Perdón por la demora pero tuve ciertas complicaciones y no pude publicar este capítulo cuando lo había ofrecido.

De todos modos aquí esta, este es más o menos el cambio de línea de tiempo que estaba planeando hacer, espero poder seguir cambiando las cosas aunque también quiero seguir manteniendo la esencia y algo de la línea de tiempo del canon.

Eso sí para los que les guste Gale no esperen muchas cosas buenas con él porque lo odio, no se va a convertir en el falso héroe como lo retrataron en las películas.

Como sea no hay muchos Reviews para esta historia por lo que no hay uno que necesite ser respondido.

Solamente agradecer a cada uno de los que si dejaron un Review y esperar que sigan disfrutando de la historia.

Con eso les dejo el capítulo.

Cap7.- Huida.

El segundo día Gale prácticamente lo vio dentro de las minas, ni siquiera allí abajo los dejaban tranquilos y colocaban pantallas por todo el lugar para que los mineros vieran lo que sucedía a cada minuto.

No podía concentrase en el trabajo viendo lo que veía, lógicamente primero pasaron lo que había pasado en el primer día en la noche madrugada que nadie había visto porque estaban dormidos, les dio escalofríos de pensar en ser perseguidos por humo gris acido, tuvo que aguantar con ahínco las ganas de reírse del panadero cuando por ayudar a Katniss terminó con la espalda llena de ampollas.

Tuvo que contenerse aún más cuando ya no podía ni caminar, nuevamente tuvo que pensar correctamente ¿cómo demonios le hizo para sobrevivir a los primeros juegos? era inteligente no podía negarlo.

Pero ¿cómo demonios había convencido a los idiotas de los profesionales para hacer equipo con él?

No había querido ver al inicio los juegos por lo que nunca se enteró. De todas formas ahora tenía que verlos para saber que su chica estaba bien. Cuando llegaron al sector de los monos en cambio se preguntó ¿qué tanta imaginación o tiempo para el caso, tenían los capitolinos para crear no solo esas arenas sangrientas, sino también para crear esos Mutos?

Los monos eran, para una mejor descripción, unos monstruos sedientos de sangre, eran feos, eran grandes y tenían en la boca unos dientes que aterrarían a un maldito lobo.

Fue desconcertante ver actuar al panadero de la forma en que había actuado, él mismo había ayudado con el entrenamiento para los juegos, pero ver en verdad el alcance que había tenido el rubio en ese mes era algo, a regañadientes, admirable.

Lanzó un juramento que llamó la atención de todos cuando el mono casi asesina a Katniss, pero quedo completamente confundido cuando la adicta del seis se metió en el camino.

Y no era el único confundido Cesar Flickerman parecía igual de desconcertado que todos, nunca en los juegos se había visto que alguien se sacrifique por alguien sin contar el anterior año cuando todo el mundo, excepto él claro, sabían que Peeta estaba allí con el único propósito de enviar de regreso a Katniss.

Como sea lo mejor para él era que todos esos idiotas en la arena se preocuparan de sacar a Katniss de la arena viva, no ilesa lógicamente, pero viva.

Después de ver la repetición todo el mundo hablaba de lo sorprendente que era Peeta, lo que lo molestaba sobre manera, que supiera lanzar un par de cuchillos no tenía nada que ver con el panadero, sino con lo que Katniss y él le enseñaron.

De todos modos no dijo nada y siguió trabajando, mirando de vez en cuando la pantalla para saber cómo se encontraba su novia.

Fue toda una sorpresa que la arena fuera un maldito reloj gigante, como decía los capitolinos tenían demasiado tiempo libre y mucha imaginación. Nuevamente el panadero sorprendió a todos cuando derribo de una manera muy dolorosa a Finnick Odair pero lo más sorprendente fue ver la Cornucopia moverse y girar como si no fuera una enorme estructura de metal.

Luego fueron los Charlajos ver la desesperación en la cara de su chica cuando oyó su voz dando gritos fue una satisfacción, aunque por lo mismo estuviera maldiciendo a los capitolinos.

¿Cómo se les ocurría utilizar su voz? ¿cómo demonios podían utilizar algo tan bajo para torturar a su novia? Finnick poco le importaba ni siquiera sabía quién demonios era esa Annie pero Katniss le preocupaba, verla tan débil y traumada hacía que su cuerpo se sintiera extraño y cargado al mismo tiempo.

Como si quisiera salir corriendo en busca de la chica y consolarla, también quería salir corriendo y derrumbar esa maldita arena con todos dentro y de paso derrumbar el maldito Capitolio nuevamente con todos dentro.

Los aborrecía tanto como aborrecía a los comerciantes, deberían matarlos a todos y que en el mundo solo vivieran los de la Veta y los de los barrios bajos de todos los distritos, eran los únicos que merecían vivir en verdad, eran los únicos que habían sufrido toda su vida, perdida tras perdida, muerte tras muerte, gota de sangre tras gota de sangre.

Por eso Katniss tenía que salir de esa arena, porque ella era quien los dirigiría hacía ese mundo, un mundo donde serían libres.

Después de eso estuvieron más interesados en ver lo que hacían los otros tributos, Brutus y Enobaria se mantuvieron en la selva pero lo más cerca de la playa posible que lógicamente era lo más seguro que había en la arena, pero como solo eran ellos dos no podían atacar a ciegas.

Necesitaban separar al grupo más grande, después de eso vieron cada sección de la arena y explicaron más o menos qué es lo que ocurría en cada una y había algunas como la de la bestia que le daba una sensación de terror que nunca había experimentado.

Esa y las de los bichos esos que devoraban piel y carne en segundos eran las peores, menos mal Katniss estaba al otro lado completamente.

Esa noche cuando pasaban a los muertos se dio cuenta de lo rápido que estaban matando a los vencedores, definitivamente era un record y no solo lo pensaban sino dicho claramente por Cesar.

Hasta ese momento los juegos que más rápido había terminado habían sido los quincuagésimos novenos juegos del hambre.

Se había terminado en seis días y había sido una completa decepción porque más que morir por peleas épicas o cosas por el estilo todos había muerto por veneno, o por lo menos la mayoría.

Por eso duro tan poco, pero estos estaban siendo muy emocionantes y estaban rompiendo el record al haber muerto ya dieciséis vencedores ni más ni menos, en los primeros dos días y según como iban las cosas todo se terminaría en un día más con su nuevo vencedor de vencedores.

Pero lo más extraño definitivamente fue la conversación que tuvieron el panadero y Katniss, sabía que su novia estaba intentando salvar al rubio pero no que enserio estaría intentando cumplirlo si se daba la oportunidad de que ella venciera y regresara con él.

Fue confuso y asqueroso el momento, confuso porque Katniss se comportaba extraño, la mirada que le daba al rubio, la forma tan desesperada en que movía sus manos, solo se daba cuenta porque no era el comportamiento habitual de la castaña.

