Sus ojos verdes se mostraron amables ante la mujer que le sonreía, y con sinceridad le devolvió el gesto. Enseguida sintió que su mano era tomada nuevamente, a lo que miró hacia su costado, encontrándose con Aichi, quien le sonreía más que contento.

Shizuka soltó una pequeña risa ante la imagen y palmeó sus manos llamando la atención de los dos otros — Bien, ahora que todo está claro entre nosotros… creo que es hora de ver que haremos con respecto a los medios de comunicación — su mirada se desvió al castaño, con la seguridad de que este tuviera algo en mente — Toshiki-kun ¿Tienes algún plan?

Su mirada se afiló instantáneamente, mostrando una expresión seria — Sí. — asintió a la vez que contestaba.

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— Las fotos no son precisamente algo explícito — comentó Kai, dejando su celular en el medio de la superficie de la mesa, con la galería de fotos a la vista. A su lado estaba Aichi y frente a ambos se encontraba Shizuka, quien tomó el celular de Kai y comenzó a observar las fotografías.

— Oh… solo había visto algunas. Se ven realmente adorables — comentó entre risas.

— Ma-Mamá… — una sonrisa torcida y temblorosa se asomó en sus labios al igual que un tenue sonrojo.

El comentario también le afectó al castaño, quien cerró los ojos y carraspeó la garganta intentando que la incomodidad que sentía, no se notara tanto.

— Entonces… —volvió a hablar la mujer, llamando la atención de los otros dos — ¿Su estrategia se basó en algo tan simple como hablar en los medios y luego mostrar estas fotografías como un pequeño extra?

Kai asintió mientras se cruzaba de brazos — Sus palabras necesitaban un soporte. Y simplemente eso. Luego los medios de comunicación hacen el resto del trabajo, a medida que se expande la noticia.

— Mh… — Shizuka miró una vez más las imágenes en la pantalla táctil del celular del castaño. Sonrió y dejó el aparato de vuelta en el centro de la mesa — Aichi… — Llamó la atención de su hijo, quién dio un pequeño salto en su lugar al verse sorprendido, pues vagaba en sus pensamientos — Quieres decir algo ¿verdad?

— A-ah… — Sus labios se separaron para luego volver a juntarse, mordiendo el inferior como si dudara en soltar sus palabras. Finalmente su entrecejo se frunció en una extraña expresión de molestia.

Kai lo miró de reojo…él conocía esa expresión; Algo no le parecía bien a Aichi.

— Pienso que es injusto que solo ustedes dos carguen con esto cuando también es de mi incumbencia.

Y ahí estaba. Kai dio un suspiro y con la voz más grave y profunda que de costumbre le dijo simples y claras palabras — No hablarás frente a cámaras.

— ¡Kai-kun!

Shizuka pestañeó extrañada cuando su hijo se puso de pie y miró desde arriba a Kai como si se le enfrentara -o más bien eso es lo que exactamente hacía- mientras su ceño se mantenía fruncido y sus ojos azules brillaban en decisión.

Kai sintió que le palpitó una vena en la sien mientras que la ceja derecha le tembló en un tic nervioso ¿Dónde estaba el niño de 9 años que le decía siempre "Si, Kai-kun" con un sonrojo en las mejillas y voz tímida?...cierto, ahora tenía 17 años y parecía ser bastante terco.

Exasperado y con una sonrisa algo –bastante- sombría se puso de pie frente a -su pequeño y muy querido- Aichi, sacándole la verdadera diferencia de altura. Con una mano, entre su dedo índice y pulgar, apretó las mejillas del menor, y entre dientes le habló — No. Ya hablamos de esto, Aichi. — Y a pesar que, tener al peliazul de esa forma, todo enfurruñado y con las mejillas aplastadas entre sus dedos, le hacía ver adorable… no iba a cambiar de opinión.

Shizuka sonrió sinceramente contenta. Cuando conoció a Kai, tuvo la impresión de que el –en ese entonces- adolescente, tal vez era alguien demasiado callado y frío para su edad. Tampoco parecía ser de los chicos que salían de fiesta hasta altas horas de la noche, ni menos parecía interesarle algún tipo de vicio –aunque realmente no parecía tener verdadero interés en nada-, algo extraño para alguien de 17 años, sinceramente. Más le sorprendió saber que en ese momento, el de cabellos castaños, era independiente.

"Totalmente lo contrario a Aichi"

Fue lo que en ese entonces pensó, creyendo firmemente que juntarlos de alguna manera, podía ser beneficioso para ambos. Porque Aichi carecía del coraje de Kai, y Kai carecía de la calidez de Aichi. Y aunque nunca pensó que las cosas terminarían de esa manera, estaba feliz de que así fuera.

— ¿Me explicarían de qué hablan? — preguntó Shizuka sonriente y tan tranquila como siempre. Hace unos minutos, Kai le había hablado sobre el plan de conferencia de prensa en las instalaciones de Foo Fighter, puesto que hacerlo en Dragon Empire sería entorpecer aún más el flujo del trabajo de los empleados, suficiente habían tenido con lidiar con la prensa. Y a pesar de todo lo que le había dicho el castaño, en ningún momento había escuchado algo relacionado con su hijo…hasta ese momento.

Kai soltó el rostro del menor a la vez que soltaba un suspiro y dirigía su mirada a Shizuka, mientras que Aichi acariciaba con sus manos, sus ahora sonrojadas mejillas.

— No podemos retrasar más las cosas, así que le pedí a Ren que convocara a una conferencia de prensa, para mañana en la mañana — Vio a Shizuka asentir levemente con la cabeza — Pero… — le dirigió la mirada al de ojos azules, esta vez, hablando tan en serio, que lo hizo tonar en su firme tono de voz — No voy a permitir que Aichi esté ahí.

Shizuka noto que de repente el ambiente se puso tenso. Y todo quedó en silencio mientras Aichi bajaba la mirada hasta esconder sus ojos tras su flequillo y Kai simplemente mantenía su postura.

Sintió su celular vibrar en su bolsillo de su pantalón y lo sacó, mirando el nombre de "Ren" en la pantalla táctil — Con permiso — dijo casi en un murmuro antes de caminar y alejarse del lugar para poder contestar. Sabía que era para confirmar y arreglar los últimos detalles en cuanto a la dichosa conferencia del siguiente día.

Aichi jadeó mientras volvía a tomar asiento frente a su madre, con la decepción plasmada en su rostro. De repente se preguntaba si Kai realmente confiaba en él.

— No es que él no confíe en ti, Aichi — Dijo Shizuka, conociendo bien a su hijo. Haciendo sobresaltar al menor con sus palabras y consiguiendo que este levantara su rostro —No creas que Toshiki-kun está feliz con esto — habló suavemente mientras sonreía, recordando el plan que hace unos minutos atrás, Kai le había explicado — Aunque no lo diga, a él no le agrada para nada la idea de negarte frente a las cámaras, pero hasta ahora, no hay nada más que le garantice tu seguridad

— Pero yo…

— Cariño… entiendo tus intenciones, y sé que Toshiki-kun también. — Sus ojos se desviaron hacia el pasillo, escuchando a lo lejos la voz de Kai, quien hablaba con Ren sobre querer hacer las cosas lo más rápido posible, puesto que mientras menos durara el "escándalo" más fácil de olvidar sería. — Eres importante para él, y solo quiere protegerte — sonrió con ternura al ver que su hijo se sonrojaba hasta las orejas

— Mamá… Tu… ¿Estás de acuerdo con él? — preguntó arrastrando las palabras.

