Notas de la autora: Bueno lindas personitas, este es el ultimo capi de esta locochona historia! Mil gracias a todos los que la pudieron (y quisieron jeje) seguirla hasta el final! Mil gracias a Jess Granger S por mandarme su apoyo con hermosos reviews! eres lo máximo chica! 33 te muchos besitos~*
A leer se ha dicho~
Paso 7: Aceptación
Escuchó la puerta principal cerrarse y dio una profunda bocanada de aire. Tal vez no estaba tan preparado para lo que haría a continuación, ni física ni mentalmente, pero la resolución estaba ahí y no daría marcha atrás.
Echando hacia atrás su pelirrojo cabello revuelto, dio el primer paso. Lyssander le había dicho que su madre los llevaría a todos a La Madriguera para saludar a la abuela Molly "que buen tino tiene" pensó con alivio notando la casa totalmente dispuesta. Al parecer también, tanto su padre como Teddy saldrían a dar una vuelta a quien sabe dónde "si como no… y yo soy una rana lunar…" se dijo rodando los ojos.
La casa estaba casi desierta y sabía que en el futuro no tendría una oportunidad como aquella. Tragó pesadamente cuando se paró frente a la puerta del cuarto de su hermano y Scorpius. Tomó el pomo con más fuerza de la necesaria con la intención de abrir, pero no se atrevió a girarlo.
"Por Merlín. ¡Puedo hacerlo! Soy un Gryffindor" se dijo dándose ánimos. No se rendiría sin dar pelea, no dejaría que el tonto de Louis le arrebatara ese insufrible rubio del demonio que le había robado más que insanos momentos de placer. "Soy James Sirius Potter y estoy loco y por un niñato sin vergüenza…" se dijo entrando por fin a la habitación.
Lo primero que sus ojos vieron al entrar, fueron los descalzos pies blancos entrecruzados, delgados y perfectos que se mantenían sobre la cama sin moverse. Lentamente fue subiendo la mirada recorriendo las cremosas piernas torneadas, tan largas y suaves como jamás había tocado en su vida. El diminuto short de mezclilla no le dejaba mucho a la imaginación que tragó saliva con dificultad.
Las pálidas manos sostenían un libro ocultando el afilado rostro del heredero de Malfoy-Greengrass y dejando tras de sí sus inseguridades, se paró a una distancia considerablemente cerca.
Aquellos ojos azul grisáceo se posaron finalmente en él y pudo percibir como el ceño en el alabastrino rostro se fruncía.
-¿Qué es lo que quieres…Potter?- murmuró el rubio cerrando el libro estrepitosamente mirándolo peligrosamente -¿tus padre no te enseñaron que es de mala educación no tocar la puerta antes de entrar a un cuarto?-
James se armó de paciencia y determinación y contraatacó –tal vez… ¿pero a ti no te enseñaron que es de mala educación meterte con el amigo de tu pareja?- los preciosos ojos del Slytherin se abrieron como plato.
Rápidamente ocultó con indiferencia aquello que no vio venir.
-¿Tu y yo pareja? Si claro…- dijo con todo el desdén que pudo y dejando su libro de lado, hizo amago de levantarse de la cama. Pero James no le permitiría irse –¡Suéltame!- chilló cuando el pelirrojo se hizo con su mano.
Pudo sentir su aliento entrecortado y no cedió. Con brusquedad recargó todo su peso sobre él y lo tumbó de nuevo en la cama. No lo dejaría ir con Louis… ni con nadie más; era suyo y no solamente por una pobre calentura.
Lo quería más de lo que había querido a las incontables chicas con las que había andado. Hasta ahora entendía cuan ciego había estado.
El soberano niño ricachón era diferente a todas los pueriles parámetros superficiales de su mente, tan especial, que le llenaba por dentro redefiniendo todo lo que conocía hasta el momento sobre el amor. Tal vez no tenían mucho en común, ni se conocían profundamente, pero… ansiaba por ello y estaba absolutamente dispuesto a intentarlo…
-¿Qué es lo que quieres?- dijo mirándolo fijamente a los ojos. Desafiándolo. Tentándolo.
-A ti…- el rubio se le quedó viendo unos instante sin decir nada; instante que le supo eterno por su mutismo.
-Si claro…- bufó desviando su mirada –ahora que tus queridas zorras de la escuela no están a tu disposición y yo no estoy a tu conveniencia para pajearte cuando se te dé la gana vienes a rogar….-
-¡Que no es por eso, maldición!- dijo apretando las delicadas muñecas –y no te estoy rogando…-
-¿Entonces? ¿A qué viene todo este teatro?-
-¡Te quiero, jodida suerte!- dijo cerrando los ojos –eres un desgraciado maldito que me vino a importunar todas las malditas vacaciones haciendo que mi vida diera un giro de 180°… pero aunque está mal, no puedo evitar quererte, imbécil…-
-¿Y qué pasó con tu cuentito de no soy un marica?- preguntó sin mostrar ni un ápice de sentimiento. Como si lo estuviera analizado; esperando el más mínimo error de su parte.
