SnK no me pertenece, hago esto sin fines de lucro, solo diversión nwn
Forbidden
Capítulo 1 "Scared"
Levi creció en ese mundo hostil, siempre debía esconderse cuando Eren se lo ordenaba y no debía interrumpir cuando oraba para la liberación de las almas que recogía de los campos de batalla. Según su cuidador le contaba, los humanos y demonios estaban peleando por la extinción mutua y el territorio, y que las luchas poco a poco se volvían más sangrientas pues los humanos comenzaban a ganar terreno. Eren creía que Levi no entendía bien todo el conflicto, pero no era tonto y podía ver bien que solo era una lucha por orgullo.
El pequeño no tenía a nadie más en ese mundo, Eren era su todo y cuando le veía partir tenía miedo de que no volviera, no podría hacer nada sin él además de que solo tenía ocho años y sería complicado sobrevivir. A veces sabía que había visitas, pero como se tenía que esconder nadie lo veía, cuando ese tipo de cosas pasaban no estaba seguro de si estaba con alguien bueno o malo…no tenía miedo, solo estaba confundido.
Esa mañana le vio partir temprano y se sentó en la ventana todo el día a esperar su regreso, había olvidado por completo que tenía que comer y dormir más, Levi tenía un miedo irracional a quedarse solo desde que nació…Eren no estaba seguro de donde había surgido eso, pero no le importaba mucho en realidad, solo quería protegerlo.
El pequeño sonrió cuando le diviso al acercarse y corrió a la puerta para abrir, recibiéndolo con entusiasmo en un abrazo cálido, el mayor sonrió inclinándose para tomarlo en brazos, su niño siempre era tan amoroso…y haría todo para que así fuera siempre. Lleno con besos dulces el rostro del azabache que rio bajito, abrumado y contento.
—Tardaste mucho—se quejó con su vocecita dulce y tímida.
—Perdóname, el lugar era enorme y los humanos volvieron antes de tiempo, tuve que esconderme para que no me llevaran.
Los bracitos en torno a su cuello apretaron un poco el agarre, con temor.
—Calma, mi amor, nadie me vio y estoy contigo ahora, ¿no?
Levi asintió escondiéndose en su cuello, sorbiendo la nariz.
—Shhh—sobo su espalda y beso su mejilla mientras volvía a la casa. —Estoy bien, estoy en casa.
—Eren…vino ese señor de nuevo—murmuró en voz bajita, no quería que se enfadara.
— ¿Hiciste lo que te dije?
—Sí, pero tardó mucho en irse…gritaba tu nombre y decía que eras un mentiroso.
Eren suspiró y se pasó una mano por la frente.
—Ah~…no logro deshacerme de él.
— ¿Por qué dice que eres mentiroso?
—Porque quiere verte y no lo dejo.
Levi se separó y lo vio confundido, nunca le había dicho eso antes.
— ¿Cómo sabe de mí?
—Escúchame, Levi—acarició su mejilla y besó la punta de su nariz. —Solo existe una persona en este mundo a quien yo permitiré que te vea y aun no es tiempo.
— ¿Quién es? —preguntó asombrado.
—Tu papá.
El azabache bajo la mirada, pensativo.
—Vendrá a su debido tiempo, pero ahora estamos bien sin él.
—No sabía que tengo papá…yo creí que solo tenía a Eren.
El castaño suspiró y después de dejar el farol en el altar camino con el pequeño a la cama.
—Bueno, tu papá está algo ocupado, pero vendrá un día y tú te irás con él, ¿está bien?
—Eren, si tengo papá, entonces… ¿también tengo mamá?
— ¡Por supuesto! ¿De dónde crees que vienes, cariño?
—Creí que venía de Eren.
El castaño soltó una risita y lo sentó en la cama, hincándose frente a él.
—Es cierto que puedo tener bebés, pero no mi amor, no vienes de mí—suspiró y le dio un beso suave en su frente. —Creí que tendría que contarte esto cuando fueses más grande, pero dada la visita de esa criatura…tendrás que saber todo ahora, si no entiendes algo pregúntame, ¿está bien?
Levi asintió viéndolo fijo, curioso y algo temeroso.
