Pues… sí… estoy haciendo un final alterno a Gema Sangrienta.

He pensado en esto por el ultimo mes, pero no estaba seguro de escribirlo, sobretodo porque estoy bastante ocupado. Pero realmente no tengo problemas si los capítulos son cortos. Sí, los capítulos serán cortos. Este primer capitulo no tanto, pero es porque use varias escenas del fic original. Literalmente me decidi a empezar a escribir esto hace unos días, y escribi este cap entero hoy mismo. No se preocupen, este fic no me quitara tiempo para Reina Applejack; sigo trabajando en el siguiente cap.

Quiero aclarar algunas cosas:

-Primero: que nada, este fic tiene la autorización de Parca333. Le comente la idea, le gusto, e incluso fue amable de hacerme una portada. Y tambien me dio permiso de usar escenas de su fic.

-Segundo: NO me desagrada el final de Gema Sangrienta. Estoy haciendo un final alterno porque hay cosas que me gustarían que fueran diferentes, pero eso no significa que estuvieran mal en el fic original. Simplemente es mi forma de ver las cosas.

-Tercero: No leas… enserio, no leas este final alterno si no has leído Gema Sangrienta en su totalidad. Obviamente este fic contendrá grandes spoilers, y Gema Sangrienta es una historia que hay que experimentar por uno mismo. Enserio es una historia genial XD

Pero bueno, sin mas que decir, les dejo el comienzo de este final alterno.

El despertar del corazon

Capitulo 1. Nuevo destino

Las cosas no siempre acaban como esperamos. A veces el destino nos hace jugadas que no podemos predecir. La vida de Luthien Sparkle fue una vida llena de dolor, en la que nunca pudo alcanzar su final feliz. ¿Hubiera podido conseguirlo? Talvez. Talvez si algunas cosas hubieran sido un poco diferentes. Quizás un pequeño giro a la izquierda en vez de a la derecha, o hacia adelante, en vez de hacia atrás. Quizás pudo haber encontrado la felicidad.

Quizás por Whisper, un amable grifo que ella había conocido durante su estadía en el reino grifo. Aunque en aquel entonces solo lo veía como a un amigo, los años empezaron a cambiar las cosas. Unos años después de que ella fuera quemada completamente, Whisper era el único que seguía viendo belleza en ella. El permanecía a su lado a pesar de estar atrapada en un horrible traje que evitaba que muriera.

Durante la batalla contra el demonio Carnage, en el Imperio de Cristal, el seguía a su lado. Ella solo deseaba que la batalla acabara, y poder estar con él. Fue en esos momentos donde se había dado cuenta que lo amaba, pero el destino tendría otros planes. Whisper había sido herido por un lobo llamado Night Light, alias Blu, el antiguo amante de Luthien que fue manipulado por Carnage. A pesar de que Whisper sobrevivió, la herida lo infectó, haciendo que se convirtiera en un lobo durante la siguiente luna llena. Sin embargo, nunca volvió a la normalidad, pues ese era el efecto de la plaga en los grifos.

Se pensó en un inicio en la ejecución del ahora lobo oscuro, pero al final se decidió el encierro de la criatura, en una celda especializada donde se esperaba que algún día pudieran recuperar al grifo que alguna vez fue, y es que como tal Whisper era realmente el hermano menor del general del impotente y organizado ejercito grifo y primo de la mismísima reina grifo, razón por la cual ninguno al final tuvo la suficiente fuerza o determinación como para terminar con él.

La joven, pero demacrada, princesa la verdad era que ya había perdido demasiado a lo largo de su vida, desde muy joven solo paso desgracia tras desgracia. Desde pequeña tuvo una infancia difícil y delicada, llena de calamidades y situaciones en mayor parte causadas por su estado de salud tan delicado y por qué parecía que el propio destino solo quería hacerla sufrir. Parecía lejana la posibilidad de que esta princesa caída, sin piel, sin alas y con el corazón destrozado pudiera tener la felicidad. Ya ha pasado por muchas pérdidas, y ella no estaba dispuesta a perder nada más, no quería perderlo, a él, su verdadero amor, y aquello que aun hace que su corazón lata, aquello que aún le da esperanza y mantiene la luz en su espíritu.

