Mica: Uno menos ^_^


Capítulo 10: El Misterio de la Mansión Noroeste

Era noche frio y tormentosa, en la casa de los Noroeste se movían cosas de aquí para allá, sin siquiera importarle los truenos que resonaban dentro.

-Debo decir que, entre los invitados de este años para la fiesta, hay mucha variedad- sonrío la mujer de cabello castaño, vestido de marca y con mucho maquillaje.

-Sí, es una mescla de millonarios y multimillonarios- contesto el hombre con traje elegante y cabello rubio. Miro fríamente a uno de los sirvientes, frunciendo el ceño y golpeando con el periódico que tenía a mano. –Pon bien la mesa-

-¿Dónde estará…?- la mujer miro a su hijo que se les acercaba, frunciendo el ceño. –Te dije que te pusieras la corbata verde mar, no de verde lago-se cruzó de brazos. –Y te dije que te pusieras el traje negro- agrego al verlo con el azul oscuro.

-Pero…me gusta esta- se la acomodo con algo de nerviosismo.

-Tienes que obedecer a tu madre, Patrick- gruño el hombre acercándose.

-Yo…- se quedó callado cuando su padre hizo sonar una campana. Dejo escapar un profundo suspiro, asintiendo suavemente. –Si padre- antes de poder dar un paso, todo a su alrededor empezó a temblar y algunas cosas empezaron a flotar en el aire

-Ho no…- el mayor frunció el ceño, esquivando la vajilla de alta calidad que era lanzada a su dirección. –¡Eres de mi propiedad, tienes que obedecerme!- al ver que el ataque no cesaba, se escondió bajo la mesa junto a su familia.

-Esto es un desastre- la mujer se cubrió la cabeza cuando un plato voló en su dirección.

-Tiene que haber alguien que pueda solucionar esto- él frunció el ceño, una idea viniéndosele a la mente cuando el periódico aterrizo frente a sus ojos. –Y creo que tengo a la persona ideal para esto-

(Introducción)

-Vamos, hazlo una vez más- sonrío Stan con emoción.

-Por favor~- Fidds se le unió.

-Son peores que unos niños- bufo Ángela con diversión.

-¡Somos niños!- rieron los tres castaños.

-Bien, bien- rio y chaqueo los dedos, su apariencia cambiando rápidamente: adolescente, mayor, hombre, animales, para después volverse un Stan.

-Esto es genial~- ambos rieron al mismo tiempo.

-Increíble, parece un espejo- rieron Ford y Fidds.

-¿Estás haciendo eso otra vez?- rio Mabel acercándose.

-¡Claro!- dio una vuelta, cambiando hasta ser Mabel con una sonrisa y con los brazos extendidos. –¡Es muy divertido!- la mayor rio al escuchar su voz.

-Sí, lo que tú digas- se sentó y predio la televisión, bufando al ver las noticias.

-No puede ser…- Ángela volvió a la normalidad, acercándose a la tele y viéndolo con los ojos bien abiertos. –¿Ya es la fecha?-

-Eso parece- Mabel se encogió de hombros.

-¿Qué es eso?- preguntaron los gemelos al mismo tiempo.

-Es la fiesta elegante para gente rica de los Noroeste- respondió rodando los ojos. –Se dice que nadie del pueblo ha podido entrar desde que la mansión fue fundada hace años-

-¿Una fiesta para gente estirada y creída?- Stan se cruzó de brazos. –Suena como la fiesta más aburrida del mundo-

-Lo es- asintió ella. –Esa gente solo piensa con la billetera-

-¿Y por qué hay tanta gente afuera?- pregunto Ford viendo las noticias.

-Como ellos tiene la entrada prohibida, acampan afuera intentando ver la fiesta- respondió Mabel, rodando los ojos.

-Que aburrido…- murmuro, sus ojos dirigiéndose a la puerta cuando escucho que tocaban. La abrió, parpadeando con sorpresa al ver a quien menos esperaba.

