advertencias: lime/smut/lemon semi-explícito, foreplay, thigh riding, fluff, mucho besuqueo lol
rated M (+16), lee bajo tu propia responsabilidad °3°
los personajes no me pertenecen, todos los créditos a matsui-sensei
La primera vez que Karma la extrañó fue en su cumpleaños número 18, el único que no había pasado con ella. No se habían vuelto a ver desde el incidente en su casa, ocurrido hace casi un mes. Él llamó y mandó mensajes, preguntando cómo estaba e incluso disculpándose; si es que había que disculparse, porque según él no había hecho nada malo. Pero ahí estaba, rodeado de regalos lujosos, sus amigos y familiares, aplaudiendo y felicitando al pelirrojo, que sólo mantenía una sonrisa falsa en su rostro.
La primera vez que Manami se sintió culpable, fue la noche de navidad. Nevaba, ella estaba sentada al lado de la chimenea con un chaleco rojo con un feo venado bordado en su pecho y una taza de café bien caliente, en una especie de castigo por ser tan cobarde y huir de una situación donde tan sólo debía sonreír. Se levantó de su lugar y se decidió por su abrigo púrpura, agarró la pequeña caja con la cinta amarilla y salió corriendo hacia la casa de Karma.
La primera vez que ella tuvo que ocultar su emoción por ver a una persona, iba tarde a clases. Corría por los largos pasillos de la facultad de medicina de la Universidad Privada de Tokio, aún no se acostumbraba al gran edificio donde estudiaba, por lo que muchas veces no calculaba bien sus tiempos y se atrasaba en los que hacía. Ahí fue cuando se encontró con Karma. Los pasillos ya estaban vacíos porque los alumnos habían entrado a sus salones, ella no lo creía ¿es que acaso se volverían a encontrar hasta en el mismo infierno?
- ¿Sabes dónde está la facultad de ingeniería? – Él preguntó casual y serio.
Manami apuntó al edificio justo al frente de donde estaban, sin despegar su mirada de la de Karma, y él pasó por su lado, sin siquiera darle las gracias. Ella quería decirle que estaba feliz de volver a verlo y también disculparse, pero tal parece que a los dos se les hacía tarde.
La primera vez que Manami se atrevió a hablarle después de que se encontraron fue en la gigantesca biblioteca. Ella aún no conocía a mucha gente en la universidad, así que se sintió aliviada de encontrarse a Karma en el lugar, porque su estatura no le permitía alcanzar el libro que necesitaba. Y a pesar de que estos días ha estado evitándolo, se armó de valor y se lo pidió.
La primera vez que Karma la rechazó, él realmente no quiso hacerlo. Ella le había pedido un favor tan sencillo como alcanzarle un libro, pero él realmente no quería hablar con Manami, así que dijo que estaba con prisa y huyó del lugar, dejándola ahí. Al salir del lugar se golpeó la frente y volvió a entrar, qué estupidez estaba haciendo. Manami estaba sentada leyendo unos libros, claramente no estaba el que le había pedido, así que corrió hacia el pasillo de medicina biomolecular, agarró el libro y corrió nuevamente hacia la mesa donde estaba ella para entregárselo. Parecía un ángel, un ángel triste y decepcionado, pero su linda sonrisa apareció cuando él dejó el objeto frente a ella.
La primera vez que Manami se sintió aliviada fue una tarde en su apartamento. Leía, y Karma tocó el timbre para entrar. Habían vuelto a tener la misma confianza de antes, después de que él decidiera que ignorarse no era lo mejor. Se sentaron en el sofá con dos tazas de café en las manos.
- Manami-chan, gracias por el regalo que dejaste en la puerta de mi casa – Él dijo casual mirando las nubes a través de las ventanas.
- ¿Eh? – Ella no se lo había entregado personalmente, claro que no. Dejó la caja frente a la puerta, tocó el timbre y huyó (otra vez) - ¿Qué regalo? – Preguntó confundida.
- No te hagas la tonta, ese que envolviste con una fea cinta amarilla, aunque ya he probado miles de chocolates alemanes, gracias de todos modos, la intención es la que cuenta ¿no? – Le dijo arrogante y con una sonrisa burlona.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué eres así? Eres un mal agradecido, no sabes cuánto dudé en si ir o no ¿y tú me respondes de esta forma? Tú no eras así, fuera de mi ca-
- Estoy bromeando, tonta – La interrumpió sonriendo y golpeando su frente levemente – Nunca los había probado, estaban muy buenos, gracias, de verdad – Sonrió otra vez.