Shizuka asintió con sinceridad — También te quiero mantener alejado de esto, hijo. — Vio al menor asentir lentamente, aun mostrándose decaído.

En ese momento Kai se apareció nuevamente en el lugar — Iré con Ren para arreglar algunas cosas para mañana — Avisó con su usual tranquilidad, sin embargo no pudo evitar que su mirada se desviara hacia donde estaba el peliazul cabizbajo — Shizuka-san, puedes acomodar tus cosas en la habitación de huéspedes, lo más conveniente es que te quedes aquí hasta que todo pase. No sé cuánto tardaré, así que puedes hacer uso de lo necesites.

— Entiendo. Gracias Toshiki-kun — le sonrió.

El castaño asintió y sus ojos volvieron a posarse sobre Aichi, como si esperara algo que nunca llegó. Puesto que, sin que se enterara, el de ojos azules también esperaba algo de parte de Kai.

Unos segundos en silencio y con el semblante tan serio como siempre, se dio media vuelta, tomando las llaves de su auto y saliendo del lugar sin decir nada más, ni intercambiar la más mínima mirada con Aichi.

Al escuchar como la puerta de entrada era cerrada, se encogió en su puesto.

Shizuka simplemente miró la escena y sonrió tenuemente — Al parecer aún hay cosas que les cuesta — Siendo que ambos eran totalmente lo contrario al otro, era normal que no coincidieran en muchas cosas y se crearan algunos malentendidos. Pero Shizuka lo veía como pequeños obstáculos que ambos podían superar con algo de esfuerzo.

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En medio de la total oscuridad, sus ojos azules se entrecerraron sintiendo un molesto ardor producido por la fuerte iluminación proveniente de la pantalla de su celular. Hace un par de horas le había deseado buenas noches a su madre, quien se fue a la habitación que Kai le había mostrado. Por su parte, Aichi, fue con lentitud y sin muchos ánimos hacia la habitación que había estado compartiendo con Kai y tomó lugar en la gran cama.

Observó la hora. Ya era media noche y aunque Kai había comentado que no sabría a qué hora volvería, nunca pensó que aquello le tomaría todo el día. Lo que más le mantenía intranquilo es que ambos no habían intercambiado palabras luego de que Kai le dijera que no quería verlo en la conferencia de prensa.

Se removió bajo las sábanas y soltó un suspiro — Me pregunto si todo esto realmente es necesario… Kai-kun se está esforzando demasiado.

Un sonido a lo lejos le hizo sobresaltarse. Se sentó en la cama y agudizó el oído. Pasaron unos segundos en silencio — ¿Habrá… sido mi imaginación? — preguntó en un susurro hacia sí mismo, en un vago y camuflado intento de no sentirse tan solo en aquella habitación en medio de la oscuridad.

Un nuevo y sospechoso sonido se escuchó de repente y sintió que un escalofrío le recorrió todo el cuerpo y el corazón se le detuvo por un segundo. Apretó las sábanas entre sus dedos y sintiendo un sudor frío rió con nerviosismo al verse en tal situación. No es que le tuviera real miedo a la oscuridad, pero era obvio alarmarse si se escuchaban ruidos de dudosa procedencia a media noche, en un lugar que apenas conocías.

Tragó duro y decidió salir de la cama a pasos sigilosos. Abrió la puerta de la habitación y asomó su cabeza hacia el pasillo. A unos pocos metros más allá, estaba la puerta de la habitación en donde estaba durmiendo su madre. Otro ruido y pegó un pequeño y gracioso saltito en su lugar, para después tomar aire y tratar de calmarse posando una mano sobre su pecho, sintiendo la rapidez con la que palpitaba su corazón.

Finalmente salió de la habitación y comenzó a caminar lo más silencioso que le era posible, tratando de regularizar su respiración para que no fuera tan sonora. No tenía idea si se escondía de posibles ladrones… o fantasmas imaginarios. Pero de todas formas, iba con suma precaución.

Sus ojos ya se habían acostumbrado lo suficiente a la oscuridad como para poder distinguir las siluetas de los muebles del lugar. Se hallaba en la sala de estar y desde hace un buen rato que no había escuchado más ruidos — Tal vez… de verdad fue solo mi imaginación — Ya dispuesto a volver a la cama, se giró sobre sus talones.

Ese fue el momento en donde la adrenalina se le subió, alarmándolo y haciéndole saber que aquello con lo que acaba de chocar de frente, hace un rato no estaba allí.

Sus labios se separaron con todas las intenciones de gritar como nunca lo había hecho, cosa que hubiese logrado si no fuera porque su boca fue cubierta con rapidez.

— Aichi

Kai miró hacia abajo y lo que más se distinguió entre la oscuridad, fueron los cristalinos ojos azules, a punto de derramar lágrimas en cualquier momento.

Su mano, la cual tenía aun sobre los labios del peliazul, sintió perfectamente como el menor no paraba de temblar en su lugar.

De seguro le había dado un susto de muerte… pero él estaba un serio problema si pensaba que incluso el rostro de Aichi asustado, era realmente lindo. Soltó un suspiro temiendo por su propia cordura y quitó la mano que cubrían los labios del menor, asegurándose que este asumiera completamente que se trataba de él y no terminara por soltar un grito aterrado.

— K-Kai-kun… — susurró con un hilo de voz quebrada.

Sin más, lo atrajo hacia su pecho y lo envolvió entre sus brazos. Era un adolescente de ya 17 años, cómo podía seguir causándole la misma ternura que le causaba a sus cortos 9 años.

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— Nadie ajeno al edificio tiene acceso, Aichi. Es imposible que alguien desconocido entre.

Ambos habían decidido sentarse en el sofá a tomar algo caliente antes de ir a dormir. A pesar de que ya era bastante tarde, los dos sentían que necesitaban de un momento como ese.

Hablaban en un volumen moderado, conscientes de que Shizuka se hallaba dormida, y de todas formas no era como si necesitaran hablar más alto.

— E-En ese momento lo olvidé — rió sintiéndose un poco avergonzado. Dio un sorbo del contenido de su taza para luego soltar un jadeo de alivio, ante la agradable sensación del tibio té recorrer su garganta.

Kai observó al menor y sonrió con tranquilidad. — Aichi, sobre lo de hoy…

— ¿Mm? Ah…Está bien, Kai-kun — una sonrisa comprensiva y suave se formó en sus labios — Hoy estuve pensando, y creo lograr entender el por qué no quieres que vaya — Vio como el castaño enarcaba una ceja y lo miraba con curiosidad — ¿Es por las cosas que dirás, cierto?

Kai soltó un suspiro derrotado. Al parecer Aichi era igual de perceptivo que Shizuka. Cerró los ojos como si meditara algo, y al abrirlos, se topó con los azules ojos del menor—Aichi… Nunca tendría una relación seria contigo.

Su cuerpo dio un temblor ante las repentinas palabras del castaño y enseguida una dolorosa punzada se instaló en su pecho. Unos segundos en silencio, solamente mirando sorprendido a Kai, quien no cambiaba la expresión seria de su rostro.

