Ninguno de los personajes me pertenece, todos propiedad de Akira Toriyama.
La princesa de Capsule Corp.
La aeronave se detuvo con suavidad frente a la entrada en amarillo y azul de Capsule Corp., la joven de cabellos celestes miró discretamente por la ventana, el edificio de peculiar estructura estaba casi a oscuras, a excepción de una pequeña y tenue luz que se filtraba a través de una ventana, sonrió divertida.
Algunas cosas, definitivamente nunca cambiaban.
La joven heredera desabrochó su cinturón de seguridad, mientras miraba de reojo a su acompañante; un muchacho alto y bien parecido le regresaba la mirada con una sonrisa de lado que se postraba en sus labios finos, recargó de forma galante su ejercitado brazo en el asiento del copiloto, Bra alzó las cejas.
-Por favor...
Con actitud petulante, la joven lanzó un dramático bostezo, mientras con un cabeceo señaló la puerta de la aeronave al tiempo que se cruzaba en brazos y tamborileaba sus dedos dejando bien el claro, (por si aún no lo había notado), que no le gustaba que la hicieran esperar.
El muchacho parpadeó un par de veces y Bra, volvió a cabecear señalando su puerta, solo entonces el chico comprendió, desabrochó con rapidez su cinturón de seguridad, e intentando salir presuroso abrió la puerta de su lado, para abrir como correspondía, la de su acompañante como haría un buen caballero que se preste de serlo, pero apenas había puesto un pie debajo del vehículo, la puerta del copiloto, ya se cerraba con un portazo.
-Demonios –Masculló él, que luchando por no correr, rodeó el vehículo para alcanzar a la joven, que en ése momento tecleaba a una velocidad sorprendente el código de seguridad de la puerta principal -¡Bra!
La fémina se detuvo al escuchar su nombre y con una elegancia casi etérea se volvió hacia él; Sato Nioi, compañero de clases, sus ojos se afilaron como cuchillos; era el chico más apuesto de toda la Universidad; pertenecía a una importante fraternidad, se rumoraba podía llegar a ser presidente de la clase en las próximas elecciones, además físicamente no era en lo absoluto feo; alto, moreno, ojos dorados, mariscal de campo, aunque no podía compararse económicamente con los bienes de su familia, no era propiamente de pobre, cualquier chica hubiera estado encantada de salir con él, era el chico perfecto y sin embargo...
Bra sonrió encantadoramente mientras separaba uno de sus mechones azules y lo echaba detrás de una oreja con coquetería.
-Gracias por la cena, estuvo deliciosa. –Sus labios delineados en un perfecto rosa nacarado, depositaron un beso frío en una de sus mejillas.
-No fue nada... yo... la pase estupendamente –habló el joven atropelladamente: –Me preguntaba si...
La sonrisa de la semisaiya se extendió y sin más preámbulos le cortó al tiempo que digitaba el último número del código de seguridad de la puerta.
-Yo te llamo. –Respondió ella en un tono amable, que no obligaba a nada, antes de perderse tras la puerta de cristalahumado, dejando atrás al muchacho moreno de ojos dorados, que mirando su reflejo en la puerta de entrada, masculló apesadumbrado:
-Pero... ni siquiera te di mi número...
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Bra negó con la cabeza mientras se descalzaba en la entrada y entraba a su hogar con los zapatos en mano y un muy mal sabor de boca:
¡Por Kamisama!, ¡¿que estaba mal con ella?!
Había salido con el chico más popular de toda la escuela; se supo fue la comidilla de los chismes por semanas, la chica más hermosa del instituto con el mejor parecido, la pareja perfecta, muchas de sus compañeras de clases (por no decir todas) hubieran dado lo que fuera, si él las hubiera mirado siquiera, pero ella por supuesto fue la afortunada, la grande y única Bra Brief, se había llevado el mayor premio ¿y qué hacía? Lo trataba con indiferencia, con arrogancia, lo despachaba como si fuera poco menos que basura en el umbral de la casa, con actitud déspota que no tenía nada que pedirle a la de su padre, sonrió con sorna, mientras sus ojos se apagaban con desenfado.
Estaba cansada, muy cansada...
Cansada de recibir invitaciones de tipos sosos como esos, que consideraban salir con ella, más que un placer, un reto; era hermosa y rica inalcanzable para la mayoría, podía darse el lujo de rechazar cualquier invitación, como había hecho en más de una ocasión, a muy pocos les brindaba el placer de su compañía, solo aceptaba aquellos a los que le otorgaba el beneficio de la duda, quería descubrir por ella misma si ellos podían llegar a ser los indicados.