Manami supo que su decisión había sido la mejor, sonrió de vuelta alivida y bebió de su café.
La primera vez que Karma de verdad intentó coquetear con ella fue esa misma tarde en el mismo lugar, y sí que lo consiguió. Molestar a las personas siempre fue su mayor hobbie y Manami no se quedaría atrás. Decidieron hacer una maratón de netflix como en los viejos tiempos, hicieron pop corn en la pequeña cocina de ella, sus brazos se tocaban fácilmente y también sus manos de vez en cuando. Karma le preguntó cómo iba con esa investigación de un nuevo tipo de sangre, que salvaría a mucha gente. Ella respondió que aún no encontraban mucho.
-En caso de que no funcione, creo que tu sonrisa salvaría más personas que esa sangre artificial – Dijo, Manami se paralizó, las palomitas se quemaron y él recurrió a apagar la cocina, mientras ella no se movía. Trataba de procesar lo que había escuchado. Nunca habían coqueteado con ella ni la habían halagado, así que no sabía cómo reaccionar.
- ¿Estás tratando de seducirme o te estás burlando? – Le preguntó confundida.
-Estoy coqueteando contigo, Manami-chan – Le sonrió para complementar su cumplido – Pero si quieres considerarlo como seducción, está bien ¿crees que soy sensual?
-Qué… ¿D-de qué esta-tás hablando, K-karma-kun? – Él la atrapó entre la mesada y su cuerpo, ella estaba muy nerviosa, pero no podía dejar que él tuviera todo el control. Puso sus pequeñas manos sobre las de él, apoyadas en el mármol de la mesada, él subió sus cejas y ella sonrió – Eres muy guapo, nunca lo he negado.
La primera vez que Manami quiso salir de una clase, fue durante matemáticas. Karma y Manami tomaban esa misma clase debido a las carreras que estudiaban (medicina biomolecular e ingeniería administrativa). Estaban sentados juntos, en los últimos asientos porque habían llegado tarde. Karma estaba aburrido, y Manami trataba de poner atención a lo que decía el profesor porque Karma no dejaba de mirarla y eso la ponía nerviosa. Él puso una mano en el muslo de ella, y Manami saltó en su silla, ganándose miradas de sus compañeros más cercanos a ellos. Decidió no ponerle atención porque seguramente él sólo estaba jugando, pero cada vez le costaba más controlarse cuando Karma acariciaba su pierna, todo con una cara neutra, fingiendo que escuchaba al maestro. Su temperatura corporal comenzaba a subir y su respiración se hacía irregular, estaba sonrojada y temblaba cada vez que Karma trataba de ir más arriba de su falda verde. Ahogó un gemido, ya no soportaría por mucho tiempo, así que se armó de valor y se levantó.
-P-profesor, ¿puedo ir al baño?
-Apúrese, Okuda-san.
Ella se levantó rápidamente y Karma sólo la observó salir del aula con una sonrisa traviesa.
La primera vez que Karma se preocupó por lo que había hecho, la buscó por los pasillos. Desde la última clase de matemática, Manami lo estaba evitando, seguramente estaba molesta con él y pensaba que era un pervertido. Él no lo era, pero es que estando pronto a cumplir los 19, algo raro le ocurría a su cuerpo. Pasó frente al baño de mujeres sin prestarle atención y buscando con la mirada a la niña, pero un brazo lo agarró y lo hizo entrar al tocador de damas, posteriormente cayó sentado a uno de los retretes y recibió una cachetada. Manami lo miraba enojada para luego agarrar su cara bruscamente y plantar un beso en los labios del chico. Ferozmente metió su lengua y él correspondió luego de salir del shock. Ella se sentó en su regazo y se separó de él, para tomar aire y volver a besarlo. Nunca había besado a alguien con tanta intensidad, mordían sus labios continuamente y sus lenguas bailaban. Manami se sentía en el cielo. Ella movió un poco sus caderas haciendo que el chico dejara escapar un pequeño gemido, a lo que ella respondió con otro cuando él agarró sus piernas y comenzó a moverse de la misma forma.
-Podría besarte hasta morir – Le dijo ella entre jadeos.