Y el beso, ese beso casi lo hace vomitar, primero porque esos labios eran suyos y nunca lo habían besado de ese modo, segundo porque por alguna razón hacían que su cuerpo se congelara y que se resistiera a verlo, como si su cuerpo comprendiera algo que su mente no.

Era asqueroso porque todo era por la farsa, Katniss no debería tener que rebajarse de ese modo a aparentar tener un sentimiento que no tenía por el débil panadero.

Ella era mucho para él, era mucho para los capitolinos, era mucho para un patético comerciante. Por lo menos sabía que Mellark la mantendría viva aún a costa de los pensamientos de Katniss, estaba claro cuando mostraron las fotos en el colgante.

Sonrió con satisfacción y una vez más pensó en lo patético, débil y sin cariño propio que era Peeta Mellark.

Vio confundido como se formaba una amistad entre Mellark y Odair, no sabía cómo era posible que confiaran en alguien así a pesar de que estaban en esa arena listos para matarse mutuamente.

No los comprendía, a él y a Katniss les tomo años para llegar a comenzar a confiar en el otro y esos dos lo hacían en días, diablos Katniss lo hacía en días con esas personas, lógicamente nunca sería como ellos que eran perfectos el uno para el otro pero de todos modos llegaban a… quererse como alguna clase de amigos.

El tercer día y con solo ocho vencedores restantes comenzó relativamente tranquilo, lo único importante fue el romance asquerosamente empalagoso y falso del panadero con Katniss como el que le regala la perla o cosas así.

Eso hasta que Beetee contó su plan para acabar con los profesionales de una vez, había algo en la simple idea de ser electrocutado que le ponía los pelos de punta.

El plan se puso en marcha y todo parecía ir bien al comienzo, pero pronto se notó lo extraño que se comportaban el del tres, el del cuatro y la del siete, algo que al parecer Katniss y Peeta también sintieron.

Lo más confuso fue como Johanna molestaba a Katniss con Peeta, no tenía ningún problema con la del siete interesándose en el panadero de todos modos estarían muertos si no en unas horas, en un día o dos, pero si le molestaba que diera a entender que todos lo querían.

Como si fuera guapo o fuerte o algo, primero Katniss encariñándose con él, luego Prim enamorándose de él y ahora Johanna otra mujer que aunque loca era hermosa, también interesada en el rubio.

Debían estar ciegas, no tenía nada de impresionante, dejo de pensar en eso cuando todo se fue por la borda, los profesionales los habían estado escuchando cuando hablaban del plan y los idiotas de los capitolinos no lo habían mostrado hasta ahora, les encantaba tener en tensión a todos.

Johanna golpeó a Katniss y corrió al mismo tiempo que el panadero salía corriendo en busca de la castaña.

Lógicamente no se cruzaron lo que el maldijo porque Mellark era el escudo de Katniss, pero se topó con los profesionales, si se mataban mutuamente sería perfecto, pero el único muerto fue Brutus por más extraño que pareciera.

Mellark había vencido rápido y despiadadamente al tributo más fuerte en esa arena, pero reconoció la postura que uso, estaba utilizando su conocimiento en lucha libre solo que a una escala más… letal.

Ellos sabían que no estaba muerto por las pulsaciones que se veían en la pantalla pero claramente Odair no podía verlas y eran tan lentas y pausadas que no las sintió cuando toco el punto de pulso.

Preocupado por Katniss había corrido de regreso mientras la castaña veía a Beetee estrellarse contra el campo de fuerza.

Mientras más veía más su corazón latía con velocidad, algo estaba pasando lo podía sentir en su piel, en su sangre, tuvo que levantarse y caminar de lado a lado como un animal enjaulado por la desesperación y ansias que sentía.

Y luego Katniss lanzó la flecha hacía el campo. Todo se detuvo incluso su corazón que un segundo antes pulsaba rápidamente en su pecho.

Y cuando la estática se hizo presenté sabía que algo iba a pasar, algo grande, miró por la ventana notando que las únicas luces eran las de los televisores en las casas y a lo lejos podían ver otras que reconoció como las luces de los enormes camiones del Capitolio.

Cuando la pantalla se apagó y todo se volvió una oscuridad palpable y tan silenciosa que podía escuchar su corazón retumbando en sus oídos fue que comprendió lo que ocurría – Rory ven aquí rápido – gritó asustando a sus hermanos por cómo había sonado en ese silencio – quiero que tomes una mochila, llénala con provisiones y luego sal con mamá y nuestros hermanos hacía el bosque, voy a salir en busca de las Everdeen, si ves a alguien dile que te siga.

– ¿Qué es lo que sucede? – preguntó Hazelle preocupada.

– Nos van a bombardear, rápido.

Sin nada más que decir salió corriendo hacía la aldea de los vencedores, fue gritando que salieran de sus casas y fueran al bosque mientras corría, la gente salía confundida y desorientada por lo que pasaba, por lo que habían visto – ¿Gale qué sucede? – preguntó uno de sus compañeros en las minas.

– Los Agentes de la Paz se fueron, nos van a bombardear avisa a la gente de la Veta que está más lejos voy a la aldea de los vencedores.

El tipo asintió mientras salía corriendo hacía el otro lado y comenzó a gritar como Gale antes, llegó a la plaza notando que no había nadie allí, la ciudad, las casas de los comerciantes estaban completamente en silencio.

A lo lejos notó unas ventanas con luz que reconocía como velas, apretó los puños con molestia, ellos ni siquiera podían tener luz si no se las daba el Capitolio, miró un momento más reconociendo la panadería, negó con la cabeza y siguió corriendo tenía que llegar a la aldea de los vencedores.

No sabía por cuanto estuvo corriendo hasta que llegó a la entrada de uno de los lugares que más odiaba, con doce casas sumamente grandes y hermosas, con patios increíbles, ignoró todo mientras corría a la única casa con luz y tocó la puerta desesperadamente – vamos abran rápido.


Regresó a ver a su madre cuando la televisión se apagó, notaba lo nerviosa y preocupada que estaba, ella también lo sentía después de todo su hermana estaba en una arena donde estaban matando a otras personas más rápido que cualquier juego anterior.

También estaba allí el chico que le gustaba, sabía que no tenía posibilidad, estaba enamorado de su hermana, además los quería felices a ambos, como sea los dos estaban allí y ahora no sabía que había ocurrido porque se había apagado la televisión.

La luz se fue por un momento antes de regresar lo que las preocupo aún más – ¿qué sucede? – preguntó asustada.

Su madre la regresó a ver y sonrió aún con mucha preocupación – no lo sé Prim esperemos un momento para ver si la señal vuelve – asintió mientras se levantaba e iba a sentarse con su madre.