— Aunque dijiste que estás bien con eso, y que algo así no te lastimaría… — Miró con atención la expresión dolida del menor, sintiéndose inevitablemente culpable —…Parece estar a punto de llorar — vio como Aichi bajaba la mirada hasta esconder sus ojos tras sus cabellos, y entonces Kai decidió dejar su taza sobre la pequeña mesa de centro y centrarse en el chico que acaba de deprimir, que si bien, había sido algo bastante cruel, tuvo que hacerlo para demostrar su punto a Aichi. — Si asistes a la conferencia de mañana, o ves la televisión… te toparás con más de esas palabras.

"Eres importante para él, y solo quiere protegerte" — Aichi recordó aquellas palabras que le había dicho su madre. Levantó la mirada y sus ojos se toparon con los de Kai. Ambos mantuvieron el contacto visual por unos segundos y el peliazul pudo percibir cierto temblor en las pupilas del castaño, como si le pidiera que por favor, no estuviera presente en esa situación. Ahora lo entendía perfectamente…

Desvió la mirada y sonrió tímido — Me acabo de dar cuenta, que con mis insistencias… le estaba haciendo las cosas más difíciles a Kai-kun. Él…realmente se preocupa por mí — Un pequeño y agradable cosquilleo se originó en su estómago, lo cual le hizo soltar una suave risa. Finalmente asintió sintiéndose inevitablemente contento y querido — Lo siento mucho, Kai-kun…

Miró con curiosidad al menor — ¿Por qué?

— Te estaba dificultando las cosas, en algo que desde primera instancia no quieres hacer…

Pestañeó ante las palabras del menor. Aunque él no lo había dicho, realmente no quería negar a Aichi, y que el menor quisiera presentarse a la conferencia o siquiera escuchar las cosas que tendría que decir, le hacía sentir inquieto y molesto.

Soltó un suspiro y sonrió — Cuando se trata de ti, lo difícil siempre es más complicado.

Bajó la mirada sintiéndose levemente avergonzado — L-Lo siento Kai-kun…

De forma analítica observó al adolescente que estaba a su lado. Ahora que lo pensaba, en todo el día no lo había besado. Claro, teniendo la cabeza en otros asuntos, con Shizuka en el departamento, y sumándole que tuvo que ir con Ren, era normal que su tiempo junto a Aichi se viera afectado.

— ¿Kai-kun?

— ¿Mh? — Y de repente frente a sus ojos –por no decir, bastante cerca de su rostro- se encontraba la brillante y azul mirada del menor mirándolo con curiosidad. Aún era un misterio para él, el que Aichi conservara sus grandes e inocentes ojos aun cuando ya era un adolescente de 17 años y no un niño de 9. — ¿Qué haces?

— Ah… e-es que hace un momento te quedaste mirándome y pensé qu- ¡mph! — Y sorpresivamente, su boca fue atrapada por la de Kai.

No es que le gustara interrumpirlo, pero si se le acercaba tanto, era normal que le entraran ganas de besarlo, y más cuando no lo había hecho en todo el día.

Sentía la boca de Aichi agradablemente tibia y con el sutil y dulce sabor al té que el de cabellos azules estaba bebiendo.

Fue el primero en tomar distancia, rompiendo la unión entre sus labios y los de Kai, de una forma suave y tranquila, sintiendo sus mejillas arder. Desde luego que era consciente del poco tiempo que habían pasado juntos ese día, pero tampoco podía pedir más por cómo estaban las cosas.

— K-Kai-kun… — su voz se escuchó tímida. Tal vez provocado por la cercanía que mantenía el castaño mientras acariciaba con sus dedos, la mejilla del menor.

— Dime

— ¿Estás bebiendo café antes de dormir?

Kai lo miró por unos segundos, y no pudo evitar soltar una pequeña risa mal contenida ¿Era en serio? ¿Ahora el chico de 17 años lo regañaría por beber cafeína a altas horas de la noche?

— Kai-kun, estoy hablando en serio — Dijo con una expresión de reproche que no se podía tomar como tal debido al gran sonrojo que se había intensificado en sus mejillas por la reciente reacción del castaño — A-Además — Se relamió los labios por inercia, sintiendo el sabor que Kai había dejado sobre ellos —¿No está demasiado cargado? No podrás dormir bien, y mañana tienes que…

Para ese entonces el castaño escuchaba las palabras del menor bastante lejanas, y a pesar de que Aichi seguía hablando, él nada más se dedicó a observarlo con una mirada afilada, entre la irritación y el reproche mientras su ceja derecha temblaba en un inevitable tic. No podía creer que el otro hiciera ese tipo de acciones como si nada. Kai suspiró con cansancio; como siempre, Aichi no era consciente de que lo provocaba.

Sin decir nada, y aprovechando que aún tenía las fuerzas para conservar su integridad personal, decidió ponerse de pié y comenzar a caminar hacia el baño.

— ¿Mm? ¿Kai-kun? —preguntó intrigado ante la repentina acción del mayor.

— Voy a tomar una ducha antes de dormir. Ve a acostarte.

Aichi sonrió ampliamente mientras asentía. Al menos, el nerviosismo había desaparecido por el momento. Aún quedaba la conferencia de prensa y ver como saldrían las cosas, pero sinceramente ya estaba bastante cansado de pensar en ello, e imaginaba que Kai debía estar aún más exhausto.

Caminó hasta la habitación, bloqueando a consciencia todos los pensamientos que tuvieran que ver con lo que se haría a las primeras horas de la mañana, la prensa, y Raúl Sera.

Lo único que quiero, es que Kai-kun descanse por hoy — pensó mientras volvía, finalmente a la cama y se acomodaba bajo las tapas.

Sus ojos se cerraban por segundos, y luego los volvía a abrir con esfuerzo, obligándose a no caer aun en el profundo sueño, no mientras escuchara a lo lejos como el agua de la ducha seguía corriendo.

Finalmente, luego de unos cuantos minutos más luchando por no quedarse dormido, sintió un peso extra en el colchón, justo a su lado. Sus ojos azules apenas abiertos, buscaron con lentitud la silueta entre la oscuridad.

— ¿Aun estás despierto, Aichi?… — habló con cautela, recibiendo entre sus brazos al menor que se acurrucaba en su pecho.

— Mm… — musitó —… estaba esperando… Kai-kun.

Sus labios se curvaron inevitablemente antes aquellas palabras casi inaudibles, pero que él, perfectamente había logrado distinguir sin mucho esfuerzo. Después de todo, no era como si fuera la primera vez que Aichi hacía ese tipo de acciones. Si hacía memoria, cuando el peliazul tenías 9 años de edad, muchas veces hizo exactamente lo mismo.

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Miró la hora en su celular; aun era bastante temprano. La humeante taza de café sobre la mesa seguía igual de intacta que hace unos minutos. Todo a su alrededor estaba en silencio.

— Dentro de una hora Kai-kun y mamá comenzarán con la conferencia de prensa… — Miró su reflejo en el oscuro líquido que contenía la taza como si meditara algo. Recordaba las palabras de Kai la noche anterior, y había entendido perfectamente por qué no quería que fuera, ni que viera las noticias.

Lo entendía, realmente lo hacía. Pero y entonces… ¿Por qué estaba poniéndose de pie con todas las intenciones de salir del departamento y dirigirse a Foo Fighter, donde se suponía que se llevaría a cabo la conferencia de prensa?