Alejada de su propia familia, dejando que pasar el tiempo que solo favorecía a su hermana, decidió enfocarse y encerrarse ella misma en su único anhelo, y velar por un futuro que parecía solo un sueño.

Los años pasarían, y la situación no mejoraría, Lúthien permaneció a su lado, todo el tiempo que pudo, entraba a la celda ocasionalmente, y se mantenía al margen donde solamente una cadena en el cuello de la criatura permitía que este pudiera alcanzarla y destazarla. Pese a que cada vez parecía más irreal que un día pudiera regresar y ver en los ojos de esa bestia enfurecida los ojos de aquel grifo que tanto aprecia, ella no perdía la fe, pues era lo único que ella creía que le quedaba.

Pasando el tiempo lo único que se había logrado era que la bestia fuera menos hostil ante ella y sus otros dos parientes, al acostumbrarse a su presencia el lobo dejó de percibirlos como una amenaza, pero aun así aún no podían cruzar el pequeño riachuelo que servía como divisorio hasta donde la cadena podía detener a la bestia. Comúnmente cada vez que se visitaba al lobo, Lúthien iba a acompañada de la reina y el comandante de la guardia, pero una noche, arte de todo esto y con la fe de que no le aria daño, entro a la cámara donde tenían a la bestia y cruzo el riachuelo. Se acercó demasiado y la bestia se sintió amenazada, arremetiendo contra ella, y rompiendo parte de su traje que le mantenía con vida. Lúthien se sofocó al perder su casco, y en lo que ella trataba de luchar por aire, algo pasó, sus ojos al fin libres de ese cristal negro que le nublaban el rostro se cruzaron con los ojos de la bestia, y finalmente paso algo que podría marcar un inicio.

Lúthien fue rescatada inmediatamente, no fue necesario repeler al lobo, este mismo se había apartado, al ver los ojos de la princesa y permitió que se la llevaran.

Ella sabía muy bien que el lobo la había reconocido, y eso le daba la esperanza y la fuerza para volver a intentarlo. Pasó un largo tiempo antes de que le permitieran regresar a la cámara con el lobo, ella misma pidió que le dejaran entrar sola, y luego de tanto insistir se le permitió. El lobo aun no permitía que ella se le acercara, pero esto marco una pauta para que, de ahora en adelante, ella pudiera acercarse poco a poco.

Ella se encontraba sentada a su lado, observándole dormir tranquilamente, contemplando su respiración pacífica y lenta, e imaginando ¿si es que podría soñar? Y ¿Qué estaría soñando de ser así? Le llamaba mucho la atención el nivel de pasividad que la bestia había alcanzado, siendo que muy pocas veces, le ha tocado verlo dormir, se preguntaba si las cadenas le estorbaran o incomodaran, realmente se mostraba un tanto confundida y curiosa por este asunto.

Lúthien permanece en el suelo, observando a la bestia durmiendo, y tras finalmente convencerse de que no existía algún peligro cercano, y aprovechando que la criatura se encontraba durmiendo, se atrevió a extender su casco, y con mucho cuidado y delicadeza, palmo el lomo de la bestia, manteniéndolo en el sitio por un momento, cuando se aseguró que la criatura no se había percatado de su presencia, prosiguió a acariciarlo, al principio lentamente, pero luego con un ritmo más delicado y constante, siendo muy cuidadosa de no molestar el sueño del lobo. Su pelaje era suave, como si acariciara un oso de peluche, Lúthien imagino que estaba acariciando una nube, aunque realmente por el traje no podía saber bien lo suave y acolchado que era el pelaje de Whisper, aun así, a esta le dio esa sensación, por como su casco se sumergía entre el grueso pelaje de la criatura. Conforme más lo acariciaba, más se sentía segura, y se acercaba un poco más a la bestia. El lobo no reaccionó violentamente en ningún momento mientras ella le acariciaba, de echo ni siquiera abrió sus ojos, como si aún estuviera dormido.

