Reclamar
Author: Batsutousai

Summary: secuela de Abandonado
enamorado del hombre que debe matar y miembro de la estimada Orden del Fénix, Harry Potter debe luchar una guerra en la que está dividido. ¿Puede llevar su mundo a la paz?

Capitulo 1

"No, no quiero que él lo sepa. Sera una sorpresa," le siseo Voldemort al hombre de cabello oscuro frente a él. "¡Solo no dejes que Harry se entere y no tendré que matarte!"

Eso fue todo lo que Fawkes tuvo que oír antes de desaparecer en una columna de fuego.

Harry Potter toco a la puerta del Director, silbando. Había sido un buen verano hasta ahora y su mejor amiga, Hermione Granger, iría a la mansión para quedarse el resto del verano con los gemelos este fin de semana. Extrañaba a los gemelos desesperadamente, ya que Hermione no los había llevado a reuniones de la Arder Oscura cuando había asistido. No que Harry la habría dejado. Confiaba en su gente con su vida, pero no estaba tan seguro de confiarles la vida de los gemelos.

"Ah, Harry, mi querido muchacho, pasa por favor." Albus Dumbledore sonrió, asiéndole al joven una seña para que pasara.

Harry sonrió "Hola, Albus," ofreció mientras se sentaba en una silla roja de felpa frente al antigua escritorio del director. "¿En qué puedo ayudarte?"

Albus se sentó detrás del escritorio con una mirada sombría. "Harry, necesito que tu y Ula se muden a la escuela por el resto del verano."

Ojos verdes se entrecerraron peligrosamente. "Mejor que esto sea bueno, Albus. Estoy cansado de que intentes alejarme de Marcus solo porque Severus pensó que era un mortífago al comienzo."

Albus suspiro. "Harry, Fawkes vio a Voldemort en la propiedad de Marcus. Estaba hablando sobre ti con alguien de cabello oscuro."

El joven mago se sobresalto y sus ojos se posaron en el fénix que lo observaba cuidadosamente. "Marcus no me entregaría a Voldemort," dijo con voz fría.

"Harry, no sabes eso con seguridad," respondió Albus.

Tom ... Harry suspiro en su mente al mismo tiempo que hablaba en voz alta. "Albus, tu no conoces a Marcus como yo. Él no me entregaría a Voldemort."

¿Si amor? Respondió el señor Oscuro con voz distraída.

Fawkes te vio hablando con uno de los mortífagos el otro día, respondió Harry observando a Albus con cautela. El director había cerrado sus ojos y parecía estar pidiéndole a un ser superior ayuda.

Harry sintió como los ojos de Tom se abrían a través de su vínculo mental. Joder. ¿Qué quiere que hagas?

Que me mude a Hogwarts por el resto del verano.

Hubo un gran suspiro de Albus. "Harry, también debes pensar en la seguridad de la Srta. Thorald."

Tom gruño. Escucho al Director, ya que el vínculo seguía abierto. Quédate en Hogwarts. Él te va a fastidiar por toda la eternidad si no accedes. Y si averigua que Herm y los gemelos vendrán...

Harry sentía deseos de llorar. En vez de eso, dio un puñetazo en el brazo de la silla, cerrando con fuerza sus ojos. "Albus, me doy cuenta de que si Voldemort también está en la mansión Ula y yo estamos en peligro, pero, también deberías darte cuenta, que hemos estado allí un mes y estamos bien ambos. Si Voldemort sintiera la necesidad de atacarnos, ya lo habría hecho," gruño, intentando con todas sus fuerzas no perder el temperamento.

Harry, por favor no te pongas en peligro tu mismo solo para tener sexo conmigo... gruño el Señor Oscuro mientras Albus respondía.

"Harry, en este asunto, me temo que Voldemort pudiera estar dándote un falso sentido de seguridad." Miro con sus ojos azules al adolescente frente a él y la mirada atravesó a Harry, aunque el chico no pudo verlo. "Te ordeno que vuelvas a Hogwarts para el final del día."

"No puedes ordenarme," Siseo el Niño Que Vivió, ojos verdes abriéndose de golpe.

°° Eres miembro de la Orden y parte del personal de Hogwarts, Harry, °° respondió Fawkes. °° Me temo que él puede ordenarte. °°

Solo accede, por favor, amor, rogo Tom.