Soltó un suspiro mientras caminaba hacia la puerta de salida con algo de ansiedad — Lo siento, Kai-kun…

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— Shizuka-san, no es necesario que hagas esto. Puedo encargarme yo-

— No digas esas cosas Toshiki-kun, si estoy aquí es por la misma razón que tú. Quiero proteger a aquellos que son importantes para mí.

Kai observó a la mujer con los ojos considerablemente abiertos. Pestañeó un par de veces y soltó una corta risa, regalándole una amable mirada a Shizuka.

— Kai— Miwa se apareció con unas cuantas hojas en mano, las cuales le extendió al castaño y también a Shizuka— Esos son los temas a tocar. Ren está revisando nuevamente las traducciones de los diarios con Chris — se encogió de hombros — A pesar de que quedamos en enviar los artículos sobre Sera a los canales nacionales mañana para no levantar sospechas…

— Si llega a ser necesario, tendremos que mostrarlos hoy — Habló Kai mientras pasaba una mirada rápida a las hojas que Miwa le había entregado, dando a entender que, si las cosas no iban bien, debían contar con un plan-B.

— Oh, Taishi-kun, qué grande estás — Dijo sonriente Shizuka .

— E-eh… gra-gracias, Shizuka-san — sonrió con nerviosismo — ¿No que ya me lo había dicho cuando fui por ella al puerto? ¿O es que acaso crezco tan rápido?

— No te he visto por la casa de Toshiki-kun, antes solías ir a visitarlo siempre

— Bueno…— se rascó la nuca mirando de reojo al castaño — No creo que sea necesario, lo veo todos los días en la oficina. — carraspeó la garganta en una mala actuación de tos— Tampoco-me-han-invitado — dijo por lo bajo, lanzando una mirada insinuante a Kai.

Sus ojos verdes se desviaron de las letras hacia el rubio por un corto segundo — No recuerdo haberlo hecho alguna vez — Y era cierto, y a pesar de todo, Miwa llegaba a su casa de todas formas.

— Woah…Qué frío…— sonrió temblorosamente.

— Toshiki-kun…eso no fue amable — La suave voz de Shizuka sonó con un leve tono de reproche.

— Si, Toshiki-kun, eso no fue nada amable — le siguió Miwa con un tono burlesco y una sonrisa de oreja a oreja, como si le importara bastante poco quién era su jefe. Pero como se consideraba alguien bastante suertudo a la hora de que su vida corría peligro, simplemente soltó un suspiro de alivio luego de ser salvado por la llegada de Ren antes de que Kai lo fulminara con la mirada.

— Bien, todo listo — anunció el sonriente pelirrojo, ignorando por completo la cara de agradecimiento y espanto que tenía Miwa y el aura asesina que emitía Kai, como si quisiera arrancarle la piel al rubio— Tetsu está controlado todo puertas afuera — apuntó a sus espaldas, en donde se podía ver a través de los grandes cristales como un tumulto de gente perteneciente a la prensa, esperaban ansiosos a que saliera Kai a dar declaraciones.

Kai cerró los ojos con el entrecejo fruncido y soltó un suspiro, luego se las cobraría con Miwa por querer pasarse de listo… Y lo recordaría.

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Mantuvo la respiración en cuando vio salir a Kai junto con su madre por las grandes puertas de Foo Fighter. Mantenía bastante distancia de todo lo que era el gran grupo de personas con micrófonos y cámaras en mano. De repente, sintió pánico escénico sin siquiera estar frente a toda esa gente, y con solo pensar que insistió tanto en hablar frente a cámaras, le hizo ver inmediatamente cuánta razón tenía Kai cuando le dijo que se quería enfrentar a algo desconocido para él.

Desde su lugar escuchaba la voz de Kai por lapsos, puesto que apenas terminar una oración, los reporteros se lanzaban a hacerle preguntas a gritos, tratando de hacerse escuchar más que el reportero de otro canal televisivo de cadena nacional. Mucho menos alcanzaba a escuchar la voz de su mamá, que de vez en cuando también respondía preguntas específicas que solo ella podía entender gracias a la cercanía que mantenía con aquellos que le ponían los micrófonos y uno que otro celular -en modo de grabadora- tan cerca del rostro que debía alejarse un poco.

Soltó un suspiro — ¿Qué estoy haciendo? — se preguntó a sí mismo en un susurro. Estaba dispuesto a irse, si no fuera porque a sus espaldas se escuchó una voz ya conocida.

— Oh… ¿Pero si no es Sendou Aichi-kun?

Abrió sus ojos azules considerablemente al verse sorprendido, para luego fruncir levemente el entrecejo y voltear a ver a las persona que le acaba de hablar — Sera…san… — habló por lo bajo.

— El mismo — le respondió sonriendo sinceramente al ver la sorpresa impregnada en el rostro del peliazul — Quién diría que te encontraría aquí. — Su mirada se afiló, dejando al descubierto sus malas intenciones — Pensé que el importante presidente de Dragon Empire evitaría que escucharas cómo te negaba frente a todos para salvar su imponente reputación.

Su cuerpo dio un leve temblor mientras escondía su mirada tras su flequillo. Tomó una bocanada de aire de una manera entrecortada— Será mejor que me vaya, con permiso — dio apenas un par de pasos, y no pudo avanzar más, ya que el de cabellos lilas se interpuso en su camino.

— Oh… lo siento ¿Te toqué un nervio?

Aichi levantó la mirada mostrándose serio al asunto —Kai-kun y yo no-

— ¡No sirve de nada que te pongas a la defensiva! — Alzó la voz, interrumpiendo al menor, quien dio un pequeño sobresalto ante el sorpresivo tono de voz que había adoptado — Sendou Aichi, ¿no te parece cruel lo que te está obligando hacer Kai Toshiki?

Enarcó una ceja con extrañeza — A… ¿A qué te refieres con eso?

— Es obvio que ustedes dos tienen algo, los he estado siguiendo todo este tiempo, tal vez fueron cuidadosos en público, pero a los ojos de cualquiera que los observe minuciosamente, queda bastante claro que tienen ese tipo de relación — vio como el menor volvía a juntar sus labios con lentitud, y sonrió triunfante— De seguro te dio la típica excusa de negarte a los medios por tu bien. Para "protegerte" — soltó un pesado suspiro sobreactuado — He escuchado eso de tantos tipos de poder y empresarios que se lían con chicos tan amables e inocentes como tú. Es algo realmente desagradable

— Kai-kun no es así — Se extrañó de que su voz no sonara tan firme como lo hubiese deseado. Era totalmente consciente de lo que intentaba hacer Sera, pero no podía evitar sentirse un poco mal por aquellas palabras que eran intencionalmente crueles.