-Necesito tu ayuda- era Patrick, vestido de "incognito" y sacándose los anteojos negros.

-¿Qué es lo que quieres?- enarco una ceja.

-Algo esta embrujando la mansión Noroeste- hablo rápidamente.

-¿Y por qué te ayudaría?- frunció el ceño. –Siempre nos molestas y tratas mal a mi hermano-

-¡Esta bien!- los anteojos negros cayeron al piso. –¡Pon un precio y te lo daré pero tienes que ayudarme o la fiesta se arruinara!-

-Mmm…- Ford miro de reojo adentro, donde Stan, Fidds y Ángela reían junto a Mabel. –Quiero que mis amigos puedan entrar-

-Ash…agradece que estoy desesperado- de adentro de su ropa, saco cuatro sobres dorados y se los entrego, una sonrisa formándose en el rostro del chico Pines. Cerró la puerta y se acercó a sus amigos, extendiéndoles los sobres.

-¿La fiesta?- enarcaron una ceja, para después sonreírse entre ellos.

… … … …

-Bienvenidos a la mansión Noroeste- gruño Patrick mientras avanzaba, ahora con el traje negro y una corbata roja. –Y ni se les ocurra tocar nada- lo chicos estaban vestidos con traje pero sin corbata, mientras que Ángela tenía un vestido color verde con una cinta azul en la cintura y un moño en esta.

-Tonto…- murmuraron Ángela y Stan, riéndose ligeramente al haberlo dicho al mismo tiempo.

-Ha…pero si es el hombre del año- el señor Noroeste se les acerco, una sonrisa forzada pintada en su rostro. –Espero que nos ayude con nuestra…situación…porque los invitados llegaran en una hora-

-Hare lo posible- asintió, acomodando la mochila que llevaba en la espalda. Los mayores se alejaron, dejando a los niños solos.

-No puedo creer que nos hayan obligado a usar traje- murmuro Stan.

-Por lo menos no nos reclamaron las corbatas- rio Fidds.

-Bien…empecemos con esto de una vez- Patrick se dio media vuelta y empezó a caminar.

-¡Iré contigo sixter!- rio, rodeando los hombros de su hermano con su brazo.

-¿Quieren más ayuda?- pregunto Fidds con una ligera sonrisa.

-Nha, no será necesario- sonrío Ford. –En cuanto terminemos, volveremos con ustedes-

-Muy bien- asintieron, observando como los gemelos se alejaban. Se miraron entre ellos, empezando a reírse y a caminar por el lugar.

… … … …

-Vaya…- Stan miro con asombro todas las cabezas y pieles de animales que decoraban la habitación. Sobre la chimenea, con muchas cabezas ubicadas a su alrededor, había la foto de un hombre leñador.

-Aquí es donde ocurrió- hablo Patrick cerrando la puerta.

-Yo también poseería este lugar…- gruño Stan.

-No hay de qué preocuparse- Ford saco el diario, abriéndolo al instante. –A los fantasmas se los clasifica en diez categorías…mover las cosas es solo la categoría uno-

-¿Aburrirás a todos con tu odioso libro o harás algo?- pregunto el chico Noroeste con burla.

-Déjalo en paz o el próximo fantasma serás tú- Stan lo miro con el ceño fruncido.

-Me gustaría verte intentarlo, tonto- le gruño.

-¡Alto los dos!- Ford se interpuso. –Tú, deja a mi hermano en paz- miro al Patrick con el ceño fruncido, para después ver a su gemelo. –Y tú Lee, deja de pelear con él-

-Aja…- ambos se cruzaron de brazos, desviando la mirada.

-Muy bien- asintió Ford, sacándose la mochila y empezando a revisarla. –Solo debo encontrar el agua limpiadora y…-

-He…Ford…no quiero interrumpirte pero…- Stan trago saliva. –…c-creo que algo le falta a la pintura- miraron la pintura, donde faltaba el leñador posando. Los relámpagos iluminaron el lugar, haciéndolos temblar ligeramente. De la boca de los animales muertos empezó a salir un extraño líquido, al mismo tiempo que el fuego de la chimenea se prendía de golpe y con fuerza.

