EL LUGAR DONDE PIENSAN EN TI…

Poco a poco las cosas se fueron acomodando.

Después de hablar con Hinata y conseguir que su corazón se calmara. Llegaron nuevos visitantes de la Aldea de la Luna.

No era que Hanabi no le importara, era solo que el saber sano y salvo el corazón de Hinata dentro de su pecho y el de él dentro del de ella hacía que todo funcionara sin mayor dificultad.

Había convivido con ese tal Toneri, no era un mal tipo, incluso cuando se disculpó con él, le aseguro que no había ningún problema. Se veía feliz a lado de Hanabi. El plan había sido comprometerlos pero no se casarían hasta que estuvieran listos. Lo que, dicho sea de paso, le parecía lo más sensato al rubio. Y si los Otsutsuki ahora iban a formar parte de Konoha… pues…

¡Ah! Sí… Hamura el patriarca Otsutsuki, dijo, que «no iniciarían su alianza con Konoha teniendo problemas con el héroe de las naciones ninja», por lo que en teoría Naruto había quedado eximido de sus anteriores fechorías.

Sakura e Ino, habían puesto al tanto al Hokage de las hazañas de Shion, y también del comportamiento indecoroso de Ino. Kakashi entendió en ese momento el comportamiento taciturno que le había visto al Uzumaki con la rubia y el aire de desdicha que se respiraba cuando Hiashi Hyuuga no le había permitido hablar. Comprendió que el rubio no era realmente el culpable, por lo que no había más razones para acosarlo. Aunque el patriarca Hyuuga no pensaba igual, y el rubio se vio obligado a arreglar todos los desperfectos que ocasiono en la irrupción ceremonial, cosa que no le afecto él lo más mínimo. Poder ver a Hinata de cerca, oler su perfume y probar ese sabroso té que le ofrecía al terminar cada hornada era la mejor recompensa del mundo.

En cuanto a Shion. No hubo represalias ni por parte de Naruto, ni por parte del Hokage, su condición de Sacerdotisa no pesaba tanto, como el hecho de que el rubio, no quisiera hablar más del tema. Se había sentido muy dolido con la actitud de la rubia. No esperaba lealtad de parte de ella, pero jamás dudo de su nobleza. Saberse utilizado no le afectaba, lo que le dolía era haber dañado en el camino a Hinata… eso era lo único que no se creía capaz de perdonarle a Shion.

Así se lo había hecho saber cuándo la vio por vez última antes de que partiera de Konoha.

/

Emprendía su regreso a su País. Derrotada, abatida… y molesta. Después de escuchar las razones del rubio, de no oír ni un solo reclamo por su parte sino únicamente el desconsuelo de saber que no podía resarcir el daño provocado a su novia, la rubia exploto una vez más. ¡Maldita Hyuuga!

Hablo con sus escoltas, inventando que debía regresar "por algo importante que había olvidado", camino un largo tramo, pues solicito ir sola y cuando estuvo a las fueras del complejo Hyuuga se envalentono. Solicito la presencia de la morocha y espero impaciente a que llegara.

Cuando vio su piel blanquecina y su cabello lustrosamente negro asomarse y a ella inclinarse en una reverencia. Los hombros se le fueron abajo. Odiaba a la Hyuuga, la odiaba en serio, con la intensidad de millones de soles… pero que difícil era demostrárselo cuando se acercaba con ese semblante sereno y apacible. Entendía porque tenía tan atontado al rubio.

—Lamento haberme interpuesto entre tú y Naruto. —Dijo al límite de su formalidad. —Yo… —Su quijada estaba tan tensa, que las palabras salían ahogadas. —Ahora lo sabes todo. —Resalto con odio. —¿No? Las cosas entre él y yo eran mentira. Debes sentirte muy conforme de saberte la única para él.

La pelinegra no respondió, la confusión de ver a Shion en su casa era apabullante.

