en la entrada de la casa.

-ay! Estos saiyajins. – muevo mi cabeza de lado a lado, pero divertida por la situación. Probablemente saldrán de allí con un hambre del demonio. Hambre que yo tendré que saciar así que mandaré a preparar más comida.

¿eh? ¿y Piccoro? Ash! Ese hombre es como un fantasma, viene y se va.

Resoplo.

-pero que grosero, como se atreve a dejar a una dama como yo aquí, sin ni siquiera despedirse. Pero que patán. – digo esperando que Piccoro me escuche.

- ¿a quién estás mandando al diablo Bulma?

¡Mierda! ¿me escuchó? Yo y mi gran boca.

Regreso a ver.

Uff! No es Piccoro, es Yamcha.

-ah, Yamcha, eres tú. – digo con una mano sobre mi pecho, como tratando de calmar a mi corazón. – llegué a pensar que era Piccoro. No vuelvas a aparecer así eh. – me acercó aún más a él riéndome por la situación – si buscas a Goku, está entrenando con Vegeta, así que no creo que ellos quie….- pero nunca termino mi frase.

-No es a él a quién busco.

-eh si es a Ulong, ya ves que no está aquí, debe seguir en la fiesta, ven vamos a divertirnos- lo tomo del brazo para llevarlo a la fiesta, que de nueva cuenta inició. Lo digo porque nuevamente se escucha la música. Pero Yamcha me toma del brazo y me detiene. Colocándose frente a mí y ahora sus manos toman mis hombros, a cada lado. Huele a alcohol. Pero no está ebrio.

-no, espera, tengo que hablar contigo. – dice.

-eh? sobre qué Yamcha, escucha, si es sobre un nuevo modelo de auto, ya sabes que te haré un descuento. Como la otra vez. – en verdad que Yamcha es un aficionado a los autos. Lo miro y su expresión es seria.

-no, no tiene nada que ver con eso, Bulma…yo… - duda un poco. -….quería hablarte de algo.

-está bien, dime.

-sabes Bulma, eh querido decirte esto por mucho tiempo, pero ahora. Sé que no debo.

- ¿es algo malo? – me está asustando. – por Kamisama, ve al punto Yamcha. – le digo.

- yo aún tengo sentimientos por ti. – lo soltó de golpe. Eso me deja helada. No me lo esperaba. Es decir, han pasado años desde que rompimos y que me venga a decir algo como eso. Es para no creérselo.

-¿nani? – solo atino a decir eso.

-Bulma…yo…..aún te amo. Aún me importas. – apreta aún más su agarre en mis hombros. -..pero….también sé que tu corazón ya no es mío. Que tú también lo amas.

Dicho eso agacha su cabeza y da una ligera risa de consolación, mientras afloja su agarre y camina en dirección a la orilla del lago, lo sigo con la mirada.

-Yamcha…..tú.. – pocas veces como ahora me quedo callada.

-sabes Bulma. – vuelve a reír, pero esta risa es un tanto lastimera. – en estos años, eh estado pensando en cómo sería mi vida contigo, si lo hubiésemos intentado de nuevo. No podía dejar de pensar que, si él no te amaba, si tú llegaras a cansarte de él. Yo tendría una oportunidad contigo.

-Yamcha, estas ebrio, ven vamos a..

-no estoy ebrio Bulma, sé lo que estoy diciendo y a la persona que se lo estoy diciendo. También sé que puedo terminar con todos los huesos rotos por esto. Pero no me importa. Tenía que decírtelo. Hace tiempo que no hemos conversado a solas. Siempre es de negocios o en conjunto con todos nuestros amigos, y siempre delante de él. Es por eso que ahora es el momento de decirte lo mucho que significas para mí.

-Yamcha, yo creo qu…..

-déjame terminar Bulma. ¿sabes por qué lo digo ahora y no lo dije antes?

Me quedo estática, no sé qué responder.

-porque hoy temí perderte, hoy me sentí tan impotente. – Lo veo apretar los puños fuertemente a cada lado de su cuerpo mientras agacha la cabeza -… Aquel gato te golpeó y yo sabía que no era rival para Bills Sama. No podía hacer nada, solo mirar lo que pasaba, no pude proteger a la mujer que amo y temí perderte. – levanta la cabeza, y mira el horizonte del lago, aún me sigue dando la espalda-…. Aunque no estás conmigo, temí que murieras. Y lo que más coraje me daba es que Vegeta no parecía que iba a hacer nada por ti, se quedó estático allí. Y en ese momento no me importo si Bills Sama me mataba, corrí hacía ti. Pero…justo en ese momento Vegeta estalló de esa manera.

Yo también lo recuerdo, aunque estaba un poco aturdida por el golpe pude sentir la energía que desprendía Vegeta ¿cómo lo sé? Por el viento que se elevó por sobre mi cabeza, levantando mi cabello.

-te declaró como suya. – me perdí por breves instantes de lo que Yamcha haya dicho. -….eres su Bulma. Esto te sonará un poco egoísta de mi parte, pero…- por fin se gira hacia a mí. -…esperaba que él cometiera un maldito error que tú no pudieras perdonar, para intentar recuperarte. Aunque creo que por tu parte mi lucha estaba perdida. – da una media sonrisa y camina con dirección hacía mí. - lo vi aquel día en tus ojos, cuando estuvimos en la nave, rumbo a ver la pelea con Buu ¿lo recuerdas?

Como no recordarlo, espero nunca volver a sentir esa presión horrible en el pecho. Como aquel día. El día en el que Vegeta murió.

-Hai. Lo recuerdo.