-No lo soy…- hizo una pausa cuando el otro chasqueó grácilmente su lengua –pero aun así, no puedo evitar sentir lo que siento por ti…-
Una batalla se instaló entre los chicos que no querían ceder en lo más mínimo; ambos perdidos en ese sentimiento que hasta el momento se negaban a exhibir abiertamente.
Una pija sonrisa apareció en los labios de Scorpius y alzó una ceja al muy estilo Malfoy.
-¿En serio?- El café y el gris hicieron contacto y las chispas se desataron –no sé si creértelo o no…- dijo de lo más tranquilo como si del clima estuviera hablando.
-¿Qué es lo que quieres, maldición?- dijo el mayor de los Potter comenzando a exasperarse por su frescura.
-Quiero que me lo demuestres…- dijo sin moverse.
El pelirrojo tardó unos segundos en procesar su solicitud y resopló ante su divertimento. Tenía que callar su regodeo a cualquier precio.
Sin pensárselo dos veces se abalanzó contra el delgado cuerpo bajo el suyo y besó violentamente aquellos labios que le exigían una prueba de su sentir.
Hasta ese momento pudo notar con creciente veracidad, cuanto extrañó esos labios que lo besaban con reciprocidad. "¿Quieres saber cuánto ansió por ti? Bien… te daré lo mejor que tengo…" pensó con determinación.
Exploró con su lengua esa dulce cavidad que se deshacía en tierno gimoteos. La agresividad lo dominó, ansiaba probarlo hasta la última gota de su existencia. Su cuerpo tembló con anticipación y cualquier control que había tenido al principio pudo por fin despedirse.
Los brazos alabastrinos rodearon su cuerpo y comenzaron a rodar en la cama sin frenar su intensidad. La temperatura de sus cuerpos se encendía en llamaradas y solo con aquellos besos que ninguno de los dos quería detener.
Cuanto menos lo esperó el delgado cuerpo de Scorpius ya estaba sobre el suyo y abruptamente detuvo el beso haciéndole jadear molesto. Lo miró ceñudo ante la exultante sonrisa que mostraban sus labios enrojecidos.
-Tardarse mucho en decidirte… James…-
Scorpius sonrió ampliamente ante el descoloco del mayor de los Potter-Weasley. Se esperaba aquella mirada y por Merlín cuanto la había añorado. "Estas perdido querido león" pensó sintiéndose tan superior en ese momento que se relamió gustoso los labios que habían besado a su adorado James.
-¿D-De que estas hablando?- preguntó mirándolo absorto. Su cerebro parecía aun aturdido por aquellos ardientes besos.
-De que pensé que te tomaría menos averiguar que estabas loco por mí…- el ojicafe hizo una comisura.
-Maldito rubio… estas tan lleno de ti mismo… ¿Quién dijo que está loco por ti?...- rechistó entre dientes causándole ternura al ojigris.
-Mmm… pues si no lo estás, creo que le preguntaré a tu primito que piensa de mi…- James se ofuscó tomándolo fuertemente del brazo evitando que se levantara. Aquello solo hizo reír fuertemente a Scorpius.
-¿Y ahora de que te ríes…?-
-De ti…- el mayor resopló -¿realmente creías que me interesaría en cualquier insípido pelirrojo que se me atravesara?- aquello no le sentó bien al Potter porque resopló con su nariz, como si aquello que dijo fuera una aberración.
-Yo soy pelirrojo…- murmuró con hastío. Scorpius le dio un lento beso en los labios antes de acomodar sus piernas flexionadas, lado a lado de ese duro cuerpo.
-Sip… pero eres diferente… y muy peligrosamente excitante…- el pelirrojo se sonrojó imperceptiblemente, desviando la mirada –aparte… a tu querido Louis no le interesó de esa forma para tu información… simplemente decidió ayudarme a que dejaras de ser un cabezotas…- dijo con un elegante siseó que sabía cómo le calaba hasta el fondo al Gryffindor.
-¡Eres un…!- exclamó exasperado por tanta palabrería que hacía que le doliera la cabeza.
James no entendía como Louis, su querido primo/mejor amigo conspirara en su contra de esa manera. Mira que engañarlo de esa forma lo hacía que se sintiera tan, pero tan molesto.