Un par de minutos después oyeron como tocaban la puerta, se asustaron pensando que eran Agentes de la Paz, pero por la insistencia con la que tocaban no podía ser, estaban seguras que los Agentes botarían la puerta si no atendían rápido, se levantaron y caminaron con rapidez hacía la puerta.

Se sorprendieron al ver a Gale sudando y respirando entrecortadamente – ¿Gale estas bien? – preguntó su madre mientras se adelantaba para ayudar al chico.

El mejor amigo de su hermana asintió mientras la veía – los Agentes de la Paz se fueron, todo está a oscuras tenemos que irnos – murmuró rápidamente mientras las tomaba de las muñecas bruscamente y las jalaba – nos van a bombardear.

Eso fue suficiente para que no se quejaran y comenzaron a correr junto con el… hombre, porque no podían negar que con todo lo que se vivía en el Distrito aún si Katniss y Peeta no hubieran ido a los juegos, los chicos del Distrito 12 se convertían en hombre y mujeres mucho antes.

Corrieron de regreso hacía la plaza y enseguida comenzaron a correr por entre las casas de la Veta. Hombres y mujeres corrían de un lado a otro siendo dirigidos principalmente por mineros.

– Espera ¿y los comerciantes? – preguntó la señora Everdeen.

– No tengo porque preocuparme por gente que ha vivido con comodidad toda su vida – fue la única respuesta que recibió por parte de Gale.

Ambas mujeres lo regresaron a ver frunciendo el ceño y se detuvieron – pues yo voy a ir a avisarles – dijo la señora Everdeen mientras se daba la vuelta y se agachaba solo un poco para ver a los ojos de su hija menor, vaya que había crecido – quiero que vayas al sector de la pradera por donde Katniss solía ir a cazar, sal al bosque y escóndete.

Prim le asintió ignorando los gruñidos y quejidos de Gale – cuídate – murmuró mientras abrazaba a su madre, la había extrañado mucho pero la había recuperado completamente cuando Katniss había partido a los juegos y ella como sanadora o estudiante a sanadora sabía muy bien de los estados depresivos que podían tener algunas personas – te esperare.

La señora Everdeen asintió sonriendo mientras besaba suavemente la frente de Prim y con eso comenzó a correr hacía la plaza nuevamente, no había pisado el lado comerciante del Distrito en mucho tiempo.

No desde que era Viola Everdeen y no Viola Zaphir, sería la primera vez que vería a su familia nuevamente. Aún si la habían prácticamente repudiado de la familia no podía dejar que murieran sin intentar salvarlos, eran después de todo junto con sus dos hijas lo único que le quedaban y sabía que su hermano había tenido una hija quizá solo un año menor a Katniss.

No, no podía dejarlos morir, además también estaba la familia de Peeta, ella le había roto el corazón a Antón, lo había abandonado, diablos ni siquiera había tenido la fuerza para ir y decirle las cosas como eran, sino que simplemente salió huyendo junto con Philip sin una despedida siquiera.

Ver sus ojos completamente destrozados cuando la vio de la mano de su ya esposo en ese momento era una de las pocas cosas que la perseguían en pesadillas.

Ver el parecido entre Peeta y su padre solo habría la llaga. Tenía que sacarlos vivos a como diera lugar, así que aceleró el paso como pudo teniendo en cuenta que ocupaba un falda hasta los tobillos que no la dejaban correr muy bien.

Sonrió al ver la plaza y ver como justamente Antón estaba parado en la puerta de la panadería completamente confundido por la soledad y silencio que reinaba el lugar – ¡Antón! – gritó levantando su mano.

El rubio que una vez dijo amar la regresó a ver confundiéndose aún más si eso era posible – ¿Viola qué…? – nunca terminó de hablar cuando oyeron el silbido extraño justo sobre ellos y después de un temblor la explosión que levantó escombros y fuego mandó a volar a Viola lejos.

Mareada se levantó como pudo y enseguida sus ojos comenzaron a soltar las lágrimas que no se había permitido soltar más por auto castigo que cualquier otra cosa, cuando vio la panadería completamente destrozada.

Locales aledaños habían sido completamente eliminados no se diga la panadería, pero mientras escuchaba algunos gritos cerca, frente a ella en esa casa en la que ella tanto tiempo pasó, donde compartió su primer beso, donde experimento por primera vez la adrenalina que producía el placer a los toques de un hombre.

Donde se escondían tantos buenos y agradables momentos que ahora estaba en llamas completamente y ni un sonido provenía de dentro… si aún había un adentro.

Se limpió las lágrimas rápidamente y salió corriendo hacia otras casas, por suerte los comerciantes ya estaban saliendo de sus casas confundidos y asustados por la explosiones que ahora se producían constantemente por todos lados – el Capitolio nos bombardea hay que salir de aquí – gritó reconociendo a los Cartwright, la amiga de Peeta.

Se dio la vuelta para ver el local donde antes residía y se dio cuenta que había desaparecido tal y como lo había hecho la panadería.

Cerró los ojos por un segundo antes de moverse nuevamente siendo seguida por los Cartwright, dio la vuelta en una casa mientras pedía a los más cercanos que la siguieran y fueran avisando a todo el que pudieran, pero no llego muy lejos cuando chocó contra una pared muy blanda y por poco cae al suelo si no fuera por unos brazos sosteniéndola.

– ¿Señora Everdeen está bien? – preguntó una voz grave muy parecida a la de Peeta, al verlo bien supo que era el Mellark del medio.

Sonrió mientras lo abrazaba por lo menos no todos habían muerto – que bueno que estas bien, tenemos que irnos – se dio cuenta de la chica que tenía agarrada de la mano y supo cómo es que había sobrevivido – vamos.

– Espere mi familia – se quejó el chico pero se dejó arrastrar.

– La panadería fue lo primero que golpearon – murmuró dolida – todos estaban dentro, excepto tú supongo.

Lo sintió tensarse un momento antes de que comenzara a correr junto con ella gritando tan fuerte como podía para que la gente los siguiera, incluso se separó un momento para tomar en sus brazos a una niña que no debía tener más de siete años que lloraba cerca a los cadáveres calcinados de sus padres.

El lugar era un horno, el fuego se propagaba por todos lados y como todas las casas eran de madera lo hacía aún más rápido, los escombros impedían el paso fácil y los grandes cráteres que se iban encontrando los cansaba.

– ¿Hacia dónde vamos? – preguntó Delly aterrada.

– Hacía el bosque – respondió Viola – la única manera de salir de este infierno es por la alambrada hacía el bosque.

Sabía que estaban aterrados, nunca se habían imaginado salir hacía el bosque y aunque supieran que su hija lo hacía, ellos preferían comer carne dañada o pan rancio antes de salir al bosque y tener que luchar contra cualquier cosa. Pero viendo lo visto, con cadáveres de gente que conocían de un lado a otro ya sean quemados o aplastados por algo, sabían que no podían hacer más.