— ¿Ah, sí? — Enarcó una ceja — No acabas de sonar tan seguro. ¿Crees que eres más importante para él que una millonaria compañía? Y sobre todo si esta forma parte de una herencia de sus seres queridos y le asegura un futuro y una buena situación económica. Dime… Qué le aseguras tú, Sendou Aichi, un estudiante de apenas 17 años, a Kai Toshiki, quien ya tiene su futuro asegurado con un trabajo que le cubre más allá de sus gastos comunes

Y sintió que algo en su pecho se apretó, e inconscientemente su mirada se ablandó con demasía, mostrando lo vulnerable que había quedado ante las últimas palabras del reportero. Era como si todas las inseguridades que guardaba en su interior en una caja bajo llave, hubiesen sido liberadas sin su permiso. Hizo un movimiento de negación con su cabeza, tratando de que la inseguridad no lo invadiera más de la cuenta. — Estás…equivocado. Kai-kun… él… es…

— ¿…Muy importante para ti? — Lo interrumpió para luego soltar un bufido —Eso no lo niego — sonrió — Lo que sí cuestiono es que si eres tan importante para él como él lo es para ti. — Observó al menor apretar sus manos en puños — Pero no te preocupes. Ya que se lió contigo, le debes gustar algo. Lástima que siempre tendrás un papel secundario para Kai Toshiki, después de Dragon Empire Corporations, por supuesto — se encogió de hombros, quitándole importancia al asunto — A eso le llamo vivir bajo las sombras — soltó una risa bastante estruendosa, haciendo estremecer a Aichi. — Siento romper tu pequeña burbuja de felicidad, pero no sirves más que para un simple pasatiempo. No puedes darle nada a alguien que ya lo tiene todo. — Sera observó con satisfacción como los brillantes ojos azules se apagaban

Sus manos le cosquillearon, y tratando de contener sus impulsos, las apretó en puño. Era primera vez que sentía ganas de golpear a alguien. Y no estaba seguro si era por las cosas que había dicho, o porque necesitaba descargarse de alguna forma.

— He~… realmente no quieres que él vaya y te niegue frente a todos ¿verdad? Pero claro… como Kai Toshiki siempre es primero, ¿Qué importan tú y tus sentimientos? Realmente eres ingenuo, Sendou Aichi. —Si no había logrado provocar a Kai, entonces lo haría con Aichi. El peliazul podría tener bastante paciencia, pero no creía que esta fuera infinita — Tal vez tu madre debió dejarte salir más a menudo cuando eras pequeño, al menos así habrías ganado un poco de experiencia.

Y por supuesto que, nadie soporta tanto. Y eso quedó en claro cuando el sonido que provocó la palma de Aichi impactando en la mejilla de Sera, se escuchó sorprendentemente fuerte.

Y todo quedó en silencio, tal como si el tiempo se hubiera detenido. Los reporteros y camarógrafos voltearon sus miradas sorprendidos, mirando la escena mientras en sus cabezas trataban de procesar lo que había ocurrido.

Un par de segundos más y la gente comenzó a murmurar entre sí, mientras observaban como el peliazul bajaba su temblorosa mano con una extraña tranquilidad y Sera se encontraba con los ojos abiertos en sorpresa, como si aún no asimilara lo que acaba de ocurrir.

— Acaso ese no es…

— ¿Sendou Aichi?

—…Y Raul Sera

Miwa, quien estaba apartado junto a Ren controlando todo, comenzó a ponerse nervioso al escuchar como todos comenzaban a murmurar y a reconocer al hijo de Shizuka— Mierda… esto es malo— dirigió la mirada hacia donde se encontraba Aichi y Sera, y luego hacia donde estaba Kai y Shizuka, que al igual que todos, parecían no creer lo que acababa de pasar.

— Aichi… —sus ojos verdes, los cuales se habían mantenido abiertos de la impresión, se afilaron amenazantes. Entre toda la conmoción y exaltando a todos, comenzó a caminar hacia donde se encontraba el adolescente y el periodista que ya le había molestado bastante la existencia.

— ¿T-Toshiki-kun? — La voz suave de Shizuka se oyó temblorosa y con nerviosismo y preocupación miró a su hijo a unos cuantos metros. Era primera vez que lo veía de esa forma

— Ho~… esto se pondrá muy interesante —Los ojos carmesí de Ren ganaron cierto brillo travieso— ¿No lo crees? — preguntó sonriente al rubio que estaba a su lado casi comiéndose las uñas al ver que las cámaras –más de una trasmitiendo en vivo para algún programa televisivo mañanero- seguían cada paso que daba Kai acercándose la dichosa escena, esperando a ver qué pasaría.

— ¡Por supuesto que no! —Miwa sonrió con nerviosismo y de forma torcida. — Nunca pensé que Aichi realmente se aparecería por aquí…

Sera parpadeó un par de veces y luego sonrió con sorna. Sintió su mejilla arder y con su mano acarició la zona afectada mientras abría y cerraba la boca como si se acomodara la mandíbula.

—Mph… — comenzó a reír a sonoras carcajadas cuando bajó la mirada y pudo ver el ceño fruncido y la furia con la brillaban los ojos azules de Aichi —Tienes la mano bastante pesada mocoso. — habló con voz ronca, si era sincero aquello lo había sorprendido bastante, más porque nunca se lo había esperado de alguien como Aichi.

Sera subió la mirada y vio las decenas de cámaras apuntándolos al peliazul y a él, pero lo que más llamó su atención, fue el castaño que se acercaba a ellos, y su sonrisa se ensanchó — Vaya… Al parecer te metiste en problemas, pequeño. Acabas de arruinar el plan de tu novio. — Apuntó hacia las espaldas del menor.

Aichi abrió sus ojos considerablemente, recién cayendo en cuenta que de repente todo se había vuelto bastante silencioso. Se volteó precipitadamente y vio un sinfín de cámaras y micrófonos que apuntaban en su dirección, e incluso muchos reporteros y camarógrafos se acercaban poco a poco. Pero pareció sentir que su corazón se detuvo en cuanto su mirada chocó con la de Kai.

— Kai-k-

— Ya me parecía raro no verte entre la prensa — Se dirigió únicamente al de cabellos lilas, y aunque pasó justo por un lado de Aichi, no le dirigió ni la más mínima mirada.

Sin embargo… le sorprendió el hecho de que el castaño se posicionara justamente entre él y Sera.

Sera sonrió y se encogió de hombros— De todas formas no es como si no supiera que ibas a negar a tu pequeño amante, Kai-san — Observó a su alrededor y se vio rodeado de cámaras y micrófonos, al parecer todos habían corrido a acercarse a ellos —Vaya… será mejor que no hagas una escena, tienes a todos observándote y escuchándote. A partir de ahora debería tener cuidado con lo que dice, Kai Toshiki-san.

Kai le mantuvo la mirada por unos segundos. Si bien era cierto lo que decía Sera, no se sentía intimidado ni en lo más mínimo.

— Aunque… debo admitir que el chico me sorprendió bastante — Soltó de mala gana, sintiendo como la mejilla afectada comenzaba a cosquillearle y a enrojecer por el impacto que había recibido por parte de Aichi.

— Al parecer te lo merecías bastante. — Comentó serio — Creo haberte dicho que no metieras a Aichi en esto.

— ¿De qué hablas? Yo solo venía a hacer mi trabajo como parte de la prensa. Cuando llegué, el chico ya estaba aquí.

Elevó una de sus castañas cejas y su penetrante mirada se desvió a un lado, en donde Aichi se había posicionado. Vio al menor bajar la mirada arrepentido.

Sentía una gran tensión, tanto que el estómago le comenzó a doler, y el nerviosismo se elevaba al percibir los flashes de las cámaras fotográficas y los "murmureos" nada disimulados por parte de los reporteros.

— Oh… pero no mires al chico de esa forma ni lo regañes ahora. Mejor aún, ya que están todos aquí y también, Sendou Aichi-kun, ¿Por qué no respondes algunas preguntas y dejas todo en claro y ya? No tendrás más problemas y la prensa te dejará en paz como siempre ocurre después de que das tus bien fundamentadas respuestas. — Su sonrisa se ensanchó en cuanto fue apoyado por varios, pidiendo a gritos que el castaño respondiera las tan ansiadas preguntas.