-aquel día no te negaré que me alegró de que el bastardo muriera. – lo miro con los ojos como platos. -….no me mires así, después de todo, él me asesinó una vez. – toma asiento en la yerba del jardín y me invita a hacerlo, pero no puedo, la ropa no es la adecuada. -….vamos, conozco todo de ti, no hay porque avergonzarse. – me avergüenzo por eso. Al ver que accedo golpea el suelo con su mano, indicándome que debo sentarme. Lo hago.

-aquel día vi que en verdad lo amabas, pero ¿él te amaba? ¿él había muerto por proteger la tierra o murió por culpa de su maldito orgullo? Pensé que eras una idiota, por sufrir de ese modo por alguien como él. Me sentí celoso.

Yo no sé qué opinar, solo miro mis rodillas fuertemente pegadas a mi pecho, con mis manos abrazándolas. No creo ser capaz de levantar la cabeza y mirar a Yamcha a los ojos. No sabía que él aún tenía sentimientos por mí. Eso es lo que me incomoda.

-Luego cuando evidentemente te enteraste de su muerte, tu llanto me desgarró el alma. Llorabas por él, te lamentabas por él, por aquel demonio que vino a matarnos una vez. El padre de Trunks. Aquel día comprendí que ese tipo tomó todo tu corazón, toda tú eras de él. Pero de nuevo ¿y él? ¿qué sentía él por ti? Muchas de esas preguntas no tuvieron respuesta para mí hasta hoy. Debo confesar que quería creer que Vegeta vivía aquí en Capsule, solo por Trunks, que él no te amaba, sé que suena egoísta, pero en verdad tenía la esperanza de que fuera así, de ese modo tendría una oportunidad de reconquistar tu amor. Pero con lo de hoy no me queda nada más que.. – da un suspiro. - ..luego de todos estos años. Aceptar la derrota. Bulma…..te dejo ir.

Lo miro de frente.

-ahora sé que él también te ama y yo ya no tengo ninguna esperanza y ninguna posibilidad. Me aferré a ti. después de todo tú fuiste mi primer amor, me diste tu apoyo y comprensión, me salvaste de ser un ladrón del desierto. Gracias Bulma.

-pero….Yamcha..no tienes por qué darme las gra…

- eres y serás la persona más importante en mi vida. Aun cuando no pueda estar contigo como cuando éramos jóvenes, sé que estarás conmigo para las buenas y las malas. Como amigos claro está. – se ríe, para luego levantarse y me extiende su mano para ayudarme. – por eso quiero darte algo.

- ¿eh?

-yo ya tengo varios recuerdos de ti en mi mente. De aquí. – señala su cabeza. – nunca se borrarán, tú y yo hemos pasado por muchas aventuras juntos, aventuras con los muchachos y otras que solo nosotros sabemos. Así que….ten.

Me extiende una mediana caja de cartón de color azul, desato el lazo. La abro y es un atrapa sueños, con mullos que caen de las 7 hileras, que están colocadas alrededor de un aro mediano, caen para terminar en unas esferas de cristal un poco más grandes, de color anaranjado. Son las 7 esferas del Dragón. ¡Vaya! Nunca nadie me había regalado algo así antes.

-mira, siempre has tenido grandes sueños. Logras todo lo que te propones. El gran aro significa el radar del Dragon con el que empezaste tu aventura y por la cual nos conociste a casi todos nosotros. Creo que te abras dado cuenta de que los mullos de color anaranjado son las esferas.

-hai. – respondo, mis ojos están un poco brillosos.

- te conocí por las esferas del dragón, fui feliz a tu lado. Pero….ha llegado el momento de ya no aferrarme a ti. Debo dejarte ir. Por fin entendí que nunca volverás a amarme, ni, aunque él cometiera un maldito error. Porque hora sé que él también te ama Bulma.

-Yamcha… - mi voz está entrecortada, desde que rompimos nuestra relación nunca hablamos tan abiertamente como ahora.

-Bulma, eres la mujer más hermosa y brillante del planeta. Te felicito. – toma mis hombros con sus manos y me mira fijamente, mientras, mi cara debe decir que no entiendo el por qué felicitarme. -…lograste lo impensable, bueno, raro sería que no….Lograste hacer que Vegeta te ame con todo su ser. – suelta mis hombros mientras mete las manos en los bolsillos de su camisa blanca. –….gracias Bulma…..por ser…la única persona que creyó en mí. Que me salvaste de ser el ladrón del desierto. Arigato Bulma.

-Yamcha. – lo abrazo, una intrépida lágrima rueda por mi mejilla – no tienes por qué agradecerme, tú también eres importante para mí. Si alguna vez te dije algo que no debí, gomen Yamcha. Y yo también espero que seas feliz, sé que encontrarás a alguien que te ame. Porque lo vales Yamcha. Tú te lo mereces.

-Arigato Bulma. – me separa de su abrazo y con su pulgar limpia mi húmeda mejilla. – aun así, te ves hermosa. – yo sonrío y le doy un golpe en el brazo.

-deja de decir eso Yamcha. – se soba su brazo y me da una sonrisa.

-bien, creo que es hora de irme. Nos vemos otro día.

-hai. – le digo, viendo como él empieza a alejarse.

-ah! Y Bulma. Nadie sabe que en verdad cumples 40…será nuestro secreto. – dice dándome un adiós con su mano.

-te mataré si le dices a alguien. – le grito, con mi voz amenazante, aprendida de mi esposo, lo veo alejarse más y más. –….sch! Tonto… – sin preverlo otra lágrima rueda por mi mejilla. - …Arigato Yamcha. Arigato por todo.

Bien voy a regresar a mi fiesta. Me limpio mi cara con el dorso de mi mano. Y me dirijo a mi fiesta.