—Felicidades Hyuuga. Ya ganaste… ¿Feliz? Es tuyo. —Siempre lo fue. Completo para sí. Salió de ahí hecha una furia sin que Hinata pudiera conjeturar o entender algo de lo que había dicho.

Al alejarse de la aldea acompañada de esos tipos enmascarados, cayó en cuenta de lo estúpido que sonaba todo aquello. Todo era tan ilógico pero lógico a la vez. "Amor verdadero". El no cayó totalmente bajo el dominio de la pócima, porque su corazón estaba totalmente dado. O sea, literal, no había tenido ni una mínima oportunidad ante el hecho de que Naruto Uzumaki la mirara un poquito. Todo había sido en vano, bueno, no. No todo. Había aprendido algo en el trayecto aunque doliera aceptarlo. El amor, no se conseguía a través engaños o artilugios.

Ahora se sentía avergonzada… pero… de alguna manera extraña, liberada también. En el fondo de su conciencia sabía, que ella no habría sido feliz con Naruto, no, si no estaba con ella por convicción.

A su mente llegaron las últimas palabras que él le pronuncio. Ni siquiera se veía molesto con ella. Eso era lo más duro, no causaba en él, ningún tipo de emoción. A menos de que la desconfianza fuera uno.

"El lugar en donde piensan en ti, es aquel al que debes llamar hogar."

¿Eso había sido un consejo, un reclamo, una explicación, una disculpa o su motivo?

Tal vez, era todo al mismo tiempo.

/

Naruto no le dijo jamás a Hinata las tácticas fraudulentas de Shion. Y no supo si alguna vez se enteró por alguien más. El asunto no le importaba.

Quería dedicarse a vivir y a disfrutar de su compañía por una eternidad.

Tocarla lo hacía sentir que acariciaba el cielo, que era fuerte e invencible y que podía hacer todo lo que se propusiera en la vida. Esperaba que la vida le alcanzara para poder transmitirle el amor infinito que sentía, que comparado con lo que ella le ofrecía, le seguía pareciendo poco.

—¿Naruto Kun…?

Su voz, era su música favorita... Río ufano, llevaba tal vez demasiado tiempo perdido en las hermosas perlas que eran sus ojos. —Te amo Hinata…

—Lo sé… —Entrelazo su mano en una de las suyas para hacer que caminara de nuevo. —Yo también lo hago, pero te amare más cuando terminemos de hablar con mi padre.

El rubio sonrió radiante. No le temía a Hiashi… Tenía los brazos de Hinata como refugio, ella era su hogar y ahí nada malo le podía suceder.

Entraron en la residencia principal tomados de la mano. Listos para dar un paso más de los muchos que les quedaban por dar juntos.

| F I N |

Nota de Janis.

¡Hola!

Primero que nada quiero agradecer infinitamente a Kuramakiri el que me haya instado a escribir esta historia. Se supone que sería corta, y se extendió casi sin mi consentimiento, pero aquí está ya, por fin el final.

¿Cómo lo vieron?

Quise terminarla antes del jueves… porque… bueno, ya saben lo que sucede el jueves.

Planeo entrar en un periodo de hibernación depresivo, viendo maratones de Naruto desde el primer capi u.u … Tal vez no… no se crean, pero si quería terminarla antes del jueves. Por obvias razones en este ff no hay boda, pero claro que van camino a ella .

Agradezco mucho a quienes han pasado a leer, dejen comentario o no. Muchas gracias por regalarle sus minutitos a estas letras.

Espero que nos sigamos leyendo por aquí. En general a quienes leen y a quienes escriben historias. No quisiera que todo mundo entre en depresión y dejen los fics inconclusos como ya ha pasado antes… No me abandonen pofis :(

Naruto vivirá en nuestros corazones para siempre… (jaja XD) oks… disculpen mi cursilería yo si lo pienso así ñ.ñ

Saluditos, un abrazo grande a todos. Animo el Jueves, por favor intentemos no… olvídenlo yo si llorare a cantaros.

u.u

Gracias :)