-Whisper…- murmura la princesa con algo de nostalgia y anhelo mientras cerraba sus ojos por un momento, aun acariciando a la bestia, mientras recordaba fugazmente aquellos lindos recuerdos con su amado grifo. Es entonces que, por esto, que ella tardaría en percatarse de que las respiraciones profundas y constantes de la bestia se habían detenido. La princesa al percatarse abrió sus ojos, y se sorprendería un poco al ver los penetrantes ojos de la criatura observándole fijamente.

Lúthien, un poco intimidada, retiro su casco que aun acariciaba a la bestia y se apartó muy lentamente de la misma. Pero el lobo no hizo nada más que mirarla, permaneció recostado en su sitio, observando como lentamente la princesa se apartaba del lobo. Lúthien se detiene al percatarse que el lobo no le intento hacer nada, y confundida le miro por un momento, observando como la bestia seguía recostada; no eran las cadenas las que hicieron que permaneciera inmóvil, pues si bien no era capaz de levantarse totalmente, como mínimo podría arrastrarse o revolcarse en el sitio, incluso sentarse si no se enredan las cadenas, pero la bestia, permaneció completamente inmóvil, con sus ojos mirando fijamente a la princesa.

- ¿aun estas ahí? - murmura la princesa con un tono de vos cortado y preocupado.

Whisper levanto ligeramente la cabeza y se acomodó en su sitio, de cara a Lúthien, este le miro por debajo de aquel pesado bozal. El lobo grifo miraba a Lúthien directamente a los ojos, perdiéndose en el resplandor morado que estos representaban. La criatura se mostró bastante pasiva, e incluso hipnotizada por los mismos. Lúthien igualmente miraba los ojos del lobo grifo, y entre toda esta oscuridad, entre esa pupila expandida que solo dejaba ver a sus ojos como dos puntos negros, ella trato de buscar, en su interior, al menos un pequeño indicio de que su amado grifo aún se encontraba dentro.

-Whisper… por favor…. Si puedes entender algo de lo que te digo…. Dame una señal, algún indicio… de que aun eres tú…- murmura Lúthien con un tono claramente melancólico y suplicante.

El lobo solamente permaneció inmóvil, respirando por debajo de su bozal. Poco después, este bajo su mirada, y volvió a recostarse, arrastrando apenas un poco sus cadenas en el proceso, y oculto su mirada de la princesa, quien se quedó esperando una posible respuesta. Lúthien se mostró impaciente, colérica, y esperanzada. Tras analizarlo, estaba casi segura que el lobo, no le iba a atacar, creía estar segura de que el de alguna forma le reconocía, y si el lobo grifo le reconocía, cabía la posibilidad de que aun este dentro aquel que tanto ama.

En un acto de extremo amor, estupidez o valor (quizás un poco de todo) Lúthien se acercó valientemente hasta el lobo que se encontraba hay recostado, no tuvo ningún cuidado o preocupación por disimular sus pasos, estos se escucharon estridentemente por el eco de la cámara. Se acercó a la bestia, y este, inmediatamente se levantó y sentó ante ella, con una altura de 3 metros, pese a estar solo sentado, la sombra de la bestia cubría completamente a la delgada y frágil de Lúthien, estaba tan cerca que, si la criatura intentaba atacarle, era casi seguro que lograría arremeter contra ella. Lúthien no se apartó y permaneció de pie de cara ante el colosal lobo grifo quien le observaba.

La princesa cierra sus ojos y extiende sus cascos en dirección al rostro de la criatura, la bestia, en un principio inmóvil, lentamente esta se fue acercando hasta finalmente comenzar a olfatear el casco de la princesa, quien permaneció inmóvil en todo momento. Hasta que sintió que ya podía palmar la nariz de la criatura es que esta abrió sus ojos, no muy sorprendida de ahora tenerla tan cerca de sí misma.