-¿Un qué Jamie?- preguntó riñéndolo con la mirada; esa tan conocida mirada tan llena de sí mismo y tan estimulante que su miembro hizo que diera un brinco. "Joder…" murmuró para sus adentros. No podía creerlo. Tenía serios problemas si así reaccionaba con una simple mueca de ese niñato insufrible.
-Un maldito cínico… una vil serpiente que desde el ese día en el cumpleaños de Lily me inyectó su veneno dejándome de esta forma tan absurda…- dijo declarándose vencido tanto ese intoxicante forma de querer pero que no dejaría ni por todo el oro de Gringotts.
De hecho si lo pensaba pausadamente, estaba seguro que si no se hubiera puesto celoso por algo tan tonto como las supuestas "atenciones" de Louis para con el rubio, jamás hubiera descifrado que le interesaba de esa manera tan intensa hasta que hubiera sido muy tarde…
–Y por eso creo que te merecer un castigo…-
-¿Y que me vas a hacer… Jamie?- tomando su afilada mandíbula la sostuvo a escasos centímetros de su rostro para no perderse ni un solo gesto.
-Follarte hasta la inconsciencia y hasta partirte tu lindo traserito en dos…- Scorpius tembló bajo su peso y pudo sentir sus ojos gris azulado brillar.
Las ropas salieron volando ante ese torbellino interno que los invadía y asediaba quemándolos con su acalorada pasión que los atraía cual imanes a colisionar sus cuerpos desnudos en una sinfonía de besos y gemidos, una lucha de manos explorándose mutuamente.
-Hazlo James… por favor…- gimoteó cuando aquellos hábiles dedos ya no eran suficiente. Ansiaba tenerlo tan dentro como nadie jamás lo estuvo, el lugar que solo le pertenecería a James.
Para el pelirrojo aquello fue lo que más esperaba escuchar. Tenerlo así a su merced, poseerlo y no soltarlo nunca más. Por fin era el momento y mirándolo a los ojos, esos impactantes ojos azul grisáceo que lo impactaron desde que pudo verlos a tan corta distancia, entró en él.
El gemido que exhaló de esos labios fue el punto de quiebre de su control.
-Eres mío Scorpius... y no te dejare escapar tan fácilmente...- gruñó envistiéndolo con más fuerza.
Era suyo… todo suyo no importaba nada más. Después de tanto tiempo, de disrupciones de ideas y de ímpetus, de temperamentos y asperezas, por fin se pertenecía el uno al otro.
¿Duraría? No lo sabía, pero esperaba que sí, que durara tanto como fuera posible. Que esos ojos no lo dejaran de ver como ese instante, como su fuera lo mejor en todo el cosmos, que sus delgadas manos siguieran aferradas hasta con las uñas, que esa siseante voz siguiera implorando por todo de él, lloriqueando su nombre como una letanía sin fin.
Scorpius sonrió con sus ojitos anegados de lágrimas, gimoteando mientras más dentro llegaba, quemando con su ímpetu todo su ser.
Con cuidado estrecho la mano de James entrecruzando sus dedos y murmuró en su oído.
-Solo tuyo James...-
*-*-*1 semana después*-*-*
Ya con sus cosas acomodadas pulcramente en la estancia, Scorpius estaba esperando frente a la chimenea del hogar de los Potter-Weasley a que Albus diera la última revisada a su cuarto para cerciorarse que no olvidara nada.
Una sonrisa traviesa surcó su boca. No podía creer que hacía apenas 2 meses atrás no podía ver ni a James en pintura sin sentir que su estómago burbujeaba ansioso por cualquier tontería que estuviera a punto de hacerle "Y ahora..." se dijo relamiéndose los labios mientras sonreía con suficiencia pues consiguió lo que tanto deseaba; James era suyo y sabía que su relación solamente podía mejorar.
-Así que…- murmuró James apareciendo a su lado viéndole de arriba abajo con cierto aire de preocupación –ya te regresas a tu pomposa mansión ¿eh?- se metió las manos en los bolcillos haciendo una mueca y el rubio dio un asentimiento.
-Por su puesto. Las vacaciones ya terminaron y mis padres regresaron de su larga luna de miel- se alzó de hombros comiéndose con la mirada a su obstinado león que miraba a todos lados menos a él, como si no supiera que hacer.
-Scorpius yo…- quiso decir finalmente, pero un fuerte abrazo rompe huesos se apoderó del cuerpo del heredero de los Malfoy haciendo al mayor de los Potter rechinar los dientes.
-¡No Scor! ¡No puede ser que ya no te veré!- dijo en tono teatral Lily columpiándose de su cuello. El rubio negó con la cabeza acariciando sus pelirrojos cabellos.
