Acababan de llamar. Alec Hardy se levantó dejando a Karen en la cama. Había pasado la noche con ella cuando unas horas antes apenas se hablaban. Nunca le habían caído bien los periodistas y menos aún las periodistas como Karen. Y ahí la tenía. Abrió y encontró en el suelo otro sobre idéntico a los dos anteriores. Dentro había un mapa con una dirección donde estaba escrito Aquí a las 12 y ven solo. Volvió a la habitación y se acostó de nuevo con Karen a su lado que seguía durmiendo. Tenía unas cuantas horas y su plan ya lo tenía más que elaborado. No solo iba a recuperar a su hija pero iba a poner definitivamente a este mal nacido entre rejas.

-¡Alec!

-¡Hola Karen!

-¿Llevas mucho tiempo despierto?

-No, solo un momento. ¿Qué tal estás?

-Bien.

-vale

-Si, bien

- Bueno voy a comer algo que tengo hambre. Cuando estaba a punto de levantarse de nuevo Karen lo cogió por la cintura diciéndole:

-Alec, eres el hombre más raro, más gruñón, mas borde que conozco y te lo digo con todo el cariño que puede que llegue a tenerte y sin embargo esta noche me has hecho vivir algo que no había vivido en años.

-Gracias por lo de borde pero me tomaré lo que me has dicho como un cumplido.

-De nada. Bueno,¿Cómo lo llevas?

-Bien, muy bien. Ya lo verás. No digo más... En realidad no lo llevaba nada bien pero mintió a la periodista para no alarmarla.

-Estoy impaciente.

-Te puedes quedar si quieres mientras estoy fuera.

-¿No puedo acompañarte?

-No, lo siento pero no puedes. Te prometo que si todo sale bien tendrás la exclusiva para una entrevista mía con todo lujo de detalles.

-¿Alec?

-¿Qué?

-¿tienes miedo?

-Mucho. Si fuera otra persona la que está involucrada te diría que no, pero al ser mi hija, si. Espero que todo salga bien porque si no, no sé que hago. Esta vez no podía ocultar que estaba asustado.

-Llámame en cuando puedas. Y todo va salir bien. Estoy convencida.

-Me voy. Dame un abrazo.

-Si. Vete ya

Una hora más tarde llegaba al lugar indicado, un parque al norte de la ciudad donde se podían ver familias paseando con sus niños. Salió del coche y se acerco al punto exacto donde tenía que recuperar a su hija. Espero varios minutos, cada 10 segundos miraba su reloj. Espero así una media hora cuando a lo lejos vio aparecer una silueta y la reconoció. No venía sola, estaba acompañada del hijo de puta al cual quería ver entre rejas y que le estaba retorciendo el brazo. Llegando a casi unos 50 metros le gritó:

-Mándame la prueba de que estoy limpio. Déjala en el suelo.

-Entrégame a mi hija

-Cuando me des la prueba.

-Cuando me entregues a mi hija.

-No puedes no dármela.

-Sabes tengo mucha paciencia.

-¡Jajajajaja !Qué pena que nadie de sus amiguitos te vea ahora mismo. Pobre Alec Hardy que siempre que piensa que vive sus 15 minutos de gloria acaba mal. Mira que padre tienes. Igual que tú.

Alec Hardy se avanzó unos metros y depositó en el suelo lo que el asesino de Sandbrok le había pedido. Y esperó. Un minuto, nada, dos minutos, nada, tres minutos nada, cuatro minutos, nada. Todo su cuerpo temblaba. Su chaleco antibalas le pesaba una tonelada. Tenía a su hija a 20 metros de él y no podía hacer nada. ¿Qué podía hacer? Eso lo había previsto desde luego. Había trabajado a menudo en casos así. Y cuando pensaba que todo estaba perdido su hija avanzó hacía el. También lo hacían sus amigos policías con los cuales había contactado mediante mensajes codificados. Se fueron acercando poco a poco hasta estar a unos 10 metros del secuestrador.

Cuando tuvo a su hija ya cerca y sabiendo que al menos ella estaba fuera de peligro se acerco y dándole un abrazo muy fuerte le dijo

-Ahora estoy contigo, métete en el coche

-Papa ten cuidado

-Si.

Cuando estaba ya a salvo, se fue acercando al individuo que no se percataba que estaba siendo grabado y vigilado desde su llegada.