¿Tendré que escuchar lo que diga Kai-kun? A pesar de que yo mismo vine hasta aquí… ahora tengo miedo de escuchar lo que salga de su boca — Miró hacia todos lados buscando alguna escapatoria, cruzando finalmente miradas con su madre, la cual estaba a un lado junto a Ren y Miwa mirándolo con gran preocupación. — Mamá… — Subió la mirada y se encontró con la expresión seria del mayor.

— ¿Y? ¿Vas a responder a nuestras preguntas o no? ¿O tal vez te complica el que Sendou Aichi-kun esté aquí para escuchar lo que tienes que decir?

Ante esto último, lo cual fue dicho en un tono de sarcasmo, Aichi por inercia dio un paso hacia atrás, con el fugaz pensamiento que si estaba siendo una molestia para Kai, lo mejor era salir de allí lo más rápido posible.

Sin embargo, no pudo dar un paso más, ya que fue detenido por un agarre en su muñeca — ¿Kai…kun? — su voz sonó ahogada y con una porción de pánico en ella, apenas audible entre todo el bullicio que se formó entre las personas en cuanto presenciaron aquel acto de parte del presidente de Dragon Empire, quien, se suponía, iba a negar el tener algún tipo de relación amorosa entre el peliazul y él.

— No te vayas— Al contrario de lo que se pensaría, su voz sonó suave, pero sin perder firmeza. Sintió el cuerpo del más bajo temblar por unos cortos segundos, para luego escuchar una tímida afirmación de parte del de ojos azules.

— Oye, oye… ¿En serio pretendes dejar que la prensa se lo coma de esa forma? Además Shizuka-sama se ve bastante preocupada por su hijo. ¿Sabe lo que está haciendo, Kai-san?

— Es su castigo por ser tan obstinado — contestó con simpleza

Sera soltó una carcajada — Realmente siento pena por él… considerando que tal vez no sea tan agradable para él escuchar lo que dirás a continuación — se encogió de hombros — En fin… qué tal si empezamos ahora y nos cuentas a todos aquí, sobre la relación que tienes con el adorable hijo de Sendou Shizuka.

Sus ojos verdes se desviaron al adolescente que yacía a su lado, cabizbajo y sonrojado hasta las orejas. Seguramente por el gran nerviosismo que sentía. Subió la mirada y observó la preocupación de Ren, Miwa y Shizuka.

Kai soltó un suspiró con cansancio ante la situación, terminaría con esa estupidez de una vez por todas — Hagan lo que quieran — dijo casi con fastidio

He… Al parecer decidió proteger los sentimientos del muchacho, decir la verdad frente a él y perder todo lo más… Bueno, realmente no me interesa, será un gran escándalo después de todo.

— ¡¿Es cierto que Sendou Aichi va a su lugar trabajo y luego se va con usted en su auto, Kai-san?! — se escuchó preguntar a uno de los reporteros.

— K-Kai-kun… espera — comenzó a susurrar Aichi, con un notable temblor en su voz — no es necesario que sigas esto, estoy bien con escuchar-

— Sí. Es normal que Aichi se devuelva conmigo, después de todo, pasa gran mayoría del tiempo en mi casa.

— E-Esp… ¡Kai-kun! Escúchame… — a pesar de que aquello había sonado con cierta pizca de reproche, su rostro delataba lo avergonzado e incómodo que se sentía, sobre todo cuando los flashes de las cámaras fotográficas y el bullicio entre la prensa aumentó ante las palabras del castaño.

— ¡¿Qué piensa respecto a la diferencia de edad!? — esta vez, fue una mujer la que se hizo escuchar.

— Son ocho años de diferencia, y Aichi pronto cumplirá 18… Realmente no es algo que me incomode.

Bajó su rostro derrotado y completamente sonrojado — No tiene caso… Kai-kun no se detendrá

Sera chasqueó la lengua ante la prudencia que tenían los demás reporteros. Él no hacía las cosas de ese modo, no hacía preguntas cuidadosas, por lo que le fastidiaba en sobremanera que no incomodaran a Kai y no lograran sacarlo de su zona de confort.

— ¡Es suficiente! —alzó la voz, callando a todos, para luego sonreír socarronamente mientras cruzaba miradas con el castaño — Dinos, te acostaste con Sendou Aichi, un estudiante de 17 años, sí o no.

Más de uno tragó grueso. Shizuka se espantó de sobremanera, expresando su incomodidad por la imprudencia y poca decencia del de cabellos lilas. Dio un paso hacia adelante con todas las intenciones de parar todo eso, pero una mano en su hombro la detuvo — Taishi-kun… déjame ir. No voy a tolerar esto. Voy a sacar a Aichi de ahí aunque Toshiki-kun no quiera.

Mentiría si no dijera que estaba nervioso, pero él conocía a Kai de casi toda la vida, y quería creer que el castaño lograría tener todo bajo control. Deshizo su ceño fruncido, y miró a la mujer de cabellos azules con comprensión, tratando de trasmitir una tranquilidad que hasta a él mismo le faltaba — Shizuka-san, usted confía en Kai, ¿cierto? — observó cómo Shizuka bajaba la mirada hasta cubrir sus ojos con el flequillo.

Asintió con lentitud y sin estar sinceramente muy segura, sin embargo luego de estar unos pocos minutos pensando en la relación que tenía Kai con su hijo, pudo levantar la mirada segura de que podía confiar al 100% en el castaño —Confió en él.

Todos guardaron silencio, mordiéndose la lengua y esperando la respuesta del castaño, dueño de la importante corporación, apuntando micrófonos y cámaras hacia él, atentos hasta de sus más mínimos movimientos.

El cuerpo de Aichi se estremeció y el corazón le latió a mil. Y creyó que se desmayaría cuando escuchó la respuesta de Kai.

— Sí. — respondió simplemente, sorprendiendo incluso a Ren, quien abrió considerablemente sus ojos

— Ahí lo tienen — soltó Sera con una sonrisa triunfante.

— De hecho, Aichi se escabullía en mi cama desde los 9 años. — habló mientras sonreía con tranquilidad, notando como la gente nuevamente volvía a guardar silencio.

—… ¿¡QUÉ!? — Y aquel "Qué" había sido colectivo.

— A-¿Aaaah? — Finalmente había levantado la cabeza, nada más que para mostrar su sorpresa y su rostro sonrojado hasta las orejas.

— Aunque muchas veces solía quedarse dormido en diferentes lugares de mí casa

Todos se miraron entre sí, no entendiendo a qué se refería el castaño. Y Kai hubiera deseado poder fotografiar la expresión descolocada de Sera.

— ¿Eh? ¿No les dije? — Apareció Shizuka con una gran sonrisa, ganándose la atención de todos — Cuando Toshiki-kun tenía 17 años, era el niñero de Aichi. Gracias a que él cuidó de mi hijo cuando tenía 9 años, pude surgir como diseñadora de vestidos de novia— Su rostro reflejó todo el cariño con el cual hablaba.

Sera enarcó una ceja — Mentira… — susurró para sí mismo — ¡Ustedes planearon esto!