Harry apretó sus dientes y fulmino con la mirada al director. "Te odio," ladro antes de ponerse de pie y salir volando de la oficina.

Estoy seguro que podre visitarte si prometo no sacarte de la escuela, sabes, Tom murmuro con dulzura. Y tendrás a Severus y a Poppy para conversar, por supuesto, en caso que necesites otro miembro de la Orden Oscura para discutir.

¡Odio estar atrapado! Grito Harry, arrojándose hacia abajo en la escalera de salida. ¡Odio la sensación de no tener donde ir! ¡Tú sabes eso!

Si, lo sé pero Albus no te va a dar una opción al respecto.

"¡Harry!" una voz femenina llamo sorprendida.

Harry vio a Poppy Pomfrey apresurándose hacia él. Ella estaba usando su capa de viaje y su bolsa medica. "Hola, Poppy."

La enfermera se detuvo frente al joven mago y limpio un rastro de lágrimas en el rostro del chico. "¿Que sucede?"

Harry se mordió los labios. "Albus vio a Voldemort en la mansión. Me dijo que debo quedarme aquí el resto del verano."

"Y estas intentado decidir que decirle a Marcus." La enfermera asintió con tristeza.

Harry asintió. Poppy era uno de los dos miembros del personal que sabía que Marcus Brutús, quien había enseñado Defensa Contra las Artes Oscuras el año anterior, era, en realidad, el Señor Oscuro Voldemort. Ella comprendía el humor enfermizo de la situación. "No quiero quedarme aquí."

Poppy puso una mano con gentileza sobre el hombro de Harry. "Lo sé, pero cuando Albus no te da una opción..." ella le dio una triste sonrisa. "Dile a Marcus que Albus te necesita aquí en caso que haya un ataque a la escuela o algo así. Con los ataques comenzando de nuevo, Albus probablemente comenzara a llamar al personal antes de sus vacaciones." Ella se acero y le susurro al oído, "Y no es como si Albus Dumbledore pueda hacer una maldita cosa para mantenerlo aquí mi Lord." Ella le beso la mejilla. "Ven a verme cuando regreses. Los gatitos de Scamp nacieron hace poco y no he tenido tiempo de nombrarlos."

Harry asintió y se enderezo, sacudiendo sus mejillas húmedas. "Está bien. Si ves a Albus, déjale saber que fui en busca de Ula y nuestras cosas."

"Por supuesto." Poppy sonrió y luego entro a la escuela.

Con su suspiro pesado, Harry comenzó a caminar hacia las rejas.

Ula Thorald estaba tan complacida como Harry de dejar la mansión. Tom y Harry pasaron una hora intentando sacarla de su habitación. Cuando nada funciono, los amantes intercambiaron miradas y sacaron la puerta del camino con un hechizo.

"¡No me iré!" grito la joven bruja desde su cama mientras le arrogaba un ganso de peluche al Señor Oscuro de la pila en su cama.

Harry salió del camino pero Tom, cuyo temperamento estaba a punto de ebullición, hizo explotar el ganso. "Suficiente," gruño.

Ula observo las cenizas del ganso en shock. Harry tomo la oportunidad de acercarse a la cama y envolverla en un abrazo. La chica de doce años se largo a llorar y se aferro a Harry como si fuera la última cosa en el planeta. Harry le acarició el pelo castaño oscuro y miro al señor oscuro. ¿De verdad tenias que hacer explotar la maldita cosa? Pregunto en su mente con un toque de humor.

Tom suspiro y se sentó en el otro lado de la cama. "Lo siento, Ula, pero pensé que te había enseñado que no me lanzaras cosas," el Señor Oscuro dijo con una voz ligeramente burlona.

En respuesta, la niña sollozando agarro una muñeca por el cabello y la arrogo sin mirar al hombre tras ella.

Tom gruño y se sobo la cabeza donde una pata de la muñeca lo había golpeado. "¿Quieres que también la haga volar?"

"¡No! ¡Quiero que te vayas!" grito Ula contra el pecho de Harry.

Tranquilízala. Yo iré a empacar tus cosas, Tom decidió molesto antes de salir enojado.