Sin embargo una nueva desilusión fue ésa noche, igual que lo habían sido con todos aquellos con los que había salido antes; aburridos, presuntuosos, arrogantes, insípidos, citas superfluas que le hacían regresar a casa con un dolor de cabeza, sabía que ni siquiera valía la pena preguntarse si esos hombres alguna vez podrían llegar a ser los indicados, si acaso ellos podrían llegar a entender:
¿Aceptara su parte saiyan, con la misma facilidad que aceptaban la terrestre llena de belleza y riqueza?
¿Aceptara que ella (frágil y delicada) de enfadarse, poseía la fuerza suficiente como para romperle un hueso?
¿O que no necesitaba el jet más rápido de la corporación para llegar siempre antes que nadie a clases?
¿O que la cena de tres tiempos de ésa noche era insuficiente para cubrir el apetito voraz, que desgraciadamente le había conferido su herencia de familia guerrera?
Negó con la cabeza...
Vio en sus ojos avaros y en su sonrisa arrogante la respuesta que no quería escuchar:
No, la princesa de Capsule Corp. era un trofeo demasiado simple, que no valía la pena tratar de entender.
Había visto como la miraban en la escuela, (y en cualquier otro lugar fuera de su círculo de más allegados amigos) en más de alguna ocasión había escuchado los comentarios insidiosos: Bra Brief, la boba chica rica y bonita, que se gastaba la fortuna de la familia en compras extravagantes.
¡Ja... si supieran!
Claro que disfrutaba ir de compras, ¡absolutamente! Claro que disfrutaba ser hermosa, ¡por supuesto! le encantaba explotar esa coquetería innata que su madre le había heredado, pero eso no mermaba en absoluto su capacidad, podía competir fácilmente en inteligencia con Trunks, su padre o mejor aún, con su (muy reconocida como genio), madre, estaba orgullosa de ser una terrícola.
Del mismo que lo estaba de ser saiyajin también, aunque no disfrutaba igual que su progenitor las luchas, no le disgustaba ver de vez en vez una buena pelea, un buen entrenamiento, volar sin la necesidad de una complicada aeronave también era una gran ventaja.
Le gustaban las dos partes de su ser, no había duda en ello.
Su duda, era sin embargo otra: ¿habría alguien que gustara igualmente de ella sabiéndola hibrida?
Saiyan y terrícola, las dos partes más fieras de sus progenitores residiendo en su bien formado cuerpo, quería ser solo ella, y que ése alguien especial, la aceptara como tal.
¿Era demasiado pedir?
Suspiró, mientras masajeaba su cuello.
A veces era más sencillo cuando su padre le espantaba todos los pretendientes, así no tendría que estarse preocupando por ello.
Incitada por la tenue luz que se proyectaba al final de un pasillo, siguió andando con las zapatillas en mano, mientras ahogaba un bostezo, traspasó la puerta de la habitación sabiéndose segura y feliz, agradeciendo estar bajo el refugio del hogar, donde algunas cosas nunca cambiarían.
Entró a la moderna cocina, observando con placer como todo estaba pulcramente en su lugar, a excepción de la puerta del frigorífico, que estaba abierta, con una persona inclinada sobre él, Bra se dejó caer delante de una silla de la pequeña mesa al lado, mientras saludaba al alguien detrás de la puerta.
-Hola, papi. –Llamó con exagerada dulzura Bra, a sabiendas de que el término no era el favorito del orgulloso príncipe; era su pequeño chiste privado, su padre levantó la cabeza mirándole de soslayo, soltó un gruñido indicándole que le había escuchado al tiempo que tomaba un envase de jugo; dio un sorbo pequeño antes de volver a ponerlo en su lugar y sin decir nada, sin verla siquiera, salió de la cocina.
Bra rió quedamente una vez que hubo quedado sola.
Aunque su padre, nunca lo aceptaría, él jamás se iba a la cama, hasta que su princesa de 19 años recién cumplidos, hubiera llegado sana y salva a casa; siempre que salía, él curiosamente a su regreso, estaba en la cocina tomando un bocadillo nocturno.
Echó los brazos detrás de la cabeza.
Sabía de sobra que nunca tendría con él una plática de corazón como haría con su madre, o alguna charla vana como lo había hecho en alguna contada ocasión con su hermano, pero... debía reconocer que era reconfortante encontrar ésa luz encendida en espera de ella.
Sonrió mientras dejaba su cómodo lugar y del mismo modo que había hecho su padre, abrió la puerta del refrigerador:
-Y ahí están. –Definitivamente había cosas que nunca cambiaban.