Lúthien permaneció calmada, mientras prosiguió a acariciar con suavidad el hocico de la criatura, prosiguiendo por la parte baja del rostro, la bestia lentamente bajaba la cabeza, con el fin de que esta siguiera acariciándole, bajo su cabeza hasta llegar a la altura de Lúthien, donde la misma prosiguió a acariciarle las orejas, hasta que, en eso, esta pudo ver donde estaban los arneses del bozal que sujetaban el hocico de Whisper. Por un momento, mientras acariciaba las orejas de la bestia, Lúthien enfoco su mirada sobre esas correas, las únicas mordazas que no tenían llave y que podían quitarse, es por ende que Lúthien lentamente se acercó y retiro los ganchos, provocando que el bozal callera en seco contra el suelo.

El lobo inmediatamente se apartó de Lúthien con brusquedad y sobresalto, pero sin mostrarse en ningún momento enfurecido, si no sobresaltado y confundido, abrió y cerró la boca exponiendo sus largos y afilados dientes, pero sin fines de intimidación o amenaza, luego miro en dirección a Lúthien observándola con curiosidad e intriga.

-no te tengo miedo, si vas a arrancarme la cabeza hazlo de una vez, si aún está algo de quien yo ame, dentro de ti…. Házmelo saber…- murmura Lúthien con un tono colérico, mientras cerraba sus ojos con fuerza y bajaba la cabeza, ocultándola entre sus hombros. Todo permaneció en silencio por un momento para la princesa, hasta que en eso escucho y sintió la respiración de la bestia, demasiado cerca de ella. Lúthien permaneció con los ojos cerrados, dispuesta a aceptar lo que sea que llegara a pasar, hasta que de repente esta siente un extenso rose, rasposo y húmedo, pasando por su rostro. La princesa abre sus ojos con exaltación y confusión, mientras palmaba su rostro el cual estaba empapado.

- ¿Qué…? Whis…- antes de que terminara la frase, esta presencio como nuevamente esa sensación rasposa y húmeda se repetía, y esta vez era consciente de que era. Pues el lobo, le había lamido el rostro, para demostrar su cariño. Lúthien, pese a no ser capaz de expresar su llanto por medio de lágrimas, su rostro empapado de saliva del lobo, hacían parecer que la princesa se encontraba llorando, sobre todo por su expresión desencajada, mientras su corazón latía nuevamente con fuerza, la princesa demacrada, sin más precauciones dio un salto y se abalanzo con fuerza contra el pecho esponjado de Whisper

-¡Whisper! ¡Whisper! ¡Mi Whisper! - exclama la princesa en un tono colérico.

Ella le abraso con mucha fuerza, tratando de aferrarse a su cuello, y pese a que el lobo, no le devolvió precisamente el abraso, supo que era verdad su presentimiento, al escuchar en el pecho los latidos del lobo, los cuales le recordaban demasiado a los de su amado grifo. Nuevamente esa calidez, y esa alegría que alguna vez la princesa sintió, regreso, al sentirse ya completamente segura como finalmente, su amado grifo, aún estaba con ella.

Pasando desde ese momento más tiempo con él, visitándolo con mayor frecuencia, e incluso pasando noches enteras con él. No podía estar más feliz de que finalmente había pasado, y aun sabía quién era, y aunque no pudieran comunicarse, ella entendía que aun sentía algo muy fuerte por ella, y eso era amor.

Pero las cosas no podían ser tan fáciles y el destino es cruel.


En la misma mazmorra en la que se encontraba Luthien, quizás algunos túneles más al fondo, una figura andaba oculta entre las sombras, recorriendo rápidamente todos los túneles con el fin de buscar a Lúthien. En eso este se detiene y se expone ante los túneles al encontrar lo que parecía ser un cuerpo. De entre las sombras aparece un unicornio amarillo claro de crines rojizas, y contempla con inquietud el cuerpo. Reviso rápidamente el cuerpo, percatándose que era uno de los guardias de esta torre quien aparentemente había sido atacado por la espalda, reviso las heridas y se dio cuenta que fueron provocadas, probablemente con un arma punzocortante como una espada o una alabarda. El unicornio apretó los dientes y corrió tan rápido como pudo al escuchar los gritos de alguien pidiendo ayuda.