Y así es cómo se saltaron la clase de matemática y probablemente fue mucho mejor que esos toqueteos que se daban a escondidas.
La primera vez que Manami fue a la biblioteca y no terminó sacando un libro, se había puesto una falda skater blanca mucho más corta, porque hacía calor y era bien cómoda. Se puso de puntas en sus zapatillas y tomó un libro gordo. Le faltaba uno todavía, que no encontraba, así que fue donde la bibliotecaria a preguntarle, y ella le respondió que seguramente estaba en la bodega. Manami fue allá y comenzó a buscar entre libros antiguos y llenos de polvo.
- ¿Qué buscas, Manami-chan? – Karma le susurró en el oído y ella se sobresaltó.
- ¡Me asustaste, imbécil! – Lo golpeó en el pecho y él se rió.
- ¿Qué buscas? – Insistió.
-Anatomía – la besó – de – la besó otra vez – Yokochi – y la volvió a besar, interrumpiendo sus palabras – Deja de hacer eso, estamos en un lugar público.
-Estamos en una bodega, nadie nos va a ver, a no ser que el señor Yokochi sea un ser omnipresente y te avergüence besuquearte conmigo frente a otros – Ella lo golpeó en el hombro y se fue de ahí, sin llevarse el libro que probablemente la salvaría en un examen.
La primera vez que Karma le escondió algo a Manami, iba saliendo de la farmacia. Había pedido una bolsa negra para guardar la cajita, llevarla a su casa y meterla al cajón de la mesa de noche, pero antes de ir a su departamento decidió invitar a Okuda a tomarse un café o una malteada, porque hacía calor. El maldijo por lo bajo al ver lo bonita que se veía cuando entró al lugar, ella no ayudaba a que Karma se controlara, y muchas veces estuvo a punto de dejar salir sus segundas intenciones. Bebieron y charlaron normalmente, él no se molestó en mirar disimuladamente el escote de la chica que se asomaba cuando se apoyaba con sus antebrazos en la mesa de vidrio, ya que notó que ella también le coqueteaba indirectamente al cruzarse de piernas lentamente o tirar su cabello hacia atrás, mostrando su cuello. Pero todo terminó cuando Okuda lo puso en una situación no muy cómoda.
- ¿Qué llevas en esa bolsa? – Le preguntó inocente.
- N-nada – Él abrió mucho los ojos y se atragantó con su bebida. Tal vez debió pedir más bolsas para que no se trasluciera el contenido.
-Dímelo ¿sí? – Manami rogó poniendo su cara más tierna- ¿Es un regalo para mí?
Oh, si supiera el tipo de regalo que hay ahí adentro.
-No es algo que a las mujeres les interese – Karma miró hacia otro lado y habló algo despacio, pero ella lo escuchó claramente, y después de procesar un poco y sonrojarse, decidió ser atrevida por una vez en su vida y dar a conocer sus intenciones.
-Si me voy a acostar con alguien tiene que interesarme.
- ¿Q-qué acabas de decir? – No recibió respuesta pues Manami salió rápidamente del lugar.
Y la primera vez que Manami decidió que ya era tiempo, Karma había entrado a su departamento con una botella de vodka y dos películas. Tenían la costumbre de juntarse los fines de semana y ver dos películas, pero Okuda se sorprendió porque nunca había sido con alcohol.
-Hoy traje dos románticas: Votos de amor y 50 sombras de Grey, ¿cuál quieres ver primero? – Él sonrió travieso porque a pesar de que sonara como una pregunta normal, era a la vez una propuesta indirecta sobre lo que harían esa noche.
Manami no sabía que responder, pero eligió Votos de amor, pensando que tal vez el alcohol la haría cambiar de opinión.
Se sentaron el sofá rojo de la chica y la película comenzó. Ambos dieron el primer trago directo a la botella. Manami vio como Karma relamía sus labios para eliminar el exceso de líquido. Diablos, de verdad quería besarlo. Ella se recostó en su hombro y subió sus piernas al sillón. En la mitad de la película Okuda ya no quería verla, estaba aburrida y desgraciadamente, al parecer su amigo no lo notaba. Él estaba inmerso en la trama, no quería admitirlo, pero sí sentía algo de lástima por el protagonista, así que no se dio cuenta cuando Manami posó su oscura cabeza en su regazo tratando de llamar su atención.