Cuando llegaron a la alambrada no sabían cómo cruzarla, podía no estar prendida pero los espacios eran muy pequeños para que entraran y no podían correr el riesgo de pasar uno a uno.

– Tírenla – dijo Starch Mellark – hay que tirarla – dejo a la niña sollozando en el suelo y con ayuda de un par de hombre y jóvenes más comenzaron a empujar los postes con toda su fuerza.

Parecía que no podría salir de allí con vida cuando una bomba cayó cerca de ellos, destrozando la alambrada y al mismo tiempo mandándolos al suelo a todos.

– ¿Están bien? – preguntó con un grito Viola, le dolía la cabeza, le dolían los músculos.

Cuando se levantó notó que algunos de los comerciantes que había ido con ellos ahora estaban muertos y por los gemidos y quejidos de los dos Cartwright sus padres eran dos de esos – no podemos hacer nada vamos – comentó Starch levantando a Delly por el brazo – después podemos llorarlos, hay que salir de aquí antes de que nos lancen otra bomba.

Tenía una parte del brazo quemada y olía a cabello quemado, sabía que había perdido parte de su cabello y tal vez una ceja por el fuego pero por lo demás estaba bien, cargó a la niña nuevamente a la que logró proteger por suerte y salió corriendo por la alambrada destrozada siendo seguido por todos los sobrevivientes.

Se sentían mucho más a gusto en el bosque, estaba fresco, un poco húmedo y estaban lejos del fuego.

– ¿Y ahora qué? – preguntó el hombre al que reconoció como el heladero, el hombre era un idiota pero no se iba a poner a elegir entre quienes salvaba y quiénes no.

– Mi hija debe estar con otros sobrevivientes cerca a la pradera será mejor ir allí para estar todos juntos – comentó Viola cansada, adolorida y quemada.

De acuerdo comenzaron a caminar siendo iluminados por el fuego que desaparecía poco a poco su Distrito, cuando llegaron a la pradera notaron enseguida que la mayoría sino todos los que estaban allí eran de la Veta.

Viola regresó a ver cuántos de los comerciantes habían escapado y suspiró con tristeza, si hubieran salido todos podían quizá llegar a los cincuenta, ahora como máximo habían treinta, Gale los regresó a ver con molestia pero más cansancio, estaba quemado el lado derecho de la cara.

Prim salió corriendo abrazando a su madre con fuerza, estaba completamente bien porque sabía que no podía hacer nada, logró llevarse con ella a un par de chicos que se encontró en el camino pero estaban bien porque habían corrido directo al bosque.

– Parece que somos todos – mencionó Gale mirando con odio a Starch.

El rubio le devolvió la mirada igual de intensa antes de dejar a la niña en el suelo – no me digas, no me había dado cuenta – respondió con sarcasmo, Gale apretó las manos furioso, Starch lo ignoró mientras miraba el Distrito, las bombas parecían haberse detenido pero el fuego seguía rugiendo.

Se quedaron allí una hora viendo morir al que una vez llamaron hogar cuando escucharon el primer trueno.

Levantaron las cabezas sintiendo con algo de alegría y melancolía las primeras gotas de lluvia, era refrescante y al mismo tiempo era como una señal de esperanza y mientras el agua apagaba lentamente el fuego en el Distrito sabían que sobrevivirían para regresar a su hogar a como diera lugar.

Para cuando el sol comenzó a salir el fuego parecía haberse detenido gracias a la lluvia pero aún había humo saliendo de todos lados, como si las cosas estuvieran increíblemente calientes.

Sabían sin necesidad de entrar nuevamente al Distrito que no habría ni un solo sobreviviente allí dentro, ni siquiera servía de nada el entrar a buscar algo que pudiera servirles, las bombas incendiarias se había encargado de quemar o derretir todo lo que se atravesó en su camino.

– Tenemos que organizarnos e irnos, no sabemos si van a volver a confirmar si todos morimos o nos bombardeen nuevamente – dijo Gale con cansancio.

– Hay que formar grupos, quienes conseguirán comida, quienes puedan cocinar, quienes puedan curar a los heridos – murmuró Starch – por lo que se esta hermosa señorita de aquí es un excelente sanadora – terminó mirando con una sonrisa a Prim, quien se rió ligeramente y apartó la mirada avergonzada.

Por lo menos el comentario había levantado el ánimo de unos cuantos – y supongo que tú sabes cocinar – respondió Viola divertida.

Starch se rascó la nuca y se sonrojó – si se trata de pan soy el mejor panadero del mundo – dijo con orgullo aunque claramente seguía tratando de levantar el ánimo de la gente a su alrededor – pero para cocinar supongo que Lily sería la mejor para el trabajo – miró a su hermosa novia que aún con el cabello quemado y toda sucia y lastimada era la mujer más hermosa que podía haber.

Lily le sonrió y le lanzó un beso volado, Gale con molestia gruñó para llamar la atención – si dejaron de jugar y hacer el estúpido tenemos que comenzar a movernos – miró a sus compañeros mineros y asintió – en el camino podemos ir recolectando plantas comestibles y cazando pero hay que comenzar a caminar.

El resto de los de la Veta asintieron y comenzaron a levantarse para seguir a Gale, Viola miró al mejor amigo de su hija frunciendo el ceño, la verdad sea dicha antes de los juegos había creído que Gale era un buen chico, que se preocupaba por su familia y por Katniss por sobre cualquier cosa, había pensado que en el futuro sería el mejor compañero de vida para su hija.

Pero entonces Katniss fue elegida para los juegos y Peeta había aparecido en la ecuación, si bien al principio pensó que sería como muchos otros y los juegos terminarían por sacar lo peor de él, resulto que fue al revés, los juegos parecieron sacar el lado protector y decidido que tenía bien escondido, incluso el valor considerando que se había declarado en televisión nacional.

Lógicamente cuando vio cómo se unió a los profesionales desconfió de él, al igual que la mayoría del Distrito, pero después se enteraron la razón de esa acción y solo podían pensar en lo increíblemente inteligente que era el chico.

Cuando habían regresado no había dicho que Katniss no tenía la edad para tener un novio porque su hija fuera una niña, lo dijo porque mentalmente y sentimentalmente no estaba preparada para ello.

Se notaba a kilómetros el conflicto que causaba el saber los sentimientos del rubio para con ella y los sentimientos que Peeta despertaban en ella también influía.

Pero su hija era experta en salir corriendo de sus sentimientos, de guardarlos en lo más profundo de su ser para dejarlos empolvándose hasta que pudiera olvidar que incluso los tenia.

Todo lo que había hecho Peeta le habían mostrado que Katniss no necesitaba y no querría nunca a un chico como Gale, porque a pesar de ser tan parecidos también eran completamente diferentes.