¡Lúthien! ¡Lúthien! exclama Bart colérico, quien al percatarse que algo pasaba inmediatamente se adentró en estos túneles.

Siguió avanzando tan rápido como pudo usando los gritos como una guía para desplazarse entre ese oscuro y desconocido terreno. Escuchó un imponente y fuerte aullido, y este apresuro el paso, era muy difícil recorrer estos túneles para él. No era más que un laberinto, y muchos caminos lo llevaban a salones sin salida.

¡Lúthien! ¿¡Dónde estás!? ¡Responde! exclama Bast con todas sus fuerzas mientras salía de las sombras, al ya no percibir los gritos suplicantes de la princesa. Tratando de no pensar en que haya pasado lo peor se apresuró, y al creer ver una figura, inmediatamente fue tras ella. Se detuvo al sentir como pisaba un charco espeso.

Miró al frente y, ante sí, encontró un pasillo repleto de cadáveres de grifos, todos con signo de haber luchado en una especie de batalla o algo semejante. Lentamente Bast con la guardia alta avanzó entre el pasillo de cadáveres.

Sin embargo, algo paso por la mente del unicornio. Un presentimiento, de que si seguía adelante encontraría su perdición. Bast estaba consciente del peligro, y no sería la primera vez que lo enfrentaría, pero en esta ocasión un simple presentimiento llego a la mente del unicornio, y lo hicieron darse media vuelta para salir de allí. En otro mundo probablemente hubiera seguido adelante, pero aquí sintió que algo definitivamente no andaba bien. Dio una respiración más profunda, y se fue en otra dirección a buscar a su hijastra.


Luthien se encontraba recostada sobre el suave pelaje del lobo, estaba tan ajusto que casi podría quedarse dormida, con una amplia sonrisa en su rostro cuando algo paso, una sensación en el aire comenzó a hacerse presente, un olor intoxicaste y el lobo pese a estar dormido en ese momento, fue el primero en percibirlo, despertando de súbito.

-Whisper ¿Pasa algo malo? - murmura Lúthien al darse cuenta de cómo el lobo comenzaba a mostrarse más y más inquieto. La princesa se vio obligada a bajar del lobo de la bestia. En eso Whisper direcciona sus oídos en dirección a la puerta de la celda, y rápidamente mira en dirección a la misma. El lobo levantó sus patas, pero las cadenas le inmovilizaban. Es entonces que la criatura comenzó a entrar en una especie de estado de alteración, mostrándose más agresiva. Mientras gruñía, la criatura comenzó a tirar violentamente de sus cadenas. Entre tanto forcejeo la bestia llegó a tumbar a Lúthien quien estaba demasiado cerca. La princesa miró desencajada como su amado nuevamente entraba en una especie de estado salvaje.

-¡Whisper! ¡Por favor cálmate! - intentó decirle, pero la bestia no parecía escucharle. Esta tiró de sus patas y trato de forzarse a que los grilletes se le soltaran, sin lograrlo. El lobo suelta un fiero y bestial gruñido que estremeció el corazón de Lúthien.

- ¡Whisper! - grita Lúthien desesperada, y entonces esta nota como una de las cadenas comenzaba a zafarse de la piedra a la que estaba sujeta. Es entonces que un miedo inconmensurable comenzó a manifestarse en Lúthien, y ahora pensando que no podía hacerlo entrar en sí, gritó por ayuda, gritó tan fuerte como pudo, pero nadie respondió. Desesperada se levantó y corrió tambaleándose hasta la puerta de acero, apurada por salir de la habitación antes de que Whisper terminara de soltarse. Impactó directamente contra la puerta, esta no se abrió y nadie respondió, con desespero golpeó con fuerza la puerta, implorando por que la habrán, gritando tan fuerte como esta pudo hacerlo, pero seguían sin acudir a su ayuda. Desencajada y aterrada, cae en la rendición y se arrodilla, mientras aun palmaba la puerta con sus cascos. Se arrodilla en el suelo, aun suplicando en voz baja, pues de tanto gritar se le había acabado la voz. En eso escucha un fuerte golpe que estremece la habitación entera, un sonido metálico y cortante, que luego golpeó con fuerza. Era el principio de las cadenas rompiéndose por la colosal fuerza del lobo.