-Cambié de opinión, Karma – Lo llamó por su nombre haciendo que el chico saltara levemente – Ya no quiero ver esta película – Manami se sentó en sus piernas y besó su mejilla mientras Karma le ponía pausa. Cada vez se acercaba más a sus labios, pero no los tocaba, y eso le desesperaba y le hacía enojar. De verdad quería tener algo más con ella, pero estaba claramente borracha y no quería aprovecharse de eso. Así que se lo dejó en claro.
-Manami – Interrumpió con mucho esfuerzo los besos en su cuello – Escucha, yo también quiero acostarme contigo, pero no lo voy a hacer hasta que estés sobria, puede que después te arrepientas y quiero que estés segura.
- ¿Quién dijo que estaba ebria? – Ella le sonrió y puso sus manos detrás de su cuello. Karma miró la botella, y para su sorpresa estaba casi intacta. Luego la besó pasionalmente en los labios.
La tomó con sus fuertes brazos y ella enredó sus piernas en su cintura. Rozaba su pantalón con desesperación, haciendo que la fricción se hiciera presente y comenzara el placer. Karma tomó la liguita que sujetaba la trenza de Manami y la rompió, su cabello se soltó y cayó como una cortina que ocultaba ambos rostros, mientras no dejaban de besarse. Soltaban gemidos leves, ella sentada sobre él, al igual que siempre. Okuda descubrió que los gemidos de un chico eran muy atractivos, sobre todo de este pelirrojo que los soltaba desde lo más profundo de su garganta y la volvía más loca por él de lo que ya estaba.
Karma se mordió el labio inferior cuando comenzó a desabotonar la delgada blusa de la chica, mientras ella besaba su mandíbula y metía una de sus pequeñas manos bajo su camiseta, acariciando su abdomen y sus oblicuos. Él le dio una sonrisa traviesa, de esas que hacía cuando planeaban trampas para Koro-sensei. Si tan sólo sensei supiera que Karma puso sus manos en los hombros de Manami y comenzó a despojarla de su blusa, tirándola a algún lugar y dejando su torso sólo con un brasier blanco de encaje.
- ¿Ya no eres copa A? – Él le preguntó divertido. Ella se sonrojó y lo miró mal. Se cruzó de brazos haciendo que su busto se viera aún más grande, y Karma volvió a morderse el labio hinchado de tanto besuqueo. Manami volvió a ponerse colorada al ver su acción, y él se acercó y depositó un pequeño pero húmedo beso entre sus dos senos. Okuda sintió que moriría de fiebre si él seguía haciéndola sonrojar así.
-Deja de hacer eso – Suplicó con una risa algo nerviosa – Y no, ahora soy copa C – Ella atrapó sus labios otra vez y él agarró su cintura pasando sus dedos lentamente, haciendo que ella ría y besara su sonrisa. Finalmente, Manami tomó su camiseta burdeo y la sacó por su cabeza roja, sintió algo húmedo ahí abajo, y se avergonzó un poco al ver que se excitaba tan sólo al ver un torso desnudo.
Era eso o el chico estaba muy bien cuidado.
Besó sus clavículas, su manzana de adán y su mandíbula. Nunca imaginó que sabría pasar la lengua por el cuello de un hombre. Karma sólo disfrutaba y soltaba jadeos con su boca entre abierta. Hasta que se hartó y decidió cambiar los roles. La posicionó extendida en el sofá, él sosteniendo su propio peso en sus brazos y la miró a los ojos. Estuvieron así durante casi un minuto, sólo mirándose con las respiraciones agitadas y sonrisas en los labios.
-Me tienes loco – Le dijo – Tu sonrisa me tiene loco, tu pelo, tus piernas, tus manos, tus besos, maldita sea, Manami, todo de ti me vuelve completamente loco y quiero que lo sepas.
- ¿Quién diría que Karma Akabane terminaría rendido ante los pies de una tímida nerd buena para nada?
-No digas esas co-
-Tú también me tienes loca, desde que te conocí, me encanta cada milímetro de ti, y estoy segura de que Koro-sensei estaría desesperado porque aún no me besas ni me quitas este pantalón – Karma sonrió y volvió a besarla, ella enredó sus dedos en su cabello y él bajaba sus labios hacia su mentón y cuello. Besó sus hombros, clavículas y al momento de tocar la parte descubierta de sus pechos ella soltó un gran gemido agudo, lo que hizo que Karma se detuviera y la mirara sorprendido y travieso.