Mientras Gale tenía un fuego que todo lo consumía sin importarle nada, como el fuego de un incendio, algo que solo parecía asentarse y empeorar cuando Katniss fue a los juegos y comenzó a tener sentimientos por Peeta.

Katniss tenía un tipo de fuego completamente diferente, si bien podía ser igual de destructivo que el de Gale, era mucho más calmo y tranquilo, era como el fuego de una fogata en la chimenea, te calentaba y te daba cobijo pero si ponías en peligro lo que era importante y amado para ella atacaba y se defendía con fiereza.

Desde que Katniss había regresado de los juegos ese mismo fuego parecía estar descontrolado y cuando Gale estaba con ella solo empeoraba y afectaba no solo a los que la rodeaban sino a ella también.

Peeta por el contrario era como un día de invierno, hermoso y tranquilo, fresco y agradable cuando estaba en calma, incluso te invitaba a jugar con la nieve y te divertía cuando lo necesitabas, pero tenías que tener cuidado y no dejarte engañar por eso, porque con facilidad y si era necesario podía convertirse en un tormenta de nieve que te llevaría a la perdición si osabas hacer daño a alguien querido.

Cuando Katniss estaba con Peeta al principio parecía que sus naturalezas chocaban, el fuego de Katniss contra el hielo de Peeta, pero si prestabas atención notabas que el frio de Peeta mantenía en calma y controlado el calor de Katniss y el fuego de Katniss parecía que controlaba que una tormenta de nieve no se desate.

Hazelle y ella ya habían hablado de eso, después de todo en su punto ambas había querido a sus hijos juntos, pero no había como negar que Katniss y Peeta tenían una conexión, tenían una química y se complementaban de un modo que Katniss y Gale nunca lograron y nunca lograrían, habían estado tratando de ayudar a Katniss a darse cuenta de eso, más aún cuando supieron que querían casarse y no por una buena razón.

Katniss podía creer que era tonta pero conocía a su hija y sabía cuándo le mentía y más aún sabía cuándo estaba siendo obligada a hacer algo.

También podían ver la depresión de Peeta lo que no sería normal si se estuviera casando con la mujer que amaba con consentimiento de esta, así que sabían que algo pasaba y aunque era culpa de ambos, también sabían que la mayor parte del problema era que Katniss no podía diferenciar sus sentimientos y siempre los estaba botando a la basura.

Ahora después de ver como su hija parecía despertar y comenzaba a actuar con respecto a sus sentimientos estaba preocupada por lo que representaba el que los hubieran bombardeado y la señal de la televisión se hubiera perdido después de ver como Katniss hacía reventar la arena.

Además de eso también estaba el que el incendio de Gale parecía estar contenido por una fina barrera, pero en cualquier momento la barrera caería y todo se iría al infierno.

Podía notar las señales fácilmente, entraba en cólera con facilidad, siempre estaba insultando en especial a los comerciantes y parecía que su cuerpo le pedía a gritos entrar en una pelea, frente al más ínfimo golpe la barrera que contenía a Gale se rompería y lo más probable es que la gente más cercana a él terminaría siendo receptora del incendio.

Quizá incluso personas que nada tenían que ver terminarían siendo perjudicados por el temperamento de Gale.

Los siguientes días fueron todo un desafío para los sobrevivientes del Distrito 12, como era común los de las Veta se enfrentaban contra los comerciantes, en su mayoría las peleas se detenían gracias Starch pero también gracias a la señora Everdeen o algunas de las mujeres que sobrevivieron.

La comida era el principal foco de pelea, los de la Veta al ser muchos más y ser los que cazaban aunque en su mayoría recogían plantas y bayas, mientras Gale se encargaba de la carne, sentían el derecho de demostrar a los comerciantes lo que ellos había soportado toda su vida, pero cuando las raciones eran las mismas para todos se quejaban y culpaban de que se morían de hambre a los comerciantes.

Los comerciantes al ser minoría y casi todos eran mujeres o unos pocos niños hacían menos trabajo forzoso.

Eso también era un foco de pelea, ya que la caza y recolección de comida parecía ser el trabajo más duro, el que los comerciantes como Starch estuvieran en la cocina no era agradable y era injusto.

Claro está que cuando cambiaron de papeles los de la Veta estaban igual de perdidos que los comerciantes, aunque la diferencia era que mientras estos podían aprender rápidamente que bayas o plantas recolectar, los de la Veta no podían cocinar decentemente a menos que quisieran matar a todos de intoxicación.

Al segundo día de viaje las mujeres tuvieron que encargarse y liderar al grupo, porque estaba claro que los hombres estaban más interesados en pelear y marcar los defectos de los otros que en ser un apoyo y trabajar en equipo para que todos pudieran sobrevivir.

Al tercer día las muertes comenzaron, Gale no podía encargarse solo de cazar animales y al estar en constante movimiento se hacía aún más difícil, el que las mujeres tuvieran que hacerse cargo y liderar el grupo había hecho que se descuidaran y no buscaron plantas medicinales y algunos de los sobrevivientes estaban en muy mal estado.

Fue un escarmiento y fue el detonante para que todos comenzaran a trabar más coordinados y en equipo.

Aun así Starch y un par de los hombres de la Veta con mayor edad habían tenido que detener un par de peleas que subieron de nivel hasta el punto en que la gente se lanzaba golpes e incluso mordían.

Al cuarto día con todos muertos de hambre se preguntaron a donde los estaba llevando Gale, como era el único que había estado en el bosque decidieron que él tenía que dirigir el camino, pero después de cuatro días de solo ver árboles tras árboles y nada más se preguntaron si Gale no había tomado mal el camino y lo mejor era regresar sobre su pasos.

La necesidad de comida había desencadenado que Gale comenzara a enseñar a la gente como poner trampas para atrapar ya sea un conejo desprevenido que no salía corriendo por lo bullicioso del grupo o un pavo por lo menos.

Al mismo tiempo Starch comenzó a enseñar los fundamentos para lanzar un cuchillo, había terminado siendo más difícil de lo que en un principio pensaron.

Tenías que tener en cuenta el peso del cuchillo, la forma del mismo y la forma de tomarlo, además claro está de la distancia del blanco para saber con qué fuerza tenías que lanzar el cuchillo, no solo era lanzarlo con todas tus fuerza y ya, además también tenías que tener una precisión endemoniada para darle a lo que querías y no hacer que el arma saliera volando a cualquier lado.

Con un poco más de comida el quinto día paso realmente lento más aun cuando tuvieron que quedarse donde estaban gracias a los enfermos o los heridos. Un par de personas más habían muerto para cuando la noche llego.

El sexto día recogieron todo, algunos de los conocidos fueron a despedirse de los fallecidos y partieron nuevamente rumbo norte.