Harry se inclinó hacia atrás para poder mirar a los ojos grises de la niña. "Ula, nadie quiere que nos vallamos. Hasta los elfos domésticos están alterados."

"¿Por qué no pudiste decir que no?" grito Ula golpeando con un puño el pecho contra el que recién había estado llorando.

"Lo intente," susurro Harry. "Pero soy un profesor de su escuela y un miembro de su Orden. Cuando Albus me da una orden, Estoy obligado a seguirlo. Pelee con él al respecto. ¡Merlin sabe que pele con él! Pero no dejo que nos quedáramos. Lo siento, Ula." Le limpio las lágrimas con gentileza, con ojos tristes.

Ula observo al joven que se había vuelto como un hermano o un tío favorito para ella. Sabía que Harry quería que se quedara con todo su corazón: no necesitaba que lo dijera para saberlo. También sabía que Harry nunca le mentiría, y fue ese conocimiento lo que la hizo asentir y calmarse. No era justo que se enojara con Harry. Él había hecho lo mejor. Era Dumbledore con quien debía estar furiosa, y juro para sí misma que haría que el viejo lamentara que ella y Harry dejaran la Mansión Slytherin contra su voluntad. "No es tu culpa," le dijo al mago.

Harry le dio una sonrisa triste. "No, supongo que no." él suspiro. "Empaquemos las cosas, ¿ya? Mientras mas pronto nos vamos, mas pronto podemos convencer a los elfos domésticos de Hogwarts para que pongan algo desagradable en la comida de Albus de esta noche."

Ula rio. "¡Cierto!"

Después de reunirse con Albus en la entrada y que Ula le lanzara un gran trozo de madera podrida al director, a Harry y Ula le mostraron una suite con dos dormitorios que compartirían por el resto del verano. La suite se volvería la habitación de Harry por el resto del año escolar, y el adolescente había prometido a su joven pupila que le guardaría sus cosas si no quería dejarlas en el dormitorio de su Casa. Después de recibir sus instrucciones de Harry, la chica se fue a conversar con los elfos domésticos para que pusiera una poción que Harry le había pasado en la sopa del director. Ula no sabía lo que haría, pero Harry le había prometido que sería una buena venganza.

Una vez que tuvo todo listo, Harry fue a la enfermería y toco a la puerta de la oficina de la enfermera. "¿Poppy?"

Poppy le sonrió a su invitado al abrir la puerta. "Luces mucho mejor."

"Sí, bueno, fue algo divertido observar a Albus horrorizado porque Ula le había arrojado un trozo de madera," admitió Harry.

La enfermera rio y le hizo una seña a Harry para que pasara. "Me imagino que cualquiera se sentiría horrorizado si una chica de segundo le arroja un trozo de madera. Asumo que ella estaba tan complacida de dejar la mansión como tú lo estabas."

"Ella solo tuvo una manera más estresante de mostrarlo," accedió Harry dejándose caer en una silla.

"¿Y cómo mostro ella su disgusto?" pregunto Poppy preparado té para ambos.

"Se encerró en su habitación, luego comenzó a arrojarnos cosas cuando hechizamos la puerta para que se abriera." Gruño Harry. "Tom no estaba complacido y termino causando una pequeña explosión con la ayuda de un ganso volador. En represalia, Ula espero a que él se sentara en la cama y luego le arrojo una muñeca a la cabeza. Él se marcho molesto."

Poppy rio mientras le pasaba al joven mago una taza de té antes de sentarse frente a él. "Con el temperamento de Tom estoy sorprendida de que no hiciera explotar a la muñeca también."

"Amenazo con hacerlo." Harry sonrió. "Así que Ula le grito que se marchara."

La enfermera solo sacudió la cabeza. "Esa niña tiene suerte de que él se preocupa por ella. ¡Cualquier otro habría terminado explotando, sin mencionar la muñeca!"

"¡Lo sé!" Harry rio. "¡Deberías verlos jugar Quidditch juntos! ¡Él siempre la deja conseguir la Quaffle aunque no estén en el mismo equipo!"

"Oh, eso debe confundir a la gente que juega con ustedes." Poppy bufo.