— No es mentira — la voz de Aichi se escuchó clara y calmada — Conozco a Kai-kun desde hace ocho años

—Es normal que lo vean con Toshiki-kun. Después de todo, actualmente él es su tutor legal mientras yo no estoy, además…— intercambió miradas con su hijo y Kai —… Ellos se llevan muy bien, aunque es normal si se conocen desde hace muchos años.

Todos estaban con la boca abierta, mientras Sera rechinaba los dientes — ¿Y eso qué? — Sus labios se curvaron en una extraña sonrisa nerviosa —Eso no quita el hecho de que ustedes dos puedan tener una relación amorosa. — Prontamente cualquier signo de su sonrisa desapareció, y pasó a ser una expresión de desesperación por conseguir lo que quería — ¡Los he visto y no es normal! Las miradas que intercambian y los acercamientos ¡Se ve claramente en las fotos! He estado siguiendo al chico durante semanas ¡¿Qué clase de adolescente prefiere ir al trabajo de su "tutor" después de clases antes que ir con sus amigos a comer algo?! ¡Es raro!

— Te diré qué es lo raro de todo esto — habló Kai con seriedad. Aichi podía jurar que aquel tono de voz se había escuchado mucho más profundo de lo normal —El que tú estés tras un estudiante de 17 años vigilándolo día y noche mientras le sacas fotos sin su consentimiento ¿Sabes que aún es un menor de edad y eso se considera un acoso?

Todos dirigieron su mirada hacia el de cabellos lilas. No lo habían pensado de esa forma, estaban tan ensimismados con el rumor del joven empresario y su supuesto romance secreto con un adolescente de 17 años, que no repararon en que… Sera estaba acosando al menor.

— Ho~ Así que por eso Sera-kun tuvo tantos problemas en otros países — La voz cantarina de Ren se hizo presente entre todo el tumulto. La atención de todos se dirigió hacia él, quien tenía un IPad entre sus manos.

— ¿Problemas? — Comenzaron a preguntar los reporteros entre todos. Se lograban distinguir preguntas como "¿Qué clase de problemas?" o "¿A qué se refiere?"

— De qué estás hablando Suzugamori Ren — su voz sonó amenazante pero nerviosa

Bajo las atentas miradas de todos, el sonriente pelirrojo simplemente se encogió de hombros —Tú lo sabes, Sera-kun. Acusado de difamación, publicidad engañosa, acoso a algunas figuras públicas — Ren soltó una suave risa — No puedo creer que incluso tienes una orden de alejamiento. Debiste llegar bastante lejos ¿No? ¡Eres impresionante! — A pesar de estar aparentemente concentrado en su monólogo, era más que consciente del revuelo que estaba causando en la prensa, la cual se había comenzado a volver bastante ruidosa por la información que estaban recibiendo. Y también era consciente de la expresión aterrada que tenía Sera. — ¡Oh! Ya lo tengo… por eso estás aquí en Japón, de seguro ya nadie creía en ti, razón por la que no tenías trabajo

— ¡¿D-De dónde sacaste esa estupidez?!

— ¿Oh? — Sonrió — ¿Cómo que de "dónde"? Internet y otras fuentes, claro. Qué interesa eso Sera-kun.

— ¡¿Y ustedes creen todo lo que está en internet?!

Ren dio un suspiro claramente hastiado. La sonrisa de su rostro se borró y con un dedo índice apuntó su Ipad — Aquí están todas las pruebas. Para resumirlo, es una recopilación de varios artículos de distintos diarios de distintos países. Están en español, pero alguien que conozco denomina la lengua, y me hizo el favor de traducirlo —Miró fijamente al de cabellos lilas, quien parecía querer matarlo con la mirada. Aun así no lograba intimidarlo — Dudo bastante que diferentes países se hayan puesto de acuerdo para "conspirar" contra ti de esta manera, Raul Sera-kun.

En cuanto noto que la atención de la prensa no estaba puesto ni en Aichi ni en él, se inclinó leve y discretamente hasta quedar a la altura del oído del más bajo —Ve con Shizuka-san, Miwa los llevará de vuelta al departamento. —Habló en un susurro.

Aichi no dijo nada, simplemente subió la mirada hasta chocar con la de Kai. Su expresión delató enseguida la inevitable preocupación que sentía.

Sus labios apenas se curvaron en una –casi- imperceptible sonrisa tranquila — Todo estará bien. Ren me ayudará aquí. Luego de esto, volveré.

— Kai-kun… — De repente se sentía mucho más tranquilo y sus nervios se habían calmado un poco. Sonrió y asintió, comenzando a caminar hacia donde estaba su madre y el rubio.

— ¡Hey, espera! —Al notar que el peliazul tenía las intenciones de alejarse del lugar, Sera dio un par de pasos y al verse más cerca de Aichi, estiró su mano para poder alcanzarlo. Lo que no esperó fue que, a unos centímetros de posar su mano en el hombro del adolescente fue detenido por un agarre desde su muñeca. Alzó la mirada y se encontró con los ojos verdes y desafiantes de Kai. Sintió como la fuerza ejercida en aquel agarre, se hacía más duro.

— Miwa…

Con solo intercambiar miradas, el rubio pudo entender perfectamente que Kai quería que sacara de aquel lugar a Shizuka y Aichi. Por lo que, sin pensárselo, le guiñó un ojo en señal de afirmación.

— Aichi, Shizuka-san, vámonos de aquí —le dio una última mirada a Kai y su aura "amenazante" y sonrió con nerviosismo — Solo espero que no le rompas la muñeca, Kai

—Vaya, vaya… resultaste ser bastante posesivo, Kai Toshiki. — Quitó su mano abruptamente, liberándose del agarre del castaño.

Kai enarcó una ceja, sonriendo con sarcasmo ¿Ya no era "Kai Toshiki-san? Qué rápido cambiaba Sera de personalidades.

— Ustedes se creen muy listos pero…

— Tal vez no te convenga decir algo aquí y ahora. No creo que después de esto te crean. Además… — su vista se desvió hacia donde estaba el pelirrojo hablando sin parar frente a las cámaras — Creo que es mejor que te ocupes de otras cosas. Ren ya va por la parte en donde entrega las traducciones a los medios y todos se enteran de tu excéntrica forma de hacer las cosas.

Su ceño se frunció con exageración mientras apretaba la mandíbula — No sabes cuánto te detesto.

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La televisión de la sala de estar se apagó de golpe, haciendo desaparecer la imagen de un programa cualquiera, el cual tenía como titular algo como "Acoso por parte de un periodista" o algo así. Si era sincero, realmente no le importaba ni en lo más mínimo.

— ¡Hey, Kai~! No la apagues — se escuchó la voz de Miwa.

El castaño simplemente cerró sus ojos — Es suficiente. No me interesa saber más de este tema — Creía firmemente que ya había lidiado bastante con Sera, y sus ganas de saber en qué terminaría el reportero, le interesaban menos que cero.

— Vamos~ es la última vez que veremos a Sera-kun. No puedes negar que fue divertido ver como sus planes se iban arruinando poco a poco — comentó con una de sus típicas sonrisas, como si lo que acaba de decir fuera lo más normal del mundo.

Miwa sonrió de forma forzosa mientras se preguntaba qué tipo de cosas eran las que divertían al pelirrojo, porque lo que era él, había terminado más estresado que cuando le tocaba lidiar con el malhumor de su jefe por una semana entera. — Si soy sincero, la única parte que me divirtió fue escuchar la mano de Aichi estrellarse contra la mejilla de Sera.