-¡Viejos asuntos! ¡Viejos asuntos!-empezaron a corear todas la cabeza, mientras todo a su alrededor empezaba a flotar. Stan, como reflejo, puso a su hermano tras de él y miro atento a su alrededor.–Cielo negro y sangre antigua…¡que la oscuridad del bosque hoy los persiga!-

-¿Q-Qué hacemos?- Patrick temblaba pero no le demostraría el miedo a los gemelos.

-N-No lo sé- temblaron violentamente cuando una mano esquelética y cubierta de fuego salió de la chimenea, seguido rápidamente del esqueleto entero y con un hacha clavada en el cráneo. Stan reacciono cuando una especia de piel empezó a cubrir los huesos y, tomando la mano de sus acompañantes, los guio rápidamente a esconderse debajo de la mesa.

-Huelo…¡HUELO A UN NOROESTE!-rugió con furia, una barba de fuego azulado apareciendo al instante. Elevo la mano y un hacha más grande apareció. –Sal ya- gruño y, mientras avanzaba, arrastraba su arma contra el piso. –Sal de donde quiera que estés o te iré a buscar-

-T-Tenemos que salir de aquí- murmuro el Noroeste.

-Lo dices solo porque TU trasero es el que está en peligro- Stan frunció el ceño.

-Esto no puede ser cierto…- murmuro Ford cuando, al alumbrar la página del diario con la luz negra, apareció el mensaje de "Pide piedad".

-Agh, ¡¿Quién demonios escribió eso?!- gruño el castaño.

-Ustedes…-se tensaron cuando la mesa de movió de golpe, dejándolos a la vista. –¡No debieron venir aquí!-

-¡Vámonos!- Stan les agarro de la mano y empezó a correr, esquivando el hachazo que les mando el más grande.

-¡¿A dónde vamos, idiota?!- Patrick frunció el ceño cuando pasaron por el jardín.

-¡A donde sea es mejor!- lo miro de reojo, una sonrisa de burla apareciendo en su rosto. –¿O prefieres ir con el fantasma asesino?-

-¡Cállense los dos!- Ford frunció el ceño, sus dedos pasando rápidamente las páginas del diario. –Necesitamos algo de plata para encerrarlo- levanto la vista y sonrío. –¡Y justo estoy viendo nuestra salida!- antes de poder entrar a la habitación, sintió un fuerte tirón en el brazo que se lo impidió.

-¡No puedes entrar ahí!- negó el Noroeste. –Esta habitación es la favorita de mis padres y van a matarme si la arruinas- señalo los zapatos cubiertos de barro del chico.

-No puedes estar hablando en serio…- frunció lentamente el ceño, todos estremeciéndose con fuerza al escuchar fuertes pasos acercarse. –¡Tienes que déjame pasar!- empezaron a hacer fuerza.

-¡No, tiene que haber otra forma!- gruño el dueño de la mansión.

-C-Chicos…- Stan miran hacia todos lados.

-¡¿Dónde están?!-resonó aquella voz por el pasillo, al mismo tiempo que los pasos e hacían más fuertes.

-¡No puedes temerle tanto a tus padres!- hablo el de seis dedos, ignorando los ruidos a su alrededor.

-¡T-Tú no lo entenderías!- negó el otro, ambos ignorando al pobre castaño nervioso.

-¡Deténganse!- se les abalanzo, los tres cuerpos atravesando uno de los cuadros gigantes de la familia Noroeste y cayendo de bruces al suelo. –¿Qué…?- miraron a su alrededor.

-¿Dónde estamos?- Ford se levantó, sus ojos recorriendo el lugar sucio y lleno de tela de arañas.

-No lo sé- Patrick negó con la cabeza, intentando recordar aquella habitación, parándose al lado del castaño Pines.

-Y espero que el fantasma tampoco lo sepa- se cruzó de brazos, sin notar como una figura cubierta por una sabana se levantaba tras él.