-por favor… por favor ábranme…- suplica Lúthien, pero luego se queda callada, y mira al principio confundida, luego doblemente aterrada, el como algo viscoso comenzaba a brotar por debajo de la separación de la puerta del suelo, su casco se cubrió con la sangre del mismo, y tardo en darse cuenta de que esa cosa era sangre fresca.

Lentamente la princesa retrocedió de la puerta, mientras miraba sorprendida y desencajada como la sangre seguía brotando desde el otro lado de la puerta, y tras ella, el lobo oscuro seguía forcejeando por liberarse, ya logrando liberar una de sus patas traseras y sus alas, este las extendió a lo largo que provocó una sombra que exploso la poca luz de la cámara, llamando la atención de Lúthien; quien aún confundida, y tratando de entender lo que pasaba, mira a lobo oscuro, quien chillaba como un cachorro mientras aun trataba de soltarse de su aprisionamiento.

De repente se escucharon unos fuertes golpes en la puerta, que asustaron más a la princesa, y también al lobo que intentaba liberarse. Sin embargo, se empezó a escuchar una voz.

— ¡Luthien! ¡Luthien! — se escuchó del otro lado de la puerta.

La yegua reconoció esa voz, y empezó a responder.

— ¿¡Bast!?

— ¡Luthien! — exclamó Bast empujando la puerta de la habitación, provocando un estruendo. — ¡Al fin te encuen…!

El lobo Whisper rápidamente reacciono y empezó a gruñirle al unicornio que acababa de llegar. Bast se puso también alerta al ver a ese lobo al lado de su hijastra. Sin embargo, Luthien rápidamente reacciono y se puso en medio de ambos, alarmada.

— ¿¡Bast que pasa!?

— ¡No hay tiempo de explicar! ¡Estás en peligro!

— ¿¡Qué!? ¿¡De qué!?

— No sé cómo explicarlo, pero algo aquí no está bien. Asesinaron a los guardias. ¡Tengo que sacarte de aquí rápido!

El unicornio rápidamente quiso tomar a su hijastra del casco, pero un fuerte gruñido de parte de Whisper de escucho, y quiso ir hacia Bast quien iba a alejar a su amada. Rápidamente el lobo salto hacia Bast, pero el unicornio amarillo lo evadió haciéndose a un lado. Bast quiso encender su cuerno para luchar contra la bestia furiosa, pero este no se activó, dejándolo confundido. Aun así, Bast se preparó para luchar contra el lobo. Incluso si estaba encadenado, seguía siendo peligroso. Él sabía que era Whisper el grifo, pero en esa bestia no quedaba nada de él. Ya había visto a lobos así antes.

— ¡Whisper para! — exclamó Luthien poniéndose frente al enorme lobo.

— ¡Luthien aléjate de él! — exclamó Bast alarmado.

La princesa solo lo ignoro. Y siguió viendo al lobo, quien seguía gruñendo, pero al unicornio intruso. Luthien lentamente acerco su casco a la bestia para acariciarla. Bast por un momento pensó en pararla, pero no lo hizo al ver que el lobo se había dejado acariciar, y que su mirada salvaje desaparecía poco a poco hasta calmarse. El lobo quedo enfocado en la mirada de la princesa, quien, a pesar de llevar un respirador, se podía notar en sus ojos que estaba preocupada.

— Tranquilo Whisper, él no te lastimara — dijo Luthien con tono amable y rasposo — No seas la bestia que todos ven. Yo sé que eres tú. Por favor. Hazlo por mí

Para sorpresa de Bast, el lobo obedeció a la yegua, y se tranquilizó, sentándose como un animal domesticado. Eso no le dio toda confianza a Bast, pero prefirió ignorar al lobo y enfocarse en Luthien.

— Luthien.

— No me iré sin él Bast — dijo viendo severamente a su padrastro.

— ¿¡Que!? ¡Luthien no hay tiempo…!