Antes del mediodía llegaron a lo que reconocieron con un Distrito, aunque estaba todo envuelto por la maleza y la vegetación, si no reconocieran el lugar como lo que antes fue el Distrito 13 y sabían que a su Distrito le había ocurrido lo mismo estarían más a gusto por lo bello que se veía todo.

– Estamos en el trece – susurró alguien por detrás – no se parece en nada a lo que muestra el Capitolio.

Comenzaron a adentrarse en las ruinas cuando algunos captaron un movimiento a su derecha lo que los hizo regresar a ver rápidamente, no encontraron nada pero los dejo con aprensión por lo que sea que estuviera allí.

Llegaron a lo que debió ser la plaza del Distrito cuando vieron a un hombre con un arma en sus manos, tenía la cara sin emociones, era alto y su cuerpo mostraba el entrenamiento militar al que había sido expuesto, el arma los estaba apuntando por lo que todos se quedaron lo más quietos posible.

– ¿Quiénes son y de dónde vienen? – preguntó el hombre frente a ellos.

– Soy Gale Hawthorne, somos los sobrevivientes del Distrito doce – respondió sin una pisca de miedo, más bien estaba sumamente emocionado, cuando Katniss le había dicho que creía que el Distrito 13 aún existía, había pensado que el que le dijo eso estaba muy loco o muy borracho.

Pero ahora viendo lo que veía y él si veía a las otras personas apuntándoles desde los árboles o los edificios cercanos, no podía estar más emocionado porque esto quería decir que el que antes era el Distrito de armamento estaba de su lado, tenían aún más posibilidades de comenzar y ganar una guerra, ya no serían cerdos listos para el matadero como quería el Capitolio, no, la gente se levantaría, los que estaban disconformes con su tipo de vida se les unirían porque el 13 era el Distrito más fuerte y tenía los medios para luchar.

El Capitolio caería, Snow caería, solo faltaba Katniss que sería la persona indicada para liderarlos, la persona que los uniría a todos, el futuro se veía brillante.

– Los sobrevivientes del Distrito doce – asintió el hombre y se relajó – ¿a que han venido?

– Por protección, para poder curar a los enfermos y a los heridos – respondió Starch con sarcasmo y burla – acabamos de ser bombardeados, estoy seguro sabes a que hemos venido.

Viola lo tomó del brazo porque ese no era momento para actuar así, ciertamente había sido una pregunta bastante estúpida, pero por el momento solo quedaba soportar para que pudieran quedarse allí y estar seguros, además si iban a ser los que provean alimentos y medicinas para su gente lo mejor era estar en su lado bueno.

– Bien, soy el Teniente Stan – con un movimiento de mano más gente comenzó a salir de los edificios – llévense a los heridos al ala medica – todo el mundo comenzó a movilizarse con rapidez – lo que se encuentre bien por favor acompáñenme, los llevare al comedor, estoy seguro que tienen hambre.

Se dio media vuelta y en ese momento el suelo comenzó a temblar. Para asombro de todos los presentes el suelo comenzó a partirse y levantarse, mostrando una enorme entrada que lo más probable era utilizada por camiones como los de los Agentes de la Paz.

Stan entró por el camino y con Gale al frente comenzaron a seguir al hombre. Como supusieron el túnel era ocupado por camiones porque olía a gasolina y estaba bastante sucio y cuando termino llegaron a un gigantesco andén cargado justamente por enormes camiones, aerodeslizadores y bombas del mismo tamaño que el más alto de ellos.

Evitaron todo y aunque Stan conversó con algunas de las personas regadas por el andén nunca se detuvieron.

Subieron en un ascensor por turnos, dejando pasar a las personas heridas o enfermas primero, terminaron apiñados todos en un pasillo de color gris que parecía extenderse de un lado a otro infinitamente.

El Teniente los llevo por el pasillo por al menos 15 minutos, pasaron varias puertas y vieron gente vestida con el mismo traje de color gris, llegaron al comedor que era tan grande como el andén, las mesas eran de forma circular y al fondo estaba una barra y una puerta – siéntense, voy a hablar con el cocinero antes de que hablen con la presidenta Coin.

Lo vieron desaparecer por la puerta del fondo mientras todos tomaban asiento – ¿crees que sepan qué sucedió con Katniss y Peeta? – preguntó Prim incomoda por estar en ese Distrito, su casa a pesar de los problemas siempre se había sentido como un hogar.

El 13 se sentía como una jaula de cemento gris – esperemos que si – respondió Starch abrazando a su novia, no lo mostraba pero se sentía del mismo modo que Prim, algo en el lugar le causaba el mismo sentimiento de aprensión que cuando veía a Snow.

– Hablé con el cocinero, están preparando comida para todos, ahora voy por la presidenta, ella les dara las reglas y leyes que seguimos en el trece – comentó Stan cuando regreso y con el mismo impulso salió del comedor por las puertas por las que entraron en un comienzo.

– No tengo un buen presentimiento sobre esto – murmuró Starch.

– Este lugar necesita algo de calor familiar – mencionó Lily para relajar a todos, aunque de nada sirvió porque ni siquiera ella se sentía muy cómoda – como sea ¿crees que nos dejen trabajar en la cocina?

Sus padres habían tenido un pequeño restaurante, si se le podía decir restaurante a un local más caro que la mitad de las casas de la Veta, muy pequeño y en el que servían comida que en su mayoría era muy parecida a la de Sae la grasienta – si no te contratan están desperdiciando una excelente cocinera.

– ¿Puedes enseñarme a cocinar? – preguntó Prim interesada, Lily la regresó a ver y sonrió con cariño, ella había interactuado poco con los de la Veta e incluso lo había hecho poco con los comerciantes, su familia estaba en el medio se podría decir, no era ni una comerciante ni una chica de la Veta.

Pero de todos modos había visto a la famosa Katniss Everdeen y a su hermanita caminar por allí, Prim en especial se hacía querer incluso cuando no la conocías, había algo en ella que simplemente te hacia quererla – claro si nos dan permiso estaría encantada de enseñarte…

En ese momento las puertas se abrieron dejando entrar a una mujer con el cabello tan gris como su vestimenta seguida por un hombre moreno increíblemente alto. Ni bien vieron a la presidenta sabían que sería imposible que Lily enseñara a cocinar a Prim.

La Presidenta Coin tenía un porte serio, se atreverían a decir que elegante, su uniforme gris no tenía ni una sola arruga o línea, su cabello peinado hacia atrás no tenía una sola hebra mal colocada y sus ojos fríos e inexpresivos parecían estudiarlos a todos con atención al detalle, caminaba como si fuera alguna clase de animal salvaje cazando a su presa – buenos días, soy la presidenta del Distrito trece mi nombre es Alma Coin y quiero darles la bienvenida – su voz sonaba fuerte y clara, pero parecía carecer de cualquier tipo de sentimiento, era profesional y nada más – lamentó lo que le ocurrió a su Distrito y lamentó las pérdidas causadas por el Capitolio.