-Pero pasado mañana nos veremos en la estación Lils- la chica hizo un mohín –además un pajarito me dio que vas a salir mañana con Lorcan; así que no me extrañaras mucho- la menor de los Potter se sonrojó y fulminó con la mirada a Albus por bocazas.
-¡Sabía que dejabas algo Scorp!- dijo radiante el de ojos verdes pasándole una recordadora que le había regalado su abuela, ni siquiera recordaba haberla llevado.
-Creo que eres mejor recordadora que esta cosa Al- dijo risueño dándole un abrazo a su mejor amigo quien efusivo se lo regresó.
-Hay cuanto amor- canturreó Louis bajando las escaleras de dos en dos -¿Dónde está mi sensualón abrazo, Scor?-
-Claro, como olvidarme de mi acosador número uno- ironizó abrazándole y murmurando un quedo "gracias" que el chico pecoso claramente escuchó y para darle un escarmiento a James acarició el trasero del rubio.
-¡OYE!- chilló James apartándolo –Se puede ver pero no tocar, idiota- El otro fingió inocencia y se fue a la cocina muy quitado de la pena haciéndose el desentendido –que se cree ese sinvergüenza…- gruñía con el ceño fruncido-No debes dejar que nadie te toque así…-
Scorpius sonrió al notarlo tan atento y sobreprotector; su tonta terquedad se le hacía tan adorable que no pudo evitar importarle menos hacer una escena y rodeó su cuello con sus brazos.
-Pero tú vas a estar para protegerme, ¿no?- James se sonrojó y desvió la mirada como si no entendiera de que hablaba.
-Qué lindo- exclamó aquella voz soñadora que ambos también conocían.
-¿Celosito, Lyssander?- preguntó Scorpius besando la mejilla de James con una sonrisilla que erizó al menor de los Potter. De las muchas cosas que ansiaba ver en el mundo; esa no era una de ellas.
-Un poco- dijo el chico de esponjoso cabello regresando a ver a Albus -¿Cuándo te vas a propasar conmigo, Al?- preguntó quitado de la pena.
-Y-Yo… ehh… no…- el ojiverde comenzaba a boquear en busca de aire. Scorpius rió y esperó que con esa extraña confesión., su querido amigo por fin se animara a dar el siguiente paso.
-Que tengas un buen viaje por flu Scor. Nos vemos el lunes- dijo sonriente el rubio Scammander, tirando del brazo a un absorto y muy perdido Albus.
Cuando por fin se quedaron solos, James se aclaró la garganta. No estaba muy seguro en que decir pues, estaba seguro que un "no te vayas, quédate conmigo" sería muy cursi de su parte. Así que chasqueando la lengua rompió el silencio con lo primero que le vino a la mente.
-Ehh… creo que a este paso el apellido Potter morirá… claro, si el tonto de Lyss tiene suerte con Al…-
Scorpius lo miró curioso y sonrió al notar que realmente estaba considerando un futuro a su lado. "Qué lindo sería…" pensó descuidadamente sintiéndose un sentimental Hufflepuff. "Seguro si mi padre se entera arma el escándalo del siglo" se dijo divertido al recordar que la rivalidad entre su padre y el de James aún no estaba tan muerta como aseguraban.
-Espero que no te arrepientas pasado mañana James…- dijo jugueteando con aquellos pelirrojos cabellos que tanto le fascinaban –me refiero a lo de… nosotros…-
James, quien había estado dándole vueltas al asunto, lo que sucedía entre ellos y lo que esperaba, negó con la cabeza.
-No creo hacerlo…- musitó acomodando sus manos en su cintura -¿y qué hay de ti rubito? ¿Me vas a ignorar como siempre cuando estemos en el expreso?- arqueó un ceja cuando el rubio rió recordando todos sus tan famosos roces.
-No si me dejas hacer esto el resto del año…- dijo jalando su cabeza hasta chocar sus labios en un ardiente beso que le robó el aliento.
Sabía que el futuro sería difícil aceptar su noviazgo con Scorpius Malfoy afuera de las cuatro paredes de su casa, que su condición homosexual (o ¿Pansexual?) sería una lucha constante con las personas ignorantes de la escuela y de la comunidad mágica pero, tal vez si se esforzaba por permanecer a su lado, por aferrarse a esa mano que lo sostenía como si fuera lo más sagrado en el mundo para él, con sus ojos azul grisáceos pendientes de él, sabía que no había nada que temer.
-Entonces considéralo un hecho-
Notas finales: Mil gracias por acompañarme en la aventura de esta historia! espero que puedan seguirme en el transcurso de mis demas fics~ Les mando besitos y nos leemos prontito :3