— ¡No me importa! — gritó colérica, sorprendiendo al unicornio amarillo — ¡No me importa lo que esté pasando, no voy a dejar solo a Whisper!

El corcel vio los ojos de la yegua, los cuales estaban determinados a no abandonar a su amado. Era algo que él podía entender, pues él estaría igual si alguien de su familia estuviera en esa situación. Quizás sería riesgoso sacar a Whisper al exterior, pero Luthien parecía poder mantenerlo bajo control.

— Bien — suspiró Bast — Hay que romper sus cadenas.

Luthien sonrió a su padrastro, y luego a Whisper, quien aún se encontraba alarmado por el peligro.

Bast fue hacia las cadenas del lobo, y las observo rápidamente. No era de un metal que él conocía, pero si se veía resistente. Rápidamente lo empezó a jalar con sus cascos para tratar de romperlo, pero fue inútil. El lobo se percató y también empezó a jalar de sus cadenas, pero no se rompían. Ni la fuerza de ambos podía con la tarea.

El unicornio se frustro y quiso usar su magia, pero una vez más esta no se activaba.

— ¿¡Qué rayos pasa!? — exclamó Bast.

— Esta habitación anula la magia — dijo Luthien sin emoción, y Bast se molestó por esa información — Sé que es difícil, pero hay que liberarlo. Yo te ayudare.

— ¡No! — respondió el corcel, pues sabía que Luthien tenía un cuerpo frágil — Deja que yo me encargue.

El unicornio empezó a pensar en qué hacer. Su objetivo era hacer que las cadenas se zafaran del suelo para que Whisper pudiera escapar, pero sin magia, solo podía hacer uso de su fuerza. Él era un pony bastante fuerte gracias a la plaga en su sangre, pero no era suficiente. Necesitaba más fuerza, y solo había una opción.

— Luthien, dile que use toda su fuerza.

— Bien — asintió la yegua acercándose a su amado — Whisper — Luthien no tuvo que decirle nada. Pudo sentir en sus ojos que la criatura entendía lo que tenía que hacer — Yo sé que puedes.

En ese instante los ojos de Bast se pusieron rojos, mientras sus músculos empezaban a crecer unas alas de murciélago salían de su lomo. Los músculos del pony alcanzaron casi el doble de su tamaño, al igual que unos colmillos en su boca.

— ¡AHORA!

Tanto Whisper como Bast usaron toda su fuerza. El corcel se encontraba usando todo su poder físico para romper esas cadenas, pues de una u otra forma tenía que sacar de allí a Luthien. Usaron todo su poder para romper esas cadenas. Ninguno sabía que se aproximaba, pero podían sentir que no era bueno. Algo común no hubiera alterado a Whisper tanto como lo hizo antes. Debía ser algo grave.

Luthien veía preocupada como su padrastro y su amado luchaban contra esas cadenas. Incluso con el aumento repentino de Bast aún no era suficiente. Incluso veía como el cuerpo del lobo se lastimaba por tanto jalar esas cadenas tan duras. Finalmente, Luthien ya no lo resistió mas, y fue a ayudar. Sin que Bast pudiera decir nada, Luthien también puso sus cascos en las cadenas, y las empezó a jalar. Incluso si su frágil cuerpo se lastimaba, ella estaría bien con eso si Whisper podía ser libre.

Bast y Whisper gritaban y gruñían por todo el esfuerzo en las cadenas, pues les dolía mucho usar tanta fuerza en algo que no se movía. La yegua no se quejaba, pero porque no podía sentir dolor. Ella no podría imaginarse cuál era el estado de sus cascos al aplicar tanto esfuerzo, pero si eso le permitía seguir jalando, entonces no importaba.

Entonces las cadenas se rompieron, haciendo un duro ruido cuando se soltaron del suelo. El momento hizo que los tres se fueran para atrás, pero no se hicieron daño. Luthien vio feliz como habían logrado su objetivo. Pero en ese momento Whisper la tomo entre sus garras, y se fue volando por la puerta, usando las enormes alas que aún conservaba. La yegua no lo venir, pero lo siguiente que vio fue como salía volando por la puerta.