-¡Chicos, cuidado!- ambos fritaron, corriendo fuera del alcance de aquel hombre.

-¡Tu destino esta sellado, Noroeste!-gruño yendo tras el chico, quien tropezó y cayó al piso. –¡Es tu fin!-

-¡No!- Ford sonrío, tirándole algo a su hermano.

-¡Es el tuyo, fantasma tonto!- rio su gemelo levantando el espejo de plata. El fantasma dejo escapar un grito, su cuerpo yendo hacia atrás con fuerza y rompiendo la ventana, llevándose con él a Patrick y rodando por el patio.

-¡Lee!- el de anteojos corrió colina abajo hasta su hermano, ayudándolo a levantarse. –¿Estas bien?-

-¡Perfecto sixter!~- rio sacudiéndose el traje.

-¿Lo tienes?- pregunto Patrick levantándose rápidamente.

-¡NO!-golpeo con fuerza el espejo, intentando salir.

-¡Increíble!- soltaron los tres con una gran sonrisa, chocando las manos entre ellos.

-Nunca pensé que diría esto pero…¡muchísimas gracias!- Patrick les sonrío enormemente, sorprendiendo a los gemelos. –Les debo una grande…a ambos-

-Espero que lo recuerdes, niño mimado- Stan sonrío, golpeándole ligeramente el hombro. –Te la cobrare cuando menos te des cuenta-

-Te estaré esperando, tonto- Ford suspiro y sonrío, viéndolos reírse ligeramente entre ellos.

… … … …

-Vaya Patrick, recurriste al hombre adecuado para el trabajo- sonrío su padre.

-Nunca hay gracias suficientes- la mujer ni siquiera sonreía. –Suficientes- murmuro después de unos segundos.

-Solo cumplí con el trato- los gemelos se sonrieron entre ellos. Se dieron media vuelta, el brazo de Stan rodeando los hombros de su hermano.

-¿Ya…ya se van?- pregunto Patrick algo triste.

-Sería divertido quedarse pero…tengo un fantasma de nivel 10 para desechar- se alejaron entre risas. –Quizás…él no sea tan malo- hablo Ford después de unos segundos.

-No puedo creer que diga esto pero…quizás no lo sea- Stan se encogió de hombros, ambos deteniéndose de golpe al escuchar una risa. Miraron el espejo, notando al fantasma con barba flameante reírse a carcajadas.

-¿De qué te ríes?- pregunto enarcando una ceja.

-Pudieron engañarlos-negó lentamente con la cabeza. –Me recuerdan a mí, hace 150 años-

-¿Por qué lo dices?- Stan se cruzó de brazos.

-Hace 150 años, los Noroeste nos pidieron construir una mansión en la cima de la colina-el fantasma en el espejo desapareció, el recuerdo sucediendo al mismo tiempo que aquel hombre hablaba. –Nos dijeron que sería para beneficio del pueblo y que una vez al año, harían una gran fiesta y que todos seriamos parte del festín. Nos costó años de trabajo duro y sacrificio pero cuando llego el día de la gran fiesta que le habían prometido a la gente del pueblo…nos negaron la entrada- se notaba la furia en aquellas palabras, al mismo tiempo que mostraba a su yo vivo golpear con fuerza y enojo las puertas del lugar, gritando lo más fuerte que podía. –Y sin los árboles, los aludes de lodo comenzaron y mientras ellos festejaban y reían, fui arrastrado por la tormenta…y con mi último aliento, dije: "¡Dentro de 150 años, regresare y si la entrada sigue cerrada al pueblo, vuestra sangre adinerada derramare!". Un maleficio que perduro hasta este día- la imagen desapareció y el leñador volvió.

-Espera un momento ahí, amigo…- Stan frunció el ceño, cerrando los puños con fuerza. –¿Ellos sabían que esto pasaría…y utilizaron a MI HERMANO para evitar que un fantasma loco hiciera justicia?- el fantasma asintió lentamente. –Ya vuelvo…- gruño y se dio la vuelta.

