Fate Absolute Blade Works
Prologo: La muerte de un Héroe
Débiles ruidos podían escucharse apenas, era especialmente una madrugada callada donde ni siquiera un solo grillo se atrevió a perturbar el silencio de aquella noche de luna llena. Frágiles corrientes de viento acariciaban las ramas de los árboles, al soplar el viento una hoja se despegó de la rama cayendo lentamente a los pies de una persona que yacía allí, y que al parecer simplemente estaba contemplando el cielo.
Esa persona era un hombre, un hombre joven de cabello rojizo que no parecía exceder de los veinte y tantos años, ese hombre era Emiya Shirou.
Hace ya varias semanas que no podía dormir, por lo que terminó adoptando el pequeño pasatiempo de caminar en las madrugadas, talvez en busca de relajación o talvez de una respuesta que le devolviera la paz que había sido sutilmente robada junto con su capacidad de conciliar el sueño, estaba en una complicada situación y no es como si tuviera alguien con quien hablar de esto. Bueno… Tal vez sí, pero esa única persona no estaba en condiciones según lo que él pensaba para preocuparse en esas cosas. La verdad es que no deseaba ser una molestia y mucho menos preocuparla, ella no estaba pasando por un buen momento, últimamente tenía que lidiar con los problemas relacionados a la maternidad, en pocas semanas iba a ser madre y su estado de ánimo en estos últimos meses de gestación no ha sido de lo mejor. Él también iba a ser padre dentro de poco y extrañamente este hecho era el detonante de su dilema.
Toda su vida había deseado ser un héroe justiciero, siempre luchó por aquel ideal y era algo en lo que no podía estar equivocado, ese era su objetivo sin importar que, dicha determinación lo había llevado a derrotar a una versión futura de sí mismo años atrás, lo que demostraba que pese a ser un ideal prestado y talvez iluso no podía estar equivocado. Pero por alguna razón estaba olvidando su ideal, ya no quemaba con tanto fervor en su alma ¿por qué sentía ese enorme deseo de permanecer junto a su futura esposa y ese bebé que pronto nacería más que nada? Tanto que lo hacía preguntarse si en verdad quería salir a salvar el mundo o quedarse junto a sus seres queridos y protegerlos.
Cerró su puño derecho con fuerza y bajó la mirada al suelo.
No puedo estar equivocado. – Susurró.
En ese momento recordó todas las aventuras que ha vivido con ella, en especial aquellas que empezaron a ocurrir 8 meses atrás, cuando se enteró que iba a tener un bebé. Y no pudo evitar dejar escapar una mueca de risa al recordar todas estas memorias ¿ha sido divertido después de todo no?
Poco a poco sin notarlo había dejado de apretar su puño abriendo lentamente la mano.
Suspiró. –Creo que es hora de volver a casa. –dijo en voz baja luego de suspirar.
Mientras Shirou caminaba de regreso a la residencia Emiya, que era donde actualmente estaba residiendo no pudo evitar notar lo calmada y tranquila que era esta parte de Ciudad Fuyuki, era todo lo distinto a Londres que a veces parecía no dormir. Después de vivir poco más de 3 años en Londres se sintió bien volver a casa después de todo. Aun así al final esta gran ciudad le terminó dejando un pequeño regalo de despedida que descubriría 2 semanas más tarde luego de haberle dicho adiós.
Flashback
Hace dos semanas que Shirou y Rin habían vuelto de Londres a Ciudad Fuyuki, durante esas dos semanas Rin había llevado a Shirou de un lugar a otro, dicho en propias de palabras de ella "Redescubriendo la ciudad" lo que ya era costumbre para el joven de cabello rojizo, y más que una costumbre, le agradaba ir con ella a todos lados, era entretenido después de todo.
Y bueno no se podía olvidar el entrenamiento… O al menos eso ella siempre decía.
Dos semanas después…
Eran las 7:00 am y como era normal cada mañana Shirou se dedicaba a preparar el desayuno sin ningún tipo de prisa, disfrutando de la mañana antes que su tutora despertara, aunque no era enteramente de su gusto quedarse en la Residencia Tohsaka, tampoco se quejaba, estaba con ella y con eso le bastaba.
Casi media hora después el desayuno estaba listo mientras Shirou lo servía, la figura de una pálida y aparentemente enferma Tohsaka Rin lo espantó de repente.