Al escuchar esto, seguido de unas cuantas risas de parte de Ren, Aichi se removió nervioso en su lugar, sintiéndose bastante avergonzado. Aquello había pasado hace horas y aun sentía que la mano le cosquilleaba y le dolía un poco por el impacto ¿Realmente lo había hecho con tanta fuerza?

Estaba sentado en el sofá al lado de Kai, mientras que Ren y Miwa se hallaban, cada uno, en un sillón individual. Shizuka había decidido volver a su propia casa en cuanto creyó que las cosas se habían calmado, mientras que él había decidido quedarse en el departamento con Kai por un rato más.

Se escuchó al rubio suspirar — Después de todo las cosas terminaron bien. Es increíble que el asunto de Sera causara tanto revuelo como para que Kai y Aichi pasaran a segundo plano.

Ren asintió de acuerdo — Al final, ninguno de ellos dos salió perjudicado — pensó, sintiéndose sinceramente bastante tranquilo por cómo habían terminado las cosas — Kai no negó a Aichi, pero tampoco afirmó algo, él simplemente se las arregló para decir la verdad, omitiendo ciertos hechos.

— ¡De todas maneras debieron haberme dicho que harían esto! Cuando todo empezó a ocurrir pensé que me iba a dar un ataque de nervios — se quejó Miwa

— ¿Eh? — Aichi miró extrañado al rubio, para luego cruzar miradas con el castaño — No estaba planeado, Miwa-kun

— ¿Qué?

— Aichi realmente ignoró lo que le dijimos con Shizuka-san y fue por su cuenta. — Nadie pasó por alto el tono en el cual Kai había hablado, al igual que el énfasis que le había dado a la palabra "realmente".

Aichi tembló en su lugar, sonriendo nervioso y encogiéndose de hombros mientras desviaba la mirada lejos de lo que no fuera los penetrantes ojos de Kai — Estoy en problemas…

Estás en problemas — fue el pensamiento compartido entre Ren y Miwa.

— Bueno, la cosa es que todo terminó bien — comentó Miwa con su típica sonrisa mientras se levantaba de su lugar en el sillón —Kai, yo regresaré a Dragon Empire. Iré a ayudar a Ibuki — Por alguna "razón" Miwa ya daba por hecho que el castaño no regresaría a la oficina por ese día.

— Voy contigo~ — anunció Ren, poniéndose de pie igualmente —Necesito algunas cosas de Dragon Empire, de paso saludaré a Ibu-kki. Si hay alguna novedad, te llamaré, Kai. — Su mirada se desvió al de ojos azules — Suerte, Aichi-kun, la necesitarás — a pesar de que aquello fue dicho en su típico tono cantarín y amable, causó un repentino escalofríos en el peliazul.

Una despedida demasiado corta y rápida para el gusto de Aichi, parecía como si Miwa y Ren realmente estuvieran huyendo de la situación.

En cuanto finalmente quedaron solos, el silencio se apoderó del lugar por algunos segundos.

— Sendou Aichi — y el nombrado pegó un salto en su lugar.

Levantó la mirada lentamente, mostrando sus brillosos ojos azules y su sonrojado rostro — ¿S-si, Kai-kun?

El castaño lo miró con reproche por unos segundos. Ciertamente, si Aichi ponía esa expresión no era mucho lo que podía hacer. Y tampoco quería reprocharlo, porque si era sincero, el que el menor decidiera ir a pesar de que había estado en desacuerdo con esa idea desde un principio, había resultado mejor de lo que pensó. Además de golpear a Sera por él.

Terminó por dar un largo suspiro y sonreírle al otro mientras lo miraba con cariño.

Aichi se extrañó, realmente habían muchas veces que las acciones de Kai eran algo que él no se esperaba para nada. — ¿Pasa algo, Kai-kun? — preguntó con suavidad.

— No — respondió — No es nada, tranquilo.

— A-ah…

— Me preguntaba si la palma de tu mano aun te duele. — Aquello había sonado con una pequeña pizca de burla. Tenía que ser sincero, le hacía bastante gracia molestar al peliazul de esa forma.

— ¡Está bien, gracias! — respondió exaltado y avergonzado, sonrojado hasta las orejas y frunciendo levemente entrecejo. Ni siquiera él podía creer lo que había hecho, entendía si Kai y los demás habían quedado sorprendidos por haberse atrevido a soltarle una bofetada a Sera.

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— ¿Mi-Misaki-chan? — respondió el celular con temor. Misaki no solía llamarlo cuando estaba en horas de trabajo a no ser que fuera algo grave o estuviera realmente en problemas.

¿¡Miwa qué te he dicho sobre tu ropa sucia!? — A pesar de su femenina voz, su tono había sido terriblemente amenazante y potente, logrando que el rubio se sobresaltara exageradamente.

— ¡Lo siento, lo siento, lo siento! Hoy venía tarde y no tuve tiempo de clasificar ropa ¡Lo siento! — sentía que lloraba internamente, sabía que Misaki no iba a pasar por alto algo como eso, ella era muy estricta.

Estaba tan enfrascado en sus disculpas, que no se dio cuenta en cuando el ascensor tras él se abrió, bajando de él Kai, en compañía de Aichi.

—Miwa, los asuntos personales, alejados del trabajo — dijo pasando por el lado del rubio, caminando con dirección hacia su oficina.

Miwa con los nervios de punta alejó el celular de su oído — ¡Mira quién lo dice! ¡Acabas de llegar con Aichi!

El peliazul rió con nerviosismo — Ánimo, Miwa-kun — se le veía bastante estresado.

El rubio comenzaba a sudar frío y por un par de minutos tuvo que tragarse el regaño de parte de su novia. Y cuando finalmente pudo cortar la llamada, dio un largo suspiro — Bien, será mejor que vuelva al trabajo — dijo para sí mismo. Caminó hasta la puerta de la oficina del castaño y simplemente abrió esta — Kai, ¿necesitas que te prepare al- — miró la imagen frente a sus ojos — go…? — pestañeó un par de veces, asimilando aun, la escena que se estaba llevando a cabo en el sofá del lugar.

Era bastante obvia la relación que mantenía Kai y Aichi, pero no era bueno para su salud el ver a Aichi, que conocía desde que era un niño de 9 años, sentado sobre las piernas de su mejor amigo y jefe, a quien conocía de casi toda la vida.

— Mi-Miwa-kun… — Quiso alejarse del mayor por la vergüenza, pero parecía que a Kai ni siquiera le importaba, e incluso las manos del castaño se habían aferrado aún más a su cintura bajo sus ropas, consiguiendo que su cuerpo se estremeciera — Nhg… K-Kai-kun espera

— Miwa — fue lo único que dijo para hacer espabilar al rubio. Quien, en silencio dio un par de pasos hacia atrás y terminó cerrando nuevamente la puerta. Inevitablemente sintió su rostro arder, si era sincero prefería mantener la imagen inocente de Aichi a pesar de que el peliazul ya tuviera 17 años.

Dio un suspiro y sonrió sumamente nervioso al escuchar un quejido de parte de Aichi tras la puerta — Jefe, los asuntos personales, alejados del trabajo — por supuesto aquello nunca lo iba a decir frente a Kai, porque él hacía lo que quería cuando quería.

Mejor salía de ahí lo más pronto posible.

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