—Tu mami era…
Antes siquiera de que pudiera empezar los golpes casi derribando la puerta le interrumpieron, el castaño se tensó y tomo al niño en brazos para llevarlo a su escondite.
—Prometo que te contaré todo después—susurró muy bajito. —Volveré en seguida, no hagas ruido.
El niño asintió resignado y le vio cerrar la tapa del baúl donde cabía perfectamente, según el otro le había explicado era un baúl mágico, que solo ellos podían ver, deseaba por una vez poder enfrentar a ese hombre que parecía volverse más y más insistente cada día.
Eren caminó a la puerta y abrió un poco para ver quién era, aunque ya lo sabía. El azabache afuera le vio furioso e intentó empujar la puerta, sin éxito.
— ¡Abre la puerta! No vas a poder protegerte siempre bajo ese escudo—gritó el intruso mientras seguía empujando.
—Vete, no tienes nada que hacer en la tierra.
—Quiero a ese niño.
—Ya te he dicho que no está aquí, lo mandé lejos en cuanto nació para que nunca lo encuentres.
—Lo he buscado en todas partes y no lo encuentro, lo tienes tú—rugió pateando la puerta, aunque no se movía. — ¡Entrégamelo! Me pertenece desde que nació.
El castaño tensó la mandíbula e hizo una mueca, odiaba cuando le decía eso.
—Dije que no, está en un lugar seguro, donde no lo encontrarás jamás—abrió la puerta de forma brusca y con un movimiento de mano lanzó al azabache lejos. —Lárgate y no vuelvas—ordenó cerrando la puerta con fuerza y bloqueándola con su cuerpo, su corazón estaba tan acelerado que sentía que se le salía.
— ¡Eren! —el grito afuera le puso tenso. — ¡Eren, vuelve aquí! ¡Dame al niño!
El castaño caminó a la habitación y abrió el baúl para ver al niño que jugaba con sus manos en silencio, suspiró y le tomó en brazos para sacarlo.
— ¡Eren! —los gritos afuera de la casa aún podían escucharse.
Levi tembló y se cubrió los oídos mientras cerraba los ojos con fuerza, le daba miedo cuando ese señor iba, el mayor beso la frente de su niño y lo refugió en su pecho.
—Nos vamos de aquí, mi amor…he preparado un lugar seguro para ti…—le prometió comenzando a juntar las cosas de Levi en una maleta, no podía dejar que Nile le tocara.
-/-/-/-
Nile no podía estar tranquilo mientras Eren no le entregara al niño, nunca, jamás, en toda su existencia había fallado en cumplir una profecía o una misión impuesta por su señor, si bien reclamar al niño jamás había sido algo dicho por la boca del gran creador estaba dispuesto a hacerlo antes de que si quiera se lo pidiera. Era demasiado complaciente con Erwin pero es que no veía otra manera de existir.
Erwin, el gran creador, que le sonrió al reconocerlo como su segunda creación tan perfecta como la primera -o aún más, creía él desde que Mike decidió abandonar el paraíso-, tan perfecta que consideraba que su tarea más importante era la de complacerlo en todo, acatar sus órdenes al pie de la letra y no cuestionar nada. Sus compañeros le habían dicho alguna vez que tenía una obsesión y que no era simplemente el deseo de servir, Nile creía que estaban celosos por no tener esa cercanía a su señor.
Cuando Mike se fue, su señor comenzó a decaer y a distraerse pues casi siempre estaba viendo a su ángel favorito; Nile por su parte siempre intentaba llenar el espacio que su antecesor había dejado, aunque los demás le decían que no podría pues no eran parecidos. Muchos años después Carla decidió tener un hijo y el nacimiento de Eren derrumbó por completo todos sus esfuerzos dejándolo en segundo plano de nuevo. El pequeño ángel había nacido con características similares a las de Mike y eso llamó la atención de su señor olvidándolo por completo de nuevo, el ángel no lo quiso admitir, pero estaba realmente celoso, no podía ser posible que estuviera pasando de nuevo.
Lo vigiló bien, espero paciente y estudió cada movimiento que hacía, solo necesitaba que cometiera un error y sus hermanos le harían pagar con creces. Su momento llegó muchos años después, cuando descubrió a Eren bajar al infierno a visitar a un demonio en particular.