"Su equipo se molesta mucho, pero el equipo de ella se asegura de siempre pasarla la Quaffle antes de meter gol." Harry sacudió la cabeza. "Y Tom dice que odia el Quidditch, también."

"Déjame adivinar, ¿él accede a jugar apenas le preguntan?" Poppy rio.

"Si." Harry hizo una mueca. "¿Que sabes que yo no sé?"

La enfermera sonrió. "Solía jugar como Guardián en el esquipó de Slytherin."

"¡Entonces me mintió!" Harry se dio una palmada en la frente. "Maldito bastardo. Tengo que tener una larga conversación con él."

Poppy rio otra vez. "Oh, claro que no jugó en su dos últimos años. Lo echaron del equipo cuando no lograron conseguir que pasara tanto tiempo en las practicas como en la biblioteca."

El Niño Que Vivió rodo los ojos. "Suena como él." Bufo, dejando a un lado su té. "Ahora, ¿dijiste algo sobre gatitos?"

"Oh, sí." Poppy dejo a un lado su té y se levanto. "Scamp tuvo sus gatitos hace seis semanas. En realidad estaba pensando que escogieras uno para tu cumpleaños, si lo deseas."

Los ojos de Harry se abrieron y se puso de pie. "¡Claro! ¿Donde están?"

"En mi habitación." Poppy sonrió guiando al adolescente hasta la puerta de su dormitorio. "No se atreva a hacer ningún comentario sobre el desorden esta vez, Sr. Potter."

"Si, Madame Pomfrey," respondió Harry esquivando la palmada de la enfermera.

"Diablillo." Poppy rio y lo guio dentro de la habitación hasta donde se encontraba Scamp rodeada de cinco pequeños cuerpos peludos. La mayoría de ellos eran oscuros, con pelaje moteado, al igual que su madre, pero uno tenía la cara aplastada y pelaje naranja.

Harry apretó los labios y se arrodillo al lado de la camada de gatitos mitad -Kneazles. "Creo que ya se quien es el padre."

"¿Oh?" Poppy frunció el ceño y comenzó a acariciar la cabeza de su mascota.

"Crookshanks, el gato de Herm," respondió Harry antes de mirar a la madre Kneazle. "¿Puedo acariciar a tus bebés, Scamp?" pregunto educado.

Scamp observo al joven mago con brillantes ojos peligrosos por un largo momento antes de ronronear y relajarse. "Tomare eso como un sí," murmuro Poppy, rascando a Scamp tras sus orejas.

Harry sonrió y comenzó a acariciar uno de los gatitos oscuros. "¿Aun no los nombras?"

"No. Como te dije iba a dejarte escoger uno para tu cumpleaños, así que no iba a nombrarlos ante de eso," respondió Poppy. "Puedes escoger el que te guste, pero no creo que Scamp te dejó llevártelo por lo menos hasta una semana más."

"Aww..." Harry le puso una cara triste a la madre Kneazle. "¿Aunque prometa cuidarlo mucho?"

Poppy rio mientras Scamp dejaba escapar un bajo 'miau'.

"Mi cumpleaños es en dos días, Scamp. Estas segura que no puedo tener a uno de los gatitos entonces? Te prometo traerlo cada día para que te asegures que no le he hecho nada malo," el adolescente se quejo bromeando.

Scamp pareció considerar esto por un largo momento antes de maullar y lamerse una pata.

Harry parpadeo un par de veces. "Hey, Poppy, ¿eso fue un sí?"

"Creo que sí," murmuro la enfermera asombrada.

"Genial."

Poppy rio. "Bien, entonces Sr. Potter, ¿por qué no escoges uno?"

Harry sonrió y comenzó a revisar cada medio gato, medio Kneazle. Después de mirar por quince minutos o algo así, escogió un gatito gris oscuro con manchas negras y grandes orejas. "¿Por qué no te llamamos Smoky, eh?" le pregunto al animal.

"Es una chica, sabes," le advirtió Poppy.

"Supongo que tendré que decirle a Crookshanks que no puede tener sexo con su hija," respondió Harry con ojos brillantes. Acaricio al pequeño gatito y recibió un suave ronroneo en respuesta. "¡Ooh! ¡Es tan lindo!"

Poppy rio. "Creo que Smoky es un buen nombre, Harry."