-¡Stan, espera!- intento alcanzar a su hermano pero él ya había abierto de una patada la puerta.

-¡Noroeste!- gruño llamando la atención de la familia.

-Volvieron…- una suave sonrisa apareció en el rostro de Patrick, borrándose al ver como el chico lo miraba.

-¡Tu!- lo apunto con el dedo. –¡Engañaste a mi hermano, todos lo hicieron!- avanzo un paso. Pudo sentir los doce dedos de su gemelo aferrarse a la manga de su traje pero no le importo. –¡Solamente debían dejar entrar a la gente del pueblo y el maleficio de rompería pero dejaron que mi hermano hiciera el trabajo sucio!-

-Cuidado con lo que dices…amigo- el hombre ni siquiera cambio su expresión. –Estoy dando una fiesta para las personas más importantes del mundo…¿tú crees que vendrían si tuvieran que codearse con la gente de tu clase?-

-¡¿Mi clase?!- frunció el ceño. –Escúchame amigo, los de MI clase son mejores que toda la gente estirada que tienes en esa sala- le gruño, para después mirar a Patrick. –Y no me equivoque contigo, eres tan malo como tus padres…otro eslabón en la peor cadena del mundo-

-E-Escuchen, yo no…yo no quise ocultárselos pero…- se calló y llevo sus manos tras la espalda cuando su padre hizo sonar la campana. Suspiro derrotado, desviando la vista y guardando silencio.

-Disfruten de lo que queda de la fiesta…porque será la última vez que tú y los de tu clase entren aquí- el mayor los miro con seriedad.

-Ustedes y su fiesta se pueden ir al…- Ford le cubrió la boca a su hermano, prácticamente arrastrándolo a la salida.

-Lee…- lo soltó una vez lejos de la sala.

-¡No, no pienso arrepentirme por nada sixter!- se negó rápidamente. –Se lo merecía…y si no fuera porque me sacaste de ahí, hubiera golpeado a ese tonto-

-No te preocupes, no vale la pena- apoyo su mano de seis dedos en su hombro, sonriéndole enormemente. –¿Por qué mejor no vas con Ángela y Fidds mientras yo me encargo del fantasma?-

-P-Pero…- lo miro con los ojos bien abiertos.

-No te preocupes- le guiño el ojo. –Volveré en cuanto lo expulse, te lo prometo-

-Está bien…- murmuro resignado. –…quizás…planee con Ángela una broma muy especial- una sonrisa malvada se formó en su rostro.

-Stanley…- lo miro de brazos cruzados.

-Ok, ok…no are nada…por ahora- se rieron ligeramente. –Nos vemos después Ford, no tardes mucho-

-No lo are- negó con la cabeza y rio, agarrando el espejo escondido en uno de los arbustos y empezando la caminata.

-¡Déjame ir niño, tú los odias mucho más que yo!-hablo el fantasma, sus puños chocando con fuerza contra el espejo.

-Mi nombre es Stanford- hablo al terminar de preparar todo, sacando el diario y empezando a pasar paginas rápidamente. –Hey, te entiendo…pero mi hermano y mis amigos están ahí y no quiero que les hagas daño-

-Comprendo Stanford-el hombre desvió la vista, para después mirarlo de manera suplicante. –Entonces, antes de expulsar mi alma, ¿pueden estos cansados ojos de leñador contemplar mí amado bosque en calma una vez más?-

-Supongo…que no habrá problema- se encogió de hombros y con una sonrisa, agarro al espejo y lo alzo, volteándolo. –Ahí tienes, amigo- la risa de aquel leñador fantasma se empezó a escuchar, al mismo tiempo que el espejo empezaba a quemar. Ford lo soltó, viendo con miedo y asombro al espejo romperse contra el piso, el fantasma saliendo con una risa de victoria total.

-¡VENGANZA!-rio, alegándose del castaño a máxima velocidad.