-Qué patético eres. ¿Pensabas que te ibas a salir con la tuya? Que Alec Hardy y su corazón enfermo iban a dejar que te fueras de rositas. No, claro que no. Eres tan idiota que eliges como lugar para devolverme a mi hija, un parque. Pues mira bien a tu alrededor. Ves a toda esta gente que va paseando tranquilamente con sus bebes, todos son policías, amigos míos que han visto toda la escena. Ah y tengo a unos cuantos subidos en las azoteas grabándote con cámara y tienen inmortalizado el momento. Eres famoso, ¿te das cuenta? Vas a ser la estrella de la cárcel. En la policía tenemos unos cuantas maneras de contactar entre nosotros sin que nadie lo sepa. Oh pobrecito no lo sabías. ¿Que pena!

- Cállate.

-¡No! ¿Sabes qué? Estoy disfrutando no te lo puedes imaginar como de este momento. Ese sí que es mi momento de gloria.

-¡Te callas ya de una puta vez!

-A mí nadie me da órdenes y menos aún un cabrón como tú.

El hombre ya no podía escapar. Tenía a 2 policías a 5 metros apuntándole con una pistola y unos cuantos más diseminados por el parque. Pero sobretodo a Alec Hardy disfrutando de su venganza. El Inspector había ganado. Una vez las esposas puestas, se le quedó mirando con cara de loco poseído.

-No me asustas. No sabes las ganas que tengo de partirte la cara ahora mismo le dijo, mirándole a los ojos y sin bajar la mirada. Siguió fijando al asesino de Sandbrock que bajando la mirada, ya que no podía aguantar la suya, le contestó :

-Hazlo, adelante.

-No, que tienes demasiadas ganas. Además paso de ensuciarme las manos en tu cara asquerosa. Deberías mirarte alguna vez en un espejo. Voy hacer que en la cárcel tapicen tu celda de espejos, para que cada mañana al levantarte veas el cabronazo que eres día tras día.

Dejó que se lo llevaran y se fue corriendo al coche a abrazar a su hija.

-Ya no pasa nada, ya no te va hacer nada. Estoy aquí.

-He tenido mucho miedo, ¿sabes?

-Lo sé y yo también.

Se iba acercando una silueta a lo lejos. Reconoció a su compañera Elie Miller. Salió del coche y corrió hacía ella.

-Elie, eres la mejor compañera y amiga que tengo. Gracias por estar a mi lado, por ayudarme, por darme patadas en el culo cuando las necesitaba y por ser mi ayudante en la sombra.

-Alec, eres el policía más increíble que conozco. Jamás hubiera imaginado que habías elaborado un plan como este. Y menos aún que yo iba ser la principal colaboradora.

-Y que bien lo has hecho. Te debo una y unas cuantas más. Hoy no ni mañana ni pasado porque me tomo dos días para estar con mi hija pero la semana que viene te invito a cenar a donde quieras y te dejo que me llames Alec.

-Vale Hardy dijo la sargento riéndose.

-Perdona Miller. Cogió su móvil y mandó un mensaje a Karen donde le decía que había salido todo bien y que ahora la veía. Karen le contesto que se iba a su casa y que lo vería el lunes para comer.

- Nos vemos. Cuídate

-Tu también.

Se subió al coche y se fue hasta su casa con su hija.

-La casa no es muy grande pero vas a tener una habitación para ti.

-Gracias papa. Eres un gran policía.

Tenían mucho que contarse. Iban a tener todo el fin de semana para hacerlo. Y así fue.

El lunes siguiente entró en una cafetería donde había quedado con Karen. Le dio un beso en la boca y se sentó en frente de ella.

-¿Qué tal?

-¿Qué tal tu?

-Bien, vuelvo a tener una hija.

-Me alegro.

-¿Y, tu?

- Estupendamente bien. Me han nombrado redactora jefe de la sección criminalista.

-Te lo mereces. Eres muy buena.

-¿Lo dices en serio?

-completamente. Por cierto me gustaría volver a verte fuera de lo que es el trabajo.

-¿Me estás pidiendo salir?

-No, ¿tu que crees?

-¿Y va funcionar?

-Si no probamos no lo sabremos. Estoy dispuesto a intentarlo si tu también lo estás. ¿Que me dices?

-Vale pero primero me debes una exclusiva. ¿Lo recuerdas?

-Sí. Ahora tengo que dejarte pero considérate socia mía no solo en la cama a partir de ahora.

Karen sonrió y lo dejo marcharse. Tremendo Alec Hardy.