Nota: Los personajes son propiedad de Akira Toriyama. Este es el tercer capítulo de mi historia traída por los pelos, como siempre hago la advertencia de mundo AU y posible OoC. Muchas gracias a la buena gente que lee este fanfic.
Capítulo 3
Milk no resignaría a su amado esposo a una cualquiera, así tuviera que recurrir a cualquier método.
—Los hombres tienen poca imaginación, cuando no saben que decir sobre donde han estado inventan las historias más inverosímiles —le explicaba Bulma a Milk, recordando todas las movidas que Yamcha había usado con ella, esas que todavía le dolían —. Por eso siempre supe cuando Yamcha intentaba salir con otra. Venía y me contaba algo tan ridículo que nadie podría creer, y mira que los muchachos han tenido aventuras muy raras.
Mientras tanto en las montañas donde Goku entrenaba con Piccolo, los guerreros cavilaban sobre los posibles resultados de su intervención.
—Con eso debería bastar —Decía Goku satisfecho con sus acciones cuando veía a Gohan llegar para sus entrenamientos de la tarde.
—Eso si cuentas con que Yamcha vaya directamente a casa de Bulma sin cambiarse de ropa —Observó Piccolo.
—No había considerado esa parte —dijo Gokú colocando la mano en la barbilla— ,¡ ahora mismo lo solucionaré!
Gokú hizo uso de la teletransportación para aparecer donde Yamcha. Él estaba sentado en un parque con cara de enfado por la escena con Oolong, su gato a su lado tenía la misma expresión en la cara. Estaba intentando limpiar la mancha de lipstick de su camisa y solamente lograba embarrarla más.
—¡Gokú, que bueno que llegas! Tú podrías explicarme algo muy raro que me pasó hoy — Ymcha comenzó su relato —, verás Oolong vino transformado en una mujer muy fea y me dio un beso.
—No me digas —respondió Goku.
—De verás. Además me dijo que todo fue idea tuya.
—Ese Oolong siempre fue muy bromista —dijo el saiyajin tocando el hombre de Yamcha —. Tu historia es muy graciosa. Ven, vamos a contarle a Bulma esta historia, se reirá mucho con ella.
—Pero Goku…— Yamcha no pudo decir más porque Goku le hizo aparecer en casa de Bulma.
—¡Bulma, Bulma! —Gritó Goku desde el patio.
—¿Ese es mi Goku? —preguntó Milk desde la sala donde estaba con Bulma —. ¿Gokú, eres tú?
—Recordé que tengo algo importante que hacer, adiós —Goku desapareció.
—¡Gokú, dónde estás! —Milk salió de la sala con Bulma y solamente encontraron a Yamcha más confundido que antes. Ellas no disimularon su decepción—. Eres tú, dime ¿dónde está Goku?
—No lo sé, me trajo hasta aquí y se marchó —dijo Yamcha tratando de explicar.
—No mientas, mi Goku está entrenando en las montañas.
—Pero si se acaba de marchar.
—Yamcha di la verdad —Bulma reprendió al guerrero
—¿Por qué no me creen?
—Tal vez porque hay lipstick en tu camisa —Bulma le señaló
—Eso era lo que Goku quería que les cuente —Yamcha comenzó a explicar —, que hoy por la tarde se apareció Oolong transformado en una mujer y me hizo esta mancha en la ropa.
—¿Y te vamos a creer semejante ridiculez? —Bulma se mostró enojada — Qué te decía yo, siempre vienen con historias tontas para disimular.
—Así es, no sé como aguantas a este tipo Bulma —Milk volvió a entrar en la casa
—¿Pero alguien va a escucharme?
—Vete de aquí Yamcha. No quiero verte.
Bulma le cerró la puerta en la cara a Yamcha, claro la puerta de la casa, pero el guerrero seguía en el patio más confundido que antes. De pronto notó que no era el único ahí, Vegeta vio toda la escena.
—Vegeta, tú sí viste a Goku.
—Por supuesto, ¿qué crees que no puedo percibir su presencia? No soy un insecto como tú.
—Bien, entonces dile a Bulma.
—No me metas en tus problemas con esa loca, yo tengo que entrenar.
Vegeta se marchó hacia la cámara de gravedad en la nave.
—Sabía que no podía contar con Vegeta y Goku se porta muy raro. Mañana solucionaré esto.
Yamcha se marchó.
Aquella noche, a la hora de la cena, estaba reunida la familia de Goku y Piccolo. Gohan le había invitado, aunque sea a tomar agua, algo que a Milk le agradaba del namekuseijin, aunque nunca lo admitiría. Mientras servía la comida ella comentaba lo ocurrido en casa de Bulma.
—Entonces Yamcha dijo que tú le llevaste hasta la corporación y que te fuiste, ¿puedes creerlo? —Relataba Milk, mientras Piccolo le dirigía una mirada de reproche a Goku—. Claro, por un momento me pareció escuchar tu voz, pero obviamente ese es imposible ¿verdad?
Kakaroto no supo que decir, no quería mentirle a Milk, pero tampoco quería decirle que todo era parte de su plan.