"Yo también." Harry sonrió mientras acariciaba al gatito. "Gracias, Poppy."

"De nada."

Harry fue despertado la mañana del treinta y uno de julio por alguien que le salto encima. Abrió un ojo verde y fulmino con la mirada a Ula. "¿Tenias que saltar sobre mí, monstruo?

"En realidad yo se lo pedí," dijo una voz divertida desde la puerta.

Harry levanto la cabeza de golpe y le dio una gran sonrisa. "¡Marcus!"

"Feliz cumpleaños, amor." El Señor Oscuro rio mientras Ula abrazaba con fuerza al adolecente en la cama. "¿Por qué no dejas que Harry se vista, Ula? Así podemos ir al Gran Comedor."

"Okay," accedió Ula saltando de la cama y corriendo fuera de la habitación.

Harry se levanto de la cama y se estiro. "Te extrañe," le susurro al hombre tras él.

Tom pasó sus brazos alrededor de la cintura de Harry y acerco la espalda del chico contra su pecho. "Pero amor, solo han pasado dos días," bromeo.

"Bastardo," declaro Harry antes de girar la cabeza y captura los labios de Tom con los suyos. El Señor Oscuro tomo la cara de Harry con una mano, besándolo desesperadamente. Cuando se separaron, los ojos de Harry brillaban traviesos. "Solo han pasado dos días, sabes," el adolescente bromeo sonriendo.

Tom rio. "Así es." Beso con rapidez a Harry luego lo soltó. "Vístete, mocoso."

"Si, querido bastardo," respondió el adelante, caminando hacia su armario y abriendo las puertas. "¿Que debería ponerme?"

"Tus pantalones de cuero," Tom respondió de inmediato.

Harry rio y saco esos pantalones, también agarro su camiseta negra favorita, que tenia un agujero en la espalda que permitía ver su tatuaje del basilisco y el fénix. "Como desees, amor."

Mientras el adolescente se cambiaba, el Señor oscuro observaba la habitación con ojo crítico. La cama era mediana y simple. Tenía sabanas blancas de algodón, cosa que causo que Tom frunciera el ceño. Sabía muy bien que Harry prefería la seda sobre el algodón. "Harry, amor, tus sabanas..."

"Lo sé." Harry hizo una mueca. "Albus no me ha dejado salir del edificio lo suficiente como para poder comprar sabanas nuevas, y sabes que los maestros tienen que amoblar sus habitaciones por las suyas."

Tom asintió. Hare que Blinky te traiga un juego de sabanas de seda cuando llegue a la mansión, ¿está bien?"

Harry rodo sus ojos con una sonrisa. "Solo accedo porque sé que ella estará emocionado de tener ese trabajo." Tiro la ropa de cama a la cesta. "¿Cuánto tiempo estarás aquí?"

"Solo por el día, lamentablemente." Tom suspiro. "tengo una reunión a la que asistir mañana, tú lo sabes."

"Oh. Cierto." Harry se froto el puente de la nariz cansado. "Lo siento."

"No te culpo." Comento el Señor Oscuro. "Sé que no es tu culpa. Vamos, asegurémonos que ese monstruo que ambos amamos y adoramos no haya destruido nada."

Harry rio y lo guio a la sala. Ula lo observo con precaución desde la puerta de su habitación. "¿Qué hiciste ahora?" Harry pregunto con un toque de humor.

La chica sonrió nerviosa. "Harry, ¿puedo darte mi regalo de cumpleaños ahora?"

El joven mago parpadeo unas cautas veces. "Claro." asintió, sentándose en el apoyabrazos de una de las sillas del lugar. Tom se paro tras él. "De hecho, si me traes ese paquete que está en la mesa también puedo abrirlo."

"¿De quién es ese?" pregunto Tom mientras Ula agarraba le regalo de la mesa y corría hacia él con ambos regalos.

"Nev. Su abuela quería hacerle una fiesta privada, algo para la familia así que ambos nos enviamos nuestros regalos con anticipación. Recibí este ayer," respondió Harry tomando primero el paquete de Neville y abriéndolo con cuidado. Adentro habían dos gruesos rollos de pergamino que tenían escrito 'Longbottom' en uno y 'Potter' en el otro. "¡Ha! ¡Finalmente!"