-Pero qué tenemos aquí, Manami-chan.
-Tú solo sigue, tonto – Lo regañó y él siguió con su plano abdomen riendo.
Desabrochó su pantalón corto manteniendo la mirada en la chica, para asegurarse de que ella le daba el permiso de seguir. Bajó el cierre y ella se mordió el labio cuando Karma puso su mano en su femineidad. Terminó sacando la prenda y apreció las pantaletas a juego con el brasier.
- ¿Te has preparado para mí? – Karma preguntó orgulloso.
- No, si una mujer se coloca ropa interior a juego es porque ella decidió llevarte a la cama – Ella se sentó y quedó frente a él. Besó sus labios rápidamente.
Y en el acto probablemente más atrevido de su vida, llevó su mano al bolsillo trasero del pantalón de Karma y sacó de allí el preservativo que el chico había metido antes de la salir de su casa. Manami colocó el paquete plateado en su brasier. Y Karma se sonrojó, observando la escena más erótica que alguna vez vio.
- ¿C-cómo supiste…?
- ¿…Qué estaba ahí? – Manami completó su frase riendo – Deja de mirar ahí, mírame a los ojos – Le levantó el mentó quitando su mirada de su escote – Se notaba el círculo a través de la tela, quizás cuánta gente lo vió.
Karma se sonrojó aún más y ella rio, él se lanzó sobre ella y comenzó a hacerle cosquillas, trataba de quitárselo de encima, pero era muy pesado, así que solo besó su cuello y él paró.
-No estamos aquí para hacernos cosquillas, Karma – Ella dijo cuando él se levantó y sonrió. Se desabrochó el pantalón y se los quitó rápidamente. Manami seguía siendo tímida en cuanto a una erección se refería, a pesar de que estudiaba medicina y ha visto muchas fotografías, pero soltó una risa nerviosa cuando vio los bóxers negros de Karma con ese característico bulto, que alguna vez también vio cuando tenía 15 años.
-Si quieres detenerte dilo ahora, porque a partir de este punto estoy muy excitado y ya no me voy a controlar – Le advirtió. Ella sólo asintió obediente, sonrojada, y Karma acarició su espalda en busca del broche de su brasier. Cuando lo encontró comenzó a jugar con él para soltarlo.
-No… - Manami susurró.
- ¿No?
-No – Le dijo algo avergonzada – Aún no.
Él asintió y le sonrió confortadoramente, diciendo que no se preocupara. Procedió a tocar la tela cubría su intimidad, con una sola mano separó un poco sus piernas y tocó ahí, con su dedo medio suavemente, sólo un toque por encima de la tela, que la hizo estremecer y abrir la boca. Hizo pequeños círculos buscando el placer de la chica, quién en realidad no estaba tan asustada porque más de alguna vez se había tocado pensando en él.
Karma fue cada vez más rápido, acelerando la respiración de Manami y también la cantidad de sus gemidos. Supo que estaba lista cuando ella misma comenzó a acariciarse su seno izquierdo, en busca de más satisfacción, por lo que él metió la mano dentro de la tela y movió dos dedos. Ella se detuvo con su labor mientras Karma manoseaba toda su intimidad, Okuda ahogó un gritó y lo miró a los ojos, él analizaba todas sus expresiones, todas las veces que ella trató de decir su nombre, pero no podía terminar porque Karma iba cada vez más rápido.
- Dios, estás muy mojada Manami, no eres tan pura como pensé ¿eh? – Karma sonrió concentrado en su labor, y ella buscaba lugares de donde agarrarse porque sentía que iba a caerse del sofá.
Cuando estuvo a punto de llegar a su clímax, él se detuvo. Manami lo miró enojada y sonrojada, pero su expresión cambió a sorprendida cuando Karma metió sus dos dedos a su propia boca y probó el sabor de la chica. Este chico la iba a matar de un infarto algún día. Luego, él sacó el preservativo de entre los pechos de la chica sin vergüenza, lo abrió y antes de sacar su contenido, Manami se lo arrebató, lo empujó hacia atrás y se sentó sobre su erección.