Al fondo del frigorífico, estaban una charola con los más variopintos y deliciosos pastelillos cocinados y decorados con su esmero por su abuela, alargó los dedos hasta tomar uno; blanco con crema chantillí coronado con fresas, dio un lengüetazo a la punta del pastelillo mientras cerraba la puerta con un movimiento de su cadera.
-Ohhh... buenas... –Y el sonido de una voz a su espalda le hizo que se le pusieran los pelillos de punta, a veces lamentaba no haber echo caso a su padre cuando le trató de enseñar como poder reconocer el ki de las personas cercanas a ella.
-¡Goten! –Soltó la aludida dando un brinco, se volvió hacia él; el hijo menor de la familia Son, estaba a su espalda, vestido como si estuviera a punto de retirarse a dormir, pants holgados, camisa sin mangas, sonrió con gentileza.
-Lo lamento si te asuste, solo venía por un poco de agua. –Y para corroborar sus palabras como ciertas, tomó de dentro de una alacena un par de botellas, Bra le miró unos segundos más de la cuenta en silencio, pocas veces solía verlo fuera de la ropa del trabajo, traje sastre formal, camisas de manga larga, y aunque sabía que el hijo menor de los Son, hacía tiempo que había dejado las peleas, su cuerpo aún mostraba un físico perfectamente trabajado, la camisa de pijama del pijama pegándose a sus músculos como una segunda piel, atrajo su atención.
-¿Qué haces aquí? ¿Acaso acostumbras pasearte por la noche en casas ajenas?–Cuestionó ella recuperada de la primera impresión, enarcó una ceja de forma altiva, si bien no era raro que el joven Son, estuviera siempre presente en su casa, si que era raro encontrarlo a media noche vagando por la cocina.
-Ahhh –Pronunció él, tragando en seco. la arrogancia de sus palabras le hicieron recordar a su padre y la estirpe real de sus palabras: - Trunks y yo tenemos que terminar un informe para la junta directiva de mañana.
-¿Y siguen trabajando a ésta hora? –Exclamó sorprendida, Trunks y Goten como presidente y director ejecutivo respetivamente de Capsule Corp., se estaban tomando su trabajo muy en serio. - ¡Son más de las 2!
-Bueno, queremos que este perfecto –respondió él, encogiéndose en hombros. –un error y nos costaría caro. Sabes que a la junta directiva le encantaría tener la cabeza de Trunks.
-Lo sé... son unos cabeza dura...–Reconoció Bra, recordando lo difícil que la tuvo Trunks cuando su madre dejó la compañía en sus manos; todos los miembros de la junta, lo vieron a simple vista como el heredero con más músculos que cerebro, que valiéndose de la posición de su familia, se había quedado con el cargo de la presidencia de una de las compañías más importantes a nivel mundial. Grande fue su sorpresa al ver, que él podía hacer el trabajo de su madre, igual o mejor que ella.
-No es un trabajo fácil, superar a tu madre. –Goten rió, mientras alzaba los ojos al cielo –O ya que estamos en eso superar a cualquiera de tus padres buf... ¡realmente difícil!
-Lo sé. –Repitió ella accediendo con la cabeza, mirando ociosamente al moreno.
Había conocido a Son Goten de toda la vida, si cualquier extraño los hubiera visto, habrían deducido que los hijos de la familia Brief eran tres en lugar de dos, Goten y Trunks más que hermanos parecían siameses, a donde fuera uno, ahí estaba el otro acompañándole, los años que había pasando entre ellos solo habían servido para afirmar su amistad.
Del modo que él la había visto crecer a ella, ella también le había visto crecer, desde que su cabello peinado en todas direcciones había cambiado hasta lograr un look que lo diferenciara a su padre, y le diera un toque moderno, había conocido todas sus facetas, desde aquella de niños buenos, que se quedaban en casa un viernes por la noche para estudiar para un examen, hasta su "oscuro pasado", como aquella madrugada que él y su hermano se habían fugado a una fiesta y habían regresado a casa con peligrosas cantidades de alcohol en sus respectivos sistemas.
Había conocido a Son Goten de toda la vida y aún así le parecía que no le conocía en lo más mínimo.
-Por cierto, ¿Qué haces levantada tan tarde? –Dijo él mirándole discretamente, las zapatillas sobre la mesa, el vestido de coctel, el maquillaje, le hacían suponer que: - ¿Acabas de llegar?
Bra frunció la nariz, mientras fingía enfado:
-Ni mi padre me pregunta tanto. –Contestó Bra sonriendo burlona.