"¿Qué es?" Ula preguntó curiosa.

"Los árboles genealógicos de mi familia y la de Nev. Me prometió encontrar una copia del árbol genealógico de los Potter ya que yo no pude encontrar una, y también le mencione que me gustaría ver su árbol genealógico," explico Harry, sin varita levitando los dos pergaminos al escritorio en la sala para cuando tuviera tiempo de revisarlos. "Pásame eso," ordeno, sosteniendo una mano hacia Ula.

"Espero que te guste," murmuro la joven bruja, removiendo sus pies y observando el piso mientras Harry desenvolvía el pequeño paquete.

Harry saco un álbum de fotos y lo reviso, anonadado. Estaba lleno de fotografías tomadas de su tiempo en la mansión Slytherin y muchas de las fotografías Harry no sabía que habían sido tomadas. "Wow..." susurro al fin.

Ula levantó la cabeza de golpe y observo con alegría el rostro agradecido de Harry. "Feliz Cumpleaños, Harry," le dijo dándole un abrazo al adolescente.

Harry envolvió con sus brazos a la chica y respiro profundo. "Gracias, querida," murmuro, besándola en la mejilla antes de dejarla ir. "Es fabuloso."

Ula tomo el álbum y salió corriendo hacia la habitación de Harry para guardarlo sin decir ni una palabra.

Tom rio y beso a Harry con gentileza. "¿Entonces vamos a desayunar?"

"¡Comida!" grito Ula y salió corriendo hacia los dos líderes de la Orden Oscura.

Harry se puso de pie y tomo la mano de Ula riendo. "Está bien. Comida," accedió mientras Tom pasaba su brazo por los hombros de Harry. El mago más bajo entonces pasó su brazo libre por la cintura del Señor Oscuro y apoyo su cabeza en el hombro del otro mago mientras partían hacia el Gran Comedor.

Ula con rapidez se libero del agarre de Harry y corrió adelante de ellos, riendo. "¡Comida!" grito unas cuantas veces.

"¿Cuántos años tiene?" pregunto Tom.

Harry rio. "Tiene doce, Marcus."

"¿Estás seguro? Habría jurado que tiene seis," respondió el Señor Oscuro, sus ojos brillando con diversión.

Ula corrió alrededor de ellos y le dio a Tom un cabezazo por detrás. "Tengo doce, Marcus," gruño y volvió a tomar la mano de Harry.

"Podrías haberme engañado," Tom respondió bromeando.

Harry rodo sus ojos. "Ustedes dos son una pesadilla," declaro cuando llegaban a las puertas del Gran Comedor.

Cuando las puertas se abrieron como una docena de voces irrumpieron en una canción. "¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, feliz cumpleaños querido Harry, feliz cumpleaños a ti!"

Harry observo en shock a sus amigos y familia que estaban parados al medio del Gran Comedor, que había sido decorado en los colores de la casa Gryffindor. "Gracias, chicos," susurro.

'¡Oh, acéptalo y come algo, hermano!' Ginevra Weasley-Potter le sonrió a su hermano adoptivo desde su lugar al lado de Hermione Granger. Amabas mujeres sostenían un bebé y un biberón

"¡Comida!" accedió Ula medio arrastrando a Harry hacia donde estaba la comida sobre una mesa al lado de la pared.

Tom, habiendo soltado a su amante cuando se dio cuenta lo que Ula tenía planeado, se acerco a Severus, que estaba parado con el ceño frunció lejos de la multitud. "¿No sabes cómo divertirte?" pregunto el Señor Oscuro con una sonrisa.

"No," respondió el profesor de Pociones como si nada, antes de acercarse y susurrarle a su líder, "Albus y varios miembros de la Orden están aquí. Ya le advertí a 'Saber' y a Lucius. Creo que Blaise, Draco y Theodore son espías de la Orden, ¿correcto?"

"Si." Tom asintió, observando la multitud. "Moody ..."

La mirada de Severus se poso en el ex-Auror. "Por lo que se. Él no ha sido un problema."

"Extraño... creerías que saltaría ante la oportunidad de maldecir a tantos magos oscuros." El Señor Oscuro frunció el ceño mientras miraba al paranoico hombre.