- Pero aquí en el trece nos dirigimos por un fuerte y bien pensado sistema, todo trabajamos, todos ayudamos – miró a los ojos de todos los presentes – cada uno de nosotros tiene un trabajo, nos hemos mantenido vivos gracias a este sistema.

- Cada mañana todos y cada uno de ustedes recibirá su horario, el cual se tatúa en el antebrazo por medio de una maquina muy especial inventada aquí en el trece, todos y cada uno de ustedes tiene que cumplir con su horario, si no están de acuerdo son bienvenidos a comer y descansar y alguien de nuestro personal los dirigirá a la superficie por la tarde – se quedó callada un momento esperando por si alguien decía algo – si tienen alguna preferencia de trabajo, o si ya han trabajado en algo en su Distrito por favor háganselo saber aquí al Capitán Boggs para que su horario sea específico para ese trabajo, así mismo se les entregara un folleto con las demás reglas que deben cumplir, gracias.

Después de dicho todo eso se dio media vuelta y salió del comedor dejando a todo un grupo de personas confundidas y asombradas por la rigurosidad que tenía el Distrito, aunque considerando que vivían bajo tierra no se sorprendían mucho.

– Esa mujer… – susurró Starch con un estremecimiento, si el Distrito 13 le traía malas sensaciones, Alma Coin lo aterraba, Snow era como una serpiente pero Coin era como una rata, escurridiza, entraba y salía, sumamente inteligente y metódica, tendría que mantener un ojo en ella y andar con cuidado – da miedo.

Se rieron suavemente para no llamar la atención del enorme hombre que estaba comenzando a repartir los folletos, por lo menos ahora tenían una cama en la cual dormir y tres comidas al día.


Se despertó con un dolor de cabeza de los mil demonios, el olor a antiséptico le dijo claramente que estaba en una cama de hospital, se quejó mientras intentaba abrir los ojos pero estos se negaban a hacerle caso.

Intentó recordar cómo es que había llegado allí y porque le dolía la cabeza, por un segundo su cabeza se quedó en blanco hasta que las imágenes de sus últimos días comenzaron a llegar, entrar a la arena nuevamente con Katniss, protegerla de los monos, el plan de Beetee, su pelea con Brutus y luego un fuerte dolor de cabeza.

Abrió los ojos cuando racionalizo, si él estaba allí quería decir que era el vencedor de los septuagésimos quintos juegos del hambre, pero para eso quiere decir que… Katniss estaba muerta y no había cumplido su objetivo.

Estaba por seguirse recriminándose cuando escucho como una puerta se abría – parece que despertó señor Mellark – dijo una voz que no reconoció, no como la última vez que Effie había sido la que lo había ido a ver para decirle que se lo esperaba para la entrevista con Cesar al ser el vencedor de los septuagésimos cuartos juegos del hambre.

Se quejó ligeramente e intentó nuevamente abrir los ojos, esta vez con algo de dificultad y a pesar de la luz logró abrirlos, estuvo batallando contra la luz por un minuto antes de acostumbrarse y poder ver al hombre al que tenía al frente.

Tenía el cabello de color rosa chicle, la cara la tenia de color verde fosforescente y tenía características gatunas, lo único normal era la bata de doctor y una tablilla en sus manos – ¿qui… quién? – se calló cuando sintió el dolor en la garganta.

– No es importante quien soy – respondió el hombre mirándolo solo un segundo antes de regresar a su tablilla, asintió como si hubiera confirmado algo y volvió a salir, la puerta no se había cerrado por más de medio minuto antes de que se volvió a abrir pero ahora dejando entrar a dos Agentes de la Paz del tamaño de una montaña.

Lo tomaron de los brazos y lo jalaron hasta ponerlo de pie, se dio cuenta enseguida que ni siquiera le habían cambiado de ropa, las heridas que había obtenido en la arena seguían allí y apestaba como el cerdo que tenían en su casa.

Lo sacaron de la habitación y comenzaron a arrastrarlo por los pasillos increíblemente rústicos y sin vida, subieron por unas escaleras y el panorama cambio enseguida, los pasillos ahora estaba alfombrados de color rojo y había un sin número de cosas elegantes, cuadros en las paredes, rosas blancas en jarrones bellísimos en cada esquina.

Para su asombro también alcanzó a ver unas cuantas armaduras que se veían increíblemente antiguas.

Sabía que estaban en la mansión de Snow porque era el único capaz de tener ese tipo de cosas. El par de montañas lo arrastraron por lo que parecía un laberinto hasta que se detuvieron en unas puertas dobles de madera oscura, tocaron un botón negro a un lado de las puertas y estas se abrieron dejando ver un ascensor.

En la pared no había botones con números ni nada que se le parezca, solo una ranura para una llave, una de las montañas sacó la llave de su bolsillo, la colocó y giró, enseguida el ascensor comenzó a moverse.

Subieron lo que parecieron un par de pisos quizá y las puertas volvieron a abrirse, entraron a una pequeña biblioteca nuevamente increíblemente elegante. Cruzaron toda la biblioteca y pasaron un arco entrando a lo que parecía una oficina donde para su sorpresa lo esperaban Johanna y la que reconoció como Annie Cresta.

Snow les sonreía como una serpiente sentado detrás de un escritorio tan grande que bien podían poner un par de sillas más para otras personas.

La oficina era tan elegante como todo lo demás en la mansión aunque parecía tener un toque más al gusto personal de Snow – a, señor Mellark es un placer que nos acompañe en este momento – lo dejaron parado a un lado de Johanna y el par de montañas se formaron junto a otras cuatro detrás de ellos – espero que sea de su agrado su estadía aquí… – Johanna bufó con molestia – aunque no se quedaran mucho tiempo, serán trasladados al edificio de tributos muy pronto, lamento decirlo señoritas pero el único que estará en un lugar conocido será el señor Mellark ya que ocuparan el pent-house.

Con cada palabra que decía más preocupado estaba, era como si Snow estuviera jugando con ellos – ahora, los quería aquí porque los rebeldes al parecer tenían todo esto planeado, rescatar a la señorita Everdeen al parecer era su prioridad – se rió suavemente y se recargo en la silla – imagínense mi sorpresa al saber que Plutarch Heavensbee era el hombre detrás de todo este plan, me di cuenta demasiado tarde debo decirlo pero… – los miró más serio aunque aún tenía esa sonrisa asquerosa en sus labios pálidos – estoy seguro que no lo hizo solo, al parecer Haymitch Abernathy sabia del plan… ¿sorprendido señor Mellark?

Estaba más que sorprendido y no solo eso, estaba libido, había estado jugando con ellos como si fueran marionetas, se sentía traicionado porque justo detrás de su padre estaba Haymitch como una figura paterna, diablos incluso parecía el tipo de tío molesto pero genial.