¿Te pasa algo Tohsaka?- Preguntaba Shirou con cierta preocupación y asombro en su rostro, al ver a la chica.
-No, Estoy bien, solo estoy un poco mareada, debe ser que tengo hambre nada más.- decía la heredera de los Tohsaka aun somnolienta, mientras dejaba salir un pequeño bostezo.
Shirou a pesar que se tranquilizó un poco, no podía dejar de pensar que algo andaba mal, la noche anterior por alguna extraña razón Rin le había pedido que no durmieran en la misma habitación como lo llevaban haciendo hace casi un año, pero no se extrañó mucho, desde ese periodo de tiempo habían dormido separados repetidas ocasiones, la mayoría de ellas porque Rin estaba furiosa y lo quería lejos. Pero ahora que lo pensaba mejor la noche anterior ella no parecía enojada, más bien parecía tener prisa.
-Eh! Shirou ¿en qué piensas?
-No, nada de importancia jejeje. Oye Tohsaka deberías sentarte a desayunar antes que se enfrié.
-¿Eh? , bueno tienes razón.
Rin se sentó a la mesa lentamente y con cara de pocos amigos, mira y de reojo a su novio el cual aún tenía esa cara de preocupación que ella no podía entender, solo estaba un poco mareada, no es para tanto, ¡Por favor! Ella no era una niñita, además a veces era molesto que el fuera tan sobreprotector.
Shirou notó que Rin parecía un poco molesta, y al parecer estaba pensando algo, bueno eso fue hasta que se percató lo que había en el plato, cuando bajo y vio el desayuno occidental que tanto le agradaba de huevos revueltos y tostadas francesas, su cara se puso pálida de repente acto seguido coloca ambas manos sobre su boca a la velocidad de un rayo, luego al sentir el olor de aquel rico desayuno penetrando su olfato, sus mejillas se inflaron y se tornaron moradas, haciendo que la chica saliera huyendo de escaleras arriba hacia el baño a toda velocidad.
Todo esto pasó en un segundo, Shirou aún no reaccionaba a lo que había sucedido del todo, su instinto natural fue más rápido, el cual hiso que casi inmediatamente ella saliera disparada, el fuera detrás escaleras arriba.
Cuando Shirou pisó el último escalón pudo ver en el pasillo como Rin entraba rápida y frenéticamente hacia su habitación, el siguió su paso a toda velocidad hasta entrar en esta, una vez dentro de la habitación, Shirou examinó rápidamente todo el interior y al no ver a su compañera comenzó a mirar desesperadamente hacia todas direcciones.
De repente se escuchan ruidos provenientes del cuarto de baño que estaba dentro de la habitación, al percatarse Shirou se dirige a toda prisa hacia este esperando finalmente dar con Rin.
Pero la puerta estaba cerrada…
¡Rin! ¿Qué sucede, estás bien? –Decía Shirou mientras golpeaba la puerta.
-¡Estoy Bien! –Gritó la pelinegra –No moles…. Pujj.
-¡Déjame entrar!
-No, idiot… Pujj.
Una vez más la chica no pudo terminar su frase a causa de las náuseas, esto último solo inquieto más a al joven Emiya el cual no pudo contenerse y terminó por derribar la puerta.
Al entrar al baño Shirou la pudo al fin encontrar. La chica estaba de rodillas en el suelo justo en frente del excusado, sus brazos temblaban y su respiración se podía notar agitada. En menos de un segundo Rin hiso un movimiento y cerró con fuerza la tapa del inodoro.
¡Eres un bestia!, derribaste la puerta. -decía la joven jadeando mientras le dedicaba una fría y asesina mirada al pelirrojo.
-Lo... Lo siento, pero estaba muy preocupado por ti.
-¿No podías simplemente esperar a que saliera?
-No, cuando se trata de ti, no.
Rin suspira y recuesta la cabeza sobre el excusado ya cerrado.
-Shirou, a veces pienso que te preocupas demasiado por los demás, y bueno… creo que en especial por mí. –decía la Tohsaka mientras miraba con un semblante triste el suelo.
-Contigo es diferente, simplemente el hecho de saber que corres peligro, me enloquece y no puedo contenerme, si algo llega a pasarte no volvería a ser el mismo.
Rápidamente el semblante de Rin cambió de enojado a calmado, esta vez mirando a Shirou con una pequeña sonrisa en su rostro.