Por respuesta solamente atinó a atiborrarse de comida, lo que le impedía dar hablar inmediatamente. Por fortuna Piccolo sí supo como cambiar de tema y salvar al saiyajin de un problema conyugal.
—Interesante historia, y ¿a qué fuiste a la casa de Bulma? —Preguntó en namekuseijin.
—Este…yo, a nada —dijo nerviosamente la esposa de Goku, que no quería contarle al extraño verde sus temores sobre Goku, y decirle a Goku menos —. Solamente pasaba por ahí luego de hacer las compras para la cena. —Para cambiar de tema se dirigió a su hijo.— A propósito, Gohan estás muy retrasado en sus estudios, tienes mucha tarea que hacer, así que termina de una vez tu comida y ponte a estudiar.
—Sí mamá —respondió con cierto tono de resignación, y es que el niño sospechaba que la historia de Milk no era muy inverosímil.
—¡Esto está muy delicioso! Quiero más. —Fue único que Goku dijo.
Mientras en la Corporación Capsula, Bulma no salió a cenar con Yamcha como habían planeado, de hecho estaba muy enojada con su novio por venir todo desarreglado y con una excusa muy tonta. ¿Quién se creía que era ella, una estúpida? Hacía tiempo que desconfiaba de Yamcha, porque ya antes había demostrado poca fidelidad.
—Estúpido Yamcha —dijo Bulma desde su habitación y lanzó la fotografía de su novio por la ventana, y viendo que se sentía mejor con eso comenzó a lanzar las cosas que éste le había regalado. Tarjetas, cajas de música, todo volaba por la ventana. Cuando cargaba un enorme oso de peluche hacia la ventana, muy grande para ser aventado desde su cama, vio volar a Vegeta hacia ella, con esa mirada asesina típica de él.
—Deja de lanzarme basura sobre la cabeza mujer.
—Mira Vegeta, no estoy de humor para lidiar contigo. He tenido un día horrible —Dijo ella con ese timbre de voz que Vegeta apenas podía soportar —, estoy sospechando que mi novio me traiciona —Y sin aguantar más de puso a llorar.
—Ay mujer, deja de llorar por ese estúpido. Ni que fuera el único problema, dentro de poco tiempo vendrán los androides a matarte —dijo Vegeta con esa sensibilidad que todos conocen bien. Por supuesto sus palabras provocaron más lágrimas en Bulma.
—¡Yo no quiero morir, soy joven y bonita, y todavía tengo muchas cosas por vivir, como encontrar el amor!
Vegeta le miraba como si estuviera a punto de perder la poca paciencia que tenía.
—Por eso tengo que entrenar para acabar con esas chatarras, pero interrumpes mi entrenamiento con tus tonterías.
—Pero me dijiste que me matarán y no harás nada para evitarlo.
—Por supuesto que es probable que te maten porque eres débil.
—Claro, porque soy humana, no soy una saiyajin como tú, por eso te construí robots y máquinas para que te conviertas en súper saiyajin y me protejas.
—¿Por qué esperas que haga eso?
—Porqué eres muy fuerte y sé que te convertirás en súpersaiyajin.
La dura mirada de Vegeta se suavizó un poco. Ella tenía plena confianza en él, algo que nunca había visto desde que su planeta fuera destruido. Él había visto a muchos llorar implorando porque les perdonen la vida, y poco le importó a la hora de destruir planetas. No obstante, ver llorar a esa terrícola, le hacía sentir de modo diferente.
—Debe ser este maldito planeta —Se decía a sí mismo, cuando sin notarlo con el dorso de la mano secó las lágrimas de la mejilla de Bulma.
Mientras en la casa de Kakaroto, luego de esa opípara cena, Goku salió con Piccolo a modo de despedir al invitado, un gesto de cortesía al que Milk no se opondría, aunque a decir verdad no era más que para hablar sobre los hechos del día.
—Casi me descubre Milk —dijo aliviado —. Gracias por salvarme de esa.
Piccolo no respondió, solamente resopló.
—Lo bueno es que creo que las cosas resultarán.
—¿Cómo lo sabes?
—Tienes razón Piccolo, deberíamos cerciorarnos de que todo va de acuerdo con el plan, ven Piccolo, vamos a ver —Puso los dedos en la frente y con la otra mano tocó a Piccolo y ya estaban en la corporación Capsula.
—Si los que te enseñaron esta técnica se enteran que la usas para esto, estoy seguro que se están dando de patadas ellos mismos.
Vegeta, en la ventana de Bulma, sintió inmediatamente la presencia de Goku y Piccolo. Fue como un llamado a la realidad. Se apartó inmediatamente de Bulma y sin decirle nada volvió a la cámara de gravedad.
Goku y Piccolo solamente vieron a Vegeta entrenar como siempre y Bulma dentro de la casa, según percibieron su ki.
—¿Qué esperabas encontrar Goku? —dijo Piccolo, cansado de las malas decisiones del saiyajin —Vegeta está entrenando y ni se ha enterado de Bulma.
—Sí, creo que tendremos que tomar medidas más drásticas —respondió Goku con cierto aire de decepción —. Mañana se me ocurrirá algo. Volvamos a casa Piccolo.