-Hay no…Stan y mis amigos- murmuro al ver que se digirió a la mansión. Se levantó lo más rápido que pudo y empezó a correr.

… … … …

Ángela, Stan y Fidds reían alegremente, bailando e ignorando a toda la gente a su alrededor. Ángela se detuvo de golpe, agarrando las manos de los chicos y moviéndolos, evitando el golpe de una rama que empezaba a salir de todos lados.

-¡Mi venganza…llego al fin!-rio apareciendo en medio de la habitación.

-Leñador…- se sorprendió al verlo convertir a algunas personas en estatuas de madera, al mismo tiempo que todos los animales disecados cobraban vida y los Noroeste se escondían de todos. –¡No tienes que hacer esto!- el fantasma la miro y se le acerco. –¿No me recuerdas?- lo miro fijamente.

-Niña…-murmuro lentamente.

-¡Exacto, soy yo!- asintió rápidamente. –Escucha, no tienes que hacer esto…- agarro su gran mano entre las suyas y lo acerco a su rostro, sonriéndole con cariño. –…podemos encontrar otra forma de arregla esto, por favor-

-Lo siento niña pero…-la barba del leñador ardió con un poco más de fuerza. –…hay solo una forma de cambiar este destino, ¡que un Noroeste habrá las puertas a los vecinos!- empezó a reír con más fuerza, alejándose de ella.

-¡NO!- Fidds y Stan la agarraron, evitando que lo siga. –Por favor…-

-¡Chicos!- Ford abrió la puerta de golpe, haciendo una mueca ante las figuras de madera.

-¡Ford, cuidado!- Stan se interpuso cuando un rayo intento darle a su hermano, quedando convertido en madera.

-¡Lee!- intento dar un paso adelante pero un aura violeta se lo impidió.

-¡Busca a Patrick y haz que todo esto termine!- Ángela lo tele-transporto antes de quedar convertida en madera junto a Fidds.

… … … …

Ford chillo, aterrizando de espalda contra el piso. Se levantó rápidamente, sonriendo al ver una luz parpadear en aquel cuarto recién encontrado.

-¡Patrick!- ahí estaba él, sentado con la vista baja y mirada triste, prendiendo y apagando la linterna que tenía en la mano. –Escucha, tienes que venir. El leñador volvió, está convirtiendo a todos en madera y solo un Noroeste puede evitarlo- los agarro de la muñeca e intento levantarlo. –Vamos, no tenemos mucho…- el otro se zafo de su agarre con facilidad. –¿Patrick?- se arrodillo a su lado.

-¿Sabes por qué este cuarto estaba escondido?- ni siquiera lo miro. –Era por esto…- prendió la linterna e ilumino varios de los cuadros que había ahí. –Un registro pintado de todo lo que mi familia hizo…engañar, mentir…- suspiro y apago la luz. –No les dije la verdad a ti y a tu hermano porque temo enfrentar a mis malvados padres- se desato bruscamente la corbata, tirándola a un lado. –Tu hermano tiene razón…soy solo otro eslabón en la peor cadena del mundo- suspiro con tristeza.

-No tienes por qué ser como ellos- se sentó a su lado, sonriéndole ligeramente. –Tu puedes cambiar…o como dice Stan y mi mama: "tú eres el único que puede hacer la diferencia"-

-Puede…que tengas razón- se sobresaltaron al escuchar gritos. Corrieron a la sala, viendo con miedo a toda la gente convertida en madera.

-Un bosque de dolor, una lección que aprender y ahora la familia Noroeste…¡tiene que arder!-rio el leñador, la foto del castaño con sus padres empezando a prenderse fuego. Vio de reojo a los recién llegados y disparo.

-¡Cuidado!- Ford lo cubrió, recibiendo el rayo. –Haz algo Patrick…- lo miro con tristeza, su cuerpo entero volviéndose completamente de madera. Patrick frunció el ceño y camino a paso decidido a la palanca situada al lado de la puerta.