Goten rió entre dientes mientras rascaba su cabeza:
-Perdona, no quería ser entrometido...
-Si... acabo de llegar –Respondió ella con fastidio, mientras daba un "dedazo" al pastelillo y lo veía con aburrimiento, Goten se sentó frente a ella, frunciendo las cejas, mientras Bra comía sin demasiado animo el postre frente a su nariz.
-¿Mala cita? –Preguntó él intentando ser amable, dejando en claro lo que era evidente.
-No tan mala como creerías –Contestó ella con petulancia, reconociendo que una pizca de orgullo dentro de si, se negaba a aceptar en voz alta, que había tenido una cita terrible.
-Ya. –Respondió él, mientras Bra fingía estar muy interesada en el pastelillo delante de él –bueno... debo llevarle el agua a tu hermano y terminar el informe...
-Sí, espero que terminen pronto –Contestó ella por mera cortesía, dejando a un lado el postre que estaba prácticamente intacto: - buenas noches, Goten.
-Si, buenas... espera... –Dijo él alargando sus dedos hacia su rostro.
-¡¿Qué haces?! –gruñó ella, odiaba que la gente se le acercara si ella no lo permitía, intentó darle un manotazo para alejarlo, pero fue muy tarde, él ya había llegado a su objetivo, su rostro, Bra entrecerró los ojos, sintiendo como su dedo pulgar se detenía sobre su barbilla, y unos segundos despues inocentemente mostró un poco de crema chantillí que había quedado graciosamente sobre su barbilla, dándole el aspecto de una esponjosa barbita blanca, Bra apretó los labios intentando ocultar su vergüenza.
-Te había quedado algo, ahí –explicó él, llevó el mismo dedo hasta su boca para retirar el exceso de crema, sonrió con dulzura, mientras ella veía el brillo de saliva de su dedo pulgar: - Delicioso... buenas noches.
-...Buenas... noches... –Contestó Bra como un susurro, mientras veía salir al joven por la puerta.
La chica de cabellos celestes, llevó su mano hacia su barbilla, era raro, aún le parecía sentir la textura y suavidad de su dedo sobre su piel, su toque como si quemara, limpió con el dorso de la mano su barbilla, mientras miraba nuevamente la puerta ya vacía por la cual había salido el joven.
¿Acaso él...?
Ni siquiera pudo terminar de formular la pregunta... una carcajada brotó de sus labios, ante lo ilógico de su suposición, tenía que irse a la cama, empezaba a pensar cosas sin sentido echó lo que quedaba el pastelillo dentro de un bote de basura, negó con la cabeza.
-Por favor...
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-¿Por qué tardaste tanto? –Replicó Trunks, mientras levantaba la cabeza sobre la pantalla de su computadora portátil -¡Solo era ir por agua!
El moreno rió entre dientes mientras lanzaba una botella por encima de sus cabezas, Trunks la tomó al vuelo con agilidad.
-Lo siento, me encontré con Bra.
-¿Bra? –Cuestionó él mientras fruncía los labios: - ¿despierta a ésta hora? Pasan de las dos.
-Al parecer acababa de llegar.
-Mmph... –Replicó su joven de cabellos lilas -No recuerdo que a mí, me hubieran dado tantas libertades cuando tenía su edad.
Goten se encogió en hombros con actitud desenfadada, era cierto, ahora que lo recordaba sus padres habían sido bastante estrictos con Trunks, mucho más que lo habían sido o llegarían a ser con su hermana; los entrenamientos de parte de Vegeta, las horas en la Corporación con Bulma, eso sin contar el hacerle de niñero en incontables ocasiones de Bra; había sido muy parecido a lo pasado con Gohan, supuso sería porque en ambas situaciones ellos eran los primogénitos; y en el caso de Bra y de él mismo, eran los "pequeños consentidos" de la familia.
Miró de reojo a Trunks que con el ceño fruncido golpeaba con más fuerza de la necesaria las teclas de la computadora.
-Ey –dijo Goten intentando restarle importancia al asunto -¿Recuerdas aquella noche que nos escapamos a la fiesta de esa fraternidad? ¿Cuántos teníamos? ¿16?
Trunks se sonrojó levemente. ¿Qué si la recordaba? ¡Claro que la recordaba! Había sido la fiesta en donde había perdido la inocencia con su novia de turno, ambos bebieron como si no existiera un mañana, (y tampoco existieran las resecas) casi les fue imposible volver a la Corporación. Trunks estaba seguro que había varias lagunas mentales dentro de su cerebro respecto a ése día, recordaba mucho de lo ocurrido en ésa fiesta pero muy poco después, por fortuna gracias a esa amnesia etílica, había olvidado casi en su totalidad las reprimendas de su madre.
