Cumpleaños

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Félix Agreste tenía seis años, justo ese día los estaba cumpliendo y había solo una cosa que deseaba desde el fondo de su corazón, más que el rico pastel, que el que sus amigos fueran a su fiesta, incluso más que los regalos que le darían, lo que más quería era que Ladybug lo visitara en su cumpleaños.

En realidad, la heroína de París se lo había prometido anteriormente incluso la había abrazado y besado en su mejilla. El solo recordarlo hacia que el pequeño se sonrojara.

Entonces Félix espero con impaciencia su cumpleaños, no le conto a nadie su encuentro con la heroína y se dedico a contar los días que faltaban, una y otra vez, había escogido con cuidado como se vestiría para cuando la viera y practicado que le diría cuando llegara.

Cuando llegoel momento de la fiesta estaba más que nervioso, espero y saludo a todos los que llegaban, siguió esperando pero Ladybug no llego, no llego al comienzo de la fiesta, ni cuando empezaron los juegos, tampoco cuando abrieron los regalos.

Como cúspide del pastel, su hermano mayor había desaparecido sin dejar rastro, aun cuando le prometió que le dejaría escoger de regalo cualquier cosa de su colección secreta de la heroína.

Félix se había dado cuenta que a veces su hermano mayor desaparecía por un par de horas y luego regresaba como si nada, sin decir palabra alguna, como si de un gato se tratara. No podía evitar pensar que su hermano era raro, pero aun así, aunque no se lo dijera nunca le quería. Adrien casualmente reapareció es una esquina del jardín, como si nunca se hubiera ido, justo a la hora del pastel, mas para ese momento el corazón del pequeño Félix estaba devastado, por más que espero la heroína no había llegado.

—¡Miren eso! —gritó uno de sus amigos de pronto y señaló hacia un lugar.

—¡Es Ladybug! —gritó otro.

Ahí, en la cima del techo se alzaba majestuosamente la figura de la heroína, el corazón de Félix volvió a latir a una velocidad exorbitante y corrió a encontrarse con Ladybug.

—Lamento llegar tarde pequeño, pero tengo algo para ti—dijo Ladybug mientras acariciaba su cabeza y extendía una caja con un gran lazo— ábrelo después ¿sí?

El niño asintió enérgicamente y se lanzó a los brazos de la heroína, quien le correspondió con un gran abrazo y un beso en la mejilla. Era definitivamente el mejor cumpleaños del mundo.

—Tú debes ser mi fan número uno ¿verdad? —pregunto la chica.

—Claro que si, My Lady—respondió el niño sin dudar.

Más tarde Félix se enteraría que Ladybug estaba salvando la ciudad del villano de turno, se sintió culpable por haber dudado de ella, pero muy orgulloso de saber que la heroína lo había derrotado rápido para cumplir con su promesa.

Su Lady era la mejor.

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Bonus

—My Lady…—comenzó a hablar Chat Noit pero se vio interrumpido por una ansiosa Ladybug.

—Ahora no Chat—dijo mientras lanzaba yoyo para irse—tengo una cita con un chico muy importante a la que no puedo faltar.

—¿Una cita?— preguntó alarmado el héroe—¿Un chico? ¿Qué chico? ¡Bugaboo!

Sin embargo, la heroína ya se había ido, dejándole con la duda. Minutos después el mismo estaría en primera fila para ver la "cita" de su Lady.


¡Al fin lo escribi! No acostumbro hacer continuaciones de mis oneshots, oh pero cuando hay niños de por medio no puedo evitarlo.

De hecho me dije hace diez minutos que este sería el último y luego pensé —y si hago uno donde el pequeño Félix descubra la identidad de Chat Noir, oh eso sería divertido—así que puede que en un futuro regrese con algo. Pero no lo esperen rápido.

Que creen que le regalo Ladybug al pequeño Félix? Quiero escuchar sus ideas

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