-¡OYE, TÚ!- se mantuvo firme aun cuando el fantasma leñador lo miro. –¿Quieres que le abra la puerta a los del pueblo? ¡Bien, lo are!- alzo la mano hacia la palanca pero no la toco. –Pero debes volver todo a la normalidad-

-¡¿Quieres probarte a ti mismo?!-rio ligeramente. –¡Entonces, gala la palanca y cumple con la promesa de tus antepasados!- Patrick acerco agarro la palanca pero una puerta en el piso se abrió, mostrando a sus padre y su mayordomo.

-Patrick Elías Noroeste, ni siquiera lo pienses- hablo su padre con seriedad. –No dejaremos que el pueblo nos vea así, tenemos una reputación que cuidar- se aclaró la garganta. –Ahora entra, tenemos comida y mayordomo por una semana…luego lo comeremos a él- lo último lo susurro. Patrick miro a los gemelos y frunció el ceño, apretando ligeramente la palanca. –¿Te atreves a desobedecerme?- saco la campana y la empezó a agitar, el sonido haciendo eco en la mente del menor. –¿Es que esto no funciona?- enarco una ceja cuando su hijo no retrocedió.

-Hay muchas cosas que no funcionan…- miro a su padre, parándose firmemente. –…¡y yo voy a repararlas!- bajo la palanca de golpe, escuchando los jadeos de sus padres y del fantasma.

-¡Si, está pasando!-el leñador miro por la ventana, una gran sonrisa dibujándose en su rostro. Toda la sala empezó a volver a la normalidad, al igual que todas las personas. –Patrick, tú no eres como los otros Noroeste- el castaño sonrío. –Ya ciento que se hizo…justicia- su cuerpo se desvaneció, al mismo tiempo que las puertas se abrían de golpe y toda la gente entraba.

-Bien hecho- sonrío Ford acercándose a él.

-Odio admitirlo pero…- Stan le golpeo con fuerza el hombro, sonriéndole con diversión. –…no lo hiciste tan mal…para ser un niñito de mama-

-Gracias…creo- rodo los ojos. –Disfrútenlo mientras puedan, mis padres seguros volverán a cerrar las puertas para el año que viene-

-Quizás tengas razón- Fidds se les acerco, sacudiéndose el polvo que tenía sobre su ropa.

-Pero a la siguiente vez, te ayudaremos a volver a abrir las puertas- Ángela rio ligeramente. Patrick sonrío ligeramente, rodando los ojos con diversión.

-¡Comamos algo!- Stan rodeo el hombro de su hermano con su brazo derecho y con el izquierdo los hombros de Fidds. –Me muero de hambre~-

-Me gustaría saber a dónde va toda esa comida- rio el de castaño claro.

-Créeme, no querrás saber- rio el portador del diario. Patrick los guio y antes de que Ángela pudiera dar un paso, sintió un fuerte tirón de su brazo.

-¿Frederick?- lo miro con preocupación, siendo arrastrada fuera de la vista de la gente. –¿Qué pasa?-

-R-Repare la laptop…y creo que algo muy malo se acerca- miro hacia todos lados, como asegurándose que nadie los vigilaba. –¡Un gran cambio! ¡El fin del mundo!-

-Vamos Fred, tranquilo- apoyo su mano en su hombro, dándole una suave sonrisa. –Olvídate de eso por hoy, mañana hablaremos más tranquilos-

-P-Pero…- saco la laptop de entre su barba, abriéndola rápidamente. –L-La cuenta regresiva…-

-Escucha, te prometo que lo hablaremos en la mañana- cerro con suavidad la computadora, haciéndola desaparecer. –Ahora, ve y disfruta de la fiesta- lo hizo avanzar, su sonrisa desapareciendo lentamente. –Ya se acerca…- murmuro viendo un cuadro de tela colgada en la pared, donde se veía a una figura triangular amarilla, con un solo ojo en medio, con brazos y piernas, junto a muchas llamas a su alrededor. Ángela dejo escapar un suspiro, apretando firmemente los puños.