El chico era cauteloso y trataba de esconder su esencia lo mejor que podía, pero al final lo había descubierto. Le llevó ante sus hermanos acusándolo de traidor y se sintió satisfecho cuando escucho la sentencia que le dieron desterrándolo también al mundo humano donde esperaban que muriera.
Parecía que todo iba bien, sin Mike ni Eren en el paraíso él era el centro de atención y podía ayudar a Erwin en todo lo que necesitara…hasta la noche de la profecía, donde tuvo miedo de perder todo lo que tenía y tuvo que pensar muy bien su siguiente movimiento. Ese niño, nacido de un ángel y un demonio, lo desposaría y entonces lo ayudaría a reemplazar a Erwin en su puesto…ser la autoridad máxima en esa dimensión sonaba increíble...sin embargo, amaba tanto a su creador que jamás podría hacerle eso, tenía que matar al niño para evitar un destino tan terrible, además una criatura hibrida como él era una aberración y no tenía oportunidad alguna en ese mundo tan perfecto.
No anunció a su amado creador de sus planes, simplemente comenzó a bajar todos los días a buscar al niño, debía estar indefenso pues según los rumores la madre había muerto y el padre ni siquiera se había responsabilizado…fue cuando se encontró con Eren de nuevo y supo que sería más difícil deshacerse de él ahora, pero no iba a rendirse.
Después de que Eren le cerrara la puerta en la cara y desapareciera la casa de su vista comenzó a gritar como desesperado, sabía que tenía al niño dentro y no iba a rendirse, pero al parecer ellos simplemente se habían desvanecido…odiaba que el castaño pudiera hacer eso pues era difícil encontrar la casa de nuevo.
Tuvo que detener sus gritos cuando sintió que Erwin le llamaba de vuelta y subió de inmediato corriendo a verlo, era una alegría que le encargara misiones especiales. Al divisarlo suspiro y se inclinó frente al gran trono, aunque el otro no le haya visto aún.
El hombre rubio y de expresión preocupada revisaba los pergaminos que los arcángeles le pasaban, había tantas peticiones de personas inocentes que aun esperaban un poco de protección.
—Mi señor, ¿me llamó? —preguntó Nile para llamar su atención.
—Sí, Nile, Carla me dijo que bajaste a la tierra.
El ángel se tensó y vio de reojo a la castaña que anotaba unas cosas en un pergamino…si Erwin supiera que ella era una traidora no le tendría tanta confianza.
—Sí, tuve que hacerlo, pero no es nada importante.
—Bueno, como he visto que te gusta mucho bajar tengo un favor que pedirte—cambio los pergaminos con Carla y alzó la vista para verlo un segundo —Necesito que asistas a Mikasa durante el siguiente mes.
— ¿Por qué el ángel de la muerte necesitaría de mi ayuda? —preguntó sintiéndose algo ofendido, ¿ayudar a esa mujer? Él era un ángel de categoría, no iba a rebajarse con esa mocosa.
—Comenzaremos a subir las almas de inocentes para que no sigan sufriendo, ella ha comenzado a tomar esas almas pero necesitara ayuda para traerlas mientras toma más almas.
—Mi señor, con todo respeto quisiera repetírselo…el paraíso no es para humanos.
Los arcángeles se detuvieron y alzaron la mirada a la par del hombre rubio que frunció levemente el ceño.
—Ellos vivieron aquí en sus comienzos—Erwin se puso de pie y caminó hasta él. —Y les prometí que en algún momento volverían…todas esas personas que sufren en la tierra de forma injusta tienen el derecho a disfrutar de lo mismo que tú.
Nile bajo la mirada mordiéndose la lengua y pegó la frente al piso, arrepentido de haberlo molestado.
—Así que, si no tienes más dudas, puedes irte con ella.
—Sí, me disculpo por mi impertinencia—se puso de pie, hizo una reverencia y salió en silencio, siempre, por culpa de los humanos quedaba en mal con su creador.
En la entrada del precioso paraíso el ángel de la muerte llegaba con una anciana del brazo, a cada paso la mujer rejuvenecía sintiéndose más y más fuerte, Mikasa solo le sonreía mientras la escuchaba llorar de felicidad al verse segura y saludable de nuevo. La muchacha rubia le dio un abrazo y se permitió ir a explorar el lugar.