-Gracias Shirou, contigo me siento más segura.
Ambos sonrieron tiernamente, Shirou caminó tranquilamente hacia ella, la ayudo a ponerse de pie y finalmente la llevo hasta su cama donde Rin terminó por dejarse caer.
Quédate aquí iré por un vaso de agua a la cocina. –Rin asintió, en secreto le encantaba ser consentida por él, todavía a sus 22 años él la hacía sentir como una niña pequeña.
Una semana después…
Tic tac, Tic tac, era lo único que Shirou podía escuchar, una débil luz de luna se filtraba por entre las cortinas como única iluminación en la oscura recamara, eso era todo lo el que podía ver. Aquel olor a frutas que le encantaba invadía su olfato siendo así lo único que podía oler. Ella, su suave respiración, su cuerpo acurrucado en el de él, su cabeza justo encima de su pecho desnudo, Y eso, eso era todo lo que él podía sentir.
¿Shirou estas despierto?
-Sí, pensé que ya estabas dormida.
-No, solo pensaba en el algo.
-¿En qué?
-No me siento del todo segura de decirte esto.
-Entiendo… , Tohsaka, enserio me preocupas, toda esta semana te has portado extraño.
-Es un poco molesto que después de tanto tiempo juntos, solo en raras ocasiones me llames por mi nombre.
-Supongo que solo me acostumbré, o talvez solo me guste llamarte por tu apellido, Rin.
-Eres un idiota, No sabes lo afortunado que eres de que te eligiera como mi aprendiz, como mi novio, como mi compañero.
-Si tienes razón… Soy afortunado de tener a una chica como tú a mi lado.
-Borra esa tonta sonrisa de tu rostro.
-Como sabes que estoy sonriendo, está muy oscuro y si ese no fuera el caso ni siquiera has levantado la vista para verme sigues recostada sobre mi pecho.
-No necesito verte para saberlo.
-¿Tú también sonríes no?
-No.
-Tohsaka…
-Tú ganas, si estoy sonriendo, ¡pero que conste que es una sonrisa muy débil!
Unos segundos de silencio después…
-Shirou, ¿sabes que todas las familias de magos necesitan un heredero no es así?
-Emmm si. Po…
-La familia Tohsaka tendrá un nuevo heredero. –dice Rin, sin darle oportunidad a Shirou de hablar.
-Espera, con eso te refieres a….
-Si, a eso. –Murmura con aparente pena la Tohsaka.
-¿Y quién será ese heredero? Preguntaba inocentemente Shirou.
En un violento movimiento Rin se despega su cabeza del pecho del pelirrojo, saliéndose de entre sus brazos y gritando. – ¡Estoy Embarazada! ¡Estoy esperando un hijo tuyo! Grrrrrr.
-Eh? -Shirou retrocede al recibir tal sorpresa, incorporándose rápidamente y sentándose sobre la cama, enciende la lámpara que estaba en la mesita de noche junto a la cama viendo así a una aparentemente enojada Rin cruzada de brazos y dándole la espalda.
"entonces voy a tener un hijo con Tohsaka, esto es nuevo para mí"
Mientras Shirou pensaba Rin guardaba silencio, aun dándole la espalda y cruzando los brazos.
-Tohsaka Rin, en realidad nunca te equivocas. –Rin continuaba inmutada. –Es cierto lo que dijiste soy un hombre muy afortunado, primero me escogiste para que fuera tu aprendiz, luego tu novio y ahora como el padre de tu hijo. –Shirou toma una pausa y suspira. - Aunque estoy sorprendido, debo confesarte que nunca imaginé tener un bebé con la chica más asombrosa, inteligente y hermosa del mundo.
Rin permanecía en silencio cruzada de brazos, al ver esto, Shirou bajo la mirada sintiéndose apenado, pero a la velocidad de un rayo algo tocó sus labios y lo abrazó, era ella, era la mujer que amaba.
Secándose las lágrimas y sonriendo tiernamente ella le susurro -¿Eres un desastre como hombre lo sabes?
-Supongo que soy tú desastre. –decía el pelirrojo mientras sonreía.
Rin también sonrió y poco a poco terminaron fundiéndose en un beso.
Sus dulces labios, eran lo único que él podía saborear.