Ambos todavía tenían su ropa interior puesta, por lo que Manami acarició el miembro por encima de la tela, fuertemente y sin ninguna delicadeza como él lo hizo con ella. Le robó más gemidos que le llenaron los oídos a Okuda, mientras besaba su abdomen y seguía con su labor. Karma a veces soltaba sonidos agudos y el siguiente cambiaba drásticamente a uno ronco, y ella descubrió que no sólo le gustaba recibir placer, sino que también le gustaba darlo.
-Oh… Ma… Manami – Él dijo cerca de su clímax – Me voy… a… - Y ella se detuvo. Bajó sus bóxers de una sola vez y rápido, porque si se ponía a dudar no lo lograría nunca. Le pasó el paquete a Karma para que se lo colocara mientras ella se despojaba de toda la ropa que le quedaba y se recostaba en su espalda. Él se posicionó sobre ella y entre sus piernas, observándola completa y besando sus labios por enésima vez.
- ¿Estás lista, preciosa? – La miró serio a los ojos, no quería hacerle daño.
- Sí.
La primera vez que Karma sorprendió a Man… Bah, él la había impresionado muchas veces, pero esta vez sí que no se lo esperaba. Estaban enredados en las blancas sábanas de la cama de Manami, ella dormía boca abajo, con su espalda desnuda y con la tela que le tapaba justo lo necesario, Karma observaba su lisa piel, su oscuro cabello, y escuchaba los muy pequeños sonidos que venían de su boca.
-Eres impresionante, Manami-chan – Él pensó que ella dormía – Me siento muy afortunado de conocerte – Pero en realidad escuchaba todo lo que decía.
Ella se giró y se recostó en el pecho desnudo del chico, aún con los ojos cerrados. Él jaló de las sábanas para taparla un poco más. No quería que nadie más la viera, sólo él.
-Fuiste la primera en todo, la primera chica me impresionó, la primera que no me temió, la primera que quiso ser mi amiga, la primera que besé, la primera q-
- ¿También fui tu primera vez? – Ella dijo divertida, bromeando.
-Sí.
- ¿De verdad? ¿En serio? – Ella se giró para mirar su rostro, Manami pensaba que él ya se había acostado con otras, era muy guapo y popular - ¿Fui la primera chica?
- ¿Mh? Claro que sí, no me he acostado con nadie, tampoco he tenido novias, tú eres la primera – Sonrió. Manami lo miró con la boca abierta, y Karma aprovechó para besarla.
- ¿Soy tu novia? – Él la miró confundido y luego nervioso.
-Eh, pensé que lo éramos.
-No me lo has pedido, no que yo recuerde – Dijo ella sonriente. Karma se sentó recto en la cama y aclaró su garganta.
-Señorita Manami Okuda, ¿le gustaría pasar un par de años o más a mi lado? Prometo que la cuidaré, amaré, protegeré y le haré el amor cuando usted quiera.
Manami rió y se sonrojó.
-Claro que sí, señor Karma Akabane.
AYYYY VOLVÍ CON LO QUE TODOS QUERÍAN
qué les pareció? no quise seguir con lo del lemon porque sentía que iba a salir muy largo y estaba muuuuy sonrojada lolz
bueno, esta ya es la última parte de este fic, disfruté mucho escribiéndolo (aunque me haya demorado siglos en actualizar ups), muchas gracias por seguirlo, por sus comentarios lindos y por darse el tiempo de leer esto *corazón*
lamento mucho si salió muy OOC, si manami fue muy atrevida o si karma fue muy empalagoso, pero así es como me los imaginé en sus vidas adultas :( de todos modos, creo que todo salió bien, lo siento si es que hay faltas de ortografía o mala redacción, lo mejoraré para proyectos futuros ;)
aclararé conceptos
foreplay: todo el juego previo que se hace antes de ir al acto sexual (besos en el cuerpo, caricias, sexo oral blah blah)
thigh riding: cuando la mujer se sienta en el regazo el hombre y comienza a moverse eróticamente (como cuando uno se sube a un caballo o a una moto xd), es lo que manami siempre hacía con karma
lime: situaciones con cierta tensión sexual, pero no llega al coito
lemon/smut: situaciones sexuales explícitas, ya todos conocen este hehe
fluff: situaciones muy tiernas, donde todos terminan felices para siempre aw
ahora me despido, si quedaron con ganas de más, pueden pasarse por mis otros fics karmanami, igual de fluff pero menos pornosos jeje
muchas gracias por leer! besos, effy
pd: lo que tenía karma en la bolsa negra eran condones lolz