Como si supiera que estaban hablando de él, o quizás por que los había pillado mirándolo, Alastor "Ojo loco" Moody se dio la vuelta y miro fijamente a ambos hombres. Severus entrecerró sus ojos y Tom frunció aun más el ceño cuando Moody camino hacia ellos. "Encuentro interesante que tantos invitados tengan la Marca Tenebrosa." Comento como si nada Ojo Loco.

Ambos Slytherins apuntaron con precaución sus varitas hacia el ex-Auror. "¿Qué quieres Moody?" siseo Severus.

"No mucho." Ojo loco sonrió. "Sólo-"

"Alastor," Harry dijo con sequedad, al parecer saliendo de la nada y parándose al lado del ex-Auror. "Por favor no me digas que estas intentando darle un ataque al corazón a Marcus y Severus."

"¿Yo haría algo así?" Ojo loco le dio a Harry una mirada sorprendida.

Harry rodo sus ojos. "Si." Luego miro a los dos magos frente a su paranoico mentor. "Considero a Ojo loco uno de los míos, ¿está bien? No dejen que los asuste."

El Señor Oscuro guardo su varita. "Pudiste mencionar eso antes, Harry," siseo.

"¿Que habría tenido de divertido eso?" pregunto Ojo loco.

Harry sacudió su cabeza, divertido. "Tengo mis razones amor. Alastor, anda a molestar a Albus o algo así."

"Ah. ¿Me estas botando de tu pequeño círculo oscuro?"

"¡Vete!" Harry rio. Cerrándoles el ojo el viejo mago se dirigió hacia donde estaba Albus y entablo con él una conversación. Harry miro a su amante y al maestro de Pociones. "Lo siento, saben, pero perdí una apuesta con él, así que no podía decirles nada hasta que él sacara el tema."

"Por supuesto," gruño Severus finalmente guardando su varita.

"¿De qué fue la apuesta?" pregunto Tom, curioso.

Harry se sonrojo lo que atrajo la curiosidad de Severus. "Er ... nada importante."

"Escúpelo, Potter," gruño Severus ojos brillando encantados ante su habilidad para atormentar al joven mago.

Los ojos de Harry recorrieron desesperados el lugar por un momento antes de posarse en Rodolphus Lestrange – disfrazado como Saber Upwood – y se ilumino. "Oh, ahí esta Saber. ¡Necesito decirle algo!" les dio una gran sonrisa antes de marcharse.

Severus y Tom observaron al apresurado joven marcharse con iguales sonrisas. "Me dirás lo que es, ¿correcto?" pregunto Severus.

"Por supuesto." Tom se giro a mirar a su mortífago. "¿Qué crees que fue?"

"Probablemente tiene que ver con ese misterioso tatuaje que supuestamente tienes," dijeron dos voces que salieron de la nada tras los dos magos. Ambos hombres se dieron la vuelta con rapidez, varitas apuntando a quienes hablaron, que resultaron ser nada menos que los gemelos Weasley, Fred y George.

Tom bajo su varita y le frunció el ceño a ambos. "¿Donde oyeron eso?"

"Gin," repitieron a coro.

"Necesito tener una pequeña conversación con esa mocosa."

"Antes que lo hagas, ¿nos mostrarías?"

"¡Que!"

Severus tosió suavemente. "Creo que Poppy necesita mi ayuda..."

"¡No me dejes con ellos!" grito Tom mientras Severus se marchaban apresurado de una manera en que no pareciera que estaba huyendo.

"Oh, no te preocupes-"

"No te haremos nada que te duela."

"Mucho."

"Saben, parece que Ula necesita mi ayuda..."

"Buen intento, Marcus."

"Pero todos sabemos que Hermione la está ayudando con lo que necesite."

Tom miro con rapidez alrededor de la habitación, como Harry había echo momentos antes, finalmente sus ojos se posaron en Lucius Malfoy. "¡Ah! ¡Lucius! ¡Perfecto!" Luego se apresuro a hablar con su Segundo al mando.

Los gemelos intercambiaron miradas. "Oh bueno-"

"Supongo que tendremos que esperar hasta otra ocasión."

"Maldición." Los dos se marcharon a echarle licor al ponche.