Fin Flashback
Un sonriente Shirou se daba cuenta que ya estaba de regreso en casa, ¿fueron tan placenteros los recuerdos que el camino a casa había parecido inexistente? –pensó para sí mismo. No lo debatió mucho, entró silenciosamente a la casa cuidando no despertar a nadie, caminó automáticamente hacia su habitación sin encender una sola luz, conocía más que nadie aquel camino, no por sus recientes caminatas nocturnas, tampoco por los antojos de media noche de Rin, era algo de toda la vida.
Al entrar en su recamara la vio, estaba dormida, tan hermosa como siempre, su largo cabello negro alborotado entre las sabanas, y su pronunciado vientre no se quedaba atrás. Por alguna extraña razón recordó aquel día en la escuela, en que toda su vida cambió, gracias a la joven mujer que yacía allí dormida.
Gracias Tohsaka Murmuró.
Y Así los días pasaron lentamente, hasta que una tarde nublada...
Hace un poco de frio el día de hoy, decía el joven Emiya mientras metía a los bolsillos de su chaqueta ambas manos. Regresaba del trabajo como lo hacía cada tarde desde hace varios meses. Fue su idea conseguir un buen sustento para preparar todo lo relativo a la llegada del bebé, por más que Rin insistiera en que eran magos y eso no era algo digno, ella terminó aceptándolo. Él podía llegar a ser alguien bastante terco incluso más que ella. Además mientras él no estaba Sakura cuidaba de ella, eso lo ayudaba a trabajar con más tranquilidad.
Al llegar a la residencia Emiya Naturalmente Shirou avisa que ya está en casa, pero nadie le contesta.
Que extraño, ¿Hay alguien en casa? –No hay ninguna respuesta.
Va hacia la cocina, luego a las habitaciones, finalmente al patio, pero ni señales de vida. Confundido vuelve a la sala de estar y nota algo que no había notado cuando entro hace un momento, sobre la mesa había una un papel con algo escrito, lo tomó, al instante de leerlo sale disparado de la estancia dejando la nota atrás, esta decía:
"Nos fuimos al hospital, Rin rompió fuentes, atentamente Taiga y Sakura"
¡Mierda! Debo apresurarme, Shirou saca su teléfono móvil de entre sus bolsillos sin bajar la velocidad a la que iba corriendo, marca un número y se lleva el celular a los oídos, -¡Vamos contesta!
-Shirou, que bueno que llamas Rin está dando a luz.
-¿Fuji-nee en dónde están?
-En el hospital de Shinto
-Voy para allá.
- ¡Apresúrate o te mataré!
Shirou cuelga el teléfono. Corre lo más rápido que puede, pero hay una manera de ganar más velocidad y él la conocía.
Usa magia de fortalecimiento en sus piernas, ganando así más fuerza y resistencia, esto resulta ya que llega al puente que conecta con el Distrito de Shinto en poco menos de 5 minutos, a esta hora era inútil tratar de tomar un taxi o algo por el estilo, el transito estaba saturado, por lo que correr era lo más prudente para avanzar.
En pocos momentos Shirou se encontró corriendo por las calles de la ciudad evadiendo persona tras persona, era una carrera agobiante, los minutos parecían horas, el hospital parecía a años luz, su cuerpo ya estaba agotado de correr a todo vapor por tanto tiempo, pero esto no parecía importarle, la adrenalina que lo estaba llenando minimizaba dicho agotamiento al punto de hacerlo nada más que una pequeña molestia.
Después de correr por varios minutos más pudo al fin divisar el hospital, no resistió el fuerte sentimiento de alivio que lo llenó al ver esta visión. Una sonrisa apareció en su rostro, cada vez estaba más y más cerca, incluso podía ver la entrada haciéndose más grande cada vez.
La recepcionista atendía naturalmente el teléfono, cuando de repente vio la figura de un hombre alto con pelo rojizo aproximándose a toda velocidad hacia donde ella estaba. El joven frenó de golpe justo antes de estrellarse contra el puesto de la recepcionista.
¿Oiga podría decirme donde se encuentra Tohsaka Rin? Decía Shirou jadeando terriblemente.
-Espere unos segundos, ¿usted quién es? Preguntaba la enfermera recepcionista un poco sorprendida.
-No me haga perder el tiempo, ella está teniendo a mi hijo en estos instantes.
