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Basado e inspirado en el manga 7 days.


7 days

Capítulo 6. Día 2 – Noche

Aquella noche me dormí sin más. Por alguna razón no recordé llamar a Kei, pero recuerdo estar lo suficientemente cansado como para mandar a la mierda a Bokuto, entrar a mi habitación y lanzar mi mochila en el suelo. De la nada me sentía tan vacío y solo. Era como estar cayendo.

Siempre había sido capaz de aceptar mi realidad. Aquella noche, mi cadena de oro que tenía como colgante el anillo de compromiso de mi madre, picaba más que nunca. Lo llevaba como promesa de que algún día sería feliz con una mujer. Quizás eso era lo que me dañaba. Porque me sentía tan solo que buscaba refugio en Kei sin saber. Era el segundo día y me estaba aferrando a alguien posiblemente más sensible que yo.

Porque aunque todo era diversión para mí, valga la redundancia, aquella semana se estaba tornando un dolor de cabeza para mí. El segundo día siempre era helado y dulces. Nada más. Con Tsukki era llamadas y promesas de dejar cosas atrás por él. Repito, era el segundo día y me estaba aferrando a un niño, la cadena de oro de mi madre picaba demasiado que la quité sintiéndome culpable.

¿Por qué solamente no podemos ser felices sin más?

Cuando desperté estaba totalmente perdido. Pero pude notar que eran las once de la noche. Mi ventana estaba abierta y el frío viento entraba, en mi mesa de noche estaba mi cena. Deduje que Bokuto estaba preocupado, hacer cena no era algo propio de él, los martes eran mis días de los deberes del hogar, pero estaba tan frustrado. Mandarlo a la mierda era algo que debía hacer seguido.

Al lado de mi cena una nota:

"He ido a quedarme a casa de Akaashi, veo que necesitas un poco de paz."

Tomé mi teléfono celular y para mi sorpresa tenía dos llamadas perdidas de Kei, mi corazón se estremeció.

Le llamé.

—Espero tengas una buena razón para llamarme a estas horas —su voz era un hilo, y no por llanto alguno, sino por la sequedad que se escuchaba en ella.

—Me gusta llamar a mis citas cerca de medianoche —mentí, odiaba hacerlo.

—¿Para que se toquen?

—Toca tu pene pensando en mí y dime que me quieres sobre ti —molesté. Y por primera vez en aquella noche no me sentí tan mierda.

—Eres un maldito idiota de mierda —masculló.

Sonreí. Miré la clara luz de la luna.

De nuevo el vacío inexplicable.

—Mi madre solía decirle así a mi padre —dije sin más. No entendí por qué solté aquello y hasta el día de hoy no lo entiendo.

Quizás quería que llenaran el vacío.

Quizás quería, inconscientemente, que Kei llenara ese vacío.

—¿Discutían seguido frente a ti? —Su tono de voz era quedo. Había cambiado, pero aún sonaba resfriado.

—Lo evitaban —murmuré, era primera vez que hablaba sobre ello—, papá siempre llegaba temprano del trabajo y jugábamos, pero una noche llegó tarde y mi madre le dijo así. Esa noche fue la primera noche que escapé a casa de Kenma.

—Qué locura —dijo—, y ahora debes sentir un enorme vacío por culpa de ellos.

—No realmente. Estoy tan acostumbrado a la soledad.

—Eres un hijo de puta la mayor parte del tiempo —soltó.

—Lo sé —acepté con diversión—. Pero sé que seré la diferencia en mi familia distorsionada. Digo, ¿quieres casarte conmigo?

Sabía que me mandaría a la mierda.

—Vete a la mierda, Tetsurō. —Y colgó.

Reí, pero el vacío no se fue.


Hola.

Perdón la tardanza. Hoy sí ya habrá capítulos de nuevo. Repito, soy una floja.

Les quiere, Ray.