La joven azabache alzó la mirada para encontrarse con Nile, nunca se habían llevado bien y trabajar con él sería difícil.
—Erwin me dijo que me ayudarás—dijo irguiéndose frente a él, aunque no tuvieran la misma estatura ella era muy imponente.
—Mi señor—corrigió con el ceño fruncido, ella siempre era tan irrespetuosa. —Sí, me pidió que encaminara a las almas que tomes.
—Grandioso, empezaremos en cuanto termine de hablar con Carla sobre un asunto.
— ¿Qué asunto? —preguntó deteniéndola del brazo antes de que se alejara.
—No es de tu incumbencia, anda a lamer los pies de Erwin mientras me desocupo—dijo enfadada zafándose sin dificultad.
—Tú fuiste quien le dijo a Carla que fui a ver a Eren—concluyo de inmediato volviendo a detenerla.
— ¿Y si lo hice qué? —el ángel de la muerte extendió el brazo para sostenerlo de la mandíbula y atraerlo. — ¿Me harás daño? ¿O harás que me expulsen del paraíso como a Eren?
—Tu lengua es muy afilada—gruño incapaz de soltarse, sintiendo como su cuerpo se debilitaba por su tacto frío. —Yo no lo condené.
—Pero sí lo acusaste injustamente.
—Solo dije lo que vi.
—Sólo puedes ver lo que quieres…estás ciego y obsesionado—sonrió haciendo que se doblegara en el suelo ante ella, con el cuerpo débil y viejo. —Por lo mismo no logras distinguir que te estas metiendo con las criaturas equivocadas…
—Suel…tame…
Hizo lo que pidió dejándolo en el suelo, viendo su cuerpo volver a la normalidad.
—Mejor anda con cuidado porque puedes desaparecer—amenazó, viéndolo a los ojos, y le soltó.
—Tu…debiste ser un demonio.
—Tal vez—dio media vuelta y camino en dirección de la casa de Erwin. —Más te vale estar listo para trabajar cuando vuelva.
Nile frunció el ceño y quiso ir tras ella para asesinarla…pero no podía, primero estaba muy débil por lo que ella le había hecho y segundo, había que ser cuidadoso con la muerte…pero ya tendría su venganza.
-/-/-/-
Eren terminó de arreglar la casa en la madrugada, moverla entera de un lado a otra era complicado y cambiarle la fachada también pero ese escondite era perfecto y así su pequeño estaría seguro. Gracias a su madre Nile estaría ocupado y Mikasa lo tendría vigilado…era una ventaja tener al ángel de la muerte y a la madre del hijo de Erwin de su lado. Al entrar en la casa escuchó el llanto de Levi quien intentaba mantenerlo silencioso, de inmediato corrió a su lado para encontrarlo escondido bajo las cobijas de la cama, hecho ovillo.
—Levi—le llamó en voz alta al sentirlo temblar por su toque. —Soy yo, amor.
— ¿Dónde estabas? —murmuró entre hipidos saliendo de inmediato para abalanzarse sobre él.
—Arreglando la casa, sabes que al moverla todo pierde su lugar.
—Pude ayudar.
—No, los bebés deben dormir—dijo tranquilo acostándolo en la cama y besando sus mejillas. —Los bebés deben jugar y ser felices.
Levi suspiró y rodeó su cuello con los brazos atrayéndolo.
—Los bebés deben recibir mucho amor y no llorar.
—Ya no soy bebé.
—Serás mi bebé toda la eternidad, no puedes evitarlo.
El pequeño azabache cerró sus ojos y sonrió, las palabras de Eren siempre le hacían sentir mejor.
— ¿Por qué llorabas, mi amor? —preguntó con la voz más dulce que tenía, dándole besos en su frente.
—Estaba oscuro…y tenía miedo.