-Bueno, cálmese, Deme un minuto, revisare en la base de datos.
Segundos de incomoda espera pasaron, parecían días, la mujer tecleaba en la computadora, mientras el joven Emiya apenas podía respirar debido al fuerte cansancio.
-Ya lo tengo, parece que ya dio a luz, fue trasladada a la habitación 404.
-Gracias.
Y así tan rápido como el joven había llegado, así de rápido se había largado. La enfermera se hecho de hombros y tomo un sorbo de café, aun le esperaba una larga jornada de trabajo.
Mientras tanto en los pasillos
Si la memoria no me falla la habitación 404 debe estar en el 4 piso, la pregunta es, ¿voy por las escaleras o por el ascensor? Se preguntaba un desesperado Shirou.
Al ver la cola para el ascensor no lo pensó dos veces y tomo la escalera, en tiempo record ya estaba en el 4to piso, se sentía fatigado, pero eso no importaba, la habitación 404 debería estar cerca. Tras correr poco más de 3 segundos la encontró, su mente estaba en blanco, abrió la puerta y la atravesó.
Allí estaban Sakura, Taiga y al fondo sobre su cama con un bebé en brazos Rin.
¡Emiya-Kun llegaste! -decía una alegre Sakura.
-Gracias por todo Sakura, no sé cómo agradecerles todo esto, decía un jadeante Shirou.
-Yo sí sé cómo podrías agradecerlo, Shirou. –Decía Taiga con una sonrisa maliciosa.
-Fuji-Nee, no es tiempo para tus bromas. –decía el pelirrojo
-¡Pero si no era ninguna broma!
-Fujimura Sensei, ¿creo que deberíamos dejarlos solos no? -Intervenía Sakura.
-Tienes razón Sakura, luego hablaré de esto con Shirou, ¿Oye Sakura te invito a cenar en un buen restaurante que conozco aquí tal?
-Me parece bien, ha sido un día largo.
-¡Pues perfecto! -Taiga toma a Sakura por la muñeca y se la lleva a toda velocidad mientras esta última se despedía de la pareja.
La puerta se cierra.
Rin mira sonriente al hombre que está parado frente a ella.
Shirou se acerca a ella lentamente, su respiración se empezaba a regular y su corazón a latir más despacio, finalmente llegó con ella.
Es Hermosa, -dijo Rin mientras miraba a la bebé en sus brazos con una ternura que Shirou nunca había visto en ella hasta el día de hoy. Esa ternura la hacía ver más que hermosa. Bajó su mirada y observó a la pequeña criatura que descansaba en los brazos de Rin, estaba cubierta en mantas, llevaba puesto un pequeño gorro rosa con un pompón blanco, bajo este en su pequeña frente se podía ver un pequeño mechón de cabello rojizo claro o talvez Naranja, era difícil distinguir para él. Pero sin duda alguna su hija era lo que llaman amor a primera vista.
La pequeña lentamente abrió los ojos dejando notar unos hermosos ojos azules.
-Tienes razón, mírala, tiene tus ojos.
-Sí, es toda una pequeña princesa Tohsaka.
-O qué tal si es una futura heroína justiciera.
Rin al parecer había ignorado esto último, ya que siguió contemplando a la bebé, como si no existiera nada más durante ese momento.
Al ver esta escena el corazón de Emiya recibió aquella respuesta que tanto buscaba, él siempre quiso salvar el mundo, ser un héroe, que nadie más, nunca más sufriera, Y ahora había entendido que no estaba equivocado, nunca lo estuvo, estas dos personas frente a él eran su mundo, eran lo único que él deseaba salvar, nada más importaba, ellas lo eran todo, debía protegerlas con su vida y con su alma. Después de todo ellas lo habían salvado… De sí mismo.
Él era el héroe que el mundo necesitaba y el mundo eran ellas.
Ese día el ruido de las espadas chocando entre sí se apagó, ese día Emiya Shirou conoció la felicidad, ese día el mundo conoció la conclusión de un ideal.
Ese día murió un héroe…
Pero todo final es un comienzo…
Y esta historia apenas comienza…..
Continuara.
Notas:
Espero que les haya gustado este prólogo, es el desenlace a la ruta Unlimited Blade Works y a la vez nexo con la historia que se llevará a cabo 17 años después de los hechos aquí narrados.
Espero sus reviews, gracias por leerme.