-17 –Respondió él mientras tosía con disimulo –y como olvidarla, llegamos totalmente borrachos a casa, papá nos metió con todo y ropa a la ducha helada a las 5 de la mañana. Tuvimos suerte de que no nos diera una paliza.
-¿Suerte? –Exclamó Goten mientras reía -¡Llegamos a las 5 de la mañana y tu padre nos levantó a las 7, para entrenar, a eso no le llamo suerte, además yo recibí la reprimenda de tu madre y mi madre... acabamos castigados por un mes!
-Conociendo a mi padre, pudo haber sido mucho peor... –Respondió distraídamente – E imprimir, ha quedado terminado –Y alzando las manos al cielo y golpeteando sus hombros dijo: - ¿Quieres echarle una última leída?
-... –El joven de cabellos lilas, miró a amigo, parecía distraído.
-¿Goten?
-¿Eh? –Y le miró con expresión soñolienta.
-¿Qué pasa? Te has quedado serio de repente.
-Ah, nada –Y rió con suavidad -solo estaba pensando.
-¿En qué? –Preguntó Trunks mientras tomaba los papeles que salían a toda prisa de la impresora.
-Bra. –Contestó él sin ningún tipo de malicia en sus palabras, Trunks dejó de ver el papel impreso y sus ojos se enfocaron en su mejor amigo:
-¿Cómo dices?
-Ahh, no... –Y enseguida se dio cuenta de cuan extraño resultó todo aquello - es que ella, está muy cambiada.
-Estás hablando de mi hermana. –Replicó Trunks alzando una ceja, Goten miró a su mejor amigo y notó con desagrado como el parecido con cierto príncipe era más notorio que nunca.
-No me refiero a eso –Explicó él, mientras rodaba los ojos - está diferente. ¡Está empezando a salir con chicos!
-Cumplió 19 hace poco –explicó él, mientras recordaba brevemente el berrinche que hizo su hermana menor cuando exigió a su padre, que dejara de espantarle los posibles novios. - tiene la mayoría de edad, fue la única forma en que pudo convencer a papá.
-Ya... ¿pero no te parece un poco pronto?
-Si hubiera sido por decisión de ella, hubiera empezado a salir hace años... le llovían pretendientes. Bra dijo algo alguna vez, sobre unos chicos a los cuales papá les arrancó el volante de la aeronave, solo por coquetear con ella – Rió solo de imaginarse la escena -No estoy seguro como es que fue la historia, habrás de preguntarle a cualquier de los dos.
-Por supuesto que no lo haré.
Trunks tomó la última hoja que salió de la impresora, sonriendo satisfecho de sí mismo, acomodó los papeles antes de meterlos dentro de una carpeta y engancharlos con un clip.
-¿Por qué te interesa tan de repente?
-No es que me interese –replicó él poniéndose a la defensiva. –Solo me sorprendió es todo... trae acá... quiero echarle una última leída al informe.
-Claro.
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Hola, que tal! Traigo una nueva historia, ciertamente me gustan los fics romanticones, y he leído fics tan buenos respecto a esta pareja, que me entró el gusanito por querer escribir algo sobre ellos :D
De antemano me disculpo si me salgo un poco de la línea en cuanto al perfil del personaje, pero salieron tan poco en el GT! que no sé... y si bien la mostraron a ella, como un personaje insolente, actitud perfecta tomando en cuenta de quién es hija, me parece que no le hicieron justicia al mostrarla tan frívola, y en cuanto a Goten, fue extraño, que en el final del Z, deja bien en claro que le interesan más las chicas que los entrenamientos, en el GT, creo que exageraron esa faceta, que con celular en mano liga a una chica exageradamente inocente... me recordó un poco a ésa chica con quien sale Gohan al inicio de la saga de Buu, Ángela, si no me equivoco, y nop, lo siento, pero creo que a él tampoco le hicieron justicia.
Me es un poco difícil tratar de describir a los personajes, sin llegar a caer en el OOC, insisto salieron tan poco! :( Pero intentaré hacer mi mejor esfuerzo!
Ahora, de antemano agradezco a todos los que se toman la molestia de leer mi loca historia, si quisieran mandar comentarios o sugerencias, cartas bomba o amenazas virtuales, todo es bien recibido! Ninguna crítica es mala, dicen por ahí, solo tengan compasión, jajajajaja es la primera vez que escribo de ellos.
En fin... me alargo más de la cuenta! Creo que no me queda más que decir, espero les guste mi fic!
Saludos!
María de las Mareas