— ¡Luthien! — exclamo Bast extendiendo sus alas de murciélago, y persiguiendo al lobo.

Ninguno sabía que, en lo más profundo de la tierra, unas llamas se aproximaban a unos barriles, llenos con una extraña sustancia explosiva. Cuando la primera chispa llegó al barril, una gran llamarada verde surgió de estos.

Mientras tanto, Whisper seguía volando a toda velocidad, con la princesa en sus garras, tratando de buscar una salida. Luthien no se quejaba. Aunque al principio la asusto un poco la sorpresa, prefirió confiar en que su amado aún estaba con ella, y que él no le haría daño.

— ¡Luthien! — exclamó Bast aproximándose por detrás — ¡Suéltala bestia! — gritó a Whisper. Empezó a cargar magia en su cuerno para atacar al lobo, pues fuera de la habitación si podía hacerlo.

— ¡No Bast! — gritó Luthien a su padrastro.

De repente se escuchó un fuerte estruendo, que alarmo a los tres.

— Algo viene — pensó Bast.

En ese instante vieron como una poderosa llamarada de fuego verde venía detrás de ellos por el pasillo, arrasando con todo lo que tenía al frente, incluyendo las paredes. Si eso los alcanzaba los haría cenizas, pero no podrían escapar tan rápido. Las llamas llegarían en cuestión de unas décimas de segundos.

La yegua cerró sus ojos, y concentro su magia. En ese momento, ella Whisper y Bast desaparecieron del lugar, mientras las llamas verdes destruían el pasillo.

Luthien, Bast y Whisper aparecieron a varios kilómetros de la torre donde habían estado. Fue entonces cuando sintieron un fuerte terremoto, y vieron lo que ocurría a lo lejos.

Una poderosa explosión emano desde debajo de la tierra, destruyendo por completo toda la base de la gigantesca torre que llegaba a hasta el cielo, soltando un imponente rugido que parecería de una colosal bestia agonizando, cuando realmente era solo la roca desmoronándose. Al igual que un árbol talado, este cayó en seco, y se estrelló ante la ciudad de las tierras del reino de los grifos, probando un potente estremecer, que abrió la tierra, y provocó un colosal cráter repleto de escombros, y un colosal estremecer velico, que sacudió el reino entero. Al final, tras todo este caos velico, llamas verdes esparcidas por kilómetros y kilómetros a la redonda, se tornarían rojas, eso hasta este punto en que todo había acabado, y fuego devastador, sería remplazado por el fuego común. Todo terminó tan pronto como empezó y tras de sí, solo dejo muerte y destrucción.

Los tres habían quedado sin palabras al ver todo ese desastre. Una gran parte del reino había quedado completamente destruida, sin nada que quedara, más que un enorme cráter. Bast alarmado volteo hacia el castillo del reino, en donde se daba una reunión del consejo, y soltó un suspiro de alivio. El edificio estaba a muchos kilómetros de distancia, pero estaba intacto. Las llamas no habían llegado a donde estaba su esposa. Esa relajación le ayudo a regresar a su forma normal.

Luthien por su parte, no quito la vista de la destrucción. Ella por poco había muerto allí, junto a Whisper. El hecho de haber escapado de ese horrible destino la hacía sentir… no sabía cómo describir como se sentía. ¿Qué había sido eso? ¿Quién había hecho eso? ¿Alguien había tratado de matarla? ¿O querían matar a Whisper? ¿Y porque destruir media ciudad para eso?

En ese momento, Whisper empezó a gruñir de forma amenazante, y Luthien noto como se había volteado hacia atrás. Y no solo él, Bast también se encontraba enfocado en lo mismo que Whisper. Ella no pudo evitar voltearse, y vio lo que había allí. Viéndolos se encontraba un grupo de 10 ponis, todos vestidos de negro, cubriéndose la cara con máscaras. Todos tenían armas, apuntando hacia ellos. Bast gruño, pues entendió que ellos debían ser los que mataron a los guardias de la torre, e hicieron la explosión.

— Rápido, debemos matar al demonio — dijo uno de los misteriosos ponis con seriedad.