—No, pequeño, siempre hay una luz para ti—le aseguró mientras lo arrullaba con dulzura. —Cierra los ojos y recuesta tu cabeza, es hora de dormir—comenzó a cantarle al oído, al sentir que el agarre no iba a disminuir. —Tal vez encuentres una gran aventura, mientras te acuestas y duermes—sonrió cuando finalmente fue libre, pero no se separó mucho, solo le arropó mientras cantaba. —Si estas asustado de la oscuridad, yo calmaré tu miedo, hay una luz en el pasillo para que sepas que estoy aquí.
Levi le sonrió y Eren besó la punta de su nariz.
—Así que cuenta con tus bendiciones todos los días, hacen que los monstruos se vayan lejos…y todo estará bien—acarició sus mejillas mientras le cantaba. —No estás solo, estás en casa…buenas noches—sonrió esperando que se quedara dormido.
El niño lo vio curioso, le gustaba la canción y por eso siempre luchaba contra su sueño para escucharla completa, le hacía sentir amado…tan amado por su Eren.
—No me necesitarás para siempre…pero aún estaré aquí—prosiguió el castaño al ver que su niño no cedía. —Todos tenemos nuestras pesadillas, incluso yo, mi amor—besó sus mejillas y fue bajando cada vez más la voz, viendo que cerraba sus ojos. —De ahora en adelante, si me necesitas, puedes cantar esta canción…hay una luz en el pasillo prendida toda la noche.
Levi suspiró…le gustaba tanto esa canción, deseaba poder escucharla siempre, todo el tiempo.
—Así que cuenta con tus bendiciones todos los días, hacen que los monstruos se vayan lejos…y todo estará bien—se subió a la cama para recostarse con él, acomodándolo en su pecho. —No estás solo, estás en casa…buenas noches—sonrió al verlo quedarse dormido. —Buenas noches~
La respiración acompasada de su pequeño angelito le hizo saber que estaba profundamente dormido, le encantaba verlo dormir porque era cuando más tranquilo estaba, usualmente tenía que esconderlo y le daba tristeza verlo simplemente acceder con la cabeza baja…deseaba poder darle más libertad, pero con Nile en la tierra era complicado.
Escuchó golpeteos en la ventana que lo alertaron y después de dejar a Levi bien acomodado en la cama se levantó a investigar, cauteloso, esperaba que no fuera Nile porque terminaría matándolo. Se sorprendió al ver un cuervo intentando entrar, abrió la ventana y lo tomó para analizarlo, no estaba herido -como la mayoría de los animales que iban a su casa- y tenía una suave esencia familiar en las alas.
El cuervo alzó una pata mostrándole el papel que venía atado y Eren lo tomó dejando al animal en la cama, el ave de inmediato se acercó al niño que descansaba tranquilo, rozó su cabeza con la mejilla del pequeño y se inclinó suavemente en una reverencia extraña. El castaño trago saliva y suspiró, los animales sabían bien quien era…
Desdobló el papel y reconoció la letra de su madre, cursiva y apresurada, seguro que Erwin anduvo cerca cuando escribió. Se detuvo a leer con cuidado, enterándose del paradero actual de Nile, la situación con Mike y el comentario de Erwin sobre permitirle volver a casa. Eso último realmente le sorprendió, ¿cómo haría su padrastro? ¿O solo habría sido para hacer sentir bien a su madre? No lo sabía con exactitud…pero de cualquier forma debía declinar el ofrecimiento, fuera verdad o no, ahora su vida era Levi y por nada del mundo lo iba a dejar solo…además, le había prometido a Kenny que se lo entregaría en su momento, para mantenerlo completamente a salvo.
Llamó al cuervo para llevarlo a la cocina y alimentarlo en agradecimiento por su servicio, había conseguido además un mensajero…al menos así sería más fácil comunicarse con su madre y de forma discreta, y a su niño le encantaría tener compañía en casa.
Volvió a la cama con Levi y se acostó como antes dejando que el pequeño se le pegara como lapa, sonrió y besó su frente, enternecido. Amaba a esa criatura como nunca amo a nadie en su vida…y moriría si era necesario porque fuera feliz.
Jebus! xD me ha costado horrores terminar este cap xDD pero al fin! En serio, no saben lo aliviada que estoy, muchas gracias por los reviewss que me dejaron el cap pasado, los contestaré por interno nwn les mando besitos y ahora si, conti el domingo! Lo prometo!
Gracias por leer!
Rave~