En ese mismo instante razono algo, Katniss y Haymitch eran mucho más unidos, si Haymitch sabía del plan bien pudo haberle dicho todo a Katniss y el único a oscuras era él.

No, no debía pensar así, Katniss era una pésima mentirosa, no podía hacerlo si no era de vida o muerte… pero entonces ¿no habían estado jugándose el cuello en esa maldita arena? Katniss bien pudo haberse olvidado de ese tema por todo el estrés que estaba viviendo.

Ya no sabía que era cierto y que no, Haymitch y Katniss habían estado jugando con él desde el principio, jugaron con sus sentimientos, lo engañaron, le mintieron en la cara ¿qué creer? ¿era él solo el tipo que utilizaron para poder escapar? ¿lo habían utilizado? ¿por eso parecía que Katniss estaba siendo más cariñosa? ¿ese momento especial en la playa había sido otra de sus mentiras?

– Les voy a dar una oportunidad, si me dicen todo lo que saben sobre la rebelión los dejare libres… bueno tan libres como pueden ser metidos en una casa en las montañas que rodean el capitolio con Agentes de la Paz veinte y cuatro horas – se rió suavemente mientras levantaba una copa con vino tinto – pero vean el lado bueno por lo menos estarán vivos.

Miró a cada uno de ellos esperando a que hablaran pero ninguno dijo una sola palabra, Annie incluso miraba de un lado para otro temblando y por lo que Peeta y Johanna podían decir estaba a punto de tener un ataque nervioso.

– ¿Nadie? – se encogió de hombros y sonrió aún más, completamente complacido – o bueno estoy seguro que hablaran en su momento – miró a los Agentes de la Paz y asintió, las ahora seis montañas se adelantaron y los tomaron de los brazos – llévenlos a su cuarto – mientras se marchaban Snow los veía divertido bebiendo de su copa de vino – mañana en la mañana parten hacia el edificio de tributos… lamento que tengan que hacer esta visita tan corta… pero como ven tengo mucho trabajo.

Los sacaron de la oficina escuchando las risas de Snow y los llevaron al ascensor nuevamente, ahora la ranura para la llave estaba en lugar del botón y una de las montañas hizo el trabajo de activarlo.

Esperaron un minuto antes de que las puertas se abrieran y los dejara entrar, las puertas se cerraron y enseguida el ascensor comenzó a descender – que paranoico – se burló Johanna pero nadie se rió, las montañas incluso parecían estatuas de lo estáticas que estaban, podía jurar que ni siquiera respiraban.

Dejaron el ascensor atrás y los llevaron por pasillos completamente diferentes a los que habían utilizado antes, se demoraron otros 15 minutos en llegar a una puerta de madera como las del ascensor, una de las montañas abrió la puerta y los metieron a empujones.

La habitación debió haber sido muy elegante antes de que retiraran todo excepto una mesa al fondo llena de comida y un par de colchones tirados en el piso.

La puerta se cerró detrás de ellos y escucharon como la cerraban con llave – bueno tenemos comida y donde dormir, por mi está bien – dijo Johanna adelantándose a la mesa – me muero de hambre.

Peeta y Annie la siguieron hasta la mesa también muertos de hambre, pero cuando llegaron y Johanna ya estaba por meterse un pan a la boca Peeta la tomó del brazo – espera – comentó rápidamente – ¿esas son lo que creo que son?

Johanna siguió su mirada hasta toparse con unas bayas moradas que reconocerían en cualquier lugar, soltó el pan como si quemara – jaulas de noche – gruñó con molestia, se quedaron viendo la comida con disgusto y suspirando porque solo de verla u olerla les daba más hambre – es un hijo de puta sádico.

– ¿Cre… creen que la comida en… en verdad este envenenada? – preguntó Annie mirando de un lado a otro nuevamente.

– No podemos arriesgarnos, una probada y estamos muertos – respondió Peeta, suspiró, pasó los dedos por su cabello y gruñó – está jugando con nosotros, nos quiere debilitar mentalmente, puede que en verdad la comida no este envenenada y las jaulas de noche solo estén de "decoración" pero también existe la posibilidad de que todo este envenenado.

Johanna gritó de furia y golpeó la bandeja con las bayas – que cabrón, nos va a dejar con hambre después de que no hemos comido por una semana más o menos.

Se alejó y se tiró contra uno de los colchones – es un hijo de puta sádico – secundó Peeta.

Johanna lo regresó a ver sonriendo divertida – pensar que tú, el que parece no romper un plato dirías palabras tan fuertes – luego sonrió coqueta y le guiñó un ojo – será que te estoy contagiando un poco – lo miró de arriba abajo y se lamió los labios – podemos aprender otras cosas sobre el otro mientras esperamos aquí en el capitolio – y terminó todo con un guiñó más de su ojo.

Peeta sonrió también divertido y se lanzó al otro colchón – yo duermo en este mientras ocupan el otro, son mujeres después de todo y yo soy un caballero – terminó mirando a Johanna.

– Eso lo tengo bien claro – le respondió la castaña – pero quiero saber si el Peeta más pequeño es tu espada.

Peeta lanzó una risotada había algo en esa mujer tan vulgar que le daba gracia o tal vez solo era que estaban metidos en el nido de la serpiente y sabían que momentos como esos no habría muchos.

Annie los veía mucho más calmada, había visto los juegos y sabía que Peeta se había convertido rápidamente en un amigo de Finnick y a Johanna la conocía bastante bien y al parecer ambos tenían buena química, por lo menos eso haría algo soportable el estar en ese lugar.

Por su problema ella no tenía muchos amigos y aunque Finnick le dijo que podía hacer amigos de los otros vencedores, nunca pareció adecuado hacerlo, ahora podía intentarlo y hacerse amigo de estos dos.


Como dije este es el inicio del cambio en la línea de tiempo, aquí pongo un par de escenas que me parecían bastante importante como la huida del Distrito 12 y por su puesto la llegada de Peeta, Annie y Johanna al capitolio.

Más adelante seguiremos viendo eso porque planeo hacer varios cambios de escenario, pasaremos de ver lo que está haciendo Katniss a ver que está haciendo Prim y luego que está haciendo Peeta y así seguiremos.

No solo me da un margen más amplio para extender la historia sino que aprenderemos mucho más de lo que sucede en todo Panem.

Como plus siempre estuve muy curioso en cuanto a que es lo que en verdad ocurrió en el capitolio mientras el Distrito 13 se daba la gran vida escondidos como la escoria que son.

Espero que la parte de bombardeo al Distrito haya sido lo suficientemente emocionante pero la verdad fue muy difícil de escribir.

Sea como sea espero sus Favorites, Follows y Reviews, nos leemos.