Disclaimer: TMNT es propiedad de la autoría creativa de Kevin Eastman y Peter Laird.

N/A: veremos una pequeña perspectiva del lado de los engañados.

Juego sin Nombre

Leonardo estaba en la habitación de Donatello, desde que el ultimo se enteró de la infidelidad y engaño del de rojo no había parado de llorar, saber que Leo y Mike también estuvieron involucrados, lejos de odiarlos solo se lamentó de su desdicha compartida. En esos momentos estaba llorando copiosamente sobre el hombro del mayor, maldiciendo a ratos y parando solo para respirar.

—Donnie…— lo consolaba Leo quien también estaba destrozado ¿Cómo pudieron ser tan estúpidos? Es más ¿Cómo lo lograba Rafael? — Todo estará bien…

Don alzo la vista encontrándose con la de su hermano el café de sus ojos contrasto con el color avellana de Leo. Puso su frente en su pecho intentando refugiarse en los latidos del mayor para calmarse.

—Es que…— y allí estaba de nuevo el llanto, Rafael le había hecho promesas, juramentos de amor. Donatello le había puesto implícitamente que si no iban enserio no tendrían relaciones, y aun así— Me siento tan utilizado…

—Lo sé— levanto la cabeza de su hermano del mentón y lo obligo a verlo— tenemos que ser fuertes y aprender a llevar la vida de hermanos nuevamente…es lo que nos queda— miro al suelo con el corazón hecho pedazos.

—No creo poder volverle a dirigir la palabra digo ¿Cómo podemos volver a ser hermanos…? Ya estamos comprometidos de otra forma— se sentó bien en la cama y se enjuago las lágrimas— No creo que vuelva a ser lo mismo nunca.

—Creo que tienes razón— Leonardo lo vio con pena, el corazón más frágil de los tres había sido el de Don quien aún sopesaba la pena.

Volvió a quebrarse en llanto maldiciendo claramente al de rojo Leonardo no soporto más verlo así, lo atrajo contra su cuerpo y sin pensarlo mucho le planto un beso muy necesitado, Donatello abrió fuertemente los ojos ante esta nueva visión, iba a apartar a Leo pero su llanto hizo que se dejara llevar

Beso a Leonardo por un largo rato y al separarse los dos vieron a otro lado.

—Definitivamente no podemos volver a lo que éramos…— Don le tomo de la mano a su hermano y este se tensó— ¿Quisieras intentarlo…?

Leo sonrió a la nada.

— ¿Por qué no?

N/A: Éramos muchos y pario la abuela. Je.